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TEXTO: MARC ARTIGAU, CRISTINA GENEBAT y JULIO MANRIQUE
DIRECCIÓN: JULIO MANRIQUE
INTÉRPRETES: ROSA GÀMIZ, CAROLINA MORRO, MARTA PÉREZ, CARME PLA, ALBERT RIBALTA, JORDI RICO y ÀGATA ROCA
DURACIÓN: 105min
FOTOGRAFIA: DAVID RUANO
PRODUCCIÓN: T DE TEATRE, FOCUS y GREC 2017 FESTIVAL DE BARCELONA
TEATRE ROMEA

Ay, qué tiempos aquellos en que las T de Teatre hacían espectáculos ‘ridiculizando’ a los hombres! ¿25 años han pasado ya? ¡Cómo pasa el tiempo! E.V.A. es una obra homenaje a su trayectoria y quizás un punto y aparte de su carrera, parecido a aquel que van marcar cuando van abandonar sus habituales sketches para pasar a representar obras con inicio, nudo y desenlace. 

E.V.A. está especialmente llamada a ser el final de una etapa. Conscientes que los años de Jet Lag o Homes (que han sido sus dos grandes éxitos) no volverán, el humor de T de Teatre debería girar a lo que ya nos demostraron con la gran obra de esta etapa, Dones com jo, también al Romea, escrita y dirigida por Pau Miró. El dolor es el tema principal de E.V.A., nombre de mujer, de la primera mujer, según la mitología cristiana, pero también son las siglas de la Escala Visual Analógica del Dolor. Todo muy bien tramado. 

La obra gira entorno a Àgata, Àgata Roca, una actriz que se encuentra en plenos ensayos de una obra de teatro con la cuál su compañía celebra los 25 años encima de las tablas, ‘casualidades de la vida’, pero su madre, genial Carme Fortuny, ha decidido escaparse de la residencia para vivir la vida. Clara, Carme Pla, se acaba de coger una año sabático y se dedica a limpiar armarios, ahora que su hija, Eva, Carolina Morro, está a punto de abandonar el nido para marcharse a estudiar fuera. Paloma, Marta Pérez, es una anestesista que tiene anestesiada su vida personal y Lola es una madre de gemelos que se dedica al negocio inmobiliario.  En esta ocasión, Albert Ribalta y Jordi Rico también se incorporan al reparto para interpretar personajes secundarios. Mención especial para Ribalta brillante en su personaje de Yoshiro.

En las interpretaciones también se hacen un homenaje a sí mismas, quizás la más ‘evolucionada’ sea Àgata Roca (o quizás se predilección personal), su personaje tiene más matices, es un mujer menos ‘histérica’ que las que nos tiene acostumbrados a interpretar, igual de indecisa que en otras ocasiones pero con más fondo. Carme Pla sigue con sus personajes enfadados con el mundo y lo borda, es una de las actrices que mejor se enfada de Catalunya, sin duda. Al igual que Marta Pérez, la más ‘seria’ de la familia T de Teatre. En este caso se echa de menos a Mamen Duch, su desparpajo le habría venido de perlas a un texto, que a veces peca de encorsetado y previsible. El paso del tiempo hará que la máquina, entre actores, texto y puesta en escena funcione a un ritmo más adecuado.

La escenografía de Alejandro Andújar permite una escena mucho más amplia y luminosa y el continuo movimiento y cambio de localizaciones: sala de espera de una residencia, un hospital, un restaurante… es impresionante lo que esconde lo que ha simple vista parecía un simple habitáculo de madera. La iluminación de Jaume Ventura y el espacio sonoro de Damien Bazin ponen el resto a un espectáculo donde el espectador se lo pasa bien, se ríe, disfruta echando la vista atrás, y si es fan de T de Teatre captará los guiños que todo homenaje requiere.

Per molts anys / Muchas Felicidades, T de Teatre!

E.V.A.

by on 20:26
TEXTO: MARC ARTIGAU, CRISTINA GENEBAT y JULIO MANRIQUE DIRECCIÓN: JULIO MANRIQUE INTÉRPRETES: ROSA GÀMIZ, CAROLINA MORRO, MARTA P...

TEXTO y DRAMATURGIA: EUSEBIO CALONGE
DIRECCIÓN: PACO DE LA ZARANDA
INTÉRPRETES: CELIA BERMEJO, ENRIQUE BUSTOS, GASPAR CAMPUZANO, IOSUNE ONRAITA y FRANCISCO SÁNCHEZ
DURACIÓN: 1h 15min
PRODUCCIÓN: LA ZARANDA. TEATRO INESTABLE DE ANDALUCÍA LA BAJA
TEATRE ROMEA

Es de admirar el riesgo que supone programar en un teatro comercial medianamente grande una compañía como La Zaranda, cuyos montajes no son fáciles, donde las risas están entrecortadas por la crítica, por una situación que al finalizar se te queda como un pesado poso en el estómago.

Con muy poca escenografía se construye el horror, de los cuerpos, de la senectud, de aquellos que han sido arrinconados por hijos y demás familiares porque ya no sirven, a los que viven esperando la muerte. Pero no se deprimen, ellos buscan una salida. Sus sueños, todavía intactos, luchan contra la muerte, porque la vida les importa y la valoran, quizás más que los que les arrinconaron.

El grito en el cielo es una tragicomedia con gran carga poética y una potencia poco vista en el terreno visual. Una extraordinaria iluminación del mismo Eusebio Calonge se funde perfectamente con el espacio escénico de Paco de la Zaranda y la música de Richard Wagner para convertir la oscuridad en momentos tétricos.

En la parte interpretativa encuentro algún "pero". Así como la parte del movimiento está genialmente representada, el exceso de repeticiones y las voces exageradas de los protagonistas para hacer reír a los espectadores caen en el esperpento más rancio. Todos hemos tenido la oportunidad de tratar con señores mayores y no conozco a ninguno que hable de la manera que lo hacen los protagonistas. No hacía falta que viniera el "cuñao" a escena.

No sé si en su huída han llegado al cielo o al infierno, pero yo les dejaría un tiempo en el purgatorio, para que limen las pequeñas asperezas y entren poco a poco por la puerta gran de los cielos.

EL GRITO EN EL CIELO

by on 18:08
TEXTO y DRAMATURGIA: EUSEBIO CALONGE DIRECCIÓN: PACO DE LA ZARANDA INTÉRPRETES: CELIA BERMEJO, ENRIQUE BUSTOS, GASPAR CAMPUZANO, IOS...

Por Elisa Díez (Butaques i Somnis)

¡Es la guerra! O al menos lo ha sido durante las últimas tres temporadas para el Grupo Focus: Condal, Goya, Romea y La Villarroel. Y una guerra, que como bien afirmaba su presidente, Daniel Martínez, ha sido muy dura, y que no han acabado de ganar. Al ya consabido 21% de IVA, que no baja y el que le quita el sueño a más de uno, incluido Martínez, que afirma que no sólo afecta al bolsillo sino psicológicamente, hay que unirlo la falta de interés por el teatro (la cultura en general) del público. El Conseller de Cultura Ferran Mascarell cerraba con su parlamento la rueda de prensa afirmando que en los últimos cuatro años el consumo cultural ha bajado un 20%. Tanto desde Focus como desde la consejera afirman que la temporada 15-16 será la temporada del cambio, de la recuperación, pero lo cierto es que llevamos dos temporadas con las misma cantinela, y la temporada del cambio de momento sigue ausente.

Pero bueno mejor mantener el optimismo y entrar en materia, teatro por teatro, nombre tras nombre. Consulta, compara, compra tu entrada, pero sobre todo no te quedes en casa. Ellos (21%) no pierden, perdemos todos. 

TEATRE ROMEA

Como bien comenté hace unas semanas, iniciará temporada con un montaje esperado, El Grito en el Cielo de la compañía andaluza, La Zaranda. Un imperdible que lleva unos cuantos meses de gira recibiendo alabanzas a diestro y siniestro y que todavía no habíamos podido disfrutar en Barcelona. Del 8 al 20 de septiembre.

Después la primera reposición, Sócrates de Mario Gas e interpretado por Josep Maria Pou, que llenó el Romea en julio y que es un éxito seguro del 24 de septiembre al 18 de octubre.

A finales de octubre nos llega El Largo viaje del día hacía la noche de Eugene O'Neill con Mario Gas y Vicky Peña, que llenó la temporada pasada en Madrid, dejando a espectadores en la calle y con buenas críticas.

Otros que llenaron y arrasaron fueron Els Veïns de dalt, la ópera prima teatral del cineasta Cesc Gay, que esta temporada repite escenario y reparto de 11 de noviembre al 24 de enero.

Noticias frescas nos esperan a finales de enero con Panorama des del pont de Arthur Miller, dirigida por Georges Lavaudant y con un reparto de lujo: Eduard Fernández, Jordi Martínez, Mercè Pons, Marina Salas, Marcel Borràs y Pep Ambrós. Del 30 de enero al 10 de abril.

A mediados abril Mérida se instalará un poco más de 15 días en Barcelona, hablo del espectáculo César & Cleopatra protagonizado por Ángela Molina y Emilio Gutiérrez Caba. Del 13 de abril al 1 de mayo.

¡Vuelve Oriol Broggi al Romea! con Els cors purs, basada en el relato Mary de Cork de Joseph Kessel con dramatúrgia del propio Broggi y Marc Artigau en el reparto Pablo Derqui, Miranda Gas y Borja Espinosa. Mes de mayo y junio.

A falta de concretar el espetáculo del Grec 2016, la temporada del Romea, se completa con Teatro Familiar, los Solos (Mario Gas, Juan Echanove, Emma Vilarasau, Lluís Soler, Josep Maria Pou y Vicky Peña) y el OFF SIDE con La revolta dels Àngels de Enzo Corman protagonizada por Xavi Sáez, Guillem Motos y David Menéndez del 25 de septiembre al 18 de octubre y Plató ha mort de Manuel Dueso.

TEATRE GOYA

Como también comenté, la temporada del Goya comienza con Allegro de Paco Mir y el Cor del Teatre del 12 de septiembre al 4 de octubre. Del 6 al 11 de octubre vuelve a Barcelona, Autorretrato de un joven capitalista español protagonizado por Alberto San JuanY otra gran vuelta a su teatro, tal y como afirma Josep Maria Pou es la de Concha Velasco con Olivia y Eugenio del 15 de octubre al 15 de noviembre.

Uno de los platos fuertes de la temporada es el musical de pequeño-mediano formato, pero producido cuidando los detalles, según explica el mismo Pou, 73 raons per deixar-te de Guillem Clua y Jordi Cornudella con la dirección de Elisenda Roca y la dirección musical de Andreu Gallén, y un reparto que quita el hipo: Abel Folk, Mercè Martínez, Mone Teruel, Marc Pujol. Del 1 de diciembre al 10 de enero.

En febrero llega la gran sorpresa del Goya, Joan Pera protagonizará L'Avar, la comedia de Molière revisionada por el actor catalán y para lo que Pou anuncia que es un cambio de registro en lo que habitualmente estamos acostumbrados a ver en Joan Pera. ¿Seguirá siendo una comedia, L'avar? Del 7 de febrero al 1 de mayo lo descubriremos.

Y seguimos con los retornos, Lolita Flores se volverá a subir a las tablas del Goya para dejar volar a su Colometa en la versión del Joan Ollé de La Plaza del Diamante que ya pudimos degustar la temporada pasada. Del 4 al 28 de mayo.

Y falta un espectáculo que es del Grec 2016, así que colgaremos el cartel del "To be continued".

LA VILLARROEL

Abre fuego el duo Àlex Rigola- Woody Allen con Marits i Mullers con Andreu Benito, Joan Carreras, Mònica Graenzel, Sandra Monclús, Mar Ulldemolins (que substituye a Alba Pujol) y Lluís Villanueva. Del 16 de septiembre al 18 de octubre. Durante estos días habrá OFF SIDE con la obra de la compañía mexicana Vaca 35 que se estrenará en Fira Tàrrega, Cuando todos pensábamos que habíamos desaparecido.

En enero llega la joya de la corona, Infamia de Pere Riera, acompañado de su musa Emma Vilarasau, Jordi Boixaderas, Anna Moliner y Francesc Ferrer, una obra sobre la vida, los deseos, las elecciones vitales y los caminos de decidimos seguir. Del 16 de enero al 14 de febrero.

El abril se presenta con aires madrileños, con La Estupidez de Rafael Spregelbrud protagonizada por Fran Perea, Toni Acosta, Ainhoa Santamaria, Javi Coll y Javier Márquez. Del 12 de abril al 1 de mayo.

Y acabando la temporada y antes de que empiece el Grec 2016 con la versión teatral de la película Smoking Room de J.D. Wallovits y Roger Gual con Abel Folk, Pau Roca y Joan Carreras... todo bajo el sello de Sixto Paz Teatre durante mayo y junio.

TEATRE CONDAL

Y para acabar seguimos con Emma Vilarasau y el mejor cómico del país, Jordi Bosch, como afirmó Jordi González, director de contenidos de Focus, en Caiguts del Cel dirigidos por Sergi Belbel y acompañados por Anna Barrachina y Carles Martínez. Del 4 de septiembre al 25 de octubre.

El resto de temporada la protagonizará el nuevo show del Mag Lari, OZOM del 1 de diciembre al 31 de enero. Taxi de y con Josema Yuste del 24 de febrero al 24 de abril. Y en mayo Reload 4.0, un coro gospel.


Fuente: Elisa Díez (Butaques i Somnis) | Foto: Víctor Iglesias

Por fin la compañía andaluza La Zaranda llega a Barcelona con El Grito en el Cielo. Hace algunos meses estuvieron en un bolo en Hospitalet y pese a las recomendaciones, sólo una función y prácticamente todo agotado no ayudaron demasiado. No te duermas que esta vez tampoco estarán mucho, tan sólo 13 funciones tienen programadas en el Teatro Romea.

El Grito en el Cielo surgió durante la residencia en la Biennal de Teatro de Venecia dirigida por Àlex Rigola de hace un año, y en noviembre pasado se estrenó en el Festival Temporada Alta. La acción se desarrolla en un geriátrico. Unos cuerpos abandonados acaben en el almacén de órganos deteriorados, sin posibilidad de regeneración. Una confortable y aséptica antesala de la muerte. A pesar de las circunstancias a estas vidas reducidas a ser mecanismos orgánicos no les han podido abolir la contraindicación de soñar. Algunos han decidido escaparse del acto final del destino, intentando una huida de la defunción medicamento certificada hacia la legendaria fuente de la eterna juventud. Un viaje de regreso a la vida recuperando el dolor como dimensión humana y la joya de la libertad perdida. Para el dramaturgo Eusebio Calonge: "una ácida crítica a un mundo deshumanizado y sin trascendencia, donde los historiales clínicos suplantan toda biografía y el arte, mutilado de su sentido espiritual, es un engranaje más de esa maquinaria de aniquilamiento."

La Zaranda, Teatro Inestable de Andalucía la Baja es una de las compañías españolas con más proyección internacional. Sus creaciones impactan y conmueven, son una sacudida para los sentidos y el alma, ya que sus personajes "no viven un argumento, sino una pasión", como afirma Calonge. Pasión, compromiso y genuinidad definen a la compañía, que en el 2010 ganó el Premio Nacional de Teatro. Después de 37 años de trayectoria, dejando de lado las modas y las tácticas comerciales, la Zaranda sigue desarrollando su creatividad con un lenguaje teatral muy peculiar y extremadamente contemporáneo, textos depurados y efectivos, una plástica sencilla pero sobrecogedora y poética y el uso simbólico de objetos. Sus obras son el resultado de una búsqueda constante, de una introspección profunda y de un trabajo en común que da lugar a la creación, una realidad que surge como si tuviera vida propia. La muerte, las devastaciones que deja el paso del tiempo, la memoria son tratados con humor e ironía sin perder gravedad ni transcendencia.


AUTOR: MARIO GAS y ALBERTO IGLESIAS
DIRECCIÓN: MARIO GAS
INTÉRPRETES: JOSEP MARIA POU, CARLES CANUT, AMPARO PAMPLONA, PEP MOLINA, BORJA ESPINOSA, RAMON PUJOL y GUILLEM MOTOS
DURACIÓN: 90min
FOTO: JERO MORALES
PRODUCCIÓN: GREC 2015 FESTIVAL DE BARCELONA, TEATRE ROMEA y FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA
TEATRE ROMEA

Por poco que sepas, algo sabes de Sócrates, aunque sólo sea por lo que es mundialmente famoso: "Sólo sé que no sé nada". Para los que estudiamos en otras épocas aprendimos su cuidado por la palabra, por la libertad, por la justicia, por la honradez, por el conocimiento. Hoy en día son palabras desgastadas y algunos van a oírlas como parte de su postureo. El individuo, ciudadano o no, que tenía a mi lado soltó antes de empezar: "Somos intelectuales por venir a ver una obra sobre Sócrates". Ahí queda eso, al medio minuto de empezar la función le sonó el móvil, la intelectualidad quedó en entredicho.

Sócrates es Josep Maria Pou o Josep Maria Pou es Sócrates, no me ha quedado muy claro donde empieza el actor y acaba el personaje. Le va como anillo al dedo. Un hombre de palabras, una entonación poderosa, una manera de explicar la historia amigable, sincera. Pou hace que Sócrates sea interesante incluso para aquellos a los que le cueste la filosofía.

El Teatre Romea se queda pequeño, no sólo por las entradas agotadas, sino porque la escenografía de Paco Azorín más bien pensada para la magnanimidad del Teatro de Mérida queda encerrada en el escenario del Romea. Falta visibilidad, no sé como se verá desde platea, desde el segundo anfiteatro se pierden algunas réplicas y se intenta inútilmente presenciar el monólogo a pie de platea de Amparo Pamplona, uno de los momentos más cómicos de la noche. Le hubiera quedado mejor el traje del Anfiteatro del Grec, si hablamos de Atenas que mejor paisaje.

Pero Josep Maria Pou no está solo, aunque lleve el peso de la función, le acompaña un coro de voces de entre los que destaca Pep Molina y Carles Canut, a lo que la experiencia gana a la hora de explicar la tragedia de Sócrates, que se niega a salvarse de la muerte, comprando su libertad. Honestidad hasta el final. Hora y media de alimentación para el intelecto, un tanto adormecido debido al calor excesivo de la sala. Ahora ya sabemos algo más.

SÓCRATES

by on 18:31
AUTOR: MARIO GAS y ALBERTO IGLESIAS DIRECCIÓN: MARIO GAS INTÉRPRETES: JOSEP MARIA POU, CARLES CANUT, AMPARO PAMPLONA, PEP MOLINA, BO...

AUTOR: INGMAR VILLQIST
DRAMATURGIA: LJUBICA OSTOJIC
DIRECCIÓN: DINO MUSTAFIC
INTÉRPRETES: ERMIN BRAVO y MIRJANA KARANOVIC
DURACIÓN: 90min
FOTO: ILARIA CONSTANZO
PRODUCCIÓN: KAMERNI TEATAR 55
TEATRE ROMEA

Europa, una ciudad sin nombre, pero que seguramente nos surgen muchos  nombres antes, durante y después de ver la obra. La guerra inunda las calles, el odio atrapa a familias y amigos. En una pequeña casa dos personajes, que no sabemos qué relación tienen nos explican una historia. El miedo entra por la ventana y la puerta no es la mejor solución para escapar.

Helver es un hombre con una discapacidad mental al que le obsesiona jugar con sus soldaditos, y que vive ajeno a toda la barbarie que le rodea. Carla le cuida, pero se da cuenta de todo y tiene miedo, sabe que ella y Helver no están a salvo y que pronto vendrán a por ellos. Todo en una noche, no necesitamos más para presenciar la acción.

La maldad de los seres humanos impresiona. Da igual que hayamos visto historias similares en repetidas ocasiones, siempre hay algo que nos atrapa, que nos deja perplejos, sin respirar. La historia de Helverova Noc está hilvanada de pequeñas anécdotas, incluso hay momentos que despiertan una ligera sonrisa, aunque estés expectante porque alguna cosa te la borrará de inmediato.

Impresionantes interpretaciones de los dos actores: Ermin Bravo y Mirjana Karanovic en una obra que requiere un alto grado de nivel físico y psicológico por parte de los intérpretes. La naturalidad es su cualidad más destacada de las interpretaciones. La dirección de Dino Mustafic recuerda a pinceladas a las de Veronese (quizás la estética también ayude a esto último).

Nos recuerda el programa de mano que durante la guerra de Sarajevo (1992-95) esta compañía no cesó su actividad y estrenó 28 producciones, algunas con la única iluminación de velas. Este fin de semana son los encargados de iluminar el Grec 2015 y ya se han convertido en la primera joyita del festival. Brillante. ¡Déjate deslumbrar!

HELVEROVA NOC

by on 17:11
AUTOR: INGMAR VILLQIST DRAMATURGIA: LJUBICA OSTOJIC DIRECCIÓN: DINO MUSTAFIC INTÉRPRETES: ERMIN BRAVO y MIRJANA KARANOVIC DURACI...
Fuente: Rocío García (elpais.com) | Foto: Gianluca Battista 
"Os vamos a contar lo que Atenas hizo conmigo”. El oráculo dijo de él que era el más sabio de todos los hombres. Sócrates, el maestro de Platón, que combatió como pocos la ignorancia, el primer filósofo que habló de la moral y fue condenado a muerte por la misma democracia que contribuyó a crear y en la que creyó. Un hombre olvidadizo, vago y un tanto desastrado que denunció la corrupción y las libertades pisoteadas por aquellos que ostentan el poder y sus círculos clientelares. Sócrates, acusado de burlarse de los dioses de Atenas y de corromper a la juventud, se dispone a tomar la cicuta que acabará con su vida. “Os vamos a contar lo que Atenas hizo conmigo”. Clara y poderosa, la voz de José María Pou inunda el escenario. “Se han dicho muchas cosas de mí. No soy nadie. La historia me atribuye una frase que no fue cierta: ‘Solo sé que no sé nada’. Soy un minúsculo guijarro pensante al que le invade el placer de hurgar en todo lo que hay que aclarar”. De blanco y con una túnica neutra, austera, casi monacal, Pou advierte al público que van a asistir a una representación del ciudadano Sócrates, de su juicio, de la sentencia y de la muerte por cicuta. Es entonces cuando José María Pou se retira al fondo del escenario, un círculo con dos pequeñas gradas donde aguardan sus fieles amigos y su mujer, pero también sus enemigos, y empieza la función: Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano.
El director Mario Gas y el actor José María Pou han unido sus fuerzas y su talento para llevar por primera vez al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida la tragedia de este filósofo que se vio obligado a morir en el año 399 antes de Cristo, después de haberlo puesto todo en duda, hablando, razonando, especulando y descubriendo. Este Sócrates, una coproducción del teatro Romea, el Festival de Mérida y el Grec e interpretado, junto a Pou, por Carles Canut, Amparo Pamplona, Borja Espinosa, Guillem Motos, Pep Molina y Ramon Pujol, se vislumbra como uno de los grandes espectáculos del verano, del que ya se anuncia amplia gira para la próxima temporada teatral. En la retina, aquel Sócrates que levantó Adolfo Marsillach, en 1972, en versión de Enrique Llovet. “Es mejor sufrir la injusticia que cometerla”. Marsillach reflexionaba años después de esta puesta en escena tan polémica, todavía bajo la dictadura franquista, cómo la frase de Sócrates le había perseguido de por vida. Algo parecido a lo que está experimentando esta pareja de teatreros que recibieron a Babelia la semana pasada después de un ensayo de la obra en Barcelona.
¿Por qué tantos años sin Sócrates? “No entiendo”, comienza Mario Gas, “por qué desde Marsillach no se había vuelto a abordar el tema. Sócrates es siempre un personaje interesante. Un demócrata que es masacrado por la propia democracia, y más en los tiempos que vivimos me parece un tema muy atractivo. Es un texto necesario hoy en día, no el texto en sí mismo, sino el hecho de abordar la verdad de Sócrates. Es una reflexión necesaria que clarifica mucho todo lo que está ocurriendo”. José María Pou se ha calzado (toda la función la realiza con los pies desnudos) y se ha quitado ya la túnica de Sócrates. “A mí me parece importantísimo el subtítulo de esta obra: ‘Juicio y muerte de un ciudadano’. Es el enganche completo con la actualidad. El público va a ser consciente en el espectáculo de estar viendo a un ciudadano, no sé si víctima o mártir, pero en cualquier caso sí una víctima de la democracia. Sócrates es el primer ciudadano condenado a muerte en la democracia. Esto no va a ser una lección de filosofía, sino que vamos a centrarnos en la vida del personaje, que es un señor que lo pone todo en duda, esa es la base de la filosofía socrática. Sócrates fue indiscutiblemente un personaje incómodo, alguien a eliminar. Sus dudas, sus preguntas, su empeño en encontrar respuestas, su continuo cuestionamiento de todo es lo que le hace actual, y más en este momento histórico de este país nuestro”.
Basándose en textos del discípulo Platón (Fedón y Critón) y del historiador Diógenes Laercio —ya se sabe que Sócrates no dejó escrito ningún pensamiento—, Mario Gas y Alberto Iglesias, los autores de la dramaturgia, se han centrado en el juicio que sufrió el filósofo tras haber denunciado la corrupción de Atenas y haber advertido sobre el papel supersticioso y manipulador de la religión oficial. “En Sócrates hay muchos asuntos, pero a mí me parecía que el tema principal estaba en el enfrentamiento con la propia democracia y el porqué le sometieron a ese juicio. Alrededor de ello, van apareciendo fragmentos de su relación con los amigos, sus reflexiones sobre la amistad, la ética y la moral, la vida y la muerte”, advierte Mario Gas, que ha llegado al ensayo alegre cantando “Flor de té, flor de té…”. “¿Estamos todos contentos, tranquilos, concentrados para hacer un ensayo completo?”, les pregunta cantarín el dramaturgo a los actores que ya esperan en el escenario.
Comienza la función, con esa primera advertencia de Pou-Sócrates sobre lo que el público va a ver, en la que no falta un guiño a las molestas toses, los sonidos de los móviles y las lucecitas de los mensajes telefónicos, y el escenario se inunda de palabras sobre la democracia, las leyes, la honestidad y la amistad. “Aparte de los textos sobre los que hemos trabajado, nosotros hemos modificado y añadido otros donde especulamos, pensamos y nos preguntamos”, añade Gas, que ha dirigido el ensayo como si de un director de orquesta se tratara, moviendo una supuesta batuta, señalando los ritmos y las entradas —“es una obra musical y rítmica, en la que hay que marcar las pausas, los tempos…”—. “El texto lanza flechas para que la gente lea y se enganche a cosas que a lo mejor nosotros hemos tocado solo tangencialmente o has dejado ahí para que se expanda. No quiero ser pedante, pero creo que hemos planteado una multiplicidad de visiones”.
José María Pou está disfrutando como actor y como ciudadano. Este Sócrates le ha unido de nuevo en la escena a su gran amigo Mario Gas, con el que trabajó hace ya años, precisamente en Mérida y con Golfus de Roma —“fue una experiencia alucinante”, recuerda el actor—, pero también le abre la posibilidad de proclamar a viva voz este texto tan cercano a la realidad actual y más con lo que está pasando estos días en Grecia. “Poder decir estas cosas ante las 3.000 personas de Mérida o ante las 800 de cualquier otro teatro me hace inmensamente feliz. Tuve la suerte de poder inaugurar Mérida hace tres años con Hélade, que fue todo un homenaje a la Grecia de aquel momento que creíamos se merecía un acto de solidaridad del mundo entero. Entonces no llegamos a vislumbrar lo que se está viviendo ahora. Nos creímos que iba a ser fácil salir de aquello”, se lamenta. “A mí el hecho de que en el teatro de Mérida se estrene un espectáculo que se llama Sócrates es una manera de hacer justicia, de convertir a Sócrates en un gran personaje dramático que tiene su lugar de ser y su razón de ser en esas piedras del teatro romano, aunque él fuera griego. Aunque a algunos les pueda parecer un sacrilegio, es convertir a Sócrates en figura dramática a la altura de Edipo, Agamenón, Orestes”, explica Pou mientras Gas procede a terminar el pensamiento: “Además de todo, la resolución de su vida, su muerte, le convierte en un personaje trágico, un ciudadano frente a su destino. Acepta el destino que le es dado como ciudadano. Que la tragedia de Sócrates aterrice en las piedras de Mérida me parece estupendo y que lo haga corporeizado y personalizado por Pou es doblemente feliz”.
¿Siempre la razón triunfó en Sócrates sobre la emoción?
Mario Gas. Hay todo un mundo que no vemos. Creo que Sócrates es un hombre profundamente emotivo dentro de su razonamiento, como cuando le dice a su amigo: “Nunca me he dejado llevar por las pasiones”. Pero esa razón es muy humanística, llena de bondad y de humanidad. Dentro de este proceso civil de ciudadano, hemos intentado dibujar un personaje con resortes humanos, al modo de reconstrucción exterior. Definimos la humanidad de Sócrates a través de sí mismo, pero también de los otros personajes y de las mismas leyes. Unas leyes a las que el filósofo les lanza, a modo de monólogo, un bellísimo texto de respeto por ellas.
José María Pou. Se lo dice Sócrates en la cárcel a su amigo Critón: “Ir en contra de las leyes es destruir la ciudad, ¿cómo voy a destruir yo la ciudad y la sociedad que he creado?”. Es un razonamiento precioso, de una honestidad por encima de toda duda. Además hay que decir que Sócrates, siendo un filósofo, palabra que puede asustar mucho a un gran público, era un filósofo que caminaba por la calle, andaba a pie, se sentaba en la plaza, hablaba con la gente en los mercados. Ese monólogo final que ha escrito Mario en el que Sócrates se dirige a las leyes me parece bellísimo. Un monólogo en el que el ciudadano Sócrates lanza un alegato de respeto profundo a las leyes, a pesar de que con esas mismas leyes le han condenado a muerte y acepta morir en beneficio de esa coherencia.
Y llega la hora de la muerte. “Un hombre que ha dedicado su vida a la filosofía debe mostrarse animoso ante la muerte”, decía Sócrates. Encadenado con grilletes, sus amigos le visitaban a diario para hablar de la belleza, del alma y de la muerte. Esa mañana, su amigo Critón ha llegado temprano a la cárcel. “¿Por qué vienes tan pronto?”, le pregunta extrañado Sócrates. “Mañana es el día, mañana tienes que poner fin a tu vida”, le contesta Critón desolado, mientras le intenta convencer para que huya, para que escape a ese trágico final. Sócrates se muestra inflexible: “Convenimos que la vida había que vivirla con coherencia, honestidad y justicia. Por eso mismo hay que ser coherente hasta el final”. El ciudadano-filósofo apura de un trago la copa con cicuta. Hasta el guardia llora al despedirse. “He oído que hay que morir en un silencio ritual”. Sócrates lanza el último alegato: “Sé que siempre habrá alguien para pasear a mi lado y denunciar a los corruptos, a aquellos que se llenan los bolsillos… Nunca he dejado de creer en los hombres. Sed felices y respetuosos…”. Le comenzaron a pesar las piernas y, tal y como le habían recomendado, se tumbó boca arriba para esperar la muerte. Se hizo un silencio, que era un grito, un lamento que inundó la ciudad de Atenas.
Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano. Texto: Mario Gas y Alberto Iglesias. Dirección: Mario Gas. Intérpretes: José María Pou, Carles Canut, Amparo Pamplona, Borja Espinosa, Guillem Motos, Pep Molina y Ramon Pujol. Teatro de Mérida, del 8 al 12 de julio. Teatro Romea, Barcelona, del 16 de julio al 2 de agosto.


Fuente: Javier López Rejas (elcultural.com) | Foto: Antonio Moreno

Atenas. Año 399 a. C. Sócrates, famoso filósofo y veterano de guerra, comparece ante un tribunal de justicia al borde de los 70 años. Detrás, una vida pródiga en proezas dialéticas (recogidas por Platón, Jenofonte y Diógenes Laercio, entre otros) que elevaron su nombre por todas las plazas de la Hélade. Sus soberbias dotes oratorias, al servicio de un insobornable código ético, le proporcionaron tantos seguidores como detractores. Es el caso de Aristófanes, que en Las Nubes perfiló un personaje ridículo, más deforme y feo de lo que ya era, y un desastrado intelectual. Nada le ayudó a evadir su destino final.

Ánito, el instigador de la denuncia, acusa, junto a Meleto y Licón, a un orgulloso e imbatible anciano de no reconocer a los dioses, de introducir cultos nuevos y de corromper a la juventud. Las tres acusaciones fueron rebatidas por Sócrates con su proverbial verbo ante el pueblo ateniense, que contempló cómo ejerció su defensa utilizando sus afilados e incontestables argumentos. La ignorancia, la política y, por qué no, la envidia, fueron las auténticas causas de su muerte. No la cicuta final. “Si me condenáis a muerte, siendo tal y como digo que soy, no me vais a hacer más daño a mí que a vosotros mismos”, recoge Platón en su Apología de Sócrates. Y añade: “Me absolváis o no me absolváis no me comportaré de modo diferente, ni aunque hubiera de sufrir mil veces la muerte”.

Leyes, poder y diálogo

Mérida. Julio de 2015. Mario Gas reconstruirá en el Festival de Teatro Clásico, del 8 al 12, el juicio del que fuera el primer gran filósofo de la historia. Al tiempo, reflexionará sobre la utilidad de las leyes, el poder de la palabra y la fuerza del diálogo para interrogarnos finalmente sobre lo relativo del conocimiento. Gas recoge así el guante escénico en medio de una España convulsa, arrasada política, social y culturalmente por la impostura y la corrupción. Ningún mensaje es más oportuno en estos momentos que el que declamará en la palestra de la localidad extremeña José María Pou. “Cualquier persona que tenga ojos, oídos y cerebro, y haga uso de la capacidad de sentir se da cuenta de que estamos en una época de gran confusión en la que todo es especulación -explica el director y autor a El Cultural-. Creo que en el teatro se pueden explicar cosas sin que ello signifique caer en el panfleto. El teatro tiene una relación metafórica con la realidad, de la que absorbe todo cuanto ocurre. Pienso en todas esas personas que se llenan la boca de democracia para luego utilizarla a su favor o en favor de una minoría... Sócrates fue un hombre que trabajó con las leyes y que creía en un orden marcado por la verdad y la honestidad y lo llevó hasta sus últimas consecuencias. Hoy se habría topado con el poder y estaría aniquilado o en un psiquiátrico”.

El texto, elaborado entre Gas y el actor Alberto Iglesias, está basado en los escritos de filósofos e historiadores griegos que se hicieron eco de la aventura existencial de Sócrates pero también hay “cosecha propia” inspirada en ensayos contemporáneos. Pese a que la idea de subirlo a un escenario surge de la lectura del Sócrates de Enrique Llovet -llevado a escena a principios de los setenta por la compañía de Adolfo Marsillach- nada hay en esta propuesta de lo ideado por el dramaturgo malagueño. “Es evidente que habrá algunas coincidencias pero nuestro trabajo es distinto -aclara Mario Gas-. Si en algo puede parecerse es en la presentación de los personajes (en el hecho de que algunos actores interpreten varios roles) pero ahí se acaban las comparaciones. Queríamos darle un enfoque más personal, más centrado en el juicio y más conectado con el público. Es un espectáculo dramático-narrativo y por eso pienso que hasta que no se confronte con él no puede decirse que la obra está completada”. El público juega en este Sócrates un papel fundamental. Es el interlocutor necesario y la pieza que hace vibrar la escena. Desde su posición pivotan las interpretaciones. De principio a fin, asistimos a una celebración colectiva, a un aquelarre en el que todo está dispuesto para interpelar y ser interpelado, para mostrar, como recoge Platón, que “de la riqueza no deriva la virtud sino que es de la virtud de donde deriva la riqueza y todas aquellas cosas que para el hombre, tanto en el ámbito público como en el privado, constituyen un bien”.

A estas reflexiones de Sócrates no es ajeno José María Pou, estos días perdido por las calles de Barcelona estudiando el papel. Vive la experiencia de forma obsesiva, como si recitara su texto, paso a paso, por los rincones del ágora. Le gusta el aire libre para prepararse la interpretación de un hombre libre. Por eso parte de la famosa sentencia del ateniense “sólo sé que no sé nada” (contradiciendo a la pitonisa de Delfos que lo entronizó como el hombre más sabio de Grecia) para interiorizarlo y mostrarlo como un ciudadano “que se hace preguntas para provocar nuevas preguntas”.

Pou quiere empezar desde cero. Olvidarse de los personajes “muy reales” que acaba de interpretar, al genial Orson Welles y al director de orquesta Wilhem Furtwängler, para meterse de lleno en quien es, según su opinión, “el primer condenado a muerte por la democracia”.

Mario Gas califica el trabajo de su actor estrella de versátil. “Posee eso que José Luis Gómez llama el ‘logos'. Y lo tiene muy bien aposentado. Dialoga sobre el escenario de una manera magistral. Pone todo su cuerpo, su inteligencia y su sensibilidad al servicio del personaje”. La misma entrega que utilizaron los actores de referencia que ambos han utilizado para levantar este Sócrates: Charles Laughton (en especial su interpretación en Tempestad sobre Washington) y Michel Simon.

Un oratorio laico

“Creo que va a ser un espectáculo muy vivo -explica Pou a El Cultural-. Hay un gran paralelismo con el hombre de hoy, especialmente en lo que se refiere a la conexión con la injusticia que vivimos. Me gusta el planteamiento de Mario Gas, que lo aborda como si se tratara de un oratorio laico. Veremos un espectáculo desnudo, sin grandes elementos escenográficos, pero sin embargo extraordinariamente interactivo”.

Pou parece angustiado pocos días antes del estreno en Mérida. La fase de ensayos pone en evidencia la cantidad enorme de palabras que ha de memorizar. Cerca del 80 por ciento del texto es suyo y los parlamentos dirigidos al público ahora le parecen interminables. “En esta fase estás acojonado”, reconoce, pero le puede la dimensión del personaje y del mensaje que nos ha llegado: “No hace falta ser actor para querer reproducir sus palabras, pronunciadas cara a cara tanto a los poderosos como a los más humildes”. Es la misma dinamita verbal que encontramos en algunos pasajes de Recuerdos de Sócrates, de Jenofonte: “No necesitar nada es algo divino, y necesitar lo menos posible es estar cerquísima de la divinidad; como la divinidad es la perfección, lo que está más cerca de la divinidad está también más cerca de la perfección”.

El regreso de Paco Azorín

El texto transparente y la manera rigurosa y veraz de llevar a las tablas el juicio y la condena de Sócrates es lo que animó a Paco Azorín a firmar la escenografía. El año pasado abrió el festival que dirige Jesús Cimarro siendo director de Salomé, una audaz revisión de la ópera de Strauss, protagonizada por Ángeles Blancas, que le consolidó como una de las figuras más ubicuas de nuestro teatro. “Siempre que trabajo en Mérida intento encontrar un vínculo con esa arquitectura milenaria. Hemos creado un senado o hemiciclo en el que se debate sobre la vida de Sócrates. El punto de partida de mi propuesta es continuar el graderío del teatro romano en el escenario con una zona central de actuación. Los espectadores serán público pero también jueces, testigos y acusadores”.

Mario Gas destaca en esta puesta en escena la creación de unos asientos que están destinados a los actores, “pero dando a entender en todo momento que también podrían ir destinados al público asistente”. Un vestuario atemporal, abrigos en forma de túnicas y actores con camisa y pantalón completan un planteamiento sin referencias historicistas en el que, según el director, “el público tiene que entender que no estamos haciendo historias ejemplares de la humanidad”.

Para Azorín, Sócrates debe ser reivindicado siempre pero estos días de manera especial: “Fue un pensador que luchó, y murió, en la defensa de la verdad. En un momento como el que estamos atravesando, en el que la verdad se ve cuestionada, escondida, disimulada, maquillada y retorcida por los políticos, los medios y las redes sociales, la conveniencia de reivindicar su figura y su discurso se convierte casi en una obligación”.

Inasequible al desaliento, Sócrates dejó dicho, si Platón fue fiel a sus palabras, que mientras le quedara una gota de aliento seguiría filosofando. De ahí que Mario Gas haya abordado el personaje que veremos en Mérida desde la perspectiva de un hombre que entiende la moral como algo superior, tanto para el individuo como para la colectividad, y que elige la ética frente a la política: “Por eso tuvo muchos enfrentamientos con la política del momento. Fue un hombre de una gran resistencia pasiva”. Con todo, Gas y su equipo (completado por Carles Canut, Amparo Pamplona, Borja Espinosa, Guillem Motos, Pep Molina y Ramón Pujol) no han querido convertir el espectáculo en un tratado filosófico, apostándolo todo al imaginario teatral. “Pero ya es hora de marchar, yo a morir, vosotros a vivir”, dice Sócrates en la Apología de Platón. Sentencia que culmina en el Fedón ante Simmias y Cebes: “Los hombres ignoran que los verdaderos filósofos sólo laboran durante la vida para prepararse ante la muerte: siendo así, sería ridículo que después de haber estado persiguiendo sin descanso este único fin comenzara a retroceder y a tener miedo cuando la muerte se les presenta”. 

DRAMATURGIA y DIRECCIÓN: CESC GAY
INTÉRPRETES: PERE ARQUILLUÉ, ÀGATA ROCA, NORA NAVAS y JORDI RICO
DURACIÓN: 1h 20min
PRODUCCIÓN: ELEFANT, FOCUS y MOLA PRODUCCIONS
TEATRE ROMEA

Cuando me siento en una platea esperando que suba el telón me gusta que pase algo, que lo que suceda en el escenario me pase, me traspase y dentro de mí ocurra algo, lo que sea. El cine de Cesc Gay es así, intimista, cercano y con el que claramente te identificas. Els veïns de dalt conservan parte de la esencia de su cine: personas urbanitas de clase media y con problemas, en este caso de pareja, que al espectador le resultan cercanos.

A partir de la anécdota de una pareja de vecinos ruidosos en lo que a sus relaciones sexuales se refiere y con la excusa de un pica-pica para conocerse mejor se desencadenan una serie de situaciones en las que las verdades matrimoniales que se esconden bajo el colchón sale a la luz y dejan entrever que nada es lo que parece.

Comedia agil, con algunos chistes de trazo grueso, aunque la mayoría de giros inesperados hacen que el espectador ría a carcajadas, la dirección respeta las pausas comidas para reprender el vuelo y volver a disparar más comedia. No es light, hay discursos detrás de tanta risotada, alguien le recordará a lo que tenga o tuvo en casa.

Sugerente Ágata Roca que controla perfectamente un personaje que a la vez que muestra su fragilidad es la que lleva la voz cantante en la sarta de reproches que va lanzando contra el personaje de un Pere Arquillué maravillosamente divertido, irónico e incluso por momentos del juego cómico sale a relucir una parte de negrura, que acompaña a más de un personaje. Los papeles de Nora Navas y Jordi Rico no se quedan como meros espectadores de la batalla, sino que irrumpen en ella y echan más leña al fuego de la comedia.

La escenografía de Alejandro Andújar acentúa la posición social y cultural de la  pareja, entre libros, un piano, una cocina office aunque lo que captura la atención de los espectadores sea una simple alfombra. La puesta en escena es el contexto que engalana las palabras. Una dramaturgia aparentemente sencilla pero espectacularmente eficaz.

No se si es aconsejable verla en pareja por los posibles efectos secundarios, pero lo que si es cierto es que si vas acompañado o solo, reirás y dependiendo de la lectura que hagas te quedará un regusto más cómico o amargo. Els veïns de dalt es la comedia de la primavera y un más que notable debut teatral de Cesc Gay que espero que no sea el último. 

ELS VEÏNS DE DALT

by on 15:10
DRAMATURGIA y DIRECCIÓN: CESC GAY INTÉRPRETES: PERE ARQUILLUÉ, ÀGATA ROCA, NORA NAVAS y JORDI RICO DURACIÓN: 1h 20min PRODUCCIÓN: ...

Fuente: Javier Yuste (elcultural.es)

Cesc Gay (Barcelona, 1967), director de películas como Krámpack, En la ciudado la coral Una pistola en cada mano, debuta hoy en los escenarios con Los vecinos de arriba, una obra que ha escrito y dirige en el Teatro Romea. La obra una comedia que reflexiona sobre la vida en pareja y la sexualidad a través de dos parejas que viven en un mismo edificio. Un texto en el que Cesc Gay toca con ironía y humor temas como la convivencia, la valentía, el sexo, el amor y la apariencia. El reparto lo completan Àgata Roca, Pere Arquillué, Nora Navas y Jordi Rico.

¿Desde cuándo tenía en la cabeza la idea de estrenar una obra de teatro?
Lo que ocurre es que uno con el tiempo acumula material, texto e ideas para películas. Esta historia, no sé porqué, me pareció que nunca iba a acabar estrenándose en una pantalla de cine. De ahí me vino la idea de desarrollarla para teatro que era algo que siempre había tenido en la cabeza. Además siempre me ha apetecido dirigir teatro, tenía ese gusanillo.

¿Por qué pensaba que no era material para el cine y sí para el teatro?
Los vecinos de arriba tiene un nivel de comedia que no había trabajado en mis películas. Es una comedia pura y dura, muy rápida, muy ácida, muy divertida, con un tempo que no ha sido el que ha formado parte de mi cine de una manera natural. En el fondo me pareció que tenía algo más adecuado para un escenario y de ahí partió la premisa. También es cierto que hacia tiempo que estaba buscando algo para escribir teatro. Y cuando di con esta idea me decidí a dar el salto.

¿Y dónde encontró la idea que dio origen a la obra?
La obra surgió a partir de una anécdota con unos vecinos que hacían ruidos bastante subidos de tono, algo que nos puede pasar a cualquiera. A partir de ahí desarrollé una historia sobre la pareja y sobre los excesivos conflictos, peleas y tensiones que acarrea. En una relación somos capaces de lo mejor y de lo peor y al final, más allá de las broncas, no pasa nada... aunque las peleas hayan sido monumentales. Es una forma de funcionar que tienen todas las parejas y que creo que es necesaria. La anécdota de los vecinos es solo la espoleta o la chispa que enciende la discusión de esta pareja.

¿Cuál es la clave de la obra?
El humor, que se construye a partir de la perplejidad y que genera a su vez la pausa, que genera a su vez el silencio... Me gusta mucho el humor que genera cierta seriedad en las personajes. En este sentido hay mucha ironía. La obra está muy interpretada desde la perplejidad que genera ese humor. También es una obra verbalmente muy agresiva. Pero yo me he divertido mucho. El teatro te permite volar un poco más allá del cine, esta en un lugar menos realista y en ese cambio de marcha he disfrutado.

¿Cómo se han desarrollado los ensayos? ¿Ha sido muy diferente del proceso que sigue en sus películas?
Sí. Las películas requieren, más que ensayos, una puesta a punto que consiste en encontrar y entender entre el actor y el director lo que se quiere hacer. Se trata de colocarnos bien en la parrilla de salida pero es en el rodaje donde uno prueba todo tipo de cosas. En cambio en el teatro el proceso de ensayo es más intenso. En este caso hemos estado cinco o seis semanas dándole forma a la obra entre todos. Ahora yo ya me voy y dejo el teatro en sus manos.

¿Cómo cree que va a llevar las representaciones cuando está acostumbrado a tenerlo todos marcado delante de la cámara?
Pues lo llevo fatal, la verdad. No creo que vea muchas, te pone en una tensión muy curiosa. También lo disfrutas mucho porque cada día es distinto. Una comedia necesita la interacción del público y cada público y cada pase es distinto... Es ciertamente una tensión diferente a lo que significa ver tu material en el cine.

Está estos días inmerso en la post-producción de una película, Truman. ¿Qué podemos esperar de ella?
Es una película que se va a estrenar después del verano y está protagonizada por Ricardo Darín y Javier Cámara. Estoy empezando a poder hablar de Truman ahora que terminó el rodaje y es una película sobre la amistad en tiempos difíciles porque el personaje de Ricardo padece una enfermedad. Son cuatro días entre dos amigos y una forma de abordar situaciones dramáticas de la vida desde una perspectiva distinta, con humor incluso. Nos ha salido una película muy emotiva y estamos muy contentos.

¿Cómo ves la situación de la cultura?
Hay que apretarse el cinturón. Nos ponen las cosa difíciles pero, para bien o para mal, los que nos dedicamos a esto ni sabemos dedicarnos a otra cosa ni queremos. Espero que esto termine pronto y se acabe toda esta absurda e ilógica política cultural que hay en este país.

Font: Thaïs Gutiérrez (ara.cat)
“Era una funció que coincidia amb un partit important de la Champions, ho recordo perfectament. Estàvem fent El rei Lear, al Lliure, i després de la mitja part jo començava amb un monòleg. Ja era dalt de l’escenari, els llums estaven apagats però d’entre el públic sortia un soroll, alguna cosa molesta, que no s’aturava. Em vaig adonar que hi havia un espectador que estava escoltant el partit del Barça!” Ho explica Julio Manrique, encara bocabadat per aquella falta de respecte. L’actor, amb molta paciència, va aturar l’obra i va decidir esperar que l’espectador apagués la ràdio. Allò va provocar que els altres espectadors increpessin l’aficionat al futbol, que va acabar sortint de la sala, avergonyit, i no va tornar a aparèixer. Manrique reconeix que ha notat un augment dels sorolls a les sales de teatre -des dels mòbils fins als atacs de tos- i creu que s’ha de fer entendre als espectadors que els actors necessiten silenci per poder concentrar-se i fer la seva feina. “El teatre demana una postura activa als espectadors. Perquè l’espectacle sigui maco i màgic els assistents han de col·laborar, han d’estar disposats a escoltar i, per tant, a desconnectar”, reclama l’actor i director, que també es queixa de la llum de les pantalles dels telèfons i de les tauletes, que molesten molt des de dalt de l’escenari.
Els mòbils, el gran problema 
I és que els mòbils són el gran problema actual. Ho confirma l’actriu Mercè Sampietro, que ho qualifica de fenomen “horrorós” i de “falta d’educació brutal”. Actualment està fent l’obra Fedra, al Teatre Romea, i explica que fa menys d’una setmana a un espectador li va sonar el telèfon al mig de la representació. “A això ja hi estem acostumats, és un desastre però és així. Els mòbils sonen -diu amb resignació-, però és que aquell espectador va respondre al telèfon i es va posar a parlar al mig de l’obra -explica-. Jo crec que a aquella persona l’haurien d’expulsar de la sala. És una falta de respecte enorme”. No és l’única vegada que li ha passat. Fa poques setmanes, en un recital de poesia, va viure una escena similar: “Vaig deixar de recitar fins que aquella persona va deixar de parlar. Era impossible concentrar-me”.
Per a Sampietro, l’única solució a aquest problema és prohibir l’entrada dels telèfons a les sales. Ella recorda que fa anys es deixava entrar el públic quan la funció ja estava començada -“Era una cosa terrible per als actors, desconcertava molt”- i es va acabar prohibint. “Ara qui arriba tard a la funció no entra. Tothom ho sap. Doncs amb els mòbils hauria de ser igual. Qui tingui el mòbil engegat, no entra”, conclou.
Un altre dels sorolls que més molesten als artistes és la tos. “És una cosa molt molesta, que ens destorba molt i ens dificulta la concentració”, diu Salvador Brotons, director de la Banda Municipal de Barcelona. “Crec que és un tema d’educació. Com més culte és un país, menys sorolls hi ha als teatres i a les sales de concerts. Jo això ho he pogut comprovar en països com Alemanya i Anglaterra, on hi ha més respecte i més educació i molt més silenci a la platea”. Per a aquest director d’orquestra, el problema és que els espectadors no s’imaginen que estan molestant: “Nosaltres des de l’escenari ho sentim tot, fins i tot quan algú desembolica un caramel, i la nostra feina requereix molta concentració i això ho trenca”.
Julio Manrique també considera la tos una gran enemiga dels artistes: “A nosaltres ens molesta molt i, a més, com que té un efecte encomanadís, ens trobem que comença a tossir una persona i n’acaben tossint vint”.
L’actor, a més, ha après a diferenciar els tipus de tos i assegura que no totes es deuen a constipats -“Aquestes les entenc i no hi podem fer res”- sinó que en molts casos és tos nerviosa, “de gent a qui no li agrada estar tancada molta estona, que s’avorreix, que ha perdut l’interès, i tus”.
Brotons no és partidari d’encarar-se amb els espectadors com han fet alguns artistes, però creu que la responsabilitat recau sobre els organitzadors dels esdeveniments: “S’ha de dir abans de començar el concert, s’ha de recordar en el programa, tantes vegades com faci falta, perquè la gent es conscienciï de la importància del silenci”.
Una societat individualista
Rosa Maria Buxarrais, professora de teoria i història de l’educació a la UB, creu que l’augment de tots aquests sorolls en espais de cultura es deu “a l’individualisme i l’egoisme que cada dia imperen més en la nostra societat”: “Només ens preocupem de nosaltres mateixos, no es fomenten els hàbits de respecte i no preocupa que la nostra conducta pugui molestar. Ara mateix impera el jo per sobre de tot”. A més, aquesta experta assegura: “Falta ordre i educació sobre l’ús de les noves tecnologies, com el mòbil, que són un fenomen recent però han entrat a totes les esferes de la nostra vida. Cal regular-les”.
La solució, segons diu la professora universitària, és treballar l’educació i la conscienciació dels espectadors i considera positiu que els actors, els músics i els artistes en general es rebel·lin contra aquestes situacions que suposen una falta de respecte a la seva feina. “Crec que és positiu que un actor aturi la funció si algú es posa a parlar per telèfon. És una manera de demostrar que allò està malament, i així aquella persona passarà vergonya i molt probablement no ho tornarà a fer”.
Un cinema sense crispetes 
El director Ventura Pons, responsable de la reobertura dels Cinemes Texas, tenia clar que en aquesta sala al barri de Gràcia no hi hauria crispetes. “És horrorós estar veient una pel·lícula i sentir com algú menja constantment”, diu el director, que va decidir renunciar als guanys econòmics del menjar i el beure a favor del silenci. I és que Pons creu que la sala de cinema és “com una capella sagrada”, on el silenci és una forma de respecte cap a les pel·lícules. En aquesta mateixa línia, Coca-Cola va engegar una campanya a Dinamarca per lluitar contra els sorolls al cinema en què es fotografiava els espectadors sorollosos i se’ls incloïa en els fotogrames de la pel·lícula. D’aquesta manera, una escena romàntica es veia trencada pel soroll d’un espectador bevent o un altre responent al telèfon.

Silenci, Sisplau!

by on 15:53
Font: Thaïs Gutiérrez ( ara.cat ) “Era una funció que coincidia amb un partit important de la Champions, ho recordo perfectament. Està...

Font: Ana Maestre (ara.cat)
La cartellera teatral d’aquest Nadal arriba renovada per dins i per fora. Les culpables són les companyies petites, les que aposten pel teatre de petit format amb propostes que busquen l’acostament i la complicitat del públic adult i que evidencien la transformació que en l’últim temps ha patit el panorama teatral de Barcelona. Abandonen els grans escenaris per buscar la llibertat creativa, redefinint obres i espais i establint, més que mai, línies de cooperació.
En aquest context de renovació i aliances han sorgit iniciatives com la ruta 4 mirades obertes: Shakespeare&Marlowe, en què quatre sales amb obres dels autors en cartellera ofereixen descomptes als que completin la ruta, i com la targeta T-5, una altra proposta de circuit teatral per diferents sales de la ciutat.
La ruta elisabetiana
Un exemple de teatre pensat des de la col·laboració
La ruta elisabetiana va donar el tret de sortida amb l’estrena del muntatge de Hamlet ideat per Raimon Molins i Marc Chornet, que s’està a la Sala Atrium fins a l’11 de gener, i continua amb dues obres més de Shakespeare. Nit de reis, d’Adrià Aubert, portarà al Círcol Maldà un clàssic en forma de comèdia agredolça fins a l’11 de gener, mentre que Com us plagui és una adaptació d’Al vostre gust que ha fet repetir la companyia Akadèmia a les ordres del britànic Dugald Bruce-Lockhart i que s’instal·la al Teatre Akadèmia fins al 18 de gener. La quarta mirada és la del director Roberto Romei amb Eduard II de Christopher Marlowe, que ocuparà el Tantarantana fins a l’11 de gener. Aquest mateix espai acollirà durant tres anys, també sota la seva direcció, el projecte El Cicló, de suport a les companyies joves, i veurà passar pels escenaris més de quinze companyies independents. “No és comú que quatre sales s’uneixin entre si, però ens hem de donar suport”, explica Romei. “El teatre no s’ha de concebre com una competició, cal menys individualisme i més treball en grup”, afegeix, satisfet per la bona acollida que està tenint la ruta.
La Transició i la tradició
Del teatre sistèmic als Pastorets urbans de Cristina Genebat
L’oferta nadalenca continua amb LAminimAL Teatre Sistèmic, que proposa una revisió de la Transició amb La supervivència de les lluernes de la directora Daniela de Vecchi, que podrà veure’s al Romea fins a l’11 de gener. La companyia, que va néixer com a grup d’investigació, ha focalitzat la seva atenció en els sistemes minimalistes i l’anomenat teatre sistèmic. A l’altra banda de la Rambla, els Pastorets canvien el portal per una parada de ferrocarrils, i el bou i la mula per dos senglars a Santa Nit. Una història de Nadal, una emocionant obra de Cristina Genebat dirigida per Julio Manrique i Xavi Ricart que es representa al Club Capitol fins al 17 de gener.
Musicals amb història 
L’art i la vida a la Barcelona del 1714, del 1910 i de la postguerra
El musical és un dels gèneres que més protagonisme adquireix en la programació d’aquesta temporada, amb una oferta tan cridanera com variada. De Merda d’artista a la Sala Barts fins a Fang i setge al Teatre de la Passió d’Olesa de Montserrat, que es podran veure fins a l’11 de gener. El primer està inspirat en la vida de l’artista italià Piero Manzoni, que va vendre els seus excrements per milers d’euros, per criticar -o com a mínim qüestionar- el mercat de l’art modern. El segon, per contra, adopta les estratègies escèniques d’un musical de gran format per mostrar la vida dins els murs de la Barcelona assetjada del 1714.
Seguint el fil musical, una de les últimes incorporacions és el Paradís de la companyia Divinas, on la falta de mitjans és substituïda per l’enginy de les seves integrants. Les tres actrius recrearan fins al 25 de gener a la Sala Muntaner un “espectacle de varietats ambulant” ambientat a la Barcelona de la postguerra. “És un espectacle de gran qualitat, i fet a mà”, explica el seu director, Martí Torras.
Més enrere en el temps viatja La Monyosel musical, el retrat de la Barcelona de principis del segle XX que dirigeix Empar López al Teatre del Raval fins a l’1 de febrer. L’autor, Albert López Vivancos, situa la història de la Dolors Bonella i Alcánzar, més coneguda com la Monyos, el 1910.
Finalment, el teatre La Seca - Espai Brossa acull La mascarada fantàstica, de la companyia La Rosa fins al 4 de gener, i la interpretació lliure de tres òperes de la companyia Dei Furbi, sota el nom de Trilogia Mozart, fins al dia 11.
Humor, molt d’humor 
De l’‘APM? Show’ a les histèries sagrades d’Albà i Fernandes
El salt de la pantalla a l’escenari de la Sala Capitol obre la porta a l’humor de l’ APM? Show, que instal·larà les frases, els referents i la recreació de les seves seccions més destacades en directe fins al 25 de gener. ¿I què passaria si de sobte un mosso d’esquadra d’origen gallec viatgés en el temps fins al 1714? Això és el que descobrirà T-Atraco Teatre, amb Joan Valentí i Robert Gubern, a La butaca, que es pot veure al Versus Teatre fins a l’11 de gener. I en coincidència amb una època de l’any en què les tradicions religioses es troben més presents que mai, arriba al Jove Teatre Regina fins al 4 de gener Histèria sagrada, de Toni Albà i Fermí Fernandes. El pare Dalmau, arran d’un robatori, rep l’encàrrec d’investigar les diferents confessions religioses per acabar determinant les carències d’un model que ha acabat allunyant la societat dels valors morals i espirituals que promouen. Històries i histèries amb dos pallassos molt gamberros.
Tres còmics amb el poder de multiplicar-se són els protagonistes de Tot bé, gràcies. Fins al 28 de desembre, el Teatre Principal acull els més de 120 personatges que s’atreveixen a interpretar Miquel Ripeu, Cesc Casanovas i Elias Torrecillas. L’espectacle és una reflexió sobre la modernitat en què els actors expliquen la seva visió del món a través de les seves manies amb la gent que els envolta.
‘El Virus’, una revista per escampar el teatre
Passa de competir a compartir. Aquest és un dels motors fundacionals d’ El Virus, una revista dedicada al teatre que es va presentar ahir a Barcelona, i el número zero de la qual es pot aconseguir amb el setmanari La Directa. La revista és una de les propostes sorgides de la feina conjunta de cinquanta companyies i col·lectius teatrals del país. “És el resultat d’unes reunions que van començar al final de la temporada passada i de les quals han anat sortint solucions proactives, com ara la Targeta T5”, explica l’actor, director i guionista Ivan Morales. El Virus no neix com a agenda teatral sinó com a espai “per fer pedagogia, per comunicar i per crear debat intern i extern perquè el discurs maduri a tots els nivells”, diu Morales. Es tracta d’escampar el teatre “sense perdre discurs crític”, d’eixamplar el públic. En comptes de llepar-se les ferides de la precarietat, han volgut prendre la iniciativa, segurs que tot plegat serà bo per a tothom, “per a les companyies petites i per al TNC”. De moment, la revista, amb portada dissenyada per Marc Torrecillas, no es planteja una periodicitat determinada, però en qualsevol cas fa palès que el moviment es demostra fent coses.