El director teatral Alex Rigola (Barcelona, 1969) ha sido nombrado esta mañana responsable del sector teatro de la Bienal de Venecia por un periodo de dos años que abarca las ediciones de este 2010 en curso y del 2011. En el sector de las Artes Visuales ha sido nombrada la austriaca Bice Curiger como directora con el encargo específico de organizar la próxima 54 bienal de 2011.

El Consejo de Administración de la Bienal de Venecia se ha reunido bajo la presidencia de Paolo Baratta, recalcando que estos nombramientos obedecen a un momento de intensa actividad de laboratorio en todas las artes, y específicamente en las escénicas en cuanto investigación y zonas experimentales.

Alex Rigola firmó su primer trabajo como director teatral a los 27 años a partir de un texto de Heiner Müller. Después en 1997 puso en escena Kafka: El proceso; Las troyanas de Eurípides (1998); The water engine de David Mamet (1999), todas ellas en el Festival Internacional de Teatro de Sitges. En 2000 debuta en el Festival Grec de Barcelona y continúa una carrera premiada y con amplio reconocimiento de la crítica. Ha trabajado en el Teatre Lliure, donde montó Suzuki I y II de Alex Xipenko. Otros montajes suyos han sido el Woyzeck de Büchner en el Grec yLas variaciones Goldberg de George Tabori en el Teatro Nacional de Cataluña. En 2004 hace su primer Beltor Brecht y en 2005 su primer Shakespeare: Ricardo III para el Festival de Teatro Clásico de Almagro. Con un montaje sobre una pieza de O'Neill gana el Premio Notodo en el Teatro de La Abadía de Madrid (2006). En 2007 hizo una adaptación escénica de la novela inconclusa de Roberto Bolaño 2666 para el Grec que recibió grandes elogios de la crítica y varios premios. Tiene además un Premio Max (2009) y desde 2003 es director del Teatre Lliure de Barcelona.

Por su parte Bice Curiger fue desde 1993 comisario principal del museo Kunsthaus de Zurich, uno de los más señalados del arte moderno y contemporáneo europeo. También es la cofundadora y redactora-jefe de la revista de arte contemporáneoParkertt, que se editaba alternativamente en Zurich y Nueva York. Desde 2004 es la directora de la revista Tate etc, dependiente de la Tate Gallery de Londres. En 2001 fue comisario en el Palais de Tokio de París y entre 2006 y 2007 ostentó la cátedra Rodolph Arnheim de la Universidad Humboldt de Berlín. También fue jurado del Premio Turner en 1996 y desde 1988 a 1992 del DAAD de Berlín. En 2007 junto a Vicente Todolí se encargó de la retrospectiva en Tate Gallery de Peter Fischli y David Weiss.

Fuente: Roger Salas (www.elpais.com)


TEXT: TOM KEMPINSKI
TRADUCCIÓ: ERNEST RIERA
DIRECCIÓ: MAGDA PUYO
INTÈRPRETS: ÀNGELS BASSAS, MINGO RÀFOLS i les violinistes CORNELIA LÖRCHER i MARIA ROCA
PRODUCCIÓ: FOCUS
TEATRE ROMEA


Una jove cel·lista, Stephanie Abraham, veu com ha d'abandonar la seva vida, la seva passió, allò que li fa viure, la seva carrera musical quan li van diagnosticar una esclerosi múltiple que va minvar irreversiblement les seves genials capacitats. Davant això cau en una depressió i el seu marit la recomana visitar al psiquiatra, Dr. Alfred Feldmann, per sortir-ne del pou.

L'obra explica totes les seves trobades, en les que Stephanie va descobrint part de la seva vida, no només com l'afecta la seva malaltia, sinó el seu passat des de la més tendra infantesa. Ella és la veu d'aquest duet. Les seves pors, les seves mancances d'afecte i comprensió del seu pare quan era petita, la mort de la seva mare. I sobre tot, la seva fortalesa per afrontar-lo tot i seguir vivint.

Àngels Bassas es troba davant d'un dels reptes més complicats de la seva carrera i es mostra colossal. Simplement brillant, en cadascun dels moments que es manté a escena. Ella és Stephanie de principi a fi. Bassas aporta molts matisos al seu personatge, en un viatge ple de sentiments i d'estats d'ànim, de l'enteresa i la resignació inicial fins a l'enfonsament i desesperació del penúltim diàleg.

Mingo Ràfols, amb una perfecta sobrietat acata cada silenci, cada paraula de la seva interlocutora. El seu és un exercici de paciència, de mantenir-se perfecte i disciplinat a cada segon, mantenint el ritme de la peça i en un tira i afluixa constant amb els diàlegs entre el Dr. Feldmann i Stephanie. Aquesta aparença de contenir-se davant de totes les envestides dialèctiques de la seva companya a l'escenari, fan que brodi notablement el seu personatge.

El tercer personatge, la violinista, Cornelia Lörcher, rememora el passat musical d'Stephanie i li recorda allò que mai més podrà tornar a fer, el seu món, la seva vida, que mai recuperarà.

Duet per una sola veu conjuga un bon text amb dos dels millors actors de la Companyia Teatre Romea, que normalment queden relegats a papers secundaris a d'altres funcions i que per fi han tingut un paper a l'alçada de les seves qualitats interpretatives. La millor obra del que portem de temporada i un imperdible d'aquestos que exigia més temps de vida.

DUET PER UNA SOLA VEU

by on 20:12
TEXT: TOM KEMPINSKI TRADUCCIÓ: ERNEST RIERA DIRECCIÓ: MAGDA PUYO INTÈRPRETS: ÀNGELS BASSAS, MINGO RÀFOLS i les violinistes CORNELIA ...


CREACIÓN Y DIRECCIÓN: DANIEL VERONESE
INTÉRPRETES: MARA BESTELLI-ELVIRA (PIPI) ONETTO, CLAUDIO DA PASSANO, OSMAR NUÑES, SILVINA SABATER, MARCELO SUBIOTO
PRODUCCIÓN: COMPAÑÍA DANIEL VERONESE y IBERESCENA
ESPAI LLIURE (TEATRE LLIURE)


Para todos aquellos que vieron la primera parte del homenaje de Daniel Veronese a Henrik Ibsen, Todos los grandes gobiernos han evitado el teatro íntimo, les habrá sabido a poco. Volviendo a retomar las características principales del teatro del creador y director argentino, esta pieza pierde la frescura y la potencia teatral que se pudieron ver en El desarrollo de la civilización venidera. Entonces era Nora la protagonista, ahora es Hedda.

Si bien el personaje de Ibsen es una mujer fuerte, con las ideas muy claras desde el principio y que necesita un cambio vital importante, para Veronese, Hedda se convierte en una duda constante, necesita cambiar pero es demasiado inestable en sus emociones. Permanece durante toda la función jugando con el espectador, haciéndole creer que el final esperado y ya escrito no se producirá.

Los personajes está vez viven dentro de un teatro, son carne de función, piensan, actúan, respiran a tenor de lo que el público podía esperar de ellos. Algunos repiten, como Mara Bestelli, en un papel con ciertas similitudes al anterior, pero que la actriz sabe perfectamente cómo hacerlo diferente. Hedda es Silvina Sabater, que con luces y sombras dibuja un perfecto guión.

Todos los gobiernos han evitado el teatro íntimo batalla con la diatriba de las relaciones personales, sociales, los deseos individuales, lo que la sociedad espera de cada uno y lo que cada uno desea para sí. Todo ello sobre una pátina de lo que podría ser un inicio de crítica al uso del teatro actual como mero entretenimiento de masas.

Veronese vuelve a mostrar que detrás de cada clásico aún hay vida, y que entre el principio y el desenlace de cualquier obra, se encuentra lo más suculento de la función. Aunque segundas partes nunca fueron buenas, ésta sería la excepción que confirma la regla.


La verdadera Madre Coraje no es la de Bertolt Brecht. La auténtica Madre Coraje es Cindy Sheehan, la mujer que se plantó ante el rancho de George W. Bush en Texas para saber por qué había muerto su hijo en Irak. Y la historia de esa ama de casa que un día cogió unos pocos bártulos para pedir explicaciones al presidente de Estados Unidos que había mandado sus tropas a invadir un país es la que cuenta Madre paz. La obra, que mañana comienza sus funciones en el Teatro Galileo, es un texto de Dario Fo y Franca Rame que dirige Carlos la Rosa y representa un reparto encabezado por María José Goyanes.

La actriz regresa así al mismo espacio donde representó su última obra hace un par de años. Si entonces interpretaba a una asesina de su marido que se enfrentaba a una pijita que le tocaba como compañera de celda, ahora cambia de registro y se mete en el papel de una mujer a la que el mundo se le viene encima cuando recibe la noticia de que lo que más quiere ha muerto en un sitio lejano. "Para Cindy es un 'shock' terrible, como para cualquier madre que pierde un hijo", explica Goyanes.

La situación la cambia por completo. Pasa de ser "una ingenua ama de casa" a una persona que busca la información que le haga comprender lo que ha pasado por lo que entabla contacto con los grupos que se oponen a la guerra. Hasta que un día, después de ver un documental sobre las mentiras de la invasión, Sheehan decide plantarse ante la casa de vacaciones del presidente y pedir una entrevista con él en la que le explique los motivos de la muerte de su hijo y de otros 2.000 soldados más en Irak.

"Eso es lo más conmovedor de todo, lo que te llega directo al corazón", reflexiona la actriz. "El cómo una persona sencilla, desde su pureza y su ingenuidad es capaz de cuestionar a todo un gobierno, a toda una maquinaria burocrática, a la que al principio no hacen caso, pero que se acaba convirtiendo en un grano en el culo" de los defensores de la guerra. Para Goyanes, la clave está en "la determinación, la fe de las personas que con su protesta sencilla ante algo en lo que no creen acaba moviendo el mundo".

En el caso de su insistencia empezó a cambiar la situación en Estados Unidos. Al principio la mujer fue vista como una excéntrica o medio loca que aportaba algo de colorido en plenas vacaciones de verano. Pero poco a poco, atrajo la atención de los principales medios de comunicación de todo el mundo consiguiendo que más personas, incluidos famosos como Susan Sarandon o la veterana de las protestas contra la contienda de Vietnam, Jane Fonda, se sumaran a su protesta y preguntaran en nombre de qué, si del petróleo o de otros intereses, comenzó la guerra. Hasta que lo que fue una pequeña acción se convirtió en una marcha desde Texas a Washington.

Todo eso aparece en el texto de Fo y Rame. Madre Paz es una obra en la línea comprometida de la pareja y con la profundidad que les caracteriza. "Tiene una estructura atípica, con 'flash backs' que presentan a Cindy con su hijo antes de alistarse u otras situaciones y el uso de pantallas, pero manteniendo la sencillez y conmoviendo desde el inicio, que arranca a una altura impresionante», dice Goyanes, que nunca había interpretado una obra del Nobel de Teatro y de su mujer. Los dos autores mantienen el tono amable y divertido que les caracteriza en la forma, del que luego emerge un duro y poderoso fondo.

Fuente: Rafael Esteban (www.elmundo.es)

La verdadera madre coraje

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La verdadera Madre Coraje no es la de Bertolt Brecht. La auténtica Madre Coraje es Cindy Sheehan , la mujer que se plantó ante el rancho de ...

Realidad y ficción comparten un destino común. Una obra británica sobre el colapso de la compañía Enron fracasa también en los escenarios de Broadway. Tras apenas 15 funciones, sus productores estiman que, como la crisis finaciera, este espectáculo ha caído tabién en la bancarrota con pérdidas de más de cuatro millones de dólares.

Parece que es un tema complicado en Estados Unidos, ya que pese a las buenas críticas y la nominación a los Tony que recibió el montaje en Reino Unido, los periódicos más importantes de América aportaron comentarios "poco entusiastas" a la obra, según informa la 'BBC'.

Sus productores opinan que el cierre de la obra, Enron es "bastante menos atroz" que la realidad que llevó a la empresa energética de Texas que constituyó un verdadero fraude de miles de millones de dólares en 2001. Por orgullo británico o por su importancia en el mundo económico, se han hecho eco de la noticia casi todos los periódicos británicos.

De acuerdo con Mateo Byam Shaw, uno de los productores, la representación podía confundir y perturbar al público conservador de Broadway. La visión del dramaturgo vodevil Lucy Prebble y el director Rupert Goold pudo parecerles "inquietante, extraña, extravagante y de alguna manera anti-estadounidense" informa 'The Times'.

Pero otros culpan de este fracaso al crítico teatral del periódico 'New York Times', Ben Brantley, que ejerce un poder mucho mayor sobre Broadway que cualquier individuo sobre la escena teatral. Este periodista escribió:"es una exploración del humo y espejo de las prácticas financieras que no es mucho más que humo y espejos en sí mismo"(...)" No se ha dado, según yo, un tratamiento teatral adecuado a la historia de Enron", como se puede leer en el periódico norteamericano.

Fuente: María Jurado (www.elmundo.es)


Sam Mendes estrena en el Teatro Español La tempestad, un montaje basado en la obra de William Shakespeare que se podrá ver en el escenario madrileño hasta el 9 de mayo y que forma parte del Bridge Project, una iniciativa transatlántica que une al londinense Old Vic y a la neoyorquina Brooklyn Academic of Arts para mayor gloria del 'Bardo de Avon'.
Con intérpretes como Stephen Dillane -ganador del premio Tony por The Real Thing-, Michelle Beck, Ron Cephas Jones, Thomas Sadoski, Juliet Rylance y Christian Camargo en el reparto, la obra explora las intrigas políticas tejidas en torno a Próspero, duque de Milán que ve cómo su hermano Antonio le arrebata su puesto, lo que desencadena una explosión de furia. Gracias a la ayuda de seres invisibles a medio camino entre los dioses y los hombres, elabora un sortilegio con el fin de vengarse. Sin embargo, acaba perdonando a sus enemigos y permitiendo el matrimonio entre su hija Miranda y Ferdinando, el hijo del rey de Nápoles.
Enfrascado en este proyecto, Sam Mendes ha tenido poco tiempo para pensar en Kate Winslet, la mujer con la que se casó en 2003 y de la que se ha separado recientemente. También le ha servido como 'anestésico' ante la suspensión del rodaje de la nueva entrega de James Bond, que iba a dirigir antes de que los problemas económicos de la Metro Goldwyn Mayer dejasen sin fecha el regreso del Agente 007, quedando su agenda cinematográfica en blanco.
Se trata del segundo desembarco del Bridge Project en Madrid, después de que el año pasado actores como Ethan Hawke (Gattaca) o Rebecca Hall (Vicky Cristina Barcelona) representasen otras dos joyas de Shakespeare, El jardín de los cerezos y Cuento de invierno, con un extraordinario éxito de público -más de 160.000 euros recaudados- y de crítica. Para esta ocasión, Mendes, el oscarizado director de American Beauty, ha elegido Como gustéis, una obra que ya llenó el patio de butacas del Español entre el 29 de abril y el 2 de mayo, y La tempestad.
Los orígenes del Bridge Project se remontan a 2002, cuando Sam Mendes llevó al Donmare Warehouse de Londres dos textos clásicos: Tío Vania, de Chejov, y Noche de reyes, de Shakespeare. Poco después, las trasladaba al Harvey Theatre de la Brooklyn Academic of Arts. Fue así como el realizador británico -que se inició en la escena a finales de los años ochenta y que formó parte de la Royal Shakespeare Company- comenzó a elucubrar la idea de articular un cauce para que artistas procedentes de ambos lados del Atlántico se beneficiasen mutuamente de sus conocimientos y talentos.
Mendes encontró al perfecto aliado para llevar a buen puerto su propósito en la figura de Kevin Spacey, al que había convertido en una suerte de Humbert Humbert atrapado por la moderna ‘lolita’ Mena Suvari en American Beauty. El protagonista de Beyond the Sea había debutado en el teatro con una obra de Shakespere (Enrique IV) y desde 2004 desempeñaba el puesto de director artístico del Old Vic de la capital británica. La tercera pata del proyecto sería Joseph V. Melillo, productor ejecutivo de la Brooklyn Academic of Arts (BAM) desde 1999. Caro Newling, viejo colaborador de Mendes, completaría el póker de ases necesario para poner en marcha la idea.
En 2009 comenzaba a funcionar el Bridge Project, representando un programa doble de obras clásicas con el que la compañía recorrería el mundo. El jardín de los cerezos y Cuento de inviernofueron las elegidas para la puesta de largo de una iniciativa que pasó por escenarios como el Singapore Repertory Theatre, el Ruhrfestspiele Recklinghausen alemán o el The Edge Performing Arts Centre neozelandés y que culminó en el Athens & Epidaurus Festival griego.
Este año, las representaciones arrancaron en enero en Nueva York y finalizarán en agosto en Londres. En el camino habrán quedado Hong Kong, Singapur, París, Madrid, Recklinghausen (Alemania) y Amsterdam.
Un periplo que viene a demostrar el apego de Sam Mendes, un director que siempre ha resaltado que sus películas más comerciales no son sino una forma de conseguir financiación para otras aventuras más personales, hacia el teatro. No es extraño ya que este cauce de expresión le viene como anillo al dedo a un realizador que encontró en él a su primer amor y que no se muestra dispuesto a abandonarlo. De momento, ya ha confirmado que el Bridge Project contará con otro año de vida.
Fuente: Óscar Bellot (www.abc.es)