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Fuente: Fernando Díaz de Quijano (elcultural.es)

Iñaki Miramón (Bilbao, 1957) es un veterano del teatro, del cine y de la televisión. Se convirtió en un rostro conocido en los ochenta a raíz de su participación en series como Página de sucesos o Media naranja y su mayor éxito cinematográfico le llegó con You're the one, de José Luis Garci, que le valió una candidatura a los Goya como actor de reparto. Tras su paso por la serie Con el culo al aire, coincide de nuevo con Toni Acosta en la obra de teatro De mutuo desacuerdo, que narra el conflicto entre dos padres recién separados con un hijo en común de nueve años. Escrita por Fernando J. López y dirigida por Quino Falero, esta comedia aterriza este miércoles en el Teatro Bellas Artes de Madrid.

¿Cuál es el tono de esta comedia?
Ver esta obra, como el teatro en general, es como asomarse a una mirilla y ver los entresijos de una familia. En ese sentido, tiene ese punto voyeurque hace que lo que para los personajes son dramas de mucha seriedad, para el público no lo sean tanto. De hecho, muchos espectadores están separados y la función les sirve de terapia, para reírse de situaciones similares por las que ellos también han pasado.

¿Cuáles son los puntos más enquistados de ese conflicto?
Las reacciones al comportamiento del hijo. Lo importante para el padre es que saque buenas notas, mientras que la madre está escandalizada porque el niño ha llamado puta a una profesora. Para ella lo primero es que el hijo sea buena persona.

¿Cómo evoluciona el conflicto? ¿Van acercando posturas?
Hemos querido que haya una evolución en la discusión. Empiezan bastante bruscos, más de frente. Luego aprenden a encajar lo que ya saben que el otro va a responder. En ese sentido, quizá no se acercan demasiado, pero al menos aprenden a discutir.

¿Cuál es el más beligerante de los dos personajes?
Ella tiene un punto un poco histérico en determinadas cosas y él es más belicoso en otras. Lo interesante es que no hay malos ni buenos, cada uno tiene sus razones, como en la vida real.

Las víctimas de los divorcios siempre son los hijos. ¿La obra toca este tema?
Sí, es un tema muy presente. A menudo los padres discuten delante de los hijos y les hacen sufrir. Esta obra da la oportunidad para reflexionar al respecto.

Después de interpretar a unos marqueses en la serie de televisión Con el culo al aire, repite matrimonio con Toni Acosta, aunque en términos muy distintos. ¿Qué clase de personas son en esta obra?
Son dos personajes muy comunes y actuales. Los dos quieren continuar con sus vidas y evolucionar como padres, aunque ella exige al padre que se implique más. 

¿Es un obstáculo que el público les asocie con aquel otro matrimonio de la serie?
Interpretar a un matrimonio tan distinto a aquél ha sido un reto bonito para ambos. En la serie nos entendíamos muy bien y aquí también lo hemos conseguido. Para conseguir que dos personajes se lleven muy mal en el escenario, hay que llevarse muy bien fuera de él.

Imagino que Toni Acosta y usted llegan a ese entendimiento por caminos diferentes. ¿Cómo trabaja cada uno su personaje?
Estando juntos en escena trabajamos los dos de la misma manera, pero es cierto que para llegar a los personajes, ella es más meticulosa. Yo apunto menos, cojo algunas claves que me da la escena y voy jugando con ellas. Lo importante es que tenemos una gran confianza el uno en el otro.

Después de esta obra, ¿se quedará una temporada en el teatro o tiene ya algún proyecto televisivo en marcha?
Vamos a girar con esta obra el tiempo que haga falta. La estrenamos el pasado agosto, ahora tenemos esta prueba de fuego de Madrid y luego seguiremos con la gira. Si nos sale una serie compaginaremos las dos cosas. De hecho, Toni Acosta acaba de fichar por la serie Gym Tony, que está funcionando muy bien.

Fuente: Sergio C. Fanjul (elpais.com)
Durante las próximas semanas se celebran en Madrid dos festivales teatrales con filosofías casi opuestas, pero complementarios. Uno es la primera extensión en la capital del longevo Festival de Teatro Clásico de Mérida (este año celebra su edición número 61) que trae cinco de sus últimas coproducciones a los escenarios madrileños entre el 18 y el 29 de marzo. El segundo es la nueva edición de la muestra de creación escénica Surge Madrid, que presenta estrenos de compañías madrileñas dentro de la nutrida red de salas alternativas de la ciudad. Será del 8 al 26 de abril.
La idea de la extensión del festival de Mérida nace de la voluntad de que sus producciones tengan vida más allá del festival, que el año pasado contó con 123.000 espectadores. “Pretendemos ayudar en concreto a las coproducciones que se hacen con compañías extremeñas, que suelen tener menos facilidades”, dice Jesús Cimarro, director del festival, “Madrid, en plena temporada teatral, es el foco ideal para que vengan programadores y nuevos públicos”.
Aunque el festival ha tenido otras extensiones, como en Regina o en Medellín, Badajoz, donde se realizó en un teatro romano que llevaba la friolera de 18 siglos sin acoger representaciones), es la primera vez que se prueba la experiencia fuera de Extremadura.
La representaciones tendrán lugar en el Teatro de La Latina y en el Teatro Bellas Artes (ambos gestionados por el propio Cimarro) e incluirán montajes que han sido vistos en Mérida durante las dos últimas ediciones. Son el Coriolano de Arán Dramática, el Edipo reyde Teatro del Noctámbulo, Los gemelos adaptada por Florián Recio y dirigida por Paco Carrillo, Pluto, en versión de Emilio Hernández y dirigida por Magüi Mira y El eunuco, en versión de Jordi Sánchez y Pep Anton Gómez, con Pepón Nieto, Anabel Alonso y Alejo Sauras.
Surge Madrid nació el año pasado (tuvo un 60% de ocupación) para poner en valor el efervescente ecosistema creativo de la capital tanto en cuestión de espacios como de compañías.
Bajo la coordinación de Alberto García y Natalia Ortega, dentro de sus 199 actividades incluye 49 estrenos en 20 salas y la novedad de las actividades transversas de curioso nombre como son las tertulias clandestinas, las verbenas espontáneas, los paseos dominicales o las performances irreverentes. “Queremos visibilizar este fenómeno único que es seña de identidad de la ciudad y muestra de su talento, pujanza y agitación”, dice Amado Ignacio Giménez, director general de Artes Escénicas, Música y Audiovisual de la Comunidad de Madrid, que organiza la muestra.
Algunos espectáculos destacados son Ternura negra (La pasión de María Estuardo) de Denise Despeyroux, Yo, Bukowski, de Miguel Morillo, La mirada del otro, de Proyecto 43-2, Reflexiones de una disléxica, de Inés Narváez Arróspide o Simplemente camina, de Provisional Danza, entre muchos otros.
En su primer año la muestra fue objeto de polémica. Algunas salas —como Kubik Fabrik, Pradillo, Cuarta Pared o La Casa de la Portera— denunciaron aspectos como el intento por parte de la Comunidad de capitalizar la escena alternativa, el interés en la cantidad más que en la calidad o la institucionalización de la precariedad en el mundo del teatro.
A este respecto, el presupuesto para salas y cachés ha subido este año hasta los 200.000 euros y el reparto de la asignaciones económicas ha cambiado: además de tener en cuenta las butacas por sala, se han introducido correctores que liman las diferencias entre salas con mayor y menor aforo, que premian a las obras creadas en residencia o a los géneros poco programados como la danza o la música.
El número de espectáculos también se ha restringido, se programará solo de jueves a domingo (con la excepción de las salas que habitualmente lo hagan los miércoles) y el festival tendrá lugar en abril en vez de en mayo, con el fin de atraer al mayor número de espectadores.

Fuente: Julio Bravo (abc.es) | Foto: efe.es
Con doce kilos menos pero la elegancia y la simpatía habituales, Concha Velasco se enfrentó ayer a una montonera de fotógrafos que, como es costumbre, llamaban su atención: «¡Concha, mira a la derecha!» «¡Aquí, Concha, por favor»». En el prólogo a la presentación del estreno madrileño de la obra, «Olivia y Eugenio», celebrada en la sede de la SGAE, la actriz vallisoletana posó sola, en grupo o con los dos actores que se alternan el el papel de Eugenio, Hugo Aritmendiz Rodrigo Raimondi (dos jóvenes con síndrome de Down); le acompañaban también el autor del texto, Herbert Morote; el director de la función, José Carlos Plaza, y los dos productores del espectáculo, Jesús Cimarro (Pentación) y Jordi González (Focus). Y Concha, durante el posado, no dejaba de sonreir y de dar gracias.
Llegó después el momento de la presentación. Herbert Morote, dramaturgo peruano, elogió a Concha Velasco: «se ha mimetizado en Olivia, su personaje, y éste se ha apoderado de Concha». Padre de un chico con síndrome de Down, tuvo también palabras de afecto para los dos intérpretes, de los que dijo que «son dos actores natos».
«Olivia y Eugenio», tras su estreno a finales de septiembre en Zaragoza, llegará el próximo 6 de noviembre al teatro Bellas Artes de Madrid, con dirección de José Carlos Plaza, el «director de cabecera» de la actriz; juntos han trabajado ya en cinco montajes. Es una obra que cuenta la historia de una mujer, enferma de un cáncer terminal, que está sola y tiene un hijo con síndrome de Down.
José Carlos Plaza no quiso hablar de Concha, «porque es mi hermana pequeña, y qué voy a decir de ella», y hablo del texto. «Lo que menos importa es la anécdota que se cuenta. Lo importante es de lo que habla: de que la pureza, la bondad y las ganas de vivir son capaces de vencer todo lo malo, que son un veneno bueno. El personaje de Eugenio representa lo que este país necesita ahora más que nunca: bondad, porque la bondad lo puede transformar todo. Y después de trabajar con Hugo y Rodrigo, todos somos mejores personas».
Los dos aludidos mostraron su alegría y su felicidad por trabajar con Concha Velasco -«una chica estupenda»-, y ella manifestó idéntico sentimiento: «Nadie me ha besado tanto como estos dos chicos, que me han dado el amor que tanto necesitaba».
Concha fue, como de costumbre, elocuente y sincera. Esta función es especial por ser la primera que afronta tras su enfermedad. que le obligó a dejar el montaje anterior en que trabajaba, «Hécuba», y a pasar cuatro veces por el quirófano. Ahora, dijo, ha vuelto con las mismas ganas y la misma pasión, aunque con doce kilos menos de peso y algunas limitaciones: «no me dejan hacer más que una función al día; no puedo hacer dobletes ni hacer una serie al mismo tiempo; sólo me dejan, los lunes, grabar "Cine de barrio", que me encanta».
Pero sí puede hablar. De ella, de la función, de su profesión, de sus personajes, de Olivia, de la actualidad... 
De ella: «No puedo tomar champán ni vino blanco, que me gusta mucho, estoy a base de pechuga de pavo y jamón de york». «No pienso morir en el escenario; es una falta de educación». «La enfermedad no me ha cambiado como actriz; como persona, sí. Yo ahora lo que quiero es ser feliz». 
De la función: «Tras mi enfermedad, no me sentía capaz de hacerla. Pero José Carlos Plaza y Josefina Molina me decían: "¿Eres Santa Teresa de Jesús, eres Madame Rosa, eres Hécuba? No, ¿verdad? Pues afronta a Olivia como a otro personaje, sin involucrarte". Hubiera sido doloroso ser Olivia de verdad». «La obra, un puñetazo en la boca en un principio, te enseña que el amor lo puede todo».
De su profesión: «Ser actriz es mi pasión y mi profesión. No he querido ser otra cosa en la vida... Salvo ser madre y abuela. Es mi gran amor y lo necesito para vivir, ¡pero qué satisfacción vivir haciendo lo que te gusta!».
De sus personajes: «A través de ellos, he podido decir todo lo que no me he atrevido a decir como Concha Velasco. Y algunos me han enriquecido tanto que a veces digo cosas que no debo».
De Olivia: «José Carlos Plaza escribió sobre ella que es una mujer intelectualmente tan importante que no se ha atrevido nunca a decir lo que siente. Saca el pus que tiene en su sangre, y recibe a través de Eugenio la sangre nueva que necesita para vivir. Es también una mujer irónica, capaz de reírse de sí misma, y ese humor es lo que le salva» 
De la actualidad: «Desde hace algún tiempo, hago teatro porque las obras son un vehículo de crítica social y cultural». «He opinado mucho, y no me arrepiento. Pero ya no quiero opinar». «El ministro Wert no tiene nuestro cariño, pero no ha conseguido que perdamos las ganas de hacer teatro ni ha logrado que el público deje de ir al teatro».

Fuente: Julio Bravo (abc.es)
La actriz chilena María Canepa, enferma de alzheimer a sus ochenta y cinco años, tenía un sueño: casarse por la iglesia con Juan Cuevas, con el que llevaba viviendo casi treinta años. Lo consiguió. En su historia encontró la inspiración Juan José Campanella para su película «El hijo de la novia», cuyo guión escribió junto a Fernando Castets. Años después de su estreno, José Antonio Vitoria, guionista y dramaturgo español, coincidió con Castets en Suiza, en unos cursos en los que se proyectó el filme de Campanella. «Charlando después con Fernando -recuerda Vitoria-, le dije que sería magnífico llevar esahistoria al teatro; le gustó la idea, y me dijo que adelante... siempre que no le hiciera trabajar a él».
Éste es el germen de la versión teatral de «El hijo de la novia», que José Antonio Vitoria ha realizado junto a Garbi Losada. La función, que vio la luz la semana pasada en Bilbao, llega ahora al teatro Bellas Artes de Madrid, donde estará hasta el 2 de noviembre. La propia Garbi Losada dirige la obra, con un reparto integrado por Tina Sáinz, Álvaro de Luna, Juanjo Artero, Mikel Laskurain y Sara Cozar.
Tina Sainz no pisaba los escenarios desde hace más de cuatro años, cuando interpretó «La marquesa de O». «Me han ofrecido varias cosas desde entonces -dice la actriz-, pero tengo ya una edad y una situación que me permite embarcarme solo en proyectos que me gustan mucho». A esta función, claro, no podía decirle que no. «Imposible. Además, me llamó Jesús Cimarro, que es una de las dos personas -el otro es José Samano- a quien no puedo negarle nada. Me vino además con este proyecto tan bonito, y con estos compañeros tan maravillosos, y estoy feliz».
Tina Sainz interpreta en la película a Norma, una mujer con alzheimer que tiene un viejo sueño: casarse por la iglesia; su marido es Álvaro de Luna, con el que la actriz nunca había coincidido sobre un escenario. «Habíamos hecho cine juntos -dice-, pero nunca teatro. Pero somos amigos desde hace muchísimos años, nos admiramos y nos queremos; los dos éramos del círculo de amigos de Fernando Fernán Gómez, y la complicidad entre los dos ha sido inmediata. Álvaro tiene una naturalidad extraordinaria. A mí, siendo totalmente distintos, me recuerda en ese aspecto a Alberto Closas». ¿Ayuda la amistad personal a la hora de abordar la relación de los personajes

Historia de amor

La historia de amor que cuenta «El hijo de la novia» se entrecruza con la historia de Rafael Belvedere (Juanjo Artero), a sus cuarenta años inmerso en una crisis económica y de valores. Dedicado las veinticuatro horas al restaurante heredado de su padre, y que pasa por muchos apuros, está divorciado y tiene una hija a la que no ve; la relación con su actual novia (Sara Cozar) no atraviesa un buen momento y, además, no encuentra tiempo para visitar a su madre, enferma de alzheimer e internada en un geriátrico. Se suman entonces varios acontecimientos que terminan de desestabilizar a Rafael y le causan un ataque al corazón: una cadena internacional de restaurantes le propone comprar el negocio, su novia le plantea un ultimáum y su padre está empeñado en cumplir el sueño de su madre y casarse por la iglesia después de muchos años de convivencia. La llegada de un amigo de la infancia (Mikel Laskurain) le ayudará a rehacer su vida.
El recuerdo de la película de Juan José Campanella es inevitable. Confiesa Tina Sainz que al principio estaba un poco asustada. «El peronaje se llama Norma, como la actriz que lo interpretó en el cine. Pero cada actor tiene algo distinto que ofrecer y le da al personaje su propia vida. Lo importante es que los personajes estén. Además, esto es teatro, y la experiencia para los espectadores es muy diferente. Nuestra intención es que aquel que venga con la imagen de la películase olvide de ella al momento de levantarse el telón; y creo que lo conseguimos. Álvaro de Luna habló con Héctor Alterio -que interpretó su papel en la película, y le dijo que estaba preocupado por las comparaciones. Y Alterio, que estaba intepretando “En el estanque dorado”, le contestó: “Entonces yo, que tengo que enfrentarme al fantasma de Henry Fonda, ¿cómo debería estar?»

Difícil y peligroso

Interpretar a una enferma de alzheimer no debe de ser, evidentemente,tarea fácil. «Es además muy peligroso -completa Tina Sainz-, porque todo el tiempo estás en el filo de la exageración. Es difícil, y especialmente para mí: yo soy una persona con mucha energía, y debo trabajar para controlarla, porque el personaje está en un nivel diferente, tiene un modo distinto de percibir la realidad. Los enfermos de alzheimer viven en un territorio entre el presente y el pasado, y resultan absolutamente imprevisibles. Tienen una sensibilidad diferente. ¿Dónde están? En un lugar indeterminado».
Cuenta la actriz que durante la función no abandona en ningún momento el personaje, ni siquiera cuando sale del escenario. «Solo tengo cuatro escenas, pero entre cajas sigo trabajando. En ese momento estoy en la residencia; necesito hacer un vaciado de cabeza. Me siento y veo a mis compañeros, pero es como si estuviera viendo la televisión con la mente completamente en blanco. Si lo hiciera de otro modo, no podría trabajar este personaje. No me veo capaz de entrar y salir de él cada vez que entro y salgo de escena».
No ha recurrido Tina Sainz, para preparar el personaje, a otro tipo de preparación; no ha visitado ningún centro de enfermos ni ha consultado con médicos. «Mi madre padeció alzheimer, y hubiera sido meterme en un túnel muy doloroso». Asegura que ha sido más un trabajo «con la imaginación y la memoria emotiva». Entre los ejercicios que ha llevado a cabo para acercarse físicamente al personaje, cuenta que ha hecho muchos ensayos «con los ojos vendados, para conseguir reproducir la inseguridad que tienen los enfermos de alzheimer, la fragilidad y el miedo». Es al tiempo, reconoce, un personaje agradecido, «que mueve a la ternura, a la piedad, a la reflexión... Es una niña grande».
Si entrar en un personaje de estas características es complicado, también lo es, consecuentemente, salir de él. «Necesito más tiempo para salir del personaje; necesito actividad, distracción, tomar unas cervezas... Romper con él totalmente. Si no, sería horroroso».

Fuente: Javier Yuste (elcultural.es)

En 2001 una película procedente de Argentina se convertía en la gran sensación de la temporada gracias a la mezcla perfecta de drama y comedia que emanaba de la gran interpretación de sus actores: Ricardo Darín, Norma Leandro, Hector Alterio y un hilarante Eduardo Blanco. Se trataba de El hijo de la novia de Juan José Campanella, un director que empezaba a ganar fama con su buen hacer y que alcanzaría su cenit unos años más tarde con El secreto de sus ojos (2009), película que consiguió el Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa. Ahora una adaptación de la película llega al Teatro Bellas Artes 13 años después y sin que la historia haya perdido por el camino un ápice de actualidad pues nos habla de la crisis. En concreto de la que experimenta Rafael, interpretado por Juanjo Artero, ante un negocio y unas relaciones familiares que se encuentran a un paso de desmoronarse. El montaje está dirigido por Garby Losada y en el elenco se encuentra el veterano actor Álvaro de Luna (Madrid, 1935) en el papel del padre del protagonista.

¿Qué sensaciones tienen para el estreno de mañana en Madrid?

Estamos esperanzados y contentos. Estuvimos la semana pasadaen Bilbao, donde estrenamos, y parece que todos los elementos de la obra funcionaron magníficamente: la puesta en escena, el lenguaje, la interpretación... Todo lo que buscaba la directora Garby Losada está finalmente ahí. Una de las personas que acudió a vernos salió diciendo que lo había pasado genial porque había llorado y también había reído. Era lo que buscábamos, por eso llegamos a Madrid con mucha confianza.

¿Qué recuerda de la primera vez que vio la película de Campanella?

Recuerdo las sorprendentes interpretaciones de Héctor Alterio y Ricardo Darín. La vi cuando se estrenó y volví a verla para los Goya. Me pareció magnífica. Sin embargo, no he querido verla ahora. La cuestión no era adaptarla de manera artesanal sino artística, por eso el personaje tenía que ajustarse a mis propios parámetros. Hay dos interpretaciones con risas, lágrimas y voces diferente pero el objetivo es que el espectador sienta lo mismo.

¿Ha estado presente Campanella en el trabajo para la adaptación?

Yo no lo he visto. Sé que incluso ha estado en Madrid pero no pasó por los ensayos. Ahí es donde Garby ha demostrado que es una gran profesional. Yo no había trabajado antes con ella pero es una gran directora de orquesta, con un sentido casi musical. Por ello, al final los personajes son muy diferentes. Del que a mí me toca agradezco que no sea nada nostálgico. Da la posibilidad de un camino nuevo a su hijo y, además, cree en el amor pero en el momento que vive, no en el recuerdo de un amor pasado.

¿En qué pilares se sostiene el contenido cómico de la obra dentro de un contexto tan dramático?

Ambos aspectos están muy bien ensamblados. La clave es la ruptura del contenido dramático. Al respecto me quedo con la fluidez del trabajo de Mikel Laskurain. Cuando salgo del escenario me quedo a ver sus escenas porque es magnífico.

¿Qué tal ha sido formar una pareja de ficción con Tina Sainz?

A Tina la conozco de toda la vida y es una magnífica actriz. Nos entendemos muy bien. Es una profesional de las de siempre, al final sale indemne y victoriosa de todo lo que se proponga. Pero quienes más me han sorprendido son los dos actores vascos, Mikel Laskurain y Sara Cozar. Supongo que al principio siempre tengo miedo de que exista una ruptura generacional respecto a la interpretación. Pero al final somos una piña, estamos en la misma linea.

El Alzheimer ocupa un lugar importante en la obra. ¿Qué pretende transmitir El hijo de la novia en cuanto a una enfermedad tan terrible, que padece el personaje interpretado por Tina Sainz?

Lo cierto es que no se habla excesivamente del tema. A veces la tristeza que produce esta enfermedad nos va destruyendo pero Tina lo que hace es una ruptura de alegría. El publico arranca a carcajadas cuando rompe lo dramático. Es la parte mas triste de la obra pero curiosamente es la que otorga más luz a las escenas.

La película se estrenó en 2001 pero el protagonista atraviesa una crisis, tanto económica como de valores, que dota de gran actualidad a la obra.

La función refleja el día a día de la actualidad. Ahora empiezan a perderse ciertos valores que la obra quiere poner en foco. Tiene una gran impronta de realidad. Es difícil mirar aquel edificio de enfrente y pensar que detrás de las ventanas no haya un caso parecido de Alzheimer o de alguien que sufre duramente la crisis económica. En un momento crucial de la obra, Juanjo Artero consigue reconstruir su comportamiento y ve que hay que luchar por el sentimiento, por la solidaridad, por el amor, por la ternura... y no solo por ganar un poco más de dinero. Me parece un mensaje muy importante.

Usted es un actor todoterreno que ha hecho de todo, y uno de los veteranos más longevos de la interpretación de nuestro país. ¿Qué lugar ocupa el teatro dentro de los distintos medios en los que ha desempeñado la interpretación?

Suelo huir del tópico de que el teatro es lo más importante. Yo he aprendido en todos los medios ya fueran la televisión o el cine. Pero el teatro tiene un punto especial, el de estar sintiendo el silencio del patio de butacas, la risa directa, el aplauso con la intensidad debida... Puedes ver como públicos distintos reaccionan ante situaciones que para ellos son nuevas. Hacia tiempo que no me subía a un escenario y me siento francamente bien.

La televisión le ha dado a usted grandes alegrías...

Es un mundo distinto. El actor tiene que improvisar la interpretación por la falta de tiempo. A mí me sorprende cuando veo la capacidad de trabajo de los compañeros más jóvenes.

¿Qué opinión tiene sobre la situación actual del cine?

Estoy sorprendido. Las películas que yo veo cada vez son mejores y están mejor hechas. Eso no quiere decir que sea detractor del cine de antes, siempre se ha hecho buen cine. La ultima película que he visto es Vivir es fácil con los ojos cerrados y me parece una pasada la interpretación de Javier Cámara y la manera en que está contada, con sencillez y profundidad. Ahora atravesamos un momento difícil, sobre todo por el IVA pero tenemos que competir como siempre hemos hecho. El cine es parte de nuestra historia, y también Marca España, pero parece que hay que explicárselo a los políticos, que no se enteran. La gente tiene que poder acceder a lo básico para vivir pero también hay que alimentar el espíritu y es una pena que no nos dejen o que no den facilidades.

Fuente: Julio Bravo (abc.es)
La temporada teatral levanta el telón. La crisis (agravada en el sector por el IVA al 21%) zancadillea y, en algunos casos, derriba a los productores y empresas, cada vez más remisas a emprender nuevos proyectos, pero no frenan la creatividad de las gentes del teatro.
Como ejemplo, el bullente, cambiante y nutriente circuito alternativo, que ha transformado el teatro en la capital, y ha contagiado algunas de sus costumbres al circuito comercial; son cada vez menos frecuentes las largas temporadas y se imponen en los carteles las fechas cerradas para los espectáculos.
Hay excepciones, y entre ellas notables éxitos pasados que vuelven tras el verano (o en algún caso siguen) como«Toc-toc», «El Cavernícola», «La cena de los idiotas», «Una boda feliz» o «Burunganda» y «El nombre». Entre las novedades, propuestas para todos los gustos: clásicos, musicales, dramas, comedias, autores españoles... He aquí veinte de ellas que se estrenarán en Madrid entre septiembre y octubre.

Jugadores

Teatros del Canal, desde el 27 de agosto
Es una obra del dramaturgo catalán Pau Miró, estrenada hace un par de años en catalán con un reparto diferente. En esta nueva producción, dirigida por el propio autor, Luis Bermejo, Jesús Castejón, Ginés García Millán y Miguel Rellán interpretan a cuatro cincuentones fracasados y enredados por el juego.

El largo viaje del día hacia la noche

Teatro Marquina, desde el 4 de septiembre
Un clásico de Eugene O’Neill, uno de los padres de la dramaturgia contemporánea. «El largo viaje del día hacia la noche» es, para muchos la obra maestra del autor estadounidense. El aliciente de esta producción, dirigida por Juan José Afonso, es su pareja protagonista:Vicky Peña Mario Gas.

Calígula

Teatro Fernán Gómez, desde el 11 de septiembre
En 2013 se celebró el centenario del nacimiento de Albert Camus, y en pocos días coincidirán en Madrid dos obras suyas. Una de ellas es «Calígula», que llega al escenario en un montaje dirigido por el veteranoJoaquín Vida y protagonizado por Javier Collado.

Enfrentados

Teatro Amaya, desde el 17 de septiembre
Arturo Fernández va a ser infiel a su esmoquin, compañeros de escenario durante las últimas décadas, para vestirse en esta obra un clergyman. Encarna en esta pieza de Bill C. Davis a un carismático sacerdote a cuya parroquia llega un joven seminarista (David Boceta) con el que tendrá sonados enfrentamientos.

El loco de los balcones

Teatro Español, desde el 17 de septiembre
Continúa el Teatro Español con el ciclo dedicado a la obra teatral deMario Vargas Llosa con la puesta en escena de esta obra, escrita en 1993. José Sacristán es un profesor de historia del arte viudo y dedicado a rescatar balcones coloniales. Dirige la función Gustavo Tambascio.

El hijo de la novia

Teatro Bellas Artes, desde el 17 de septiembre
La película que con este título dirigió Juan José Campanelladescubrióun nuevo cine argentino, quesabía conmover a través de historias cercanas y llenas de humanidad. Ahora se ha realizado la adaptación teatral del filme, con Álvaro de Luna, Tina Sáinz yJuanjo Artero como protagonistas.

Donde hay agravios, no hay celos

Teatro Pavón, desde el 17 de septiembre
La Compañía Nacional de Teatro Clásico presentó en el festival de Almagro su nueva produccíón, que estrena ahora en Madrid. Se trata de una comedia de Ruiz de Alarcón llena de enredos y situaciones equívocas y que dirige la directora de la compañía, Helena Pimenta, con actores como Marta Poveda, Rafa Castejón Natalia Millán.

El ministro

Teatro Cofidis-Alcázar, desde el 24 de septiembre
Carlos Sobera regresa a los escenarios con esta comedia de trasfondo político escrita por Manuel Prieto y dirigida por Silvestre G. La actualidad gotea en la pieza, en la que acompañan a Sobera Marta Torné, Javier Antón Guillermo Ortega.

La plaza del diamante

Teatro Español, desde el 24 de septiembre
Lolita Flores vuelve al teatro para encarnar a la célebre Colometa de la evocadora novela de Mercé Rodoreda, la crónica de la Barcelona de posguerra. Dirige la función Joan Ollé.

Con la claridad aumenta el día

Teatro de La Abadía, desde el 1 de octubre
El dramaturgo mallorquín Pep Tosar ha tomado como punto de partida el libro «Mis premios», de Thomas Bernhard, un texto póstumo en el que el autor mostraba su animadversión por los galardones y reconocimientos.

Diez negritos

Teatro Muñoz Seca, desde el 2 de octubre
Agatha Christie es siempre sinónimo de éxito. El director catalánRicard Reguant ofrece una nueva versión de esta inquietante función, en la que la autora británica tensa la intriga con la paulatina y misteriosa muerte de sus protagonistas, encerrados e incomunicados en una isla.

Al final de la carretera

Teatro Fernán Gómez, desde el 2 de octubre
Una agridulce comedia de Willy Russell, autor de «Shirley Valentine», que habla de la crisis de valores con su particular humor arañador. Gabriel Olivares dirige un reparto de nombres populares:Melani Olivares, Marina San José, Raúl Peña Manuel Baqueiro.

Los justos

Naves del Español, desde el 2 de octubre
Segunda obra de Albert Camus en la cartelera madrileña. La versión, de José A. Pérez, convierte a los anarquistas rusos que preparan un atentado en etarras. Obra intensa que dirige Javier Hernández Simón.

Cancún

Teatro Infanta Isabel, desde el 3 de octubre
Jordi Galcerán es uno de los autores españoles vivos con mayor éxito y más representados. Llega al Infanta Isabel una nueva producción de esta comedia que combina risa y reflexión, y que protagoniza María Barranco.

Priscilla, reina del desierto

Nuevo Teatro Alcalá , desde el 3 de octubre
No podía faltar la apuesta musical en este arranque de temporada. En esta ocasión se trata de una producción de origen australiano basada en la película homónima. La dirección artística es de Àngel LLácer.

50 sombras de Grey

Teatro Nuevo Apolo, desde el 8 de octubre
Un musical que es en realidad una parodia de la célebre novela erótica que ha conquistado a millones de lectoras (sobre todo) en todo el mundo. Procede de EE.UU. y lo dirige Jesús Sanz-Sebastián.

VIP

Teatro María Guerrero, desde el 8 de octubre
Nuevo trabajo de Els Joglars, dirigido por Ramón Fontseré; en él, con su particular humor y causticidad, se ironiza sobre la sobreprotección a los niños de hoy.

Lluvia constante

Teatros del Canal, desde el 9 de octubre
Roberto Álamo Sergio Peris-Mencheta protagonizan este duro duelo interpretativo, en el que encarnan a dos jóvenes policías policías. La obra es de Keith Huff y la dirección de David Serrano.

Ricardo III

Teatro Español, desde el 29 de octubre
Juan Diego protagoniza esta versión de la extraordinaria obra de William Shakespeare, con dramaturgia de José Sanchis Sinisterra. Le acompañan en el reparto Julieta Serrano Asunción Balaguer.

El regreso de Concha Velasco



Fuente: Marta Caballero (elcultural.es)

Tras pasar por Barcelona, Valencia, Alicante y Zaragoza, la obra Poder absoluto recala hoy en el Teatro Bellas Artes de Madrid. Emilio Gutiérrez Caba, metido aquí a político veterano, celebra que al fin llegue a la capital, porque como los acontecimientos son tan céleres de un tiempo a esta parte,mejor que se vea antes en escena que en los vecinos salones de la democracia. "Espero que tenga la acogida que merece, porque el planteamiento y el texto son muy interesantes y el montaje es sólido", promete este veterano actor. Para él, esta pieza, como otras que recientemente se han unido a la cartelera, reflejan una escena de calidad, comprometida con los tiempos y "seria", en el mejor sentido de la palabra. Esto a pesar de lo poco serios que son los recortes en el sector, un tajo que le obliga a seguir apareciendo en televisión y a escribir y escribir: "No paro, y es que no queda otra". 

En los últimos meses la política se ha subido a las tablas. ¿Cree que ejemplos como SubprimeRecortes y ahora Poder absoluto hablan de que hay un interés por escenificar y ver en el teatro lo que está pasando? 
Lo hay. Poder absoluto es, además, una obra de rabiosa actualidad. El teatro político tiene que existir y los problemas de la sociedad deben subirse al escenario. Pero este es un thriller en el que se expone la petición de un político maduro a uno joven sobre un encargo que el primero quiere hacerle. Esto sirve para abordar cuestiones como la financiación de los partidos y la clase moral de algunos hombres que pertenecen a la clase política. La actitud ética, la catadura de estos personajes, es el tema; la corrupción, en cambio, es un asunto que cuenta de lado.

En esa catadura moral también puede encontrar el público parecidos evidentes, aunque esté inspirada en un político europeo.
Claro, porque los políticos europeos no tienen nada que envidiar a los españoles en ese asunto ni en otros, la corrupción es una práctica generalizada. La conclusión que puede sacar el público es que la política no debe tener que ver con quien la ejerce. Tiene que ejercerse de la mejor manera posible, no con esta impunidad en la que el poder político está acabando con todo. Hay otras formas. Yo, que interpreto al político veterano, le expongo al joven que el capital privado no puede entrar en la política, y esto es algo que hoy en España se asume como normal . 

¿Apocalíptico o integrado respecto al futuro próximo?
No tengo demasiada confianza en que mejore a corto plazo... Asistimos al hundimiento de la izquierda en Europa y el terrible funcionamiento de los partidos tampoco es una buena señal. Todo dependerá de lo que se plantee en esta guerra económica, de ahí saldrá el avance o el retroceso social. En esta situación, la mayoría absoluta es lo peor que nos puede pasar, porque genera una impunidad. El problema tenemos que resolverlo entre todos. 

Ese "entre todos" es relativo, hay quien condena que la democracia no es perfecta. 
No pienso así, el modelo democrático no está fallando, fallan los hombres. Hace unos años deberíamos haber tenido una reforma constitucional que no se produjo y ahora cuesta que se dé una institucional. Pero deben ser los hombres los que la defiendan y no están cumpliendo. 

Volviendo al montaje, interpreta en él a un político sobrio, veterano, de vuelta de todo... que se enfrenta a un igual joven y ambicioso (Eduard Farelo). ¿Cómo preparó el personaje?
La obra está inspirada Kurt Waldheim, que fue secretario general de la ONU entre 1972 y 1981 y presidente federal de Austria entre 1986 y 1992, un político del que se descubrió que tenía un pasado nazi. En él se ha basado Roger Peña para escribir esta pieza excelente, y celebro que sea thrillerpolítico hecho por un autor español. Me he inspirado en el cinismo de sus diálogos pero también en el de las actitudes de nuestros políticos. Cogiendo de un lado y del otro, he hecho un buen plato combinado.

Con las decisiones de estos políticos respecto a la cultura, ¿mejor tele que teatro? ¿Qué le dará más trabajo?
El teatro ahora está sufriendo unos tremendos tajos económicos, es brutal. Tengo dos guiones de cine presentados al Ministerio y una serie de televisión que empezará dentro de poco. Además, estoy escribiendo, para el aniversario de la I Guerra Mundial, unos recitales con una forma curiosa que se celebrarán una vez a la semana o al mes recordando el conflicto desde el punto de vista literario y cronológico. Será un recorrido literario por los grandes autores, como Dos Passos, que se dedicaron a novelar la gran guerra con una precisión pasmosa. No paro. Y es que no queda otra.


Fuente: Fernando Díaz de Quijano (elcultural.es)

Anabel Alonso (Baracaldo, Vizcaya, 1964) derrocha energía y llaneza al hablar, la misma que la convirtió en uno de los personajes más populares y queridos de la televisión desde los tiempos de Los ladrones van a la oficina, algo que confirmaría unos años más tarde la exitosa serie 7 vidas. Aunque siempre la ronda algún proyecto televisivo, ya sea como actriz o presentadora, es el teatro lo que la tendrá ocupada todo 2013. Concretamente Lastresuna comedia descarnada de Jorge Roelas dirigida por Jorge Steinhardt y coprotagonizada por Ana Fernández y Marta Belenguer. Tras pasar por Alicante y Valencia, ha prorrogado dos semanas sus funciones en el Teatro Bellas Artes de Madrid, antes de continuar por Granada, Bilbao y La Coruña.

Lastres iba a estar hasta el 31 de marzo en el Bellas Artes pero se prorroga dos semanas más. ¿Eso es que ha ido bien?
Ha ido muy bien y como a todos nos cuadraba con la agenda, hemos decidido quedarnos un poco más. La afluencia de público no es igual que antes de lo del IVA, pero se nota que la gente tiene ganas de ir al teatro a divertirse.

Últimamente vemos en la cartelera muchas comedias protagonizadas por hombres o mujeres de una franja de edad muy concreta (por ejemplo, 
Hombres de 40, actualmente en el Teatro Marquina). Parece un subgénero consolidado dentro del teatro.
Sí, pero aquí no se trata la cuestión generacional ni cómo afrontan la crisis de los cuarenta. Son tres mujeres amigas de la infancia, que por diversos motivos dejan de serlo y al cabo de los años el personaje de Ana Fernández reúne las fuerzas necesarias para convocar a las demás y poner las cosas en su sitio. La reunión comienza como todos los encuentros familiares, con una reunión agradable, pero van saliendo los trapos sucios y las cuentas pendientes y acaban enfrentándose todos con todos.

¿Qué tipo de lastres arrastran los personajes de esta obra?
Son lastres emocionales, esas cosas que te han hecho daño durante tu vida, sobre todo las que te han provocado tus más allegados, que saben dónde duele más. Cosas que se nutren de los complejos, del rídiculo que te han hecho pasar, de la envidia. Y a pesar de todo mantienes a esas personas en tu vida porque no puedes vivir sin ellas.

¿Cuál es el punto fuerte de Lastres?
Que es una comedia salvaje. He hecho mucho cine, televisión y teatro, pero esta es la comedia más punk, salvaje y descarnada que he hecho. Los conflictos se ponen encima de la mesa de una forma muy bestia, sin sentido del ridículo, ni pudor, ni miramientos. Mucha gente me dice que hacía tiempo que no se reía tanto.

Como dice, ha hecho de todo: teatro, cine, televisión como actriz y presentadora... ¿En qué momento de su carrera descubrió que era una actriz todoterreno?
Eso va surgiendo poco a poco, no he sido consciente. Te van proponiendo cosas y vas diciendo que sí, superando obstáculos y enfrentándote a nuevos retos. En ese sentido soy irreflexiva y hasta ahora siempre he salido airosa.

¿En cuál de los tres sectores ve la cosa más fastidiada?
Muy difícil me lo pones... Entre cine y teatro anda la cosa muy parecida. En cambio, la televisión es un monstruo al que hay que alimentar cueste lo que cueste. Siempre hay producción, aunque los contenidos sean menos ambiciosos. Al cine no sólo le afecta la crisis general sino la de su propio modelo. Lo que hay no nos vale y lo que está por llegar no termina de llegar.Y el público sigue demostrando que tiene ganas de ir al teatro, pero esta barbaridad del 21% de IVA nos está machacando.

¿Tiene algún otro proyecto aparte de seguir con la gira de Lastres?
De momento estaré centrada en esta obra todo el año. Se habla de cosas de televisión, series... pero nada cerrado aún.