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Fuente: Fernando Díaz de Quijano (elcultural.com) | Foto: Marcos GPunto

El talento de Alberto Conejero (Jaén, 1978) ha sido premiado en los últimos meses por partida múltiple. A principios de año, el Centro Dramático Nacional estrenó La piedra oscura, un ejercicio de memoria histórica y poética con el que este dramaturgo ha recuperado la figura de Rafael Rodríguez Rapún, el último gran amor de Federico García Lorca. La obra, puesta en pie por el director Pablo Messiez y los actores Daniel Grao y Nacho Sánchez, narra un encuentro -el único elemento ficticio- entre Rapún, teniente republicano, y un soldado adolescente del bando franquista responsable de su custodia en un hospital militar. En agosto, Conejero ganó con este texto el Premio Ceres al mejor autor teatral y, debido al rotundo éxito que tuvo la obra en el María Guerrero la temporada pasada, el teatro madrileño vuelve a programarla en su Sala de la Princesa del 18 de septiembre al 18 de octubre, y ya están las entradas agotadas para todo el mes.

¿Cómo llegó al personaje de Rafael Rodríguez Rapún y por qué decidió escribir sobre él? ¿Su objetivo era trascender el tópico del amante de Lorca que más le hizo sufrir?
Llegué por los Sonetos del amor oscuro, que fueron escritos en los altibajos de su relación. Quería saber quién era ese muchacho, estudiante de ingeniería de minas, secretario de La Barraca y compañero de Federico en los últimos años de su vida. Es difícil resumir a un hombre en unos cuantos adjetivos pero Rafael fue el hijo de un frutero y una criada que a fuerza de ideales y de empeño se situó en el centro de una de las experiencias culturales más importantes de este país. Un hombre cabal y comprometido con su tiempo, que intentó amar y ser amado por ese cometa que fue García Lorca. Y también una víctima de nuestra guerra, muerto cuando tenía tan sólo 25 años.

El texto de la obra está dedicado a Tomás, hermano de Rapún, que a sus 95 años compartió con usted sus recuerdos y le dejó acceder al archivo familiar. ¿Cómo transcurrieron aquellos encuentros y cómo fue el proceso de documentación para la obra?
Por desgracia fueron menos de los que hubiera deseado. Tomás estaba muy débil ya de salud. He escuchado varias veces las entrevistas que me concedió y doy las gracias por ese regalo. Pero fue absolutamente generoso conmigo, al igual que sus hijas Marga y Sofía. Me han permitido el acceso a la memoria de su familia de un modo que yo nunca podré agradecer. De las muchas alegrías que siento por la acogida del texto y de la función, quizá de las más altas es ésta de saber que, de algún modo, Tomás y Rafael han llegado al corazón de muchos.

¿Han cumplido sus expectativas el montaje de Pablo Messiez y el trabajo de los actores?
Pablo, Dani y Nacho han hecho la función que yo soñé para mi texto. Ahora me es imposible no verlos y pensarlos si he de volver a sus líneas. Son tres artistas excepcionales, dotados de una sensibilidad desbordante y de una generosidad espléndida.

Se repone la obra y las entradas ya están agotadas. ¿Esperaba el éxito que está teniendo La piedra oscura?
No. Yo no pienso cuando estoy escribiendo si va a tener éxito o no. Porque además el éxito tiene que ver muchas veces con lo azaroso y muchas veces es ruido sucio. He escrito otros textos que esperan su turno y que, para mí, tienen la misma fuerza que La piedra oscura. Es cuestión de que se produzca el encuentro, el momento. Yo supe que algo importante iba a suceder cuando se formó el equipo allí donde importa: en lo artístico.

Este verano recibió el prestigioso Premio Ceres. ¿Ha cambiado la percepción que tiene de sí mismo como dramaturgo?
Es tanto el tiempo que los dramaturgos pasamos en la invisibilidad que no puedo más que dar las gracias por ese reconocimiento. Me alegro muchísimo por todos los que me han apoyado todos estos años y por todo el equipo de La piedra oscura. Yo agradezco mucho el cariño pero la escritura se mueve en otro sitio más íntimo que no se ha modificado.

¿Cuándo nació su admiración por Lorca y qué le debe?
Nace en la primera adolescencia y el descubrimiento de su poesía fue para mí un punto de no retorno hacia un lugar más pleno, más luminoso y más honesto. Le debo los primeros sueños de ser poeta y luego dramaturgo. Y eso es de lo más importante que nadie nunca me ha entregado.

Por sus comentarios acerca de la obra, parece que le interesa especialmente el asunto de la memoria histórica como "brújula" para el presente y el futuro. ¿Cree que España aún tiene una deuda con su pasado? 
Creo que España tiene problemas con el relato de su pasado y eso nos impide construir el del futuro. Pero La piedra oscura habla de la memoria como un espacio de justicia, de la compasión y de la necesidad de encontrarnos con el otro. Quiero pensar que este país puede llegar a acuerdos mínimos, como que dar sepultura digna a sus compatriotas no es abrir heridas sino restituir dignidad.

¿Cómo llegó a ser dramaturgo?
Llegué a la dramaturgia por la poesía, que se llevó y aún se lleva la gran parte de mis lecturas. Uno de mis grandes anhelos por cumplir es publicar poesía. En el teatro pude dar albergue a esa pasión por el lenguaje pero además contar historias y compartirlas con otros. También tuve unos excelentes profesores de literatura y de griego clásico en un instituto público de un barrio del extrarradio de Madrid que alimentaron mi sueño de convertirme en dramaturgo.

De sus primeros textos, ¿cuál ha sido más importante para usted, sentimental o profesionalmente?
De los primeros textos le tengo especial cariño a Húngaros (2002), que ganó el Premio Nacional de Teatro Universitario y se publicó en Primer Acto. Volví a él en 2011 para presentarlo en el Festival de Dramaturgia Contemporánea Europea de Chile. Es un texto en el que ya están presentes muchos de los temas y obsesiones que me han acompañado posteriormente.

¿Qué proyectos tiene por delante en los próximos meses?
La dramaturgia de tres clásicos: Odisea, Rinconete y Cortadillo y El arte de amar. Y conseguir publicar mi primer poemario.

¿Se puede sobrevivir como autor de teatro en este país, incluso teniendo éxito?
Yo nunca he vivido del teatro y me parece imposible que pueda llegar a hacerlo. Creo que es fácil calcular los derechos de autor de una sala como la Princesa. Por fortuna me dedico a la docencia, oficio que me entusiasma y que me mantiene en guardia, permitiéndome escribir el teatro que deseo escribir. Como profesión puede ser ingrata y poco rentable pero la dicha de escribir y estrenar es impagable.

Fuente: Rosana Torres (www.elpais.com)
Un simposio (celebración en la que se comía y bebía mientras se charlaba y disfrutaba de la música y actuaciones) y el mapping (nuevo concepto de proyección, basado en la más alta tecnología) fueron los ejes de una teatralizada ceremonia de entrega de los Premios Ceres 2012, unos galardones que han nacido bajo el paraguas del Festival Internacional de Teatro de Mérida en cuyo Teatro Romano se celebró una gala en la que premiados, jurado y multitud de caras conocidas del mundo de la interpretación se dieron cita anoche.
Entre los premiados están Héctor Alterio (Premio Emerita Augusta a una trayectoria), Juanjo Seoane (producción escénica), Miguel del Arco (dirección), Miguel Rellán (actor), Amparo Baró (actriz), Alfredo Sanzol (autor), Eduardo Moreno (escenógrafía), Antonio Belart y Antoñita viuda de Ruíz (vestuario y caracterización), Juan Gómez Cornejo (iluminación), Isabel Sánchez (premio juventud), además de los espectáculos Agosto , dirigido por Gerardo Vera, y Electra, con puesta en escena de José Carlos Plaza.
Todos ellos fueron elegidos por un jurado compuesto por reconocidos críticos y especialistas de diferentes medios de comunicación españoles, que votaron los que consideraron los mejores trabajos en las diferentes categorías entre los espectáculos que se habían estrenado en toda España a lo largo del año.
Una gala elogiada por los presentes por su eficacia, belleza, agilidad, originalidad y dinamismo, que fue retransmitida por la televisión extremeña en directo, y por TVE-2 en diferido. Dirigida por Manuel Palacios (también aborda la del Festival de Cine de San Sebastián), éste la hizo girar alrededor de un banquete griego y la técnica audiovisual del mapping, que consistió en la proyección de imágenes sobre los muros del Teatro Romano de Mérida, algo que se hacía por primera vez sobre este emblemático edificio y que el público aplaudió en varias ocasiones. Fue un recorrido virtual de la mano de Ceres (diosa de la agricultura cuya escultura preside el Teatro Romano), por la antigua Grecia y el teatro clásico a través de imágenes y entornos paisajísticos.
Lo cierto es que en torno a los Premios Ceres se reunió una gran cantidad de personajes conocidos del mundo del teatro, el cine y la televisión. El maestro de ceremonias, encargado de presentar la gala y a los variados personajes que participarán en ella, fue el actor y presentador de televisión Carlos Sobera.
Se contó con las actuaciones de las artistas Diana Navarro y Pilar Jurado e intervinieron como entregadores y trasmisores de diferentes textos grecolatinos, los actores Nuria Espert, Juan Echanove, Anabel Alonso, Gonzalo de Castro, Javier Gurruchaga, Pepe Viyuela, Francis Lorenzo, Ana Álvarez, Jordi Rebellón y María Castro.
Entre los asistentes todos los miembros del Jurado, presidido por la actriz Ángela Molina, y gentes de la escena como Julieta Serrano, Cayetana Guillén Cuervo, Ernesto y Malena Alterio, María Galiana, Alicia Hermida, Charo López, Carlos Álvarez Novoa, María Fernanda D’Ocon, Juan Fernández, Miriam Díaz-Aroca, Elisa Matilla, Fran Perea, Natalia Millán, Jorge Roelas, Roberto Álvarez, Marcial Álvarez y Carmen Conesa, entre otros muchos. Al frente de ellos el productor y director del festival, Jesús Cimarro, encantado por cómo le han ido las cosas en la muestra. No faltaron políticos encabezados por José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura, del PP, a quien se dirigieron varios premiados para pedirle que transmitiera al jefe de gobierno la necesidad de rectificar respecto a la subida al 21% del IVA al teatro, lo que todos los de la profesión teatral afirman será un gran varapalo para el sector. Monago en su día ya se posicionó porque el mundo de la cultura tuviera un IVA reducido, como el de la hostelería.


Fuente: www.abc.es
La Electra que protagonizó Ana Belén durante nueve días del pasado mes de julio en el teatro romano de Mérida recibirá el Premio Ceres 2012 del Público, según ha informado la organización del certamen teatral en un comunicado.
Los espectadores, a través de la edición digital del diario 'Hoy de Extremadura', han votado este montaje como el mejor de esta 58 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. El público ha podido emitir su voto en internet durante las cuatro últimas semanas y las votaciones se cerraron el pasado viernes, resultando ganadora 'Electra' con algo más del 26% de los votos emitidos.
Más de 14.000 personas disfrutaron de la tragedia de Eurípides convertida en una defensa a ultranza de la justicia en esta versión del escritor Vicente Molina Foix y dirigida por José Carlos Plaza. Ana Belén, en el papel de la heroína vengativa por la muerte de su padre, encabezaba un importante elenco de actores que completaban Julieta Serrano, Carlos Álvarez-Novoa, Fran Perea, Juan Fernández, Alberto Berzal y José Antonio Lucia.
Este Premio Ceres 2012 del Público supone un reconocimiento tanto a la interpretación de estos grandes actores como al trabajo de todo el equipo de producción, desde la iluminación a la llamativa escenografía que diseñó el propio José Carlos Plaza, convirtiendo el escenario del teatro romano en un campo de tierra roja (símbolo de la sangre vertida por la sed de venganza que centra la historia), un palacio (el de Clitemnestra, la madre de Electra) y un lago que ocupó el proscenio. Electra ha sido una coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y la productora Pentación.