Irina Brook encabeza el cartel de la octava edición del Festival Shakespeare de teatro y música que tendrá lugar en Mataró (Barcelona) del 13 al 18 de julio con su último montaje, Tempête!, una pieza de su autoría que se desarrolla entre ollas y cazuelas.

Hija del director de cine y de teatro Peter Brook y de la actriz Natasha Parry, Irina Brook trae por segunda vez un espectáculo al festival catalán.

La Tempestad de Irina Brook convierte a Próspero en un chef excéntrico que juega con la estética de ollas y cazuelas para crear un universo mágico que la directora teatral gusta de componer en su representación del alma humana shakesperiana.

Es uno de los once espectáculos y dos presentaciones de libros y conferencias que figuran en la cartelera del festival, que tiene un aforo de 4.200 espectadores y cuyo presupuesto es de 225.000 euros financiados en su tercera parte por la Generalitat.

La directora del festival, Montse Vellvehí, ha explicado que este año el certamen, que concentra sus actividades en seis días, tendrá dos producciones propias.

Massa Soroll per a Shakespeare, una de las dos coproducciones, es un concierto de Dani Nel·lo, dirigido por Carme Portaceli, con cinco músicos y una voz, a ritmo de jazz y de blues y surgido de la participación del músico en Ricard II.

La segunda coproducción es un montaje sobre El gos geométric de Agustí Bartra, que presenta a ese personaje como el símbolo del mal.

Además del estreno estatal de Tempête!, el Festival Shakespeare ofrecerá algunas revisiones de los grandes clásicos shakesperianos, como un 'Hamlet' del director lituano Oscar Korsunovas.

La compañía argentina El Chonchón ofrecerá un espectáculo familiar titulado Juan Romero y Julieta María.

Un King Lear mínimo, con la dramaturga Anna Mele de Turkmenistan representado en una alfombrilla es otra de las propuestas internacionales.

Sanchis Sinisterra presentará Próspero sueña Julieta, estrenada hace un mes en Avilés y que se verá en septiembre en el Teatro Español de Madrid, que es el espectáculo invitado del festival, en el que Sinisterra mezcla la esencia de Shakespeare con el universo decadente de Beckett.

En el apartado conferencias figura la del divulgador musical Joan Vives, con un recorrido por la música en la época de Shakespeare, y en el de formación destaca un curso de Marc Martínez sobre el amor a diferentes edades, previo a la pieza que va a estrenar sobre Romeo y Julieta.

El festival ofrece un premio dotado con 8.000 euros y el estreno de la obra para una dramaturgia en lengua catalana sobre Shakespeare con una convocatoria que se abre hoy y que finaliza el 31 noviembre.

El espacio central del festival se sitúa en un emplazamiento céntrico de Mataró: la Basílica de Santa Maria, aunque otros lugares de la ciudad albergarán actividades paralelas a la programación central.

Pasa de la primera y segunda semana de agosto a julio para celebrarse en días consecutivos en lugar de los fines de semana, ha explicado Sergi Penedès, regidor de Cultura del Ayuntamiento de Mataró.

Fuente: www.adn.es



A estas alturas de la película, con Shakespeare muerto y representado desde hace 400 años, es muy difícil dar una vuelta de tuerca a cualquiera de las obras del autor británico y dejar con la boca abierta al público.

Lo de Declan Donnellan y Cheek by Jowl, compañía que dirige, no es que sea una vuelta de tuerca, es romper el molde y quedarse con el destornillador en la mano, porque año tras año presentan algo nuevo,potente, brutal y shakespeariano.

Este año toca Macbeth, una de las tragedias insignia del buque dramático de Shakespeare. Una historia que empieza como un festín y acaba en fantasmagórica orgía de muerte y sangre.

Fundada en 1981 por Declan Donnellan y Nick Ormerod (responsable de la escenografía y vestuario) la compañía Cheek by Jowl ha conseguido imprimir al teatro clásico una pátina de calidad inigualable casi inédita que hace que, a cada montaje que representan, lo antiguo sea a la vez contemporáneo y bello.

Hoy termina este brutal Macbeth que Cherk by Jowl presentó el 26 de mayo en las Naves del Español. Hablamos con el director Declan Donnellan y analizamos en cinco apartados las claves de su éxito.

Si hay una característica que destaque por encima de todas en los montajes de Donellan, es la espectacular energía con la que trabajan sus actores. El primer monólogo interpretado por Will Keen, actorazo que interpreta a Macbeth, suena tan brutal y potente que parece que Keen se está dejando la vida sobre las tablas. El espectador queda arrollado por la energía que desprenden los actores y al final de la obra uno sale extasiado pero muy realizado. "Simplemente Shakespeare es así", afirma Donnellan.

Esa fuerza de la palabra unida a la brutal energía que la acompaña hace pensar que los versos de Shakespeare nacen para darles voz sólo en inglés. Y es en España las obras del autor británico no consiguen tener tanta energía, tanto 'punch', por eso el montaje de Donnellan no necesita más escenografía que sus propios actores. "Confiamos en la fuerza de la palabra", dice Donnellan quien tras haber dirigido Macbeth en finlandés y Noche de Reyes en ruso cree que no sólo Shakespeare puede y debe ser representado en otras lenguas, sino que incluso afirma que "hay algo de liberador" cuando se realiza en otros idiomas.

¿Qué hace Donnellan con sus actores para que todo lo que hagan sea tan presico, correcto y demoledor? "Es muy difícil hablar de 'proceso' de creación, sólo intentamos hacer el mejor trabajo, no tenemos una seña de identidad concreta. Siempre estamos investigando, agonizamos para averiguar cómo hacer las cosas mejor" . Pero aunque Donnellan desmienta cualquier tipo de proceso concreto en sus ensayos, confiesa que deja total libertad de movimiento escénico a sus actores. Lo que en un principio parece una coreografía precisa y sin fallos, es fruto de pura improvisación y búsqueda. "La gente fantasea sobre el poder del director, yo, con los años, he aprendido a controlar menos las cosas. Investigamos cómo se puede conectar el actor con el espacio en el que se encuentra, entonces creo las escenas, pero le puedo asegurar que cada noche son ligeramente diferentes".

Resulta extraño ver un Macbeth, obra sanguinaria y violenta donde las haya, sin sangre, brujas ni espadas. Según Donnellan, Macbeth "es la tragedia de la imaginación, la usamos para desafiar las reglas del tiempo, y como dice Lady Macbeth: 'Me siento ahora, el futuro en el instante'. Es por eso que utilizamos tanta mímica, para que el público asuma la responsabilidad de imaginar los acontecimientos de la obra".

Donnellan le da muchas vueltas al tema de la 'nada'. Para él parece una constante en Shakespeare el tema de 'no ser'. "Es mucho más difícil llevar a escena lo que 'no es' que lo que 'es'. Por ejemplo, no podemos representar la muerte porque la esencia de la muerte es la ausencia, y es extremadamente difícil hacer presente la ausencia. El tema de la cosa no hecha es muy importante".

Esta frase pronunciada por una sonámbula Lady Macbeth es el vivo reflejo del sentimiento de culpa que siente la pareja por haber asesinado al rey. Donnellan centra su Macbeth no tanto en el hecho del asesinato, sino en las consecuencias morales del mismo.

"Solía pensar que Macbeth trataba sobre un hombre y una mujer que conspiran para asesinar a un hombre viejo, pero ahora me doy cuenta de que eso no es más que el prólogo. La obra comienza cuando los dos se dan cuenta de lo que han hecho, y más concretamente cuando tratan de negar la creciente conciencia de lo que han hecho. Me temo que una de las cosas más terribles de la vida es que nunca nos enfrentamos a las consecuencias de nuestras acciones", concluye solemne el director.



Fuente: Maciej-Niko Zamiatowski (www.elmundo.es)


Anton Chejov (1860-1904) apenas tenía 18 años cuando escribió Platonov, un texto sobre la caída al abismo de un hombre desencantado de la vida y sobre un mundo herido de muerte –la burguesía rusa de finales del siglo XIX–, abocado a la extinción. La brillantez de esta obra primeriza en la que el autor de Tío Vania daba el pistoletazo de salida a todos los conflictos que exploraría en su narrativa sorprendió a Gerardo Vera, director del Centro Dramático Nacional, que la eligió para participar a finales de este mes en el Festival Internacional de Teatro Chejov de Moscú, coproductor del montaje. Antes de la experiencia moscovita, que conmemora el 150º aniversario del nacimiento del maestro ruso, la obra, estrenada en el teatro María Guerrero de Madrid en marzo del 2009, recala desde hoy en el Teatre Nacional de Catalunya, donde se representará hasta el 20 de junio.

Pere Arquillué es Mijail Platonov, un maestro de escuela de provincias «desbordante de vitalidad que no encuentra su sitio en el mundo y estalla», explica el actor catalán, que en la ficción va quebrando la existencia de los que le rodean y en especial, de cuatro mujeres que en su enamoramiento lo han aupado al pedestal de la perfección.

Carmen Machi es Sasha, su sumisa y cornuda esposa, un papel por el que logró el premio Max a la mejor actriz de reparto y con el que debuta en el TNC. «La obra refleja cómo el amor construye y destruye todo. Cómo es ciego, incondicional y bestial. Sasha está embriagada de amor y anulada por su marido; no se entera de nada», destaca la actriz madrileña, que elogia la «madurez con la que el joven Chejov retrata en este texto el universo femenino».

A su figura dulce y sumisa se contrapone la apasionada amante de Platonov, Anna Petrovna –que interpreta Mònica López–, a quien se suma una ex –Elisabet Gelabert– y una joven química –María Pastor– despreciada y humillada por el arrogante protagonista. Junto a ellas desfilan por el escenario, con sus miserias a cuestas, otra docena de personajes que completan el retrato de una burguesía a la deriva.

Para Vera, el dramaturgo se sirve de ese cuarteto de féminas para construir un juego y especular sobre «cómo vemos en el ser amado lo que queremos ver». «Cada una de ellas ve a un Platonov distinto: padre tierno y amoroso, amante exacerbado, hombre experimentado...».

La obra, que estuvo desaparecida durante años, apareció en 1922 en una caja fuerte de un banco de Moscú bajo el título Pieza inacabada para un piano mecánico, pues el propio autor la consideró inacabada pese a que consta de más de 200 páginas.

Firma Juan Mayorga una versión «concentrada» en dos horas y media de representación, en las que, en palabras del director, «se perfila un mundo en el que, bajo el barniz de la buena sociedad, los seres humanos se devoran unos a otros». Una clase burguesa, agrega Vera, que «vive a espaldas de la realidad, se mira el ombligo y sueña con perpetuarse. Pero acabará desapareciendo con violencia».

Fuente: Inma Fernández (www.elperiodico.com)


Adolfo Marsillach ha regresado a su casa del Teatro María Guerrero. La ministra de Cultura presentó en el recinto que dirigió el autor, director, actor y gestor el legado que su viuda, Mercedes Lezcano, ha donado al Museo Nacional del Teatro de Almagro (Ciudad Real).

La ministra agradeció la entrega de la familia Marsillach, cuya hija Blanca también estuvo presente en el acto, que se une a la que ya hicieron otros actores con su archivo como Agustín González.

El legado Marsillach (1928-2002) reúne material de teatro como escenografías, figurines, carteles de montajes y maquetas entre otros objetos. Aunque el mayor valor desde el punto de vista de la investigación puede estar en la documentación que incluye.

Así los estudiosos de la escena nacional podrán asomarse a un periodo de 50 años del teatro español a través de los libros de dirección de las obras que montó Marsillacah, las 4.200 cartas que forman su correspondencia y unas 3.000 fotografías, muchas de ellas muy curiosas. Tanto las cartas como las fotos incluyen material privado de quien siempre se definió como "un cómico".

Todo el legado formará parte del Museo del Teatro. La documentación estará a disposición de los investigadores de inmediato para su consulta, mientras que el resto de los fondos pasarán a exponerse en una sala permanente, aunque el responsable del centro, Andrés Pelaez, anunció durante el acto de que el año próximo una parte viajará hasta Barcelona para una exposición sobre Marsillach que posteriormente llegará a Madrid. Y para la temporada 2011-12 el Centro Dramático Nacional estrenará una de sus últimas obras, 'Extraño anuncio', que dirigirá Lezcano.

"Desprenderte físicamente de una parte de tu vida siempre conlleva una herida", ha confesado Lezcano, que ha destacado, según recoge Efe, que la donación se hace "desde la responsabilidad y el entusiasmo" y con la aquiescencia de las hijas, Blanca y Cristina, y de sus albaceas.

Marsillach, ha añadido su viuda, era "una persona muy especial, "apasionadísimo", "independiente, libre, honesto, tierno, brillante, con un extraordinario sentido del humor" y de "izquierdas", aunque, ha recordado Lezcano, le decepcionó su experiencia en la política, cuando "los socialistas" le nombraron director del INAEM.

"Estuvo un año y ocho meses y dimitió porque no pudo hacer nada de lo que quería: ni la Ley del Teatro ni lograr el consenso de todos los sectores (...). Cuánto le dolió la falta de comprensión y apoyo del sector", ha recordado Lezcano, que ha asegurado que en su vocación de "definirse" y "significarse" lo que más le divirtió siempre fue "salir al escenario".

Blanca Marsillach se ha mostrado "especialmente feliz" porque el acto han acudido "tantos amigos de papá", entre ellos su madre, Teresa del Río, "que estuvo con él cuando él no era nadie"; las actrices Berta Riaza, "su niña" junto a Amparo Rivelles, y Charo Soriano, la que más trabajó -15 obras- con el fallecido, o el director del Teatro de la Zarzuela, Luis Olmos.

Fuente: Rafael Esteban (www.elmundo.es)


TEXT: GUILLEM CLUA
DIRECCIÓ: RAFEL DURAN
INTÈRPRETS: IVAN BENET, VICTÒRIA PAGÈS, VICKY PEÑA, ORIOL GENÍS, FINA RIUS, MIQUEL BORDOY, SANTI PONS, CAROL MUAKUKU, EDUARD FARELO i FERRAN VILAJOSANA
PRODUCCIÓ: TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA
SALA PETITA (TNC)


L'ambició feta representació teatral ha aterrat a la cartellera barcelonina. Guillem Clua signa aquest espectacle que intenta recrear els últims quaranta anys de la història mundial de la por a la malaltia, a viure fora dels convencionalismes socials establerts i que pateix una forta crisi de creences.

Quatre escenaris en un. Quatre Marburgs diferents. El primer el trobem en Alemanya on dos científics (fantàstics Ivan Benet i Victòria Pagès), s'han d'enfrontar amb la por d'haver estat contagiats amb un virus letal i desconegut. Poc a poc anirem descobrim que no només és això el que els hi fa por, hi ha altres símptomes que els angoixen més.

A Marburg, Pennsilvània, Nancy (Vicky Peña) i Claire (genial Fina Rius) viuen aterrades pels canvis socials de principis dels vuitanta. El fill de Nancy va morir en estranyes circumstàncies en la primera part, mentres que en la segona, l'Alzhèimer ataca a una de les dues germanes en l'etapa final de les seves vides.

La crisi de la creencia religiosa arriba fins a Marburg, Sud-àfrica en forma de fals miracle. La crisi moral porta també una altra econòmica i Acanit (Carol Muakuku) 'inventa' un miracle fent creure a la gent que el crist de fusta de la seva església plora sang. Gabriel (Santi Pons) es enviat pel Vaticà per a comprovar la veritat d'un miracle del qual destil·len aires addictius.

Per últim, a Marburg, Austràlia ens trobem a una parella homosexual, Dundy (Eduard Farelo) i Buck (Ferran Vilajosana), davant la seva primera trobada i com la malaltia de Dundy (VIH) pot desencadenar certs comportament inaudits i inesperats per part d'un adolescent massa deshinibit.

Malgrat que en la segona part de la representació el text fa trontollar una miqueta els esquemes establerts durant tota la primera i deixa al final una sensació de no haver tancat i barrat l'obra, Guillem Clua s'escuda en el simbolisme i la irrealitat amb un final de bogeria, la mateixa que regna els nostres dies.

Rafel Lladó signa una excel·lent i impotent posada en escena dels quatre escenaris al mateix temps. El ritme de la peça, que mai perd el sentit de final d'angoixa i d'intriga durant les dues hores i mitja llargues de representació i la correcta i en tot moment encertada direcció de Rafel Duran fan augmentar la creença general de que estem al davant d'una de les millors propostes del Teatre Nacional de Catalunya d'aquesta temporada.

MARBURG

by on 21:40
TEXT: GUILLEM CLUA DIRECCIÓ: RAFEL DURAN INTÈRPRETS: IVAN BENET, VICTÒRIA PAGÈS, VICKY PEÑA, ORIOL GENÍS, FINA RIUS, MIQUEL BORDOY, SA...


"El teatro está consustancialmente unido a la persona como animal social, está en el subconsciente del ser humano; entretenernos, en el mejor sentido de la palabra, es fantástico, otra cosa es entretenernos haciendo que nos perdamos a nosotros mismos y nos vaciemos en cosas falsas, eso es atenazarnos, encadenarnos y alguien siempre lo intenta": palabra de Mario Gas.

Él ya era, desde hace décadas, un icono del teatro español contemporáneo, como actor, director y gestor. Pero ha sido su desembarco en el teatro Español de Madrid el que le ha dado una proyección de gran hombre del teatro europeo de los que no había disfrutado hasta ahora. Gas programa las dos salas de la sede central y la del Matadero en las Naves del Español, un espacio envidiado a nivel internacional, que pronto tendrá otras salas polivalentes.

Acaba de pasar una época aciaga, tocado por un infarto y hundido por la muerte de su hermano y estrecho colaborador, pero no pierde de vista su objetivo como profesional del teatro. Mientras, lleva una férrea y celebrada programación, de la que avanza proyectos.

Hoy mismo presenta -para calmar a ese actor que lleva dentro- en el madrileño Festival de Otoño en Primavera The Bukowski Project (hasta el día 3 en los Teatros del Canal). Una producción apenas vista (estuvo en el último Festival de Temporada Alta) en la que Mario Gas y la cantante y actriz alemana Ute Lemper ofrecen un viaje iniciático, a través de la poesía de Charles Bukowski (1920-1994). "Hay un feeling muy interesante con Ute, es fantástica en el escenario; muchos descubrirán la grandeza del Bukowski poeta, potente, muy de lo cotidiano, con su estética beat, pero muy serio; a veces se le ubica como autor procaz y obsceno, pero su poesía tiene una profundidad existencial descomunal", dice.

Dentro de unos meses, Mario Gas volverá a un autor que le persigue, Tennessee Williams y su obra cumbre Un tranvía llamado deseo. "El texto es más que interesante y tengo una pareja protagonista excepcional: Vicky Peña y Roberto Álamo", comenta acerca de este proyecto del productor Juanjo Seoane. "Mi teoría de siempre es la de dar juego a todo el mundo, y que esto no sea un jardín privado", prosigue Gas. En 2010 presentará al argentino Claudio Tolcachir dirigiendo a actores españoles en Todos eran mis hijos, de Arthur Miller, y estrenará la producción Beaumarchais, de Sacha Guitry, con dirección e interpretación de José María Flotats.

Por su cabeza pululan para 2011 un par de textos españoles, adaptaciones de novelas de serie negra, y autores como Dürrenmat, Valle-Inclán, Jardiel, De Filippo y Joe Orton, así como una versión escénica de Campanadas a medianoche, de Orson Welles. "Nuestro límite contractual acaba en 2011 y ahora estamos inmersos en fortalecer ese año con los recursos mermados y languidecidos, adecuados a la crisis en la que nos estamos moviendo".

A Mario Gas no le importa recordar que trabaja para un Gobierno del PP, partido al que no está muy cercano ideológicamente. "Vamos a no prejuzgar, hay muchos colores en la vida y siempre digo que la república del teatro tiene que estar unida, porque algo tiene siempre de enfrentamiento al poder, sea del color que sea; pero tan malo es estar apadrinado por un poder demasiado amigo, como no. Jamás recibo directrices ideológicas y es saludable la relación; lo fundamental es creer en los demás, tener un equipo que pueda descolocarte, ideas claras que confrontar; y quedarte al 50% entre quien eres tú dentro del proyecto y qué es el proyecto en sí mismo; ese equilibrio tiene momentos felices y otros de soledad y dudas, pero como decía Marx (Groucho) el movimiento se demuestra huyendo, y a veces tengo ganas de huir, pero eso es humano".

Fuente: Rosana Torres (www.elpais.com)

El momento de Mario Gas

by on 16:11
"El teatro está consustancialmente unido a la persona como animal social, está en el subconsciente del ser humano; entretenernos, en el...