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Fuente: Alejandra Elorza (elmundo.es) | Foto: Sergio Parra
El Teatro Español estrena este jueves 14 la obra 'Tengo tantas personalidades que cuando digo "te quiero", no sé si es verdad', un "collage dramático" con el que se conoce el universo del escritor Max Aub y su visión de la sociedad. Así lo ha presentado Juan Carlos Pérez de la Fuente, director del Teatro Español, en la sala Max Aub del Matadero de Madrid, que ha asegurado, contundente, que se pone a este escritor en escena "porque al director del teatro le gusta".
Jesús Cracio, director de la obra, ha planteado la producción como un viaje. Y así arranca la obra, con un tren que invita al espectador a subirse y conocer a Max Aub a través de sus textos, que han sido unidos a través de música, interpretada por la pianista Celia Laguna, luz, emoción y palabras. Se unifica el universo del escritor hispano-mexicano a través de prosa, poesía, teatro, danza, cabaret y música con un toque de "humor ácido y denuncia". Jesús Cracio, encargado de ensamblar los textos, ha explicado que leer a Aub es "un viaje al cielo y al infierno".
La puesta en escena cuenta con los actores Marta Belenguer, Juan Calot, Marc Clotet, Miranda Gas, Julián Ortega y Carmen del Valle, quienes han coincidido en señalar que este dramaturgo "tan poco conocido" tiene palabras tan actuales como las de hoy. "En la monarquía inglesa le harían sir, aquí ni siquiera vienen los Reyes al estreno", ha denunciado Pérez de la Fuente, descontento por el desconocimiento general del escritor. Los propios actores han reconocido que, pese a haber estudiado a Max Aub en la escuela de teatro, no habían profundizado en su obra hasta hoy.
"Las palabras que Max Aub escribió hace muchos años siguen siendo tan actuales como cualquiera que te encuentras hoy en la primera plana de un periódico", ha dicho Clotet. Y es que la obra va de fronteras, xenofobia, justicia, política, Guerra Civil y amor. Carmen del Valle asegura que leer al escritor hispano-mexicano es ver reflejada "la España que estoy viviendo".
Max Aub "no fue cómodo, no regaló los oídos ni a unos ni a otros", describe el director del Teatro Español al dramaturgo que no pudo ver una obra suya sobre el escenario en vida. "Mi padre se sentiría orgulloso", dijo su hija Elena Aub en el ensayo. Jesús Cracio ha asegurado que se siente identificado con Aub, ese "hombre actual y libre que no se casaba con nadie y que tocó todos los palos".
"El texto de la obra comenzó a crearse hace tres meses y fue hermanándose con el desarrollo de los ensayos y con la aportación y entrega de todos los integrantes del montaje", explica Jesús Cracio. "Al leer a Aub llegaba la ansiedad. El nexo de unión era el testimonio con los compañeros, entonces entendía las personalidad. Después, otra vez la ansiedad", explicaba Miranda Gas su experiencia.

Fuente: Esther Alvarado (elmundo.es)

Juan Carlos Pérez de la Fuente camina a toda prisa dando instrucciones, de un extremo a otro del escenario de la sala 1 de Matadero. Prepara el pase gráfico de 'Pingüinas', el estreno del año en el Teatro Español, que también dirige. La alfombra roja se colocará el 29 de abril, pero la primera representación será el 23, coincidiendo con el Día del Libro y como homenaje a los 400 años de la publicación de la segunda parte del 'Quijote' y también a los 400 de la inauguración del entonces Corral del Príncipe. 

Son muchas efemérides y, además, es la primera decisión artística que puede llamar enteramente 'suya' desde que tomó las riendas del Teatro Español. Decisión, como mínimo, valiente: pedirle un texto nuevo e inédito a Fernando Arrabal, el gurú de la patafísica. Con todo lo que ello significa...

Hablamos del texto y del subtexto y de lo difícil que ha sido para él trasladarlo a una puesta en escena con 10 mujeres, un hombre, 10 motos, el fuselaje de una nave voladora y siete gallinas.

Este texto, como casi todo Arrabal, es deliberadamente críptico.

Yo creo que lo hacen a propósito. Los autores se vuelven muy crípticos. Se lo decía a Paco Nieva también cuando hice con él 'Pelo de tormenta': "Paco, parece que queréis ocultárselo al público", y mi obligación es transportar texto al espectador. Sabiendo que en el público habrá unos cuantos a los que les interese Arrabal, pero a mí no me interesa eso; me interesa que venga la gente a la que le gusta el teatro, porque esto es una obra de teatro.

¿Por qué Arrabal?

Uno de los grandes hallazgos, después de 'Carta de amor', en Arrabal es la emocionalidad. La emoción, si no cuentas con ella, lo que te queda es un texto caótico. 

¿Acertó con el encargo?

¿Sabes? A las gentes del teatro nos faltaba una obra libre como ésta sobre el 'Quijote'. Y me he dado cuenta de que no me equivoqué y que el encargo que le hice a Arrabal estaba bien. Fue una corazonada. No había leído muchos de los ensayos de Arrabal sobre Cervantes, pero le ha ido como anillo al dedo. Sólo le di una indicación: que Sancho y Quijote fueran mujeres. Y al final ha salido esto.

¿Qué pretende contar?

Lo que al público le va a llegar es muchísimo más de lo que crees. Es la historia de unas mujeres del siglo XVII, las 'Cervantas', trasladadas al siglo XXI. Las protagonistas son 10 mujeres que conformaron el universo femenino de Cervantes, no sus personajes; su familia. Las 'Cervantas' fueron famosísimas en el Madrid del XVII: mujeres de armas tomar, mujeres libres, mujeres que en un mundo de analfabetos sabían leer y escribir y, aunque eran costureras, eran unos auténticos cerebros. Hasta tal punto que, una vez que te adentras en su universo, llegas a entender mejor a Cervantes. 

¿Cervantes en femenino?

Las 'Cervantas', sin haber movimientos feministas, eran absolutamente descaradas; por momentos podían ser putas o santas. En la obra, les han prometido ir a la luna; se lo ha prometido la televisión. Esa mezcla de escenas muy costumbristas con escenas muy filosóficas... ha hecho una textura emocional alucinante.

Y luego está Miho.

Es el trasunto de Miguel de Cervantes. Es como el dios de estas mujeres. No habla porque era tartamudo.

¿Qué peculiaridades tienen estos personajes?

Cervantes era una gran persona, pero sus personajes están a ras de suelo. En las obras de Lope o Calderón, los personajes siempre acaban casados o con un final conveniente. En las de Cervantes no. Aquí todas son lesbianas. Yo creo que aquí Arrabal introduce un tema muy interesante que está más allá del sexo. Éstas son mujeres que han vivido la vida en plenitud y ya no necesitan al hombre; se creen mujeres perfectas y se casan entre ellas, en parejas o en tríos. Las tres protagonistas son la hermana, Luisa de Belén; Constanza, la sobrina y la abuela, Torreblanca.

¿Y sus actrices?

Salvo Ana Torrent, todas salieron de las pruebas a las que se presentaron 1.400 mujeres. Me dio miedo este reparto porque pensé: "Si las actrices son como los personajes, un día se rebelan contra mí y me matan". Hacía falta gente muy trabajadora que no se diera nunca por vencida. Hemos construido personajes desde un sitio en el que nunca se había hecho. Ha sido muy duro, pero muy satisfactorio.

¿Cómo es la puesta en escena?

Pocas veces en mi vida me he enfrentado a un espectáculo tan complejo. Estrenamos con ella la sala Fernando Arrabal. Tenemos 10 motos tuneadas, una estructura vertical, siete gallinas y un gallo... Se va acercando la fecha del estreno y a veces pienso qué locura es ésta. Hay una última verdad: a veces crees que lo sabes todo de la obra y te llevas una sorpresa. Yo creo que es un espectáculo del siglo XXI, dialogando con el siglo XVII, que nos habla de la grandeza de este hombre.

No fue el mejor autor de teatro de su época.

No nos hemos portado bien con Cervantes. Incluso ahora, que nos peleamos por sus huesos.

Ésta es la obra con la que celebra 400 años del Español.

Y una nueva etapa. Echando una ojeada a los teatros públicos españoles desde la llegada de la democracia te diré que ningún compañero mío ha tenido la valentía de iniciar una etapa así con un texto nuevo, de un autor vivo y en una celebración. Aquí se corren muchos riesgos y estoy orgulloso de correrlos, pase lo que pase. Creo que hacía falta. Y el día del estreno os guardo una sorpresa: quiero que salgan a saludar los científicos que buscaron los restos de Cervantes.

¿Por qué?

Por causalidad. En una reunión con Madrid Destino, me dijo el concejal: "Te voy a dar una sorpresa". Me llevó al convento de las Trinitarias, me dejaron unos guantes y me dijeron que Cervantes podía ser aquella calavera. Hasta lloré y entonces me di cuenta de que era 27 de febrero, justo el aniversario de la publicación de la segunda parte del 'Quijote'. Así que les invité a venir aquí el día del estreno porque yo creo que es bonito que nos unamos la gente de la ciencia y de la cultura en honor a Cervantes. En esta obra se habla mucho de conceptos filosóficos y cuánticos y lo mejor es que al final la obra te habla de la espiritualidad, del amor. 

¿Le gustaría esta obra a don Miguel?

Ahora estoy tan metido en esto que yo creo que se sentiría muy orgulloso porque sus mujeres eran maravillosamente libres en una España compleja y gracias a ellas cada vez me llega más la bondad de Cervantes. Hubiera podido ser un revolucionario si le hubiera dado la gana, motivos tuvo, y sin embargo nunca guardaba rencor ni odio. En un mundo en el que todo pasa por revoluciones ya conocidas ya sabemos que en un mundo que no pase por el encuentro con la parte más hermosa del ser humano que no sea el amor y la libertad.

¿Esta es la obra más difícil que ha hecho?

Sí, incluso más que 'Pelo de tormenta', porque aquella tenía más materia y maquinaria teatral. Arrabal no ha dado ninguna indicación y eso no está mal. Si no hubiera dirigido tantas veces a Arrabal esto sería imposible. El teatro psicologista ha triunfado en el mundo, pero tenemos que olvidarnos de eso. Estos personajes están hechos de mucho material de derribo que, cuando unes las piezas, te va a dar España por los cuatro costados. Algunas personas, viéndome dirigir, me preguntan: ¿tú no te drogarás, no? Y es que aquí está el sueño y la vigilia, el amor y el dolor, el éxtasis...Esta función no va a dejar indiferente a nadie. ¿Le asustan los detractores?No. La obra da trastazos a diestro y siniestro. Y, al ser así, corres muchos riesgos; eso es de lo que se trata. Este es el teatro que me gusta, teatro de ceremonias, teatro español hasta la médula. España es un patio de vecinos a mitad de camino entre un prostíbulo y una iglesia donde pueden suceder auténticos milagros.

AUTORA: MERCÈ RODOREDA
ADAPTACIÓN: CARLES GUILLÉN y JOAN OLLÉ
TRADUCCIÓN: CELINA ALEGRE y PERE ROVIRA
DIRECCIÓN: JOAN OLLÉ
INTÉRPRETE: LOLITA FLORES
DURACIÓN: 1h 15min
PRODUCCIÓN: TEATRO ESPAÑOL
FOTO: SERGIO PARRA
TEATRE GOYA

Tarde de sábado, entrada llena al Teatre Goya y mucha expectación, al menos yo, para ver cómo ha conseguido Joan Ollé calmar el torrente de Lolita Flores y convertirla en esta mujer frágil de principios de los años 30 que se deja guiar por los caprichos de su marido hasta llegar al abismo. Un banco tan frágil como su personaje y una tira de luces de fiesta son los únicos elementos que necesitan las palabras de Rodoreda para lucir. Ah, y una buena actriz con una excelente dicción. 

Lolita se sienta en él, allí permanecerá sentada durante los 75 minutos de representación, sin apenas moverse, la calma invade la escena, que sólo se rompe por el simbolismo de las palabras, por aquello que sin prisa pero sin pausa nos es narrado. Una historia de sobra conocida, aunque en el resto de España la Colometa no lo sea tanto, aquí es como de la familia, forma parte del patrimonio. No nos asusta ni tan solo el mero hecho de que esta vez las palabras sean dichas en castellano. Una cuidada y respetuosa traducción y adaptación, mi más sincera felicitación al Carles Guillén, Joan Ollé, Celina Alegre y Pere Rovira, se nota el castellano, pero la Colometa no cambia.

Con una escenografía tan simple, no hay artificios que puedan salvar la interpretación. Con una intensidad de menos a más (el gran culmen es la guerra, al igual que la novela) Lolita dibuja un personaje frágil pero con el coraje suficiente para ir tirando, mientras a sus espaldas carga con la alegría, la tristeza, la melancolía, la culpa de una vida llena de momentos emotivos para el recuerdo y para el olvido. Y aunque Joan Ollé no se imaginaba a Lolita como Colometa, su dirección ha conseguido que dejemos de ver una leona para ver un atemorizado pajarito. 

Impresionante y fantástica la interpretación de la Lolita Flores. Pero al ser una interpretación y puesta en escena tan íntima, yo desde la fila once, seguramente me he perdido algún gesto, quizás el Teatre Goya sea demasiado grande para un espectáculo que requiere proximidad para distinguir la cara y sus gestos. A pesar de ello, durante los 75 minutos me he quedado obnubilada presenciando el espectáculo, y no ha sido fácil con una platea llena de toses, móviles y demás ruidos que hacían que concentrarse fuera un ejercicio de titanes. Al final sonoros aplausos, casi toda la platea de pie y con lágrimas en los ojos despedimos a una Colometa para el recuerdo. De piel de gallina. Vola, vola, Colometa! Amunt, amunt, Colometa! 

LA PLAZA DEL DIAMANTE

by on 13:28
AUTORA: MERCÈ RODOREDA ADAPTACIÓN: CARLES GUILLÉN y JOAN OLLÉ TRADUCCIÓN: CELINA ALEGRE y PERE ROVIRA DIRECCIÓN: JOAN OLLÉ INTÉR...

Fuente: José Luis Romo (elmundo.es)
Desde que Juan Carlos Pérez de la Fuente tomó las riendas del Teatro Español el pasado mes de julio, se sabía que iba a haber una revolución en la institución. Airear una casa con cinco siglos de antigüedad, abrirla a la ciudad y llenarla de vida era una de las prioridades del director. La alcaldesa Ana Botella ha definido a Pérez de la Fuente como una "máquina de ideas" (algunos preferírían calificarlo de torbellino) y muchas de ellas se han plasmado en la inauguración del espacio Pérez Galdós, una nueva sala destinada a que regresen las tertulias literarias al Teatro Español. 
Elegir el nombre de Pérez Galdós no es casual, claro. Los cafés fueron el eje de la vida cultural del Madrid del siglo XIX y "Madrid el centro de la vida de Galdós". Según ha señalado el director de escena, se pretende "recuperar aquellas tertulias que ahora están en las radios o las televisiones". Decorado elegantemente con telones granates de anteriores producciones del Español, la el espacio es una invitación a "dar voz a diferentes generaciones y recuperar algo tan importante en nuestra ciudad". Las tertulias, abiertas para el público, tendrán lugar los lunes por la tarde y en junio se espera la segunda parte de "Conversaciones de Madrid", un proyecto del dramaturgo Ignacio García May en el que personajes singulares del pueblo de Madrid cuentan sus experiencias.
La inauguración del espacio Pérez Galdós ha servido para que Pérez de la Fuente anuncie también el nuevo nombre de las salas de los teatros municipales de Madrid, algo que él ha calificado como un "acto de justicia con nuestro legado teatral, al que muchas veces no prestamos la atención que merece. Elogiamos más a lo de fuera que a lo nuestro y deberíamos mostrar más nuestro orgullo por lo que tenemos". De esta forma la sala pequeña del Teatro Español pasa a llamarse Margarita Xirgú; las naves del Matadero, Max Auby Fernando Arrabal; El Teatro Conde Duque, Teatro Buero Vallejo; y en Centro Cultural de la Villa tendrá una sala bautizada como Jardiel Poncela. "Ellos nos indican el camino a seguir", según el director. 
Esta idea de rendir honores a los ilustres de nuestro teatro enlaza con otra propuesta de Pérez de la Fuente, la de reanudar la galería de artistas notables que se inició en el Español en la segunda mitad del siglo XIX. "En la actualidad hay una colección de 56 lienzos de artistas que está a la altura de colecciones como la del Museo del Romanticosmo, el Museo de Teatro de Almagro o la Biblioteca Nacional". Así pues en el acto se ha presentado cuatro nuevos retratos, realizados por el fotógrafo Chema Conesa, del Nobel Vargas Llosa, muy ligado al teatro donde actúo el mes pasado, Concha Velasco, José Sacristán y Antoñita, viuda de Ruiz, la veterana peluquera del centro, toda una institución dentro de la profesión. 
A excepción del escritor peruano, el resto de retratados han estado presentes en el acto. Pérez de la Fuente ha señalado que tenía una deuda con Concha Velasco, que tan sólo ha actuado en dos ocasiones en el Español: en el famoso 'Don Juan Tenorio', con telones de Dalí, que dirigió Luis Escobar en 1964 y, el año pasado, en Hécuba. Según ha explicado la actriz, la deuda viene de los tiempos en los que Pérez de la Fuente era director del CDN y le dijo que eligiese una obra para representar. "Elegí 'La visita de la vieja dama' pero la acabó haciendo la maravillosa María Jesús Valdés". Como desagravio, amén del retrato, Pérez de la Fuente ha revelado que espera que la Velasco vuelva a actuar pronto en el Teatro Español de la mano del joven dramaturgo Paco Bezerra.
Por su parte, José Sacristán se ha mostrado "sobrecogido" por el reconocimiento y ha recordado emocionado aquellos años en los que era un mécanico de 17 años que soñaba dedicarse al teatro. Entonces, acudía como oyente a un grupo de teatro para aficionados y escuchaba en el Español a Carlos Lemos en 'Un soñador para un pueblo'. "¿Quién me iba a decir entonces que iba a pasarme algo así? Para mí este lugar es un baluarte, y quiero hablar en términos bélicos del esfuerzo y coraje en las batallas que libraron los Lemos, Dicentas, Mari Carrillo... y tantos otros, que trabajaban siete días a la semana y dos funciones al día".
El acto no sólo ha sido un homenaje al inmenso legado teatral del pasado, Pérez de la Fuente también ha aprovechado para presentar la programación de los teatros municipales hasta el mes de junio. Una selección de títulos en los que se empieza a ver la mano del director, claramente "volcado en la autoría española". Así pues en abril él mismo dirigirá lo último de Fernando Arrabal, 'Pingüinas', un homenaje al universo femenino que rodeó a Cervantes. Pedro Corral, concejal de Cultura, ha querido precisar que el director no cobará ni un euro por llevar este texto a escena. "Lo hace por amor al arte, como hace tantas cosas". Además se podrá ver 'Mujeres y criados', la comedia de Lope de Vega descubierta el año pasado en la Biblioteca Nacional y que montará la Fundación Siglo de Oro; lo último de Paco Bezerra, 'El señor Ye ama los draganes', dirigido por Luis Luque y con Gloria Muñoz y Lola casamayor como protagonistas; y un título tan curioso como 'Tengo tantas personalidades que, cuando digo te quiero, no sé si es verdad', una obra basada en textos de Max Aub y dirigida por Jesús Cracio.

Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.es)

Amelia Ochandiano no tenía en su radar profesional a Marivaux. En los 90 disfrutó mucho de la versión que Narros hizo de La doble inconstancia. Pero la trepidante actividad escénica le llevó por otros caminos. Hasta el año pasado, que volvió a toparse con el deciochesco autor francés. Al leer El príncipe travestido atisbó una serie de parentescos con la actualidad española (incluida la relativa a la tensión territorial entre Castilla y Cataluña y la de los sobres cargados de sobresueldos) que podían dar mucho juego. También le fascinó la sutileza con que estaban trazados los personajes, en cuyas miradas se desencriptaba la esencia de la trama. Mucho más que en sus palabras, por lo general empleadas para confundir y enredar. De ahí que decidiera titular su adaptación El lenguaje de tus ojos, que tras exhibirse en el Festival de Almagro ahora puede verse en el Teatro Español hasta el 18 de marzo. 

¿Tan importantes le parecieron los ojos como para cambiarle el título a Marivaux...?
Al preparar la versión me di cuenta de la importancia que tienen las miradas en la trama. En la obra queda claro que con las palabras se puede engañar; es en los ojos donde está la verdad. Es un planteamiento muy interesante y muy contemporáneo de Marivaux: remarcar la distancia entre los que se dice y lo que se siente. 

También firma la versión. ¿En qué ha consistido su intervención en el texto original?
Empecé a trabajar con una traducción que conseguí en la Asociación de Directores. Luego fui al original para imprimirle mi mirada y mi estructura. He peinado algunas cosas que se habían quedado un poco antiguas y desaparece un personaje que luego Marivaux también terminó suprimiéndolo.

¿Qué relevancia le asigna a El príncipe travestido dentro de la obra global de Marivaux?
Es una obra muy poco representada y muy poco editada. Está fantásticamente escrita y construida de manera muy dinámica y sorprendente. Te va enganchando con constantes giros expresivos. También es curioso que sitúe la historia en una España indefinida e irreal, en la que la Princesa de Barcelona y el Príncipe de Castilla están envueltos en un magma de chantajes, dinero en sobres, tensiones territoriales... Resulta inevitable pensar en las conexiones con la actualidad y ver cómo los conflictos los conflictos los crean quienes pueden evitarlos.

Confiesa que hasta la fecha había vivido muy alejada de Marivaux.
Sí, vi La doble inconstancia montada por Narros hace ya muchos años y me gustó mucho pero vida profesional transcurrió por otros derroteros. Marivaux fue un incomprendido en su época. A los actores les resultaba muy complicado seguirle el ritmo. Por eso dejó la Comédie-Française para trabajar con actores italianos, acostumbrados a la Comedia del Arte y por tanto menos engolados y más naturales. Exige estilo, fondo, sutileza y verdad.

¿Qué le diría a quien prejuzgue estas piezas de Marivaux como vodeviles de época artificiosos?
R.- Que para nada lo son. Al contrario: en Marivaux es muy contemporánea la visión del amor, del desamor, de la traición, de la amistad, de la debilidad...

¿Vio la adaptación El juego del amor y del azar de Flotats?
Sí, era una versión muy preciosista. Ese no es mi camino. En lo que sí me identifiqué fue en el tratamiento de los personajes como muñecas rusas, que enseñan una cosa, pero por dentro lleva otra y dentro otra... Eso que algunos llaman subtexto y que en Marivaux es especialmente jugoso.

Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.es)

Justo el día en que Hitler ensució con sus botas el suelo polaco (3 de septiembre de 1939), Freud y C.S. Lewis se reunieron en la consulta que el primero, tras salir abruptamente de Viena, instaló en Londres. El avejentado psicoanalista había llamado al prometedor novelista a capítulo, molesto por los venablos satíricos que le había lanzado en uno de sus escritos. Mark St. Germain ha recreado este hito de la historia cultural del siglo XX en La sesión final de Freud, un texto que la Unir y Tamzin Townsend (Liverpool, Inglaterra, 1967) escenifican a partir de este martes en el Teatro Español (Eleazar Ortiz en la piel de Lewis y Helio Pedregal en la de Freud). Un festín dialéctico entre dos interlocutores en las alturas intelectuales, detalle que no les impide bajar a tierra y concederse sus paréntesis irónicos y humorísticos. 

¿Cómo cayó en sus manos este proyecto?
La Sesión final de Freud es un proyecto que parte de la Universidad Internacional de La Rioja, con los que ya había trabajado en Tomás Moro, una utopía. Me pareció un texto rotundo, brillante, lleno de reflexiones interesantes y sentido del humor.

¿Cómo apela al público actual el duelo dialéctico entre Freud y Lewis?
Nos habla de la búsqueda de la esperanza. De la importancia del diálogo y el respeto de las creencias del prójimo. Habla de la necesidad del ser humano por tratar de entender, de comprender y de controlar. Temas universales que no pasan de moda y que puestos en el contexto del estallido de la II Guerra Mundial, aún tienen más fuerza.

¿En qué términos se desarrolla la batalla de esgrima intelectual?
La obra es un ejemplo debate constructivo, de diálogo, algo que actualmente escasea. También aborda el eterno enfrentamiento entre Fe y Razón, una discusión que ha hecho que la civilización evolucione pero que también puede sacar lo peor del ser humano. Además, el autor enfrenta a dos personajes con una personalidad arrolladora que se encuentran en momentos vitales totalmente opuestos, Freud está en la recta final de su vida y C.S. Lewis está a punto de alcanzar su éxito más rotundo. La diferencia generacional es otro de los temas que subyacen en la obra y que al público actual le puede interesar.

¿Cuál es su opinión sobre el tratamiento dramático que realiza Mark St Germain?
El texto plantea un diálogo íntimo entre los personajes el cual se ve interrumpido constantemente, incluso empujado diría yo, por la realidad del momento histórico en el que está situada la acción. Es un pulso perfecto entre los dos personajes cargado de momentos de gran carga dramática con otros más ligeros que hacen que el texto tenga mucho ritmo. Que esté muy vivo. 

¿Cómo ha concebido la puesta en escena?
Una puesta en escena totalmente naturalista determinada por el texto y al servicio de los actores, que son lo realmente importante en este montaje. Es un texto que necesita dos actores de una gran calidad capaces de sostener el duelo interpretativo que propone el autor. 

¿Ha visto el de Veronese?
La verdad es que no he visto ninguno de los que se han hecho. 

¿Qué papel juega el humor en la obra?
Como dice Freud en un momento de la obra: el humor es el mecanismo de defensa. St. Germain lo utiliza muy inteligentemente a lo largo de todo el texto para aclarar conceptos que al público le puedan resultar difíciles de entender o para que los personajes transiten de un tema a otro. El texto está lleno de ironía. 

¿Cómo conectaría esta obra con otros éxitos suyos como El método Gronholm, Un dios salvaje, Tomás Moro...?
Este es un montaje basado en el trabajo de los actores. Es de esas obras que podrías estar ensayando un año porque cada palabra está cargada de significado y los actores no paran de explorar. Para mí, el periodo de ensayos es el más divertido, crear ese micromundo junto con los intérpretes en el que se investiga y se juega. El texto de La sesión final de Freud me permite hacer un trabajo casi artesanal con los actores y Helio Pedregal y Eleazar Ortiz, son dos actores con los que es un placer trabajar. 

¿Cómo ve el teatro actualmente en España? 
El teatro en España es un auténtico superviviente, contra viento y marea se hace teatro. Así ha sido hasta ahora y así será siempre. Son tiempos difíciles, pero creo que la creatividad de la gente que se dedica al teatro en España está disparada. Surgen apuestas tanto de espacios como propuestas dramatúrgicas de lo más interesante. 

¿Lo pondría al mismo nivel que la escena inglesa o europea?
En España el nivel del teatro está a la altura de cualquier país europeo. Lo que sí me parece muy importante es el papel que el teatro juega en la educación en países como Inglaterra, en el que los niños estudian teatro desde pequeños. El teatro está en el sistema educativo durante todo el periodo escolar por eso hay ese gran respeto por el teatro en mi país. Esa es la forma de generar futuro público. En España, aún nos queda mucho trabajo por hacer en este campo.
Fuente: Esther Alvarado (elmundo.es)
El 3 de septiembre de 1939 Sigmund Freud tenía una cita con "un catedrático de Oxford". Así aparecía anotado en su agenda. Sin nombres ni más referencias. Ese día Inglaterra declaró la guerra a Alemania. Puede que Freud y su visitante escuchasen juntos la noticia. 
Mark ST. Germain, autor de 'La sesión final de Freud' fantasea en la obra, que se estrena en la sala pequeña del Teatro Español el 13 de enero, con que ese misterioso catedrático fuera nada menos que C.S. Lewis, el autor de 'Las crónicas de Narnia'.
Lewis, ferviente cristiano reconvertido tras una juventud de ateísmo, acababa de publicar un libro en el que criticaba los postulados de Freud. En la obra, es el padre del Psicoanálisis (y de Ana Freud, por supuesto), quien invita a su crítico a visitarle para charlar con él. Entre ambos se establece un desafío intelectual lleno de educados reproches
Helio Pedregal, con barba blanca y gafas redondas, parece el mismísimo Sigmund Freud redivivo. Le da la réplica Eleazar Ortiz, en la camisa de Clive Staples Lewis, amigo personal de J.R.R. Tolkien y uno de los autores más admirados y prolíficos de Reino Unido. Ambos actúan a las órdenes de una británica, Tamzin Townsend, con la producción de la Fundación UNIR (Universidad Internacional de la Rioja) y con un texto traducido por Ignacio García May.
Ignacio Amestoy, director de UNIR Teatro, explica que la obra se estrenó en Nueva York en 2010 y en Londres y su periplo ha sido un éxito continuo, desde la Gran Manzana hasta Argentina. "Es un duelo entre gigantes que nos hablan de la vida y de la muerte". Y, por supuesto, del sexo y de Dios
Hace un año justo, Amestoy envió el texto a Townsend que se enamoró inmediatamente de él, y en plena luna de miel sigue ("cada vez que veo un ensayo, me gusta más", asegura). En ese "ring de boxeo", los dos personajes se desafían durante los 90 minutos que dura la función. "Parece que no tienen nada en común, pero lo tienen todo. Para empezar, los dos se escuchan", añade la directora. 
Otra coincidencia de ambos es el "sentido del humor", como señala Eleazar Ortiz y corrobora Helio Pedregal. "Los dos eran personas sabias y las personas sabias nunca se ponen serias cuando hablan de lo serio", señala el actor. 
"A mí me pasa ahora algo muy semejante a lo que le pasaba a Freud: tengo la cabeza desbordada", continúa el intérprete, cuyo parecido con el personaje que interpreta sobrecoge. "Una de las cosas que más me ha obsesionado es saber qué piensa alguien que sabe que su tiempo se ha acabado y que se acerca a lo desconocido". 

Un Freud enfermo

En la función, de hecho, mientras discuten sus encontrados puntos de vista, un anciano Freud sufre ante Lewis, pletórico a sus 40 años. No tiene fuerzas para correr al refugio antiaéreo cuando suenan las sirenas y la prótesis de sus dientes le provoca un dolor atroz
En semejante situación se establece entre los dos una cierta camaradería, propia de caballeros, en la que unen sus destinos, pase lo que pase, mientras dure la entrevista. 
"Es importante que sea Freud el que invita a Lewis a su casa", señala Juan Carlos Pérez de la Fuente, director del Teatro Español, "porque los puntos de partida de ambos 'púgiles', por supuesto, no es el mismo". 
El ateísmo recalcitrante de Freud, su situación de exiliado, las duras críticas que había recibido y la incomprensión de cierto sector de sus colegas, además del cáncer que padece que le acerca a la muerte, le hacen presentarse como un ser sin esperanzas, como demuestra su suicidio, 20 días después. Frente a él, Lewis está en el momento cumbre de su carrera, da clases en Oxford, es prestigioso y tiene amigos importantes y está a punto de pasar a la historia por 'Las crónicas de Narnia'. Su renovado catolicismo le da energía y argumentos para presentar batalla ante un titán del subconsciente. 
De hecho, en algún momento de la obra, Freud cede a la tentación de convertir a Lewis en un ocupante de su famoso diván, aunque éste no 'picará'. 
No se trata, en cualquier caso, de un a obra para una minoría. Al contrario, "a quien más va a gustar es a las personas menos especializadas", asegura el intérprete de Sigmund Freud. 
En una pieza con "tantas frases para pensar", señala la directora, tanto ella, como Ortiz y todos cuantos han tomado parte en 'La sesión final de Freud' tienen sus moralejas particulares; esa idea de la que ya nunca se desprenderán. Por ejemplo, una de las ideas que ha calado en Helio Pedregal tiene que ver con la tolerancia y la capacidad de escuchar, muy al hilo de lo que sucede estos días: "Lo peor que podemos hacer es encastillarnos; mirar al otro como a alguien al que tenemos que destruir o convencer".

Fuente: Antonio Lucas (elmundo.es)
De aquel muchacho de Bormujos (Sevilla) que bajó con una maleta de cartón en la Estación de Atocha para buscarle a Madrid la postura por los teatros y los cafetines de cómicos queda este actor confeccionado con la mejor fibra de la edad.
Gasta para el oficio una pasión de muchos voltios y para la vida una certeza de muchas dudas. Ha pasado por todos los escalafones del cine y de la escena. Por los mejores tugurios.Por frías pensiones. Por amores y sus venenos. Por luces y sombras. Pero Juan Diego (1942) se ha sobrepuesto a todo con la potencia de un esqueleto escaso y las hechuras de una inteligencia brava. Lleva más de un mes representando a Ricardo III en el Teatro Español (hasta el 28 de diciembre), junto a Asunción Balaguer y Terele Pávez, entre otros.
Está ahora en Shakespeare como el que está de huésped en un infierno confortable. Es, en escena, un manipulador mendaz, un asesino, un déspota, un cínico, un tipo confeccionado en el siglo XVII con transpiración de siglo XXI. Los clásicos mantienen siempre una actualidad que aún llaga. "Ricardo III es un personaje de mucho escarnio, de mucha ironía, pero el más cabrón de todos. Es fascinante. En un principio juega al despechado, a parecer una víctima de los otros, pero de una escena a otra pasa a ser una criatura de una crueldad extraordinaria. En cuanto encuentra al aliado necesario, que en la obra es Buckhimhan, exhibe y actúa desde la peor de las perversiones. Shakespeare nos cuenta aquí de manera abrumadora hasta dónde llega el delirio de un hombrecuando no controla el poder al que aspira y las barbaridades que genera cuando lo alcanza", explica Juan Diego.
En el camerino hay un espejo, un perchero, tres sofás, dos mesas, una botella de agua baja en minerales y la voz de Juan Diego propulsada desde el pecho de un hombre con algo de alfil y de lobo bueno. Desde este batiscafo lanza cabos a la calle, para no perder el compás. Y se asquea. Y se entusiasma. Y se preocupa. Y respira.
Es un actor que resguarda a un ciudadano sin antifaz, sorpredente y variado. "Aquí estamos asistiendo a mucha de la mezquindad que destila Ricardo III", exclama.
¿En qué sentido?
Está clarísimo. Con la mayoría absoluta del actual Gobierno -como con cualquier mayoría absoluta- estamos viendo lo que es la maldad, el delirio y la chulería. Pero tengo la esperanza de que llegue un buen arreón para regenerar esta panorama insostenible. En España la paciencia está agotada. Si no se produce ya la catarsis no podemos avanzar hasta una solución que saque a tanta gente de situaciones insoportables. Es este país hay ciudadanos que están muriendo de pena. De la pena de sentir arrebatado el sitio de su dignidad. De la pena de sospechar que ya no les importan a nadie... Eso es terrible e inaceptable. Yo he visto en los últimos dos o tres años ojos desamparados como jamás había percibido. Hombres y mujeres fuertes como tapias que se están viniendo abajo porque los están machacando.
¿Eso te le ha hecho más escéptico?
No sé si es exactamente eso. A mí la edad me ha quitado carnes y me ha dado indignación. Nunca me creí demasiadas cosas, aunque sí luché por las pocas en las que creía. Pero es que hoy es muy difícil tragarse tanto dolor. No es un problema de edades. Cuando teníamos cerca la armonía pensábamos que era posible también preservar la dignidad. Había posibilidad de encararse, pero en este momento hasta encararse con la autoridad está prohibido y penado.
La singularidad de Juan Diego es una condición natural de los hombres contracorriente. Es su gloria y su ventaja.Es difícil fijarlo en el vaivén de una entrevista. Lo suyo es deambular con las palabras de un desafecto a una pasión, sin descompresión previa. Igual ataca por el costado de las redes sociales que denuncia la perversión de laminar la cultura. "Hoy vivimos en la impunidad de la infamia. Facebook, Twitter, internet... Son maravillosos medios de expresión, pero también herramientas de descrédito peligrosas", ataja.
¿Y respecto al papel de la cultura en todo esto?
La Cultura es una termita luminosa, de la mayor calidad, que no destruye sino que emite señales desde todos los lugares y acciones. Desde el gesto de cortarte una uña hasta el saber observar lo que te rodea. Tener cultura es saber hacer todo eso sin descomponerse. Para el ciudadano actual es esencial tener garantizada la educación para saber comportarse, para saber tratar con el otro. La Cultura permite que desaparezcan los males del comportamiento actual. Es un excelente antídoto contra la barbarie. Pero el conocimiento y la cultura están en manos del poder manipulador, así que habrá que liquidar a ese poder.
¿Y cómo propone hacerlo?
Atendiendo, por ejemplo, a lo que viene. Me refiero a Podemos. Es algo ya imparable y está poniendo en alerta a los que creen que este país es suyo. Van a ir a por esos chicos, no hay duda, pero creo que la renovación que proponen es algo bueno para la ciudadanía y para Europa. Los de Podemos aún no están contaminados y conviene estar atentos a esa pureza.
Juan Diego es uno de esos tipos con voluntad esteparia.De los de adentrarse en las cosas de la vida a timón libre. Difíciles de domar. Ha establecido los anclajes imprescindibles, pero ni un paso más allá. A los 72 años, aún anda de frente y algo licántropo. "Pero no olvidemos que en este país somos especialistas en dejar en la cuneta a aquellos que han querido funcionar por cuenta propia. Es demasiada la gente denostada por tener claro que debían andar en solitario. Yo he vivido la vida chocándome con ella. Actuando muchas veces por instinto. Y, a estas alturas, son muy pocas las cosas de las que me arrepiento". 
La voz de Juan Diego sale disparada en todas direcciones. A veces en forma de risa, a ratos en descargas de rabia. Y recuerda a aquel muchacho de Bormujos que bajó con una maleta de cartón en la Estación de Atocha para buscarle a Madrid la postura.

Fuente: abc.es
Una de las grandes tragedias políticas de William Shakespeare«Ricardo III», se presenta a partir del próximo 6 de noviembre en el Teatro Español, en una producción protagonizada por Juan Diego, a quien acompañan en el reparto Asunción BalaguerTerele Pávez, Lara Grube, Ana Torrent, Juan Carlos Sánchez, Jorge Muñoz, José Hervás, Aníbal Soto, Óscar Nieto, Carlos Álvarez-Novoa y José Luis Santos. La dirección es de Carlos Martín, que ha trabajado a partir de una dramaturgia de José Sanchis Sinisterra. El montaje estará en escena hasta el 28 de diciembre.
«Ricardo III» se escribió a finales del siglo XVI, alrededor de 1591 o 1592 según los estudiosos de la obra de Shakespeare. Narra la historia de la monarquía inglesa desde 1471 (muerte de Enrique VI) hasta 1485 (muerte de Ricardo III). El protagonista es dibujado como un asesino vil, deforme, ambicioso y corrupto. En esta producción del Teatro Español se altera notablemente la estructura de la obra original, colocando como nuevo centro dramatúrgico la escena tercera del quinto acto. 

Espejo interior

«Alterando notablemente la estructura de Ricardo III –cuenta su adaptador, José Sanchis Sinisterra-, organizando sus escenas, personajes e interacciones según otros principios compositivos, concentrando espacios, tiempos, diálogos y situaciones en torno a un nuevo centro dramatúrgico -la escena tercera del quinto acto-, recurriendo a procedimientos y convenciones más o menos frecuentes en la escena contemporánea, la presente (per)versión de la tragedia shakespeariana propone, más que una reflexión sobre la ambición humana, una interrogación sobre eso que llamamos conciencia, ese espejo interior, tan a menudo turbio, en cuyo azogue se reflejan y refractan los actos que nos definen ante el mundo y ante nosotros mismos».
Carlos Martín, director de la función, añade que esta función «también apuesta por una propuesta que se aleja de todo psicologismo para confiar en la fuerza de la palabra. Las pausas son pausas de acción, pero la fuerza de la palabra es la que conduce a la acción. El texto es un fluir continuo de palabras, lo que otorga al montaje un gran dinamismo. Palabras tras palabras que envuelven al público en el delirio de Ricardo III».
El director ha trabajado la obra, en tres planos: Ricardo III, con todo su terror y su rencor; la Corte, dividida por sus intrigas y sus luchas fratricidas, y la guerra. Pero ha querido mostrar más al hombre que al tirano. «Tengo toda la maldad, la locura, y un punto de ángel, que la tiene, de Ricardo III –dice Juan Diego-. Toda la maldad la fabricamos aquí, en este mundo, no la traemos al nacer. Y define a su personaje como un ser misógino y tiránico que se avergüenza de su interior; estoy –añade el actor- dolorosamente feliz».
«Lo más importante en esta puesta en escena –insiste el director- es el plano de la conciencia y la responsabilidad colectiva del personaje, y por extensión del resto de personajes. Cómo el estado mental del personaje se va deteriorando. Como el paso por sus crímenes, sus delirios y sus rencores no es en vano, queda residual en la conciencia, algo queda de traumático. La aparición del miedo, de lo sobrenatural es un reflejo de su propia perturbación mental. Todo esto sumado a su físico, al hecho de ser un ser inadaptado para la Corte porque está acostumbrado al mundo de la guerra, sumado al conflicto con la madre, un distanciamiento que busca y que no encuentra, lleva a plasmar ese personaje como tiránico y delirante, pero desde una perspectiva más tridimensional, menos plana. Se trabaja el tirano desde las debilidades del personaje».
Fuente: EFE via elmundo.es
El Teatro Español, el escenario en activo más antiguo del mundo, se ha convertido hoy en el epicentro de la dramaturgia nacional al acoger la entrega del Premio Lope de Vega a los autores Yolanda García-Serrano y Juan Carlos Rubio, y la lectura dramatizada de la obra inédita de Lope de Vega 'Mujeres y criados', encontrada en la Biblioteca Nacional por Alejandro García Reidy, investigador del grupo Prolope de la Universitat Autònoma de Barcelona y profesor de la Universidad de Syracuse (EEUU).
Con una tradición de cuatro siglos, el Teatro Español, es la "joya de la corona" de los equipamientos culturales del Ayuntamiento de Madrid, ha dicho la alcaldesa, Ana Botella, tras entregar el premio Lope de Vega de teatro 2013 a Yolanda García-Serrano y Juan Carlos Rubio por su obra 'Shakespeare nunca estuvo aquí', que se representará como parte del galardón en este escenario en la próxima temporada.
Como han destacado tanto la alcaldesa como el director del Teatro Español, Juan Carlos Pérez de la Fuente; y el presidente del Jurado, Antonio Maura, el Lope de Vega es el premio teatral más antiguo de España, instituido en 1932, hace 82 años.
Entre otros lo han recibido Antonio Buero Vallejo por 'Historia de una escalera', en 1948; Fernando Fernñán Gómez, por 'Las bicicletas son para el verano', en 1977; y Alejandro Casona, por 'La sirena varada', en 1933.
Ahora lo ha obtenido una obra que su coautor, Juan Carlos Rubio, ha calificado como "una comedia muy clásica, nada moderna", porque "quizá lo mas moderno hoy en día -ha comentado- es hacer algo nada moderno".
Es, ha dicho, "una dedicatoria para aquella época dorada en la que hasta los ladrones eran gente honrada", un motivo para "hablar de la falta de ética y de honradez" actual pero ambientada en la Inglaterra de 1935 con un grupo de "ladroncitos". "Ojalá la ética sea un valor que todos podamos compartir", ha dicho Rubio.
Por su parte, el director del Español, que ha recordado que lleva "cuarenta días escasos" en el cargo, ha manifestado: "Si no reaccionamos y colocamos nuestro teatro en la plaza pública iberoamericana y europea nos van a pasar todos. Lo madrileño, lo español, tiene que estar en la plaza publica donde se está cociendo el teatro".
La lectura teatralizada de 'Mujeres y criados' cerró el acto y estuvo a cargo de la Fundación Siglo de Oro (FuSO).

Fuente: abc.es
Consolidados en los últimos años como un referente en la escena española, el Teatro Español y las Naves del Español afrontan desde el mes de septiembre una nueva etapa, bajo la dirección de Juan Carlos Pérez de la Fuente. En el horizonte, el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote, en 1615; para ello Pérez de la Fuente ha encargado a Fernando Arrabal un texto sobre el personaje cervantino. También en 2015 se cumplen cuatrocientos cincuenta años desde que Felipe II y el Consejo de Castilla otorgaron permiso para la creación de la Cofradía de la Sagrada Pasión con privilegio de mantener un lugar donde representar comedias y dedicar un porcentaje de la recaudación (la sisa) para sus fines caritativos; éste fue el principio del Teatro Español, que fue en origen Corral del Príncipe. Es uno de los teatros más antiguos de Europa.
Gestionado por su propietario, el Ayuntamiento de Madrid desde 1981, el Teatro Español cuenta actualmente con un hermano menor, las Naves del Español, situadas en el complejo Matadero Madrid. Su programación depende también del director del Español, y las singulares dimensiones y características de sus salas lo convierten en ideal para determinados montajes de vanguardia.
Actualmente, las cuatro salas (las dos del Español y las dos del Matadero) tienen en cartel cuatro propuestas muy distintas: 

Teatro Español (Sala Principal)

«El loco de los balcones». Hace dos temporadas, Natalio Grueso, anterior director del teatro, comenzó un proyecto consistente en poner en pie, representadas o en lecturas dramatizadas, todas las obras de teatro de Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura. Comenzó el ciclo con «La Chunga», protagonizada por Aitana Sánchez-Gijón e Irene Escolar; y la pasada temporada se puso en escena «Kathie y el hipopótamo», protagonizada por Ana Belén.
«El loco de los balcones» es el tercer título del proyecto. Vargas Llosa se basó en la historia real de Bruno Roselli, un profesor italiano que daba clases de arte en la Universidad de San Marcos, en Lima, donde estudiaba el premio Nobel. Roselli, un enamorado de los balcones coloniales, los consideraba un emblema de la arquitectura limeña, y por tanto de la cultura de la ciudad, y emprendió una campaña para librarlos de la piqueta a que les condenaba la especulación inmobiliaria y las nuevas construcciones. En torno a su historia fabuló Vargas Llosa esta obra, que ha puesto en escena Gustavo Tambascio, con un repartoque integran José Sacristán, Juan Antonio Lumbreras, Carlos Serrano, Emilio Gavira, Alberto Frías, Javier Godino, Fernando Soto y Candela Serrat. (Hasta el 19 de octubre)

Teatro Español (Sala Pequeña)

«La plaza del diamante». Lolita Flores se estrenó en el teatro hace unos años en una obra titulada «Ana en el trópico», de Nilo Cruz. Solo había tenido otra experiencia escénica en la comedia «Sofocos». Por eso se extrañó tanto cuando le propusieron encarnar a Colometa en la adaptación teatral de «La plaza del diamante», una novela de Mercè Rodoreda que se encuentra entre las más emblemáticas de la literatura en lengua catalana.
Joan Ollé ha adaptado el texto y dirigido este monólogo. «La plaza del Diamante» se desarrolla en los años de la posguerra. Cuenta la historia de Natalia, «La Colometa», una chica huérfana de madre, que se siente perdida en el mundo y que verá partir y morir a sus seres queridos, pasará hambre y miseria y se verá muchas veces incapaz de sacar adelante a sus hijos. La novela es una crónica fiel de la Barcelona de posguerra y de cómo marcó este periodo histórico a sus habitantes. Hasta el 23 de noviembre.

Naves del Español / Matadero

«Los justos». Albert Camus estrenó en 1949 esta obra, en la que reflexionaba sobre el problema del terrorismo y la violencia (estaba muy presente en aquella época el conflicto argelino, que tocaba muy de cerca al autor). Camus situaba la acción en 1905 en la rusia zarista, y sus protagonistas eran un grupo de revolucionarios preparados para atentar contra el Gran Duque; las grietas entre ellos se producían cuando se planteaba la duda de qué hacer ante la posibilidad de que sus hijos estuvieran con él en el momento del atentado y morían.
Una premisa: ninguna idea justifica una sola muerte es la que ha guiado la tan arriesgada como intersante adaptación que han realizado José A. Pérez y Javier Hernández-Simón, que han trasladado la acción al País Vasco en el año 1979, y han convertido a los revolucionarios en terroristas de ETA. Opción arriesgada porque las heridas que ha causado la banda terrorista en la sociedad española están abiertas todavía y la sangre que han derramado está todavía caliente.
El propio Javier Hernández-Simón dirige la función, que interpretan Lola Baldrich, Alex Gadea, Ramón Ibarra, Rafael Ortiz, José Luis Patiño y Pablo Rivero Madriñán (Hasta el 26 de octubre).

Naves del Español / Matadero (Sala 2)

«En el desierto». Chevi Muraday, uno de los más interesantes coreógrafos españoles hoy en día, ya fundió en un espectáculo previo, «Return», en el que trabajó con Marta Etura, palabra y movimiento. Ahora profundiza en este camino que pretende que ambas disciplinas, danza y teatro, convivan con la mayor naturalidad posible. 
Siete personajes van hacia un lugar incierto. Escapan. Huyen porque fueron expulsados de su lugar de origen. La huida. La sensación de exterminio y persecución les acecha constantemente. Se cruzan. Se encuentran. Forman un grupo heterogéneo de seres con una necesidad común. Resistir. Crear. El cambio y la incertidumbre por el devenir se vuelve presente. Sobrevivir. Aguantar. No transigir. Atravesar el desierto. Descubrir que sosteniéndose los unos a los otros evitarán desaparecer.
Guillem Clua (que dirige la parte teatral) y Pablo Messiez han escrito los textos para el espectáculo, que cuenta con música de Mariano Marín, Ricardo Miluy y Pablo Martínez Jones. Actores y bailarines se unen en el reparto: Ernesto Alterio, Ana Erdozain, Sara Manzanos, Chevi Muraday, David Picazo, Maru Valdivielso y Alberto Velasco. (Hasta el 26 de octubre)