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Fuente: Sergio C. Fanjul (elpais.com) | Foto: Carlos Rosillo
La continua aparición de salas alternativas en la ciudad ha sido saludada como uno de los grandes fenómenos culturales madrileños de los últimos tiempos. De diferentes tamaños, formatos, en espacios poco convencionales, florecen aquí y allá. Pero tras la euforia cuantitativa surgen las sospechas: ¿Se programa con calidad? ¿Son justas las condiciones laborales? ¿Estamos ante una burbuja teatral que puede estallar en cualquier momento?
Hace unos meses, a iniciativa de la revista de artes escénicas Godot, se convocó a las gentes del teatro a hablar de esa supuesta burbuja teatral y, con el tiempo, se ha consolidado una especie de mesa de diálogo en torno a las cuitas de la escena off. “Las salas alternativas tienen dos problemas”, explica Álvaro Vicente, redactor jefe de Godot, “uno, que no existen licencias para salas alternativas y suelen funcionar con licencias de bar, teatro y hasta discoteca, con los problemas que ello acarrea; y, dos, la precariedad laboral en la que se mueven los trabajadores”. En una multitudinaria asamblea de la Unión de Actores que se celebró en el María Guerrero en 2014, se hizo patente la paradoja en la que viven los actores: si se regularan las salas alternativas, que muchas veces no dan de alta a los artistas ni los remuneran justamente, acabarían desapareciendo. Y si desaparecieran, muchos actores no podrían trabajar —aunque sea precariamente— ni llevar a cabo sus sueños y proyectos.
¿Qué hacer? El pasado 6 de junio se publicó un nuevo Convenio de Teatro, firmado por patronal y sindicatos del sector, que en un punto provisional recoge que los actores de salas de menos de 200 butacas cobrarán por jornada 73,3 euros, lo mismo que cobra un actor de reparto en un teatro grande. “Tratando de dar dignidad a estos actores, se cae en un agravio comparativo”, opina Vicente. Esta tarifa, según explica Rosa Fernández, de Coarte Producciones, y participante en la mesa, no será alcanzable para las salas que menos butacas tienen. “Se habla mucho de la situación del teatro, del arte, pero se habla poco de los derechos laborales, y estos tienen que ser el punto de partida para lo demás”, dice.
¿Existe una burbuja de salas teatrales? “Sí, hay un boom excesivo de salas”, opina José Martret, “se está saturando un poco. Supongo que se irá deshinchando el asunto y quedarán los proyectos más firmes”. Martret es uno de los artífices de La Casa de la Portera, que cerró sus puertas hace una semana, pero no por falta de público sino por fin de ciclo.
“Hay demasiadas salas y hay público, pero tocamos a un pedazo muy pequeño de la tarta”, dice Javier Ortiz, de El Sol de York, que cerró el pasado verano tras 18 meses de andadura. “Una sala puede ser rentable a medio o largo plazo, pero no puedes recuperar la inversión en un año”, explica. Otras salas que han cerrado en los últimos tiempos, por diferentes motivos, son Garage Lumiere o La Trastienda. Pero la burbuja no explota, y siguen apareciendo nuevas, como los teatros Luchana, la sala Nada, El Apartamento o Mínima.
Respecto a la calidad: “Debería haber menos salas, pero con mejores propuestas”, dice Fernández. “En la escena off la línea entre profesionalidad y amateurismo es difusa”, concluye Vicente.

Fuente: Isabel Valdés (elpais.com) | Foto: Álvaro García

Empecemos por el final: uno de ellos acaba llorando. Ese uno es Alberto Puraenvidia, amo y señor junto a José Martret de La Casa de la Porteracomo reza su cuenta de Instagram, (y director de arte y escenógrafo). Hasta ahora, el que había lagrimeado tras los cristales de unas arquitectónicas gafas de pasta negra había sido Martret (Palma de Mallorca, 1971); es el turno de Puraenvidia (Ávila, 1977), un hombre rociado con el don (o la maldición, según quién lo mire) de la transparencia. Es martes 23 de junio, son algo más de las 19.30 y desde el salón del número 24 de la calle de Abades se escucha como ruge el cielo. Lluvia tibia sobre Madrid. Un escenario adecuado para la última entrevista de los creadores de este espacio único de teatro: La Casa de la Portera cierra.

La última función fue el pasado domingo y el adiós no podía ser sino con Ivan-OFF. Esa versión del Ivanov de Chéjov dirigida por el propio Martret abrió el bajo del barrio de Lavapiés el 8 de marzo de 2012. “Estas paredes se pintaron para esa pieza”, recuerda Martret con el ritmo de quien ha rebobinado esa cinta varias veces en las últimas semanas. Puraenvidia vivía en la tercera planta del mismo edificio desde hacía varios años, acabó alquilando la casa de la antigua portera para rodar Fumando espero, un corto de Edu Casanova. “Lo pintó todo de gris, muy monocromático, daba la sensación de que entrabas a las cuevas de Altamira”, espeta Martretacompañándose de una carcajada. Puraenvidia quería quedarse con el espacio para hacer talleres teatrales, “una especie de lugar de coworking”. Fue entonces cuando a Martret se le ocurrió proponerle que pusieran en marcha una obra de teatro para un público reducido que iría cambiando de sala por actos. “No éramos conscientes de que estábamos abriendo una sala de teatro”.

Así nació La Casa de la Portera, como un lugar para Ivan-OFF. Y así debía despedirse, con la función número 358. Tres años y casi cuatro meses surgidos de una idea que en un principio no duraría más de una decena de semanas. “Pero cuando estrenamos, vinieron amigos de la profesión, a la gente le gustó el proyecto y recuerdo a Carmen Mayordoma diciéndonos: ‘Pues estamos con Peceras, de Carlos Be, y yo creo que podría encajar aquí’. Y acabamos aceptando”, explica Puraenvidia. Y a pesar de que cada centímetro de la casa había sido modelado para esa primera obra, Peceras encajó. “Fue como si viésemos la casa por primera vez. Y después llegaron más (DeliciaPetra, Cenizas, Una extraña comedia...), y todas se acoplaban a la casa. Aunque también ha habido cosas que no lo hacían, pero funcionaban igualmente”, argumenta el decorador de la estética de la casa. “Es el magnetismo de este lugar”, apostilla Martret.
Lo cierto es que tiene mucho de fascinante y un algo de mágico un lugar de luces cálidas donde cada detalle, por sí mismo, podría ser una ofensa a la estética dominante del siglo XXI. Sin embargo, el hilván de la puerta acolchada, el teléfono en la pared, el papel pintado, las cabezas de ciervo, la virgen de expresión amable, los espejos, los posavasos de nácar que estructuran el mosaico del pasillo, las cuentas de cristal de las arañas… todo es un todo con un innegable vaho retro y una simbiosis chocante. “Es pura Puraenvidia”, se ríe el padre de cada detalle del que, hasta ahora, ha sido su hogar. “Pero ya no podemos seguir con la obra, 358 funciones son muchas y sin Ivan-OFF en el cartel sentimos que todo pierde un poco el sentido”.
Hablan de cerrar ciclos, de futuro a medio o largo plazo: La pensión de las pulgas, que abrieron solo unos meses después de La Casa de la Portera por el éxito de la iniciativa, también acabará cerrada. “¿En un año, en dos? No lo sabemos, pero aquello empezó con Macbeth (MBIG), y cuando ya no se pueda representar más, La Pensión tendrá que dejar de existir”, cuenta Martret. Cierran con lista de espera, con gente que les ha pedido que no lo hagan, con un asistente almeriense fiel y jubilado cuya foto de comunión viste una de las paredes de la taquilla, con no saben exactamente cuántos dramaturgos, actores y técnicos han pasado por ese suelo que emana olor al Madrid más castizo porque son “un desastre”. Cierran mientras hablan de los días que vendrán, de encontrar otro espacio para “intervenirlo”, de dejar atrás lo que tiene que quedarse atrás para que lleguen otros “algos” nuevos. Dejan la llave de ese pequeño laberinto para adentrarse en otros. Pero las despedidas, necesarias a veces, inevitables otras, duelen. Siempre.

La Casa de la Portera, por partes

José Martret y Alberto Puraenvidia han decidido montar un mercadillo con los objetos y el mobiliario de La Casa de la Portera. "Aunque no todo se venderá", avisa, nostálgico, Puraenvidia. Hay cosas de las que no pueden desprenderse.
Para aquellos que quieran llevarse a casa algo de este bajo de la calle de Abades en Madrid, el sábado la casa abrirá las puertas de 12.00 a 19.00, de forma ininterrumpida; y el domingo, de 11.00 a 15.00.
Fuente: José Luis Romo (elmundo.es)
Los lamentos de Ivanov vuelven a La Casa de la Portera a partir del jueves 19 de febrero. Fue este torturado personaje de Chéjov quien inauguró la sala de teatro madrileña hace ya tres inviernos. Para asombro de los espectadores, lo que había sido la vivienda de una humilde conserje en el barrio de Lavapiés se convirtió en una decadente finca rusa por la que vagaba el apático protagonista de uno de los dramas menos conocidos del autor de 'Las tres hermanas'. El montaje supuso un pequeño terremoto en la manera de hacer y exhibir teatro en el circuito alternativo madrileño, acercándolo a la filosofía bonaerense del actúa-donde-y-como-puedas. Por ello, era de justicia que fuese 'Ivanov' (rebautizado 'Ivan Off') quien cerrase para siempre la puerta de este piso, ya convertido en una refrencia del 'off' de la capital.
Sus creadores, el director y dramaturgo José Martret y el escenógrafo Alberto Puraenvidia, han decidido que esta será la última temporada de La Casa de la Portera. En agosto echaran el cierre. "Desde que lo abrimos supimos que sería algo efímero. Todo lo que ha pasado ha superado nuestras expectativas más locas. Creíamos que íbamos a estar aquí un mes y mira... Jamás pensamos que fueramos a programar más cosas en este piso. Todo estaba pensado para esta única función y luego su decoración ha encajado en muchas otras cosas. Preferimos cerrarlo ahora antes de que baje la calidad de los espectáculos. Es un paso adelante para poder afrontar nuevos proyectos".
Martret reconoce que el proyecto no es rentable. En La casa de la portera apenas caben 22 espectadores, poco público para un espectáculo que, en el caso de 'Ivan Off', tiene casi una decena de actores, capitaneados por un superlativo Raúl Tejón. En cualquier caso, el director asegura que intervendrán en nuevos espacios en el futuro. "Queremos serguir arriesgando y apostando por nuevas fórmula. No vamos a estar parados". De hecho, ambos ya abrieron hace algo más de un año La pensión de la Pulgas, otro piso de la calle Huertas, donde se representa 'MBIG', su versión de 'Macbeth' ambientada en el salvaje mundo empresarial. Un montaje que ha viajado hasta el Centro Niemeyer o el Teatro Principal de Vitoria. "Y para el que estamos cerrando nuevas fechas". 
De hecho, el deseo de mantener a pleno rendimiento La Pensión de Las Pulgas es otro de los motivos que ha empujado el cierre de La Casa de la Portera. "No podemos continuar manteniendo los dos espacios abiertos, primero porque el número tan reducido de espectadores que entran no da para convertir el proyecto en algo rentable ni contratar más personal. Y segundo, porque para poder seguir abiertos nos vemos obligados a la multiprogramación y es imposible combinar la función de programación y dirección de los dos espacios con la creativa".
Aunque muchos aficionados se hayan echado las manos a la cabeza, Martret quiere dejar claro que "no hemos tenido problemas con los vecinos, ni con el ayuntamiento, ni ha bajado el nivel de asistencia, cerramos para poder continuar adelante con el proyecto".
Para que el espectador poco experto en el circuito 'off' de la capital, entienda la importancia de La Casa de la Portera, debe tener en cuenta que su fama ha llegado fuera de nuestras fronteras. El diario británico 'The Guardian', por ejemplo, les dedicó un reportaje. Espectadores ya consagrados como el Nobel Vargas Llosa, Miguel del Arco, Nuria Espert, Verónica Forqué, Maribel Verdú o Flotats han acudido a ver lo que se cocía en este hervidero de creatividad. Una sala en la que han trabajado la plana mayor de los nuevos autores de nuestro país. José Padilla, quien estrenó en La casa de la portera 'Sagrado corazón 45' y 'Safronia', dio luego el salto al Centro Dramático Nacional con 'Haz click aquí'. Paco Bezerra alumbró aquí una joya de muchos kilates como 'Ahora empiezan las vacaciones' y, en la actualidad, junto al director Luis Luque prepara un montaje para el Teatro Español. Carlos Be, del que se van a estrenar cuatro textos al otro lado del Atlántico proximamente, sorprendió con la turbadora 'Peceras o Elepé'. La lista podría continuar con talentosos nombres como los de Antonio Rojano, Denise Despeyroux o Alberto Conejero, quien estrenó 'Cliff' en La pensión de la Pulgas y pronto parte para Moscú, donde estrenara 'La piedra oscura', una función que ha agotado entradas en el CDN. "Ha sido maravilloso poder dar cabida a gente tan talentosa", cuenta Martret.
Entre los actores que han pasado por el espacio también hay nombres de primer nivel. Ver a la reciente premio Goya, Bárbara Lennie, actuar a escasos centímetros era un lujo. Ocurrió en 'Breve ejercicio para sobrevivir'. Asier Etxeandía, Jorge Calvo, Lola Casamayor o Tamar Novas también deslumbraron en sus salones. Momentos irrepetibles que ya no volverán. Se perderán como esos fungibles que se utilizan en las funciones. Al fin y al cabo, es algo consustancial a la memoria efímera del teatro.

La CASA de la PORTERA es un proyecto que nace con un propósito muy definido: proporcionar al público una experiencia teatral totalmente inmersiva a partir de la puesta en pie de la obra “IVÁN-OFF” una versión del clásico de Antón Chejov, dirigida por José MARTRET, en una casa de apenas 80 metros cuadrados, situada en un edificio del castizo barrio de La LATINA. 

El proyecto se hizo extensivo a otras producciones que encajaban como un guante en el espacio que había creado Alberto PURAENVIDIA y que siguieron despertando el interés del público que ha abarrotado día a día el pequeño aforo de 25 espectadores. Para nosotros este proyecto siempre tuvo un carácter efímero, al principio pensamos que duraría un par de meses y ya va por su tercer año. 

Durante toda esta temporada 2014/15 vamos a recuperar las obras que mejor han encajado y aprovechado este espacio y que mayor repercusión han tenido entre el público. Arrancamos con “AHORA EMPIEZAN LAS VACACIONES”, una versión de “El pelícano” de Strindberg escrita por Paco BEZERRA con dirección de Luis LUQUE “PECERAS” de Carlos BE y “CERDA” de Juan MAIRENA, que ya lleva con nosotros más de un año.

La repercusión que ha tenido el espacio y las obras que en él se han representado ha superado con creces cualquier expectativa de éxito, eso demuestra una vez más que hay que apostar por la calidad; la calidad de los autores, actores, escenógrafos, y directores. También nos demuestra que hay que arriesgar con nuevos formatos y estar abiertos a la experimentación.

La CASA de la PORTERA ha aportado a la escena teatral una nueva manera de hacer del teatro un acto más íntimo, ha roto la barrera que separa al público del actor con lo cual la interpretación debe ser más “cinematográfica”, sin dejar, en ningún momento, de ser teatro. El público valora mucho esta cercanía con el actor, estar en un mismo espacio, respirando al lado de él, les proporciona una experiencia absolutamente diferente que la que se vive en escenarios más convencionales. Los directores hemos tenido que aprender nuevas técnicas a la hora de poner en pie un proyecto en un espacio donde no hay distancias. La luz, la escenografía, la manera de colocar al público, todo ha sido nuevo y al mismo tiempo muy antiguo, porque el teatro ha evolucionado durante toda la vida de grandes escenarios, a espacios abiertos, a la calle, hangares, salas de fiesta o en casas diminutas. El acto teatral convive con el ser humano y está claro que puede desarrollarse en cualquier espacio donde quepa un actor y un espectador.

Creemos que ha llegado el momento de cerrar las puertas y continuar con el proyecto en otros espacios. De momento cohabitarán juntas La CASA de la PORTERA y La PENSIÓN de las PULGAS (el espacio que abrimos en la Calle Huertas el 20 de noviembre del 2013 y que se inauguró con MBIG, una versión de MACBETH de W. Shakespeare, escrita y dirigida por José Martret). En la siguiente temporada 2015/16 solo abrirá sus puertas La PENSIÓN de las PULGAS que cambiará de decorado para albergar el estreno de una nueva obra dirigida por Martret.

Durante esta última temporada el público tendrá una última oportunidad de disfrutar de muchas de las obras que se han representado en este singular espacio. “Ahora empiezan las vacaciones” solo se representará este mes de Septiembre en La CASA de la PORTERA, y sólo se harán 8 funciones (viernes y sábado), así que esta es la última oportunidad de disfrutar del trabajo de sus cuatro fantásticos actores: Lola Casamayor, Juan Codina, Raquel Pérez y Raúl Tejón.

La CASA de la PORTERA cerrará sus puertas en mayo y lo hará como empezó con “IVÁN-OFF”. Recuperaremos la obra con la que inauguramos el espacio el 8 de Marzo de 2012.

Desde aquí queremos agradecer el apoyo que el proyecto ha recibido por parte del público, los medios de comunicación y de los creadores que han desparramado su talento entre las habitaciones de La CASA de la PORTERA.

¡¡¡Queda un año para disfrutar de ella!!!

Fuente: Julio Bravo (abc.es)
El denominado circuito alternativo se ha convertido, en los últimos años, en uno de los más firmes valores de la escena madrileña. En este circuito bulle una frenética actividad con decenas de propuestas; muchas de ellas nacen y mueren, pero otras desafían su carácter efímero. Tras el parón veraniego, las salas recobran su (mucha) actividad. He aquí un repaso por sus programaciones de septiembre, de las más veteranas a las más jóvenes.
Una de las salas más antiguas es la Mirador, que recupera un clásico que está a punto de cumplir veinte años: «La katarsis del tomatazo»; también presentan el ciclo «Un cuerpo, mil danzas»(con las compañías Breakers, Saeeda Dance Group, Estuaria Compañía Flamenca e Interferencia Danza) y la obra «La gente», de Prez&Disla con dirección de Jaume Pérez. Otra sala histórica, Cuarta Pared, presenta nuevamente «Sé de un lugar», con texto y dirección de Iván Morales, e interpretada por Anna Alarcón y Xavier Sàez. Y al teatro Guindalera regresa «Duet for one», de Tom Kempinski, un fascinante montaje interpretado por María Pastor y Juan Pastor, con dirección de este último.
La sala Montacargas es otra de las veteranas del panorama teatral madrileño. Su programación, dedicada al clown y al humor, incluye«Tú vales mucho, pero mucho mucho. El casting», con idea original y dirección de Esteban G. Ballesteros; «El cabaret de la mujer pájaro», con dirección de Willy Éter; y «Cortázar», un espectáculo basado en textos del autor argentino, dirigido por Eduardo Gilio. Y en una línea también diferente circula el teatro Prosperidad, que presenta «Chocolate sexy», cabaret de Lomascrudoteatro; «¡Qué desamor mi amor!», de Evlin Pérez Yebaile; y «The life» y«Reinas de primavera», dos espectáculos de Sunflower.
El teatro Pradillo es otro histórico de la escena alternativa madrileña. La danza ocupa su programación, y presenta este próximo mes «The dream project: Encuentros en la tercera fase», de la coreógrafa Cuqui Jerez, y «Losquequedan unplugged», de Sandra Gómez y Vicente Arlandis. El teatro Victoria, por su parte, sigue con su programación clásica, con siete títulos: «Los miserables», adaptación de la novela de Víctor Hugo; «La venganza de don Mendo», de Muñoz Seca; «La vida es sueño», de Calderón de la Barca; «El burgués gentilhombre», de Molière; «El conde de Montecristo», sobre la novela de Alejandro Dumas; y las zarzuelas «Agua, azucarillos y aguardiente», de Chueca, y «La verbena de La Paloma», de Bretón.
Escapa un poco del circuito alternativo, pero por sus dimensiones también se puede incluir en él al teatro Quevedo, donde se recupera el musical «El otro lado de la cama», de David Serrano, y dirección de José Manuel Pardo. La puerta estrecha presenta «Refugio», de Leticia Pascual; «Las Fieras», de Roberto Arlt; y «El mono», basado en el «Informe para una academia” de Franz Kafka. Y otra sala, la jovencísima La puerta de al lado, estrena «¿Quién, yo?», de Thomas Cabané y Javier Enguix, con dirección de éste último.
El Teatro del Arte presenta en septiembre varias propuestas: destaca«Villa Puccini», con dramaturgia de Miguel Angel Orts y Alexander Herold, que dirige la función. María Luisa Merlo interpreta a una gran diva operística que aguarda su último concierto. La acompaña la soprano Emilia Onrubia, con el pianista José Madrid Giordano. Además están en cartel «Ángeles», una obra basada en «Padre Pedro». de Jose Ignacio Serralunga; «Desde el cielo te digo», con texto y dirección de Paco Anaya; «Noc», un vodevil dirigido por David Quintana; «Tod@s somos todos», un espectáculo unipersonal escrito, dirigido e interpretado por Sonia Castelo: «Vagabundos», de Alexander Merelo; y «Dios no tiene tiempo libre», escrito y dirigido por Lucía Etxeberría.
«Pedro y el capitán», un texto de Mario Benedetti, es una de las apuestas de Teatro del Barrio, el espacio impulsado por Alberto San Juan. Con la tortura como telón de fondo, la dirige Emilio del Valle y la interpretan Chete Lera, Jorge Muñoz y Alberto Guío. Otras obras programadas son «Ruz-Bárcenas», de Jordi Casanovas; «Autorretrato de un joven capitalista español», un monólogo de Alberto San Juan, que también presenta otro texto escrito y dirigido por él: «Marca España».
La Casa de la Portera es uno de los espacios con mayor proyección; en este mes de septiembre siguen en cartel «Ascenso y caída de Mónica Seles», de Antonio Rojano, con dirección de Víctor Velasco;«Cerda», escrito y dirigido por Juan Mairena; «Elepé» y «Peceras», ambas con texto y dirección de Carlos Be; y «Yo amé a Edgar Allan Poe», un espectáculo de Pilar Massa basado en relatos del autor estadounidense; y regresan a este lugar «Ahora empiezan las vacaciones», un texto de Paco Bezerra inspirado en «El pelícano», de Strindberg, y dirigido por Luis Loque; y «Liturgia de un asesinato», de Verónica Fernández, con dirección de Antonio C. Guijosa,
Su hermana menor, La pensión de las pulgas, presenta dos estrenos:«Cliff», de Alberto Conejero, con dirección del autor y de Alberto Velasco; y «Un disgusto danés», escrita y dirigida por Jumon Erra. Y se reponen «Sótano», de Josep Maria Benet i Jornet, dirigida por Israel Elejalde; «Dorian», un texto escrito y dirigido por Carlos Be sobre «El retrato de Dorian Gray», de Oscar Wilde; «Yernos que aman», con texto y dirección de Abel Zamora; y «La maratón de Nueva York», de Edoardo Erba, dirigido por Jorge Muñoz.
La sala Kubik Fabrik tiene en cartel en septiembre dos propuestas:«Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce», escrito y dirigido por Félix Pons; y «La invasión de los ladrones de cuerpos», una creación de Vicente Colomar, Ricardo Santana y Raúl Marcos con dirección del primero.
Nave 73 presenta en su programación «Mi pasado en B», escrito e interpretado por Javier Lara, con dirección de Pietro Olivera; «Ensayo general con público», con idea y guión de David Lavirgen; «La comunidad: un vecindario improvisado», un trabajo de improvisación de la escuela de Calambur Teatro; «Cabaret íntimo», escrito y dirigido por Susana Espelleta; «Manlet», de María Velasco; y«Yo, indígena, la conquista de uno mismo», con dramaturgia de José J. Serrano y dirección de Santi Senso.
En la Sala Tú hay también varias propuestas: «Efecto dominó», con texto y dirección de Javier Esteban; «Novecento», el conmovedor relato escrito por Alessandro Baricco, dirigido por Raúl Fuertes e interpretado por Miguel Rellán sobre el pianista del océano, que nunca pisó tierra; «Vacaciones en la inopia», escrito y dirigido por Íñigo Guardamino; «Matadero 36/39», con texto y dirección de Ramón Paso; «Sótano», de Josep M. Benet i Jornet, con dirección de Enio Mejía; y «Ay, Iniesta de mi vida», basada en la obra «Oe, oe, oe», de Maxi Rodríguez.
Tres son las obras que se presentan en la sala Azarte«Comment te dire adieu», escrita y dirigida por Sergi Manuel Alonso, que llega a Madrid tras estrenarse en Barcelona; «Tuyo Chopin», una coreografía de Alfonso Cayetano y Marco Antonio; y «Mínimo común», un espectáculo dirigido por Quino Falero con textos de Ariel Capone, Yolanda García Serrano, Fernando J. López, Juan Carlos Rubio y Paco Tomás,
Y por fin, Microteatro por Dinero, cuyo lema en septiembre es «Por pasión», presenta dieciséis trabajos; entre ellos figuran «Al borde», con texto y dirección de Pedro Herrero; «Butacas», de María Inés González y Miguel Ángel Cárcano, dirigida por éste último; «3,2 lo que hacen las novias», de Jota Linares y Roberto Pérez Toledo, con dirección de Ceres Machado; «Triangulados», escrito y dirigido por Elisa Ibáñez; y «Mística Atlética», con texto y dirección de Zenón Recalde.