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Fuente: Javier Yuste (elcultural.es)

El Premio Nacional de Danza Chevi Muraday desembarca en Matadero, en la Sala 2 de las Naves del Español, con un proyecto muy personal que trasciende su disciplina sin llegar a acomodarse en el teatro. La obra, montada a partir de improvisaciones durante un largo proceso de construcción, habla de resistir. Siete personajes desterrados en un lugar incierto sosteniéndose los unos a los otros para no desaparecer. Uno de ellos, un mezcla entre el Quijote y Gregor Samsa, esta interpretado por Ernesto Alterio (Buenos Aires, 1970). El actor se marca una buena batería de retos con esta obra y los desgrana en El Cultural.

¿Cómo responde el público a una obra tan peculiar?

Antes de llegar a Matadero teníamos ya la pauta de algunos pases que habíamos hecho con público, en concreto en Alcalá de Henares y en la Feria de Danza de Huesca, donde tuvo una muy buena repercusión. Estoy muy contento de todo el proceso de trabajo, que ha sido intenso. Llevamos casi todo este año trabajando en la obra. Ha sido un proceso muy rico, muy interesante, de mucho crecimiento y yo espero que la gente lo esté disfrutando.

¿Cómo le llegó el proyecto, en principio algo alejado de su espectro por el tema de la danza?

Conocía a Chevi desde hace tiempo por amigos comunes y porque él también está vinculado a la escuela de Cristina Rota donde era profesor. A mí no me dio clases pero desde esa época lo conozco y soy un gran admirador de su trabajo y de su compañía, Losdedae. Todo comenzó en una fiesta de Nochevieja en mi casa a la que vino Chevi. Nos pusimos a bailar como en cualquier fiesta pero surgió una energía especial. Yo sentí algo y Chevi también y de ahí salimos convencidos de que teníamos que hacer algo juntos y seguimos ese impulso hasta el final.

¿Qué retos le planteaba la obra?

Mi participación aquí tiene que ver con ese impulso que sentí como cierto y también tiene que ver con superar mis miedos, por ver adonde me llevaba. Chevi ha habilitado un espacio donde yo he podido volcar un montón de cosas que me interesan desde hace tiempo como la danza. Anteriormente ya me había interesado por la danza, he tomado clases y me he acercado a ella. Pero también la música tiene juego en En el desierto porque es uno de los recursos que utiliza el personaje para expresarse. Toco el piano en escena y me sirve para desarrollar mi rol físicamente y explorar distintas posibilidades.

¿Cómo definiría a su personaje?

Para cada actor, de los siete que hay en escena, hemos partido de personajes clásicos de la literatura universal. Al menos de ciertos aspectos de estos personajes. En mi caso partimos de algunas características de El Quijote de Cervantes mezcladas con toques del Gregor Samsa de La metamorfosis de Kafka. El resultado de esta combinación es una especie de extraño insecto alucinado de soledad que busca sonidos para seguir vivo en ese desierto y a través de ellos comunicarse con otros seres y con las estrellas.

¿Qué significa para usted trabajar en una idea tan personal de Chevy Muraday?

La obra ha sido, y es, un vehículo que me permite investigar y transitar un gran número de estancias diferentes que me interesan mucho como la música, el movimiento y, por supuesto, la actuación. Y después Chevi me ha brindado la oportunidad de poder profundizar en la interactuación entre todas ellas, en cómo se genera un fluir entre todas estas estancias. Es una suerte poder estar aquí, es un vehículo para desarrollarme maravilloso.

Los personajes tienen que unir fuerzas para atravesar ese desierto al que han sido desterrados... ¿Tiene paralelismos la obra con el momento que atravesamos en la actualidad?

Hay algo de eso pero no es una obra panfletaria, ni existe una intención concreta. Pero si puede llegar a abarcar esa lectura. Nosotros hablamos de un desierto como un manera de hablar de la nada, un lugar de la nada o el vacío. Un lugar adonde estos personajes han sido relegados, expulsados pero también hablamos de que, en la medida en que el desierto es habitado por un hombre, existe la posibilidad de la creación y de construir algo. A mí me gustaría sobre todo que incitara a jugar a la gente. A que unan fuerzas y hagan cosas.

¿Ese desierto puede ser la cultura?

Sí, perfectamente podría ser ese lugar al que quieren expulsar la cultura de este país. Pero realmente cada uno puede sacar su propia lectura. No es algo tan marcado. Pero si hay una intención de hablar de lo que pasa en la sociedad española actual.

¿Qué peso tiene la escenografía?

La pieza es una maquinaria donde todos, los siete interpretes, somos engranajes muy heterogéneos e interactuamos con la escenografía, la manipulamos creando diferentes espacios. Es un elemento fundamental.

Fuente: Rut de las Heras Bretín (elpais.com)
Uno de los protagonistas del nuevo espectáculo de Chevi Muraday (Madrid, 1969) convierte los golpes en música, de la misma forma que el coreógrafo madrileño los convierte en movimiento, en baile. Golpes que son las dificultades e impedimentos con las que se encuentra el mundo de la danza y que Muraday quiere plasmar en el escenario. Así, En el desierto, comenzó a gestarse en la cabeza de su creador hace dos años y medio y se estrena el 2 de octubre en las Naves del Español.
Losdedae, la compañía de danza contemporánea dirigida por Muraday, junto con otros participantes como Ernesto Alterio (Buenos Aires, 1970), llevan trabajando esta pieza desde enero. Nueve meses de encuentros, de escucha, de aportaciones de los distintos equipos de trabajo: músicos, intérpretes, dramaturgos… que han hecho que En el desierto crezca bajo la atenta mirada del director que al final es el que encaja todas las partes del puzzle.
Es una obra viva, se ha ido construyendo a sí misma: a partir de improvisaciones que se van fijando hasta llegar al resultado final. La participación de Alterio se debe también a una improvisación. Actor y director lo cuentan como un flechazo profesional: se conocían desde hace tiempo, pero un día... "improvisando, jugando, sentimos que había pasado algo", una conexión entre los dos que, en palabras de Muraday, "no ocurre todos los días". Poco después se llamaron y vieron que el sentimiento era mutuo. En el desierto ya estaba planteado pero Alterio pudo unirse. Quería profundizar sobre el cuerpo.
Tiene formación en danza, aunque esta es la primera vez que se sube a un escenario para actuar en una función principalmente de baile que le permite oscilar entre el movimiento, la música, la palabra. El actor argentino afincado en Madrid, estaba, y está, muy interesado en investigar en estos campos.
La pieza de Muraday es un compendio de distintas formas de expresión, ahí es donde está instalado el coreógrafo madrileño: en la creación, en no detenerse, en demostrar que la danza contemporánea existe, que tiene su lugar y su público. No se queda anclado en la queja por la pésima situación cultural. Busca respuestas. Así surgió En el desierto, de la necesidad de plasmar la situación de la cultura en España. Muraday habla de profesionales supervivientes y luchadores. "No nos conformamos con el árido desierto que nos quieren implantar, sobre todo, porque está lleno de semillas por germinar". Alterio añade: "Los escenarios no son zonas estériles, mientras estemos aquí, nosotros y otros compañeros, existe el poder de creación".
La pieza comienza con una invitación al espectador a observar todo lo que tenían y cómo, a partir de ahí, han ido perdiendo terreno, ha ido disminuyendo hasta verse expulsados y ultrajados. Siete personajes recorren el escenario, se cruzan, interactúan. Ocurren varias cosas a la vez sobre las tablas, en distintos planos (incluso en el oblicuo), en distintos tiempos, lo que le da un toque cinematográfico. Un quijotesco Alterio, cuya silueta y gesto en el escenario recuerda a la de Alonso Quijano cabalgando sobre su inseparable Rocinante —que en este caso no es un caballo—, cuenta que todavía está descubriendo a su personaje. Se ha basado en clásicos de la literatura como en el personaje ideado por Cervantes o en el kafkiano Gregor Samsa.
No hay fronteras en escena: la música, la iluminación y la escenografía cobran tal importancia que son personajes en sí mismos y a la vez son indispensables para entender a cada uno de los protagonistas de esta obra coral. No son tan necesarios los textos, con algunas obviedades, cada bailarín se explica a sí mismo sin palabras. Intentan huir de la incertidumbre en la que viven, cada uno en su propia isla, en su particular Balsa de la medusa —hay muchas referencias a obras pictóricas—. Confluyen y celebran esta unión, tienen un objetivo común, se necesitan.
Muraday cree que hay una línea argumental clara, aunque con tantas interpretaciones como espectadores, considera que el hilo conductor y el tema están muy marcados. Alterio está encantado de estar investigando en el campo de la danza. A ambos, y a todos los que forman el equipo, les espera un mes en el Matadero (hasta el 26 de octubre), quieren seguir demostrando que hay público interesado.
No es lo único en lo que están metidos Losdedae tiene en gira dos espectáculos más: Cenizas y Return —que en 2015 empezará gira internacional—. Además, el coreógrafo y premio Nacional de Danza 2006 ya tiene en mente alguna idea de cara a la celebración el próximo año del V centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. Alterio estrena en octubre en Argentina su última película con Marta Etura Sexo fácil y películas tristes.

Fuente: Javier Yuste (elcultural.es)

El Teatro Español apuesta para la Sala 2 de las Naves de Matadero por una de las obras que mejor acogida tuvo en el pasado Festival Fringe. Los nadadores nocturnos, que estará en el centro cultural madrileño hasta el 28 de septiembre, está firmado por José Manuel Mora (Sevilla, 1978), joven dramaturgo que cuenta ya en su haber con una prolífica carrera y que desde Draftinn, un laboratorio de investigación, experimentación y diálogo de las artes escénicas situado en el barrio de Ventas, ayuda a activar el panorama teatral de la capital. Entre sus múltiples estrenos destacan Mi alma en otra parte (CDN, 2009), La melancolía de King Kong (La Abadía, 2012) y Nada tras la puerta (CDN, 2013). Los nadadores nocturnos, ha sido escrito gracias a una residencia artística en el prestigioso Théâtre de la Ville en París.

¿Quiénes son Los nadadores nocturnos?

Los nadadores nocturnos son un grupo de personas damnificadas por el amor, pero también por lo que esta pasando en este país en este momento, que deciden fundar una orden y vivir cuidándose los unos a los otros.

¿Qué caminos transitó para imaginar esta historia?

Durante un año y medio estuve recopilando muchos fragmentos de historias que leía en la prensa o me contaban algunos amigos o que escuchaba en la calle o en el metro. Historias abortadas, muy simples, como fogonazos. Hechos que han podido tener lugar en estos últimos años, en esta época convulsa de crisis que sufrimos en nuestro país. Con todo ello me propuse escribir una pieza de teatro cuando me invitaron a hacer una residencia en el Theâtrè de la Ville de París.

¿Cómo fue el proceso de escritura?

Quise profundizar en estas historias pero me di cuenta de que tenían que tener poco desarrollo ya que su valor era la inmediatez, ese fogonazo que había en cada una de ellas. Lo importante era el paisaje roto y descompuesto que formaban entre todas y que servía de metáfora de lo que ha sucedido en estos últimos años en nuestro país pero también en Europa y en muchos otros lugares. Ahí surgían varias cuestiones: ¿Cómo una serie de personajes son capaces de vivir en un mundo que ha sido vendido a multinacionales? ¿Cómo es posible vivir historias de amor o vivir con cierta ingenuidad en un mundo en el que todo ha sido devastado? En su momento me impresionó mucho lo de Vodafone-Sol en el metro de Madrid. Lo que vemos en la pieza es un Madrid vendido en el que convergen todas estas historias.

¿A dónde nos lleva todo esto?

A las consecuencias a nivel emocional que tiene en los seres humanos esta hecatombe financiera, esta crisis feroz del capitalismo.

¿La visión que da la obra del mundo es fundamentalmente amarga?

Algo de amargura hay porque es imposible mirar lo que ocurre alrededor sin caer en la desazón. Pero a su vez también hay mucho optimismo en el sentido de resistencia, aunque un optimismo nada ingenuo: pese a todo, seguimos resistiendo. “Es terrible pero me llevas de la mano y viajo contigo”, me decía un espectador. Realmente no es un espectáculo en el que se agreda al público porque, aunque presenta vidas rotas, están tan rotas como las de cualquiera. La diferencia es sutil porque buscamos un sentido a todo esto. Pese a que hay amargura y desconsuelo también hay esperanza. Y me ha sorprendido muchísimo el montaje porque además de constituir todo un paisaje poético de un nivel estético impresionante, funciona con mucho humor.

¿Qué le parece que esta obra lleve la etiqueta de performance?

Carlota Ferrer, la directora, y yo trabajamos juntos muy mano a mano. Aunque ella es la responsable de la puesta en escena, la coreografía y la dirección del espectáculo y yo me ocupo del texto, en realidad hacemos un trabajo muy de pasarnos la pelota el uno al otro. Realmente la performance es una herramienta teatral más. Aquí tiene que ver con que, a medida que la pieza avanza, en realidad no estamos viendo tanto al personaje en un sentido aristotélico en el que tiene un desarrollo y cumple un objetivo dentro de la fuerza del drama. En realidad lo que vemos son actores que comparten con el público su vida, sus dolores, sus alegrías, sus conflictos... Después, a nivel estético, Carlota es una mujer que ha trabajado con muchos directores y que se ha curtido con creadores de vanguardia. Está muy metida en el mundo de las artes plásticas y visuales. Además, hay más elementos con reminiscencias a un teatro performativo como la idea de recoger un texto polimorfo con muchas voces, personajes, situaciones...

La obra vuelve a Matadero tras el Fringe...

Yo estoy muy contento de estar en el Teatro Español y en Matadero. Matadero es uno de los sitios mas interesantes e importantes que he conocido a nivel arquitectónico, técnico... Está a la altura de los mejores lugares teatrales de toda Europa. La Nave 2 de Matadero es una maravilla. Después, la idea de que un espectáculo del Fringe puede transitar hacia la programación regular es absolutamente necesaria y muy interesante, porque ayuda a que haya cierto tejido teatral y a que los festivales no solo sean un lugar de mera exhibición sino que también sean un lugar de encuentro y salgan espectáculos que se incorporen a la cartelera de los teatros. Nuestra presencia en Matadero es un deseo sobre todo del director de producción del Teatro Español, Marc Martí y del nuevo director de la institución, Juan Carlos Pérez de la Fuente, que ha sido generosísimo con la propuesta y muy entusiasta.

¿Ha ganado el montaje con el tiempo?

Tampoco ha tenido tanta vida. La obra tuvo la residencia para en el Theâtre de la Ville pero solo a nivel textual. Después se estrenó en el Fringe, luego ha pasado por la FiraTàrrega un fin de semana y lo han seleccionado también para el Festival Quijote de París pero para el próximo año. Cada día con más poso, con más peso y con más solera pero está realmente recién estrenado. Los actores de todas maneras hacen un trabajo formidable. Merece la pena por el nivel de la puesta en escena y el nivel de implicación, la energía y la entrega de los actores que es algo poco común en la cartelera o, al menos, yo no lo veo con tanta frecuencia.

Fuente: Clara Morales (elpais.com)
Son cuatro actores, pero parecen 20. Un indigente que aparentemente escucha voces, un supuesto barrendero, un hombre perseguido por un presunto admirador, un individuo de aspecto sospechoso con gabardina y maleta. Todos ellos, y muchos otros son Roberto Álvarez, Fele Martínez, Luis Zahera y Gorka Otxoa. La multiplicación que tiene lugar en Continuidad de los parques viene de la dirección de Sergio Peris-Mencheta (Madrid, 1975) y el texto efervescente de Jaime Pujol. Cuatro actores y un césped artificial bastan para captar la fauna de un oasis en mitad de la ciudad y reproducirla en las tablas de las madrileñas Naves del Español, en el Matadero, hasta el 27 de abril. Ninguna relación, por cierto, con el relato del mismo nombre de Julio Cortázar. "En otro momento he dicho que compartía con él la circularidad y ya escribieron que era una versión. Así que ahora digo que no tienen nada que ver, por si acaso", aclara Peris-Mencheta.

Información útil

Continuidad de los parques, de Jaime Pujol, dirigida por Sergio Peris-Mencheta. Con Roberto Álvarez, Fele Martínez, Gorka Otxoa, Luis Zahera.
Dónde: Sala 2 de las Naves del Español, en el Matadero. Paseo de la Chopera, 14, Madrid. Metro Legazpi. 
Cuándo: De martes a sábado a las 20:30, domingos a las19:30.
Precio: 22 euros. Martes, miércoles y jueves, 25% de descuento.
Entradas 22 €. Martes, miércoles y jueves 25% de dto - See more at: http://www.teatroespanol.es/programacion_teatro_espanol_madrid/ficha/continuidad-de-los-parques?id_agenda=305#sthash.o8f73jJP.dpuf
De martes a sábado 20:30h. y domingo 19:30h.
Precio Entradas 22 €. Martes, miércoles y jueves 25% de dto. - See more at: http://www.teatroespanol.es/programacion_teatro_espanol_madrid/ficha/continuidad-de-los-parques?id_agenda=305#sthash.o8f73jJP.dpuf
De martes a sábado 20:30h. y domingo 19:30h.
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De martes a sábado 20:30h. y domingo 19:30h.
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De martes a sábado 20:30h. y domingo 19:30h.
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"Este es un paréntesis en la ciudad, un lugar hecho para desconectar del ruido, encontrarse con uno mismo y de paso encontrarse con el otro, o viceversa". Sobre el banco que acoge todas las citas se lee "Me" y "You"; en la farola, imitando los signos estadounideses, una flecha indica "Your way" y otra "My way". El montaje es también un fresco paréntesis en la gravedad que parecía haberse instalado en la carrera del actor y director con el éxito de Un trozo invisible de este mundo, escrito y dirigido por Juan Diego Botto. Un retrato de las cloacas del primer mundo que, a falta de conocer los finalistas definitivos de los premios Max (se harán públicos el 27 de marzo), opta por el momento a seis estatuillas.
Pero ahora toca comedia. Otxoa y Martínez, hechos a las risas, marcan el ritmo de los ocho cuadros de la obra. Álvarez y Zahera, menos habituados a estas lides, lo siguen sin perder el compás. "Esto es un juego, así nos lo explicó el primer día el dire, y así está hecho el texto", afirma Otxoa. Mencheta utiliza los mismos términos: "Me quedé jugando con [el escritor francés George] Pérec en Incrementum, que es un jugón de las palabras, y ahora con Jaime [Pujol] que es un jugón de las situaciones".
Abracadabra y nada es lo que parece en los efectos orquestados por director de escena. Las flores brotan del suelo, un año pasa en un día (la primavera por la mañana, el verano a primera hora de la tarde, el otoño al atardecer, el invierno por la noche) y la actriz y cantante Marta Solaz parece tener mil voces gracias a un "aparatito", el looper, que permite grabar y superponer sus canciones a capella y en directo. El escenario tiene algo de circo de una pista —Solaz es, de hecho, la maestra de ceremonias—. Quizás por los talleres de clown y de magia que sentaron las bases del montaje. Quizás porque los personajes deContinuidad de los parques tienen doble fondo, una máscara detrás de la anterior.
Como los actores. Por eso Otxoa habla de un proceso "al límite": "Cómo llegar a un personaje sin apoyarse en tu zona de comodidad. Probar, dar vueltas y vueltas y vueltas eternamente hasta encontrar el punto". "Hemos trabajado desde la entrega absoluta y sin condiciones", explica Álvarez, que se autodenomina "el veterano" y entona una oda al "lenguaje diferente" de Mencheta y su compañía Barco Pirata: "Si yo estoy aquí es porque un actor envejece si no está cerca de la gente que está probando cosas nuevas. Eso encontré en los espectáculos de Sergio. Le pedí por favor que me incluyera en el siguiente y aquí estoy". Sergio sonríe. Pero Luis Zahera (Celda 211) viene pronto a romper la emotividad: "Yo estoy por la pasta", suelta con marcado acento gallego el gamberro del cuarteto, que interpreta, entre otros, a Matías, un sin hogar furibundo y emocionante... que trae sorpresa.
Pero cómo, ¿Peris-Mencheta no habla de política? El actor ha recibido elogios y críticas varios por su costumbre de defender sus opiniones sobre este campo en público. La última, en su discurso al recoger en Mérida el premio Ceres al mejor director por Tempestad y Un trozo invisible de este mundo el pasado verano. Entonces le cantó las cuarenta al ministro de Cultura, José Ignacio Wert, en forma de ficticia llamada telefónica. Esta vez su trabajo parece más cerca del "humor británico" que del teatro social. Pero un momento. "El montaje habla del encuentro de los seres humanos en una época en la que parece que cada uno va a lo suyo, porque no queda otra para sobrevivir. Pero otra de las soluciones en crisis es juntarse, como en teatro". Ah, eso es otra cosa.

Fuente: abc.es
Las Naves del Español, en Matadero Madrid, acogen del 17 al 20 de octubre, la XIV edición del Salón Internacional del Libro Teatral, que organiza la Asociación de Autores de Teatro y en el que se convoca a instituciones, asociaciones, editores y libreros para que oferten sus publicaciones. El encuentro pone al alcance de los lectores durante cuatro días una amplia oferta de publicaciones teatrales (textos dramáticos, estudios teóricos, revistas, manuales técnicos, etcétera) a través de más de treinta expositores, dando así la oportunidad a los autores y editores de presentar sus novedades. Además de la participación española, el Salón cuenta este año con varias entidades públicas y privadas de siete países distintos: Archivo Nacional de Teatro y Cine del Ateneo Puertoriqueño (Puerto Rico); Editoriales Biblos, Colihue, Corregidor y Galerna (Argentina); Esenología, A. C. y Fondo de Cultura Económica (México); Internacional Theatre & Film Books (Holanda); y Revista Estreno (EE.UU).
Entre las actividades destacan la entrega del Premio a la Mejor Labor Editorial –concedido en esta ocasión a Ediciones Cátedra– y se rendirá homenaje al dramaturgo catalán Josep María Benet i Jornet, nombrado socio de honor de la AAT.
El jueves 17 se celebrará un concurso de teatro exprés. Los participantes dispondrán de tres horas para escribir in situ un texto teatral, cuya lectura posterior no deberá exceder los diez minutos. La obra deberá atenerse a una serie de requisitos de carácter formal que se harán públicos justo antes de comenzar el certamen, si bien los contenidos y su tratamiento serán totalmente libres. El premio está dotado con 1.000€ y la lectura dramatizada en el acto de clausura del Salón.
Habrá, además un encuentro de autores y traductores, charlas individuales y debates que abordarán temas como la traducción de la dramaturgia contemporánea en Europa. El Salón incluye también varias lecturas dramatizadas: «La final», de Paloma Pedrero; «Seca sangre», de Guillermo Heras; «El librero de Azaña», de Miguel Murillo; «Inversiones», de Ángel Solo; o «Balconing», de Eugenio Asensio Solaz. Las obras serán intepretadas por actores como María Luisa Merlo, Víctor Ullate o Amparo Pamplona.

Fuente: Julio Bravo (abc.es)
«En 21 de septiembre, día de San Mateo, año de 1583, representó Vázquez y Juan de Ávila en el teatro del Príncipe, que es el primer día que se representó en él, y hubo de tablados, con la representación, setenta reales, porque aún no están hechas las gradas, ni ventanas, ni corredor». Con estas palabras se refería Casiano Pellicer a la apertura del teatro más antiguo de Madrid, el actual Teatro Español, situado junto a la plaza de Santa Ana. Fue hace 430 años, y sus responsables han querido celebrarlo con un espectáculo especial, titulado «Si el Español nos contase», dirigido por Gustavo Tambascio, y en el que se realizará un viaje por la historia del coliseo a través de fragmentos de diecisiete obras.
Este espectáculo será el preludio a una programación en el Español y en las Naves del Español, en el Matadero, cuyos carteles desveló ayer su responsable, Natalio Grueso, junto con los del teatro Fernán Gómez y el teatro-circo Price. No se anunció, sin embargo, la programación de otro espacio municipal, el Conde Duque, que abrirá sus puertas el jueves 19 con el montaje «Comedia y sueño», de Juan Carlos Corazza. Se anticiparon algunas producciones del próximo año, como«Hécuba», protagonizada por Concha Velasco, y el estreno absoluto de «Dalí versus Picasso», de Fernando Arrabal, que dirigirá Juan Carlos Pérez de la Fuente.
Teatro Español
Dentro del año dual España-Japón se presentará «Los amantes suicidas de Sonezaki», un espectáculo de bunraku (marionetas japonesas), del dramaturgo Chikamatsu Monzaemon (27 y 28 de septiembre). Vendrá después «Tirano Banderas», de Valle-Inclán,un espectáculo incluído en el Proyecto Dos Orillas. La dirección es deOriol Broggi y en el reparto figuran actores de España, México, Venezuela y Argentina (Desde el 10 de octubre). Y el año se cerrará con el estreno de «El cojo de Inishmaan», dirigida por Gerardo Vera, y de la que su protagonista, Irene Escolar, dice que es «una comedia divertidísima y emocionante» (Del 18 de diciembre al 26 de enero de 2014).
Arranca la sala pequeña con «La lengua madre», un monólogo que ya pudo verse a principios de año en el teatro Bellas Artes. Juan Diego, su intérprete, realizó junto con el director, Emilio Hernández, la dramaturgia de un texto dirigido por Juan José Millás. (Del 17 de septiembre al 10 de noviembre). Seguirá «Entre Marta y Lope», un proyecto desvergonzado de Gerardo Malla, que él mismo interpreta y dirige, sobre un texto escrito por Santiago Miralles y el propio actor. Le acompañan en el reparto Montse Díez y César Diéguez (Del 19 de noviembre al 22 de diciembre).
Naves del Español - Matadero
«Roberto Zucco», la última obra escrita porBernard-Marie Koltés, uno de los pilares del teatro europeo contemporáneo, antes de su muerte a causa del sida, abre la temporada en Matadero. Dirige Julio Manrique, para quien Koltés es uno de sus autores de cabecera, y el reparto está encabezado por Pablo Derqui, Laia Marull y Andrés Herrera (Del 20 de septiembre al 13 de octubre). Vendrá después«Diario de un loco», que pudo verse en la azotea del Matadero este verano, dentro del festival Fringe. Luis Luque José Luis García Pérez, director e intérprete respectivamente del monólogo, han realizado la adaptación sobre un texto de Nikólai Gogol (Del 18 de octubre al 17 de noviembre). Y finalmente, el Matadero acoge el regreso de «El malentendido», deAlbert Camus, que pudo verse en el teatro Valle-Inclán la temporada pasada. Eduardo Vasco dirige a Cayetana Guillén-Cuervo, Julieta Serrano, Ernesto Arias, Lara Grube y Juan Reguilón (del 22 de noviembre al 15 de diciembre).
La sala 2 presenta «Marranadas», basada en la novela homónima deMarie DarrieussecqAlfredo Arias, argentino afincado en Francia, dirige e interpreta este espectáculo, que incluye una película dirigida por Toni Aloy e interpretada por Pepa Charro. (del 17 al 29 de septiembre). Le seguirá «Barrockeros», un espectáculo que combina ópera barroca y rock, que dirige Joan Anton Rechi y protagoniza el tenor José Manuel Zapata. Y cerrará el año el estreno de «Kathie y el hipopótamo»; se trata del segundo montaje de la obra teatral deMario Vargas Llosa, tras «La chunga». Magüi Mira dirige a un reparto que encabeza Ana Belén y donde están Ginés García Millán, Eva Rufo, Jorge Basanta y David San José -hijo de Ana Belén, a la que acompañará al piano en varias canciones- (del 14 de noviembre al 22 de diciembre).
Teatro Fernán Gómez
«El hotelito», de Antonio Gala, dirigida porMara Recatero, estará en cartel hasta el 29 de septiembre en el Teatro Fernán Gómez. Seguirá«El caballero de Olmedo», de Lope de Vega, en un montaje dirigido por Mariano de Paco y con un reparto encabezado por Javier Veiga, Marta Hazas y José Manuel Seda (del 3 de octubre al 3 de noviembre); la compañíaIbérica de Danza (28 al 30 de noviembre); y«La casa flotante», de La maquiné (del 17 de diciembre al 6 de enero de 2014).
En la Sala 2 se puede ver ya «Nuestro hermano», de José Manuel Carrasco, con Cecilia Freire, Raquel Pérez y Javier Ruiz de Somavía (hasta el 29 de septiembre). Vendrá después «Qué trata de España», con dramaturgia y selección de Javier Villán. Dirige Ramón Fontseré y protagoniza el espectáculo Victoria Vera (del 2 al 6 de octubre). Le seguirá «La isla de los esclavos», de Marivaux, con dirección de José Gómez (del 8 de octubre al 3 de noviembre), los montajes de poesia en escena «Los martes, milagro»«El divorcio de Figaro», con adaptación y dirección de Alfonso Lara; y«Zarzuelas en la villa», con dramaturgia y dirección de Ángel Roger. (del 4 de diciembre al 6 de enero).
Teatro-Circo Price
En el Price, tras «Capitalismo, hazles reír» (hasta el 29 de septiembre), vendrá «Sequence 8», de la compañía canadiense Les 7 doigts de la main (del 2 al 27 de octubre). Seguirá el «Cabaret místico» de Alejandro Jodorowsky (29 de octubre) y las Navidades en el Price (del 5 de diciembre al 7 de enero de 2014).

Fuente: Sergio C. Fanjul (elpais.com)
Un día, una mujer, más concretamente la masajista de una peluquería, se convierte en una cerda. Y esto no hace alusión a su falta de higiene o a su audacia sexual: se convierte en una cerda literal (aunque literaria), con sus morros, su rabo y sus pezuñas. En un animal desprestigiado. Este trasunto porcino del clásico insecto kafkiano se cuenta en Marranadas, la obra teatral que se estrena hoy en la sala 2 de las Naves del Español de Matadero y que se puede ver de martes a domingo hasta el 29 de septiembre.
Marranadas está basada en la novela homónima de Marie Darrieussecq (publicada en España por Anagrama) que en 1996, con el título original de Truismes, cosechó gran éxito en Francia (quedando finalista del premio Goncourt) y despachó más de 200.000 ejemplares. De la maraña narrativa que es una novela, el dramaturgo, director e intérprete de todos los personajes en esta adaptación, Alfredo Arias, en colaboración con Gonzalo Demaria y la propia autora, ha sacado una versión que hila monólogos de los diferentes personajes, construyendo una visión multifocal de la extraña peripecia de la protagonista.
“La obra es una fábula sobre nuestro mundo contemporáneo”, explica Arias, “relata cómo nuestras sociedades rechazan al diferente, al marginal”. Los personajes, que Arias encarna utilizando diferentes máscaras y postizos, van desde una clienta lesbiana del salón de masajes, una dermatóloga, una asistente social que esconde un lado cruel e incluso un hombre lobo con el que la cerda logra algo de compresión en una relación malograda.
Aunque el tema del rechazo y la marginación es universal, puede enmarcarse en un marco sociopolítico complejo: el personaje del Presidente Monarca, de nombre Edgar, fue identificado en su día con el ultraderechista (y xenófobo) francés Jean Marie Le Pen, aunque, como la autora de la novela ha señalado, el ambiente bien podría equiparse a la Francia de Sarkozy. “Estos monólogos yo los digo como un discurso político, como si me ponen encima de una tarima en una plaza y yo grito todo esto. Me interesaba eliminar toda la floritura del teatro, así que he tratado de trabajar con poca luz, evitar los efectos, trabajar con lo mínimo posible para que la palabra tenga sentido”, dice Arias con un acento argentino que conserva a pesar de llevar desde los años setenta afincado en Francia, donde ha sido multipremiado con, por ejemplo, dos premios Molière.
Tal vez la única concesión de la obra, en cuestiones técnicas, sea el vídeo protagonizado por Pepa Charro, también conocida como La Terremoto de Alcorcón, que saltea y complementa la narración, “pero no como una cosa decorativa, para buscar algo moderno en la mezcla de teatro y vídeo, sino como un trabajo narrativo. El filme nos da la posibilidad de ver aquel cuerpo de mujer, puesto que el espectáculo es todo enmascarado. Es el contacto con esa piel y con ese cuerpo”, dice Arias. Toda una osadía, teniendo en cuenta que el mismísimo Jean-Luc Godard ha estado dándole vueltas al asunto de cómo adaptar a esta marrana al lenguaje audiovisual.
“Aunque en Francia las instituciones sigan protegiendo el hecho cultural”, continúa el artista, “la crisis siempre tiene un aspecto positivo justamente para tomar la palabra. Cuando en Argentina hubo una gran caída del peso, aparecieron gran cantidad de teatros en casas particulares. Es fundamental en esas encrucijadas expresarse y conseguir cambios, pero, además, de aquello también quedó un sedimento teatral interesante”.
Puede que sea casualidad, pero la elección del espacio no puede ser más acertada: en la puerta de la reformada Nave 2 de Matadero, aun se puede leer Degüello de cerdos, un recuerdo de los tiempos en que allí se aprovechaba todo de estos animales. Ahora, además de chorizos y morcillas, se sacará teatro.
Marranadas. Sala 2 de las Naves del Español en Matadero. De martes a domingo hasta el 29 de septiembre.

DRAMATURGIA: JUAN DIEGO BOTTO
DIRECCIÓN: SERGIO PERIS-MENCHETA
INTÉRPRETES: JUAN DIEGO BOTTO y ASTRID JONES
DURACIÓN: 1h 40min
PRODUCCIÓN: PRODUCCIONES CRISTINA ROTA y TEATRO ESPAÑOL
TEATRE LLIURE (MONTJUÏC)

Con una cartelera llena de comedias insustanciales y con una temporada que salvo escasas excepciones viene a ser más de lo mismo, nos llega "Un trozo invisible de este mundo" de Juan Diego Botto y dirigida por Sergio Peris-Mencheta.

Un teatro necesario, del que no deja indiferente, del que te sacude en tu asiento, del que sales preguntándote porqué el mundo es así, con el que ríes, te emocionas y lloras, de aquel por el que merece la pena pagar la entrada porque no abandonas la sala de la misma manera que entraste.

Quizás porque el teatro que nos llega de Madrid no me atrae, y cuando lo hace acostumbra a decepcionarme, cuando te encuentras con un soliloquio como el de "Un trozo invisible de este mundo" te quedarías horas escuchando, deseas saber más de estos dramas humanos que te están explicando. Tal y como tenemos el país, será el de aquel que hace dos días se marchó porque aquí no encontraba trabajo.

Maravillosamente interpretado por un Juan Diego Botto que muestra mil caras, diversos personajes y que ha sabido conjugar la tragedia de la emigración y del exilio con grandes dosis de humor. La escena del locutorio invita a la carcajada a toda la platea.

Astrid Jones pone una de las notas más duras de la función. El drama de su personaje es mayúsculo, pero lo hace con una sonrisa perenne en su boca, de esas personas que han aceptado su destino y luchan días tras día sonriendo. Duro su papel y más que aceptable su interpretación.

La dirección de Sergio Peris-Mencheta deja a hacer y firma, junto con Carlos Aparicio, una funcional escenografía. Aquellas maletas que van haciendo acto de presencia y de las que acabamos siendo partícipes todos. Como lo somos del montaje, un soliloquio con interpelaciones al público, quizás para sacarle de su aparente momento abstracto, quizás para recordarle que aquello es real, que fuera de las cuatro paredes del teatro siguen pasando cosas, aunque los telediarios ya no nos las cuenten. De momento nos queda el teatro más vivo de lo que algunos quisieran. No se la pierdan, saldrán más sabios y con ganas de más teatro real.


Fuente: Juanjo Abad (elpais.com)
Corren tiempos convulsos y el teatro no puede escapar a ellos. Día tras día, los noticiarios televisivos recogen las últimas declaraciones de quienes ostentan el poder. Discursos que a menudo esconden circunloquios y que se suelen olvidar una vez apagadas las cámaras. Para el director de teatro Alberto Castrillo-Ferrer, la actualidad política se ha convertido “en un vodevil”. Y a los ciudadanos, en ocasiones, solo les queda reír.
Con esa intención nace Feelgood, adaptación para las tablas españolas de la obra escrita originalmente por el británico Alistair Beaton en 2001: una feroz sátira sobre las relaciones de poder protagonizada por Manuela Velasco y Fran Perea, que se mete en la piel de un ambicioso asesor de comunicación de un presidente de gobierno. El propio Alberto Castrillo-Ferrer ha sido el encargado de dirigir el montaje, que se estrena el 2 de abril en la Sala 2 de las Naves del Español del Matadero de Madrid.
En medio de unas calles encendidas en protestas ciudadanas (¿les suena?), el séquito que rodea al presidente prepara una crucial alocución del gobernante ante su partido. A su alrededor, periodistas con información privilegiada, un guionista que pone palabras a los pensamientos del político y una sucesión de situaciones cómicas… En medio de este desconcierto que se esconde tras los focos de la alta política, Fran Perea, encargado de ayudar al presidente, cueste lo que cueste: “Para que todo salga bien, a veces hay que pasar por encima de algunas cabezas y de eso se encarga mi personaje”, dice el actor, que para instruirse pidió ayuda a su hermana, que, casualidades del destino, comparte oficio con Edu, su encarnación en Feelgood. “No es como en la obra, que coloca la situación al límite. Mi hermana ha vivido momentos tensos, pero no tanto. Además, es más honesta”, explica Perea refiriéndose a su personaje, tan absorbido por el poder, que es incapaz de diferenciar entre su vida personal y los ardides que esconde la política.
Aunque la obra se comenzó a representar en los escenarios británicos en 2001, sus responsables insisten en que puede entenderse en cualquier tiempo y en cualquier lugar. “Hemos hecho modificaciones, pero hay un punto de universalidad”, insiste el director Alberto Castrillo-Ferrer. “La obra no trata del Reino Unido en 2001, ni de España o Chipre en 2013. Hablamos de seres humanos, de reacciones… Cada espectador lo puede llevar a su terreno personal”. Donde hay dos personas interactuando, inciden, ya se establece una relación de poder. “Cuando un hombre está sobre otro, pueden ocurrir cosas a todos los niveles. Podemos verlo en la alta política, pero también hay relaciones de poder en la tienda del barrio”, ejemplifica el director.
El espectador que vaya a ver la obra hasta el 12 de mayo, insisten, no será bombardeado con otra dosis de pesimismo y desmoralización. Para eso están los noticiarios. “Tampoco queríamos que fuese un panfleto”, recalca Fran Perea, que fue quien dio con el libreto original y se lo pasó al resto de la compañía Entramados, que fundaron los mismos actores y el director tras coincidir en Todos eran mis hijos. “Queríamos hacer algo distinto”. Y ahí es donde entra el humor, fundamental en el montaje. “Engancha muy bien con el sentir general, y a partir de la risa, lleva a la reflexión”, comenta el actor protagonista. Lo mismo opina el director, que cree que Feelgood “es más comedia que crítica”. “Aunque quizá es más crítica justamente por eso, porque hace reír”, añade.
En los últimos meses se han multiplicado las obras con algún tipo de contenido político. Desde el drama, el thriller, la más pura denuncia o como Feelgood, desde el humor. En tiempos agitados, la conciencia del gremio está, de alguna manera, más afilada que nunca. “Creo que el teatro es una herramienta de entretenimiento, pero también sirve para tocar el alma y la conciencia”, expone Fran Perea. La sátira, dicen los autores de esta obra, es más necesaria que nunca en España. “Nos tomamos todo demasiado en serio”, cree Castrillo-Ferrer. “Y tomárnoslo demasiado en serio lleva a olvidarnos de las cosas. Si nos riésemos más de nosotros mismos, si sacásemos la sátira quevedesca que tenemos tan arraigada no nos saldrían tantas úlceras. Y a lo mejor hasta conseguimos ver la salida”.


Fuente: Rocío García (elpais.com)
El rey Lear, la tragedia de Shakespeare sobre la ingratitud filial pero también sobre la vejez y la locura, fue la primera opción en la que pensó Carlos Saura tras el ofrecimiento del equipo del Teatro Español para que se aventurara, de una vez por todas, como director teatral. “Algún día la haré”, había reflexionado siempre Saura sobre la obra del dramaturgo inglés. Pero la volvió a releer y se quedó anonadado, asustado. Desechó la idea. También la de Macbeth, la segunda opción en la que pensaron. Las había visto tantas veces y con actores británicos tan “maravillosos” que no se sintió capacitado para ofrecer una versión diferente y personal. Y en estas apareció Calderón de la Barca y, más concretamente, El gran teatro del mundo, el auto sacramental del autor barroco del siglo XVII, en el que se indaga sobre los distintos papeles representados en la vida humana.
Aquí sí, en este teatro dentro del teatro, en este juego escénico de los actores que van a interpretar a personajes que son arquetipos, símbolos, que de alguna manera no tienen otra vida más allá del propio personaje que les ha sido designado, el cineasta se lanzó de plano. El gran teatro del mundo, en la versión más libre y personal, despojada de toda la grandilocuencia y religiosidad del original auto sacramental, dándole a la obra una perspectiva muy popular y con la invención del propio Calderón como uno de los personajes de la función, se estrenará en las Naves del Matadero de Madrid el próximo 4 de abril.
El escenario está casi en penumbra. “Cambia lo superficial / Cambia también lo profundo / Cambia el modo de pensar / Cambia todo en este mundo…”. La canción de Mercedes Sosa retumba en el espacio al mismo tiempo que en dos pantallas gigantes translúcidas, semitransparentes, se proyectan potentes imágenes sobre el Big Bang, la creación del mundo. “¡Que en este teatro del mundo, toda la vida representación es!”. La voz de Calderón brama, mientras echa a andar por el escenario leyendo el libro. “Hermosa compostura de esa varia inferior Arquitectura que entre sombras y lejos a este Celeste usurpas reflejos, cuando con flores bellas el número compite a sus Estrellas”, lee el autor. Deja de leer, mira hacia arriba y ordena: “¡Que descienda de los Cielos El Autor Soberano!”. Y desciende un óvalo, con forma de huevo, y en su interior, sentado en un sillón, El Autor Soberano, con manto azul y estrellas plateadas con una corona con las potencias doradas —nueve rayos— y un báculo pastoral. “¡Que salga El Mundo!”, vuelve a ordenar, con voz potente Calderón. Y, arrastrando un mapamundi, sale El Mundo. “¿Quién me llama? ¿quién me da voces?”. El desconcierto de El Mundo es evidente. Y así van apareciendo todos los personajes convocados para ensayar la gran obra, a las órdenes del autor real, el propio Calderón. Aquí está la que será elegida finalmente para ser La Hermosura, también el que hará de El Rico, El Rey, El Labrador, El Pobre, La Discreción, El Niño y La Institutriz.
No está muy convencido Carlos Saura de estar experimentando algo nuevo. Detrás de una sencilla mesa y atento a las palabras de los 11 actores sobre el escenario, con su eterna máquina de fotos siempre a mano, a sus 81 años Saura reconoce que lo único que ha cambiado en su trayectoria es que se enfrenta por primera vez a un texto dramático con texto. Porque ahí están sus espectáculos teatrales como Bodas de sangre y Carmen, con Antonio Gades, o los musicales Flamenco oSevillanas, y sus cinco óperas, además de toda su filmografía. Siempre mezclando esa estética visual tan poderosa con el relato más cercano. “No tengo la sensación de debutar en nada. Soy un aventurero y no me juego nada. Siempre he ido a contracorriente y he hecho lo que me ha dado la gana, a la búsqueda siempre de lo que me gustaba”. Y así, siguiendo las directrices de su amado y admirado Ingmar Bergman que, cansado de hacer cine se lanzó al teatro, Saura se ha sentado y dice sentirse un rey. “Es como el sueño de todo director. Aquí sentado, descansado, corrigiendo a los actores y disfrutando de todos ellos en conjunto”.
No es la primera vez que El gran teatro del mundo aparece en la obra de Saura. En su película Elisa, vida mía (1977) el cineasta introdujo un fragmento de la obra de Calderón en la clase que Don Luis (Fernando Rey) impartía en un colegio a unas niñas con babi escolar y en la que animaba a su hija Elisa (Geraldine Chaplin) a hacer del personaje de El Mundo. “Es una obra genial, de una invención extraordinaria, de textos hermosísimos. Me ha gustado toda mi vida pero siempre he pensado que había que despejarla de grandilocuencia, dejarla en un lenguaje más llano y popular. Supongo que es una desfachatez por mi parte hacer una versión libre, a veces poco respetuosa, pero esa ha sido mi intención. El teatro dentro del teatro, sí, pero también una forma de abordar la obra de Calderón más allá de su contenido religioso”.
Han sido muchos los cambios introducidos por Saura en esta obra. Además de la popularización del texto y la invención del personaje de Calderón, el realizador ha enfocado El gran teatro del mundo como si de un ensayo de la propia obra se tratara, algo común a películas y trabajos suyos anteriores. Ya lo hizo con ballets y musicales, obsesionado siempre por todo lo que hay detrás de la creación de cualquier trabajo. “Los ensayos me parecen mucho más atractivos que una representación ya terminada. En un ensayo hay muchas más posibilidades de establecer relaciones con los personajes, de ver cómo los actores se van haciendo con el papel, las dudas que les surgen, que se equivoquen y no se equivoquen, es todo mucho más vivo”. Y así la única manera —defiende Saura el primer día en el que se ha ensayado el auto en su totalidad en el mismo escenario de las Naves del Matadero donde se representará— que tenía de enfrentarse a esta obra —“tan complicada y tan hermosa”— era poniéndose él mismo como si de Calderón se tratara y lo ha introducido en la obra para que sea él mismo el que vaya dirigiendo la pieza, el que vaya incitando al resto de los actores, aquel que va corrigiéndolos y enfrentándose a ellos, gritándoles incluso, vigilante siempre, algo enfurruñado, en ese hipotético ensayo de la obra, en el que no faltan, advierte Saura, sus momentos de incomprensión y dudas, protestas e incluso rebeldía.
Los enfrentamientos de Calderón son duros. “Valiente compañía”, “¿es que os reís de mi texto?”, les llega a decir en un momento. Aquellos que mantiene con La Hermosura son vibrantes. Ella es indisciplinada y libre, tremendamente coqueta, y el autor le pide una y otra vez que se ciña al texto, que no vaya tan descocada —“una cosa es la hermosura y otra la provocación” explota poco antes de ordenarle que se marchite, que abandone la vida y se dirija a la muerte—. El encuentro con El Pobre es más académico. “El Pobre soy. Es mi papel la aflicción, es la angustia, es la miseria, la desdicha, la pasión, el dolor, la compasión, el suspirar, el gemir, el padecer, el sentir, importunar y rogar; el nunca tener que dar, el siempre tener que pedir”, clama dirigiéndose al público antes de que dude ante el texto que sigue. Es el propio Calderón el que le ayuda: “El desprecio, la esquivez, el baldón, el sentimiento…” después de exigirle que no sea tan grandilocuente. “El Pobre es pobre y temeroso, pero no por ser pobre tiene que ser ostentoso y, recuérdalo, ni siquiera bondadoso”.
Se acaba el ensayo, el real, y todos los actores, los reales también —José Luis García Pérez, Fele Martínez, Manuel Morón, Adriana Ugarte, Eulàlia Ramon, Ruth Gabriel, Antonio Gil, Emilio Buale, Raúl Fernández de Pablo, Héctor Tomás y Tacuara Jawa— se acercan a la mesa donde momentos antes Carlos Saura les ha fotografiado en la escena de los muertos danzantes, ocultos bajo extraordinarias máscaras cadávericas, pero no ha podido coger una cámara de cine y rodar esos primeros planos, esos movimientos. “Desgraciadamente el cine no me lo puedo quitar de las venas”, confiesa Saura.
De nuevo suenan la música y los versos de Mercedes Sosa, con la que se cierra también la función, y sigue resonando la machacona directriz de Calderón: “Que en este teatro del mundo, toda vida humana representación es”. Es la misma frase que podría lanzar Carlos Saura a sus actores. “Hacer crecer una obra así, sin asideros ni trama teatral, con personajes que nada saben de su pasado, que no tienen vida propia más allá de la carga religiosa y de los designios de Calderón, solo está al alcance de los estupendos actores con los que tengo la oportunidad de trabajar. En realidad, y lo digo de corazón, son ellos lo que han ido haciendo paso a paso esta obra”.

Los actores ante sus personajes

CALDERÓN
José Luis García Pérez
“Es, al mismo tiempo, el autor y el director, el que vela por la integridad del auto sacramental, el que defiende la acción física y emocional de los actores. Es huraño y a la vez tierno, convencido como está de que sin ternura no se puede dirigir”
El AUTOR SOBERANO
Fele Martínez
“Gran artífice del universo. Magnánimo a veces, terrible otras,pero sintiendo predilección por esos seres un tanto folloneros que habitan el Mundo”
EL MUNDO
Manuel Morón
“Es el que hace posible la representación, el artificio, el que facilita la transformación de almas o cuerpos desprovistos de carácter en personajes”
LA HERMOSURA
Adriana Ugarte
“Abarca toda la belleza de la naturaleza, el mundo de la pasión y los placeres, la desinhibición, la vanidad y el arrepentimiento”
EL REY
Emilio Buale
“La filosofía del personaje de El Rey la encuentro en esta frase: ‘Queel río que brazo de mar huyó vuelva a ser mar”
LA DISCRECIÓN
Eulalia Ramón
“Es la mística, la oración, el recogimiento, el gozo y la alabanza al creador y a las maravillas del mundo. El éxtasis”
EL RICO
Raúl Fernández de Pablo
“Es el dinero, el poder, la ambición, la pereza, la gula, en fin…Todos los pecados capitales”
EL POBRE
Ruth Gabriel
“La carencia absoluta. Desde ahí se permite observar y juzgar con la picaresca de quien no espera más que un no y la tristeza profunda de quien no tiene nada”
EL LABRADOR
Antonio Gil
“El que trabaja y al que nada le viene dado de antemano y solo concibe la vida a través del trabajo. Es también la sabiduría y el humor popular”
EL NIÑO
Héctor Tomas
“Yo sin nacer he de morir, no tengo que estar más tiempo aquí, que el de pasar de una cárcel oscura a otra más oscura”
LA INSTITUTRIZ
Tacuara Jawa
“A cargo del cuidado de un niño, le habían prometido un personaje protagonista, lo que da lugar a rivalidades con las otras actrices de la compañía”