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Fuente: Jesús Ruiz Mantilla | Rosana Torres (elpais.com) | Foto: Gorka Lejarcegi
De Antígona a las comedias de enredo, de Shakespeare y Rigoletto a Sonrisas y lágrimas,¿qué creación escénica no aporta una visión del mundo y resulta, por tanto, política? Es la respuesta más o menos común, con matices que la enriquecen, a la duda lanzada esta semana por Bob Wilson en la Cuatrienal de Artes Escénicas de Praga. El director estadounidense se preguntaba si cabe hoy hacer un teatro reivindicativo en términos políticos. Propugnaba, frente a las respuestas en ese ámbito, la confusión. Actores, directores y dramaturgos de la escena española entran al debate.
Nuria Espert, actriz y directora. “Creo que Bob Wilson no niega esa posibilidad; simplemente lanza una duda. Era una pregunta pertinente en tiempos de la dictadura, pero en época de libertad, todo tipo de teatro es bienvenido. Yo he hecho siempre teatro político, pero no panfletario. Lo respeto muchísimo. El arte, si es bueno, va unido a la política. El teatro, además, va unido a una vertiente educativa, y eso siempre lleva implícito algo de compromiso”.
José María Flotats, actor y director. “Desde Sófocles, 400 años antes de Cristo, con Antígona, hasta Tony Kushner, en el siglo XX y sus Ángeles en América, pasando por Shakespeare, con El rey Lear, Molière y su Tartufo, Lorca con Yerma o La casa de Bernarda Alba o Bertolt Brecht con El resistible ascenso de Arturo Ui, el gran teatro no ha dejado, también, de ser político”.
Juan Diego Botto, actor y director. “Todo teatro es político, desde los clásicos griegos a las comedias de puertas y sofás. Plantear una distinción es ir contra natura.Se puede hacer conscientemente o sin querer, pero siempre llevará implícita y explícitamente una visión del mundo. Vivimos un cambio profundo de sociedad y paradigmas; en este contexto, el teatro sirve para plantear y resolver dudas”.
Natalia Menéndez, directora del Festival de Almagro. “El quid reside en plantearlo de forma diferente según la época. Pero el teatro de rasgos políticos está triunfando hoy como nada, y más entre los jóvenes, en todo el mundo. El teatro fronterizo, que lidera en España Sanchis Sinisterra, o el teatro-documento que he visto triunfar en México o Perú, basado en testimonios o pruebas de denuncia de hechos concretos, funciona como pocas cosas. Siempre la escena se ha planteado fuertemente desde el compromiso, de Grecia a Shakespeare, Fuenteovejuna, La vida es sueño o Brecht. Así ha sido y será”.
Pedro Casablanc, actor. “No entiendo esa posición de Wilson. Menos cuando él habla de que la sociedad parece querer necesitar impactos y su teatro se basa, sobre todo, en eso y en distintos flashes. ¿De qué me está hablando? Yo no concibo ninguna expresión que no sea política. Más en una época como esta, cuando desde foros como el Teatro del Barrio, nos cuesta sacar tanto adelante espectáculos como el dedicado a [Luis] Bárcenas, el extesorero del PP. Está muy mal visto y no cuenta con apoyos”.
Jordi Galcerán, autor. “Los dramaturgos debemos plantearnos hacer buen teatro; el resto, si lo logramos, viene dado por añadidura. El teatro considerado político, el ideologizado, me parece redundante y normalmente pesado. Insisto: al hacer buen teatro, inevitablemente cae lo demás. Un autor contemporáneo, por lo demás, es imposible que no hable de lo que ocurre, más en un entorno de crisis, pero hay que dejarse llevar ante todo por las historias que contamos, no por las ideas que quisiéramos inculcar”.
Sergio Peris Mencheta, actor y director. “Siempre he creído que nuestro papel es el del bufón del rey. Consiste en soltar a la cara a quien gobierna lo que no hace bien. Otra cosa es que quien está al mando no acuda al teatro. Los patios de butacas adolecen de políticos, y más en épocas como esta. La ventaja que tiene el teatro sobre otras artes para expresar ideas políticas es la inmediatez. Por la mañana, Dolores de Cospedal suelta lo de los pagos en diferido de Bárcenas y por la tarde le hacen un monólogo. Yo soy partidario del teatro como medio de entretenimiento, de partida; es la única manera de despertar interés. Pero plantear la neutralidad, como creo que desearía Wilson, me parece erróneo, porque ésta es enemiga del arte”.
Gerardo Vera, director y escenógrafo. “El teatro y el compromiso político son inseparables. Son acción, intervención decidida, directa, sobre nuestro mundo más inmediato, que ilumina nuestras contradicciones como seres humanos y como ciudadanos con el fin de transformar la realidad. El teatro hoy ya no puede separarse del compromiso con nuestro entorno más cercano, y siempre será ese milagro que se hace posible a través del actor como centro de gravedad indiscutible de un arte que ya nunca deberá reducirse a informar ni a proponer soluciones, sino que nos permitirá profundizar en aspectos únicos de nuestra propia experiencia”.
Magüi Mira, actriz y directora. “¡Cómo no va a ser necesario el teatro político! La vida es política desde que uno se levanta y decide cómo vivir, a todas horas uno se está comprometiendo, y la política es un compromiso que nos correponde asumir a todos. El teatro, aunque no quieras, tiene que ser político. Por cierto, Bob Wilson también hace teatro político”.
Laila Ripoll, dramaturga y directora. “¿Teatro político? ¡Absolutamente! Y hay que abordarlo con rigor, mucho rigor, mucho arte, huyendo del ladrillo... Ya lo inventó Brecht. Todo arte es política, y las gentes del teatro creo que eso lo tenemos muy claro. No hay más que darse una vuelta por los escenarios de nuestro país”.

Fuente: Rocío García (elpais.com)
Una sala de cine que se convierte por una noche en escenario de teatro. Un texto dramático que devuelve los ecos de una mítica película. Una sola velada, en vivo y en directo, el cineasta Carlos Vermut dirigirá una lectura dramatizada de Pulp Fiction, el filme de Quentin Tarantino que, desde su estreno en 1994, se ha convertido en todo un icono del cine mundial. Su atrevimiento formal, su humor, adrenalina y violencia estarán presentes el próximo lunes, en el cine Capitol de Madrid, en una lectura dramatizada del guion, en un espectáculo único y diferente en el que el público podrá comprobar y vivir desde su butaca todo el proceso de dirección en vivo a los actores. Grandes nombres de la interpretación se han unido a este proyecto novedoso en España, producido por La Tropa Produce, que nace con intención de continuar en el futuro.
Ante los ojos de los espectadores, José CoronadoElena AnayaJosé SacristánJorge Sanz, Sergio Peris Mencheta y Bárbara Santa-Cruz se pondrán a las órdenes de Carlos Vermut, el director de Diamond Flash y de Magical girl, ganador de la Concha de Oro y de Plata en el último Festival de Cine de San Sebastián y un auténtico fanático del título que dio fama mundial a Tarantino.

Puesta en escena sencilla

No ha habido ensayos formales. De aquí al lunes, apenas se celebrarán un par de encuentros fugaces entre los intérpretes y el director para dar algo de forma al texto, pero dejando margen a la improvisación y a la propia potencia del texto en directo. Carlos Vermut, recién aterrizado en París via Japón, para asistir al estreno de su último filme, promete sorpresas y curiosidades. “Los fans de Pulp Fiction van a disfrutar”, asegura Vermut, que estará presente en el escenario, donde se convertirá en el narrador de la historia.
Con una puesta en escena sencilla, sillas y unos atriles, y quizás algún toque de atrezzo, los actores leerán la adaptación del guion original publicado en España por Mondadori, con escenas ligeramente distintas al filme, y con partes del doblaje en español. Se han eliminado algunas partes del guion —en total el espectáculo tendrá una duración de hora y media— para, según Vermut, darle mayor dinamismo a la lectura.
“Quiero que la lectura fluya y que los actores sean los que marquen el tono y, sobre todo, que se convierta en una gran fiesta. Quiero que los intérpretes se sientan cómodos, porque todo el peso del espectáculo recae sobre ellos”, asegura el director, “Es importante que no intenten ser los actores haciendo los personajes, si no los personajes en sí. Quiero que sea divertido y, en cierto modo, único. Habrá sorpresas, pero la base tienen que ser los actores. Su punto de vista, su voz y su experiencia propia con el filme original será lo que aporte cada uno de ellos. Confío plenamente en el talento de los actores y en su manera de ver esta historia”, añade Vermut via correo electrónico.
José Coronado pondrá la voz al matón Jules Winnfield (interpretado en la película de Tarantino por Samuel L. Jackson) junto a su compañero de perrerías Vincent Vegas, al que dará vida Jorge Sanz (John Travolta). Elena Anaya interpreta a Mia (Uma Thurman), la mujer del mafioso, que interpretará José Sacristán (Ving Rhames), mientras que de boxedor hará Sergio Peris-Mencheta (Bruce Willis) y Bárbara Santa-Cruz de su compañera (María de Medeiros, en el filme).
Fue un encuentro reciente en una sala de cine de Madrid, donde se proyectó Pulp fiction y al que asistió Vermut, el detonante de esta iniciativa inédita en España pero que cuenta con contrastado éxito en el mercado anglosajón. Así, El apartamento, de Billy Wilder, se revivió con distintos protagonistas en Los Ángeles y Nueva York . También se han realizado representaciones de El gran Lebowski, de los hermanos Coen, Boogie Nights (Paul Thomas Anderson) o el propio Pulp Fiction. El mismo Quentin Tarantino ha dirigido recientemente una lectura dramatizada de su The hateful eightwestern todavía sin estrenar.
Vermut cree que los diálogos de Pulp Fiction son perfectos para este espectáculo. “Son muy potentes, dinámicos y agradables de leer. Gran parte del éxito de la película en su momento residía en eso. Es una película de diálogos, muy teatrales en ese sentido”. El director de Magical girl considera que no es cine ni teatro. “Será como jugar a que el espectador complete la imagen en su cabeza a través de las voces de los actores”, explica Vermut, que confiesa tener un par de proyectos teatrales que le gustaría desarrollar.
¿Qué pasará la noche del lunes en ese cine convertido en teatro? “Espero que todo vaya muy bien. Sería una muy buena señal”.

De la gran pantalla a los escenarios

Pulp Fiction se estrenó en octubre de 1994.
Candidata a siete Oscar, solo ganó el de mejor guion, que firman Tarantino y Roger Avary.
El pasaje de la Biblia que recita el personaje de Samuel L. Jackson, que ahora encarna José Coronado, fue reescrito por Jackson y Tarantino.
En España, Jorge Sanz sustituye a John Travolta, Elena Anaya a Uma Thurman y Sergio Peris-Mencheta a Bruce Willis.

Fuente: Javier Yuste (texto) | Sergio Enriquez-Nistal (foto) (elcultural.es)

Sergio Peris-Mencheta (Madrid, 1975) aparca por un tiempo la dirección de escena para protagonizar junto a Roberto Álamo y bajo las órdenes de David Serrano, Lluvia constante, un texto de Keith Huff que, desde que se estreno en 2007, no ha parado de recibir halagos de la crítica allí donde se ha montado (en Broadway por ejemplo, con Hugh Jackman y Daniel Craig en los papeles principales). Ahora llega a los Teatros del Canal este thriller negro, hermanado con series como True Detective o The Wire, de cuya trama es mejor revelar lo menos posible pues guarda no pocas sorpresas y giros que dejarán al espectador pegado a la butaca.

Han presentado la obra el pasado sábado en el Teatro Palacio Valdés y ahora desembarcan en los Teatros del Canal. ¿Cómo fue la experiencia del estreno?

Muy potente. El público de Avilés me encanta porque ha sido muy bien educado, tienen casi todos los estrenos de la cartelera a lo largo del año. En esto ha sido imprescindible la figura de Antonio Ripoll, que sigue siendo en la sombra el programador tanto del Centro Niemeyer como del Teatro Palacio Valdés y que ha acostumbrado a los avilesinos a ver teatro. Respecto al estreno teníamos nuestros reparos porque es una obra dura con muy pocas concesiones. No hay casi comedia, la hay pero muy al principio. Al fin y al cabo estamos hablando de una tragedia. Pero nos sorprendió la grata respuesta del público porque la pretensión tanto de David como de Roberto como la mía propia es hacer teatro muy directo.

El texto de Keith Huff ha recibido críticas magníficas desde su presentación en 2007. ¿Qué le pareció cuando lo leyó por primera vez?

Lo primero que me llamó la atención es que era muy cinematográfico para ser teatro. También que se tratara de un cuento, no de una obra al uso sino de una historia que cuentan dos personas. En el fondo interpretan a más de 20 personajes, relatan la historia de un montón de gente y lo hacen cada uno desde su propio punto de vista. Hay tres momentos que como lector me dieron la vuelta al corazón, algo poco habitual. Si como lector ya ocurría esto, era de suponer que encima del escenario funcionaría aún mejor. En cualquier caso es una obra poco común en el sentido teatral con un ojo puesto también en referentes televisivos como True Detective, The Wire o The Shield.

David Serrano ha comparado la obra, en cuanto ha impacto dramático, con textos de Tenesse Williams y Arthur Miller. ¿Va camino de clásico?

El hecho de que sea una obra tan potente que se pueda montar con tan solo dos actores y dos sillas en el escenario, porque realmente no hace falta más, va a permitir que, en los tiempos que corren, se represente fácilmente. Los clásicos solo se pueden detectar cuando ha pasado cierto tiempo pero a día de hoy es una obra que coincide con la manera de escuchar, de entender y de oír en la que nos han educado. Es rápida, directa, cambia a un ritmo que no te deja respiro casi como si estuvieras zapeando. Creo que esto es muy de nuestra época.

El texto tiene elementos clásicos del thriller más negro de Hollywood, un género en el que la puesta en escena tiene un peso muy importante. ¿Cuál ha sido la apuesta en este apartado para vuestra versión?

Es una obra que se puede hacer de varias maneras. En la versión argentina la escenografía era compleja: había un coche y bastantes elementos como si fuera una especie de garaje... Nosotros tenemos algo de escenografía, nos situamos en una sala de interrogatorios. Pero lo que hicieron Hugh Jackman y Daniel Craig en Broadway fue vaciar totalmente el espacio escénico: dos sillas, dos actores y punto y final. Creo mucho en el teatro así, a medio camino entre la novela y la película. De hecho, cuanto más cerca de la novela esté el teatro más interesante me parece.

¿A qué se refiere con esto?

La novela uno se la imagina entera. Por mucho detalles que dé el autor al final tú compones la cara del protagonista, te imaginas como va vestido, recreas los lugares que visita... En la película te lo dan todo mascado, por eso muchas veces una adaptación te decepciona. Tú tienes una película ideal en la cabeza y ademas es tuya. El teatro está a medio camino pero cuanto más cerca esté de la novela, cuanto más permita al espectador que imagine, más interesante me parece. Además, de esta manera, el público está más activo y siente como parte de él lo que ocurre sobre el escenario. Y esa ha sido la apuesta con Lluvia constante y es mi apuesta para el teatro desde siempre.

Además es muy conveniente con las estrecheces de la actualidad...

Sí, casa perfectamente con los tiempos que vivimos. No es momento de hacer grandes cambios de escenografía ni grandes alardes sobre escenaporque no hay dinero. Pero si lo hubiera creo que esta obra seguiría contando más de esta manera.

Forma pareja de policía con Roberto Álamo. ¿Cómo es la relación entre ambos personajes?

Son dos amigos de toda la vida que se conocen desde antes de ser policías. El personaje de Roberto es pasivo, déspota, egoísta... Un tipo que de alguna manera ha triunfado en la vida: tiene una mujer estupenda, una casa estupenda, un coche estupendo, dos hijos, un perro... Y parece feliz. Mi personaje es mas adaptable, más de perfil bajo. Atraviesa una profunda depresión, es alcohólico y profundamente infeliz. Lo que vamos a ir descubriendo a medida que avanza la función es que ni uno es tan infeliz ni tan perfil bajo, ni el otro es tan feliz ni tan perfil alto. De alguna manera el espectador se puede identificar con cualquiera de los dos porque el viaje que hace cada uno de ellos se cruza.Me parece que es una historia bastante sugerente en ese sentido porque no son personajes planos.

¿Cuál es el referente de esta pareja de policías?
En la propia obra hablamos de Starsky y Hutch porque es la pareja de policías por antonomasia pero yo los relaciono más con series como The Shield, True Detective e incluso Breaking Bad. Hay algo en la obra de Walter White, esa vida que llega al límite, aunque no creo que se pueda hablar de referente porque la obra es anterior a la serie. Pero hay un aroma similar, los personajes están abocados a lo irremediable.

El género negro está de moda tanto en el cine como en la literatura. ¿Por qué cree que conecta tan bien con el público?

Siento que es algo que tiene que ver con el hecho de intentar de hablar de lo que pasa. Para mí el teatro tiene dos tareas principales, entretener y reflejar. El que a mí me interesa es el que tiene de las dos. No quiero hacer una moraleja con cada cosa porque se corre el riesgo de aburrir. Hace falta entretener para abrir el corazón del espectador y que le llegue el mensaje de lo que se está contando. El teatro interesante es el que te deja un poso y que deja al espectador un tema encima de la mesa con el que poder discutir.

Tras el éxito que ha logrado ejerciendo la dirección de escena, ¿cómo afronta limitarse a la actuación? ¿Es liberador o puede llegar a ser frustrante?

Muy liberador aunque cada vez veo más incompatible hacer solo una de las dos cosas. Ambas facetas se alimentan la una de la otra y cuando llevas mucho tiempo dirigiendo te mueres por actuar y cuando llevas mucho tiempo actuando te mueres por dirigir. Además disfruto mucho más como actor desde que dirijo. Prácticamente empece a actuar y dirigir a la vez pero en este país hay miedo al polifacetismo. Parece que está mal visto, que es como meterse donde no le llaman. No necesito el sueño americano para completar mi felicidad pero si tener la posibilidad de poder ganarme la vida haciendo las dos cosas y reunirme con gente que me motive.

¿Qué le parece el romance que están viviendo el cine español y la taquilla?

Hay un talento innegable entre nuestros creadores cinematográficos y entre la gente de cine. El asunto es que han coincidido tres o cuatro estrenos en el último año como 8 apellidos vascos, La isla mínima, El niño, Torrente y probablemente se sume Magical Girl... Ojalá esto no sirva para justificar esa subida de 13 puntos del IVA porque han hecho mucho daño al sector. No tenemos que confiarnos y tenemos que seguir luchando por lo que es justo: equipararnos a los IVAs de nuestro entorno europeo.

Fuente: Maite Nieto (elpais.com)
Como Don Quijote, apelan a la épica y el humor para reflejar una realidad de tonos grises y buscar ideales que cambien el mundo. Su armadura es la palabra; la emoción, su fiel escudero, y los ‘gigantes’, los recortes que acechan a la cultura. Un nuevo teatro español apuesta por los invisibles, por el compromiso social sin pancartas y por la cercanía con un público que siente que le representa. Así es la generación que conquista el patio de butacas y cosecha los grandes premios de las artes escénicas.
No llevan armadura ni lanza, tampoco montan el famélico caballo del personaje de Cervantes, pero representan el espíritu entre épico, trágico y cómico del hidalgo de La Mancha. Son seis actores, autores y directores de escena, nuevos quijotes del teatro español que, como la mítica novela del siglo XVII, rebuscan en la realidad más cercana intentando encontrar ideales que muevan el mundo. Hacen visible lo que, consciente o inconscientemente, dejamos de lado para no tener que preocuparnos por ello, y exponen ante los ojos de los espectadores que van a ver sus obras un contexto social que no deja indiferente, que busca la reflexión y que invita a preguntarse qué es lo más cuerdo o lo menos loco.
También se enfrentan a sus propios gigantes, que en este caso no son imaginarios: el 21% de IVA que grava desde julio de 2012 cualquier producto cultural y la crisis económica, que aleja a los espectadores de las salas y cercena las programaciones de tantos centros de cultura municipales construidos en tiempos de bonanza, son los poderosos molinos contra los que deben luchar para poder sacar adelante sus producciones. Pero creen en el teatro vivo y buscan alternativas. Salas más pequeñas, producciones ajustadas, la grandeza de la palabra frente a la fuerza visual de las escenografías impactantes… Artimañas de titiriteros para encontrar las rendijas por las que colarse para seguir contando lo que quieren.
Juan Diego BottoSergio Peris-MenchetaTristán Ulloa, Esteve Soler, Juli Disla y Jaume Pérez pertenecen a una misma generación y, además de estar nominados a distintas categorías de los Premios Max 2014 –los máximos galardones de las artes escénicas en España–, comparten pasión por el teatro y una forma similar de entenderlo.
¿Representan una nueva dramática? Ellos opinan que no, que el teatro siempre ha hecho lo mismo, hablar de lo que percibe a su alrededor. Pero son conscientes de que no son tiempos de mensajes mesiánicos, de que el espectador no está por la labor de espectáculos que partan de la idea de “yo te voy a dar las soluciones”, y por eso sus obras juegan con el humor, las emociones y la honestidad. Con la necesidad de los propios autores de decir, precisamente ahora: “Esto no está funcionando bien y entre todos debemos pensar cómo podemos resolverlo”. El vehículo puede ser una trama de exilio y emigración –Un trozo invisible de este mundo–; una historia de amor de una pareja que huye del corralito argentino –En construcción–; una asamblea que debe decidir si apoya “el concierto”, un acuerdo que nunca se termina por saber en qué consiste porque es lo que menos interesa –La gente–, o una sucesión de escenas cortas que hablan de nuestros horrores contemporáneos –la trilogía Contra el progreso, Contra el amor y Contra la democracia–… Lo que importa es que el espectador sienta, sufra y ría a partes iguales, y que cuando se cierre el telón tenga la necesidad de hablar de lo que ha visto y de pensar sobre ello. A veces, hasta de cambiar alguno de sus hábitos mecánicos de vida.
Los seis se reunieron en torno a una mesa en las instalaciones de la madrileña Sala Mirador, cuya programación dirige desde principio de temporada Juan Diego Botto, para charlar de lo que saben y les interesa: arte, teatro y vida.
Juan Diego Botto. No me siento descubridor de ningún tipo de nueva forma de entender el teatro. Lo que hacemos es poner foco a aspectos de la vida que normalmente no se miran.
Tristán Ulloa. En mi caso, queríamos contar una historia de amor, pero es verdad que está enmarcada en un contexto de dos inmigrantes que superan juntos las adversidades. El teatro siempre ha tenido que servir de reflexión y de espejo, más allá del entretenimiento. Creo que nuestras obras lo hacen, utilizando recursos más pequeños, echando mano de nuestro dinero, sin grandes montajes…
Juli Disla. Una parte del teatro puede ser solo divertimento, pero otra parte puede ser esto, y la grata sorpresa es que ha conectado con el público.
Jaume Pérez. La realidad que estamos viviendo te está pegando directamente una hostia y no puedes volver la mirada hacia otro lado. No somos diferentes del resto de la sociedad; nosotros también somos invisibles. Antes lo social se atribuía mucho a la denuncia de lo que les pasaba a otros. Ahora el espectador se está dando cuenta de que ese otros puede ser uno mismo.
Esteve Soler. Hoy día, para no indignarse, deberíamos no ser humanos. De hecho, la gente que no se indigna denota elementos de inhumanidad.
Sergio Peris-Mencheta. Las mismas nominaciones de nuestras obras reflejan un cambio y una apuesta por un tipo de teatro, que quizá obedece a que los que han realizado la selección se han mojado en cierto sentido. Creo que hay algo que entronca con hacer partícipe al público desde otro lugar.
La visión de Antonio Onetti, presidente de la Fundación SGAE y miembro del comité de los Premios Max, a los que optan estos creadores, va por el mismo camino: “El teatro responde a la necesidad del individuo cuando se hace preguntas. La dramaturgia española tiene una gran calidad desde hace años, pero ahora la oferta es más variada que nunca porque la crisis genera encontrar nuevas formas de comunicación y nuevos lugares donde hacerlas. La variedad y la calidad están llevando a mucha gente a las salas, pero los profesionales no lo tienen fácil. El esfuerzo es titánico”.
En España se producen unas mil obras de teatro todos los años, según cuenta José Luis Alonso, dramaturgo y presidente en funciones de la recién estrenada Academia de las Artes Escénicas de España. “Una de las posibilidades del teatro es ser espejo y espía”, apostilla, “por eso estas obras han merecido la aprobación del público, porque tratan temas que escuecen y con ellos crean material dramático. Tenemos que sacar a la luz esas cosas escondidas con las que, a pesar de su dureza, convivimos cómodamente”.
El autor Juan Mayorga meditaba al respecto a finales del mes pasado en la cadena SER y resumía con sus palabras la esencia de un tipo de arte en el que podríamos encuadrar a los seis protagonistas de este reportaje: “Siempre digo que el teatro debe ser capaz de escuchar al mundo, pero no devolverle su ruido, sino poesía. Este género se ha redescubierto como la capacidad de encuentro entre un actor elocuente y un espectador que quiere ser cómplice, y eso nos convierte en muy poderosos”.
Los ajustes en medios, incluso en personajes, que ha impuesto la crisis y los recortes públicos no son una buena noticia, pero han empujado a representar obras –como las cuatro que nos ocupan– en salas más pequeñas, donde los espectadores palpan la emoción de los actores y se sienten salpicados por sus reacciones, como si les hablaran solo y directamente a cada uno de ellos. Sergio Peris-Mencheta refuerza esta idea: “En Un trozo invisible de este mundo, el público es protagonista desde el principio. En nuestro caso, se le sienta en el lugar del emigrante; en el de La gente, se les sitúa en la asamblea… Hay una invitación a tomar partido y no solo pasar un rato como voyeur. No se obliga, se invita a participar con humor, con mala baba, con sarcasmo. Y la realidad es que hay mucha demanda de querer decir: ‘Yo formo parte del asunto”.
Botto introduce en la conversación una frase de Albert Camus que repite siempre que tiene oportunidad: “Un personaje de La peste dice que hay épocas en las que la indiferencia es criminal. Creo que esta es una de ellas. Y no nos referimos a crueldad intelectual, sino a la de un sistema que afecta a gente que tú conoces. Un colega que no tiene trabajo, un hijo que tiene que irse fuera a buscarse la vida, un conocido al que han repatriado por no tener papeles… No son cifras en un periódico. Ante esto es muy difícil permanecer indiferente, y cuando uno escribe teatro habla de lo que le emociona y le interesa”.
Surge una pregunta casi obvia: ¿por qué ha sido el teatro precisamente el que más se ha implicado en la batalla de servir de altavoz social?
Botto. El teatro es rápido y barato de hacer. En tres meses puedes tener la pieza terminada; otra cuestión es conseguir distribuirla, tener un espacio para representarla… En cine, por ejemplo, desde que escribes un guion hasta que consigues financiarlo pueden pasar cuatro años en el mejor de los casos.
Ulloa. Este medio aporta una libertad creativa muy importante. Yo no sabía de qué manera ni dónde, pero iba a hacer En construcción sí o sí, y además tenía claro cómo lo queríamos. Es lo bueno de ser el mayor responsable; lo único que te falta es un escaparate donde mostrarlo, y si no consigues sala, estamos dispuestos a hacerlo en el salón de nuestra casa. No es que la precariedad de medios estimule la imaginación, es que es ya un estado de las cosas.
Pérez. Los vínculos sociales estaban rotos por el individualismo de la masa y nos encontramos asistiendo a la necesidad de reconstruir lo que de alguna manera se están cargando. Antes ganaba la autosuficiencia, ahora nos hemos dado cuenta de que no se sostiene en pie. Se ha realizado la utopía de este capitalismo con el que se supone que habíamos alcanzado los topes y mira dónde hemos llegado.
Disla. Lo que no sé es cuánto se puede sostener esto en el tiempo. Con un proyecto como el nuestro, si te sale más o menos bien, vas a un par de festivales, haces algo de gira… Pero, a no ser que tengas otra proyección audiovisual, es difícil mantenerse. A mí me gustaría poder vivir de lo que sé hacer.
Juli ha metido el dedo en una herida abierta que afecta a todos, incluso a los profesionales más famosos del grupo. Según un reciente estudio de la Fundación AISGE, la entidad que gestiona los derechos de propiedad intelectual de actores, dobladores, bailarines y directores de escena, casi el 73% de los actores y actrices españoles no logran vivir de su profesión y el 55% no alcanzan los 645 euros mensuales considerados como salario mínimo interprofesional. José Luis Alonso recuerda una frase de los clásicos: “Da más un duro que un desnudo”. O lo que es lo mismo, con dinero siempre se funciona mejor. “En el arte, la buena voluntad no lo es todo”, explica, “estamos en el agujero negro de una economía empobrecida. En un teatro hace falta luz, técnica, comer… Se está produciendo un deterioro brutal, y no estoy diciendo que sea peor situación que la del resto de la sociedad, pero la cultura es muy necesaria y hay que conseguir dignificarla y dimensionarla de nuevo. La puñalada del IVA indignaría menos si no se hubiese impuesto a un mendigo al que ya le has quitado todas las ayudas, le has cerrado los circuitos y encima le estás diciendo como Administración que te estás ocupando del problema y no haces nada. Es casi de risa”.
“¡Con la Iglesia hemos topado, Sancho!”, que diría el hidalgo Don Quijote. Las voces se suceden para explicar los detalles del problema.
Botto. Lo que decía antes Juli es muy cierto. Nuestros espectáculos están nominados a un premio importante, el nuestro en concreto ha ido muy bien, pero vivir de esto… Mantener ahora mismo una sala es casi imposible. Para sentarte a escribir una obra tiene que tener garantizadas otras cosas, la nevera llena, un poquito de agua caliente y calefacción…, y eso te lo ponen muy difícil.
Ulloa. La gente cree que se gana una pasta y no es así. A cada recaudación hay que quitarle el 21% de IVA, el 10% de autores, otro 10% del porcentaje que se llevan las ventanas de ventas que cada uno utilice, más luego la sala… Con el 15% restante hay que pagar a los empleados. Si tienes una buena gira, consigues amortizar, pero que una pequeña o mediana compañía se abra camino es prácticamente imposible en las condiciones que ha puesto la Administración.
Soler. Pero ¿es igual en otros países de Europa? La respuesta es no. En el modelo inglés, el Estado da muy poco dinero para la cultura, pero existen medidas que permiten que las inversiones privadas desgraven. En Francia, las primeras 40 representaciones no pagan IVA, y luego existe un baremo bajo que permite subsistir. Otros modelos están basados en la subvención pública. En España, lo que ocurre es que alguien ha decidido que el modelo no debía existir, y en ese silencio está la perversidad absoluta.
Peris-Mencheta. Estamos hablando de los que gobiernan y del daño que están haciendo a la cultura. Pero el problema de verdad es mañana.
Botto. La cultura es una forma de aprendizaje social necesario; si no fuera útil, habría desaparecido. No entender eso y tratar de acomodar el espacio cultural y lo que significa a una cuestión monetaria no es algo ingenuo ni naif, tiene consecuencias dramáticas. Porque del mismo modo que se entiende así la cultura, se entiende la educación, y los conceptos de utilidad terminan por eliminar la filosofía, el latín o la música y concebir la cultura y la educación como algo que tiene que proporcionar un provecho económico y no como lo que da riqueza e identidad a una sociedad.
Ulloa. El teatro, la cultura en general, es un proyecto de emancipación de la sociedad, y eso a un Gobierno como este le da mucho miedo.
Soler. De hecho están haciendo un control del lenguaje. Hay palabras que no se utilizan, personajes que no se exponen en público. Acordémonos de flexibilización, crecimiento negativo, desaceleración…
Ante estos eufemismos estallan las carcajadas. Y vuelve el optimismo porque deciden que los siempre visibles no son los protagonistas en sus obras. Sergio Peris-Mencheta nos devuelve al teatro, a ese lugar “donde se abre el corazón de las personas y donde el humor es la manera que hemos encontrado para que el espectador empatice con lo que ocurre. Cuando nos podemos reír de lo que pasa, con lo que pasa y desde lo que pasa, nos sentimos parte del asunto”.
El lunes 26 de mayo, el Teatro Circo Price de Madrid se convertirá en un cabaré “de cuero, carne y pinchos”, como lo define Mariano de Paco, el director de escena encargado este año de la gala de los Premios Max.Acróbatas, bailarines, actores y música perseguirán que el público presente en la sala y quienes sigan el espectáculo por La 2 de TVE disfruten más y tuiteen menos. Algunos de nuestros seis personajes se llevarán el galardón a casa y otros esperarán, al menos, que la nominación dé algo más de vida a sus espectáculos. Pero todos ya tienen un premio: la respuesta que han recibido de los espectadores; la posibilidad de generar pequeños cambios. Como les ocurrió a Juan Diego y a Sergio al finalizar la representación de su obra en Mataró cuando una señora les dijo: “Aquí tenemos más de un 20% de inmigración, pero yo a la gente de mi escalera que son negros nunca los he saludado. A partir de mañana les voy a decir: ‘Hola, ¿cómo estás?”.
“No vamos a cambiar el mundo”, dice ­Botto, “pero si consigues despertar una inquietud… No hacemos teatro para que venga a verlo el ministro de Hacienda, hacemos teatro para la señora de Mataró que mañana va a hablar por primera vez con sus vecinos”.

Fuente: Clara Morales (elpais.com)
Son cuatro actores, pero parecen 20. Un indigente que aparentemente escucha voces, un supuesto barrendero, un hombre perseguido por un presunto admirador, un individuo de aspecto sospechoso con gabardina y maleta. Todos ellos, y muchos otros son Roberto Álvarez, Fele Martínez, Luis Zahera y Gorka Otxoa. La multiplicación que tiene lugar en Continuidad de los parques viene de la dirección de Sergio Peris-Mencheta (Madrid, 1975) y el texto efervescente de Jaime Pujol. Cuatro actores y un césped artificial bastan para captar la fauna de un oasis en mitad de la ciudad y reproducirla en las tablas de las madrileñas Naves del Español, en el Matadero, hasta el 27 de abril. Ninguna relación, por cierto, con el relato del mismo nombre de Julio Cortázar. "En otro momento he dicho que compartía con él la circularidad y ya escribieron que era una versión. Así que ahora digo que no tienen nada que ver, por si acaso", aclara Peris-Mencheta.

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Continuidad de los parques, de Jaime Pujol, dirigida por Sergio Peris-Mencheta. Con Roberto Álvarez, Fele Martínez, Gorka Otxoa, Luis Zahera.
Dónde: Sala 2 de las Naves del Español, en el Matadero. Paseo de la Chopera, 14, Madrid. Metro Legazpi. 
Cuándo: De martes a sábado a las 20:30, domingos a las19:30.
Precio: 22 euros. Martes, miércoles y jueves, 25% de descuento.
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De martes a sábado 20:30h. y domingo 19:30h.
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De martes a sábado 20:30h. y domingo 19:30h.
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De martes a sábado 20:30h. y domingo 19:30h.
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"Este es un paréntesis en la ciudad, un lugar hecho para desconectar del ruido, encontrarse con uno mismo y de paso encontrarse con el otro, o viceversa". Sobre el banco que acoge todas las citas se lee "Me" y "You"; en la farola, imitando los signos estadounideses, una flecha indica "Your way" y otra "My way". El montaje es también un fresco paréntesis en la gravedad que parecía haberse instalado en la carrera del actor y director con el éxito de Un trozo invisible de este mundo, escrito y dirigido por Juan Diego Botto. Un retrato de las cloacas del primer mundo que, a falta de conocer los finalistas definitivos de los premios Max (se harán públicos el 27 de marzo), opta por el momento a seis estatuillas.
Pero ahora toca comedia. Otxoa y Martínez, hechos a las risas, marcan el ritmo de los ocho cuadros de la obra. Álvarez y Zahera, menos habituados a estas lides, lo siguen sin perder el compás. "Esto es un juego, así nos lo explicó el primer día el dire, y así está hecho el texto", afirma Otxoa. Mencheta utiliza los mismos términos: "Me quedé jugando con [el escritor francés George] Pérec en Incrementum, que es un jugón de las palabras, y ahora con Jaime [Pujol] que es un jugón de las situaciones".
Abracadabra y nada es lo que parece en los efectos orquestados por director de escena. Las flores brotan del suelo, un año pasa en un día (la primavera por la mañana, el verano a primera hora de la tarde, el otoño al atardecer, el invierno por la noche) y la actriz y cantante Marta Solaz parece tener mil voces gracias a un "aparatito", el looper, que permite grabar y superponer sus canciones a capella y en directo. El escenario tiene algo de circo de una pista —Solaz es, de hecho, la maestra de ceremonias—. Quizás por los talleres de clown y de magia que sentaron las bases del montaje. Quizás porque los personajes deContinuidad de los parques tienen doble fondo, una máscara detrás de la anterior.
Como los actores. Por eso Otxoa habla de un proceso "al límite": "Cómo llegar a un personaje sin apoyarse en tu zona de comodidad. Probar, dar vueltas y vueltas y vueltas eternamente hasta encontrar el punto". "Hemos trabajado desde la entrega absoluta y sin condiciones", explica Álvarez, que se autodenomina "el veterano" y entona una oda al "lenguaje diferente" de Mencheta y su compañía Barco Pirata: "Si yo estoy aquí es porque un actor envejece si no está cerca de la gente que está probando cosas nuevas. Eso encontré en los espectáculos de Sergio. Le pedí por favor que me incluyera en el siguiente y aquí estoy". Sergio sonríe. Pero Luis Zahera (Celda 211) viene pronto a romper la emotividad: "Yo estoy por la pasta", suelta con marcado acento gallego el gamberro del cuarteto, que interpreta, entre otros, a Matías, un sin hogar furibundo y emocionante... que trae sorpresa.
Pero cómo, ¿Peris-Mencheta no habla de política? El actor ha recibido elogios y críticas varios por su costumbre de defender sus opiniones sobre este campo en público. La última, en su discurso al recoger en Mérida el premio Ceres al mejor director por Tempestad y Un trozo invisible de este mundo el pasado verano. Entonces le cantó las cuarenta al ministro de Cultura, José Ignacio Wert, en forma de ficticia llamada telefónica. Esta vez su trabajo parece más cerca del "humor británico" que del teatro social. Pero un momento. "El montaje habla del encuentro de los seres humanos en una época en la que parece que cada uno va a lo suyo, porque no queda otra para sobrevivir. Pero otra de las soluciones en crisis es juntarse, como en teatro". Ah, eso es otra cosa.

Fuente: Néstor Villamor (elpais.com)

Apenas tiene que pensar las respuestas: tiene claro lo que quiere decir y no da muestras de inseguridad o titubeo en su discurso. Sergio Peris-Mencheta triunfa actualmente con Julio César en el Teatro Bellas Artes de Madrid, dando vida a Marco Antonio en un espectáculo que estárá en la capital española hasta el 2 de marzo. Entre función y función, ensaya su próxima producción teatral: Continuidad de los parques (estreno: el 14 de marzo en el Teatro Armando Palacio Valdés, de Avilés). En esa ocasión, sin embargo, cambia el rol de intérprete por el de director. 
Julio César le está dando muchas alegrías. ¿Esperaba una respuesta tan positiva?
Bueno, la primera respuesta positiva es que de repente se montó una gira. Para mí, la palabra “gira” había pasado a ser castellano antiguo y poder tener una como la que hemos tenido ha sido maravilloso. Recalar en Madrid, aun más en un teatro como el Bellas Artes, que creo que acoge muy bien el espectáculo, y ver la respuesta del público, no deja de sorprenderte. Es Shakespeare, es un clásico, y además habla de un personaje como Julio César.
En un reparto formado solo por hombres, ¿se echa de menos la compañía femenina?
Se echa de menos, lo que pasa es que tenemos una sastra maravillosa y una regidora espectacular que nos dan, digamos, el toque femenino en la gira y ahora, además, se ha incorporado también la ayudante de dirección, que también es una mujer. Paco [Azorín, el director] tiene mucha sensibilidad, tiene un lado femenino artístico muy sensible, con lo cual creo que tanta testosterona estaba muy bien compensada. Paloma Bomé es la figurinista, la que ha hecho el vestuario, con lo cual estábamos bien rodeados de mujeres. Ha habido algo, desde el principio, donde la energía femenina estaba pululando. Está ese background femenino. Detrás de todo gran montaje de hombres, hay grandes mujeres.
Le han dado el premio CERES 2013 al mejor director de escena. ¿Qué supone este reconocimiento para alguien con una carrera tan breve como director?
Lo primero de todo, me parece que es un riesgo bastante importante que han corrido los críticos que formaban el comité de selección de los premiados. Y me siento muy agradecido. Yo, que generalmente los critico bastante; soy crítico con la crítica, sobre todo cuando no es constructiva, cuando es una crítica que destruye por destruir y que no está aportando nada ni valorando lo que sí hay. Me sentí muy honrado por ello y también me dio la oportunidad de poder expresarme. Me parece importante defenderla justicia en el ámbito de la cultura, la educación, la sanidad, etcétera.
Recordemos su discurso:
Estrena dentro de poco Continuidad de los parques como director. ¿Qué quiere contar con esta obra?
Pues quiero hablar del encuentro, del encuentro de mi verdad, tu verdad y la verdad. Continuidad de los parques mezcla historias aparentemente sin un punto en común. Aparentemente. El único punto en común es ese parque donde se encuentran las personas. Un parque es un lugar que suele estar en el centro de una ciudad, es decir, en medio del cemento, de ese lugar donde somos muchos pero estamos solos, donde no se saluda uno por la calle, donde uno va a lo suyo, donde uno sobrevive y, de repente, hay parques, donde cambia el ambiente, donde hay árboles, donde hay animalitos, donde hay ardillas y donde hay bancos que uno puede compartir, cosa que, en la ciudad, es difícil que se dé. Me apetecíaContinuidad de los parques también porque es una comedia. Hace tiempo que no hago comedia pura y dura.
¿En qué papel se siente más cómodo: director o intérprete?
No me gusta nada elegir. Las palabras tienen mucho peso y algunas cosas me gusta más actuarlas y otras prefiero dirigirlas. Sí te puedo decir que me han ofrecido dirigir algunas cosas por encargo y he dicho siempre que no, excepto con Un trozo invisible de este mundo, de Juan Diego Botto. Porque sí quiero que la dirección quiero no me invada, de momento, ese lugar que sí me ha invadido en la actuación: cuando he tenido que decir que sí a cosas porque, si no, no pagaba la hipoteca.
¿Más planes de futuro?
En mayo vamos a hacer una obra en la sala Mirador, si todo va bien, que se llama Sapiens, sapiens. Habla del sistema y de cómo el hombre se adapta al sistema. Es una sátira terrible, con mucha mala baba, dentro de un formato que hemos dado en llamar “Menú de teatro menudo”, que no es microteatro, que no es teatro para niños aunque suene a “Menú de teatro para niños”. El nombre significa que son piezas cortas, como en el microteatro, en las que el público viaja y se separa. Si tú vas con un amigo, por ejemplo, nada más entrar os separamos, uno va a una sala y otro va a otra, luego tú irás a la sala a la que fue tu colega y entre función y función os encontráis, comentáis la jugada, os tomáis un vino, porque forma parte del espectáculo y del menú. Vais a otra sala, y así sucesivamente.

DRAMATURGIA: JUAN DIEGO BOTTO
DIRECCIÓN: SERGIO PERIS-MENCHETA
INTÉRPRETES: JUAN DIEGO BOTTO y ASTRID JONES
DURACIÓN: 1h 40min
PRODUCCIÓN: PRODUCCIONES CRISTINA ROTA y TEATRO ESPAÑOL
TEATRE LLIURE (MONTJUÏC)

Con una cartelera llena de comedias insustanciales y con una temporada que salvo escasas excepciones viene a ser más de lo mismo, nos llega "Un trozo invisible de este mundo" de Juan Diego Botto y dirigida por Sergio Peris-Mencheta.

Un teatro necesario, del que no deja indiferente, del que te sacude en tu asiento, del que sales preguntándote porqué el mundo es así, con el que ríes, te emocionas y lloras, de aquel por el que merece la pena pagar la entrada porque no abandonas la sala de la misma manera que entraste.

Quizás porque el teatro que nos llega de Madrid no me atrae, y cuando lo hace acostumbra a decepcionarme, cuando te encuentras con un soliloquio como el de "Un trozo invisible de este mundo" te quedarías horas escuchando, deseas saber más de estos dramas humanos que te están explicando. Tal y como tenemos el país, será el de aquel que hace dos días se marchó porque aquí no encontraba trabajo.

Maravillosamente interpretado por un Juan Diego Botto que muestra mil caras, diversos personajes y que ha sabido conjugar la tragedia de la emigración y del exilio con grandes dosis de humor. La escena del locutorio invita a la carcajada a toda la platea.

Astrid Jones pone una de las notas más duras de la función. El drama de su personaje es mayúsculo, pero lo hace con una sonrisa perenne en su boca, de esas personas que han aceptado su destino y luchan días tras día sonriendo. Duro su papel y más que aceptable su interpretación.

La dirección de Sergio Peris-Mencheta deja a hacer y firma, junto con Carlos Aparicio, una funcional escenografía. Aquellas maletas que van haciendo acto de presencia y de las que acabamos siendo partícipes todos. Como lo somos del montaje, un soliloquio con interpelaciones al público, quizás para sacarle de su aparente momento abstracto, quizás para recordarle que aquello es real, que fuera de las cuatro paredes del teatro siguen pasando cosas, aunque los telediarios ya no nos las cuenten. De momento nos queda el teatro más vivo de lo que algunos quisieran. No se la pierdan, saldrán más sabios y con ganas de más teatro real.


Font: Laura Serra (ara.cat)
Paco Azorín té el quarter general al Maresme, però la feina repartida entre Barcelona i Madrid i alguns cameos internacionals esporàdics. Il·luminador i escenògraf habitual de directors com Carme Portaceli i Lluís Pasqual, demà estrena al Teatre Romea una adaptació de Julio César de Shakespeare dirigida per ell i encarregada pel Festival de Teatro Clásico de Mérida. Aquests dies aprofita la proximitat del Romea amb el Gran Teatre del Liceu per treballar amb la Tosca de Puccini, l'òpera que hi estrenarà el 2014. "Tenir feina és una actitud. S'ha de practicar, com ser optimista", defensa quan se li fa notar que, en una època de vaques magres, ell no para quiet.
Que el moviment es demostra caminant és una màxima que ja va practicar quan, el 2003, va fundar a Santa Susanna i va dirigir durant quatre edicions el Festival Shakespeare, l'únic de l'Estat dedicat íntegrament a la figura del dramaturg anglès. Des de llavors que la tragèdia Juli Cèsar li volta pel cap. "No és una obra de les més difícils, és diàfana, arriba a tothom amb certa facilitat. Dubto que jo li pugui plantar mai cara a Hamlet, Macbeth o el rei Lear. En canvi, Juli Cèsar és una altra cosa: les paraules diuen el que volen dir", explica amb humilitat. Qüestió de concentració i mesura. També diu que només dirigeix un projecte teatral a l'any per "l'energia" que li requereix, mentre que pot fer tres escenografies alhora. "Trobo que Juli Cèsar és de la meva mida -afirma- i que és convenient. Parla del llenguatge, de les paraules i el seu sentit. Les mateixes paraules pronunciades per una persona o una altra volen dir coses diferents. I, sobretot, mostra com el poder utilitza la paraula contra el poble".
Traçar el paral·lelisme entre les justificacions de l'assassinat de Juli Cèsar que fan Brutus i Marc Antoni per guanyar-se el favor del poble, antagòniques, amb les de la classe política actual és només qüestió de perícia. "Al públic se li ha d'encendre una alarma. Hi ha una apel·lació al sentit comú: no tot el que surt de la boca d'un polític és veritat", adverteix Azorín. Les metàfores nàutiques el posen negre.
El perill del poder i els homes
El Julio César que es veurà demà i dimecres al Teatre Romea -hi ha poques probabilitats que l'obra torni a fer temporada a Barcelona- és una versió reduïda a 1 hora 40 minuts feta pel mateix Azorín de bracet del gran traductor de Shakespeare al castellà Ángel-Luis Pujante. L'original va ser escrit el 1599 i recrea la conspiració real contra el líder romà Juli Cèsar, que peca de supèrbia en desafiar els idus de març, és traït pel seu amic Brutus -que l'acusa de voler-se convertir en un dictador- i és assassinat amb la connivència de l'aspirant Marc Antoni.
Azorín ha concentrat l'escenografia en un obeslisc i unes cadires que, disposades en forma de platea de cara a l'espectador, fan de mirall del públic. "Quan vaig començar a treballar només tenia clara una cosa: que no faria un muntatge escenogràfic. Confio en els actors i en la paraula. Són monstres", diu el director. Els protagonistes són Sergio Peris-Mencheta (Marc Antoni), Tristán Ulloa (Brutus) i Mario Gas (Juli Cèsar). José Luis Alcobendas, Agus Ruiz, Pau Cólera, Carlos Martos i Pedro Chamizo completen el repartiment d'un espectacle en què el poder i el seu mal exercici va intrínsecament lligat a la condició masculina. "Per això estem com estem. M'he carregat els petits papers femenins que hi havia a l'original per ressaltar la idea castrense de la política, de pensar i decidir amb la testosterona masculina. Això ens ha donat uns resultats lamentables, com ara es pot veure", opina Azorín. L'obelisc de l'escenari remet a això, al fet que "un home sempre construeix després de carregar-se el que ha fet l'home anterior -observa-. Ens ho hauríem de replantejar. L'ambició forma part de l'ADN de l'home. El poder no té límit".
La cirereta del festival
Julio César tancarà la desena edició del Festival Shakespeare (la primera que s'ha celebrat al Raval), amb epicentre a la Biblioteca de Catalunya -el festival venia de Mataró, on s'havia anul·lat el 2011-. Ahir la seva directora, Montse Vellvehí, destacava la gran acollida de públic que ha tingut, "per sobre les expectatives": "S'ha creat molt ambient de festival, ha anat com un rellotge i totes les funcions han estat plenes o gairebé", assegurava. En els set dies de festival -de dijous passat a dimecres que ve- hauran gaudit de totes les cares de Shakespeare uns 1.900 espectadors.


Fuente: Javier Molina (elpais.com)
Juan Echanove: ¿Qué es actuar?
Sergio Peris-Mencheta: Vaciarse de uno mismo para dejar entrar al personaje.
P: ¿Qué es dirigir?
R: No quiero ser reiterativo, pero dirigir es vaciarse de uno mismo para dejar entrar la obra.
P: ¿Qué es el teatro?
R: Es un rito necesario para el mundo. Es aquí y ahora. Es una comunión. Es transformador y es transformación. Es juego. Es amor… y desamor.
P: ¿Peris-Mencheta es un actor que dirige o un director que interpreta?
R: Como actor tengo que ponerme deberes. Como director siento que un tsunami se apodera de mí. Lo vivo de forma mucho más espontánea. Cuando actúo, pienso mucho. Cuando dirijo fluyo, solo escucho al corazón, lo último que hago es pensar. Parece que debería ser al revés, pero no. Quizá sucede así porque como director no me gano la vida y por eso soy más libre.
P: ¿Cuáles son tus referentes?
R: Robert Lepage y Peter Brook. Ellos me enseñaron un teatro de la imaginación donde el espectador hace la mitad del trabajo. Mis maestros han sido Conejero, que me enseñó a hablar, Corazza, que me enseñó a llenar de contenido las palabras, y Brook, con el que descubrí que actuar es jugar. El teatro que me interesa es artesano; cuando veo esos montajes gigantes, pienso: habría que exponerlos en Arco.
P: Creo que Un trozo invisible de este mundo es uno de los acontecimientos teatrales del siglo XXI. ¿Algún día se verá como un clásico?
R: Ojalá sea parte de una historia que pertenece al pasado. De todo el éxito que hemos tenido, rescato el encuentro con Juan Diego Botto. Ha sido mágico. Su grado de compromiso con todo es de ciencia ficción. Yo soy mucho más visceral y jugón. Pero hemos hablado el mismo idioma para crear esta obra necesaria y maravillosa de la que él es el ideólogo.
P: ¿Cómo se lleva dirigir una obra así y que por la calle te reconozcan por ‘Isabel’ o ‘Al salir de clase’?
R: Intentando que no sea una bipolaridad. Hay que saber que uno es también ese que sale en la tele. No sé si suma o no. A veces me siento como si me hubieran metido en un cajón al que no pertenezco.
P: ¿Crees que hay que bajar el IVA?
R: Con un IVA del 21%, los jóvenes no pueden pagar 20 euros por una entrada. El sistema se está resquebrajando y tenemos que encontrar una salida. Hay que replantearse todo y reinventarse en todos los sentidos.