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TEXTO: DAVID HARROWER
TRADUCCIÓN: YANNICK GARCÍA
DIRECCIÓN: ANDRÉS LIMA y MARTÍ TORRAS MAYNERIS
INTÉRPRETACIÓN: ÀNGELS BASSAS
DURACIÓN: 1h 20min
FOTO: GERARD RANCHAL
PRODUCCIÓN: ÀNGELS BASSAS, BOHÈMIA'S y AJUNTAMENT DE FIGUERES
TEATRE AKADÈMIA

Estamos acostumbrados a dos tipos de monólogos: los stand-up (los del club de la comedia, para entendernos) y los intrínsecos (donde la protagonista te explica su historia pero que explotan para dentro). Sin embargo, Ciara, explota para fuera, es el público el que recibe el interrogante, quién es preguntado, quién es juzgado. 

Ciara es una mujer que vive y ha vivido en un mundo de hombres, los cuales se han creído siempre con derecho a todo, y mucho más fuertes que ella. Pero la situación nos demuestra lo contrario. Aquella flor empieza a desperezarse dentro de su capullo y sale despedida como si de una bala se tratara. Vive en un mundo de gánsters, pero no todos son masculinos.

Impresionante interpretación de Àngels Bassas a la que te cuesta mantener la mirada fija, cuando mientras te explica su tragedia se te queda mirando, con los ojos como si te perforaran, mientras la empatía te atrapa y te sientes parte de su drama.

Con una escenografía desnuda, impotente vacío el de las paredes blancas características del Teatro Akadèmia, la voz circula libremente. No hay trabas para un texto que pocas veces te permite respirar. Necesita de tu atención, de aquellos que hasta el final no te desvela sus verdaderas intenciones. 

Habla de cuadros, de arte, de familia, de relaciones, y de una sociedad tan corrupta que ni los pilares más fuertes la sostienen. Ciara es un montaje de cocción lenta, de aquellos que poco a poco van entrando hasta que llegan a un punto donde explotan. No te dejan hecho añicos, porque no hay lecciones, simplemente una historia, la geganta (ens) ha despertat.

CIARA

by on 16:39
TEXTO: DAVID HARROWER TRADUCCIÓN: YANNICK GARCÍA DIRECCIÓN: ANDRÉS LIMA y MARTÍ TORRAS MAYNERIS INTÉRPRETACIÓN: ÀNGELS BASSAS D...
Fuente: Elisa Díez (Butaques i Somnis) | Foto: David Ruano

En el último mes, hemos visto una serie de propuestas para la rentrée teatral que se producirá de aquí a unos días con la habitual gala de Aixeca el teló, aunque cada uno lo levantará en su justo momento. Hoy cerramos capítulo con las últimas recomendaciones, antes de volver a la dura realidad y empezar a deshacer las maletas y desenvolver las temporadas de los teatros que aún nos quedan por conocer.

Del 23 de septiembre al 25 de octubre- Terra Baixa- Teatre Borràs

El clásico catalán de Àngel Guimerà que el dúo Pau Miró y Lluís Homar convirtieron en un maravillosos monólogo y que, sin duda, se convirtió en en uno de los montajes de la temporada pasada, vuelve durante un mes, tras agotar entradas, a la cartelera del Teatro Boros  Después de esta versión para una sola voz, Terra Baixa formará parte para siempre de la figura de Lluís Homar. Viajaremos por todos los papeles de la obra concentrados en una misma figura: Manelic, Marta, Sebastià... Por fin puede decir: "He mort el llop, he mort el llop".

+CRÍTICAS

El Lliure abre (Gràcia) con dos monólogos de Stefano Massini sobre los conflictos Checheno y Palestino con dos mujeres de armas tomar: Rosa Maria Sardà y Míriam Iscla. Dirige Lluís Pasqual que se enamoró de ambos textos al instante.

Del 22 de septiembre al 11 de octubre- CrecEnUnSolDeu- Lliure de Gràcia

Como tantas veces, el teatro se plantea preguntas en voz alta sobre un tema que nos afecta, que nos conmueve día tras día y al que la mayoría de las veces no tenemos respuesta. ¿O alguien cree poseer las respuestas a las preguntas que explotan todos los días, en carne viva, en este pedazo de tierra milenaria denominada Franja de Gaza? ¿Alguien sabe qué más decir? O, simplemente, ¿qué decir?



Del 23 de septiembre al 3 de octubre- Dona no reeducable- Lliure de Gràcia

Segundo monólogo del italiano Stefano Massini: Dona no reeducable, que trata de la periodista Anna Politkóvskaya, asesinada en el año 2006 por estar en contra del posicionamiento ruso en el conflicto checheno. El autor que ha deslumbrado a los espectadores esta temporada con Lehman Trilogy escribió hace tres años, en homenaje a la periodista rusa Anna Politkóvskaya, asesinada por el denominado terrorismo de estado, un texto: Mujer no reeducable. Teatro de urgencia. Urgentes. Necesarios.


Y más mujeres...

Un día antes de la Mercè levantará la persiana la Sala Atrium con El desvetllament d'una papallona nocturna, un espectáculo de Eles Alavedra a partir de textos de Virginia Woolf y con Anna Sabaté como única protagonista. El montaje recrea fragmentos de la obra literaria de Woolf donde el esfuerzo por mantenerse honesta en el oficio de escritora la lleva a cuestionarse la responsabilidad que tiene que asumir respecto a las cuestiones sociales, desde reclamar el acceso al democrático acceso a la enseñanza hasta una convivencia más poética. El tono del montaje oscila entre la intimidad susceptible al predominio de la violencia en su entorno a un humor que hace de espejo con una elegante ironía.



Ciara de David Harrower es el espectáculo escogido para abrir la temporada del Teatre Akadèmia. Muchos nombres aparecen en el cartel, dirigida por Andrés Lima y Martí Torras Mayneris y protagonizada por Àngels Bassas. Un inicio de temporada de altura a tenor de lo que está publicado en su web.
Ciara es todo un reto interpretativo, un verdadero ejercicio de virtuosismo actoral. Un thriller lleno de poética y brutalidad al mismo tiempo. Una mujer fuerte en un mundo de hombres. Hija de un reconocido criminal, una especie de Padrino a la escocesa. Refugiada en el mundo del arte, aislada de la delincuencia y del mundo de los gángsteres de su padre, pero finalmente... la herencia vital y familiar no la podrá evitar.


Fuente: Rocío García (elpais.com) | Fotos: Gorka Lejarcegi
El Teatro de La Abadía de Madrid será en unos días el ágora, esa plaza pública de la antigua Grecia, ese lugar de reunión y discusión, las asambleas que concitaban a ciudadanos de toda clase y condición. Será una ágora en torno a la tragedia griega, al origen del teatro, con la representación de tres obras míticas y universales —Antígona, Medea y Edipo Rey—, que llegarán al escenario de La Abadía a partir del próximo martes día 21 bajo la dirección de tres grandes de la dramaturgia española, Miguel del Arco, Andrés Lima y Alfredo Sanzol. Será una ocasión para entrar en la esencia de la condición humana, a través de la vida de héroes y de mitos, de muertes y venganzas, de amores e inmortalidad, de celos. Nace así el Teatro de la Ciudad, uno de los proyectos más ambiciosos y novedosos en el panorama teatral español, con el objetivo de aunar esfuerzos de creación colectiva y generar un espacio físico y humano que sirva de investigación, producción y exhibición de las obras que se vayan poniendo en marcha.
El Teatro de la Ciudad, impulsado por Del Arco, Lima y Sanzol como una gran fiesta ciudadana y colectiva en torno al teatro, cuenta con el apoyo decidido y entusiasta del director de La Abadía y benefactor de esta iniciativa, José Luis Gómez, —”nunca ha habido nada parecido”—. La vocación de esta aventura es la de ser sostenible en el futuro y la de abrir sus puertas a otros creadores contemporáneos y a nuevos valores de la escena teatral.

Antígona


Antígona es la obra de Sófocles que dirige Miguel del Arco. La protagonista se enfrenta a los dictados políticos del rey de Tebas, su tío Creonte, anteponiendo lo que cree ser su realidad familiar. Junto a Manuela Paso (Madrid, 1969) intervienen en la obra Carmen Machi, Ángela Cremonte, Cristóbal Suárez, Raúl Prieto, José Luis Martínez, Silvia Álvarez y Santi Marín.


Compartiendo un mismo espacio escénico, los montajes de las tres tragedias griegas se irán alternando a lo largo de los días (del 21 de abril al 21 de junio), de tal modo que los espectadores podrán asistir en una misma semana a las tres representaciones. Al frente de las tres tragedias griegas están grandes nombres de la interpretación, junto a actores de sólidas carreras en la escena. En Antígona de Sófocles, dirigida por Miguel del Arco, la actriz Carmen Machi se meterá en la piel de un hombre poderoso, Creonte, el rey de Tebas enfrentado a su sobrina Antígona, papel que interpreta Manuela Paso. Aitana Sánchez Gijón será Medea, la obra de Séneca que dirige Andrés Lima, y Juan Antonio Lumbreras hará de Edipo Rey en la pieza de Sófocles dirigida por Alfredo Sanzol. Esta propuesta se completará con unas veladas a las que han puesto el nombre de Entusiasmo, una combinación de locura y sabiduría a celebrar los fines de semana, en los que reinará el factor sorpresa, un espacio imprevisto, que un día se puede convertir en un baile, otro en un coloquio, un discurso, una canción o un debate. El espectador no sabrá de antemano cuando o dónde se producirá el hecho teatral.
Ya hace días que el ágora ha entrado en esos patios idílicos de La Abadía. Lo hizo en la primavera pasada cuando unos talleres de investigación unieron a actores, directores, investigadores, dramaturgos, escenógrafos y oyentes en tono a las claves de las tragedias griegas, su puesta en escena y las motivaciones de los personajes, y lo hace ahora en un enérgico trajín de idas y venidas, de ensayos finales en el espacio escénico elegido, en el que no faltan los nervios pero tampoco el júbilo y la pasión.

Creonte


En la versión escrita por Miguel del Arco, Creonte es una mujer. Carmen Machi (Madrid, 1963) resalta que tanto Antígona como Creonte son unos personajes con los que cualquiera puede empatizar. “He aprendido que en la tragedia el que tiene la palabra tiene el poder y el que habla tiene la razón. Este el dilema de la tragedia, abocada a un final terrible”.


Aitana Sánchez-Gijón tiene la garganta destrozada y la boca llena de llagas. Sabe que será cosa de apenas unos días, que ese dolor emocional que se ha traducido en dolores físicos desaparecerá. Está sin duda ante uno de los papeles más atrayentes de su carrera, Medea, esa hija de reyes, descendiente del linaje del dios Sol, abandonada, desterrada, repudiada como si fuera basura, una mujer poderosa a la que le es arrebatada de un plumazo su dignidad y que decide vengarse dando muerte a sus propios hijos. “He pasado la fase inicial del miedo y el peso que supone interpretar a un personaje mítico como este, llevado a escena a lo largo de la historia por grandísimas actrices, he superado ese primer momento que puede llegar a paralizarte y ahora me siento como si llevara los 46 años que tengo preparándome para poder afrontar algo así. El proceso de trabajo e investigación que hemos realizado me ha ayudado mucho a naturalizar de alguna manera ese acercamiento a Medea, a no sentirme aplastada por el peso de los siglos y la historia y a sentirlo como algo propio". El personaje de Medea se ha ido infiltrando en el subconsciente de la actriz, —“en algún lugar que no controlo racionalmente”— y poco a poco se ha ido apoderando de ella. “Todo esto ha ido brotando en los ensayos desde el primer día de manera muy clara, como que el camino del dolor estaba ya trazado y a partir de ahí todo ha ido saliendo como sin esfuerzo. Como si de alguna manera se hubiera apartado de mí el lado racional y analítico que tengo, me he quitado resistencias y control y me he dejado llevar”. Sánchez Gijón sabe del poder de las palabras y de la acción de esta mujer desbocada por el amor al guerrero Jasón. Como madre, —“al principio no podía leer sin sollozar la escena de la matanza de los hijos”— decidió dejar a un lado a “Aitana” y meterse en “el dolor de una mujer que ya está muerta, que ha antepuesto su amor ante todas las cosas, que ha sido ya capaz de matar en el pasado, de despedazar a su propio hermano”. “He intentado comprender desde ese dolor que te inunda y te obsesiona y te hace escoger el camino de la destrucción total. Medea raya la locura, pero no está loca. Lo más terrible de todo es que uno puede llegar a comprender en qué momento se traspasa esa línea en una mente que no está enferma. Mata a sus hijos y se arrepiente pero a continuación clama: ‘Un intenso placer me penetra a mi pesar y crece".
La escenografía en la sala Juan de la Cruz, de La Abadía, es la misma para los tres montajes, unos cortinajes negros de flecos y el espacio ovalado del teatro, aunque con diferentes elementos. En Medea uno entrará como en un paisaje oscuro de ceniza, lava y rocas, con dos muñecos de barro de terracota, un contrabajo a un lado, dos sillas que se moverán y un traje de novia colgado al fondo en referencia a Creúsa, la hija de Creonte causante del repudio de Jasón a Medea. Una larga mesa de banquete, con restos de comidas y bebidas y centros de flores, acogerá el drama de Edipo Rey, mientras que Antígona utilizará una gran bola transparente colgada del techo sobre la que proyectarán imágenes.

Medea


Uno de los grandes personajes de la literatura, Medea, de Séneca, fue una mujer que, desquiciada por los celos y la amargura, mató a sus hijos. A Andrés Lima, su director, le inquieta desde hace tiempo ese crimen, “el más atroz que uno puede imaginar”. Junto Aitana Sánchez-Gijón (Roma, 1968) interpretan la obra Joana Gomila, Laura Galán y Andrés Lima.


“¿Te parece una locura que Creonte sea una mujer?” La pregunta que le planteó Del Arco a Carmen Machifue toda una sorpresa. “Espérate que lo lea de nuevo y te digo”, le contestó cauta. Hoy la actriz, que vuelve de nuevo con la obra de Sófocles a romper moldes interpretativos, revisó el texto una y otra vez y no vio nada que impidiera que ese poderoso rey de Tebas fuera una mujer. “En ningún momento hemos echado de menos algo que nos diera a entender que estábamos traicionando la verdad. Por el hecho de que Creonte sea una mujer ni mejora ni empeora la función, pero sí creo que en el enfrentamiento con Antígona se afronta de manera más directa la lucha de poderes. El poder no tiene sexo. Son dos personajes muy orgullosos que se creen en posesión de la verdad. Al ser dos mujeres, la situación se iguala mucho y a mí eso sí que me parece interesante. Noto además que crece en potencia sobre todo en la escena con su hijo Hemón”.
Es domingo, acaba de terminar un ensayo y Machi se ha vestido de Creonte para la foto: botas altas, camisa transparente negra y una casaca también negra, que contrastan con los labios rojos. Independientemente del hecho de que ese rey de Tebas ahora sea una reina, a la actriz le ha cambiado mucho la percepción que se tiene de Creonte. “Creo que estamos un poco equivocados. Le defiendo porque le tengo que interpretar pero también porque tengo fe en su honestidad. Lanza un discurso al pueblo en su toma de posesión al que yo votaría con los ojos cerrados. Quiere un país democrático donde haya paz y donde se respeten las leyes. Para ello comienza elaborando una decreto que afecta a su propia familia, pero lo último que se espera es que sea un miembro de esa familia, su sobrina Antígona, la que socave la autoridad. Ahí empieza el conflicto y ante la envergadura de ese enfrentamiento rechaza la corrupción y el tráfico de influencias llegando hasta sus últimas y trágicas consecuencias. Visto así, creo que Creonte está cargado de razones. No creo que represente el abuso de poder, sí el poder y la autoridad. Es la ley", asegura Machi que reconoce, sin embargo, que el orgullo y la cabezonería terminan por socavar las razones de este mito de Sófocles.

Edipo rey


Escrita por Sófocles, es, según Aristóteles, la tragedia más perfecta. “Me impresiona mucho la historia de un hombre que descubre que toda su vida está construida sobre una mentira”, dice su director, Alfredo Sanzol. Junto a Juan Antonio Lumbreras (Cáceres, 1973) trabajan Natalia Hernández, Elena González, Eva Trancón y Paco Déniz.


No lo tiene tan claro Manuela Paso que ve en su personaje, Antígona, a una mujer que lucha contra el sistema y unas leyes injustas e inhumanas. También contra el abuso de poder que cree representa sin dudas Creonte. ¿Dónde está la ley? ¿dónde están sus límites? ¿quiénes imponen esas leyes y desde dónde lo hacen? ¿las leyes se tienen que imponer o puede haber un diálogo con el ciudadano? Todas estas preguntas han atravesado las reflexiones de Manuela Paso, que confiesa que Antígona es el gran personaje de su carrera, uno de los papeles más desafiantes a los que se ha enfrentado nunca. “Tiene una fuerza extraordinaria. No es fácil encontrar papeles con el misterio, la garra y la fuerza de esos mitos del teatro griego. Es lo más potente que una actriz puede hacer sobre un escenario. Es una experiencia poderosísima”, asegura Paso, que sigue el consejo que le dio su profesor Juan Pastor: ‘a un actor entregado se le perdona todo’. Y ella se entrega con tal sentimiento que tiene la sensación de que aparca su vida como Manuela y entra literalmente en cada función a vivir la de Antígona.
Y en esto que llega el padre, Edipo rey, al que Antígona acompañó al exilio tras su expulsión de Tebas, tras matar accidentalmente a su padre y casarse con su madre. La tragedia de Edipo nunca deja de interesar. Ese mito con pies de barro es para su intérprete, Juan Antonio Lumbrera, un ejemplo de dignidad. Fue Alfredo Sanzol quien le aconsejó rebuscar en experiencias personales existencias trágicas. Y él la encontró en su bisabuela que perdió de manera violenta y terrible a casi todos sus hijos y que, sin embargo, nunca se vino abajo. “Esa dignidad y verticalidad es la que yo he intentado impregnar a Edipo, un personaje cuyo afán de saber y de conocer, pese a quien pese y cueste lo que cueste, le llevan a la desgracia. “Con Edipo uno descubre que muchas veces el conocimiento te hace muy desgraciado, como se puede ver hoy con los ejemplos de personas como Snowden, Falciani o Julian Assange y sus papeles de Wikileaks. Todos estos personajes demuestran que todavía sigue habiendo gente que quiere llegar al fondo de la verdad pese a las dificultades y desgracias que recaen sobre ellos”.
Analogías o no, las tres tragedias griegas son para sus directores una oportunidad de mirarse en el espejo para plantearse preguntas y no sentencias, para mostrar el lado más oscuro del ser humano, sin rehuir la mirada al conflicto. “Queremos meter el dedo en nuestras llagas y mirar de frente el dolor”.


Fuente: Julio Bravo (abc.es)
Alfredo Sanzol, Andrés Lima y Miguel del Arco son los tres pilares sobre los que se asienta Teatro de la Ciudad, un proyecto que incluye «investigación, reflexión, producción y exhibición», según han explicado en su presentación. Son tres de las figuras descollantes de la escena española actual, y su unión ha generado una notable expectación en el mundo del teatro.
El deseo de los tres directores de hacer algo conjuntamente y el descubrimiento de que a los tres les apetecía poner en pie una tragedia fue el detonante del proyecto, en el que han involucrado a los productores con los que habitualmente trabajan (Joseba Gil, Gonzalo Salazar-Simpson y Aitor Tejada) y a sus respectivas «familias escénicas»: actores, escenógrafos, diseñadores de vestuario o músicos que trabajan regularmente con los tres.
Con la mirada puesta en un futuro montaje de tres tragedias grecolatinas -«Antígona», «Medea» y «Edipo»-, el Teatro de la Ciudad arrancó en junio del pasado año con un taller, «Mito y Razón», dedicado a las tres obras y realizado conjuntamente por los tres directores. En él participaron actores como Carmen Machi, Bárbara Lennie, Israel Elejalde, Cristóbal Suárez, Aitana Sánchez-Gijón, Irene Escolar o Lucía Quintana, e intervinieron Mario Gas, Nuria Espert y Alberto Conejero, entre otros.
A éste taller han seguido otros dedicados a la dramaturgia y el estudio de los tres personajes centrales. El teatro de La Abadía, que ha acogido estas actividades, será el escenario donde se representarán en abril las tres tragedias: «Antígona», dirigida por Miguel del Arco, y con Carmen Machi y Manuela Paso al frente del reparto; «Medea», dirigida por Andrés Lima y protagonizada por el propio director junto a Aitana Sánchez-Gijón; y «Edipo Rey», con dirección de Alfredo Sanzol y un reparto que incluye a Natalia Hernández y Juan Antonio Lumbreras, entre otros. Además, habrá otro espectáculo, titulado «Entusiasmo»; un término griego que tiene que ver, según Sanzol, con «la posesión y la creación». No es, explicó Lima, un cuarto montaje, «Es una manera de prolongar la experiencia para el público, hacerles partícipes de la experiencia», dice Lima, que anuncia sorpresas en este «Entusiasmo». 
Los tres directores coinciden en señalar que el trabajo conjunto y el enriquecimiento con las ideas de los demás es lo más interesante para ellos del proyecto: «La dirección es una tarea con muchas inseguridades e incertidumbres, y compartirlas te hace más valiente», dice Miguel del Arco. «La unión hace que superes el miedo», tercia Lima. Miedo y libertad son, precisamente, dos conceptos que tienen que ver con la Revolución francesa, que ha inspirado igualmente el nombre del proyecto, Teatro de la Ciudad.
José Luis Gómez ha acogido en el teatro de La Abadía, que él dirige, el proyecto; allí se han celebrado los talleres y se estrenarán los espectáculos. «Ha sido un golpe de corazón», argumenta, y recuerda que en París, en los años veinte, cuatro directores -Louis Jouvet, Charles Dullin, Gaston Baty y Georges Pitoëff-, alumnos de Jacques Copeau, crearon un proyecto similar, que se conoció como el Cartel de los cuatro. Define a los tres directores como «gente que tiene un instinto reformador», y su manera de entender el trabajo teatral coincide plenamente con el espíritu de La Abadía.
¿Y por qué han escogido la tragedia para echar a andar el proyecto? ¿Creen que es un buen camino de establecer un diáglogo con el público? Dice Alfredo Sanzol que él tenía «el impulso de contar una tragedia. Es importante escribir y dirigir para saber lo que se quiere contar, pero eso se descubre al final». Andrés Lima, por su parte, añade que «el público tiene necesidad y ganas de abrir los ojos y mirar de frente, y el teatro es un espejo en el que mirarse y una forma de reflexionar. «El teatro siempre ha funcionado en tiempos de crisis -añade-; y cuanto mayor es la tragedia, se cuenta de manera más bonita». El público, concluye Lima, necesita belleza, pero también encontrarse con la realidad. Y añade Del Arco: «Los clásicos lo son precisamente porque están en permanente transformación».
Es inevitable en cualquier proyecto teatral referirse al 21 por ciento del IVA cultural, y la presentación de Teatro de la Ciudad no es una excepción. Andrés Lima lo califica de «cuchillada», y José Luis Gómez va más allá cuando se refiere a la situación como un «suicidio cultural». «Unirse -dice- es una manera de resistir». ¿La creación de Teatro de la Ciudad es entonces un acto de resistencia?, se les pregunta. «No -dice Sanzol. Es un acto de movimiento, de alerta, de creación».

Fuente: EFE via abc.es

El director Andrés Lima lleva el espíritu de Lou Reed al espectáculo musical «Desde Berlín», con el que el próximo 9 de septiembre se abre la temporada del Teatro Romea de Barcelona, que ha definido como «un poema audiovisual» y que cuenta con la actuación de Nathalie Poza y Pablo Derqui.
El director artístico del Romea, Borja Sitjà, que debuta en el cargo con «Desde Berlín», ha explicado hoy en la presentación que el proyecto surgió de muchas conversaciones y pensamientos, de ganas de trabajar a partir de la obra de Lou Reed y su manera de enfocar el arte.
Ese enfoque genérico se centró de manera específica en el disco de Lou Reed «Berlín», un álbum que, como recordaba hoy Sitjà, fue destrozado por la crítica cuando apareció en 1973.
Sexo, muerte, autodestrucción y suicidio conforman el eje temático de este disco, que habla de la historia de amor de dos personajes, Caroline, una prostituta drogadicta, y Jim, un proxeneta maltratador, y a partir de ese disco el Romea pidió a tres escritores de tres generaciones diferentes, Juan Villoro, Juan Cavestany y Pau Miró, que enviaran escenas inspiradas en el álbum para construir el espectáculo.

Espectáculo poético

Partiendo de las escenas enviadas por los tres autores, Andrés Lima añadió algunos textos y construyó la dramaturgia de la obra.
Lima ha dicho que «igual que Lou Reed decía que sólo hacía rock and roll y que lo importante era hacerlo desde el corazón, esta obra debe acometerse del mismo modo, desde el corazón» y añade: «Lou Reed era un poeta, además de un músico, y por esa razón hemos afrontado el espectáculo de una manera poética».
Con una cama de matrimonio como elemento escénico centraly un biombo en el que se proyectan vídeos y textos sugerentes y alegóricos, «Desde Berlín» aparece ante el espectador como «un poema visual» que, en palabras del director, «no rehuye la mirada hacia el lado salvaje y oscuro de la vida, porque en definitiva estamos ante una historia completa llena de tragedia y comedia».
El elemento común de «Desde Berlín» no sólo es la música de Lou Reed y su disco «Berlín» sino también la influencia que tuvo el rockero en muchas generaciones, por su forma de ver la vida y de expresarse, que tiene mucho que ver con Nueva York, la Factory, Warhol, o la tradición poética urbana de Delmore Schwartz, Saul Below o Allen Ginsberg.
Para la actriz Nathalie Poza, el espectáculo es difícil de definir: «cada día tengo más claro que es un trabajo poco intelectual, en el que ya sólo cabe tirarse al abismo».
La actriz, que toca el piano y canta en directo, ha confesado: «Lou Reed es el artista de mi vida y «Berlín» disparó mi imaginación con sólo 11 años, porque fue un disco que rompió las barreras que separan la poesía de la música y del teatro».
Pablo Derqui, popular por su interpretación de Enrique IV en la serie televisiva «Isabel», no ha ocultado sus nervios ante la inminencia del estreno de una obra en la que debe tocar la guitarra eléctrica en directo.
Los arreglos musicales para la obra han corrido a cargo de Jaume Manresa, exteclista del grupo Antònia Font.
Tras hacer temporada en el Romea hasta el 19 de octubre, el espectáculo se representará en Valencia y posteriormente durante cinco semanas en el teatro Matadero de Madrid.