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TEXT ORGINAL: ANTON CHÉJOV
VERSIÓN LIBRE Y DIRECCIÓN: ÀLEX RIGOLA
DRAMATURGISTA: FERRAN DORDAL
INTÉRPRETES: NAO ALBET, ANDREU BENITO, JOAN CARRERAS, PEP CRUZ, SARA ESPÍGUL, VICKY LUENGO, SANDRA MONCLÚS, ÀGATA ROCA y PAU ROCA
DURADA: 1h 30min
FOTO: BEIGOTT
PRODUCCIÓN: TEATRE LLIURE
SALA FABIÀ PUIGSERVER (LLIURE MONTJUÏC)

No, no iba a ver Ivànov, iba a ver un Rigola y me encontré con la esencia de los dos. El pusilánime personaje maravillosamente interpretado por Joan Carreras y la mejor cara de los montajes de Rigola. Cada vez más cercanos al teatro alemán contemporáneo, con una clara influencia de maestros como Ostermaier, el montaje es una pasarela de animales humanos heridos bañada por áurea de naturalismo interpretativo y en el uso del lenguaje que pone los pelos de punta.

Lo que se podría quedar en una gamberrada superflua made in Rigola, en los últimos veinte minutos cuando todo estalla, todo cobra un sentido más allá de lo se muestra. Leer entre líneas es imprescindible para sacarle todo el jugo al montaje. Desde la metáfora de las copias de uno mismo, los gatos dorados de la buena suerte que parece que no le ha acompañado a la gran esperanza blanca, Ivànov, que aparentemente lo tenía todo de cara para ser el triunfador de sus comunidad y que pasa las horas entre lloros por lo que podía haber sido y el "cuidado" de su mujer enferma. 

Pero Rigola no ha dejado toda la carne en el asador de Ivànov sino que ha dibujado con detalles precisos las dos mujeres que más influencia tienen en la vida de nuestros antihéroe. Magistrales su mujer, Sara Espígul y su inocente y eterna enamorada, Vicky Luengo. Rigola se olvida de personajes juega una partida a muerte con el naturalismo, los personajes se llaman igual que sus actores, llevan su ropa y microfonados se hablan en la distancia, no hay roce, parece más bien una pantalla que una sala de teatro, de hecho la técnica se lleva consigo algún actor, cuya interpretación se queda más plana de lo que hubiera sido conveniente. Es lo que tiene tener que actuar sin teatralidad, con un excaso conflicto visible, el sobre esfuerzo actoral es enorme.

Siempre insisto que los clásicos están para ser leídos, que al teatro el espectador ha de llegar con una idea clara, el teatro es más que un texto, si se superan barreras del conservadurismo teatral se podrá uno deleitarse con esta versió extremadamente libre de Ivànov, sino siempre nos quedan las bibliotecas. By the way, una servidora se lo ha pasado bomba. Por cierto, brillante la sinopsis del espectáculo. No tiene pérdida.
  

IVÀNOV

by on 20:27
TEXT ORGINAL: ANTON CHÉJOV VERSIÓN LIBRE Y DIRECCIÓN: ÀLEX RIGOLA DRAMATURGISTA: FERRAN DORDAL INTÉRPRETES: NAO ALBET, ANDREU B...

AUTOR: JOSE SANCHIS SINISTERRA
TRADUCCIÓN: RAIMON MOLINS
DIRECCIÓN: RAIMON MOLINS
INTÈRPRETS: MARTA DOMINGO (OLGA), MIREIA TRIAS (MASHA) y PATRÍCIA MENDOZA (IRINA)
DURACIÓN: 1h 10min
FOTO: SALA ATRIUM
PRODUCCIÓN: ATRIUM PRODUCCIONS
SALA ATRIUM

Ay, Moscú, siempre tan lejano. Esa vuelta de tuerca que los humanos nos pasamos la vida buscando.  Reducción a la mínima expresión la que ha hecho Sanchís Sinisterra en esta adaptación del clásico de Chéjov, sólo la voz de las tres féminas, que mediante un juego (el de las charadas) nos apuntan entre bromas el resto de los personajes. No hace falta nada más, porque, y aunque nunca lo había pensado, los personajes masculinos de esta obra (que siempre había visto montada entera, la de Chéjov) son de lo más superfluo, meros floreros o comparsas que acompañan lo importante, las vidas de estas tres hermanas que impasiblemente esperan el devenir de la muerte.

El original de Chéjov es una obra lúgubre, llena de expectativas rotas, de amores imposibles y de deseos frustrados. Sin embargo, la adaptación de de Sanchís Sinisterra está llena de luz, incluso en los momentos donde el montaje ha optado por apagarla queda centelleando en los ojos de las protagonistas. Existe esa larga espera por un Moscú que no llega, pero mientras esperamos vemos que hay vida, no hay apatía, hay una lucha por desprenderse de lo que finalmente será, ese futuro que nadie desea, en medio de una soledad, de la nada.

El traje le sienta a la perfección a una Marta Domingo que últimamente se prodiga poco por los escenarios. Ha roto con las seriedad de un personaje y ha liberado de la coraza que Chéjov atribuye a Olga para mostrarse seductora y exquisita. Mireia Trias dibuja una Masha a la que siempre le costó volar, centrada en los convencionalismos, pero que poco a poco se desata y deja volar su imaginación. Como Irinia, Patricia Mendoza, que la descubrimos en la inocencia tardía de haber vivido siempre entre algodones, y que poco a poco descubre que la vida ha cortado su alas, y decrecen sus ansias de buscar la felicidad.

Raimon Molins demuestra una vez más ese gusto por dejar limpia la escena, por fijarse en los detalles que el mismo texto descubre y nos regala una precisa dirección, llena de simbolismo con un maravilloso ritmo en el que en poco más de una hora todas las piezas encajan sin costuras e incluso la lectura de las acotaciones es todo un placer para los sentidos.  

En una escenografía llena de relojes, que son los que marcan el ritmo de la obra, que más da si ha pasado una hora o años delante de nuestros ojos, el piano sigue sin sonar y Moscú nunca se encontró más lejos. Pero el sueño sigue llenando nuestros pensamientos, aquellos que en poco tiempo han visto cómo dejaban de sonar sus cuerdas. Se encienden las luces, y los aplausos, nos devuelven a la realidad de una tarde de domingo y pienso hoy estoy más cerca de Moscú. Bravo!


CHRISTIANE JATAHY A PARTIR DE "LAS TRES HERMANAS" DE CHÉJOV
ADAPTACIÓN y DIRECCIÓN: CHRISTIANE JATAHY
INTÉRPRETES: ISABEL TEIXEIRA, JULIA BERNAT y STELLA RABELLO
DURACIÓN: 1h 30min
PRODUCCIÓN: CIA VÉRTICE TEATRO
EL CANAL (TEMPORADA ALTA) 

¡Qué gozada es entrar en una sala con los ojos medio cerrados y sin saber qué te vas a encontrar y salir con una sonrisa de oreja a oreja, después de haber vivido uno de esos experimentos escénicos que te dejan enormemente satisfecha de dedicarte a esta profesión. La archiconocida historia de Las tres hermanas, Jatahy nos la desnuda, dejando sólo su esencia, mucho más de lo que hizo Carol López en Germanes, porque aquí no hay secundarios, sólo son ellas. Ellas y el público, ellas y las cámaras, no es un making of aquí está sucediendo.

Entramos en la sala, y la magia nos atrapa. Una de las cosas que más agradezco es que no haya cuarta pared. Aquí el público durante casi toda la obra tiene un papel, a veces, y a pesar de que a alguien le pueda incomodar, hace que te vuelques con el experimento. Unos acaban actuando e interactuando con las hermanas como si estuvieran en el salón de su casa, mientras el resto permanece impávido al siguiente movimiento.

Toda una relojería precisa de movimientos, de cámaras, porque al mismo tiempo que la obra, en la sala de al lado, otros espectadores están viendo una especie de película. Salgamos de plano, volvamos al actor, ¡qué naturalidad! Lejos de ser pretenciosa, como algún otro experimento, el montaje es natural y requiere de un público despierto y con ganas de ser partícipe de él, cada uno a su manera, pero todos formando parte de una especie de comunión. 

Entre el ajetreo, las risas, te explican la historia, sus dramas convencionales, sus frustraciones, sus deseos, y como Irina que acaba de cumplir los 20 años, sueña con irse lejos, pongamos que a Moscú (un largo viaje si tenemos en cuenta que la acción sucede en Brasil), lejos, pero los sueños viajan más rápido.

Brillantes interpretaciones, de las más naturalistas que he presenciado. La puesta en escena, la dirección y hasta el concepto mismo de la obra supura verdad, aquella que o te la crees o no. Me hubiera quedado en la sala horas, mirando atenta el mundo que se me presentaba, sin hablar, simplemente observando el cómo y el porqué de todo lo que pasara delante de mis ojos. Necesito más teatro cómo este que me lleve y me traiga a un Moscú, a veces demasiado lejano.

A PARTIR DE PLATONOV DE ANTON CHÉJOV
DIRECCIÓN Y ADAPTACIÓN: PAU MASALÓ
INTÉRPRETES: CRISTINA ARENAS, EDUARD AUTONELL, MARINA CONGOST, TONI GUILLEMAT, ALEIX MELÉ, JÚLIA RODÓN, GERARD NEL·LO y PAU MASALÓ
DURACIÓN: 1h 50min
PRODUCCIÓN: CIA INGNÍFUGA
CÍRCOL MALDÀ

Para quienes no los conozcan la companyia Ingnífuga no hace espectáculos convencionales, cuando asistes a uno de sus espectáculos sabes que mejor ir a ciegas y dejarte sorprender, a veces la sorpresa es grata y otras no tanto. La Norma de l'Extinció es una adaptación interesante, que ha recortado buena parte de la obra original (que dura más de 4 horas) y se ha quedado con algunos de los rasgos que articulan la mayor parte del teatro de Chéjov: el devenir de la vida, personajes sin rumbo, estancados en su propio yo, adictos al vodka...

No esperen ver el Platonov que durante años se ha representando en los teatros de medio mundo. Si que se sigue viendo al hombre que cae y con él su mundo entero, pero recuerda más a un ídolo de rock que a un personaje escrito en en el siglo XIX. Quizás la juventud de la compañía influya en esta percepción, la puesta en escena contemporánea de la obra también agudiza esta visión, que sin ser disparatada, hace olvidar que ya no es un simple adaptación del clásico, sino que Pau Masaló ha sido influenciado por él y siempre queda bonito mencionar a Chéjov.

Las interpretaciones son dispares. A Platonov le imprime energía, a veces desmesurada, Aleix Melé, es el personaje/actor mejor parado y al que mejor le sienta el traje de la obra. Al resto se les nota bastante su reciente salida del horno del Institut del Teatre. 

Los gritos innecesarios durante toda la función hacen presagiar que o bien han sido formados para trabajar en la Sala Gran del Nacional después de su formación han sido incapaces de aprender a colocar la voz dependiendo de las circunstancias y la sala. Realmente, resulta demasiado molesto que en una sala de menos de sesenta butacas, y con las dimensiones de un salón de casa, todos sus protagonistas en demasiadas ocasiones opten por el grito y de olviden de lo importante que es una perfecta locución.

En esta vida hay que arriesgarse para ganar, pero a veces la meta estaba tan lejos y el reto se les puede quedar demasiado grande. No por ello dejaré de seguir a la compañía, en unos días Fam Oculta nos espera. Una piedra en el camino, no hace perder el rumbo sino ver el horizonte con mayor nitidez.

LA NORMA DE L'EXTINCIÓ

by on 17:11
A PARTIR DE PLATONOV DE ANTON CHÉJOV DIRECCIÓN Y ADAPTACIÓN: PAU MASALÓ INTÉRPRETES: CRISTINA ARENAS, EDUARD AUTONELL, MARINA CONGOS...
Fuente: Àngel Luis Sucasas (elpais.com)
Chéjov bajo el prisma de Beckett. Literalmente. En un cubo con el suelo de formica y una pared de metacrilato que devuelven reflejos enturbiados, como el pasado que evoca la memoria, las Tres hermanas del autor ruso se redescubren con ecos del autor de Esperando a Godot. Los responsables son Carles Alfaro (director) y José Sanchis Sinisterra (adaptador) que estrenan hoy en Madrid el primer Chéjov del teatro de la Abadía. “No es una adaptación, sino más bien una visión beckettianade la obra”, señala Alfaro, solo en la defensa de este salto mortal porque Sanchis Sinisterra se encuentra de viaje por México. “Es un ejercicio de funambulismo, tanto para los actores, como para mí. Pero el texto de Sanchis Sinisterra lo merece. Conserva el alma de Chéjov y le da un aroma a Beckett”.
La deuda con el autor de Esperando a Godot está en conectar la obsesión con el paso del tiempo de Chéjov con su prolongación infinita, al absurdo, de Beckett. El Moscú con el que sueñan las hermanas, un lugar en el que proyectar todos sus deseos e insatisfacciones, suena a un Godot que nunca llega. También los ramalazos de humor absurdo. En el tercer acto las tres rompen a cantar en inglés. La actriz Mamem García reconoce que fue una idea feliz que tuvo durante los ensayos: “Me puse a cantar al piano: ‘We are going to MoscuWe are going to Moscu’. Al final cantamos las tres y se quedó en la obra. Creo que es un momento en que nos relajamos y el público también”.
Los cambios de esta Tres hermanas van más allá de los guiños a Beckett. Para empezar, el tajo al reparto. De 12 personajes al trío protagonista: la mayor, Olga (Julieta Serrano), Mascha (Mariana Cordero) e Irina (Mamen García), la benjamina. Pero este recorte es solo el primer paso. La edad de las actrices, todas en la madurez, choca frontalmente con las veinteañeras sobre las que fabuló Chéjov. El director y escenógrafo se justifica: “No me las podía imaginar de otra manera. Los personajes de Chéjov son muy complejos. Necesitaba a actores con el recorrido y la perspectiva vitales que da la madurez”.
Hay un cuarto personaje, inmóvil y mudo, en la obra. El cubo, la crisálida de seis caras encierra a Olga, Mascha e Irina en un “limbo de tiempo suspendido”, según lo define Alfaro. Este singular espacio escénico está específicamente pensado para la Sala José Luis Alonso del teatro de la Abadía. En el centro se encuentra el cubo, con dos de sus caras expuestas al público. En ellas introduce Alfaro la concepción estética de toda la escenografía: “Hay un velo muy fino, de malla hexagonal, que deja visible un 90% la escena. Se percibe como si hubiera un vaho”. Luego, sobre el escenario, el suelo y una de las paredes reflejan a actores y atrezo de manera también inexacta: “Una superficie pulida y oscura ahúma el reflejo. El planteamiento era suspender a estas hermanas en un limbo, convertirlas en voyeur de sus propias vidas. Esta era una manera de trasladarlo al escenario”. Alfaro hubiera querido llevar la idea al extremo, teniendo dos paredes reflejantes enfrentadas (un espejo ante un espejo es infinito), pero tuvo que renunciar para asegurar la visibilidad de las entradas y salidas. El vestuario —las tres van en camisón— y el atrezo —un piano cubierto de pajaritas de papel, tres sillas y dos sofás— sí cumplieron los deseos del director: reforzar la idea del limbo, del tiempo en suspensión.
Recuperar a Chéjov se explica para el director y su trío de actrices por su plena actualidad. “En este tiempo sin referentes, el mensaje de Chéjov, usad vuestras vidas para algo que os satisfaga, cobra nueva relevancia”, subraya Alfaro. Mariana Cordero, la Mascha de esta versión, bromea con sus expectativas: “Yo creo que se entenderá lo que queremos hacer. ¡Solo espero que no nos apedreen!”.

Fuente: Clara Morales (elpais.com)

Cuando Jeremy James habla, traducido al segundo por su intérprete, la compañía calla. La veintena de actores (la edad media no superará los 30 años) asiente, respirando respeto. “Encended esa lamparita”, dice, y tres personas salen disparadas a pulsar el interruptor. El grupo Fuegoártico parece un clan perfectamente organizado en torno al jefe de la tribu, miembro durante siete años del Théâtre du Soleil de París, una de las compañías de trabajo colectivo más reconocidas de Europa. Del buen funcionamiento del engranaje depende, en gran medida, el éxito de su proyecto: crear un teatro de ensamble a la manera del Odin Teatret danés o el Berliner de Bertolt Brecht, y convertirse en uno de los principales exponentes de la creación grupal en España. La primera muestra de la hazaña tiene lugar a partir de mañana y hasta el domingo con la puesta en escena del primer acto de su adaptación de El jardín de los cerezos, de Chéjov, en la sala Kubik Fabrik de Madrid.

Información útil

Árboles I.I., de Fuegoártico dirigida por Jeremy James. Una versión de El jardín de los cerezos de Chéjov.
Cuándo: del 14 y 16 de marzo a las 19h30, 15 de marzo a las 18h con coloquio con la compañía después de la función. 
Dónde: sala Kubik Fabrik, en el barrio madrileño de Usera. C/ Primitiva Gañán, 5. Metro Usera.
Precio: aportación libre.
El desafío no es cualquier cosa. Los 12 personajes de su Árboles, con 16 actores colaborando en la obra y 22 en total en el grupo, se contraponen a la tendencia de acortar funciones y participantes del teatro patrio sumido en la crisis. Sirva como ejemplo el Centro Dramático Nacional, que en 2010 aunaba a una troupe de 20 actores en Madre Coraje y sus hijos y este mayo hace una versión deMacbeth con siete. “Sí, estamos locos”, admite Jeremy James entre risas. “Por supuesto que hay piezas interesantes con dos o tres personas, pero para que el teatro continúe tendiendo un lugar, siento que tiene que volver a sus orígenes, que eran grandes grupos que reflejaban la sociedad”, explica el actor y director canadiense criado en Australia.
Esa es, en parte, su tradición teatral, forjada bajo la batuta de Ariane Mnouchkine en el Théâtre du Soleil. Durante su estancia en la compañía entre 2002 y 2007, James participó en dos montajes y se empapó de su método. Todo es colectivo en el grupo parisino fundado en 1961, desde su constitución como empresa (es una cooperativa y todos cobran lo mismo) a su trabajo actoral. Esto último, por ahora, es lo que James ha trasladado a Fuegoártico.
Los personajes, por ejemplo, no son distribuidos hasta bien entrados en los ensayos, cada uno es trabajado por varios actores hasta que “se hace evidente” que ese traje le va mejor a uno en concreto. “Te alimentas del otro, y desde fuera puedes entender qué es lo que no estabas viendo desde dentro”, dice la actriz Ainhoa Hernández, que construyó el personaje de Alba junto a Ivana Heredia. “Es una forma de desposeerse, de dejar de decir ‘mi personaje”, afirma la segunda, que finalmente interpreta a Alba. Se trata de obviar el ego del actor para crear elenco, como explica Jeremy James: “Si un actor se bloquea, y les pasa a menudo, no quiero seguir empujando a esa persona, pero quiero seguir explorando esa escena”.
Es más fácil hacer obras más pequeñas, pero si todos abandonamos, el teatro no será lo mismo
Jeremy James, director de Fuegoártico
La otra gran apuesta consiste en actualizar y adaptar a España todas las referencias políticas y culturales que contiene el texto de Chéjov, para, según el director, “eliminar la distancia con el público”. Así, si uno de los personajes realizaba, en la versión original, un viaje de París al sur de Moscú que le llevaba cuatro días, en la versión de James el recorrido es entre Nueva York y Málaga. La capital francesa, cuna de la vanguardia artística en la época, se cambia por la Gran Manzana, y la finca que la familia está a punto de perder se sitúa en la campiña andaluza. La troupe ha ido hasta el detalle, todo se ha tenido en cuenta en el montaje (aunque sea imperceptible para el público), desde el horario real de los trenes Madrid-Málaga hasta la hora a la que se abren las flores en Rusia.
Pero la verdadera apuesta de Fuegoártico, su pequeña revolución, está en el tiempo. No el que se utiliza en escena, sino el de ensayo. Jeremy James lleva trabajando con este elenco desde 2012, pero el proyecto deÁrboles solo se esbozó en agosto de 2013. En la lógica de la compañía, el ensayo y la exploración tiene mucho más peso que la necesidad de resolver una escena. El entrenamiento es el pilar básico de la formación: cada día dedican varias horas a trabajo corporal, y las jornadas de ensayo llegan en ocasiones a las 12 horas.
La implicación absoluta, eso sí, es cara. Es difícil exigir un compromiso a tiempo completo a un proyecto que, por ahora, no resulta rentable. “Nos vamos turnando, vamos haciendo trabajos fuera que nos permiten continuar casi al cien por cien con esto”, cuenta Ainhoa Hernández. Por eso, parte de su proyecto consiste en explorar nuevas formas de financiación, idealmente de partenariados público-privados a imagen del Théâtre du Soleil, que permitan continuar con el trabajo conservando libertad creativa.
Otra cosa es el espacio. La familia numerosa está aún huérfana de casa. “Habíamos visto un almacén precioso, pero creemos que se lo ha quedado una empresa de aceite de oliva… Los propietarios piensan que una nueva compañía de teatro no tiene mucha consistencia”, dice resignado el director. “Sí, es más fácil hacer obras más pequeñas”, comenta, “pero si todos abandonamos, el teatro, en el sentido de todo lo que puede ofrecer, no será lo mismo. Parece que estamos sosteniendo o aceptando el mercado, en lugar de luchar por el producto”. Ahora solo queda ver si la choza que ahora levantan se mantiene en pie pese al vendaval de la crisis.

TEXTO: ANTON CHÉJOV
ADAPTACIÓN: ORIOL TARRASON
INTÉRPRETES: PEP AMBRÓS, ANNABEL CASTÁN, MIREIA ILLAMOLA, ARNAU PUIG i BERNAT QUINTANA
DURACIÓN: 1h 40min
PRODUCCIÓN: LES ANTONIETES amb el suport de TEATRE LLIURE i la NAU IVANOW
ESPAI LLIURE

Desde 2009 y aquel El mal de la joventud ha pasado algo más que cinco años, Les Antonietes se han hecho grandes, pero no de edad (aunque también) sino de público y de reconocimientos. Todavía recuerdo que cuando la fui a ver, sólo unas treinta personas ocupaban sus butacas en la Muntaner, hoy el Espai Lliure se les ha quedado pequeño, por lo que han tenido que ampliar una semana más de funciones para que el público pueda seguir disfrutando de esta maravilla teatral.

Conocemos las obras de Chéjov como un autor pesimista, oscuro, obras con un ritmo pausado donde los personajes ven transcurrir el paso del tiempo sentados, sin ideas de cómo cambiar su destino. Olvídense de ese Chéjov porque Les Antonietes son todo luz. Vitalidad, ganas de vivir, asqueados por la vida que llevan, por lo que se están convirtiendo y por querer descubrir lo que hay fuera, lejos de donde se encuentran.

Hay libros que vuelan, hay vodka, hay fiestas, hablan, se ríen, todo a un ritmo vertiginoso que no estamos acostumbrados a ver en un montaje de Chéjov. Hay ganas de vivir, ganas de cambio, ganas de disfrutar de la vida. Algunos personajes saldrán mejor parados que otros, pero el viaje es apasionante. 

Genialmente adaptada y dirigida por Oriol Tarrason y como ya pasara con Stockmann el mayo de 2013 en la Muntaner, Pep Ambrós nos regala un brillante interpretación, tanto sobrio como borracho, consigue que los espectadores, o al menos una servidora, empaticemos con su sufrimiento, con sus ganas de salir de esa miseria interna. Cautivadora Mireia Illamola, su interpretación seduce al público que se deja engañar (o no) por su larga melena rubia que acompaña con ojos de no haber roto ningún plato. Y vaya si los rompe (por supuesto, en escena). Annabel Castan le vuelve a tocar el papel de sufridora y lo clava, sufrimos y mucho hasta el final. Pero para aliviar tanto sufrimiento, el papel de bufón le ha tocado a Arnau Puig que no hace soltar una risotada de vez en cuando.

Un clásico, sí, pero diferente. 1h y 40 minutos demasiado cortos que nos dejan ganas de más. En mayo vuelven a la Muntaner. Esta temporada nos hemos portado demasiado bien y nos han recompensado con doble ración de Les Antonietes. ¡Que lo disfruten!

VÀNIA

by on 18:53
TEXTO: ANTON CHÉJOV ADAPTACIÓN: ORIOL TARRASON INTÉRPRETES: PEP AMBRÓS, ANNABEL CASTÁN, MIREIA ILLAMOLA, ARNAU PUIG i BERNAT QUINTAN...

Fuente: Elsa Fernández-Santos (elpais.com)
Como escribe Janet Malcolm en Leyendo a Chéjov el célebre escritor ruso nunca se sintió cómodo como autor teatral. Prefería el relato corto, se sentía más desinhibido sin la presión de escribir para ser representado y juzgado. “El teatro atraía y repelía a Chéjov de igual medida”, asegura Malcolm. Quizá por esta ambivalencia resulta doblemente interesante el montaje de El duelo con el que hoy se inicia la 5º edición del programa de Centro Dramático Nacional (CDN) Una mirada al mundo, que reunirá hasta el 10 de noviembre los últimos montajes de grandes compañías internacionales.
Novela breve escrita por el autor de La gaviota, esta versión de El duelotraiciona la intención original de su autor y sube al escenario como obra teatral. Eso sí, de la mano del Teatro del Arte de Moscú. Es decir, de la mano de la compañía que mejor conoce al sutil autor de Tío Vania. Institución histórica rusa fundada en 1898 por Konstantin Stanislavski y Vladimir Nemirovich-Danchenko, sin la fe de sus fundadores en el talento teatral de Chéjov quizá jamás se hubiese disipado la tormentosa relación que el dramaturgo mantuvo con las tablas. Para entender que Chéjov y el Teatro del Arte de Moscú viajan desde hace más de un siglo de la mano basta con recordar cómo en el telón de la sede moscovita de la compañía vuela bordada una gaviota, símbolo inequívoco de esa deuda y de ese trayecto común.
La adaptación de El duelo, montaje de tres horas de duración que se representa hasta el domingo en Madrid, corre a cargo del director Anton Yakovlev, y está interpretada, entre otros, por un mito: Dmitri Nazarov. “Es una de las grandes estrellas del teatro ruso. Como un Rodero, una Nuria Espert o un José María Pou, pero con esa veneración que allí profesan por sus actores teatrales”, explica Fernando Cerón, director de Relaciones Internacionales y actividades culturales del CDN y encargado del programa de Una mirada al mundo.
“Este año traemos siete montajes de compañías de primera fila europeas y de otras emergentes que pensamos que pueden ser punteras en el futuro. En este sentido nos fijamos más en Latinoamérica, de donde traemos tres de los siete espectáculos de este año”, explica Cerón. “Llevamos cinco años con el programa y este es el más extenso, nuestra idea es que en el futuro las compañías latinoamericanas, a pesar de que tienen menos tirón de público, ocupen el 50%", continúa.
La programación incluye los siguientes títulos: Ubu Roi , de Alfred Jarry, con dirección del británico Declan Donnellan para su compañía Cheek by Jowl (Reino Unido/Francia) ; Seuls , monólogo escrito, dirigido e interpretado por Wajdi Mouawad (Francis/Québec); La pequeña habitación al final de la escalera, de Carole Fréchette, dirigida por Mauricio García Lozano para el Teatro del Farfullero (México); Julia,adaptación de La señorita Julia de Vértice de Teatro (Brasil); Bienvenido a casa, con dirección de Roberto Suárez para el Pequeño Teatro de Morondanga (Uruguay) y, finalmente, La Verità, de Daniele Finzi Pasca, con la Compagnia Finzi Pasca (Suiza).
De momento, y para abrir boca, será una compañía centenaria europea la que abra hoy el telón. Incólume a los avatares de la historia, el Teatro del Arte de Moscú ha sobrevivido a zares, a revoluciones y a viejos y nuevos dictadores con su teatro de repertorio. El duelo pondrá en escena a un grupo de personajes aparentemente inconexos, un grupo de desconocidos obligados a una confrontación externa e interna, a la búsqueda -íntima y pública- de un último camino.
La última creación de Daniele Finzi Pasca, director de espectáculos como Corteo, del Cirque du Soleil, o Nebbia y Rain, del Circo Éloize, llega hoy al Teatro Arriaga. Tras pasar por San Sebastián la semana pasada, el espectáculo Donka, una carta a Chéjov, aterriza en Bilbao durante tres días para homenajear al escritor y dramaturgo ruso (1860-1904) a través de la magia del circo.


En la obra, llena de alegóricas visiones, bailarines, acróbatas y malabaristas recrean los cuentos de Chéjov bajo el peculiar punto de vista de Daniele Finzi. El director italiano se inspira en una de las aficiones del autor, la pesca, que le permitía abandonarse a sus pensamientos. El título de la obra es precisamente el de la palabra rusa con que se designa la campanilla que se coloca en la caña de pescar y que suena cada vez que pica un pez.
Estudiantes, médicos, soñadores, solteros, jovencitas y otros personajes recurrentes en las narraciones de Chéjov desfilan en el montaje en una sucesión de cuadros que se van fusionando con recursos como las sombras chinescas y una iluminación de tono futurista.
La música, que corre a cargo de Maria Bonzanigo, transporta al espectador a Rusia a través del uso de acordeones y la sucesión de valses y coros tradicionales.
Fuente: www.elpais.com