Font: Jordi Casas (elpuntavui.cat)
La Klyngh Teatre vol mantenir viva la passió que l'olotina Eva Compta tenia pel teatre i han organitzat per segona vegada consecutiva la Mostra d'Arts Escèniques de Teatre Familiar que du el seu nou i que se celebra aquest cap de setmana que ve al centre cultural de les Preses. Hi participen desinteressadament molta gent del teatre. La recaptació –els preus són testimonials, entre 2 i 3 euros– es destinarà íntegrament a l'Associació Catalana de Fibrosi Quística, una malaltia crònica que va segar la vida de l'Eva Compta fa poc més de tres anys, quan en ella tenia 19.
La mostra la inicien en un acte de presentació gratuït la Klyngh, el dissabte a les cinc de la tarda. Mitja hora més tard, la Cia Fet a Mà, del col·lectiu A'mans, presenta La Deixalleria; a les set, Marc Bernatallada i Carme Val representen l'espectacle d'humor visual Uh! i, a les 8, Fengari Titelles presenta L'Alba busca la llum, una obra de teatre de titelles i d'objectes.
L'endemà, el diumenge, s'han programat dues obres de teatre de l'Orfeó. A les cinc de la tarda, Homes! X dones i, a les vuit, el Mètode Grönholm.


Fuente: Rocío Huerta (elpais.com)
Pongamos como contexto la Guerra Civil española, como únicos personajes una joven pareja de artistas cómicos formada por Carmela y Paulino, una puesta en escena nada o casi nada poblada, casi minimalista. En el cartel que luce a la entrada del teatro se lee el nombre del texto de José Sanchís Sinisterra, ¡Ay, Carmela!, y el de la directora de la obra, Magüi Mira. Pero el alfabeto que se utiliza en los programas de esta obra de teatro es el ruso, así como los actores, iluminadores, compañía, espectadores y el propio teatro, el Fontanka, está en San Petersburgo.
Aunque ¡Ay, Carmela! se ha representado en 14 países (Roma, Berlín, Sarajevo y Portugal, entre otros), es la primera vez que un texto de Sanchís se estrena en Rusia. A pesar de que en España el teatro ruso es sobradamente célebre, en Rusia, uno de los países con más cultura teatral del mundo, apenas se conoce la dramaturgia española. "Me ha costado muchísimo comunicarme con los actores y enamorarlos de esta propuesta, que entendieran que el escenario necesitaba estar casi vacío, para que reflejara la miseria que les queda a los protagonistas, que son raptados por el bando de los Nacionales. Que entendieran que están cayendo bombas, y que sin poner nada más que a ellos sobre las tablas, con sus ropas sucias, el mensaje iba a llegar al público”, recuerda Mira, que asegura que cualquier conflicto bélico traspasa las fronteras de la lengua y la cultura, “y más aún en este texto de Sanchís, que es universal”, añade.
Finalmente, directora y actores hicieron el mismo viaje de entendimiento, los rusos con la mente puesta en España y Mira, asegura, ha puesto "una pica en Rusia". Esta directora y actriz en activo ha tenido que luchar contra las dificultades del idioma, de la censura, con las exigencias teatrales y las costumbres de una Rusia con una cultura “en proceso de cambio”, dice aludiendo a las recientes detenciones de las integrantes del grupo Pussy Riot. “No hay que olvidar que los actores, que no conocen la historia de España, tenían que comprender un argumento con una problemática ajena a ellos, con la Guerra Civil española como telón de fondo y con un texto en el que se mezclan los momentos más trágicos con el humor de Sanchís”, puntualiza la dramaturga.
Ser mujer y directora tampoco ha resultado fácil a la hora de desenvolverse libremente en el proyecto, explica Mira, “la lectura que hacen los directores rusos de la mujer es que somos unas sufridoras, y eso era algo completamente opuesto al personaje de Carmela, que es una luchadora”.
Pero no todo han sido dificultades y palos en las ruedas en la aventura soviética de esta escenógrafa. Mira agradece el apoyo recibido por parte del Ministerio de Educación y Cultura de España, así como la labor de los trabajadores de la compañía, que han puesto toda la carne en el asador para sacar adelante el proyecto: “He aprendido muchísimo, allí no conocen de horarios, los actores no tienen límites a la hora de esforzarse en el trabajo. El equipo de vestuario, maquillaje y carpintería se ha volcado con el montaje de ¡Ay, Carmela!”.
El resultado de este esfuerzo por parte de Magüi Mira se verá el 29 de septiembre en el estreno de la obra en San Petersburgo, aunque los augurios son más que positivos a juzgar por el éxito de las previas: “Ha sido algo inesperado, llenazo total en los pases de las previas, el público ríe y llora, aplaude, grita”. Mira recuerda, emocionada, que en una ocasión el público estuvo aplaudiendo durante siete minutos seguidos, “los actores y yo ya no sabíamos qué hacer. Está grabado en vídeo. Hemos tenido tres excelentes críticas que se están traduciendo, ¡Y todavía no se ha estrenado!”.     

Fuente: S.H. (elpais.com)

Si un asesinato puede provocar, casi a la vez, desazón y risas, probablemente estemos hablando de ficción. Invocar ambas sensaciones, y sobre todo, entretener, es la meta que se proponen los seis actores de Naturaleza muerta en una cuneta, en la sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán de Madrid, hasta el 21 de octubre. El texto, basado en el original del dramaturgo y actor italiano Fausto Paravidino, ha sido “muy adaptado, en un proceso muy largo”, para dar lugar a la representación que dirige Adolfo Fernández, que es también uno de los protagonistas.


“Se trata de un thriller policiaco con algo de comedia”, explica Fernández. “Los personajes son todos unos parias a los que todo les sale mal. Destruyen todo y se destruyen a sí mismos”. La más de una docena de protagonistas que rondan por el escenario, tomado por un muro de 30 metros cuadrados que se transforma de carretera a hospital, estación de policía, habitación y hasta inodoro, cobran vida de manos de Susana Abaitua, Sonia Almarcha, David Castillo, Ismael Martínez, Raúl Prieto y el propio Fernández. Entre todos hacen de prostitutas, policías, padres, novios, camellos y demás individuos relacionados con el misterioso asesinato de una joven que aparece abandonada en una cuneta. "Lo que se ve es pura calle", señala el director.
Por encima del propio acto criminal, la obra abarca varias cuestiones de carácter social. “Habla de la falta de comunicación entre padres e hijos y de la criminalización de la inocencia, el tratar de explicar que el muerto había elegido su destino de alguna manera”, indica el director. El carácter desproporcionadamente mediático de algunos asesinatos –véanse, como él mismo apunta, los casos de Marta del Castillo o de los niños Ruth y José-, también se pone en tela de juicio. “Putos periodistas”, dice el inspector Salti, a quien interpreta Fernández, en un momento de la función. Tras descubrir el cadáver junto a una carretera, el detective dice tener solo 16 horas antes de que la noticia explote en los medios, lo que da lugar a una búsqueda contrarreloj del culpable.
Los temas, los interrogantes y las dudas se ponen sobre la mesa, pero no hay una moralina tras las palabras. “El autor quiere que la lectura la haga el público”. El puro placer de sentarse a ver una obra de teatro y pasarlo bien también forma parte de la lista de ingredientes. “Hay un ritmo trepidante, que proporciona el texto y la puesta en escena. Además, a los actores te los crees, porque hemos trabajado la verdad”.
Los personajes no solo hablan entre ellos, sino que se comunican directamente con el público cruzando la cuarta pared. Narran el aspecto del entorno por el que se mueven, desatan sus sentimientos, miran en su interior a través de la comunicación con el espectador. Ciertas imágenes proyectadas sobre el polisémico muro del decorado inciden, además, en las explicaciones de lo que sucede. “Considero que el público se queda muy enganchado”, concluye Fernández, “porque cuando estás sobre el escenario, eso lo notas”.

Fuente: S.H. (elpais.com)

Desde hace doce años, Ciudad Real es invadida durante unas semanas por Latinoamérica. Pero no a base de tanques ni misiles, sino de algo mucho más constructivo y enriquecedor: la danza y el teatro. Aunque la propuesta es humilde en cuanto a presupuesto, no por ello se queda en lo manido. Al contrario, la vocación de la Muestra Internacional de Danza y Teatro Contemporáneo Latinoamericano es la de presentar propuestas innovadoras y experimentales en un entorno donde no siempre abundan las opciones culturales. Hasta el 25 de noviembre, se presentarán 41 funciones de compañías procedentes de Argentina, Colombia, México, Cuba y España.

Propulsado y acogido por el Teatro de la Sensación, una de las pocas salas alternativas que existen en Castilla-La Mancha, el festival ha contado con un presupuesto de unos 2.000 euros, de los que “entre 600 y 700”, según explica su director, Miguel Muñoz de Morales, se van solo en publicidad. “No hay subvenciones de la Junta, y el Ministerio aporta solo una pequeña cantidad”, asegura. ”Pero podemos hacer la muestra porque con las compañías hay una sinergia, y los cachés bajan un 60% porque las compañías están subvencionadas”.

Las funciones programadas, con todo, sueñan a lo grande. Además de un estreno absoluto -Cómo convertirse en estúpido, de la compañía Theatreuropa-, hay teatro para bebés (no es la primera vez, apunta Muñoz ), espectáculos a oscuras para estimular los otros sentidos (Morfología de la ceguera, de Onírica Mecánica), danza adulta e infantil, un taller intensivo de danza contemporánea a cargo de Rocío Guzmán (del 1 al 4 de octubre), una exposición de la ucraniana Nelia Pinchu y conferencias. “Este año hay más compañías, más propuestas y más tiempo”.
Esta 12ª edición, explica Muñoz, “es integradora de diferentes conceptos de la danza y las artes escénicas”. Desde el comienzo de su andadura, Teatro de la Sensación, que él dirige, tenía una clara vocación por alejarse de lo tradicional en busca de nuevas propuestas. Lo que no es lo mismo que decir teatro para sibaritas. “Presentamos una muestra ecléctica, para todos los públicos”. Aunque siempre miran a la modernidad, esta, no obstante, no está tan presente como debería. “Es un momento en el que, dadas las circunstancias, no se está invirtiendo mucho a la hora de investigar”, asegura. “Y al no haber medios, el proceso innovador está un poco parado”.


Fuente: Sílvia Hernando (elpais.com)
Juan Pablo Di Pace le gusta actuar. Y cantar, y bailar, y crear historias. Entretener. Hacer soñar. Por eso, si los papeles no van a él, el irá a ellos. A este argentino de 33 años, afincado en España desde hace casi cuatro, no le para ni la crisis, ni los recortes, ni el ivazo, ni un huracán que se le ponga de por medio. Si tiene un talento innato -y pulido en la London Studio Central-, y un plante diseñado por la naturaleza para acaparar fans, -especialmente del lado femenino, donde ya acumula unas cuantas, sobre todo desde su paso por la serie Física o Química-, algo tendrá que hacer con lo que la vida le ha dado.
Por eso escribió Primer acto, en el Teatro Arenal de Madrid el 27 de septiembre y el 4 de octubre, un monólogo musical minimalista en el que repasa su carrera desde los ocho años hasta hoy, y que ya ha pasado por un café-teatro madrileño y por la sala Clamores. “Hablo de las personas que me han incitado a seguir, de los golpes que he recibido, y además canto canciones que quería interpretar, pero que nunca había podido porque eran de papeles muy grandes, de otro sexo, o no se habían hecho".
Él solo sobre un escenario. Él y un piano de cola. Él y multitud de historias, anécdotas, canciones, bailes. Él y muchas risas. "A través de la directora, mi hermana [Victoria di Pace], pude sacar una parte cómica que no había explorado, porque siempre me habían dado papeles más serios, o más heroicos, o intensos", explica en el sofá de una cafetería madrileña, todo encanto y verbosidad argentina. De su país natal saltó a Italia, de donde ostenta la nacionalidad. Italia dio paso a Reino Unido, y de allí, a España, aunque no por mucho tiempo, ya que pronto marchará a Nueva York "a hacer un trabajo con una marca de champán".
“Trato de moverme a nivel internacional. Somos una generación para la que las barreras quieren decir muy poco”, explica. Aquí llegó tras recibir una llamada para participar en el casting del musical Fiebre del Sábado Noche, para el que consiguió el papel principal, el de Tony Manero. Después: Más de cien mentiras, el musical basado en las canciones de Joaquín Sabina; en televisión, Física o Química, Ángel o demonioSupercharly y El don de Alba, que se emitirá a partir del año que viene.
Más allá de la frontera, ha trabajado en producciones como la películaMamma Mia, protagonizada por Meryl Streep y Pierce Brosnan, donde tuvo un pequeño papel. “Fue espectacular”, asegura. No tan emocionado le dejó su otra incursión en Hollywood, el filme Survival Island (Three), con Billy Zane, que rodó hace 10 años. “Pensaba que iba a ser una obra maestra, pero en el rodaje se torció todo”.
De las buenas y malas experiencias ha sido capaz de extraer enseñanzas, que no solo pondrá en práctica sobre las tablas o ante las cámaras. También ha escrito su propio guion, una comedia negra sobre el mundo del espectáculo en la que él representará “solo un papelito”. “Me encantaría grabarla para la primavera que viene. El presupuesto será reducido, pero será un proyecto personal, y la idea es hacerlo alternativo, en Internet”.
No le importa arriesgar en el cine, ni tampoco en el teatro. Por eso, en vez de quedarse en casa esperando a que suene el teléfono, ha montado el espectáculo que ahora le ocupa, Primer Acto. “Nunca es bonito que no haya presupuesto, es un problema”, razona. “La subida del IVA es horrible, pero nosotros la hemos asumido porque sabemos que el público está asustado”. Su propuesta, aunque humilde a nivel de puesta en escena, pretende paliar toda carencia. ”Es un momento raro económicamente, y esta es una oferta barata donde están todos los elementos de un musical”.


Fuente: Roger Salas (elpais.com)
A nadie enterado se le escapa cómo la danza contemporánea española ha sabido campear, dentro de su modestia, las sucesivas crisis, algunas estéticas y profesionales, otras políticas y económicas, que la han venido asediando en los últimos años. La expresión coreográfica tiene un enorme poder de regeneración propia, diríase que orgánica, y que la impone la misma sucesión generacional. Siempre están surgiendo bailarines que aspiran a la creación. Es así como formas coréuticas en principio complejas como pueden ser el solo, el dúo o el trío, abundan en la oferta espectacular por encima de los trabajos de conjunto que requieren un empeño de producción más elevado. En coreografía, el número no es garantía de nada.
Las llamadas salas alternativas (en este caso específico de la capital del Estado) ya han consolidado ofertas cíclicas que son de obligada atención. Es allí donde se mide la temperatura y se calibra el trabajo no sólo de artistas madrileños, sino de, los que siendo foráneos, escogen esa ciudad para desarrollarse y mostrar las inactivas de creación escénica. La Sala Cuarta pared fue de las pioneras en este sentido, y a ella se vinculó tempranamente la coreógrafa Carmen Werner y su compañía Provisional Danza. Esa unión ha sido un crisol constante y de allí han salido numerosos nombres importantes (como el de Daniel Abreu, que se ha presentado esta misma semana allí) que tratan de asentar una personalidad propia en lo coreográfico. Territorio Danza es referencia en tal sentido, y en 2012, los organizadores han extendido a cinco semanas la oferta de compañías venidas de Andalucía, Cataluña y Madrid, entre otras localizaciones.
La compañía La Phármaco presenta en Territorio Danza Sed erosiona. Esta compañía andaluza, en sus pocos años de vida y con tres creaciones a su haber, se ha hecho un lugar en el panorama de la creación coreográfica emergente. Sus trabajos anteriores han creado expectación y no se les puede negar originalidad y una búsqueda obsesiva de significados. De ahí que hayan sorprendido al público. En La Phármaco es una constante la entrega a una intensidad corporal de los intérpretes y la investigación coreográfica e iconográfica. Su directora Mariluz Arcas dice: "El concepto coreográfico parte de una intuición: cuando un cuerpo baila, todos los cuerpos (presentes, pasados y los porvenir) bailan con él. Cualquier anatomía tiene memoria de todas las anatomías, el cuerpo contiene dentro de sí el lenguaje físico del tiempo".
Sed erosiona es una obra de una hora escasa de duración en tres actos para una bailarina y una soprano; según sus propias palabras, “es una recreación física y poética basada en mitos clásicos como el de Core (la niña, el antiguo nombre de Perséfone antes del rapto de Hades, asimilada también al exilio del alma en el mito de Eros y Psique) y Eros Psicompo (el que conduce las almas al inframundo)”. La obra usa músicas de Manuel de Falla, ritmos populares de Cerdeña y un fragmento de Juan Sebastián Bach.