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AUTOR: JOSE SANCHIS SINISTERRA
TRADUCCIÓN: RAIMON MOLINS
DIRECCIÓN: RAIMON MOLINS
INTÈRPRETS: MARTA DOMINGO (OLGA), MIREIA TRIAS (MASHA) y PATRÍCIA MENDOZA (IRINA)
DURACIÓN: 1h 10min
FOTO: SALA ATRIUM
PRODUCCIÓN: ATRIUM PRODUCCIONS
SALA ATRIUM

Ay, Moscú, siempre tan lejano. Esa vuelta de tuerca que los humanos nos pasamos la vida buscando.  Reducción a la mínima expresión la que ha hecho Sanchís Sinisterra en esta adaptación del clásico de Chéjov, sólo la voz de las tres féminas, que mediante un juego (el de las charadas) nos apuntan entre bromas el resto de los personajes. No hace falta nada más, porque, y aunque nunca lo había pensado, los personajes masculinos de esta obra (que siempre había visto montada entera, la de Chéjov) son de lo más superfluo, meros floreros o comparsas que acompañan lo importante, las vidas de estas tres hermanas que impasiblemente esperan el devenir de la muerte.

El original de Chéjov es una obra lúgubre, llena de expectativas rotas, de amores imposibles y de deseos frustrados. Sin embargo, la adaptación de de Sanchís Sinisterra está llena de luz, incluso en los momentos donde el montaje ha optado por apagarla queda centelleando en los ojos de las protagonistas. Existe esa larga espera por un Moscú que no llega, pero mientras esperamos vemos que hay vida, no hay apatía, hay una lucha por desprenderse de lo que finalmente será, ese futuro que nadie desea, en medio de una soledad, de la nada.

El traje le sienta a la perfección a una Marta Domingo que últimamente se prodiga poco por los escenarios. Ha roto con las seriedad de un personaje y ha liberado de la coraza que Chéjov atribuye a Olga para mostrarse seductora y exquisita. Mireia Trias dibuja una Masha a la que siempre le costó volar, centrada en los convencionalismos, pero que poco a poco se desata y deja volar su imaginación. Como Irinia, Patricia Mendoza, que la descubrimos en la inocencia tardía de haber vivido siempre entre algodones, y que poco a poco descubre que la vida ha cortado su alas, y decrecen sus ansias de buscar la felicidad.

Raimon Molins demuestra una vez más ese gusto por dejar limpia la escena, por fijarse en los detalles que el mismo texto descubre y nos regala una precisa dirección, llena de simbolismo con un maravilloso ritmo en el que en poco más de una hora todas las piezas encajan sin costuras e incluso la lectura de las acotaciones es todo un placer para los sentidos.  

En una escenografía llena de relojes, que son los que marcan el ritmo de la obra, que más da si ha pasado una hora o años delante de nuestros ojos, el piano sigue sin sonar y Moscú nunca se encontró más lejos. Pero el sueño sigue llenando nuestros pensamientos, aquellos que en poco tiempo han visto cómo dejaban de sonar sus cuerdas. Se encienden las luces, y los aplausos, nos devuelven a la realidad de una tarde de domingo y pienso hoy estoy más cerca de Moscú. Bravo!

Fuente: abc.es
Una de las grandes tragedias políticas de William Shakespeare«Ricardo III», se presenta a partir del próximo 6 de noviembre en el Teatro Español, en una producción protagonizada por Juan Diego, a quien acompañan en el reparto Asunción BalaguerTerele Pávez, Lara Grube, Ana Torrent, Juan Carlos Sánchez, Jorge Muñoz, José Hervás, Aníbal Soto, Óscar Nieto, Carlos Álvarez-Novoa y José Luis Santos. La dirección es de Carlos Martín, que ha trabajado a partir de una dramaturgia de José Sanchis Sinisterra. El montaje estará en escena hasta el 28 de diciembre.
«Ricardo III» se escribió a finales del siglo XVI, alrededor de 1591 o 1592 según los estudiosos de la obra de Shakespeare. Narra la historia de la monarquía inglesa desde 1471 (muerte de Enrique VI) hasta 1485 (muerte de Ricardo III). El protagonista es dibujado como un asesino vil, deforme, ambicioso y corrupto. En esta producción del Teatro Español se altera notablemente la estructura de la obra original, colocando como nuevo centro dramatúrgico la escena tercera del quinto acto. 

Espejo interior

«Alterando notablemente la estructura de Ricardo III –cuenta su adaptador, José Sanchis Sinisterra-, organizando sus escenas, personajes e interacciones según otros principios compositivos, concentrando espacios, tiempos, diálogos y situaciones en torno a un nuevo centro dramatúrgico -la escena tercera del quinto acto-, recurriendo a procedimientos y convenciones más o menos frecuentes en la escena contemporánea, la presente (per)versión de la tragedia shakespeariana propone, más que una reflexión sobre la ambición humana, una interrogación sobre eso que llamamos conciencia, ese espejo interior, tan a menudo turbio, en cuyo azogue se reflejan y refractan los actos que nos definen ante el mundo y ante nosotros mismos».
Carlos Martín, director de la función, añade que esta función «también apuesta por una propuesta que se aleja de todo psicologismo para confiar en la fuerza de la palabra. Las pausas son pausas de acción, pero la fuerza de la palabra es la que conduce a la acción. El texto es un fluir continuo de palabras, lo que otorga al montaje un gran dinamismo. Palabras tras palabras que envuelven al público en el delirio de Ricardo III».
El director ha trabajado la obra, en tres planos: Ricardo III, con todo su terror y su rencor; la Corte, dividida por sus intrigas y sus luchas fratricidas, y la guerra. Pero ha querido mostrar más al hombre que al tirano. «Tengo toda la maldad, la locura, y un punto de ángel, que la tiene, de Ricardo III –dice Juan Diego-. Toda la maldad la fabricamos aquí, en este mundo, no la traemos al nacer. Y define a su personaje como un ser misógino y tiránico que se avergüenza de su interior; estoy –añade el actor- dolorosamente feliz».
«Lo más importante en esta puesta en escena –insiste el director- es el plano de la conciencia y la responsabilidad colectiva del personaje, y por extensión del resto de personajes. Cómo el estado mental del personaje se va deteriorando. Como el paso por sus crímenes, sus delirios y sus rencores no es en vano, queda residual en la conciencia, algo queda de traumático. La aparición del miedo, de lo sobrenatural es un reflejo de su propia perturbación mental. Todo esto sumado a su físico, al hecho de ser un ser inadaptado para la Corte porque está acostumbrado al mundo de la guerra, sumado al conflicto con la madre, un distanciamiento que busca y que no encuentra, lleva a plasmar ese personaje como tiránico y delirante, pero desde una perspectiva más tridimensional, menos plana. Se trabaja el tirano desde las debilidades del personaje».

Fuente: EFE via lavanguardia.com 

El suicidio de un jubilado ante el Parlamento griego es el punto de partida de Bartolomé encadenado, una obra escrita para el festival Grec que recurre al mito de Prometeo para hablar de la angustia que provoca la crisis.

El texto de José Sanchís Sinisterra se representará en el anfiteatro al aire libre del Grec del 18 al 20 de julio, dirigida por Antonio Simón e interpretada por Lluís Soler, Manel Barceló y otros cinco actores. Sanchís Sinisterra ha creado un personaje de ficción, llamado Bartolomé e interpretado por Lluís Soler, que sitúa durante toda la obra encima de una especie de columna de ocho metros de altura, según ha explicado el director teatral.

Bartolomé está encadenado en esa columna, a punto de romperse, que forma parte de la estructura que sostiene un puente de una plaza construido por un arquitecto a quien se le acabaron los recursos para construirlo como es debido, por lo que "se le suelen caer los puentes". Desde esa altura habla Bartolomé, un antiguo economista, colaborador del Fondo Monetario Internacional (FMI), que desde esta plaza pública amenaza con suicidarse a las doce del mediodía, ha avanzado Antonio Simón.

El autor recurre "vagamente al mito de Prometeo", según ha explicado el actor, quien ha señalado que, aunque la obra comienza como una comedia, con "ecos" de "¡Ay, Carmela!" -también de Sanchís Sinisterra-, "evoluciona de la farsa hacia el drama y la tragedia". El autor propone reflexionar sobre la necesidad de "cultivar la fraternidad y que la tecnología mal utilizada acaba con la comunicación humana y fraternal".

El público descubrirá paulatinamente que la persona sin hogar que parece ser Bartolomé es, en realidad, "un economista torticero que hizo algunas cosas mal hechas", ha añadido Simón, que se suicida para "provocar una crisis de conciencia". Uno de los retos de la obra, según el director, es el coro de catorce actores, estudiantes graduados en el Institut del Teatre de Barcelona, que para poder trabajar en este espectáculo han trabajado durante un mes con tres formadores. El coro representa, ha explicado Simón, una "pandilla de indignados, en una sátira de la que nadie sale bien parado".

El actor protagonista, Lluís Soler, ha considerado que esta propuesta teatral es "un regalo" de un autor y "maestro que escribe a mano, con un bolígrafo y una libreta" y que el lugar en donde se representa, el anfiteatro al aire libre del Grec, es "un lugar mágico".

El antagonista de Prometeo es Hermes (Manel Barceló), un dios menor cuya aparición "provoca un punto de tensión ya que entre los dos personajes ha habido "afecto y traición".

A través de diversas proyecciones y apariciones de personajes, el espectador descubre que el jubilado sin techo que va a suicidarse es el antiguo economista. En una de estas escenas tiene lugar un encuentro inesperado entre una periodista estrella de la televisión y Bartolomé que permite descubrir que ambos son padre e hija y que el gran intelectual no fue un buen padre. Simón ha explicado que en este espectáculo se da nombre y apellidos a empresas que, según el autor, han actuado de forma poco ética y también hay críticas para los medios de comunicación.

La obra se ha escrito "a fuego lento", durante dos años, según Simón, y es un encargo del Grec que pidió al autor un texto contemporáneo basado en un texto griego, por iniciativa del director artístico del festival, Ramon Simó.


Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.es)

La querencia de Sanchis Sinisterra (Valencia, 1940) por Beckett no decae ni cuando tiene entre las manos a Chejov. Su escritura dramática, de manera más o menos explícita, siempre acaba en los limbos del dramaturgo irlandés. Incluida su versión de Las tres hermanas que estrena este jueves en La Abadía, dirigida por Carles Alfaro e interpretada por Julieta Serrano, Mariana Cordero y Mamen García. La ha titulado Éramos tres hermanas. Variaciones de Chejov y sitúa la acción (acaso sería más acertado decir inacción) en un presente "inmóvil, frágil y quebradizo". El autor valenciano, mentor de la generación de Mayorga, Belbel, Cunillé..., ha podado además el texto original para concentrarlo en la decadente evocación de Olga, Irina y Masha. No es la única licencia que se permite: también ha injertado reflexiones del propio Chejov. El laboratorio dramático de Sanchis Sinisterra sigue funcionando a buen ritmo, ajeno a las potenciales denuncias de sacrilegio que le puedan interponer. 

"Una obra maestra del teatro universal vista con otros ojos". Así se promociona la obra. ¿Qué ojos son esos? 
Los de un hombre de teatro del siglo XX (aunque comprometido con el siglo XXI), que ha sido testigo y a menudo cómplice de algunas transgresiones de la verosimilitud y del principio mimético dominantes en la escena occidental. O, dicho de otro modo, con los ojos de alguien que duda de que la realidad (¿?) pueda ser llevada al teatro sin replantearse las formas heredadas de la tradición. 

Su versión se concentra en las tres hermanas. Los personajes que las circundan "aparecen a través de un juego de continuos quiebros". ¿En qué consisten esos quiebros? 
La expresión no es mía, pero supongo que alude al hecho de que la acción de la obra es evocada y convocada desde un tiempo fluctuante, como si el pasado y el futuro se entrelazaran en un presente inmóvil, fragil, quebradizo. Y cuando, además, la soledad arrecia, los "otros" se van transformando en vestigios que flotan alrededor, como psicofonías que nos habitan. Hay mucha gente que vive así, ¿no cree? 

¿Puede afirmarse que ha cogido las tres hermanas de Chejov y las ha colocado en una obra de Beckett? 
En la medida en que, a mi entender -y no solo al mío-, Chejov anticipa, en cierto modo, a Beckett, pero también a Pinter y a otros importantes renovadores del teatro del siglo XX, podría decirse que sí. Pero, más exacto que "en una obra de Beckett", sería "en un territorio vagamente beckettiano".

Su intención era conectar la emblemática pieza de Chejov con el mundo de hoy. ¿Cómo ha intervenido en el texto para conseguir ese efecto? 
Desde el punto de vista de la forma dramática, el texto aspira a sintonizar con el modo fragmentario, discontinuo, acausal y, en cierto modo, caótico con que percibimos el mundo. Y tal opción permite resaltar algo que ya se insinúa en la obra original: la erosión de la voluntad y el deterioro de la acción comunicativa. 

En esta versión parece que recuerdos e imaginación acaban enredándose sin saber donde terminan unos y comienzan los otros, ¿no? 
De ahí, en parte, su realismo y su actualidad. A estas alturas de la vida, todos sabemos que la memoria es una gran fabuladora, benévola unas veces, maligna otras, interesada siempre. 

Introduce injertos de reflexiones del propio autor. ¿Qué tipo de reflexiones? ¿Qué papel quiere que jueguen? 
Algunos de tales injertos han sido parcialmente "podados" o atenuados en este montaje, pero me interesaba insinuar que, por mucha verdad que pretendamos insuflar en un universo dramático, la obra de arte es ante todo un "artefacto", un artificio que solo puede aspirar a remedar la vida. 

¿Cuál diría que es el peso específico de Las tres hermanas dentro de la obra global de Chejov? 
En opinión de algunos estudiosos, esta sería "la más chejoviana" de sus obras. Ahora bien, si me preguntara usted qué quieren decir con tal adjetivación, me pondría en un aprieto… Yo me limitaría a considerarla como la que suscita una empatía más compleja en el lector/espectador. Pero esto no deja de ser una opinión más. 

¿Por qué no deja de crecer la onda expansiva chejoviana con el paso de los años? ¿Por qué es tan grande Chejov? 
Sus obras logran conciliar el rigor clínico y la compasión en el tratamiento del ser humano, como si fuera posible -y en él lo es- encontrar un equilibrio entre materialismo e idealismo. Además, supo dotar al drama de la densidad y complejidad de la novela, cosa que aún hoy resulta infrecuente. 

Lleva ya varios años volcado en su Nuevo Teatro Fronterizo. ¿Cómo valora la marcha hasta la fecha de este proyecto? 
En cuanto a la marcha del Nuevo Teatro Fronterizo, confieso que produce en mí valoraciones contrapuestas. Por un lado, a veces me irrita la indiferencia de las instituciones ante la labor que estamos realizando desde hace tres años. Por otro, y más a menudo, me gratifica y me estimula la creciente "onda expansiva" de solidaridad y complicidad que percibimos en nuestro entorno. El balance, pues, sería positivo, pero incierto. Sobre todo, con respecto al futuro. ¿Hasta cuándo podremos resistir? 

TEXTOS: JOSÉ SANCHIS SINISTERRA
DIRECCIÓN: DANIELA DE VECCHI
INTÉRPRETES: ELOI BENET, ANNA BERENGUER, ANTONELLA CARON, CRIS CODINA, ESPERANÇA CRESPÍ, CATALINA ESQUIVEL, TONI FIGUERA, XANTAL GABARRÓ, ANDREA MARINEL·LO, JOAN MARTINEZ, XECSO PINTÓ i CARLA ROVIRA
CANTANT: ANDREA MARINEL·LO 
MÚSICS: MARIANNE BENNY PERRON (cello), XANTAL GABARRÓ (cello) i JOAN MARTÍNEZ (guitarra)
DURACIÓN: 95min
ÀTIC 22

Atención se abre un nuevo espacio escénico en Barcelona: Àtic 22. Después del toque de atención necesario para los no navegantes por Twitter o Facebook (sí, todavía los hay). Después del aviso previo y necesario, entremos en materia. El Àtic 22 se nos presenta como un multiespacio para que nuevos creadores expongan sus trabajos. Los primeros en probarlo han sido la cia La Minimal. Se tiene que decir que no sólo el espectáculo es sobresaliente, sino que han convertido toda la sala en un experiencia altamente recomendable.

Àtic 22 está al lado del Tantarantana y La Minimal ha querido que el espectáculo comience desde que el espectador entra por la puerta. Pasarán unos minutos entre ese momento y el que lo que consideramos espectáculo tradicional comience. Todo es sorpresa, el espectador se deja llevar, asume que su papel es verse sorprendido a cada paso, en cada segundo. 

Una suma de emociones te atrapa. Quieres ver, que te muestren lo que prometen. Comienzas a pensar que no sabes dónde te has metido, que tipo de espectáculo es. Un montón de preguntas sin respuesta que circulan por tu cabeza, hasta que un determinado momento el espectáculo comienza, primero con repeticiones hasta que el público está totalmente descolocado mentalmente, porque físicamente estás sentado y la acción presiona el enter.

Lo que pasa después mejor no explicarlo. La experiencia es un cúmulo de sensaciones, desconcierto, sorpresas, reflexiones y un gran aplauso final. La Minimal propone un espectáculo teatral pero que va más allá de sentarse en una silla, ver escuchar. Hay que sentir, sorprenderse, preguntarse porqué y qué estas viendo y qué te quieren transmitir.

Un ejercicio teatral preciso, una sorpresa mayúscula en un espacio nuevo y que dará mucho que hablar. La Minimal anuncia espectáculos en la Sala Atrium i la Sala Beckett, después de esto, se han ganado una fan y creo que no soy la única.


Fuente: Albert Lladó (lavanguardia.com)

José Sanchis Sinisterra (Valencia, 1940) ha combinado, desde sus inicios, creación e investigación, y se ha interesado por los puentes existentes entre la escena y la narrativa, además de los vasos comunicantes con otros campos, artísticos o científicos. Esa idea de límite (el recientemente fallecido Eugenio Trías no podría estar más de acuerdo), en el que se encuentran diferentes lenguajes y experiencias (Cortázar lo llamaría ósmosis), es precisamente el punto de fricción donde la libertad creativa halla más caldo de cultivo. De esa voluntad de experimentación nacería en 1977 el Teatro Fronterizo, que más tarde acabaría convirtiéndose en la sede de la Sala Beckett. Ahora, con más de setenta años, el creador incansable vuelve a arremangarse y, fiel a su independencia, lleva dos años con un pequeño centro que ha llamado La Corsetería y que es cuartel general del Nuevo Teatro Fronterizo. De momento, resistiendo a todas las dificultades, ya han sido reconocidos con un Premio Max de la Crítica.

¿Por qué crear, después de tantos años del proyecto de Barcelona, un Nuevo Teatro Fronterizo en Madrid?
Me interesaba mucho recuperar margen de libertad, sobre todo, para mis relaciones con América Latina. El hecho de ir a Madrid me permitía un cambio de perspectiva. Es cierto que la Sala Beckett funcionaba muy bien, con ayuda institucional, me sentía muy bien en el Institut del Teatre… pero llevaba 25 años en Barcelona y creí que se tenía que cerrar un ciclo. Durante un tiempo llevé una vida algo nómada, estuve dirigiendo el teatro Stabile della Toscana… pero decidí instalarme en Madrid para apoyar la nueva dramaturgia, fomentar la investigación y relacionar el teatro con otros campos del pensamiento.

¿A qué ha renunciado el teatro actual?
El teatro se ha visto arrastrado por la lógica del mercado, obsesionado por la audiencia, la diversión, el entretenimiento…

Alquila una antigua corsetería, y se pone manos a la obra
Sí, encontramos este local en Lavapiés y pensamos que era el sitio ideal para lo que queríamos hacer. Ya teníamos la evidencia de que el mundo será mestizo o no será. La multiculturalidad no es un accidente.

De hecho, uno de los objetivos de La Corsetería es mirar hacia otras latitudes
El teatro que se hace en España, y también en Europa, está anclado, y tiene un carácter endogámico: la gente de teatro es la que va al teatro. Hay, más allá de los grandes centros de moda -a lo que llamo yo la “Internacional Festivalera”-, un enorme desinterés por lo que está pasando en otros lugares. Uno de las razones del proyecto era, pues, sacar el teatro de sí mismo, y conectarlo con otras áreas de pensamiento y otras culturas.

Ofrecen, por ejemplo, un taller sobre Nietzsche
Nos interesa la relación del teatro con la filosofía, pero también con la ciencia. Ahora (Sanchis Sinisterra acaba de ofrecer una clase), por ejemplo, acabo de plantear el problema de las neuronas-espejo. No podemos seguir trabajando, ni siquiera desde la actuación, sin tener en cuenta lo que la neurociencia está descubriendo sobre el instinto mimético. O sobre la empatía.

Otro de los temas que siempre le han preocupado es la memoria
Esta obsesión por lo último, por lo nuevo, por la actualidad clamorosa que nos imponen los medios de comunicación hace que se vaya produciendo una especie de amnesia progresiva con relación a la historia. Por una parte, de nuestra historia reciente, pero también de la historia de la humanidad. Me parece importante recordar que el teatro también es un archivo de la memoria. Luego hay temas que están clamando, como por ejemplo la invisibilidad de la mujer. En este sentido, tenemos otra línea de acción en la que hemos empezado, con cinco dramaturgas, un ciclo sobre pioneras de la ciencia en España. La ciencia, como tantos otros mundos, ha sido un mundo patriarcal ¿Es que no piensan las mujeres?

Siempre ha combinado pedagogía y creación
La pedagogía siempre ha sido un pretexto para compartir mis investigaciones. Es inseparable de la creación, en mi cabeza. Me ayuda a sistematizar lo que estoy trabajando. No puedo establecer la diferenciación. Precisamente esas fronteras son los lugares donde pasan cosas interesantes.

¿Cómo ha de ser la relación entre el teatro y el poder?
Las relaciones del arte con el poder son siempre turbulentas. O el poder trata de domesticar al teatro o bien, cuando lo protege, lo puede pervertir de un modo sutil. Lo convierte en un escaparate para mostrar su generosidad. Es una especie de censura implícita. Depende también del país. Hay sitios donde la democracia tiene más fuerza, tiene una historia mayor. En España hemos pasado de una dictadura a una pseudo-democracia descafeinada sin tocar nada. La cultura está siendo considerada como furgón de cola por los dirigentes, pero esto puede tener su lado positivo, ya que obligará a la gente de teatro a inventar otros procedimientos de financiación y otro modo de relación con el público.

Una forma de resistencia
El darwinismo puede ser una buena guía para el teatro (ríe). Aprender cómo, en una situación de incertidumbre, los sistemas vivos generan una serie de mecanismos para evolucionar, cambian el entorno, mutan, buscan simbiosis. Creo que uno de los modos es establecer nexos, complicidades. No esperar a que papá nos de la subvención. Generar una dinámica reticular, menos centralizada. Nosotros, para cada proyecto, buscamos un aliado concreto.

¿Cómo construir nuevos públicos? ¿Cómo implicarse con el barrio y dinamizar la sociedad?
Hay que tener en cuenta al no-público, esa enorme proporción de ciudadanos que nunca han ido al teatro. Que creen que es ajeno a ellos. En ese sentido, en La Corsetería hemos organizado lo que se conoce como “teatro foro”, una técnica creada por Augusto Boal y que él llamó “teatro del oprimido”, para sensibilizar a la gente y ayudar en la resolución de conflictos. En su metodología estaba el tratamiento de problemas sociales y de convivencia. Aquí reunimos a quince vecinos, la mitad africanos sin papeles. Y estuvieron trabajando durante meses para preparar una especie de obra de veinticinco minutos. La técnica consiste en ofrecer la representación, su visión de los hechos, pero luego la repiten y quien quiera, levanta la mano, ocupa el lugar del personaje, y la puede cambiar. Lo hicimos en la plaza de Lavapiés y fue hermosísimo. Participaron un inmigrante, un niño de nueve años, una vecina… Se creó una especie de familia.

También quieren organizar un “ciclo-teatro”
La idea es apoyarnos en el movimiento ciclista y elaborar una obra que cada escena se represente en una plaza distinta. Los ciclistas se desplazaran todos a la vez.

Más allá de estas experiencias en la calle ¿qué papel juega el teatro en un mundo audiovisual?
La fuerza del teatro es estar aquí y ahora. Es juntar un colectivo de personas en el mismo sitio. Y hacerlo con la palabra y con el silencio… Cada vez hay menos espacio donde la gente se reúne físicamente. Por eso, los movimientos en las plazas han creado una utopía del estar juntos. De la coralidad.
Font: Jacinto Antón (elpais.com)

Notícies a casa dels Prozorov, la família acantonada en províncies que sospira per Moscou: les tres germanes tornen a la feina i la mitjana, Masha, ja no està embarassada. Efectivament, torna un any després a la Sala Atrium de Barcelona, on es va estrenar, Les tres germanes (deconstructing Txèkhov), l’aplaudidíssim muntatge de l’obra de José Sanchis Sinisterra que subverteix i retalla la peça original del dramaturg rus . I torna a l’escenari amb la novetat que Mireia Trias, l’actriu que interpreta Masha, l’enamoradissa, romàntica i una mica fresca Masha, ja ha estat mare.
Una de les sorpreses de l’espectacle que dirigeix Raimon Molins va ser que la Mireia encarnés el seu personatge amb un bombo de sis mesos i mig. “Bé, quan vaig començar estava de cinc i mig, durant les actuacions vaig passar d’estar més o menys normal a posar-me com una bola”, riu l’actriu, amb una experiència tan bonica com interessant: actuar embarassada en la versió d’un gran clàssic, i ara tornar-ho a fer sense estar-hi.
“Quan vam projectar el muntatge no tenia previst quedar embarassada”, recorda. “Però no va semblar un obstacle. En realitat, de les tres germanes de la peça, Olga, Irina i Masha, només Masha, la meva, podria estar embarassada. És l’única casada. A escena resultava una contradicció molt interessant que fos la que no somia, la més realista, fins amargada, i que en canvi portés aquest germen de futur que és un fill. El text final, que Sanchis fa dir a les tres germanes alhora i que parla dels que vindran, sonava molt pertinent dit per una embarassada”. De qui és el fill de Masha?, pregunto, ¿de l’insofrible marit mestre o del galant coronel Vershinin? “No crec que Masha arribés a ser infidel, ni amb Txèkhov ni amb Sanchis” (!). “El que fa és només lligar, quatre petons. Segurament és del seu marit. Aquesta circumstància fa encara més impossible el seu amor per Vershinin”. A Les tres germanes desconstruïdes de Sanchis Sinisterra, plena de jocs metateatrals, només actuen tres actrius, que encarnen diferents papers. Mireia interpreta també Natasha, la cunyada arribista, a la qual li va molt estar prenyada.
Quins avantatges i desavantatges té actuar embarassada? “Llances una imatge de gran vulnerabilitat, cosa que pot ajudar a l’empatia del públic amb el teu personatge. Jo plorava molt, i mira que no hi tinc tendència. La respiració és diferent, una dificultat tècnica afegida. Et canses molt”. El nen, Joan, “ha sortit molt normal”, tot i l’experiència d’haver acompanyat la seva mare en tantes representacions. “Veurem si li tira l’escenari, haurà sentit els aplaudiments i semblaven agradar-li, perquè al final es movia molt”.
Mireia Trias assegura que no ha modificat el personatge malgrat el canvi que ha experimentat ella. El problema, apunta, ha estat haver de refer el vestuari.


Fuente: Rocío Huerta (elpais.com)
Pongamos como contexto la Guerra Civil española, como únicos personajes una joven pareja de artistas cómicos formada por Carmela y Paulino, una puesta en escena nada o casi nada poblada, casi minimalista. En el cartel que luce a la entrada del teatro se lee el nombre del texto de José Sanchís Sinisterra, ¡Ay, Carmela!, y el de la directora de la obra, Magüi Mira. Pero el alfabeto que se utiliza en los programas de esta obra de teatro es el ruso, así como los actores, iluminadores, compañía, espectadores y el propio teatro, el Fontanka, está en San Petersburgo.
Aunque ¡Ay, Carmela! se ha representado en 14 países (Roma, Berlín, Sarajevo y Portugal, entre otros), es la primera vez que un texto de Sanchís se estrena en Rusia. A pesar de que en España el teatro ruso es sobradamente célebre, en Rusia, uno de los países con más cultura teatral del mundo, apenas se conoce la dramaturgia española. "Me ha costado muchísimo comunicarme con los actores y enamorarlos de esta propuesta, que entendieran que el escenario necesitaba estar casi vacío, para que reflejara la miseria que les queda a los protagonistas, que son raptados por el bando de los Nacionales. Que entendieran que están cayendo bombas, y que sin poner nada más que a ellos sobre las tablas, con sus ropas sucias, el mensaje iba a llegar al público”, recuerda Mira, que asegura que cualquier conflicto bélico traspasa las fronteras de la lengua y la cultura, “y más aún en este texto de Sanchís, que es universal”, añade.
Finalmente, directora y actores hicieron el mismo viaje de entendimiento, los rusos con la mente puesta en España y Mira, asegura, ha puesto "una pica en Rusia". Esta directora y actriz en activo ha tenido que luchar contra las dificultades del idioma, de la censura, con las exigencias teatrales y las costumbres de una Rusia con una cultura “en proceso de cambio”, dice aludiendo a las recientes detenciones de las integrantes del grupo Pussy Riot. “No hay que olvidar que los actores, que no conocen la historia de España, tenían que comprender un argumento con una problemática ajena a ellos, con la Guerra Civil española como telón de fondo y con un texto en el que se mezclan los momentos más trágicos con el humor de Sanchís”, puntualiza la dramaturga.
Ser mujer y directora tampoco ha resultado fácil a la hora de desenvolverse libremente en el proyecto, explica Mira, “la lectura que hacen los directores rusos de la mujer es que somos unas sufridoras, y eso era algo completamente opuesto al personaje de Carmela, que es una luchadora”.
Pero no todo han sido dificultades y palos en las ruedas en la aventura soviética de esta escenógrafa. Mira agradece el apoyo recibido por parte del Ministerio de Educación y Cultura de España, así como la labor de los trabajadores de la compañía, que han puesto toda la carne en el asador para sacar adelante el proyecto: “He aprendido muchísimo, allí no conocen de horarios, los actores no tienen límites a la hora de esforzarse en el trabajo. El equipo de vestuario, maquillaje y carpintería se ha volcado con el montaje de ¡Ay, Carmela!”.
El resultado de este esfuerzo por parte de Magüi Mira se verá el 29 de septiembre en el estreno de la obra en San Petersburgo, aunque los augurios son más que positivos a juzgar por el éxito de las previas: “Ha sido algo inesperado, llenazo total en los pases de las previas, el público ríe y llora, aplaude, grita”. Mira recuerda, emocionada, que en una ocasión el público estuvo aplaudiendo durante siete minutos seguidos, “los actores y yo ya no sabíamos qué hacer. Está grabado en vídeo. Hemos tenido tres excelentes críticas que se están traduciendo, ¡Y todavía no se ha estrenado!”.     
“Hay vida antes de la muerte”, señala ese impenitente optimista que es Eduard Punset. El espectáculo teatralViatges, inspirado en sus libros, especialmente en el último, Viaje al optimismo (Destino, 2011), se estrena el domingo en la sala Ovidi Montllor del Mercat de les Flors y constata, según dijo ayer en la presentación del mismo, esa afirmación. “Pensábamos, hurgábamos inútilmente en lo que hay después de la muerte, cuando tendríamos que habernos interesado más por la vida”, reflexionó el popular divulgador científico, refiriéndose, se supone, a la humanidad. En Viatges, que convierte en teatro algunas ideas de Punset, “ vemos que hay vida antes de la muerte y vale la pena vivirla y explorar todos los universos a nuestra disposición”.

En la obra, una “ópera cuántica” con dirección de Ferran Audi y dramaturgia de José Sanchis Sinisterra —acuñador del término—, seducidos ambos por Punset (está uno tentado de decir que han caído en sus redes), ocho personajes inspirados en las ideas del divulgador, entre ellos un joven insatisfecho con su trabajo y un taxista que ha descubierto que ganar la lotería no proporciona la felicidad, se ven propulsados a una especie de portal “multiversal” que les permite viajar a universos paralelos para explorarse a sí mismos en realidades alternativas. La mezcla que tiene el asunto de ciencia ficción y filosofía la expresó certeramente Audi ayer con su camiseta: en ella figuraba estampado Mister Spock con la mano extendida en el célebre saludo vulcaniano (live long and prosper). El director abogó por llevar al teatro las aportaciones que han hecho la ciencia ficción y la fantasía a la divulgación de la ciencia. “El teatro es la máquina multiversal [que te puede llevar por los diferentes multiuniversos] por excelencia”, meditó con aire de personaje de Guía del autoestopista galáctico.
Viatges, parte del festival Grec, se presenta como comedia con elementos de ciencia (los personajes viajan a través de agujeros de gusano, atajos espaciales), teatro del absurdo, danza y audiovisual, y posee una proyección en la radio, en Internet y en las redes sociales. “Es muy interesante sacudir, conmover, to shake”, apuntó Punset. “Desmontar principios reconocidos y aceptados durante siglos”. Escuchar a Punset tiene algo de oír a Mr. Chance, el jardinero de Kosinski, interpretado por Peter Sellers en la gran pantalla. Todo parece de trascendental sencillez o de campechana metafísica. Ayer consideró “muy bonita” la “irrupción de la ciencia en la cultura popular”, un acontecimiento que juzgó como “el más importante que está pasando desde que el hombre es hombre y la mujer es mujer”.
Respecto a la atribución de Viatges al innovador género de la “ópera cuántica”, iniciado por Sanchis Sinisterra con Perdida en los Apalaches (1990), recalcó la importancia de la cuántica como una lógica que va más allá de la clásica, integra las anomalías y acepta la incertidumbre. “En la cuántica todo es discutible y se supera el dogma”, dijo Punset, que abogó por la “incerteza” y la “irreverencia”.
Preguntado por su relación personal con el teatro y sus autores favoritos, Punset salió por peteneras. “Soy de una generación que ha visto poco teatro bueno, estábamos haciendo otras cosas, como viajar”. En pura lógica cuántica añadió: En cine creo que he visto Blade Runner y poco más”.
Fuente: Jacinto Antón (www.elpais.com)


Mi nombre es Abdul, pero normalmente me llaman Crazy”, contesta después de dudar unos segundos. Abdul vive en Madrid desde 2006, cuando junto con otras 60 personas dejó Senegal para intentar una vida mejor en España. Enseguida adoptará una tercera identidad: será en Alfa, uno de los personajes de Barrios nómadas, la obra de Teatro Foro concebida en el espacio Nuevo Teatro Fronterizo que ayer se presentó en la plaza de Lavapiés.
La pieza comenzó a tomar forma el enero pasado con reuniones entre antiguos vecinos del barrio e inmigrantes, en su mayoría africanos, pero también de América Latina. Después de largas charlas sobre los “problemas de intersección” entre ambos fue surgiendo el relato: Omar huye de la violencia policial en Guinea Gonakri para, en pocas horas, enfrentar las redadas ilegales en Lavapiés y el maltrato que lo lleva a la muerte en el CIE de Aluche. La historia es trágicamente circular, pero no termina allí. Más bien acaba de comenzar. Es que, tras los aplausos, llega la invitación a que el público, en su mayoría sentado sobre los adoquines, se anime a cambiar el curso de las acciones, a demostrar que las cosas pudieron haber sido distintas. Para Omar y para tantos otros.
Se repite la escena del maltrato y la indiferencia con la que, españoles e inmigrantes, rechazan a Omar la primera vez que pisa la plaza. Quien quiera proponer un cambio en el guión tendrá que hacer palmas y casi gritar “stop”, pero no para que los actores ejecuten su propuesta, sino para encarnarla él mismo. Javier levanta las manos y avanza convencido hacia el escenario, se calza la gorra rasta de otro de los protagonistas y tuerce el diálogo original. La historia empieza a cambiar. Otro final es posible.
José Sanchís Sinisterra sigue la escena desde la primera fila y asiente. El dramaturgo (Valencia, 1940) y alma máter de Nuevo Teatro Fronterizo, que es el “contenedor” de Barrios nómadas, confirma que ante sus ojos se está desplegando lo que llama “el poder del teatro”. Y así lo explica: “El teatro como vía para hablar de problemas sociales y poder pensar alternativas; actuar una conducta para vivirla como posible”.
Font: Lucrecia Bullrich (www.elpais.com)

Actuar para que cambie

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Mi nombre es Abdul, pero normalmente me llaman Crazy”, contesta después de dudar unos segundos. Abdul vive en Madrid desde 2006, cuando...


Nuevo Teatro Fronterizo, impulsado por el dramaturgo José Sanchis Sinisterra, recibirá el Premio Max de la Crítica 2012 durante la gala de entrega de estos galardones que se celebrará el 30 de abril en el Teatro Circo Price de Madrid.
El Comité Organizador de los Premios Max de las Artes Escénicas ha valorado "el impulso que supone este proyecto a la creación e investigación teatral contemporánea iberoamericana" y "el amplio abanico de actividades que ofrece, abierto a todos los profesionales del sector, y a su apuesta por el teatro social".
Sanchis Sinisterra recogerá el galardón junto con Ana Belén Santiago y Roberto López-Peláez. Este premio lo otorga un jurado compuesto por periodistas especializados en Artes Escénicas que, cada año, se reúnen para valorar qué persona o institución es merecedora de este importante galardón.
El galardón, independiente de la organización de los Premios Max, fue instaurado por vez primera en 2006, con el propósito de dar voz a la crítica teatral en nuestro país. Han sido Premio Max de la Crítica: Red de Teatros Alternativos (Premios Max edición del 2006); Vicente León (2007); la revista Primer Acto (2008); Mes de Danza (2009); Josep Ros Ribas (2010); y el Festival Don Quijote de París (2011).

Nuevo teatro fronterizo

La premisa "Hay que obligar a lo posible a que ocurra" es el leit motiv de Nuevo Teatro Fronterizo (NTF). En palabras de su director y cabeza visible, el dramaturgo José Sanchis Sinisterra: "Tras varias tentativas frustradas de obtener apoyos institucionales, un grupo de personas vinculadas al teatro decidimos poner en marcha Nuevo Teatro Fronterizo, un proyecto de investigación y creación teatral, que dirige su atención hacia el interior mismo del hecho teatral, y también hacia fuera de sus fronteras".
Desde su sede, en una antigua corsetería del madrileño barrio de Lavapiés, NTF centra su trabajo diario en promover la investigación teatral, abordar la formación avanzada de profesionales españoles y extranjeros (especialmente latinoamericanos), mediante cursos, talleres y residencias pedagógicas y vincular la reflexión teórica y la práctica teatral con otros campos del conocimiento, como la filosofía, las ciencias, la historia, las artes, la política, etc.
Asimismo, establece nexos de cooperación e interacción con colectivos sociales, tales como asociaciones de inmigrantes, agrupaciones vecinales, colectivos profesionales y sindicales para fomentar en nuestro país un teatro comunitario.
Además NTF produce y distribuye espectáculos de pequeño y mediano formato, basados en textos teatrales contemporáneos; desarrolla proyectos de formación, investigación y producción internacionales; crea un puente sólido y regular con Iberoamérica; y difunde, a través de lecturas dramatizadas, textos teatrales poco o nada conocidos.
Fuente: EP vía www.abc.es


Des d'avui i fins al 26 de febrer, el públic de l'Atrium entrarà a casa de la família Pròzorov. Les tres germanes, de Txèkhov –famosa pel desig irrealitzable de les protagonistes de tornar a Moscou–, han experimentat un canvi notable amb la reescriptura de José Sanchis Sinisterra. L'obra, de tres hores, s'ha reduït a 75 minuts, i només habiten l'espai les germanes, interpretades per Patricia Mendoza, Mireia Trias i Tilda Espluga. Segons el dramaturg, en l'obra el 80% és Txèkhov.
Txèkhov denuncia en aquest text la immobilitat de la seva societat, incapaç de corregir els seus vicis. Pel director, Raimon Molins, aquesta és una lectura optimista que crida a mobilitzar-se, a viure el present en plenitud, a no enrocar-se en un mític passat, ni un ambiciós futur. La dramatúrgia de Sanchis fa que els tres personatges alternin la primera persona amb un paper de narradora, de personatge que recorda el que van dir o fer els altres personatges. Els rellotges dominen l'escena, tots a una hora diferent. L'acció té lloc per tots els racons de la sala, fins i tot a sota de la grada dels espectadors. Una experimentació en escena que se suma a la de Sanchis Sinisterra (un dels millors autors de l'Estat, per Molins) per transportar amb la màxima fidelitat aquest Txèkhov al dia d'avui.
Font: J.B. (www.elpuntavui.cat)


És un autor que mou petites masses. Que ha escrit una pàgina indispensable per a la dramatúrgia catalana però que és desconegut pel gran públic. De València es va traslladar a Barcelona, on va impulsar el Teatro Fronterizo, posteriorment la Sala Beckett. Ara, el seu mestratge i la seva inquietud el porten a viatjar per l'Amèrica Llatina convidant els autors a ser curiosos, a experimentar noves maneres de dialogar entre els personatges amb rèpliques aparentment inconnexes. Entre el públic. Entre la literatura i l'escena. Els seus projectes són inacabables. Després d'un parèntesi torna als escenaris de Barcelona. Des d'avui i fins al 15 presenta Cronopios rotos a partir de dos contes de Cortázar a la Sala Beckett. L'Almeria Teatre també manté l'Ay, Carmela. L'èxit ha convidat a prorrogar-lo. De fet, això endarrereix la següent estrena també del mateix autor a aquella sala: El retablo de El Dorado. Per últim, l'Atrium de l'Eixample acull, des de final de mes, una versió de Les tres germanes (variacions sobre Txèkhov).
Els seus retorns sempre es mouen per les sales alternatives. Per què?
És una pregunta per a la qual no tinc cap resposta. Sí que constato que no interessa ni al Teatre Nacional, ni al Teatre Lliure, ni tampoc al Teatre Romea. Em representen més a l'Amèrica Llatina, tot i que també és cert que és un territori més ampli.
Anem a pams. Quin interès tenia rellegir el clàssic de Txèkhov?
Per mi Les tres germanes és l'obra de Txèkhov on més es pronuncia la solitud. Viuen entre la nostàlgia del Moscou del passat i l'esperança del futur d'aquell Moscou. No són capaces de viure el present. Aquest és un fet comú, avui. El seu present és mediocre, insatisfactori. En els seus diàlegs, a més, no es responen, són paraules llançades al buit. He volgut que l'obra es representi amb només les tres protagonistes. La idea va interessar a Raimon Molins i vaig decidir acabar els quatre actes. Sempre m'ha agradat trobar la frontera entre la dramaticitat i la narrativitat, arribar a l'híbrid de la narratúrgia. Elles mateixes narren què passa. El repte del director és decidir què fan elles mentre narren.
I la dramatúrgia a partir dels contes de Cortázar?
Em va semblar interessant lligar dos contes molt diferents però que parlen de dos personatges vençuts, derrotats: el boxejador Justo Suárez (va ser un fenomen a l'Argentina però va morir en l'oblit, tuberculós) i una noia maltractada per la dictadura militar, que la deté per fer grafits al carrer que no són ni polítics. M'interessa presentar-los paral·lelament. Que el públic atengui els dos fronts a la vegada. Avui convivim en dos centres d'atenció alhora. Per això hi ha més obres més fragmentàries, caòtiques. Jo ho volia presentar però de manera més senzilla. Haig de dir que veig que ha reeixit les últimes funcions de Colòmbia. Fins llavors, tenia dubtes que funcionés.
La investigació sempre és el seu reclam. És allò de buscar i trobar. De sorprendre's mentre acaba el text. Què busca en aquesta recerca, l'èxit o el fracàs?
Necessito l'error. La creació exigeix risc. Construir a partir del que ja se sap que funciona és cuina. L'error és inevitable en el teatre.
Cronopios rotos, com Ay, Carmela, transmet un missatge contundent.
D'Ay, Carmela sempre he dit que és un espectacle que es fa molt perquè és molt barat. Inicialment sí que volia transmetre un missatge clar. Ara vull confiar més en l'atzar.
Va ser dels primers a parlar de memòria històrica, avui tan habitual.
Sí, però sembla que encara caldrà continuar insistint...
També és membre de la Fundació Sala Beckett. És tan bo el planter d'aquests anys català?
Avui la Sala Beckett i el seu Obrador és una xarxa. Hi ha complicitats internacionals. Són un punt de referència europeu. Avui encara falta projecció en la dramatúrgia catalana. L'autoria i també la direcció (tot i que no sigui tota del meu gust) omplen la cartellera de Madrid. És evident. El cas de la dramatúrgia a Catalunya és insòlit, no sé si hi ha un altre país que tingui tanta força. Potser el Quebec...
I a l'Amèrica Llatina?
Gràcies als viatges, descobreixo que hi ha teatre a Colòmbia, el Brasil, Xile, el Perú... Vull impulsar el centenari de Nelson Rodríguez, un autor brasiler controvertit que no s'ha representat mai a l'Estat espanyol ni a Catalunya. Som ignorants. Avui encara no sabem res de la potència dramatúrgica d'aquells països.
Font: www.elpuntavui.cat