Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.es)

Reconoció Ionesco que el chispazo que le inspiró para escribir El rinoceronte fue el auge del nazismo. Cómo poco a poco fue ganando adeptos, pasando de ser un movimiento minoritario de exaltados a ser una marea social que alzó hasta el poder a un psicópata sanguinario. Fue un proceso gradual pero imparable: las camisas pardas y las esvásticas proliferaban por todas partes. También le conmovió (y avergonzó) cómo en la Francia ocupada los colaboracionistas se multiplicaban cada día. Hay que recordar que fueron cuatro (honrosos, admirables) gatos los que se echaron al monte con la Resistencia. “Pero El rinoceronte va mucho más allá de la metáfora antinazi. Su planteamiento la trasciende, por eso no tiene fecha de caducidad”, advierte Ernesto Caballero a El Cultural.

El director del Centro Dramático Nacional reposa en un sillón de su despacho del María Guerrero. Acaba de cortar el ensayo de su adaptación de la parábola de Ionesco, que estrena en este teatro el próximo martes (17). Durante el receso, desgrana su apremiante vigencia y analiza por qué su carga crítica no se ha diluido con el tiempo : “En el fondo, el conflicto que muestra es el de la conciencia individual frente a los proyectos o inercias colectivas. Nos alerta del peligro de que la manada pueda disolver la personalidad”. Un riesgo que se concretó, trágicamente, en el enfrentamiento de los radicales del Atleti y del Depor a la orilla del Manzanares. Puros rinocerontes envistiéndose con ferocidad animal. Pero esa amenaza, la de que la sociedad se vea seducida por ideales totalitarios o conductas degradadas, utiliza muchos señuelos para ganarse feligreses: el patriotismo que conduce al nacionalismo excluyente, las modas azuzadas por la publicidad que desembocan en el consumismo desaforado, la atracción por el dinero y el poder que anega de corrupción las instituciones públicas y financieras...

De todas estas derivas andamos sobrados y por eso Ernesto Caballero ha decidido rescatar el texto de Ionesco, a lo largo de cuyos tres actos los personajes van experimentado una llamativa metamorfosis: pasan de ser personas a rinocerontes. Un proceso que termina por arrinconar al protagonista, Berenger, que ve cómo todo su entorno sufre esta mutación. Primero, le toca de lejos: son tipos desconocidos los que empiezan a lucir cornamenta. Pero, poco a poco, la epidemia le va cercando: de pronto, compañeros de trabajo pasan al otro bando, luego sus amigos y finalmente su pareja. Hasta quedar solo, resistiendo, único bastión de la dignidad humana.


Héroes contra pronóstico

Eso sí, Ionesco no perfila un héroe romántico. Berenger es un borrachín indolente, con la voluntad anulada por el alcohol y la desidia. “Este detalle hace mucho más atractivo El rinoceronte. Ionesco nos presenta a un personaje al que se le ven las costuras. No es un tipo de una pieza”, apunta Caballero. “De hecho, al final reconoce que desearía convertirse en rinoceronte para acabar con su tormento. Para mí representa ese ciudadano anónimo que no se significa, que no se va jactando de sus ideales o de una impecable moralidad, el que responde ‘no sé/no contesta' en las encuestas, que parece pasar de los asuntos comunitarios, pero que luego, en una situación límite, hace aflorar la grandeza de su dimensión humana. Yo tengo mucha esperanza en este tipo de ciudadanos, creo que por ellos empezará la verdadera regeneración”. 


En el montaje del CDN, ese antihéroe lo encarna Pepe Viyuela, cuyo potencial como clown entronca a la perfección con los gustos de Ionesco. Aunque Caballero ha querido limar la “guiñolización” a la que propende el texto (explícita en las acotaciones de Ionesco). Lo acompañan sobre las tablas un elenco numeroso, con José Luis Alcobendas, Fernando Cayo, Ester Bellver, Bruno Ciordia, Janfri Topera... Todos ellos toman el testigo de montajes históricos. El rinoceronte, terminada por Ionesco en 1959, fue la primera obra que le procuró un público amplio e internacional. Ya había escrito La cantante calva (1950) y Las sillas (1952), que hoy son dos de sus obras más populares pero que en su día fueron acogidas con desconcierto. Jean-Louis Barrault la estrenó en el Odeon París en 1959 y sólo un año más tarde Orson Wells estampó su rúbrica en una producción londinense presentada en el Royal Court Theatre, con Laurence Olivier en la piel de Berenger. A España, curiosamente, llegó muy rápido: en 1961, de la mano de José Luis Alonso. Fue exhibida también en el María Guerrero. Luego, apenas hay rastro de este título en nuestras carteleras.

Caballero lo achaca a las dificultades técnicas que entraña cristalizarlo sobre la escena y a la heterodoxia de Ionesco, difícilmente adscribible a corrientes estéticas o ideológicas codificadas como sistemas cerrados. Y aquí surge un debate de gran interés. Porque es cierto que Ionesco ha pasado a la historia como uno de los máximos exponentes del teatro del absurdo. Pero él siempre renegó de ese marchamo. “Lo mío es teatro de la dérisión (burla, risión)”, decía. Se veía a sí mismo como un defensor del teatro tradicional, como “un realista supremo”: “Creo que el sentido de la vanguardia debe ser redescubrir -no inventar- en su estado más puro las formas permanentes y los ideales olvidados del teatro”. Parece una ironía pero no lo es en absoluto, según Caballero: “Ionesco era un hombre de escena total, un autor omnívoro que digería todos los materiales de la realidad y los reciclaba para el teatro. Su lenguaje sigue muy vivo. En él funde el eslogan publicitario, la cita filosófica, el aforismo callejero... Eso es lo que lo hace tan moderno, porque el teatro ha avanzado por ahí y esas combinaciones constituyen el verdadero realismo, no el que formularon algunos autores canónicamente realistas, pero demasiado encorsetados por preceptos ideológicos y carentes de sentido del humor”. 



Suscribe esa visión Alfredo Sanzol, que el año pasado montó Esperando a Godotde Beckett (otro de los emblemas del absurdo) y esta temporada ha vuelto a acreditar su parentesco con este movimiento en La calma mágica, pieza delirante y divertidísima, con una estructura y una intención (homenajear a su padre recién fallecido) perfectamente hilvanada. Y esa es, comenta a El Cultural, también la receta que aplicaron Ionesco, Beckett y compañía: “La etiqueta de ‘absurdo' es poco apropiada, equívoca. Bajo la aparente confusión de sus obras, si escarbas un poco, existe una maravillosa habilidad para construir el caos, para reordenarlo con otras reglas y una precisión extrema en la progresión dramática”. Lo cierto es que su gramática descoyuntada y sus farsas metafísicas ampliaron la experiencia teatral. Y fueron muchos los sucesores que expandieron su legado, algunos tan ilustres como Fernando Arrabal, Edward Albee, Tom Stoppard, Tina Howe, Christopher Durang... 

Ionesco fue siempre un verso suelto, aunque compartiese filias escénicas con una serie de autores: aparte de con el citado Beckett, también con Genet y Adamov. Pero su eclecticismo y el no aferrarse a credos definidos (y definitivos) han mantenido la frescura de su teatro casi intacta. Su condición de exiliado (rumano de origen pero trasterrado en Francia) le inmunizó, como a Berenger, frente a las masas electrizadas por totalitarismos rampantes. Lo dejó dicho en sus diarios: “Terrible exilio, solo, solo estoy, rodeado de gentes que para mí son duras como la piedra, tan peligrosas como las serpientes, tan implacables como los tigres. ¿Cómo se puede comunicar uno con un tigre, con una cobra, cómo convencer a un lobo o a un rinoceronte para que nos comprenda, qué lengua hablar? ¿Cómo hacerle admitir mis valores, el mundo interior que llevo conmigo? De hecho, estando como el último hombre de esta isla monstruosa, yo no represento más nada, salvo una anomalía, un monstruo. Sí, ellos me parecen ser rinocerontes”.




Monstruos de la opinión

Caballero siente una antigua predilección por Ionesco. Estos días bucea en las motivaciones que condujeron al dramaturgo de origen rumano a escribir El rinoceronte. Unas declaraciones suyas, publicadas en Le Monde en 1960, han sido especialmente reveladoras: “Recordé haber estado muy sorprendido en el curso de mi vida por lo que podría llamarse la corriente de opinión, por su evolución rápida, su fuerza de contagio, propias de una verdadera epidemia. La gente se deja subyugar de pronto por una nueva religión, una doctrina, un fanatismo, en fin, por lo que los profesores de filosofía y los periodistas con pretensiones filosóficas denominan ‘el momento necesariamente histórico'. Asistimos entonces a una verdadera transformación mental. No sé si lo habéis observado, pero cuando la gente no comparte vuestra opinión, cuando no podemos entendernos con ellos, tenemos la impresión de hablar con monstruos. Tienen una mezcla de candor y de ferocidad. Os matarían a conciencia si no pensáis como ellos.Y la historia nos ha demostrado en el curso de este último cuarto de siglo que las personas así transformadas no sólo se asemejan a los rinocerontes sino que también se transforman en ellos”. “Ahora bien -sentencia Ionesco-, es muy posible, aunque aparentemente extraordinario, que algunas conciencias individuales representen la verdad contra la historia, contra lo que se denomina la historia. Hay un mito de la historia, que ya sería hora de ‘desmixtificar', ya que la palabra está de moda. Son siempre algunas conciencias aisladas las que representan contra todos la conciencia universal”.

Font: Carina Filella (elpuntavui.cat)
El 2015 podria ser l'any de l'esperada recuperació del teatre romà de Tarragona, un monument declarat patrimoni de la humanitat però que es troba en un estat impropi d'aquesta catalogació, en una situació d'abandonament i sense un projecte de millora que el dignifiqui i el situï en el primer lloc del recorregut de visites turístiques al conjunt patrimonial tarragoní. La Generalitat ha reservat en els pressupostos del 2015 una partida de 450.000 euros per al projecte bàsic i executiu d'arranjament d'aquestes restes arqueològiques. Un projecte que, segons fonts del govern català, estan acabant d'elaborar i que està previst que faci públic pròximament la conselleria de Cultura. “És un pas molt important”, va indicar el director territorial de Cultura, Jordi Agràs, que no va voler donar detalls del projecte.
Als anys setanta, els terrenys en els quals hi havia les restes del gran teatre de Tàrraco van ser adquirits per empreses constructores, que hi havien d'edificar. Va originar una intensa campanya de mobilització ciutadana, Salvem el Teatre Romà, que va aconseguir aturar el projecte de construcció. Però el solar va entrar aleshores en un llarg procés d'expropiació que ha durat quaranta anys.
Sota mínims
El 2010, el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona (MNAT) va dur a terme una primera intervenció sobre el solar en el qual es conserven les restes, amb la instal·lació d'un mirador i plafons informatius que expliquen les característiques d'aquest edifici d'espectacles que es va construir el segle I aC. Era, segons va dir en aquell moment el director del MNAT, un primer pas per posar el solar “en una situació de mínims”, però les grans intervencions encara havien de venir. La partida pressupostària prevista ara per la Generalitat suposaria l'embranzida que necessita el recinte romà per obrir portes i mostrar-se com un dels grans monuments de patrimoni mundial de la Unesco.
D'altra banda, els pressupostos per al 2015 també fixen 274.000 euros per a la remodelació de les muralles de Tàrraco, corresponents a la cinquena fase d'obres.

Conserva les parts fonamentals

Construït en època d'August, en el darrer quart del segle I aC, el teatre romà va ser el primer dels tres edificis d'espectacles públics de Tàrraco. Més endavant es van alçar el circ (en el darrer quart del segle I dC) i l'amfiteatre (en el primer quart del segle II dC). Situat a la part baixa de la ciutat, en zona portuària, aprofitava el fort desnivell del terreny per recolzar- hi, en part, la graderia. El Museu Nacional Arqueològic de Tarragona indica que, “malgrat haver estat objecte d'importants destruccions en el decurs del segle XX”, el monument conserva restes de les tres parts fonamentals de l'edifici: cavea (graderia), orchestra (l'hemicicle al peu de la graderia) i scaena (l'espai escènic), que actualment es poden veure des del mirador, construït fa quatre anys. La instal·lació d'aquest mirador i de plafons informatius ha estat l'única actuació feta al monument en les darreres dècades.

Font: ara.cat
El president del Cercle Artístic de Sant Lluc, Josep Parerra, i la presidenta de l'associació Agrupació Dramàtica de Barcelona, Montserrat Agell, presidiran aquest dilluns a la una del migdia l'homenatge a l'Agrupació Dramàtica de Barcelona (ADB) amb motiu del seu 60è aniversari. L' acte consistirà amb la descoberta d'una placa commemorativa a l'entrada del Cercle Artístic de Sant Lluc i serà il·lustrat per Jordi Coca, escriptor i cronista de la memòria de l'Agrupació Dramàtica de Barcelona.
L'Agrupació Dramàtica de Barcelona va ser fundada el el 1954 per Ferran Soldevila, Lluís Orduna, Pau Garsaball i Frederic Roda com a secció del Cercle Artístic de Sant Lluc, i també va funcionar com una companyia independent d'intel·lectuals. L'associació Agrupació Dramàtica de Barcela va néixer el maig d'enguany per promoure el Premi Federic Roda de Teatre i incorporar-lo a la Festa de les lletres catalanes de la Nit de Santa Llúcia.
La tasca de l'Agrupació Dramàtica de Barcelona es va desenvolupar en tres línies:
-El foment d'un teatre nacional català i la promoció d'autors novells com com Josep Maria Benet i Jornet, Jordi Teixidor, Jaume Melendres, Alexandre Ballester, Ramon Gomis, Rodolf Sirera i Joan Abellan, entre altres.
-La promoció de les obres teatrals de novel·listes i poetes, com Manuel de Pedrolo, Maria Aurèlia Capmany, Salvador Espriu i Joan Oliver.
-La traducció de dramaturgs europeus contemporanis renovadors com Bertolt Brecht, Jean Anouilh, Eugen Ionesco i Friedrich Dürrenmatt a través dels 'Quaderns de Teatre ADB'.
Emtre les estrenes més destacades de l'ADB hi ha: 'Primera història d'Esther', de Salvador Espriu; 'Pigmalió', de Bernard Shaw, 'La cantant calba', d'Eugene Ionesco; i 'Un promenatge', de Txèkhov.
L'activitat de l'ADB va tenir aviat una repercussió política: el 1957 el Ministerio va limitar la possibilitat de recitar en català, un fet que la va convertir en una entitat perillosa. La constància dels seus responsables i la presència legal que li va donar el Cercle Artístic de Sant Lluc fins al 1960 van fer possible que l'activitat es mantingués. Entre els col·laboradors de l'Agrupació Dramàtica de Barcelona hi havia Carlota Soldevila, Jordi Sarsanedas i Albert Boadella, que va fundar la companyia Els Joglars en el marc de l'entitat el 1962.
L'ADB va esdevenir independent el 1960 i es va instal·lar al Palau Dalmasses amb altres entitats com Òmnium Cultural i es va veure obligada a tancar per raons polítiques el 1963 després d'estrenar 'L'òpera de tres rals', de Brecht, al Palau de la Música. Les autoritats franquistes van argumentar l'ordre de tancament amb el fet que l'agrupació ja no era una entitat registrada perquè havia deixat de ser una secció del Cercle de Sant Lluc. L' Escola d'Art Dramàtic Adrià Gual, entre altres entitats, va recollir el seu llegat.

TEXTO: IGOR BAUERSIMA
DIRECCIÓN: ÀLEX MAÑAS
INTÉRPRETES: MARIONA TENA y JOAN CARLES SUAU
DURACIÓN: 1h 15min
LA SECA 

El suicidio es una cosa peliaguda, para algunos todavía es un tema tabú, para otros la maldita crisis les ha hecho informar de lo que por norma general hace algunos años no se informaba, por eso del efecto llamada. Sea como fuere, los personajes de Norway. Today se quieren suicidar. La obra está planteada como si fuera una ruleta rusa, entre público e intérpretes, pero nos faltan datos, todos o muchos depende de cómo se mire. No sabemos nada.

Y esa ignorancia nos va a acompañar durante toda la función. Falta una contextualización de los personajes, porqué se quieren suicidar, qué les impulsa a ello, qué hacen en sus vidas, quiénes son. La falta de información me dejó más sorprendida que el mero hecho de la muerte sin justificación. 

A la falta de texto, por mucho que los actores se esfuercen en mostrar su naturalidad, la silla cojea y se nota, algunos de los diálogos son una suma de momentos forzados. Como no sabemos nada de los personajes, no vemos una evolución, ni si esconden algo (ya que lo esconden todo). La tragedia se apodera de la escena, morirse no es para menos, el personaje de ella grita, llora, parece que tenga más ganas de vivir que de quitarse la vida.

En plena generación ni-ni, me preguntaba si los protagonistas de Norway. Today no serán fieles seguidores de esta tendencia, o quizás están aburridos de tenerlo todo y buscan aquello que no pueden tener, ¿se puede tener la muerte?

Escenografía central con dos sillas y algunos elementos técnicos que ayudan a que la acción se desarrolle: dos iphones i un Mac. No hace falta nada más porque la imaginación juega un enorme papel, el problema viene cuando te tienes que imaginar todo, cuando no entiendes nada y entonces caes al vacío sin red.

NORWAY. TODAY

by on 16:28
TEXTO: IGOR BAUERSIMA DIRECCIÓN: ÀLEX MAÑAS INTÉRPRETES: MARIONA TENA y JOAN CARLES SUAU DURACIÓN: 1h 15min LA SECA  El suic...

Fuente: Pablo Caruana (elpais.com)
Play Dramaturgia son Javier Cruz, Fernando Gandasegui y Juan Luis Gomá. Han hecho poco pero se habla de ellos, unos los miran de reojo, otros con el deseo de ver arder la escena, otros con interés curioso, pero lo cierto es que el mundo de la independencia y la experimentación artística madrileña anda ávido de ver qué pasa con su nuevo trabajo. Algo que este fin de semana se desvelará en Pradillo. Presentan nueva pieza hasta el domingo: Liberté, Egalité, Beyoncé. Danza, palabra e imagen buscan, en tiempos lentos y sincopados, las formas y modos de una juventud lacerada.
Se declaran promiscuos, miran con mucho recelo el concepto de autoría, bucean en lo colectivo y tienen claros enganches tanto con la tradición escénica experimental de los últimos 30 años como con las artes plásticas. Nacen en la RESAD en el año 2010. En octubre del 2012, año en que se une Javier Cruz, se atreven con un proyecto que, a través de la plataforma escénica digital Teatron, tiene una difusión inusitada: Escenarios del streaming, un proyecto auspiciado por Intermediae en el que invitaban a artistas a realizar una pieza en streaming y que suscitó artículos incluso al otro lado del Atlántico. En 2013, estuvieron en el festival de la Casa Encendida ¿Y si dejamos de ser artistas?, donde crean la pieza Chroma Key; y participaron dentro del ciclo Apuntes en sucio de Teatro Pradillo, donde presentaron dos piezas entre las que se encontraba, con el mismo título, la génesis de la obra que ahora presentan.
En Apuntes en sucio, Play Dramaturgia supo trabajar desde una poética desconcertante y efectiva sobre la tragedia del Madrid Arena: una juventud agrupada y desactivada llenaba de manera sorda y dolorosa el escenario. “Fue un acercamiento a los materiales del artista Jorge Anguita, con el que hemos seguido trabajando, que tratan sobre colapso humano en la arquitectura espectacular”, explica Gandasegui. “Nos interesaba la traducción de unos materiales más propios de las artes visuales al hecho escénico. Estaba más centrada en el Madrid Arena, incluso se reconstruía una de las pocas fotos de aquella avalancha. La obra de ahora parte de esa pieza pero se ha contaminado. Desde hace dos meses abrimos el melón, llamamos a Paulina Chamorro, Jaime Conde Salazar, Daniel Carretero y Janet Novas (joven coreógrafa gallega que viene pisando con tiento y fuerza) y aquello empezó a cambiar”, explica Cruz. “Se fue conformando un colectivo que es lo que nos interesa. Y en un momento Conde Salazar nos espetó que ya estaba bien de pensar en intérpretes y que nos manchásemos las manos nosotros mismos. Ahí, Javier decidió entrar en escena”, explica Gandasegui sobre el sólido trabajo actoral y de danza que realiza Cruz, algo sorprendente ya que es la primera que toca tablas.
“Además, el desarrollo de este proyecto coincide con una fascinación por la danza, con un momento en el que en Madrid nos encontramos con piezas que nos han impactado mucho”, explica Cruz. “Sandra Gómez, Tania Arias, Aitana Cordero, Paz Rojo...”, apunta Gandasegui. “Nos flipa lo inenarrable que tiene la danza y su capacidad de imaginar lo que todavía no es imaginable. Cómo el cuerpo puede explicar lo que la palabra no puede. Y eso inunda la pieza”, concluye Cruz. Al forzarles a hablar sobre las temáticas presentes en la obra, Cruz dice: Hemos trabajado sobre un trinomio: fiesta, muerte y juventud. Está muy presente la muerte como ruido de fondo. Pero el escenario en esta obra, al final, es una pared donde las cosas rebotan. Y lo que rebota es otra cosa, son finales de secuencia. No está en crudo ni el Madrid Arena, ni la avalancha, ni la juventud…”, explica Cruz.
“Parecería que el sentido de la juventud es la realización de una euforia compartida con otros. Nos preguntábamos durante el proceso cuántos jóvenes murieron en la Revolución Francesa inmersos en esa comunión. Hoy parece haber atisbos, ir al Congreso, ir a… Pero la revolución está súperenquistada ¿Qué nos queda?, ¿Un estadio, una macrofiesta? ¿Ese es el momento más alto en el que la muerte te puede pillar?”, razona Cruz. “Todo esto está en la obra, pero tratado con cierta distancia e ironía. Siendo conscientes de todo el proyecto fracasado del hombre desde el XVIII, con toda esa culpa que ya no nos pertenece, llenos de un futuro que no se ha realizado y con la clara voluntad de que no vamos a parar y vamos a seguir insistiendo desde el hecho escénico. Como Javier y Janet en escena, bailando, sin parar. Trabajando desde la insistencia y el agotamiento”, concluye Gandasegui sobre este trabajo en el que también se cuenta con textos punzantes, llenos de imágenes, íntimos, políticos y tristes, textos que sobrevuelan una juventud rota y casi ida.

Fuente: Rosana Torres (elpais.com)
El director y dramaturgo Ernesto Caballero (Madrid, 1958) va a cumplir tres años al frente del Centro Dramático Nacional (CDN). Ha pasado de dirigir una compañía marginal a llevar la batuta del teatro público más importante de España. Su mirada apenas ha variado: “El teatro siempre es el mismo. Su conmoción reveladora se produce en diferentes condiciones. Mi búsqueda sigue siendo la misma, capturar en escena ese pez dorado del que habla el maestro Peter Brook”. Por el camino se pierden cosas: “Tal vez haya abandonado cierto ensimismamiento creador al hacer míos otros tantos proyectos de la programación del Centro”.
En esta ocasión, Caballero ha recurrido a uno de los padres del teatro del absurdo Eugène Ionesco y a su bella y potente fábula dramática Rinoceronte, escrita en 1959. Una manera de sacudir a una sociedad, la de hoy, que como la que retrata la obra, adormece ante la propagación y aceptación social de nuevos totalitarismos: “Y el que se convierte en resistente se ve abocado a la soledad y a la marginación, como el protagonista de esta obra”, apunta Caballero. Programar en estos momentos Rinoceronte resulta más que oportuno “porque el humanismo y la conciencia individual corren el riesgo de ser aplastados por arrolladores fenómenos de masas de muy distinto pelaje”.
Este clásico contemporáneo se estrenó en 1961, también en el Teatro María Guerrero (donde vuelve del 17 de diciembre al 8 de enero), con dirección de José Luis Alonso y José Bódalo al frente del reparto. En esta ocasión Pepe Viyuela está a la cabeza de un elenco formado por actores que, haciendo más o menos cine y televisión, han alcanzado prestigio a través del teatro, como Fernando Cayo, José Luis Alcobendas, Ester Bellver, Fernanda Orazi, Juan Antonio Quintana y Juan Carlos Talavera, entre otros.
El tema de la voluntad es, para Caballero, el eje central de este mordaz relato en el que cuestiona la responsabilidad tanto individual como colectiva. “Como por ejemplo, qué postura debemos o podemos adoptar con respecto a la degradación generalizada de la sociedad o ante determinadas propuestas para su radical transformación”, indica el responsable del CDN.
Caballero pertenece a una generación atrapada, y a veces ahogada, entre veteranos consolidados del teatro, como Sanchis Sinisterra, Fermín Cabal o Alonso de Santos y emergentes, pidiendo paso con fuerza, como Juan Mayorga, Ignacio del Moral o García May. Con los primeros comparte su absoluta dedicación a la escritura, con los más jóvenes algo que ya se da en la práctica totalidad de todas las nuevas generaciones del teatro: una formación integral en escritura dramática, interpretación, dirección y otros lenguajes escénicos. Con unos y otros tiene en común, por ser característica imprescindible en este oficio, el aspecto profundamente vocacional. Y desde esa atalaya ha abordado con diferentes organismos teatrales o con su compañía textos clásicos, contemporáneos y propios.
En sus años de andadura aventurera, tan cercana al teatro independiente español, su lucha se centró en levantar proyectos que no fueran inviables, ni por repartos, ni por presupuesto, ni por movilidad, poniendo en valor la dramaturgia española contemporánea. “Hoy sigo llevando a cabo esta labor con más medios y mayor repercusión… Se trata de la misma iniciativa, amplificada…En estos momentos mi objetivo estriba en reformular un proyecto de Teatro Nacional que debe estar estrechamente relacionado con un proyecto de sociedad; así lo entendieron nuestros ilustrados, nuestros liberales, los regeneracionistas del 98 y los intelectuales de la República. Hoy más que nunca vuelve a ser necesaria una apuesta así y ese es ahora mi empeño”.
Sostiene que el papel que deben cumplir los teatros públicos en el entramado escénico actual no es otro que ofrecer al ciudadano espectáculos de excelencia que no pueden ser asumidos por la empresa privada con la que cree que hay que colaborar: “No olvidemos que hablamos de un sector artesanal. Los teatros públicos tienen que asumir más que nunca la función de cohesionar y dotar de autoestima a la sociedad”, dice este hombre cuyo programa contempla abrir el CDN a la profesión y programar actividades que dejan de considerar al espectador como algo más que un mero sujeto pasivo del hecho teatral. Como retos incumplidos está la internacionalización real de los creadores escénicos españoles y como objetivo inalcanzable asumir proyectos “de incuestionable interés” que a diario recibe.