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Fuente: Saioa Camarzana (elcultural.es) | Foto: Sergio González

"Siempre es un buen momento para el Quijote", dice José María Pou (Mollet de Vallés, Barcelona, 1944). Este año se cumplen 400 de la publicación del segundo tomo de la obra de Miguel de Cervantes, el que viene es el 400 aniversario de la muerte del escritor, en el convento de las Trinitarias están en plena búsqueda de sus restos óseos y RNE junto con la Fundación BBVA han realizado El Quijote del siglo XXI versión radiofónica. Diez capítulos de una hora cada uno en los que Pou pone voz al mismo Quijote. El primer programa se emite el día 23 coincidiendo con el Día del Libro aunque no será hasta septiembre-octubre que empiece el programa completo. "Que la radio acoja El Quijote y dé la oportunidad a muchos actores de participar es importante. Cuenta, de antemano, con la imaginación del oyente y alimenta su fantasía porque es él quien crea a los personajes", explica el actor.

¿Qué pensó cuando recibió la llamada que le proponía ser la voz protagonista de El Quijote del siglo XXI en versión radiofónica?

Si te llaman para decirte que quieren que seas la voz de don Quijote halaga tu vanidad y te carga de responsabilidad al mismo tiempo.No hay que desaprovechar oportunidades así. Los grandes personajes a todos nos llegan en un momento determinado, con una edad para hacerlo. No me extrañó la llamada ahora porque a uno le ven mayor, con la enjundia y la experiencia necesaria así que no pedí ni diez segundos, ni consulté la agenda. Hay que decir sí y luego pensar en lo demás, en cuándo y cómo lo vas a hacer. Me hacía y hace una ilusión enorme. Es un personaje que hay que vivirlo, es uno de los grandes personajes de la literatura universal y ni en el cine, ni en el teatro, ni en la televisión me lo habían ofrecido antes. Con mi físico, cuando empecé hace casi 50 años, era un comentario que me decían mucho, que había un personaje que nunca faltaría y era el Quijote y ahora me lo ofrecen pero para la radio donde el físico no importa. Es una de las paradojas.

Supone una buena manera de difundir uno de los grandes clásicos que todos conocemos pero no todos hemos sido capaces de leer. 

Ese es uno de los objetivos. Uno de los objetivos es el de divulgar y dar a conocer y con esta serie se quiere conseguir acercar al Quijote de Cervantes a un público joven y nuevo con cierta pereza. Aquí debo decir me lo he leído de nuevo y ahora es mucho más divertido. Siempre nos lo han vendido mal. Al escucharlo con la música que se ha creado estamos haciendo radio en tres dimensiones. Es como ver una película panorámica con tu visión de la realidad. Es la gran virtud del teatro en la radio, aquí se dejó de hacer y es un error muy grande. En la BBC siguen haciéndolo y los grandes autores británicos escriben para la radio. Escritores de los que hablamos, como Harold Pinter y Bekcett por ejemplo, empezaron en este medio. Hasta hace 20 años las radios españolas tenían un cuadro de actores increíbles pero algún tonto decidió que no tenía interés. Ojalá esta iniciativa ayude porque cuando se ha hecho ha tenido éxito y la gente ha pedido más. 

Además coincide que se emite el día 23, el mismo Día del Libro.

Se va a emitir el 23 por la noche cerrando el día del libro con el primer capítulo como aperitivo para que la gente tenga una idea de lo que va a ser la serie completa, que estará para la temporada 2015 - 2016 y empezará hacia septiembre u octubre

Se trata de una adaptación de Francisco Rico. ¿Qué cambios importantes hay respecto al texto original?

Se mantiene el Cervantes original, sería un sacrilegio cambiarlo. Se han hecho adaptaciones más adecuadas para el público juvenil como la de Pérez Reverte, pero no es el caso. La adaptación y los guiones son de Rico, el gran experto en Cervantes de España, y lo ha hecho de acuerdo a su edición crítica que se publicó hace unos años. Es fiel a Cervantes pero es cierto que todo el Quijote no cabe en diez horas. Se ha hecho una selección de lo fundamental de la obra. Un resumen. El texto es difícil y hay que aprender esa manera de decir, es aprendizaje pero hay que perderle el miedo a la novela de Cervantes.

¿Puede ser que el hecho de que nos obliguen a leerlo haga que no nos apetezca coger el libro?

No han sabido iniciarnos bien en él. Esto no pasa en Inglaterra, donde todos los niños están locos con Shakespeare, les llevan al teatro y son capaces de hablar de Hamlet. Aquí te obligaban a leerlo y daba mucha pereza. Hay que recurrir a la divulgación. 

¿El texto de Cervantes fue ideado para ser oral? 

Nació con vocación literaria y lo escribió y publicó para ser leído pero en aquella época no todo el mundo podía leer y ni adquirir un ejemplar. Entonces se leía en voz alta en las reuniones y se escuchaba. Él mismo recogió las aventuras de la tradición oral anterior a Cervantes para las hazañas de su personaje. 


¿Qué atributos del teatro benefician a la hora de llevar el texto a la radio?

En este Quijote se confeccionado un reparto que supongo que es muy atractivo. Es casi imposible de conseguir un reparto de teatro con Michelle Jenner y Javier Cámara al mismo tiempo que pasan actores como Concha Velasco, Antonio de la Torre y Fran Perea. Y los diez capítulos de una hora que forman la serie se editan en una colección de 10 discos con la música de Luis Delgado.

¿Cómo han sido las grabaciones?

Fantásticas. Es un tópico hablar de lo que nos reímos y lo que sufrimos. El 90% de los actores que han pasado no tienen la costumbre de trabajar en la radio y ha habido que aprender un poco. Un aprendizaje a la carrera, una experiencia nueva pero la grabación ha sido fantástica. Nos hemos ayudado mucho.

Cervantes sigue estando tan vigente como en su momento.

Está de actualidad siempre. Ahora con la búsqueda de los huesos parece que la gente está con las antenas puestas. Las celebraciones de los centenarios si alguna utilidad tienen es la de llamar la atención. Creo mucho en el teatro en la radio porque despierta la imaginación y fantasía en el oyente.

Fuente: Esther Alvarado (elmundo.es)

Juan Carlos Pérez de la Fuente camina a toda prisa dando instrucciones, de un extremo a otro del escenario de la sala 1 de Matadero. Prepara el pase gráfico de 'Pingüinas', el estreno del año en el Teatro Español, que también dirige. La alfombra roja se colocará el 29 de abril, pero la primera representación será el 23, coincidiendo con el Día del Libro y como homenaje a los 400 años de la publicación de la segunda parte del 'Quijote' y también a los 400 de la inauguración del entonces Corral del Príncipe. 

Son muchas efemérides y, además, es la primera decisión artística que puede llamar enteramente 'suya' desde que tomó las riendas del Teatro Español. Decisión, como mínimo, valiente: pedirle un texto nuevo e inédito a Fernando Arrabal, el gurú de la patafísica. Con todo lo que ello significa...

Hablamos del texto y del subtexto y de lo difícil que ha sido para él trasladarlo a una puesta en escena con 10 mujeres, un hombre, 10 motos, el fuselaje de una nave voladora y siete gallinas.

Este texto, como casi todo Arrabal, es deliberadamente críptico.

Yo creo que lo hacen a propósito. Los autores se vuelven muy crípticos. Se lo decía a Paco Nieva también cuando hice con él 'Pelo de tormenta': "Paco, parece que queréis ocultárselo al público", y mi obligación es transportar texto al espectador. Sabiendo que en el público habrá unos cuantos a los que les interese Arrabal, pero a mí no me interesa eso; me interesa que venga la gente a la que le gusta el teatro, porque esto es una obra de teatro.

¿Por qué Arrabal?

Uno de los grandes hallazgos, después de 'Carta de amor', en Arrabal es la emocionalidad. La emoción, si no cuentas con ella, lo que te queda es un texto caótico. 

¿Acertó con el encargo?

¿Sabes? A las gentes del teatro nos faltaba una obra libre como ésta sobre el 'Quijote'. Y me he dado cuenta de que no me equivoqué y que el encargo que le hice a Arrabal estaba bien. Fue una corazonada. No había leído muchos de los ensayos de Arrabal sobre Cervantes, pero le ha ido como anillo al dedo. Sólo le di una indicación: que Sancho y Quijote fueran mujeres. Y al final ha salido esto.

¿Qué pretende contar?

Lo que al público le va a llegar es muchísimo más de lo que crees. Es la historia de unas mujeres del siglo XVII, las 'Cervantas', trasladadas al siglo XXI. Las protagonistas son 10 mujeres que conformaron el universo femenino de Cervantes, no sus personajes; su familia. Las 'Cervantas' fueron famosísimas en el Madrid del XVII: mujeres de armas tomar, mujeres libres, mujeres que en un mundo de analfabetos sabían leer y escribir y, aunque eran costureras, eran unos auténticos cerebros. Hasta tal punto que, una vez que te adentras en su universo, llegas a entender mejor a Cervantes. 

¿Cervantes en femenino?

Las 'Cervantas', sin haber movimientos feministas, eran absolutamente descaradas; por momentos podían ser putas o santas. En la obra, les han prometido ir a la luna; se lo ha prometido la televisión. Esa mezcla de escenas muy costumbristas con escenas muy filosóficas... ha hecho una textura emocional alucinante.

Y luego está Miho.

Es el trasunto de Miguel de Cervantes. Es como el dios de estas mujeres. No habla porque era tartamudo.

¿Qué peculiaridades tienen estos personajes?

Cervantes era una gran persona, pero sus personajes están a ras de suelo. En las obras de Lope o Calderón, los personajes siempre acaban casados o con un final conveniente. En las de Cervantes no. Aquí todas son lesbianas. Yo creo que aquí Arrabal introduce un tema muy interesante que está más allá del sexo. Éstas son mujeres que han vivido la vida en plenitud y ya no necesitan al hombre; se creen mujeres perfectas y se casan entre ellas, en parejas o en tríos. Las tres protagonistas son la hermana, Luisa de Belén; Constanza, la sobrina y la abuela, Torreblanca.

¿Y sus actrices?

Salvo Ana Torrent, todas salieron de las pruebas a las que se presentaron 1.400 mujeres. Me dio miedo este reparto porque pensé: "Si las actrices son como los personajes, un día se rebelan contra mí y me matan". Hacía falta gente muy trabajadora que no se diera nunca por vencida. Hemos construido personajes desde un sitio en el que nunca se había hecho. Ha sido muy duro, pero muy satisfactorio.

¿Cómo es la puesta en escena?

Pocas veces en mi vida me he enfrentado a un espectáculo tan complejo. Estrenamos con ella la sala Fernando Arrabal. Tenemos 10 motos tuneadas, una estructura vertical, siete gallinas y un gallo... Se va acercando la fecha del estreno y a veces pienso qué locura es ésta. Hay una última verdad: a veces crees que lo sabes todo de la obra y te llevas una sorpresa. Yo creo que es un espectáculo del siglo XXI, dialogando con el siglo XVII, que nos habla de la grandeza de este hombre.

No fue el mejor autor de teatro de su época.

No nos hemos portado bien con Cervantes. Incluso ahora, que nos peleamos por sus huesos.

Ésta es la obra con la que celebra 400 años del Español.

Y una nueva etapa. Echando una ojeada a los teatros públicos españoles desde la llegada de la democracia te diré que ningún compañero mío ha tenido la valentía de iniciar una etapa así con un texto nuevo, de un autor vivo y en una celebración. Aquí se corren muchos riesgos y estoy orgulloso de correrlos, pase lo que pase. Creo que hacía falta. Y el día del estreno os guardo una sorpresa: quiero que salgan a saludar los científicos que buscaron los restos de Cervantes.

¿Por qué?

Por causalidad. En una reunión con Madrid Destino, me dijo el concejal: "Te voy a dar una sorpresa". Me llevó al convento de las Trinitarias, me dejaron unos guantes y me dijeron que Cervantes podía ser aquella calavera. Hasta lloré y entonces me di cuenta de que era 27 de febrero, justo el aniversario de la publicación de la segunda parte del 'Quijote'. Así que les invité a venir aquí el día del estreno porque yo creo que es bonito que nos unamos la gente de la ciencia y de la cultura en honor a Cervantes. En esta obra se habla mucho de conceptos filosóficos y cuánticos y lo mejor es que al final la obra te habla de la espiritualidad, del amor. 

¿Le gustaría esta obra a don Miguel?

Ahora estoy tan metido en esto que yo creo que se sentiría muy orgulloso porque sus mujeres eran maravillosamente libres en una España compleja y gracias a ellas cada vez me llega más la bondad de Cervantes. Hubiera podido ser un revolucionario si le hubiera dado la gana, motivos tuvo, y sin embargo nunca guardaba rencor ni odio. En un mundo en el que todo pasa por revoluciones ya conocidas ya sabemos que en un mundo que no pase por el encuentro con la parte más hermosa del ser humano que no sea el amor y la libertad.

¿Esta es la obra más difícil que ha hecho?

Sí, incluso más que 'Pelo de tormenta', porque aquella tenía más materia y maquinaria teatral. Arrabal no ha dado ninguna indicación y eso no está mal. Si no hubiera dirigido tantas veces a Arrabal esto sería imposible. El teatro psicologista ha triunfado en el mundo, pero tenemos que olvidarnos de eso. Estos personajes están hechos de mucho material de derribo que, cuando unes las piezas, te va a dar España por los cuatro costados. Algunas personas, viéndome dirigir, me preguntan: ¿tú no te drogarás, no? Y es que aquí está el sueño y la vigilia, el amor y el dolor, el éxtasis...Esta función no va a dejar indiferente a nadie. ¿Le asustan los detractores?No. La obra da trastazos a diestro y siniestro. Y, al ser así, corres muchos riesgos; eso es de lo que se trata. Este es el teatro que me gusta, teatro de ceremonias, teatro español hasta la médula. España es un patio de vecinos a mitad de camino entre un prostíbulo y una iglesia donde pueden suceder auténticos milagros.

Fuente: Esther Alvarado (elmundo.es)
La segunda obra que se puso en escena en La Abadía, hace 20 años, fueron los 'Entremeses' de Miguel de Cervantes. Dirigía la aventura y el teatro José Luis Gómez. Un José Luis Gómez "más serio", menos "cariñoso" que ahora, cuando ha retomado el proyecto con algunos de los actores con los que trabajó entonces y que hablan de un cambio de talante, más que de talento, en su antiguo director. 
No fueron un camino de rosas aquellos 'Entremeses'. "Las palabras del autor no pasaban de la boca de los actores a sus cuerpos", asegura el director, que decidió sumergirse con el grupo en el estudio de los códigos de la Commedia dell'arte, que por aquella época debía de estar utilizando Cervantes, exiliado en Roma al servicio del cardenal Acquaviva.
Después, les hizo despojarse del artificio italiano y acercarse a nuestro acerbo cultural; al campo, al pueblo y a una fiesta entorno a un árbol, en la que la representación de los tres 'Entremeses' elegidos, 'La cueva de Salamanca', 'El viejo celoso' y 'El retablo de las Maravillas', fuesen parte de la celebración, en la que refranes y canciones tuviesen también su importancia y su interés.
Veinte años después, José Luis Gómez ha vuelto a los 'Entremeses', para celebrar el aniversario del teatro (en escena desde el 17 de diciembre al 15 de febrero), y ha decidido incluir a parte del elenco artístico y a prácticamente todo el técnico para recrear (incluso con el mismo árbol) todo el ritual cervantino. "Aprendimos haciéndolas, que esas piececillas tachadas de inmorales en su época, son una crítica extraordinaria a los hábitos de ese tiempo. Es un alegato cervantino y una crítica a la limpieza de sangre", señala Gómez, que asegura que nuestros autores del Siglo de Oro, hijos de las culturas que habitaron la Península, "escribieron bajo el terror, pero Cervantes fue capaz de escribir sin acritud; con buen talante y mejor textura".
Estos 'Entremeses' "redivivos", recogen la experiencia de estos 20 años en los que los actores y el director han vivido periplos diferentes. El vestuario se ha separado un poco del traje regional que llevaban entonces, la escenografía se ha simplificado "y hemos confiado más en el juego del actor", añade. 
La obra muestra una aldea en la que, durante sus fiestas, los habitantes deciden representar tres entremeses sobre los celos ('El viejo celoso'), la fidelidad y la credulidad extrema (La cueva de Salamanca) y la burla a la limpieza de sangre en ese 'Retablo de las maravillas' que guarda similitudes con 'El traje nuevo del emperador', puesto que las imágenes del retablo sólo pueden verlas quienes sean de "sagre pura".
Inma nieto, José Luis Torrijo, Miguel Cubero y Elisabet Gelabert son los cuatro actores que repiten en este reparto, 20 años después, y todos coinciden en que José Luis Gómez "era más serio" y, ahora, sin embargo, se le nota más relajado "por que ahora tiene mucha más confianza que entonces, y eso hace nuestro trabajo grato y fácil".
Hacía tiempo que Chete Lera quería representar sobre un escenario El coloquio de los perros, una de los textos de Cervantes más llevados al teatro. Tanto quería, que él mismo forma parte de la producción del montaje que los días 15 y 16 de junio se presenta en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares como estreno absoluto. Será como si los pobres Berganza y Cipión volvieran a su patria chica, pero lo harán de forma insólita. Al comienzo de esta representación dirigida por Emilio del Valle, dos actores, interpretados por Lera y Chema de Miguel, aparecen en un camerino antes de interpretar El casamiento engañoso. De pronto, olisquean, se rascan... Se apaga la luz, se esfuma el camerino y ahí están los dos convertidos en perros, haciéndole un traje a la sociedad del momento que bien le valdría a la de ahora. "Mezclamos el lenguaje de Cervantes con el del siglo XXI, vamos y volvemos, entramos y salimos de los personajes y el resultado es un montaje muy divertido", promete el actor.

Nunca se había enfrentado al Coloquio de los perros. ¿Tenía ya ganas de ladrar?
Muchas, de hecho, formo parte de esta producción. Queríamos partir de un texto de Cervantes asequible para dos actores de determinada edad como somos Chema de Miguel y yo y que sirviera para sobrellevar este mal momento que vivimos todos los europeos y la cultura también. Representarlo en el pueblo en el que nació este gran hombre español que fue Cervantes es una maravilla. 

Es una novela que se ha llevado muchas veces al teatro pero su versión promete cambios inesperados.
Sí, hemos hecho una versión muy divertida porque entramos y salimos del personaje. En principio somos de teatro que vamos a representar otra obra y discutimos en los camerinos, pero de pronto algo sucede y nos encontramos en el escenario representando el coloquio de los perros. Mezclamos el lenguaje de Cervantes, que lo hemos respetado, con el del siglo XXI. 

¿Cómo han resuelto la transformación de actor a perro?
El casamiento es la excusa, los actores a los que interpretamos van a versionarla y empiezan a notar algo. No es que haya un ejercicio físico, no es que nos pongamos de pronto a cuatro patas ni nada, aunque de vez en cuando ladramos, nos enfadamos y gruñimos. De pronto uno dice cosas como "por qué se rasca usted tanto" y, en ese ínterin, llaman a la función y ahí resulta que están los perros, nosotros dos con unos gorros de perritos, muy divertido. 

En la novela Cipión hablaba y Berganza, que es su personaje, escuchaba. ¿Han cambiado esta dinámica?
Sí, lo hemos repartido para que ambos pudiéramos respirar, está contado con mucho ritmo y es un montaje sencillo que depende de los actores. Si lo hacemos bien, a la gente le gustará. Y eso espero. 

Los clásicos son clásicos porque tienen vigencia, pero este texto, con su estudio de la picaresca y la necesidad de supervivencia como máxima está sobrado de ella. 
Sí, tiene mucha actualidad, en esa época había recortes y crisis, todo el coloquio es una disculpa de Cervantes para elaborar una ácida crítica de su sociedad. En el texto hay de todo, mucha taimería putesca, que diría Cervantes. Francamente creo que tenemos una comedia un poco disparatada pero en el mejor sentido de la palabra disparate. Es una propuesta lúdica, cercana a la improvisación pero muy bien atada. Tenemos la certeza de que va a gustar bastante por lo que tengo de olfato y de experiencia.

¿No acudieron a versiones anteriores?
No, he procurado no verlas porque no quería que me influyeran ni a favor ni en contra. 

Recurrir a los clásicos es para el verano, aunque, de un tiempo a esta parte, es un recurso para cualquier época del año, ¿A qué lo atribuye? ¿Lo asocia al temor ante propuestas más arriesgadas?
Es cierto que en esta crisis estamos volviendo a aquel viejo ñaque, a la compañía de dos actores que te permite trabajar y ganar algo. Pero a mí hacer esta obra me apetecía desde hacía ya dos años y este me pareció el mejor momento. 

En 2009, cuando la crisis era pequeña, usted admitió que era el mejor momento para el teatro, que había público para todo tipo de propuestas. ¿Lo mantiene?
Hombre, se está notando. En 2009 no nos creíamos que la crisis iba a ser tan flagrante y hoy ya hay gente que no tiene para comer. Sin embargo, sigue habiendo mucha más afluencia de público en el teatro que en el cine, por la ventaja de que no se puede copiar. El teatro tiene esa cosa religiosa de asistir a una ceremonia en la que unos señores de carne y hueso te cuentan una historia. En ese sentido, soy optimista, aunque consciente de que la situación está delicadísima y de que hay recortes en todas partes. P.- Sí, en gobiernos regionales, ayuntamientos... hay recortes, deudas y compañías cabreadas porque nos les pagan lo suyo.
A mí también me deben bolos, pero hay que seguir. ¿Dónde me iba a reciclar yo? ¿Poniendo copas? ¿Escribiendo poemas? Lo que espero es que se vea que un país sin cultura es un país condenado al fracaso. 

No, no cambie de oficio, cuénteme dónde le veremos ejerciendo próximamente.
Con El coloquio vamos a estar en Cáceres, Almagro y trataremos de moverla por toda España y, aunque sea baratito, espero que generemos trabajo y podamos pagar a los trabajadores, porque los de este oficio tenemos que cobrar algo, tampoco vamos a hacerlo gratis. Tengo un par de cosas pendientes, a lo mejor me meto en una función de teatro contemporáneo pero prefiero 'no meneallo', ya sabes que los gallegos somos supersticiosos. Y ahí vamos, mientras haya trabajo... y si no lo hay, nos lo inventamos. 

Fuente: Marta Caballero (www.elcultural.es)