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Fuente: Fernando Díaz de Quijano (elcultural.com) | Foto: Marcos GPunto

El talento de Alberto Conejero (Jaén, 1978) ha sido premiado en los últimos meses por partida múltiple. A principios de año, el Centro Dramático Nacional estrenó La piedra oscura, un ejercicio de memoria histórica y poética con el que este dramaturgo ha recuperado la figura de Rafael Rodríguez Rapún, el último gran amor de Federico García Lorca. La obra, puesta en pie por el director Pablo Messiez y los actores Daniel Grao y Nacho Sánchez, narra un encuentro -el único elemento ficticio- entre Rapún, teniente republicano, y un soldado adolescente del bando franquista responsable de su custodia en un hospital militar. En agosto, Conejero ganó con este texto el Premio Ceres al mejor autor teatral y, debido al rotundo éxito que tuvo la obra en el María Guerrero la temporada pasada, el teatro madrileño vuelve a programarla en su Sala de la Princesa del 18 de septiembre al 18 de octubre, y ya están las entradas agotadas para todo el mes.

¿Cómo llegó al personaje de Rafael Rodríguez Rapún y por qué decidió escribir sobre él? ¿Su objetivo era trascender el tópico del amante de Lorca que más le hizo sufrir?
Llegué por los Sonetos del amor oscuro, que fueron escritos en los altibajos de su relación. Quería saber quién era ese muchacho, estudiante de ingeniería de minas, secretario de La Barraca y compañero de Federico en los últimos años de su vida. Es difícil resumir a un hombre en unos cuantos adjetivos pero Rafael fue el hijo de un frutero y una criada que a fuerza de ideales y de empeño se situó en el centro de una de las experiencias culturales más importantes de este país. Un hombre cabal y comprometido con su tiempo, que intentó amar y ser amado por ese cometa que fue García Lorca. Y también una víctima de nuestra guerra, muerto cuando tenía tan sólo 25 años.

El texto de la obra está dedicado a Tomás, hermano de Rapún, que a sus 95 años compartió con usted sus recuerdos y le dejó acceder al archivo familiar. ¿Cómo transcurrieron aquellos encuentros y cómo fue el proceso de documentación para la obra?
Por desgracia fueron menos de los que hubiera deseado. Tomás estaba muy débil ya de salud. He escuchado varias veces las entrevistas que me concedió y doy las gracias por ese regalo. Pero fue absolutamente generoso conmigo, al igual que sus hijas Marga y Sofía. Me han permitido el acceso a la memoria de su familia de un modo que yo nunca podré agradecer. De las muchas alegrías que siento por la acogida del texto y de la función, quizá de las más altas es ésta de saber que, de algún modo, Tomás y Rafael han llegado al corazón de muchos.

¿Han cumplido sus expectativas el montaje de Pablo Messiez y el trabajo de los actores?
Pablo, Dani y Nacho han hecho la función que yo soñé para mi texto. Ahora me es imposible no verlos y pensarlos si he de volver a sus líneas. Son tres artistas excepcionales, dotados de una sensibilidad desbordante y de una generosidad espléndida.

Se repone la obra y las entradas ya están agotadas. ¿Esperaba el éxito que está teniendo La piedra oscura?
No. Yo no pienso cuando estoy escribiendo si va a tener éxito o no. Porque además el éxito tiene que ver muchas veces con lo azaroso y muchas veces es ruido sucio. He escrito otros textos que esperan su turno y que, para mí, tienen la misma fuerza que La piedra oscura. Es cuestión de que se produzca el encuentro, el momento. Yo supe que algo importante iba a suceder cuando se formó el equipo allí donde importa: en lo artístico.

Este verano recibió el prestigioso Premio Ceres. ¿Ha cambiado la percepción que tiene de sí mismo como dramaturgo?
Es tanto el tiempo que los dramaturgos pasamos en la invisibilidad que no puedo más que dar las gracias por ese reconocimiento. Me alegro muchísimo por todos los que me han apoyado todos estos años y por todo el equipo de La piedra oscura. Yo agradezco mucho el cariño pero la escritura se mueve en otro sitio más íntimo que no se ha modificado.

¿Cuándo nació su admiración por Lorca y qué le debe?
Nace en la primera adolescencia y el descubrimiento de su poesía fue para mí un punto de no retorno hacia un lugar más pleno, más luminoso y más honesto. Le debo los primeros sueños de ser poeta y luego dramaturgo. Y eso es de lo más importante que nadie nunca me ha entregado.

Por sus comentarios acerca de la obra, parece que le interesa especialmente el asunto de la memoria histórica como "brújula" para el presente y el futuro. ¿Cree que España aún tiene una deuda con su pasado? 
Creo que España tiene problemas con el relato de su pasado y eso nos impide construir el del futuro. Pero La piedra oscura habla de la memoria como un espacio de justicia, de la compasión y de la necesidad de encontrarnos con el otro. Quiero pensar que este país puede llegar a acuerdos mínimos, como que dar sepultura digna a sus compatriotas no es abrir heridas sino restituir dignidad.

¿Cómo llegó a ser dramaturgo?
Llegué a la dramaturgia por la poesía, que se llevó y aún se lleva la gran parte de mis lecturas. Uno de mis grandes anhelos por cumplir es publicar poesía. En el teatro pude dar albergue a esa pasión por el lenguaje pero además contar historias y compartirlas con otros. También tuve unos excelentes profesores de literatura y de griego clásico en un instituto público de un barrio del extrarradio de Madrid que alimentaron mi sueño de convertirme en dramaturgo.

De sus primeros textos, ¿cuál ha sido más importante para usted, sentimental o profesionalmente?
De los primeros textos le tengo especial cariño a Húngaros (2002), que ganó el Premio Nacional de Teatro Universitario y se publicó en Primer Acto. Volví a él en 2011 para presentarlo en el Festival de Dramaturgia Contemporánea Europea de Chile. Es un texto en el que ya están presentes muchos de los temas y obsesiones que me han acompañado posteriormente.

¿Qué proyectos tiene por delante en los próximos meses?
La dramaturgia de tres clásicos: Odisea, Rinconete y Cortadillo y El arte de amar. Y conseguir publicar mi primer poemario.

¿Se puede sobrevivir como autor de teatro en este país, incluso teniendo éxito?
Yo nunca he vivido del teatro y me parece imposible que pueda llegar a hacerlo. Creo que es fácil calcular los derechos de autor de una sala como la Princesa. Por fortuna me dedico a la docencia, oficio que me entusiasma y que me mantiene en guardia, permitiéndome escribir el teatro que deseo escribir. Como profesión puede ser ingrata y poco rentable pero la dicha de escribir y estrenar es impagable.
Fuente: Elisa Díez (Butaques i Somnis)

Como viene siendo habitual el Teatre Tantarantana comienza la temporada con el VI Cicle de Companyies en Xarxa, que bajo los mismo parámetros del Cicló, pretende mostrarnos una representación del teatro contemporáneo y que busca nuevos lenguajes escénicos fuera de Catalunya. Andalucía, el País Valencià, la Comunidad de Madrid y las Islas Baleares son los elegidos para esta edición.

Del 27 al 30 de agosto-Para que no te me olvides-Lupa Teatre, País Valencià

Para que no te me olvides habla sobre la muerte y la pérdida. Es un ejercicio de memoria que juega contra el olvido y el vacío que nos deja la muerte. Sin alardes, sin rencores, sin dolor y con todo el dolor del mundo. Juega con los diferentes prismas que ofrece un proceso de duelo, muestra las partes y reflexiona sobre la pérdida desde lo personal y a golpe de flamenco. El flamenco como excusa, como elemento conductor, como hilo narrativo. La Lupa nace en 2010 con el flamenco entre su DNI, con dramaturgias propias y con una particular mirada que bucea en el mundo de la realidad y la ficción.

Del 28 al 30 de agosto-La imposibilidad de la muerte en la mente de alguien vivo-Teatro Xtremo, Andalucia (Àtic22)

Un homenaje a Damien Hirts y a su obra The Physical Impossibility of Death in the mind of someone living, un tiburón tigre de 4,26 metros de largo inmerso en una virtina con formol. Un diálogo intenso y sin tregua de la compañía Teatro Xtremo con la obra de Hirts. Esta compañía se mueve desde 2005 entre la escena, la plástica, la música, la informática. Usa vídeos, cámaras, textos, trabajo físico para buscar nuevas formas de expresión no convencional desde una concepción del teatro como arte específico, como un arte del todo.

Del 1 al 3 de septiembre-L'Augment-Estudi Zero- Islas Baleares

En un momento en que los sueldos se están cuestionando, en el que cada vez se exige más esfuerzo para tener un suueldo mínimo y en el que las diferencias entre los sueldos más altos y los más bajos son abismales, l'Augment de Georges Perec es una reflexión sobre la necesidad de equilibrar los salarios. Un hombre se enfrenta con una gran empresa, una narración llena de humor despiadado e inconfundible. Los actores son el engranaje, el público es el empleado. El engranaje se dirige al público para descomponer todos sus pensamientos. Estudio Zero quiere generar emociones y reflexiones abiertas, sorprender y hacer partícipe al mismo público que se verá inmerso en el conflicto de los propios personajes, viviéndolo en primera persona.

Del 4 al 6 de septiembre-La exiliada, la negra, la puta, el caracol y la mística (periferia)-La Inestable- País Valencià

¿Quién pone en tu boca tus palabras? ¿Por qué nos estamos cansando tanto?¿Cuánto de inútil es todo esto? ¿Empiezan a gastarse nuestros actos? Necesito ojos nuevos. ¿Alguien me puede decir cuál es mi drama? La libertad es la cárcel más grande de todas las cárceles. 
Tres autoras y un autor escriben esta historia para cuatro mujeres y una cantante. Cuatro mujeres descoloradas e incómodas que nos contarán sus pensamientos. Una cantante, creadora de espacios sonoros, interviene en la historia. Un bailarín escribe desde el cuerpo y dinamizar lo físico. Una directora confecciona este traje de retales de vida, de pensamientos, de insomnios, de sentimientos. Un universo femenino y periférico.

Del 8 al 10 de septiembre-Proyecto sombra-Masa Confusa- Comunidad de Madrid

Como hacemos con las personas indeseables, ocultamos, encerramos, e incluso aniquilamos nuestro lado oscuro, nuestros demonios, nuestras células enfermas. Encontrarse con la sombra no es fácil, pero es, sin duda, una aventura apasionante. Proyecto Sombra se mueve entre la ceremonia y el cabaret, lo sagrado y lo profano, el teatro y la perfomance para descubrir la manera de transmitir al espectador una experiencia tan personal, llegando más allá de lo concreto, ahondando en lo arquetípico y jugando con lo mundano. Un espacio-tiempo compartido, donde, quien se atreva, puede asomarse.

Del 11 al 13 de septiembre-Romnia-Cia. Belen Maya- País Valencià

Romnia, “mujeres” en romanó, es una celebración de la gitanidad, sin victimismos, pero con una mirada a veces compasiva, a veces alegre al infortunio de unas mujeres cuyo coraje para sobrevivir le han llevado a un nuevo compromiso ético y estético. En Romnia está presente la biofilia romaní, las duquelas, el frío histórico, el dolor y la alegría del devenir del Pueblo Gitano a través de las mujeres, tantas veces discriminadas doblemente: mujeres gitanas que siguen sufriendo, gritando, luchando, bailando y cantando. Música gitana sin oles, Belen Maya realiza un ejercicio artístico retroprogresivo: sus movimientos van hacia el origen y hacia el futuro.

Del 16 al 18 de septiembre-Un recuerdo de Avignon-La Fundición + Síntesis-Andalucía

Tres actores, tres historias, tres vidas…Dos espacios, dos lugares, dos mundos….Con estas premisas se inicia la propuesta de Un recuerdo de Avignon. Tres personajes que nos van a descubrir su yo más íntimo a partir de la supuesta recreación de un ensayo teatral de un gran drama histórico. El escenario dividido en dos, la zona de ensayo y la realidad cotidiana servirá de espejo que nos hará dudar cuándo es realidad y cuándo es representación.

Fuente: Elisa Díez (Butaques i Somnis)

Carlos Be ha vuelto... a estrenar en Madrid. No te hagas ilusiones, desde que trajo Peceras y Elepé ningún programador ha vuelto a confiar en él y por ende los teatreros catalanes o viajamos o nos quedamos castigados. Sea como fuere, este julio durante tres días se ha podido ver su última obra, Añicos, dirigida por el jovencísimo Pablo Martínez Bravo al Festival Frinje. La crítica ha aplaudido el montaje y en septiembre ocupará La Pensión de las Pulgas.

Añicos es un thriller claustrofóbico, género fetiche del dramaturgo catalán afincado en Madrid. Para ver su obras mejor ir con los ojos cerrados y expectante a todo lo que pueda ocurrir. Añicos en este caso toma el relevo de Peceras. El público desconoce lo que le pasa a la familia protagonista. 

Seguro que te acuerdas de las noticias sobre el pederasta de Ciudad Lineal, durante una época vivimos pendientes de su captura. Carlos Be toma esta noticia como punto de partida de Añicos, su rostro en las portadas de todos los periódicos y en las cabeceras de todos los informativos le lleva a una reflexión: ¿qué sentirían sus familiares? ¿Qué sentirían a su vez las familias de las niñas violadas? Cómo los hechos perpetrados por un solo hombre puede trastocar la vida de un gran número de personas. Nadie sale indemne de las consecuencias. Partiendo de esta base, la obra trata de adentrarse en la historia personal de los afectados, de una u otra manera, por la actuación del pederasta.

Carlos Be ha dividido la obra en trece añicos, que no escenas, aunque según él pueden ser "agonías". Según su autor está obra viene a romper con la comodidad con la que disfrutamos en el día a día, donde no existen los sobresaltos, hasta que este bienestar desaparece y es reemplazado por el coraje y el miedo. Los personajes de Añicos está demolidos, sin nada donde agarrarse, pero qué buscan ¿justicia o venganza? Se convierten en seres impredecibles, todo es posible en sus acciones. Es un montaje que muestra la fragilidad del ser humano al mismo tiempo que su fortaleza.

Añicos. Texto: Carlos Be. Dirección: Pablo Martínez Bravo. Intérpretes: David González, Carlos López, Sara Moraleja y Raquel Pérez. Desde el 11 de septiembre en La Pensión de las Pulgas. Todos los viernes a las 20h. +INFO

Fuente: Maria Robert (elpais.com) | Foto: Samuel Sánchez

Nueva York, 1950. En The Club Room una famosa y veterana actriz habla sobre la dulce y perversa Eva. Es imposible olvidar a Bette Davis en 'Eva al desnudo'. Ahora, una nueva Margot Channing volverá a reinterpretar esa escena en un lugar insólito, lejos de la gran pantalla. Será en el bar de los madrileños teatros Luchanadurante todo el mes de agosto.

Madrid es una ciudad de teatros, pero elegir obra no es sencillo. La programación es amplia. La oferta, incontable. Los nuevos tiempos han provocado una explosión de géneros que han difuminado las líneas que los separan. Hay obras para todos los gustos. La apuesta de los Luchana por 'Citas de cine: un encuentro con Bette Davis', de la compañía Teatro en Sitios, demuestra que no es solo una frase hecha.
Los antiguos cines de Chamberí fueron reconvertidos en un espacio multisala, con propuestas alejadas del teatro tradicional. “Somos una reinvención del teatro off, pero fuera de la precariedad que sufren estas”, explica Jorge de las Heras, uno de sus impulsores. El apoyo de inversores como Juan Diego o Fran Perea, ha permitido sacar adelante un proyecto en el que se mezclan propuestas que van de lo clásico hasta lo experimental. Una buena opción para es 'Mujeres Desesperantes' una comedia escrita por Carla Guimaraes y Pepe que estará todo agosto. Lo original, más que el contenido del texto, es el continente. Se puede comprar una entrada con pack de teatro y cena.
Los Luchana, además, se han sumado a la tendencia de otros teatros de dedicar una programación especial a los niños. Tienen en cartel varias obras como Papá, quiero ser mago o Bin atrapagenios, algo que ya hizo el Teatro del Barrio con actividades como percusión para bebés. El proyecto del Barrio propone otras actividades gratuitas. Este mes tiene programado una verbena para mayores y noches de guateque amenizadas con la música del DJ 'El Duende'.
Salas alternativas mucho más pequeñas, cómo Biribó Teatro han adoptado una estrucutura aún más innovadora. Han montado en su primera planta un ambigú para tomar un tentempié, leer obras de teatro y libros de interpretación y técnica. Sus precursores, Crismar López y Joaquín Navamuel, lo han tenido difícil, pero confían en el proyecto. “El teatro tiene que evolucionar, por eso queremos que nuestra sala sea algo más y se convierta en un lugar de encuentro”, sentencia López.

DRAMATURGIA, CONCEPCIÓN y DIRECCIÓN: PASCAL RAMBERT
TRADUCCIÓN y VERSIÓN: COTO ADÁNEZ
INTERPRETACIÓN: ISRAEL ELEJALDE y BÁRBARA LENNIE
DURACIÓN: 115 min
FOTO: FEDE SERRA
PRODUCCIÓN: BUXMAN PRODUCCIONES y KAMIKAZE PRODUCCIONES
TEATRE LLIURE (GRÀCIA, GREC 2015)

A todos aquellos que su pareja les ha dejado en un momento u otro de la vida, sabrán que por muy bien que lo afrontes, se pasa mal. Si lo dejas de buenas, también, pero si la ruptura es una pesadilla el dolor va más allá de los límites inimaginables. Y aquí, sin límites encontramos La clausura del amor. No será fácil, pero por suerte, hoy es sólo ficción.

La clausura del amor son dos monólogos al cien por cien de intensidad. Como si entráramos en un ring de boxeo y los dos púgiles combatieran entre sí pero los golpes le tocaran recibirlos al espectador. Una escenografía blanca, vacía, fría a los ojos del público. No hay nada en que resguardarse. Observamos los golpes, los disparos certeros, primero de él, cincuenta minutos casi sin pausa, sin respiro, luego ella más de lo mismo. Un sinfín de reproches, ataques personales un constante juego con el lenguaje: desde las metáforas a la manera de hablar de uno y otro personaje. Atónitos presenciamos la escena, sólo rota al acabar el primer monólogo para homenajear la inocencia. Inocencia que se rompe, se hace añicos, diminutos y las heridas comienzan a sangrar.

No hacen falta puñetazos para llorar, el dolor más poderoso viene de la mano de la palabra. Ellos se vomitan el uno al otro toda la mierda contenida durante los años. Son seres humanos aunque en algún momento puedan parecer dos bestias ansiosas por ganar la batalla. La presa, un día se le llamó amor. Hoy ya no queda, ha sido reemplazado por el odio hacia el otro, pero más que nunca hacia uno mismo.

La clausura del amor es una maratón interpretativo a la altura sólo de unos pocos. Es una obra difícil de interpretar, con un desgaste actoral como pocas. Por ello, mi más sincero aplauso escrito a Israel Elejalde y Bárbara Lennie, que con acierto se han aventurado en ella. Se queda una sin palabras para describir la ferocidad que ambos imprimen a sus personajes. Difícil el aguante de mantener el embate y de responder con la misma fuerza. De hacer vivo el texto desde el primer minuto hasta el último. Brillante combate interpretativo donde quien gana es el espectador.

Al final, en medio de la oscuridad y antes del aplauso se te queda el cuerpo vacío y frío. Como se dice durante la obra: "El amor es un cadáver y tu llevas su piel". Abandonas la sala y sientes como si alguien te hubiera dado un golpe en medio del pecho. Tu también lo has sentido. Te ha llegado. "Me lo quedo" ¡Qué pulsión, qué ritmo, qué grandes!

LA CLAUSURA DEL AMOR

by on 16:03
DRAMATURGIA, CONCEPCIÓN y DIRECCIÓN: PASCAL RAMBERT TRADUCCIÓN y VERSIÓN: COTO ADÁNEZ INTERPRETACIÓN: ISRAEL ELEJALDE y BÁRBARA LENN...

Fuente: José Luis Romo (elmundo.es) | Foto: E.M.
El pasado lunes, la directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, Helena Pimenta, presentaba junto a José María Lasalle, Secretario de Estado de Cultura, y Montserrat Iglesias, directora del INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música), la rehabilitación del Teatro de la Comedia. Tras 13 años cerrado y unas obras valoradas en 21,6 millones, la CNTC estrenará allí el 15 de octubre su versión de El alcalde de Zalamea, protagonizada por Carmelo Gómez y Joaquín Notario. 
Que Madrid recupere uno de sus templos escénicos con más solera supone una gran noticia para los amantes del teatro en la ciudad y, sin embargo, esa alegría se torna en incertidumbre cuando se vuelve la vista hacia el Teatro Pavón, el coliseo que la Compañía Nacional de Teatro Clásico ha usado como sede durante estos años de destierro. Este centro cerró sus puertas al público el pasado 17 de mayo con una representación de La celestina y son muchos los que se preguntan cuando volverá a verse un espectáculo en sus tablas... incluida su propietaria, la actriz y directora Amaya Curieses. Cuando se le pregunta por sus planes para el Pavón, ella se ríe socarronamente. «Perdona, estos días todos me hacéis la misma pregunta y la verdad es que no sé que contestar... Estoy en manos del INAEM». 
Curieses compró junto a José Maya el Teatro Pavón en 1999, cuando éste llevaba casi una década en estado de semiabandono. Su intención era estrenar allí textos clásicos y, desde 2002, lo venía alquilando a la Compañía Nacional de Teatro Clásico a través del INAEM. Allí la CNTC ha logrado éxitos históricos su montaje de La vida es sueño, protagonizado por Blanca Portillo. «Nosotros, cuando llegó la crisis les rebajamos el alquiler, ahora mismo les cobramos en torno a los 32.000 euros. Yo soy una mujer de teatro, no una empresaria», cuenta Amaya Curieses, quien acaba de estrenar una obra en elfestival de Almagro, «me gustaría llegar a un acuerdo con el INAEM pero están muy misteriosos... ahora la compañía está ensayando en el teatro El alcalde de Zalamea. Nunca habían utilizado el Pavón para ensayos y es muy raro. Yo quería haber aprovechado este tiempo para hacer mejoras, como la climatización del teatro, y no he podido porque están ellos. Estamos pendientes de firmar una prórroga del contrato... pero algo pasa porque no nos llaman». 
Una de las ilusiones de Curieses sería que la CNTC siguiese usando el Pavón como segunda sede. «Igual que el Teatro Español tiene el Matadero o el Centro Dramático Nacional se divide en dos teatros, podría ser una opción. Sobre todo si quieren darle más impulso a la Joven Compañía».

INAEM

Sin embargo, desde el INAEMaseguran a este periódico que el 31 de enero de 2016 dejarán el Teatro Pavón para centrar sus actividades en La Comedia. ¿Qué sucederá entonces con un centro que, inaugurado por Alfonso XIII en 1925, es uno de los escasos ejemplos de arquitectura art decó de Madrid? «No lo sé, yo he tenido ofertas, claro. Mucha gente viene y pregunta pero no hay nada concreto porque no hemos firmado nada con el INAEM y para nosotros, ellos tienen preferencia. Todo está en el aire». 
Lo que está claro es que al Teatro Pavón, el lugar donde Celia Gámez estrenó muchas de sus míticas revistas, le queda por delante una larga reforma. «Antes de irse tienen que dejarme el teatro como lo encontraron. Tiraron el ambigú para hacer despachos, cambiaron la embocadura del escenario, convirtieron la sala de ensayos en las taquillas... Todo eso me lo tienen que arreglar». 
Precisamente, el Pavón ha encarado unas obras recientemente para reabrir el bar de sus bajos. «Hemos descubierto las antiguas molduras y las hemos restaurado». Pero, si definitivamente el INAEM cumple con lo dicho yse va el 31 de enero, el bar que han inaugurado no tendrá espectadores a los que atender, ya que según Curieses, «a esas alturas no da tiempo a organizar una programación». Así pues, de cara a la próxima temporada Madrid habrá ganado un teatro para perder otro. «Eso sí, yo te aseguro que tengo toda la intención de que esto siga siendo un teatro pase lo que pase».

Otra despedida

El cierre eventual del Teatro Pavón, situado en la calle Embajadores, número 9, es especialmente dramático para el barrio, que hace un par de meses despedía a otro centro escénico puntero. Se trata de La casa de la portera, ubicada en la calle Abades, y que se convirtió en una de las salas independientes que más expectación causó durante los dos años que abrió sus puertas. Ideado por José Martret y Alberto Puraenvidia para levantar su Ivan Off, en ese espacio uno podía encontrarse entre el público al Nobel Vargas Llosa o Nuria Espert. Allí jóvenes dramaturgos como José Padilla, Paco Bezerra o Juan Mairena estrenaban sus imaginativas propuestas a dos calles del hogar de Lope de Vega, Calderón o Tirso. Toda esa efervescencia teatral, del Siglo de Oro a los novísimos, de la que podía presumir esta zona de Madrid es ya historia. Sólo queda esperar que el Pavón vuelva a abrir a sus puertas pronto en un barrio que se ha quedado huérfano de teatros.

Fuente: Rosana Torres (elpais.com)
Por fin! El Teatro de la Comedia de la calle Príncipe, uno de los más importantes de la ciudad, y por el que ha pasado lo mejor del teatro español e internacional desde 1875, vuelve a estar abierto para el público después de que en 2002 se cerrara para acometer unas obras de rehabilitación que parecían no acabar nunca. Las reformas han sufrido varios retrasos, no siempre por los responsables directos de la rehabilitación, sino también por dejación de funciones de algunos cargos de Cultura -en este periodo han pasado cuatro gobiernos diferentes, con sus consabidos ministros-.
Pero el pasado 14 de julio el teatro ha sido entregado a su propietario, el Ministerio de Cultura, ya rehabilitado y hoy mismo José María Lassalle, secretario de Estado para Cultura, Montserrat Iglesias, directora del INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música) y Helena Pimenta, directora de la CNTC (Compañía Nacional de Teatro Clásico) han hecho las presentaciones, con paseíllo incluido, a la prensa.
Debe su nombre a un Real Decreto de 1849 que estableció una normativa por la que determinó que en la ciudad de Madrid existirían, entre otros, un teatro de declamación, sostenido por el Gobierno y denominado Teatro Español, y otros cuatro teatros de “número” que acogerían representaciones de drama, lírico español, lírico italiano y de la comedia. El denominado Teatro de la Comedia tendría como cometido, según este decreto, la representación de todas las obras que no sean tragedias, dramas o melodramas.
El Teatro de la Comedia es sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico desde 1986 y fue adquirido por Cultura en 1998. En el 2004, tras la celebración de un concurso público, el proyecto de obras fue contratado por el equipo de arquitectos Araujo & Nadal. La ejecución de las obras fue contratada a la empresa OHL en 2010 y ese año comenzaron las obras con un plazo inicial de ejecución de 24 meses.
Entre otras muchas intervenciones se ha realizado una gran excavación, que ocupa la totalidad del patio de butacas, para la creación de un gran aljibe que garantice el funcionamiento del nuevo sistema de extinción de incendios.
Especialmente impactante es la elevación del escenario, donde se ha instalado el peine y contrapeine, lográndose una altura libre total, desde el contrafoso a la cubierta, de 28 metros.
Las intervenciones más relevantes en el edificio histórico han sido la restauración del lienzo del techo y su recolocación en su emplazamiento original, la reposición de todas las pinturas decorativas de la sala, la restauración de todas las barandillas de palcos y de escaleras. Además, la ampliación del edificio permite aumentar su superficie en 750 metros cuadrados y crear una nueva sala multidisciplinar de 300 metros cuadrados con un aforo de 100 personas y preparada para ensayos, representaciones, talleres, actividades pedagógicas y laboratorios de creación, entre otros.
Aún quedan algunos elementos de infraestructura escénica y equipación que estarán finalizados en septiembre de 2017 y que supondrá un importe estimado de 5.864.877.40 euros.
El presupuesto inicial de las obras previsto por el Ministerio ascendía a la cantidad de 27,65 millones de euros, de los cuales 15.986.511 euros (IVA incluido, al 18%) correspondían a la ejecución de las obras y se estima que el total de las obras y equipamiento escénico sea de 20.353.504 euros.
La apertura al público del Teatro de la Comedía está prevista para el próximo octubre de 2015 en la que la Compañía Nacional de Teatro Clásico comenzará su temporada 15/16 con la versión dirigida por Helena Pimenta de El alcalde de Zalamea de Calderón de la Barca, con Carmelo Gómez al frente del reparto.
Pero un teatro, aunque lo fundamental sea el escenario, con lo que conlleva, y el espacio para el público, no es solo eso. También es un vestíbulo, accesos, pasillos, taquillas, ambigú….. Y ahí es donde sorprende la rehabilitación que más bien parece hecha para una tienda de moda, una clínica dental o un restaurante de franquicia.
Paredes blancas, suelo de baldositas de colores varios de 5x5 centímetros (a observar su comportamiento en días de lluvia), y las maderas, las maravillosas maderas del vestíbulo de la Comedia, pintadas en blanco roto, o blanco sucio, o blanco… (hay 28 maneras de llamar al color blanco) ¡pintadas!, al igual que las columnas de ese vestíbulo del teatro en el último siglo (su última y profunda rehabilitación fue en 1915 cuando se quemó). Ni una butaca, banco o sitio donde sentarse por los vestíbulos. ¿Dónde tumbarán a alguien que se ponga enfermo o indispuesto? Las puertas y paredes de los palcos por la parte exterior de una madera de armario poco noble.
El ambigú ha desaparecido. ¿Dónde se podrá comprar agua, o unos caramelillos, tan necesarios para los inoportunos ataques de tos?
Y tampoco queda claro dónde se cortarán las entradas , de manera que se pueda separar al público que ya ha pasado esa barrera del que esté por entrar.

Un teatro con historia

En la década de los setenta del siglo XIX se encargó al arquitecto Agustín Ortiz de Villajos la construcción de un edificio específico para acoger las representaciones del Teatro de la Comedia. A este arquitecto se deben, también, los proyectos de otros dos célebres teatros: el Circo Teatro Price -inaugurado en 1883- y el Teatro de la Princesa – actual Teatro María Guerrero, que fue inaugurado en 1885-. Los tres teatros son ejemplos representativos de la denominada “arquitectura del hierro madrileña”, al haber sido realizados con hierro colado, en vez de madera, tanto la estructura como los elementos decorativos, consiguiendo con ello unos edificios elegantes y ligeros. El proyecto de Villajos para el Teatro de la Comedia fue retomado por el arquitecto Godofredo Ros de Ursinos, pocos años después.
El espectáculo que inauguró la nueva sede del Teatro de la Comedia, el 18 de septiembre de 1875 (140 años y tres días antes que la inauguración de ahora), fue la comedia de un acto El espejo de cuerpo entero y las de tres actos El templo de la inmortalidad Me voy de Madrid. En el reparto de esas obras estaban reconocidos artistas como Dolores Fernández, Balbina Valverde, Carmen Genovés, así como al empresario del teatro y actor Emilio Mario.
Con posterioridad han sido numerosas las modificaciones que se han llevado a cabo para mejorar las prestaciones del teatro, entre las que destaca la instalación del alumbrado eléctrico en 1887, hecho que conllevó la protesta de los vecinos por el excesivo ruido que producían las máquinas generadoras y la inmediata clausura de la instalación por el Ayuntamiento. También es digna de destacarse la obra de embellecimiento de la fachada llevada a cabo en 1897. La tercera intervención relevante tras el incendio de 1915.


Fuente: Andrés Seoane (elcultural.com)

Este miércoles se estrena en el Teatro Fígaro el montaje La Soga, basado en la conocida película de Alfred Hitchcock y dirigido por Nina Reglero. El texto ha sido construido sobre la adaptación que hizo Jesús Martínez Caro para la Muestra de Teatro Escolar Lazarillo TCE y contará con un reparto encabezado por Mariano Venancio, que da voz a la historia del maestro del suspense. Completan el elenco Aníbal Soto, Kiko Gutiérrez, Markos Marín, Inge Martín y Julián Teurlais.

Precisamente de uno de estos actores partió la iniciativa de llevar la pieza a las tablas. “La idea partió de Kiko Gutiérrez, que estaba entusiasmado con representar el personaje de Brandon”, nos cuenta la directora, Nina Reglero. "Fue el quién nos enredó y llegó a a enamorarnos a todos de este proyecto con su fuerza y con sus ganas".

A día de hoy, hablar de La Soga supone una referencia directa a la genial película de Hitchcock, pero la pieza original es una obra escrita en 1929 por el dramaturgo Patrick Hamilton a raíz de un hecho real que tuvo gran repercusión en su época. Por eso llama la atención que existiendo un precedente teatral se tome como modelo el propio filme. "La adaptación ya se planteó directamente de la película, porque es estimulante la posibilidad de reflexionar sobre qué es lo que hay entre el teatro y el cine a través de las lineas dramáticas y de todas las posibilidades de unión entre las dos disciplinas", afirma Reglero. "Desde el primer momento nos hemos enfrentado al guion igual que si fuera una obra de teatro, intentando en todo momento evitar las referencias cinematográficas".

Pero es el propio planteamiento de la película el que facilita su adaptación teatral. Con este trabajo, Hitchcock pretendía experimentar, y se propuso rodar en tiempo real en una sola toma, pero las cámaras sólo podían grabar 10 minutos seguidos y se vio obligado a realizar varios cortes. Lo que imposibilitó la técnica lo permite ahora el teatro. Además a raíz de esa búsqueda del plano secuencia perfecto, "sí que habia mucha teatralización por parte de los actores, cuya técnica debía ser muy teatral", explica la directora, "de hecho se ha llegado a acusar al filme de que la actuación actoral excesivamente teatral".

Basada sí, pero que el público no espere un calco absoluto de la cinta. Las modificaciones han sido sutiles pero acertadas. A nivel visual, la acción se traslada del apartamento al jardín de una casa de campo. "Se mantiene la fiesta, los invitados, el arcón con el cadáver...pero creamos un espacio escénico diferente que no lleve al publico al mismo lugar, que no le recuerde directamente la película", relata Reglero.

La trama se centra en la celebración de una fiesta a la que poco a poco van llegando los invitados. De entre todos, al que más temen los anfitriones es a su tutor y profesor, un astuto criminólogo que sostiene que el crimen perfecto no existe, aunque ellos se han propuesto demostrar lo contrario. En efecto, con su llegada crece más la tensión y el nerviosismo de los jóvenes, y no es para menos, porque en el arcón del jardín ocultan un cadáver escondido. La fiesta transcurre normalmente, hasta que el profesor se da cuenta de lo que está sucediendo y descubre el cadáver "A nivel argumental, la esencia de la historia es la misma, lo único que hemos hecho ha sido complicar un poquito más a los protagonistas, puliendo la elaboración del psicópata, esa falta de empatía absoluta, el buscar siempre ser superior a los demás y probarlo continuamente...".

Brandon es ese psicópata, encantado de haber asesinado para probar sus teorías sobre la superioridad basadas en Nietzsche. "Los personajes desdoblan las teorías del filósofo alemán manejándolas a través del humor negro, algo que en realidad es totalmente Hitchcock, la ironía y el sarcasmo". En la otra cara está Phillip, que siente hacia el crimen una gran culpa, pero que no es más fuerte que su dependencia enfermiza de Brandon. Entre los dos y sus maneras de afrontar el crímen, el juego psicológico de si les van a descubrir o no, amenizado por la invitación de sus amigos y familiares y del profesor, quien finalmente precipita los acontecimientos.

Es en la profundización en los personajes donde se centra la representación, en desmenuzar sus pensamientos y motivacciones. "Realmente, La soga es un thriller psicológico mas que un thriller de suspense, por eso se puede llevar muy fácilmente al teatro", afirma Reglero. "En definitiva asistimos a las estrategias de estos dos personajes para no ser descubiertos, o para serlo, porque uno no sabe muy bien si quieren realmente ser o no ser descubiertos". Ahí es donde está la intriga. Y el verdadero suspense. 

Fuente: Juan Cruz (elpais.com) | Foto: Bernardo Pérez
Israel Elejalde, Madrid, 1972. Hijo de padre impresor, sindicalista y político. Su madre fue ama de casa. Actor en El misántropo, Veraneantes, La función por hacer y La fiebre.Se hizo actor para escapar del dolor, para explicárselo.

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Israel Elejalde (Madrid, 1973). Es un actor de teatro, cine y televisión Premio Ojo Crítico de teatro de RNE en 2004. Ha trabajado en obras como Memoria de un olvido, con José Luis Gómez, y Veraneantes, dirigida por Miguel del Arco. Una de sus últimas películas ha sido Magical Girl.
¿Qué ha pasado para que usted sea actor?
No sé muy bien; esta es una profesión que te elige más que elegirla tú. Desde chico me contaban mis padres cosas relacionadas con el escenario y con el público. A los 18 tenía claro que quería ser actor, pero me gustaba mucho la política, y estudié eso, Ciencias Políticas. Decidí hacer un curso de teatro para probar y quedé atrapado.
¿Qué le atrapó?
Que es un vehículo para transformarte, para descubrirte a ti mismo. Y también para compartir con los demás tu forma de ver el mundo. Tuvo que ver más con cosas que llevaba dentro, dolorosas, que el teatro me permitía vehiculizar.
¿Qué era doloroso?
Tenía una relación conflictiva con mis padres. No sabía dónde situarlos. Habían sido muy importantes para mí en la infancia, sobre todo mi padre; en la adolescencia se truncó y sentí un gran dolor. Un maestro me enseñó no sólo a hacer psicoterapia sino a convertir ese dolor en algo artístico. Sentí que era una forma de poder mejorar.
¿Por qué hubo esa ruptura?
No creo en el teatro como psicoterapia, pero algo tiene que ver”
¡Uf, me has pillado! Mis padres no eran pareja perfecta y en la adolescencia, cuando las parejas no son perfectas y además eres hijo único, tomas partido. Ya no los ves desde lejos sino como adulto y te enfrentas a cosas que no entiendes o no quieres entender. Eso provoca dolor… Mis padres murieron el año pasado, uno después del otro. Cuando me entrevistan siempre acabo hablando de ellos; es algo muy importante en este momento. Ahora entiendo que en algunos momentos fui injusto. A través del trabajo he empezado a descubrir estas cosas también.
Eso le hizo actor.
Me impulsó a tomar una decisión que llevaba dentro. No creo en el teatro como psicoterapia, pero algo tiene que ver porque tu dolor, tu forma de ver el mundo, es lo que finalmente te hace artista. El artista es alguien que tiene algo que contar y quiere compartirlo. A los 18 eso me decantó por la actuación.
¿En qué consistió ese ejercicio que hizo a los 18?
Ejercicios muy básicos para descubrirte a ti mismo. Decidí hablar de un hecho concreto que me había pasado con mi padre. Sólo la descripción me provocó un llanto brutal. El maestro hizo que dejara de ser psicoterapia para convertirlo en algo artístico.
¿Qué le sedujo para que lo marcara tanto el teatro?
Algo del ritual del teatro me atrajo desde pequeño. Esa cosa desnuda, ese peligro brutal que consiste en quedarse solo en medio del escenario, ante unos señores a los que tienes que contarles algo. Tiene que ver con el peligro, el riesgo…, las cosas que necesito en la vida.
Cuando tus padres desaparecen comienzas un nuevo orden"
¿Qué más necesita?
El amor. Necesito no sentirme solo. Lo único que remedia la ausencia de mis padres y el dolor que provoca la orfandad es que afortunadamente siento que no estoy solo. Es un miedo que he tenido siempre como hijo único. Ahora estoy orgulloso de tener amigos. La soledad me da pánico. El actor a veces se siente muy solo, pero a la vez está acompañado. Desea mostrarse como vehículo para que otros descubran cosas.
¿Hubo un momento específico en que ya se dijo “soy actor”?
Todavía no soy capaz de decirlo. Esta es una profesión en la que aprendes todos los días. No puedes perder ese rastro, pero sí hay un momento de inflexión: cuando surge Kamikaze Producciones, con Miguel del Arco, Aitor Tejada, Manuela Paso, Raúl Prieto, Cristóbal Suárez, Miriam Montilla y Barbara Lennie… He aprendido a no querer actuar sino a querer ser. Cuando empecé creo que tenía buenas dotes… Fui un actor muy técnico quizá como forma de tapar carencias. En el encuentro con Miguel y el resto de compañeros me di cuenta de que no hacía falta pensar en la técnica, que había que dejarse hacer: estar allí.
¿Y hay un instante en el que se da cuenta de que es otro en el escenario?
Ahora estoy orgulloso de tener amigos. La soledad me da pánico. El actor a veces se siente muy solo, pero a la vez está acompañado"
Depende de las funciones. En El Misántropo fui Israel y Alceste a la vez. El teatro es una gran paradoja: no eres Israel porque estás en un escenario: es que el dolor de Alceste es mi dolor, ese personaje eres tú. No es Israel.
Y en el monólogo La fiebre le pasará igual.
Lo abordé porque reflexionaba el texto de Wallace Shawn sobre cosas que me estaban perturbando. La crisis del 2008, la brutal sensación de que no hay solución. El teatro es preguntas, no respuestas.
¿Cuáles son las preguntas ahora?
Estoy resituándome en la vida, en una segunda etapa. Cuando tus padres desaparecen comienzas un nuevo orden porque algo ha cambiado radicalmente.
Ahora es usted su propio padre.
¡Ja ja ja! ¡No lo creo! Soy lo que era, pero con un bagaje diferente que te hace ver la vida diferente; ya no le puedo echar la culpa a nadie. Ahora la culpa es mía.
Usted, por cierto, recuerda ahora a Vittorio Gassman.
¿Ah, sí? ¡Qué más quisiera! ¡Pero lo que yo quiero es parecerme a José Luis Gómez!


Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.com) | Foto: David Ruano

Àlex Rigola (Barcelona, 1969) dejará Venecia este verano, después de seis años al frente de la sección de teatro de la Bienal. Es el desenlace previsible al cambiar el festival de presidente. La costumbre es que el nuevo designe a su propio equipo. En este tiempo, el director catalán ha sembrado la capital véneta de laboratorios escénicos, en los que algunos tótems del teatro europeo han desarrollado los embriones de sus espectáculos fronterizos e híbridos. Muy difícil es deslindar ya en ellos la sintaxis teatral tradicional de la cultivada por las artes plásticas. Esa es la corriente que se impone en Venecia y cuya onda expansiva intenta abrirse paso en las carteleras. Tendrán que salvar inercias y prejuicios que pretenden encauzarla hacia un espacio marginal.

Tanta experimentación también ha calado en el trabajo Rigola, que no ha dejado de manufacturar sus propios montajes, cada vez con una vocación de vanguardia más explícita. Acaba de presentar en el Teatro Nacional de Cataluña su adaptación de Incerta glòria, el novelón de Joan Sales sobre la Guerra Civil, poco conocido hasta la fecha pero que va cobrando impulso. Al decir de algunos críticos, esta obra es lo más cerca que ha estado la narrativa catalana de Dostoiesvki. Y para octubre desvelará en la Abadía su versión del cóctel de abstracción y onirismo que Lorca derramó sobre El público. De todos estos trabajos (más bien desafíos) y de su fértil paso por la Bienal habla con El Cultural, al teléfono desde su casa en Barcelona, mientras sus dos hijos, de 6 y 8 años, se le van cayendo dormidos a su lado en mitad de la noche.

Llegó a Venecia con la intención de potenciar los talleres. ¿Han dado los frutos esperados?
Esta vez sí estoy safisfecho. Y mire que eso es difícil: soy insoportablemente autocrítico, rara vez me quedo contento con lo que hago. No quería reproducir el modelo de otro festival, sino hacer algo específico, adaptado a la idiosincrasia de una ciudad en la que casi todo el mundo está de paso. La idea era que grandes figuras organizasen talleres en los que sus participantes, casi todos profesionales jóvenes en proceso de asentar su personalidad artística, pudieran absorber su magisterio. Ellos se ponen a las órdenes del maestro pero la investigación es un esfuerzo conjunto. De esos laboratorios han salido algunos espectáculos y muchas conexiones. Todo en un ambiente muy cosmopolita, en una auténtica Babel escénica.

El Frinje ha redoblado su apuesta por los laboratorios y reducido la exhibición. Parece que su modelo va calando...
En Madrid impartirá de hecho un taller Carlota Ferrer, que ha estado en Venecia varios años. Quizá la diferencia es que el Frinje está pensado para un entorno más local, pero es cierto que hoy día juega un papel crucial, tras la desaparición del Escena Contemporánea. Las políticas públicas han dejado caer muchos festivales. Los más afectados han sido los que apuestan por un teatro que se funde con otras artes y que necesita más tiempo para implantarse por su carácter novedoso. Espacios como el Frinje son absolutamente necesarios. Las artes escénicas también necesitan su I+D para avanzar, como cualquier otro sector. El modelo de ensayar dos meses un texto ya escrito y estrenarlo después no le vale. Aquí el texto puede nacer en el propio taller, a partir del trabajo de cada día. Los recortes han dejado a España en una posición de inferioridad para competir en este terreno.

¿Cuáles son los países a la cabeza en I+D escénico?
Hay personalidades geniales que pueden aflorar en cualquier lugar. Pero se nota que donde el apoyo institucional es más fuerte, donde se plantan semillas, los resultados son mejores. Frente a Francia y Alemania, tenemos poco que replicar. Por ejemplo, es envidiable su canal de televisión, Arte, dedicado sólo a cultura y arte. Y el fenómeno de Bélgica es impresionante. De allí han salido Plattel, Lauwers, Fabre, Van der Keybus, Rosas... No es casualidad esa hornada.

Creo que no le tiene mucha fe al cacareado mecenazgo...
No son las empresas las que deben decidir la cultura de un país, son los ciudadanos. Una compañía se rige por la lógica de la rentabilidad. Difícilmente apostaría por un teatro experimental. Y hay que preguntarse también por el dinero que dejarían de ingresar las arcas públicas debido a las desgravaciones. Veo algo ingenua esa ilusión por el mecenazgo.

Volviendo a Venecia. No parece que sea fácil poner a remar coordinadamente a tanto gurú. ¿Cómo ha manejado todos esos egos revueltos?
Uno ya tiene cierto oficio. Hay que explicarlo todo muy bien de entrada. Todos han querido repetir, porque en Venecia pueden confrontar su trabajo con profesionales y tener una reacción directa e inmediata.

De España ha contado con Lluís Pasqual y con La Zaranda.
Pasqual ha desarrollado buena parte de su carrera en Italia, casi tanta como en España. Los italianos le conocen muy bien y les gusta. Por eso tenía sentido que estuviera aquí. Todo lo contrario con La Zaranda. Apenas se les conoce. Creo que era un regalo traer su personalísimo estilo. Eso es lo que busco: que vengan artistas reconocibles con un solo un trazo. Para mí La Zaranda es a las artes escénicas españolas lo que Tadeusz Kantor a las polacas.

¿Tiene intención de dirigir de nuevo un teatro u otro festival? ¿Hay ofertas?
Hoy mismo me acaban de llamar para proponerme encabezar un teatro con tres salas y les he dicho que no. Estar viviendo todo el tiempo con las maletas hechas no es sencillo. Esa es la vida del artista, a la que mi en caso se suma la de gestor. No descarto nada pero me apetece parar y centrarme en propios proyectos.

El último que ha presentado es Incerta glòria. ¿Qué aporta la voz de Joan Sales al numeroso coro de narradores que se han ocupado de la Guerra Civil?
La guerra no es la protagonista, sino el desencadenante de reflexiones filosóficas. Son pensamientos y dilemas propios de una persona que encara la senectud pero aquí están en boca de jóvenes de menos de 30 años, a los que la contienda los ha hecho envejecer aceleradamente. La novela se centra en el frente del Ebro, en la peripecia de un teniente republicano muy crítico con su bando. Kierkegaard está de fondo y la angustia existencial que implica la libertad de decidir sobre todo, desde la cuestiones más mundanas hasta si creer en Dios.

¿Y qué le ha empujado a El público?
La locura. Es un texto que me apasiona. No sé si llegaremos a la excelencia de Lluís Pasqual a mediados de los 80, un hito de la escena española. Me apetecía porque es una obra que cuestiona el papel del artista. Tiene un grado de simbolismo extremo pero la poesía lorquiana te permite saber qué terreno pisas en cada momento.

Algunos la consideran irrepresentable: por su carácter abstracto e inacabado...
Yo estoy cada vez más lejos de la lógica aristotélica, del teatro lineal con un planteamiento, un nudo y un desenlace. No entiendo por qué si en pintura hemos asumido perfectamente a Rothko, en teatro cuesta tanto asimilar ciertas propuestas. Creo en la sucesión de chispazos de belleza y de sugestión, sin agobiarme con el sentido y sin aburrir, claro.

¿Vio El público del Real?
No, pero se me hace extraño encerrar y acotar este texto en una partitura.

Ha dirigido tres óperas, la última, Madama Butterfly, en la Fenice, como parte de su compromiso con la Bienal. ¿Tiene una querencia natural hacia el género lírico o se aproxima a él sólo a golpe de encargo?
De la ópera me llama la música, que tiene ese componente dionisíaco que tanto me atrae. Te induce sensaciones imposibles de racionalizar, como la poesía. El problema es que lo que más me gusta de ella no se lo puedo ofrecer al público: es ensayar un dúo a las 10 de la mañana, cuando tu cuerpo está todavía arrancando para el nuevo día. Es un gozo esa intimidad. Los cantantes trabajan con el piano y no tienen la preocupación de atravesar con la voz una orquesta. Se relajan y dan lo mejor de sí mismos, con sencillez y sutileza, ajenos al histrionismo habitual de la ópera.

¿Sigue leyendo a Bolaño con ánimo de escenificarlo?
Sí, ya hay un nuevo proyecto en marcha pero no puedo decir mucho todavía. Parte de Chile y quizá acabe en coproducción con España.

Un idiota en la platea

Dice que hay montajes que le hacen sentirse un idiota. ¿Qué le lleva a esa impresión?

Es curioso que hay grandes actores de cine que cuando se suben a un escenario se convierten en momias antiquísimas. Te quedas alucinado. No sé qué piensan del teatro. Luego hay un tipo de director que te puntúa hasta los momentos en que debes reír. Por favor...

Denuncia que España ha sufrido un grave retroceso en las artes escénicas durante la crisis. Ahora que empezamos a ver algo de luz, ¿qué balance hace de estos ‘años críticos'?
Los avances cívicos de Europa habían ruborizado a muchos. La crisis se ha utilizado para desmantelarlos y ha dejado claro que el poder de los gobiernos es minúsculo frente al de las grandes corporaciones. Para el desmontaje es necesario anular el pensamiento, para lo que es necesario anular el conocimiento, para lo que es necesario anular la educación y la cultura. Y atiborrar a la gente de mucho fútbol. Que no falte en la televisión.


Entre Pasqual y La Zaranda

Serán 13 espectáculos los que se levanten en la Bienal. Asomarse a los nombres de sus autores es hacerlo a la historia de la vanguardia escénica europea en las últimas décadas. Veamos: Ostermeier, Castellucci, Latella, Richter, Lauwers, Marthaler... Este último abre la fastuosa programación con Das Weisse vom Ei/Une île flottante, obra inspirada en Le Poudre aux yeux de Eugène Labiche en la que retrata las trampas del lenguaje. El director suizo recogerá también el León de Oro. El de Plata tendrá destinataria catalana: la Agrupación Señor Serrano, capaz de importar desde el teatro los códigos del cine. En esa constelación de figurones, Rigola le ha hecho hueco a dos insignes representantes de nuestras tablas. Lluís Pasqual esgrimirá la finura de su Caballero de Olmedo y La Zaranda levantará acta de su pesimismo respecto al homo contemporaneus, sometido, a su jucio, al Régimen del pienso.