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Por Elisa Díez (Butaques i Somnis)

¡Es la guerra! O al menos lo ha sido durante las últimas tres temporadas para el Grupo Focus: Condal, Goya, Romea y La Villarroel. Y una guerra, que como bien afirmaba su presidente, Daniel Martínez, ha sido muy dura, y que no han acabado de ganar. Al ya consabido 21% de IVA, que no baja y el que le quita el sueño a más de uno, incluido Martínez, que afirma que no sólo afecta al bolsillo sino psicológicamente, hay que unirlo la falta de interés por el teatro (la cultura en general) del público. El Conseller de Cultura Ferran Mascarell cerraba con su parlamento la rueda de prensa afirmando que en los últimos cuatro años el consumo cultural ha bajado un 20%. Tanto desde Focus como desde la consejera afirman que la temporada 15-16 será la temporada del cambio, de la recuperación, pero lo cierto es que llevamos dos temporadas con las misma cantinela, y la temporada del cambio de momento sigue ausente.

Pero bueno mejor mantener el optimismo y entrar en materia, teatro por teatro, nombre tras nombre. Consulta, compara, compra tu entrada, pero sobre todo no te quedes en casa. Ellos (21%) no pierden, perdemos todos. 

TEATRE ROMEA

Como bien comenté hace unas semanas, iniciará temporada con un montaje esperado, El Grito en el Cielo de la compañía andaluza, La Zaranda. Un imperdible que lleva unos cuantos meses de gira recibiendo alabanzas a diestro y siniestro y que todavía no habíamos podido disfrutar en Barcelona. Del 8 al 20 de septiembre.

Después la primera reposición, Sócrates de Mario Gas e interpretado por Josep Maria Pou, que llenó el Romea en julio y que es un éxito seguro del 24 de septiembre al 18 de octubre.

A finales de octubre nos llega El Largo viaje del día hacía la noche de Eugene O'Neill con Mario Gas y Vicky Peña, que llenó la temporada pasada en Madrid, dejando a espectadores en la calle y con buenas críticas.

Otros que llenaron y arrasaron fueron Els Veïns de dalt, la ópera prima teatral del cineasta Cesc Gay, que esta temporada repite escenario y reparto de 11 de noviembre al 24 de enero.

Noticias frescas nos esperan a finales de enero con Panorama des del pont de Arthur Miller, dirigida por Georges Lavaudant y con un reparto de lujo: Eduard Fernández, Jordi Martínez, Mercè Pons, Marina Salas, Marcel Borràs y Pep Ambrós. Del 30 de enero al 10 de abril.

A mediados abril Mérida se instalará un poco más de 15 días en Barcelona, hablo del espectáculo César & Cleopatra protagonizado por Ángela Molina y Emilio Gutiérrez Caba. Del 13 de abril al 1 de mayo.

¡Vuelve Oriol Broggi al Romea! con Els cors purs, basada en el relato Mary de Cork de Joseph Kessel con dramatúrgia del propio Broggi y Marc Artigau en el reparto Pablo Derqui, Miranda Gas y Borja Espinosa. Mes de mayo y junio.

A falta de concretar el espetáculo del Grec 2016, la temporada del Romea, se completa con Teatro Familiar, los Solos (Mario Gas, Juan Echanove, Emma Vilarasau, Lluís Soler, Josep Maria Pou y Vicky Peña) y el OFF SIDE con La revolta dels Àngels de Enzo Corman protagonizada por Xavi Sáez, Guillem Motos y David Menéndez del 25 de septiembre al 18 de octubre y Plató ha mort de Manuel Dueso.

TEATRE GOYA

Como también comenté, la temporada del Goya comienza con Allegro de Paco Mir y el Cor del Teatre del 12 de septiembre al 4 de octubre. Del 6 al 11 de octubre vuelve a Barcelona, Autorretrato de un joven capitalista español protagonizado por Alberto San JuanY otra gran vuelta a su teatro, tal y como afirma Josep Maria Pou es la de Concha Velasco con Olivia y Eugenio del 15 de octubre al 15 de noviembre.

Uno de los platos fuertes de la temporada es el musical de pequeño-mediano formato, pero producido cuidando los detalles, según explica el mismo Pou, 73 raons per deixar-te de Guillem Clua y Jordi Cornudella con la dirección de Elisenda Roca y la dirección musical de Andreu Gallén, y un reparto que quita el hipo: Abel Folk, Mercè Martínez, Mone Teruel, Marc Pujol. Del 1 de diciembre al 10 de enero.

En febrero llega la gran sorpresa del Goya, Joan Pera protagonizará L'Avar, la comedia de Molière revisionada por el actor catalán y para lo que Pou anuncia que es un cambio de registro en lo que habitualmente estamos acostumbrados a ver en Joan Pera. ¿Seguirá siendo una comedia, L'avar? Del 7 de febrero al 1 de mayo lo descubriremos.

Y seguimos con los retornos, Lolita Flores se volverá a subir a las tablas del Goya para dejar volar a su Colometa en la versión del Joan Ollé de La Plaza del Diamante que ya pudimos degustar la temporada pasada. Del 4 al 28 de mayo.

Y falta un espectáculo que es del Grec 2016, así que colgaremos el cartel del "To be continued".

LA VILLARROEL

Abre fuego el duo Àlex Rigola- Woody Allen con Marits i Mullers con Andreu Benito, Joan Carreras, Mònica Graenzel, Sandra Monclús, Mar Ulldemolins (que substituye a Alba Pujol) y Lluís Villanueva. Del 16 de septiembre al 18 de octubre. Durante estos días habrá OFF SIDE con la obra de la compañía mexicana Vaca 35 que se estrenará en Fira Tàrrega, Cuando todos pensábamos que habíamos desaparecido.

En enero llega la joya de la corona, Infamia de Pere Riera, acompañado de su musa Emma Vilarasau, Jordi Boixaderas, Anna Moliner y Francesc Ferrer, una obra sobre la vida, los deseos, las elecciones vitales y los caminos de decidimos seguir. Del 16 de enero al 14 de febrero.

El abril se presenta con aires madrileños, con La Estupidez de Rafael Spregelbrud protagonizada por Fran Perea, Toni Acosta, Ainhoa Santamaria, Javi Coll y Javier Márquez. Del 12 de abril al 1 de mayo.

Y acabando la temporada y antes de que empiece el Grec 2016 con la versión teatral de la película Smoking Room de J.D. Wallovits y Roger Gual con Abel Folk, Pau Roca y Joan Carreras... todo bajo el sello de Sixto Paz Teatre durante mayo y junio.

TEATRE CONDAL

Y para acabar seguimos con Emma Vilarasau y el mejor cómico del país, Jordi Bosch, como afirmó Jordi González, director de contenidos de Focus, en Caiguts del Cel dirigidos por Sergi Belbel y acompañados por Anna Barrachina y Carles Martínez. Del 4 de septiembre al 25 de octubre.

El resto de temporada la protagonizará el nuevo show del Mag Lari, OZOM del 1 de diciembre al 31 de enero. Taxi de y con Josema Yuste del 24 de febrero al 24 de abril. Y en mayo Reload 4.0, un coro gospel.

Font: Laura Serra (ara.cat)
El Grup Focus ha anunciat les novetats de tota la temporada 2015 per als quatre teatres que gestiona. La productora de teatre més important de Catalunya ha anunciat que aquest any destinarà 2 milions d'euros a la producció (200.000 euros més que l'any anterior) d'11 espectacles propis i 7 coproduccions.
Els quatre teatres de Focus han sumat 338.600 espectadors el 2014 (respecte els 325.000 del 2013) i el president, Daniel Martínez, mostra un "moderat optimisme" de cara a aquest 2015, que esperen que remunti en públic un 7-8%. El grup va fer el 2014 un total de 1.700 representacions.
El més vistós de l'anunci d'avui són els noms propis. Aquestes són les principals novetats.
  • 'Sócrates' serà Josep Maria Pou, dirigit per Mario Gas. La producció s'estrenarà a Mérida i obrirà temporada del Teatre Romea.
  • Woody Allen en versió catalana a La Villarroel. Àlex Rigola farà una versió catalana de l'adaptació de 'Marits i mullers'. Joan Carreras i Andreu Benito estan confirmats.
  • Concha Velasco tornarà al Teatre Goya amb 'Olivia y Eugenia, després de superar un càncer, una producció estrenada ja a Madrid.
  • El Mag Lari portarà la seva nova producció 'Ozom' al Teatre Condal, un espectacle de gran format.
  • Lolita Flores passarà pel Goya amb 'La plaza del Diamante', amb versió direcció de Joan Ollé, que també prepara un espectacle pel Romea sobre l'art de principis del segle XX a Espanya, i que es titularà 'Poemas para antes de una guerra'.
  • Guillem Clua és autor del llibret, amb música de Jordi Cornudella, del primer musical de producció pròpia que farà el Teatre Goya. '73 raons per deixar-te' el dirigirà Elisenda Roca.
  • Marília Samper escriu i dirigeix 'Petits monstres', que es podrà veure després d''El crèdit' a La Villarroel. Pere Riera i Emma Vilarasau seran una de les parelles de fet que tornaran a aquest teatre amb un projecte encara indefinit.

Fuente: Julio Bravo (abc.es) | Foto: efe.es
Con doce kilos menos pero la elegancia y la simpatía habituales, Concha Velasco se enfrentó ayer a una montonera de fotógrafos que, como es costumbre, llamaban su atención: «¡Concha, mira a la derecha!» «¡Aquí, Concha, por favor»». En el prólogo a la presentación del estreno madrileño de la obra, «Olivia y Eugenio», celebrada en la sede de la SGAE, la actriz vallisoletana posó sola, en grupo o con los dos actores que se alternan el el papel de Eugenio, Hugo Aritmendiz Rodrigo Raimondi (dos jóvenes con síndrome de Down); le acompañaban también el autor del texto, Herbert Morote; el director de la función, José Carlos Plaza, y los dos productores del espectáculo, Jesús Cimarro (Pentación) y Jordi González (Focus). Y Concha, durante el posado, no dejaba de sonreir y de dar gracias.
Llegó después el momento de la presentación. Herbert Morote, dramaturgo peruano, elogió a Concha Velasco: «se ha mimetizado en Olivia, su personaje, y éste se ha apoderado de Concha». Padre de un chico con síndrome de Down, tuvo también palabras de afecto para los dos intérpretes, de los que dijo que «son dos actores natos».
«Olivia y Eugenio», tras su estreno a finales de septiembre en Zaragoza, llegará el próximo 6 de noviembre al teatro Bellas Artes de Madrid, con dirección de José Carlos Plaza, el «director de cabecera» de la actriz; juntos han trabajado ya en cinco montajes. Es una obra que cuenta la historia de una mujer, enferma de un cáncer terminal, que está sola y tiene un hijo con síndrome de Down.
José Carlos Plaza no quiso hablar de Concha, «porque es mi hermana pequeña, y qué voy a decir de ella», y hablo del texto. «Lo que menos importa es la anécdota que se cuenta. Lo importante es de lo que habla: de que la pureza, la bondad y las ganas de vivir son capaces de vencer todo lo malo, que son un veneno bueno. El personaje de Eugenio representa lo que este país necesita ahora más que nunca: bondad, porque la bondad lo puede transformar todo. Y después de trabajar con Hugo y Rodrigo, todos somos mejores personas».
Los dos aludidos mostraron su alegría y su felicidad por trabajar con Concha Velasco -«una chica estupenda»-, y ella manifestó idéntico sentimiento: «Nadie me ha besado tanto como estos dos chicos, que me han dado el amor que tanto necesitaba».
Concha fue, como de costumbre, elocuente y sincera. Esta función es especial por ser la primera que afronta tras su enfermedad. que le obligó a dejar el montaje anterior en que trabajaba, «Hécuba», y a pasar cuatro veces por el quirófano. Ahora, dijo, ha vuelto con las mismas ganas y la misma pasión, aunque con doce kilos menos de peso y algunas limitaciones: «no me dejan hacer más que una función al día; no puedo hacer dobletes ni hacer una serie al mismo tiempo; sólo me dejan, los lunes, grabar "Cine de barrio", que me encanta».
Pero sí puede hablar. De ella, de la función, de su profesión, de sus personajes, de Olivia, de la actualidad... 
De ella: «No puedo tomar champán ni vino blanco, que me gusta mucho, estoy a base de pechuga de pavo y jamón de york». «No pienso morir en el escenario; es una falta de educación». «La enfermedad no me ha cambiado como actriz; como persona, sí. Yo ahora lo que quiero es ser feliz». 
De la función: «Tras mi enfermedad, no me sentía capaz de hacerla. Pero José Carlos Plaza y Josefina Molina me decían: "¿Eres Santa Teresa de Jesús, eres Madame Rosa, eres Hécuba? No, ¿verdad? Pues afronta a Olivia como a otro personaje, sin involucrarte". Hubiera sido doloroso ser Olivia de verdad». «La obra, un puñetazo en la boca en un principio, te enseña que el amor lo puede todo».
De su profesión: «Ser actriz es mi pasión y mi profesión. No he querido ser otra cosa en la vida... Salvo ser madre y abuela. Es mi gran amor y lo necesito para vivir, ¡pero qué satisfacción vivir haciendo lo que te gusta!».
De sus personajes: «A través de ellos, he podido decir todo lo que no me he atrevido a decir como Concha Velasco. Y algunos me han enriquecido tanto que a veces digo cosas que no debo».
De Olivia: «José Carlos Plaza escribió sobre ella que es una mujer intelectualmente tan importante que no se ha atrevido nunca a decir lo que siente. Saca el pus que tiene en su sangre, y recibe a través de Eugenio la sangre nueva que necesita para vivir. Es también una mujer irónica, capaz de reírse de sí misma, y ese humor es lo que le salva» 
De la actualidad: «Desde hace algún tiempo, hago teatro porque las obras son un vehículo de crítica social y cultural». «He opinado mucho, y no me arrepiento. Pero ya no quiero opinar». «El ministro Wert no tiene nuestro cariño, pero no ha conseguido que perdamos las ganas de hacer teatro ni ha logrado que el público deje de ir al teatro».

Fuente: Julio Bravo (abc.es)
Al cruzar el portal de su casa, Concha Velasco se encuentra con un vecino. «¿Qué tal estamos?», le pregunta él. «Muy bien, estupendamente», contesta la actriz. «¡Así me gusta! ¡Siempre adelante! ¡Tú eres una mujer muy vitalista!» Y es que, aunque no pueda ocultar una inevitable sombra de cansancio en el rostro y en el gesto, Concha Velasco tiene la mirada luminosamente positiva y la voz optimista. «Tengo que ser ejemplo de alegría», se apresura a decir después de confirmar que se encuentra bien de salud. «Estoy muy bien, muy bien. Tengo que hacerme revisiones y analíticas mensuales hasta enero, pero estoy muy bien». Son las huellas de la enfermedad que la obligó a pasar cuatro veces por el quirófano -«la operación más grave fue la peritonitis, estuve a punto de morirme»-.
Lo ha pasado mal, confiesa, pero asegura que lo que le dolió, sobre todo, fue tener que dejar de trabajar: «tuvimos que parar la gira de Hécuba y se interrumpió una serie que iba a grabar». Pero ella prefiere fijarse en lo positivo, que es mucho: «He estado muy bien cuidada y he recibido mucho cariño; no solo por parte de mi familia y mis compañeros de profesión, sino por todo el mundo. No puedo estar triste de ninguna de las maneras, aunque es verdad que la enfermedad, y su tratamiento, dejan su huella anímica. Pero es natural, todo lo que me pasa es natural».

La vuelta al escenario

«Estoy viva, me siento muy querida, tengo trabajo», repite Concha como un estribillo, antes de hablar de Olivia y Eugenio, la obra con la que el viernes 26, la próxima semana, volverá a los escenarios en elteatro Principal de Zaragoza. Escrita por el autor peruano Herbert Morote, es la confesión de una mujer a la que se le ha diagnosticado un cáncer terminal y la relación con su hijo, que tiene síndrome de down. «Yo había pensado en esta obra antes de la enfermedad; después, en los ensayos, fui encontrando paralelismos que me hacían muy difícil interpretar el papel. Gracias a José Carlos Plaza, el director, que me conoce tan bien, he podido ir superando las dificultades. Mi situación es diferente de la de Olivia, pero el texto me removía. Hay frases que no puedo decir todavía sin echarme a llorar. Todos los seres humanos, con enfermedad o sin ella, echamos la vista atrás cuando llegamos a una edad como la mía -voy a cumplir 75 años-, y culpamos a los demás de nuestros propios errores. Eso es lo que hace Olivia, mi personaje, y yo no quiero hacerlo». La obra, añade, «es una historia de amor entrañable y muy esperanzada, en la que Eugenio consigue transformar a su madre».
Ya tenía previsto estrenar esta obra antes de caer enferma, ¿pero no pensó en dejarla para más adelante, en que no era la obra que más le convenía en este momento?
Sí, claro. Cuando empecé a estudiar el texto con José Carlos en casa. Le dije a él y a Jesús Cimarro, el productor, que no podía, que no me sentía capaz. Y pensé en una comedia. Pero eso fue hace tres meses, después de la última operación; me encontraba mal. Ellos me dijeron que esperara, que me tomara mi tiempo. Y la verdad es que me he ido enamorando del personaje, de los dos chicos que se alternan en el papel de Eugenio -Rodrigo Raimondi y Hugo Aritmendiz-; son totalmente diferentes, pero igual de adorables y cariñosos. ¡Y les quiero tanto...! ¡Son tan inteligentes y están tan preparados! Al principio fue complicado, porque Olivia entra en escena amargada y lo paga con Eugenio. La reacción de los chicos era de rechazo hacia mí, y había que explicarles que en ese momento no era Concha, sino el personaje. Pero el trabajo con ellos es maravilloso. Podía haber hecho el papel un actor, pero no sería igual. Hay un momento en que Olivia le dice a Eugenio: “Ya no puedo más. No tengo otra salida”. Y él responde: “Haz un esfuerzo”. Lloro al acordarme. Nadie podría decir esa frase como ellos la dicen.
Y usted lo está haciendo.
Todos lo hacemos. El martes fue el primer día que llegué contenta a casa y dormí bien. He pasado noches muy difíciles, porque yo sé que no puedo fallar. Todos los días me levanto muy temprano a estudiar, porque esta obra es prácticamente un monólogo.
¿Cómo se sintió la primera vez que volvió a entrar en un teatro, aunque fuera como espectadora?
Fui a ver En el estanque dorado, con Lola Herrera y Héctor Alterio, que me encantó. Y sentí varias cosas. Me dio la sensación, en primer lugar, de que había elegido muy bien; a mí se me había pasado la cabeza dejarlo, no volver a actuar, pero salí de ese espectáculo reconfortada. «Yo quiero ser como ellos dos», me dije. Fui después a ver El nombre, con Amparito Larrañaga, y hace poco vi True west, de Sam Sheppard...¡ Se está haciendo muy buen teatro en España! Y creo que estamos incurriendo en un error, porque una cosa es protestar por la subida del IVA, que es muy injusta, pero no tenemos que dar la sensación de que eso nos lleva a hacer mal las cosas; no es así, y eso hay que resaltarlo. Yo voy al teatro y veo que se están haciendo cosas muy buenas.

El teatro

La conversación deriva hacia la cartelera teatral. Pregunta Concha por El loco de los balcones, de Vargas Llosa, que ha estrenado su amigo José Sacristán en el Teatro Español. «¡Qué historia más bonita!», exclama al conocer la aventura de un profesor italiano que, como un Quijote moderno, se empeñó en salvar de la piqueta todos los balcones coloniales de Lima. «¡Me encanta Vargas Llosa! ¡Escribe tan bien, igual que García Márquez! Tienen un lenguaje tan poderoso, que nuestra imaginación se vuelve también poderosa, gracias a ellos!» Se le abren los ojos al mencionarle La señorita de Tacná, otra obra de Vargas Llosa que, tal vez, podría protagonizar un día. «Ahora -asienta los pies en el suelo- me centro en Olivia. Yo no creo que pueda hacer otra cosa... Ya me gustaría... Siempre me hubiera gustado tener una compañía de repertorio, como tuvieron muchas grandes actrices. Pero ahora soy consciente... Ahora no puedo hacer más que una función diaria. Mis hijos me recuerdan que debo ir poco a poco. Sé que hay gente que comenta que por qué no lo dejo, con lo mayor que soy y lo que he debido ganar en la vida. ¡Ésta es mi pasión! No solo es mi medio de vida, que también lo es. Yo en este momento renunciaría a todo, salvo a mi familia, para hacer bien Olivia y EugenioHacerlo bien significa vivirlo, sentirlo, emocionarme... Es mi pasión.
¿En qué le ha cambiado la enfermedad?
Me ha cambiado las prioridades. Yo soy más cigarra que hormiga, soy de las de «carpe diem»... Y me he dado cuenta de que eso es muy bonito para decirlo como frase, pero que hay que cuidar no solamente los bienes materiales para no terminar en la calle, sino que hay que cuidar la salud. No quiero más «carpe diem», quiero cuidarme un poco más. He renunciado a tantas cosas por ir deprisa y querer hacer tanto a la vez... No he descuidado, creo, a mi familia, pero sí he depositado mis prioridades en otros. Y ahora no... Tengo ganas de estrenar, de estar más tranquila, para disfrutar de esas pequeñas cosas de las que no he podido disfrutar. Hay una frase en la obra que todavía no puedo decir sin ponerme a llorar: «Nunca he tenido tiempo de hacer lo que me hubiera gustado hacer». Se para y continúa. «¿Y qué es lo que me hubiera gustado hacer?» Y yo me pregunto lo mismo. He hecho lo que quería: trabajo en la profesión que me gusta, siempre he tenido éxito, estoy muy considerada por el público y por mis compañeros de profesión... ¿Pero realmente era eso lo que quería hacer? No lo sé...
Con los ojos humedecidos, Concha aprieta la mano de su entrevistador. Suspira antes de seguir. «Cuando estrene la función y salga bien, porque el que hayan vuelto a confiar en mí después de todo lo que ha pasado me tiene un poco... tensa. Tengo un gran sentido de la responsabilidad; como estrictamente lo que me dicen, no tomo nada que me pueda perjudicar, y no me puedo permitir ponerme mala, acatarrarme, toser. Me han prohibido tomar ningún medicamento. Se me están rompiendo las uñas, y ahora sí que se me está cayendo el pelo, porque no puedo tomar ninguna pastilla hasta el día 29. Ni aspirinas. Creo que la preocupación la estoy llevando a un límite excesivo. Pero yo me automedicaba mucho, y eso se acabó.
La vida es un aprendizaje contínuo.
¿No cree que ya es un poquito tarde para aprender?
¿Y usted? ¿De verdad lo cree?
No. Nunca es tarde, esa es la verdad... Yo soy muy protagonista de la vida. Me encanta que me traten como una estrella, claro, pero quiero ser un poco menos protagonista para ayudarme a mí.
Siempre se ha confesado religiosa. ¿Ha sido la fe un refugio para usted?
Siempre ayuda, y con esto no quiero molestar a nadie... Para mí ha sido una ayuda fundamental. Pero no solo ahora; siempre. Yo tuve una educación estupenda por parte de mi madre: ella me inculcó la idea de Dios como consuelo. Yo entro en mi casa todos los días y me santiguo dando gracias a Dios por todo lo que tengo: mi casa, que no la he perdido; mis hijos, que me quieren; tengo trabajo. Doy gracias por eso. Habrá gente que piense que soy tonta; pues no lo soy. No lo soy. Me han educado en el respeto y yo respeto a todo el mundo, pero a mí me ha ayudado muchísimo; entraba en el quirófano rezando, y lo primero que hacía al despertarme era rezar. A mí me ayuda, y se lo recomiendo a los demás como consuelo. Hay gente que me reprocha que, con mis ideas socialistas, crea en Dios. Pero pido respeto. Cada uno es como es.
Y usted es optimista.
A veces. No tanto como a mí me gustaría. Lo que pasa es que mis vecinos, mis amigos, mis compañeros... Me ven como «la optimista por naturaleza». Es la imagen que yo doy. Pero me ha costado, creí que iba a reaccionar mejor, y me da rabia. Yo me he roto en el escenario un pie, un dedo, una mano. Aguanto el dolor... Pero cuando te dicen que tienes que vas a pasar por el quirófano y vamos a ver qué encontramos. Reaccioné muy mal... Pero estoy contagiándome del espíritu de la obra, que, insisto, es un canto de amor, de alegría y esperanza. Lo repito: tengo que ser ejemplo de alegría.

Fuente: Julio Bravo (abc.es)
La temporada teatral levanta el telón. La crisis (agravada en el sector por el IVA al 21%) zancadillea y, en algunos casos, derriba a los productores y empresas, cada vez más remisas a emprender nuevos proyectos, pero no frenan la creatividad de las gentes del teatro.
Como ejemplo, el bullente, cambiante y nutriente circuito alternativo, que ha transformado el teatro en la capital, y ha contagiado algunas de sus costumbres al circuito comercial; son cada vez menos frecuentes las largas temporadas y se imponen en los carteles las fechas cerradas para los espectáculos.
Hay excepciones, y entre ellas notables éxitos pasados que vuelven tras el verano (o en algún caso siguen) como«Toc-toc», «El Cavernícola», «La cena de los idiotas», «Una boda feliz» o «Burunganda» y «El nombre». Entre las novedades, propuestas para todos los gustos: clásicos, musicales, dramas, comedias, autores españoles... He aquí veinte de ellas que se estrenarán en Madrid entre septiembre y octubre.

Jugadores

Teatros del Canal, desde el 27 de agosto
Es una obra del dramaturgo catalán Pau Miró, estrenada hace un par de años en catalán con un reparto diferente. En esta nueva producción, dirigida por el propio autor, Luis Bermejo, Jesús Castejón, Ginés García Millán y Miguel Rellán interpretan a cuatro cincuentones fracasados y enredados por el juego.

El largo viaje del día hacia la noche

Teatro Marquina, desde el 4 de septiembre
Un clásico de Eugene O’Neill, uno de los padres de la dramaturgia contemporánea. «El largo viaje del día hacia la noche» es, para muchos la obra maestra del autor estadounidense. El aliciente de esta producción, dirigida por Juan José Afonso, es su pareja protagonista:Vicky Peña Mario Gas.

Calígula

Teatro Fernán Gómez, desde el 11 de septiembre
En 2013 se celebró el centenario del nacimiento de Albert Camus, y en pocos días coincidirán en Madrid dos obras suyas. Una de ellas es «Calígula», que llega al escenario en un montaje dirigido por el veteranoJoaquín Vida y protagonizado por Javier Collado.

Enfrentados

Teatro Amaya, desde el 17 de septiembre
Arturo Fernández va a ser infiel a su esmoquin, compañeros de escenario durante las últimas décadas, para vestirse en esta obra un clergyman. Encarna en esta pieza de Bill C. Davis a un carismático sacerdote a cuya parroquia llega un joven seminarista (David Boceta) con el que tendrá sonados enfrentamientos.

El loco de los balcones

Teatro Español, desde el 17 de septiembre
Continúa el Teatro Español con el ciclo dedicado a la obra teatral deMario Vargas Llosa con la puesta en escena de esta obra, escrita en 1993. José Sacristán es un profesor de historia del arte viudo y dedicado a rescatar balcones coloniales. Dirige la función Gustavo Tambascio.

El hijo de la novia

Teatro Bellas Artes, desde el 17 de septiembre
La película que con este título dirigió Juan José Campanelladescubrióun nuevo cine argentino, quesabía conmover a través de historias cercanas y llenas de humanidad. Ahora se ha realizado la adaptación teatral del filme, con Álvaro de Luna, Tina Sáinz yJuanjo Artero como protagonistas.

Donde hay agravios, no hay celos

Teatro Pavón, desde el 17 de septiembre
La Compañía Nacional de Teatro Clásico presentó en el festival de Almagro su nueva produccíón, que estrena ahora en Madrid. Se trata de una comedia de Ruiz de Alarcón llena de enredos y situaciones equívocas y que dirige la directora de la compañía, Helena Pimenta, con actores como Marta Poveda, Rafa Castejón Natalia Millán.

El ministro

Teatro Cofidis-Alcázar, desde el 24 de septiembre
Carlos Sobera regresa a los escenarios con esta comedia de trasfondo político escrita por Manuel Prieto y dirigida por Silvestre G. La actualidad gotea en la pieza, en la que acompañan a Sobera Marta Torné, Javier Antón Guillermo Ortega.

La plaza del diamante

Teatro Español, desde el 24 de septiembre
Lolita Flores vuelve al teatro para encarnar a la célebre Colometa de la evocadora novela de Mercé Rodoreda, la crónica de la Barcelona de posguerra. Dirige la función Joan Ollé.

Con la claridad aumenta el día

Teatro de La Abadía, desde el 1 de octubre
El dramaturgo mallorquín Pep Tosar ha tomado como punto de partida el libro «Mis premios», de Thomas Bernhard, un texto póstumo en el que el autor mostraba su animadversión por los galardones y reconocimientos.

Diez negritos

Teatro Muñoz Seca, desde el 2 de octubre
Agatha Christie es siempre sinónimo de éxito. El director catalánRicard Reguant ofrece una nueva versión de esta inquietante función, en la que la autora británica tensa la intriga con la paulatina y misteriosa muerte de sus protagonistas, encerrados e incomunicados en una isla.

Al final de la carretera

Teatro Fernán Gómez, desde el 2 de octubre
Una agridulce comedia de Willy Russell, autor de «Shirley Valentine», que habla de la crisis de valores con su particular humor arañador. Gabriel Olivares dirige un reparto de nombres populares:Melani Olivares, Marina San José, Raúl Peña Manuel Baqueiro.

Los justos

Naves del Español, desde el 2 de octubre
Segunda obra de Albert Camus en la cartelera madrileña. La versión, de José A. Pérez, convierte a los anarquistas rusos que preparan un atentado en etarras. Obra intensa que dirige Javier Hernández Simón.

Cancún

Teatro Infanta Isabel, desde el 3 de octubre
Jordi Galcerán es uno de los autores españoles vivos con mayor éxito y más representados. Llega al Infanta Isabel una nueva producción de esta comedia que combina risa y reflexión, y que protagoniza María Barranco.

Priscilla, reina del desierto

Nuevo Teatro Alcalá , desde el 3 de octubre
No podía faltar la apuesta musical en este arranque de temporada. En esta ocasión se trata de una producción de origen australiano basada en la película homónima. La dirección artística es de Àngel LLácer.

50 sombras de Grey

Teatro Nuevo Apolo, desde el 8 de octubre
Un musical que es en realidad una parodia de la célebre novela erótica que ha conquistado a millones de lectoras (sobre todo) en todo el mundo. Procede de EE.UU. y lo dirige Jesús Sanz-Sebastián.

VIP

Teatro María Guerrero, desde el 8 de octubre
Nuevo trabajo de Els Joglars, dirigido por Ramón Fontseré; en él, con su particular humor y causticidad, se ironiza sobre la sobreprotección a los niños de hoy.

Lluvia constante

Teatros del Canal, desde el 9 de octubre
Roberto Álamo Sergio Peris-Mencheta protagonizan este duro duelo interpretativo, en el que encarnan a dos jóvenes policías policías. La obra es de Keith Huff y la dirección de David Serrano.

Ricardo III

Teatro Español, desde el 29 de octubre
Juan Diego protagoniza esta versión de la extraordinaria obra de William Shakespeare, con dramaturgia de José Sanchis Sinisterra. Le acompañan en el reparto Julieta Serrano Asunción Balaguer.

El regreso de Concha Velasco


Fuente: EFE vía elmundo.es
La actriz Concha Velasco ha sido galardonada con el Premio Emérita Augusta 2014, el único de los Premios Ceres que otorga directamente la dirección del Festival Internacional de Mérida en reconocimiento a toda una vida dedicada al teatro.
La intérprete vallisoletana ha dedicado 55 años al teatro, como actriz y también como empresaria teatral, y ha encarnado a decenas de personajes, entre ellos el de la vengativa Hécuba el año pasado en el Festival de Mérida.
En las dos últimas ediciones de los Premios Ceres, este reconocimiento recayó en el también actor Héctor Alterio (2012) y en Nuria Espert (2013).
El premio, junto a los otros doce que completan el palmarés de los Premios Ceres del Teatro 2014, se entregarán en una ceremonia que tendrá lugar el próximo día 28 de agosto en el Teatro Romano de Mérida.
Concha Velasco debutó en el cine a los 15 años y, tras sus primeros éxitos con 'Las chicas de la Cruz Roja' (1958), 'Los tramposos' (1959) y 'El día de los enamorados' (1959), participó en numerosas películas, entre las que destacan 'La Verbena de la Paloma' (1963), 'Tormento' (1974), 'Pim Pam Pum ¡Fuego!' (1975), 'La Hora Bruja' (1985), 'Más Allá del Jardín' (1996) o 'París-Tombuctú' (1999).
A los 20 años se subió por primera vez a un escenario de teatroy entre sus interpretaciones más emblemáticas y aplaudidas están 'Las arrecogías del beaterio de Santa María Egipciaca', además de 'Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?' o 'Mata Hari', de Adolfo Marsillach.
También cosechó gran éxito de público con 'Mamá, quiero ser artista', 'Carmen, Carmen', 'La rosa tatuada', 'Las manzanas del viernes' o 'Hello, Dolly!', así como 'La vida por delante', de José María Pou, con la que estuvo dos años de gira.
En el Festival de Mérida debutó en 2012 con uno de los papeles corales de Hélade y regresó un año después con el papel protagonista de Hécuba.
La televisión ha sido otro de los pilares de su trayectoria como intérprete y destacan en su carrera títulos como 'La alondra', 'La dama del alba', 'Teresa de Jesús', 'Herederos' y 'Gran Hotel'.
Concha Velasco ha recibido a lo largo de su carrera numerosos galardones, entre ellos el Premio Nacional de Teatro, en 1972; la Medalla de Oro a las Bellas Artes, en 1987; la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, en 2009; el Goya de Honor, en 2012; el Premio Toda una Vida de la Unión de Actores, en 2011; o el Premio de la Academia de Televisión a Toda una Vida, en 2009.
Cada año se otorgan trece Premios Ceres, cuyos ganadores se seleccionan de entre todas las producciones escénicas españolas que se han estrenado entre el 21 de julio de 2013 hasta el 19 de junio del 2014. Las categorías son mejor espectáculo teatral del año, mejor director de escena, mejor guión, mejor actor, mejor actriz, mejor escenógrafo, mejor iluminador, mejor vestuario, mejor caracterización, mejor trayectoria empresarial y Premio Emérita Augusta a toda una vida, así como dos referidos al Festival de Mérida, el Premio del Público y el Premio de la Juventud.
Todos los premiados, menos los tres últimos, son elegidos por unjurado especializado compuesto por nueve periodistas culturales de los principales medios de comunicación españoles y un presidente, que este año ejerce la actriz Verónica Forqué.


Fuente: Liz Perales (elcultural.es)

Concha Velasco (Valladolid, 1939) ensaya estos días Hécuba o los despojos de la guerra, su nuevo espectáculo, en el que viste la máscara de la tragedia griega, género que por extraño que parezca en su larga carrera nunca antes había hecho. Pero también es chocante que una de las actrices más populares de ayer y hoy no hubiera actuado en el Teatro Romano de Mérida hasta el pasado año. Como era de esperar, sucumbió a la magia del lugar pero no quedó satisfecha con el papelito que le tocó interpretar entonces. Y convenció a Jesús Cimarro, director del certamen desde el año pasado, para volver este verano pero a lo grande, como a ella le gusta, con una tragedia a su medida, hecha con los mimbres adecuados: José Carlos Plaza en la dirección y Juan Mayorga como autor de la versión, un tándem ya habitual en las producciones de Cimarro para el festival extremeño.

La perseverancia se cuenta entre las virtudes de la Velasco. Cuando quiere algo, lo persigue insistentemente. Las más de las veces lo consigue, pero no siempre. Por todos es sabido cómo “sedujo” a Luis García Berlanga para trabajar con él casi al final de su carrera (París-Tombuctú). También fue al encuentro de José María Pou y, tras un primer trabajo (La vida por delante), el director catalán decidió hacerle un espectáculo biográfico: Yo lo que quiero es bailar. No hay que tirarle de la lengua. Ella misma confiesa que Alejandro Amenábar le dio calabazas: “Me cuesta mucho que los directores crean en mí”, cuenta a El Cultural en la vorágine de los ensayos de la obra deEurípides. “Pero en el teatro, todos los que han trabajado conmigo han repetido porque yo les amo si me aman”. Y hace memoria de cómo Adolfo Marsillach acabó escribiéndole una obra después de haber trabajado juntos en tres producciones, una de las cuales, Yo me bajo en la próxima ¿y usted?, cosechó un enorme éxito. 

La llamada de galdós


Su prolífica carrera, con un centenar de películas y numerosísimas obras y musicales, le ha permitido trabajar con directores buenos, malos y regulares. Pero si hay que señalar al que cambió el signo de su trayectoria cinematográfica, ése es Pedro Olea, que fue quien le encomendó el personaje de Ro- salía de Bringas en Tormento (1974), basada en la obra de Galdós. Concha Velasco ofreció entonces una de las mejores composiciones de la codicia y la envidia que ha registrado el celuloide y demostró su versatilidad interpretativa: a sus numerosos trabajos como artista de revista musical y de cómica sumó entonces sus cualidades para los papeles dramáticos.

En Yo lo que quiero es bailar la actriz hablaba con mucha guasa de la preparación de un actor y hacía un guiño al “método” cuando comentaba sobre el escenario que el suyo era otro, uno que ella misma había bautizado como “staniswhisky”. 

Concha Velasco tuvo una sólida formación como bailarina, pero en contra de lo que muchos creen, no es para nada una actriz autodidacta: “Siempre digo las cosas que me conviene decir en cada momento. A veces digo que uso el método staniswhisky o que soy autodidacta, pero no es verdad. Desde los diez años siempre he estudiado con directores y profesores. El maestro William Layton me situaba en un segundo plano porque consideraba que no debía estar en primera fila, a pesar de que ya entonces era una estrella del cine. Mis profesores han sido todos los directores con los que he ido trabajando. Y, créame, lo he hecho con lo mejorcito que tenemos en España”.

Con José Carlos Plaza será la cuarta vez que coincida. Juntos han levantado producciones exitosas (como Carmen, Carmen y La rosa tatuada), pero también fueron responsables de la ruinosa Hello Dolly, que la actriz se empeñó en producir con el que entonces era su marido, Paco Marsó, fallecido en 2005. Al final, acabaron perdiendo buena parte de su patrimonio. 

Es preciso subrayar que Concha Velasco pertenece a la estirpe de artistas-empresarias. Quizá porque se forjó en la época en que las compañías estaban capitaneadas por una actriz o un actor de fama, que eran los que al final producían sus propias obras. Aquel modelo siguió siendo explotado por algunos incluso cuando el teatro ya se había convertido en un negocio financiado casi exclusivamente por los poderes públicos.

Así se entiende que, siempre instalada en el teatro comercial, Concha Velasco nunca haya trabajado en el teatro público: “No me llamaban porque debían de pensar que no podrían hacer frente a mi caché”. Lo que explica también por qué ha tardado tanto en llegar a Mérida: “El año pasado, cuando colaboré enHélade, fue para mí como una droga, tuve la sensación de volver a los comienzos de mi carrera, cuando me decía eso de. ‘Yo quiero ser actriz'. Entonces Cimarro me emplazó para hacer Hécuba, la obra entera, con coro y todo. Es la gran tragedia de las tragedias y nunca antes se ha llevado completa a escena en España”.

Apasionada de su trabajo, dice que Hécuba ha entrado en su vida como un fantasma, se ha apoderado de ella y está tomando una dimensión inesperada en su rutina: “Me atrevería a decir que es el personaje más importante que he interpretado en mi carrera después de Teresa de Jesús. Y, al mismo tiempo, el que más huella me está dejando personalmente”. 

La palabra justa


En la obra, Eurípides cuenta el trágico destino de las troyanas que acompañan al ejército griego vencedor tras la caída de Troya. Con ellas viaja Hécuba como esclava. Cuando llega a Tracia, a donde había enviado a su hijo Polidoro para salvarle de la guerra, descubre que el rey Poliméstor le ha dado muerte. Hécuba jura vengarse de él y, como dice Juan Mayorga en su versión del texto, no vacilará en erigirse a un tiempo en acusador, juez y verdugo.

El texto es endiablado, según cuenta la propia Concha Velasco, que lleva semanas entregada a su estudio y memorización: “El lenguaje de Eurípides es riquísimo y difícil de estudiar, me exige mucha concentración, y eso que Mayorga lo ha actualizado. A mis 73 años, en casa no me habla nadie porque me paso el día estudiando. Se trata de un monólogo coreado. Es ella sufriendo, ella magnífica siempre, dando la palabra justa. Esta tragedia de Eurípides ha inspirado otras posteriores, como Hamlet. Es con más derecho que cualquier otra jamás escrita la tragedia de la venganza”.

Llama la atención de una artista como la Velasco que jamás, en su larga trayectoria artística, haya estado ausente de los focos ni de los escenarios. No ha estado desaparecida ni en largo ni en cortos períodos, como le ocurre a tantos actores en una profesión tan inestable. No conoce la pausa, siempre está haciendo una película, una serie o un programa de televisión, o de gira con una obra de teatro. El paso del tiempo tampoco le ha afectado en este sentido: fue popular ayer y lo es hoy. Bien merecida tiene la Medalla al Mérito al Trabajo. Pero es que, además, ha desafiado a los que mantienen que cuando se hace televisión no se debe hacer teatro, pues el público se cansa de ti. No le teme a la sobreexposición: “Antonio Gala me advertía de eso, pero yo creo que son pamplinas. El público ve lo que quiere ver”.

La naturalidad y la sensatez con la que airea sus intimidades familiares y sentimentales en el papel cuché da la medida de cómo no distingue su vida profesional de su vida privada. Y es así, porque así son sus prioridades: “Yo soy vocacional, no soy una actriz por casualidad, no querría ser otra cosa en la vida. He querido ser madre, y lo he sido. Abuela, y lo he sido. He amado a los hombres que he querido, pero mi vocación es tan grande que no ha habido nadie que se haya interpuesto en mi camino. No trabajo por dinero, aunque de algo tengo que vivir, claro. Desde niña he querido ser actriz”. Y sentencia: “Yo soy una cómica, pero la gente que así nos considera no sabe lo que significa esta palabra. Porque yo no soy una cuentachistes, ni una humorista, soy una cómica como lo era Fernando Fernán Gómez”.