
OLOR D'OCELL

URTAIN

Domina el cartel la foto en primer plano de un melón cortado retratado de tal manera que sugiere poderosamente una vagina. Acotaciones alrededor recalcan las virtudes de la fruta (contra la depresión, por ejemplo) y su uso en diferentes curas. El cartel de Temporada Alta, que se ha convertido en uno de los mejores festivales europeos y que este año ofrece del 1 de octubre al 11 de diciembre en Girona y Salt 74 espectáculos (47 de ellos estrenos), lo vienen realizando desde hace varios años creadores de primera fila como Frederic Amat, Perejaume, Carles Santos, Ferran Adrià, Joan Fontcuberta, Jaume Plensa o, el del año pasado, Antoni Tàpies.
Nada que ver ese último, sin duda, con el que ha pergeñado Miralda y que, según reconoció el director del festival, Salvador Sunyer, "ha dado ya que hablar". Durante la rueda de prensa de presentación del festival, con el consejero de Cultura Joan Manuel Tresserras y la alcaldesa de Girona Anna Pagans, el director echó balones (melones) fuera. "Como podéis ver es un melón", recalcó, "aunque no es un fruto de la temporada, ya se sabe que como reza el dicho per san Mateu el meló teu i el raïm meu".
Dijo que aunque al principio se sorprendió, cuanto más lo mira más le gusta, y que no le incomoda nada. Sugirió que la imagen puede aludir a que un festival de teatro es como un melón: hay que abrirlo para saber qué tal está.
Sin embargo, al acabar la presentación, Sunyer reconoció que el cartel ha dado pie ya a un rico anecdotario, como cuando una popular cantante le espetó en público a gritos: "¡Sunyer, si quieres, el mío no tiene pepitas!". Temporada Alta, que suele tener un altísimo porcentaje de ocupación, pone este año a la venta 46.500 entradas, un 30 % más que la edición anterior, a base de realizar más funciones de los espectáculos.
El programa en http://www.temporada-alta.net/
Fuente: Jacinto Antón (www.elpais.com)

En el que el director de la Asociación de empresas de teatro en Cataluña (Adetca), Daniel Martínez, calificó a lo Antony Beevor como "el día más largo" del sector, se presentaron también, por la mañana, las últimas estadísticas de los teatros barceloneses, que muestran que éstos capean la crisis, y se celebró, por la noche, en el BTM (Barcelona Teatro Musical) la tradicional gala Barcelona aixeca el teló. Ante una amplia representación del mundo teatral catalán y en presencia del alcalde, Jordi Hereu, el jefe de la oposición municipal, Xavier Trias, y el consejero de Cultura, Joan Manuel Tresseras, Yasmina Reza, elegante como sólo puede serlo una parisina (aunque es hija de iraní y húngara), dialogó con Josep Maria Pou, que la sometió a un interrogatorio mayéutico con hipnotizantes untuosidad y zalamería. Juntos, Pou y Reza, fueron repasando la obra de la autora, que va a estar representada esta temporada en Barcelona con dos espectáculos. Dijo Reza, algo achantada ante el entusiasmo de Pou por ella, que no le preocupa demasiado el éxito, que no lo capitaliza; que mantiene la escritura como algo paralelo a su vida, y que la experiencia de actriz le ha sido muy útil como dramaturga. "La dramática es una escritura que integra el silencio. Los autores de teatro que provienen de la literatura hablan demasiado". Buena conocedora de Barcelona, alabó la vitalidad escénica de la ciudad. Dijo que no le gusta hablar de su trabajo y que considera que el gran drama del arte contemporáneo "es la asunción de que el artista devenga el comentarista parasitario de la obra". También criticó la "posición egocéntrica" de la audiencia y subrayó: "Nunca he tenido el éxito como prueba de calidad; el éxito es hoy una mariposa que se posa sobre cualquier flor". Habló de las relaciones de pareja "creo mucho en el sentimiento amoroso" y de la violencia, dos temas de su creación. "No podemos preservarnos de la violencia; la civilización, la cultura, no nos pone a salvo de ella". No piensa hacer de Sarkozy un personaje teatral, aunque aceptó que podría "dar juego", pero no comulga con la tradición anglosajona de subir a escena personajes reales. Recordó su relación con Flotats y la rabieta de éste al autorizar ella a Ricardo Darín para hacer Arte.
Hereu y Treserras se congratularon con la buena marcha del teatro, motor, coincidieron, del sector cultural. Los datos de la pasada temporada muestran que el número de espectadores se mantiene, aunque bajan la ocupación y la recaudación. En total, 2008-2009 se saldó con 2.676.333 espectadores, un ligero aumento con respecto a la anterior, que tuvo 2.654.862. Bien es verdad que si se tienen en cuenta sólo los espectadores de pago (2.430.527) podríamos hablar de un descenso. El porcentaje de ocupación se sitúa en el 54,78% (59,19% en la temporada anterior) y la recaudación baja a 64.977.909,89 euros (la pasada fue de 70 millones). Ha descendido el público de musicales en unos 100.000 espectadores. El montaje con más espectadores fue Spamalot (178.000).
En la gala de anoche, se concedieron los premios de la crítica barcelonesa, entre ellos: mejor espectáculo, Rock'n'Roll; mejor musical, Sweeney Todd; mejor dirección, Pep Tosar por Molts records per a Ivanov; mejores actrices, Mercè Arànega, Julia Möller y Rosa Renom, y mejores actores Jordi Boixaderas, Julio Manrique y Pep Cruz.
Fuente: Jacinto Antón (www.elpais.com)
Yasmina Reza apadrina la temporada barcelonesa, que arranca con la noticia de que el sector aguanta la crisis

Banalidades aparte, la actriz y productora explica que escogió el texto de Dorfman "una noche tonta", charlando con su director y coprotagonista, Eusebio Lázaro, sobre lo mucho que les había gustado La muerte y la doncella, obra culmen del autor chileno. La compañía lleva dos temporadas de gira con esta tierna tragicomedia sobre la guerra y las fronteras. Durante la representación esa cama sobre la que posa la actriz quedará dividida en dos, cuando un soldado irrumpa en la vida del matrimonio que habita El otro lado.
Pregunta. ¿Qué le atrajo de la obra de Ariel Dorfman?
Respuesta. Busco textos que conecten con los dolores y las alegrías del mundo que me rodea.
P. ¿Y cómo ve ese mundo?
R. Pues un desastre. No sólo por las guerras, sino por las fronteras que creamos, entre ricos y pobres, negros y blancos, heterosexuales y gays, guapos, feos, gordos, flacos, mujeres mayores, mujeres jóvenes... Barreras que no se ven pero que se padecen. Y luego están las fronteras que además de sufrirse se ven, como el muro de Palestina, la valla de Melilla...
P. Por fuera está estupenda, ¿cómo se encuentra por dentro?
R. Estoy en capilla, nerviosa como una niña. Como hay que estar cuando se va a estrenar.
P. ¿Sigue imponiendo hacerlo en Madrid?
R. Hace tiempo que no hacía teatro aquí, tanto que hasta yo me echaba ya de menos... Impone estar en boca de quienes opinan.
P. Dejando aparte la crítica, ¿qué tal es el público madrileño?
R. Muy entregado y muy franco, no tiene retranca, no se cree más listo que nadie.
P. ¿Apetece volver a casa tras un año y pico de gira?
R. No llevo mal las giras, pero trabajar a tres minutos de mi casa es un lujo. No tienes que ponerte a buscar un restaurante a las tantas cuando terminas la función... No echo de menos la ciudad, pero me encanta estar en casa con mis cosas y mi cama.
P. En El otro lado interpreta a una madre, ¿se ha inspirado en la suya?
R. En ella y en mis amigas. Sin ofender, pero son todas iguales, de piñón fijo, con esa obsesión porque comas y porque tengas cuidado... Y si han perdido un hijo, esa pena es igual de grande del primer día al último.
P. ¿Le habría gustado ser madre?
R. Cuando lo pude haber sido no llegó y luego, como el trabajo es tan absorbente y yo tan teatrera y me gusta entrar y salir, me pareció que no era el momento.
P. ¿Qué le quedará dentro de su personaje en El otro lado?
R. De las obras me quedan recuerdos de mis compañeros. Sólo guardo aquellos personajes que disfruté muchísimo, como Mauricia La dura [Fortunata y Jacinta] o la Petra de La Regenta, personajes de los que me he enamorado, y ni siquiera todos; no me da el corazón para tantos amores...
P. ¿Son buenos tiempos para ponerse a producir teatro?
R. Son francamente malos, pero cuando me convertí en empresa nadie me dijo que esto iba a ser un camino de rosas.
P. ¿Uno produce para mandar más?
R. Si te haces productora para mandar eres idiota, no hay más que preocupaciones, no compensa... Yo no quiero mandar, lo que me gusta es poder elegir los compañeros, el director, el texto... Pero después, soy una más.
P. ¿Cuáles son sus preocupaciones como productora?
R. En el teatro se manejan cifras muy pequeñas, pero a la hora de perder se pierde muy rápido.
P. ¿Y cómo se supera el miedo a jugarse los cuartos?
R. Como todo en la vida, creyendo que tampoco se pierde tanto y no pensando demasiado en ello. He tenido tanta suerte en la vida que no veo por qué voy a dejar de tenerla. Mejor no mentar a la bicha.
P. O a la crisis...
R. La crisis la tienen los ayuntamientos, la gente quiere ir al teatro. Pero si los ayuntamientos no programan, se acabó la historia.
Fuente: Patricia Gonsálvez (www.elpais.com)