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versión y dirección XAVIER ALBERTÍ
dramaturgia ALBERT ARRIBAS
interpretación JONÁS ALONSO, MIQUEL ÁNGEL AMOR, CRISTINA ARIAS, MIKEL AROSTEGUI, RAFA CASTEJÓN, ALBA ENRÍQUEZ, LARA GRUBE, ÁLVARO DE JUAN, ARTURO QUEREJETA, ISABEL RODÉS, DAVID SOTO GIGANTO y JORGE VARANDELA.
duración 120 aprox.
producción COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO CLÁSICO y GREC FESTIVAL DE BARCELONA 2022
TEATRE GREC


El verso es un arma de múltiples filos, y aunque quien dirige la batuta lo domina muy bien, en este caso no ha sonado tan bien como debería. Y aunque, como podría suponerse habitual, no es un problema de pronunciación, porque la Compañía Nacional de Teatro Clásico es una experta en estas lindes. Sino creo que el ritmo le juega a la contra. Le falta rueda, eso de venir a estrenar a Barcelona directamente de la sala de ensayo a un montaje de estas características es cuanto menos peligroso.

Por otra parte, la adaptación del clásico de Xavier Albertí se queda a medio camino. No ya sólo por el verso, que quizás sea labor imposible reducirlo. También algún que otro toque machista que hoy resuena demasiado antiguo, y que si se quería acercar el clásico Don Juan a los tiempos actuales, que el honor siga residiendo en el sexo o que desposarse o no dependa de una figura masculina es sin duda más que chocante.

A nivel de interpretación ganan los personajes secundarios que han sabido hacerse con el verso y jugar con él. Mikel Arostegui ha dibujado un Don Juan al que le falta sangre, fuerza, garra, como si fuera suficiente pasearse por el escenario solamente para exhibirse. Para fuerza la que desprende el monólogo de Isabel Rodés, seguramente la mejor de un reparto desafortunadamente bastante irregular.

La puesta en escena es marca de la casa Max Graenzel, con una estructura giratoria que sirve como centro de toda la acción. La falta de definición también se nota en la iluminación de Juan Gómez-Cornejo, que desaprovecha el espacio y la montaña se queda a oscuras con demasiada facilidad.

Una inesperada lluvia nos sacó por un momento del ensimismamiento en el que nos había sumido el calor de la excesivamente larga noche. Para clásico, la vuelta a casa, aunque ese argumento mejor lo dejamos para otro día.

EL BURLADOR DE SEVILLA

by on 13:11
  versión y dirección XAVIER ALBERTÍ dramaturgia ALBERT ARRIBAS interpretación JONÁS ALONSO, MIQUEL ÁNGEL AMOR, CRISTINA ARIAS, MIKEL AROSTE...


de LLUÏSA CUNILLÉ
dirección XAVIER ALBERTÍ
intérpretes JORDI ORIOL, PAULA BLANCO, ABEL RODRÍGUEZ, ORIOL GENÍS, JOAN ANGUERA, LURDES BARBA, ALBERT PRAT, JOAN CARRERAS, ALBERT PÉREZ y ÀUREA MÁRQUEZ
duración 2h
fotos MAY CIRCUS
producción TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA
SALA PETITA (TNC)

Durante unos años, desayunábamos, comíamos y cenábamos con la crisis. Esa que ahora se nos presenta como terminada (sic) y que Lluïsa Cunillé ha tomado como telón de fondo o punto de partida de esta historia. En ella un chico emprende la búsqueda de su madre, cuál Marco, de su Islandia natal a Nueva York.

Fue en Islandia donde hace más de diez años que estalló la economía y para muchos se hizo añicos sus sueños de grandeza. Pero la historia de este chico parece alejado de los problemas que ocurren a su alrededor, él sólo busca a su madre, y quizás las respuestas que en su corta edad, quince años, nadie le ha dado.

Una estética totalmente neoyorquina, ya que está ambientada en una reproducción de los bajos fondos de la Gran Manzana que lo mismo sirve para representar un metro, que una perrera o incluso la catedral de Saint Patrick. Eso sí, la dureza la crisis se pone de manifiesto en una escena excesivamente fría, donde transitan personajes tan o más gélidos que ella.



La dramaturgia de Lluïsa Cunillé, claramente identificada en las dos primeras escenas y que en las posteriores se queda más difuminada, nos regala en cada personaje un conjunto de perlas, que a modo de titular servirían para describir la obra. Son pequeñas frases que caen en medio del hastío existencial como pequeñas pullas. 

Islàndia es una obra muy coral donde el máximo protagonismo lo tiene Abel Rodríguez que interpreta al chico que busca a su madre. Un actor desconocido proveniente del teatro amateur y al que de momento le cuesta encontrar su ritmo y entonación. Debe ser su corta edad, pero todas sus réplicas suenan igual, sin importar si está contento, triste, preocupado. No hay una profundidad, su personaje es monótono y que esté todo el rato en escena contribuye a que el ritmo general de la obra no sea el adecuado.



Por suerte para el espectador el resto del reparto es de gran altura. Entre ellos destaca con una magistral voz e interpretación de Joan Anguera, que sería capaz de vender humo a cualquiera. De la misma manera que una más que soberbia Lurdes Barba, sin duda su escena es una de las más aplaudidas del montaje. Y una Àurea Márquez que le está cogiendo el gusto a los personajes extravagantes.

Las dos horas de duración son excesivas para el óptimo desarrollo de la acción. Algunos silencios comunican más que algunas réplicas y entre tanto personaje, alguno de ellos del todo prescindible, se pierde la esencia, el porqué de todo junto. Lo que comienza como un viaje de búsqueda, se convierte en un viaje de pérdida de la inocencia ya que como bien afirma el personaje de la mujer mayor (Lurdes Barba), "los justos acaban pagando por los pecadores".


ISLÀNDIA

by on 18:46
de LLUÏSA CUNILLÉ dirección XAVIER ALBERTÍ intérpretes JORDI ORIOL, PAULA BLANCO, ABEL RODRÍGUEZ, ORIOL GENÍS, JOAN ANGUERA, LURDES...


Por Elisa Díez (Butaques i Somnis)

En medio de la era de la sobreexposición permanente de todos, cuesta creer que alguien pueda triunfar a la sombra de todo y todos. Hay un nombre en el teatro que lo consigue, Lluïsa Cunillé. Y aunque los profesionales y algún teatrero consiga ponerle rostro al nombre es una gran desconocida para el gran público, ella y su teatro, a pesar de llevar ya más de 50 obras estrenadas.

Xavier Albertí ha decidido ponerle solución y dedicarle todo el epicentre de este año. Lo que va más allá de la puesta en escena de Islàndia. Esta temporada tenemos dos opciones: conocer a Lluïsa Cunillé sí o sí

Las principales actividades del epicentre son: 

  • Lectura dramatizada de su obra Boira el 24 de octubre a las 20h a cargo de nombres como Nao Albet, Mercè Arenga, Ricard Borràs, Montse Germán y Lluís Soler.

  • Convertir su obra Après moi, le déluge en opereta con la dirección de Jordi Prat i Coll.

  • Seminarios internacionales sobre la autora que han organizado diversas universidades como Queen Mary University of London (GB), University of Chicago (US), University of Richmond (US), University deli Studi di Milano (IT), Scuola d'Arte Dramatic Paolo Grassi (Milà, IT) y la Université Grenoble-Alpes (FR).




Uno de los centros del epicentre será Islàndia, que se estrenó ayer (5 de octubre) y que estará en cartel hasta el 5 de noviembre con un reparto espectacular de 10 actores: Jordi Oriol, Paula Blanco, Abel Rodríguez, Oriol Genís, Joan Anguera, Lurdes Barba, Albert Prat, Joan Carreras, Albert Pérez y Àurea Márquez. Todos ellos dirigidos por Xavier Albertí.

En sus 2 horas de duración, Islàndia explica la historia de un chico, Abel Rodríguez, que se marcha a buscar a su madre. De Reikiavik a Nueva York. En el camino deja atrás el estallido de la crisis islandesa para toparse con la macroeconomía de Wall Street, al mismo tiempo que se encuentra con numerosos personajes. En la obra nos encontraremos el chico de 15 años y su versión adulta, Jordi Oriol.

Xavier Albertí destaca la manera de escribir de Lluïsa Cunillé, llena de momentos apocalípticos, que después alguno ya se ha convertido en realidad, pero que en ningún caso significa el fin de algo sino su resurgimiento.

Las utopías son motores para que los ciudadanos sintamos la necesidad de cambiar la sociedad (Xavier Albertí)

Y es que la utopía también está muy presente a la obra, sobre todo el concepto del hombre puro como en las leyendas bíblicas. En este caso, el hombre adulto no será quien explique la historia sino su mismo yo de 15 años. 



Islàndia es una obra muy coral, el único que está siempre en escena es Abel Rodríguez, el resto va entrando y saliendo, lo que Albertí alaba ya que las escenas (7 en total) son de una gran complejidad para los actores. 

Cuesta mucho encontrar una obra de la que te enamores. Es lo que pasa con Islàndia. Cada personaje tiene muchas capas, pero el trabajo lo tiene que hacer más el espectador que el actor (Joan Carreras.)

Parece ser que el espectador también jugará su papel en el final. No porque vaya a decidir nada, en modo participativo pero cada espectador definirá si el futuro brilla o si es más oscuro, afirma Joan Carreras.

Lo que sí que está claro es que la dramaturgia de Lluïsa Cunillé no tiene nada de banal, no como en una primera lectura pensó Oriol Genís, que después entendió que de la frase más simple se podía extraer oro. A lo que Albertí puntualiza que en Islàndia se notan numerosas influencias y guiños como a Kafka, Lorca o Soros.

Escenográficamente se ha buscado que un mismo espacio pueda representar todas las escenas de la obra. Como dato peculiar, los bancos se parecen a los del metro de Nueva York y servirán para crear los diferentes ambientes: desde la Catedral de Saint Patrick a una perrera.

El TNC vuelve a poner de relieve que el teatro no es sólo para ser visto, sino también leído. Por ello, los espectadores podrán comprar el texto de la obra por 3€ mientras ésta esté en cartel.


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DRAMATURGIA: LLUÏSA CUNILLÉ
DIRECCIÓN: JOSEP MARIA MIRÓ
INTÉRPRETES: XAVIER ALBERTÍ, MONTSE ESTEVE, ORIOL GENÍS, LINA LAMBERT y XAVIER PUJOLRÀS
DURACIÓN: 1h 10min
FOTO: DAVID RUANO
PRODUCCIÓN: TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA y GREC 2015 FESTIVAL DE BARCELONA
SALA PETITA (TNC, GREC 2015)

Actualmente, el drama de los desahucios, por desgracia, está a la orden del día. No lo estaba tanto cuando Lluïsa Cunillé escribió El carrer Franklin, entonces sólo era una cosa puntual pero su visión apuntaba que sólo era el comienzo. Pero tranquilos, el drama ha quedado reducido al hecho de estar en la calle porque a partir de ese momento comienza la "fiesta". 

No se ha desahuciado a gente del montón. Un travesti (Xavier Albertí), y todo su arte, con un background muy particular y una historia que merece la pena ser contada, y su piano se quedan en la calle. A partir de entonces numerosos personajes aparecen en su trocito de calle. El gobernador del Banco de España (Oriol Genís), la sobrina de la Margaret Thatcher con la parte de las cenizas que le corresponden (Lina Lambert), una activista (Montse Esteve) y la pareja del travesti (Xavier Pujolràs). Un girigai sólo a la altura de los personajes made in Lluïsa Cunillé, que está vez ha dejado la oscuridad para sumergirse en un submundo diferente, donde la lucha por la vida y la vitalidad no hay desahucio que la pare. 

Una magistral Lina Lambert consigue conjugar delicadeza, resignación, la decadencia de que tiempos pasados fueron mejor... y mientras tanto la vida pasa. Desternillante Xavier Albertí que borda su personaje gracias a una gran capacidad de comunicación. Sus ausencias del escenario son tristemente notadas, sus reapariciones suben el nivel del espectáculo. Sólo un pero interpretativamente hablando, Oriol Genís, con alas o sin alas, en los últimos papeles no hay diversidad, ha quedado estancado en un personaje estereotipado sin más, lástima.

Precisa la dirección de Josep Maria Miró en un cuadro que parece salido de una película ochentena de Almodovar. Por desgracia, los tiempos no han cambiado tanto. Con una escenografía que llena la calle de enseres y recuerdos de una vida, los personajes entran y salen de esta vía con más problemas que soluciones. Y la vida sigue y en El Carrer Franklin, de vida, queda poca, un montón de casas vacías mientras seres errantes buscan un presente mejor. La realidad ha vuelto a superar a la ficción. El de donde venimos y a donde vamos queda suspendido en 70 minutos de duración. Al salir de la sala, cada uno toma un camino diferente. Vivir. 

EL CARRER FRANKLIN

by on 11:42
DRAMATURGIA: LLUÏSA CUNILLÉ DIRECCIÓN: JOSEP MARIA MIRÓ INTÉRPRETES: XAVIER ALBERTÍ, MONTSE ESTEVE, ORIOL GENÍS, LINA LAMBERT y X...
Font: Jordi Bordes (elpuntavui.cat) | Foto: VILLALBA
Xavier Albertí s'ha encaparrat a ensenyar les parts amagades del teatre català. Si l'any passat va demostrar la validesa del teatre desinhibit, i ben popular de Serafí Pitarra, ara trenca una llança a favor dels dramaturgs catalans del primer franquisme. És el cas de Josep Palau i Fabre (Ritual de mort per a Electra) o també de Manuel de Pedrolo (La nostra mort de cada dia, des d'avui i només fins diumenge) i encara una dramatúrgia a partir del llibre de memòries El cant de la sirena de Josep Muñoz Pujol que el dramaturg Marc Chornet signa amb el nihilista títol de No obstant això, hi va haver un moment que tot era possible (4 i 5 de juny). Totes les lectures dramatitzades es fan a la Sala Tallers i es completen amb xerrades i una exposició que marca la decadència del teatre als anys 40 i 50, només compensats pel teatre de cambra, o el cicle llatí liderat per Xavier Regàs. D'aquell oblit històric, cal rescatar-ne les intencions avui.
Del treball de recerca, ha reaparegut Lluís Capdevila, un autor “fonamental” en el Paral·lel dels anys 30 que es va exiliar a Buenos Aires i del qual “avui en sabem molt poc”, lamenta Albertí. De fet, el cicle L'origen de l'Oblit ha permès rescatar dues peces escrites a l'exili i que ara ha editat la Universitat de Barcelona.
La cartellera a Barcelona era desoladora en la dècada del anys 40. Va ser una frenada en sec després que, del 1864 fins a la Guerra Civil, Catalunya fos capaç d'assimilar els tres segles de teatre europeu que anava endarrerit. El 1939, i fins ben entrats els anys 50 amb l'aparició de l'Agrupació Dramàtica de Barcelona (ADB), Catalunya va viure un parèntesi teatral. Si més no en les grans cartelleres. La censura només permetia programar en català, puntualment, autors autòctons. Totes les peces del teatre internacional (O'Neil, Tennessee Williams...) s'havien de fer en castellà. Perquè només es programaven peces de molt poc interès. Per això, de seguida que es va obrir la finestra al teatre social americà o al teatre de l'absurd de Beckett i Ionesco a través d'espais com el cicle llatí de Xavier Regàs, al Romea, el públic inquiet “fagocitava les propostes” vingudes de França i Anglaterra, comenta Albertí. L'Estat havia desistit ja de fer gires de les companyies estatals amb els títols dels autors de referència internacional. Sí que es va poder veure, en comptagotes, títols com l'existencialista A puerta cerrada, de Sartre (1948) com es recull en una exposició feta amb material del Museu d'Arts Escèniques (ME) de l'Intitut del Teatre.O bé La rosa tatuada i Un tranvía llamado deseo de Tennesse Williams, sota direcció de De Cabo. El teatre de Pirandello, per exemple, va arribar a Barcelona gràcies a les gires que les actrius italianes, que ja tenien la ciutat com a plaça fixa als anys 30, seguien presentant novetats.
El teatre era, en aquells anys, però, un fet majoritàriament clandestí. El mateix Adolfo Marsillach en feia referència a l'article “Actores al aire libre” (1958). Només un públic molt inquiet mantenia la inquietud a través d'un teatre de cambra, molt minoritari, És en aquest espai on també es podrien veure les provatures. Manuel de Pedrolo, després de guanyar tots els premis de textos teatrals possibles, va deixar d'escriure al cap de dos anys perquè no aconseguia estrenar-los. L'obra havia de superar la censura prèvia, cosa que convidava que els textos es tenyissin d'un conceptualisme fosc (inspirant-se en Beckett i en el teatre de l'absurd de Ionesco del moment) per superar aquell primer estadi.
Als finals dels 50, el panorama comença a canviar. Ja s'ha produït i digerit l'èxit de La ferida lluminosa de Sagarra. De fet, la peça, estrenada amb èxit en català a Barcelona, posteriorment faria temporada a Madrid. I encara seria el primer muntatge que s'emetria (a una hora ben poc atractiva com era un dimarts per la tarda) a Catalunya a través de la TVE. També és pels volts dels 50 que pren forma l'ADB, que ràpidament es transformaria en l'Escola d'Art Dramàtic Adrià Gual, liderat per un Ricard Salvat tornat d'Alemanya i amb la forma molt ben apresa d'interpretar Brecht. Semblava que era l'única manera possible d'afrontar aquell teatre però, després de la caiguda del Mur de Berlín es va poder comprovar que les companyies de teatre de l'Europa de l'Est havien variat molt la seva manera de presentar-lo a escena, comenta Xavier Albertí.
Marta Gil Polo és la directora d'assumir la posada en escena de La nostra mort de cada dia. De fet, l'encàrrec del TNC és que afrontin una lectura dramatitzada, i disposen de 15 dies per preparar-ho. L'ambició de la companyia (com també va passar amb L'esquella de la torratxa, a càrrec d'Egos Teatre) ha fet que hi dediquin més dies d'assaig per disposar d'un espectacle més tancat i amb el qual provar de fer temporada en una altra sala, més endavant (o al mateix TNC, com va passar amb el Liceistes y cruzados, dirigit per Jordi Prat i Coll).
Per la directora, que desconeixia l'obra teatral d'aquest autor conegut per novel·les com el Mecanoscrit del segon origen,calia afrontar La nostra mort de cada dia amb ulleres de comèdia i algun toc de drama burgès. I és que la trama exposa com un senyor molt educat, la Mort, es presenta a casa d'una família a buscar una filla. Els pares proven de canviar-li la filla per l'àvia (aquesta no està gens disposada a formar part del canvi!) i, mentrestant, la filla petita s'enamora bojament d'aquell galant. Darrere el sarcasme hi ha una pregunta que rossega la directora: “Si cada dia morim una mica, per què ens fa por la mort? No serà que ens fa por el viure?” Els personatges de Pedrolo, de fet, són antagònics, perquè si la mort és el “més viu” els humans són els que mostren més por i mort davant de tot canvi.
Marc Chornet s'ha atrevit a fer una dramatúrgia de Muñoz Pujol a partir del seu llibre de memòries i també d'obres escrites seves. Si l'autor vol ser ascèptic i un punt historiador i periodista en la seva anàlisi, Chornet, s'ha deixat anar més per la creació. Si en el temps gris del franquisme hi havia un compromís inequívoc (“tot el que és possible s'ha de fer”), avui Chornet hi suma un punt de crítica: “Què hem fet de tot allò que era possible i no vam acabar fent? Som nosaltres dignes hereus?”
El cicle va començar fa unes setmanes amb l'estrena inèdita de Mots de ritual per a Electra (del 6 fins al 17 de maig) de Palau i Fabre. Coca considera que el mateix Palau i Fabre deixaria d'escriure teatre per considerar-la la seva peça més ben acabada. Han calgut 60 anys per estrenar-la. Quant i quant d'oblit!

DRAMATURGIA: NARCÍS COMADIRA
DIRECCIÓN: XAVIER ALBERTÍ
INTÉRPRETES: MERCÈ ARÀNEGA, RUBÈN DE EGUIA, MARTA OSSÓ, ROBERT GONZÁLEZ, MONT PLANS, ORIOL GENÍS, CARLES CANUT, AINA SÁNCHEZ, ANTONI COMAS y RICARD FERRÉ
DURACIÓN: 1h 35min
FOTO: DAVID RUANO
PRODUCCIÓN: TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA
SALA GRAN (TNC)

Quien mucho abarca poco aprieta que dicen, Narcís Comadira ha querido hacer una obra épica, la ópera de Catalunya. En ciertos momentos ves que la grandilocuencia de la puesta en escena supera a un texto inconexo, con personajes desdibujados y que ha dejado demasiado en el tintero. Las críticas y comentarios post estrena me habían creado unas expectativas que no se han satisfecho. 

La fórmula de una buena dramaturgia es que todas las piezas encajen y que la partitura suene al unísono. ¡Olvídate! En algún momento escucharás alguna nota discordante. De ópera a opereta grotesca sobre una familia ni catalana ni rusa, del común del mundo. Da igual, no importa donde se sirva la mesa si el ágape ya está frío.

Coral de voces desafinadas. Algunas tiran de oficio y se salvan, como Mercè Arànega más correcta que de costumbre, el papel no la hace brillar. Rubén de Eguia, bastante oscuro durante todo el montaje pero en la última escena la luz se apodera de su cuerpo y protagoniza la que es, sin duda, la mejor escena de toda la obra. Oriol Genís y Mont Plans son dos bufones aceptables dentro del cuadro a medio pintar.

No creo haber presenciado nunca, la Sala Gran tan vacía, aunque es cierto que la escenografía y la iluminación son dos de los aciertos del montaje, porque le otorgan un cierto simbolismo que lamentablemente no se ve compensado con la parte textual y queda un poco cojo, a expensas de que sea la mente del espectador quien logre acabar de encajar las piezas del puzle. Xavier Albertí ha optado por acercar la acción al público, eliminando las primeras filas, pero inexplicablemente después, la escena de la última cena, queda lejana, sumida en la oscuridad.

De Chéjov, a Jesucristo pasando por Shakespeare, están todos mencionados y simbólicamente representados, pero dentro de un cuadro estático, donde la vida está más disecada que los olivos del fondo. La forma se ha olvidado del fondo y la epifanía ha brillado por su ausencia.

L'HORT DE LES OLIVERES

by on 16:30
DRAMATURGIA: NARCÍS COMADIRA DIRECCIÓN: XAVIER ALBERTÍ INTÉRPRETES: MERCÈ ARÀNEGA, RUBÈN DE EGUIA, MARTA OSSÓ, ROBERT GONZÁLEZ, MONT...

Font: Sílvia Marimon (ara.cat)
L'any passat el Festival Shakespeare semblava que s'acomiadava per les dificultats econòmiques. Finalment però torna del 23 al 29 d'octubre a la Biblioteca de Catalunya. En la seva onzena edició, i amb un pressupost de 80.000 euros, la cita amb el dramaturg anglès està farcida de propostes de companyies molt joves. "És complicat fer coses amb un pressupost de festival de butxaca. I el pressupost és un problema perquè Shakespeare no només feia monòlegs", assegura el director i actor, David Selvas. Selvas dirigeix a Julio Manrique en una de les obres que s'estrenarà al festival: 'Timó d'Atenas'. De l'obra, que després es podrà veure a diferents ciutats catalanes, Selvas en destaca la "radicalitat": "Impressiona la contundència d'aquest home parlant d'un moment de canvi social". 
"Hem de créixer perquè encara no podem abastar projectes internacionals", assegura la directora artística del festival, Montse Vellvehí. "Ens hem de reinventar cada any. En aquesta edició concentrem tota la programació en set dies. I durant aquesta setmana, el Raval respirarà Shakespeare", afegeix.   
La manca de recursos no permetrà que cap companyia estrangera pugui venir a Barcelona. Vellvehí però confia que algunes de les propostes que es podran veure al festival puguin sortir a l'estranger. Al festival, la Cia. La Mandona estrenarà el seu primer espectacle: 'Desdèmona, a play about a handkerchief'. Aquesta obra de la nord-americana de Paula Vogel "és un joc": "Inspirada en 'Otel·lo' parla del desig de llibertat en un món orquestrat pels homes", explica el director Martí Torras. Els tres únics personatges són Desdèmona, Emília i Bianca. "Cap de les tres tenen cap importància a l'obra de Shakespeare, però aquí són les protagonistes", afegeix. 
Una altra companyia molt jove, Cia.Els McGregor, estrenarà 'A partir de Somni d'una nit d'estiu', una comèdia a l'entorn de l'amor. Cia. Els Pirates Teatre portarà a l'escenari de la Biblioteca de Catalunya 'Nit de reis'. Les Antonietes proposen al públic assistir a l'assaig de 'Shake-Spirit'. Un espectacle de creació multidisciplinar a partir d'un 'workshop'. El festival també proposa un cicle de lectures per donar a conèixer textos contemporanis catalans inspirats en el dramaturg anglès. Xavier Albertí llegirà 'El gos geomètric' d'Agustí Bartra. Lluís Soler serà l'encarregat de la lectura de 'Birnam' de Víctor Sunyol, i Mario Gas llegirà 'La caça de l'home' d'Albert Balasch. 

Fuente: EP vía lavanguardia.com

El Teatre Nacional de Catalunya (TNC) desenterrará un siglo de "esplendorosa" zarzuela catalana para abrir la nueva temporada de la institución a partir del próximo jueves con el fin de restituir este género ignorado y despreciado como ningún otro patrimonio, pese a que era muy popular en los escenarios barceloneses entre 1850 y la Guerra Civil, ha explicado el director del teatro, Xavier Albertí.

La función inaugural 'Per començar, sarsuela!', que se podrá ver hasta el próximo domingo, hace una reconstrucción de 18 fragmentos de piezas de entre 1850 y 1939, teniendo en cuenta que el decaimiento de este género en los escenarios de Madrid -en los años 20- coincide con un auge de éste en el Paral·lel y que la mayoría de obras creadas hasta 1875 se hicieron en Catalunya.

Este patrimonio escénico, considerado uno de los más potentes, nació como consecuencia de la Revolución Industrial de forma simultánea en Berlín, París, Viena y Barcelona bajo distintos nombres, que hablan de un tipo de teatro con partes cantadas y partes habladas que en la península Ibérica se denominará zarzuela.

Albertí ha criticado un "secuestro" de este patrimonio tan vinculado con la cultura popular catalana, y con la conservación del catalán en el territorio, ha abundado el director, que ha se ha disfrazado de directora de orquesta en un aperitivo de la función que se presenta como un menú degustación de piezas destacadas del género con seis operistas y cantantes y el acompañamiento de la joven orquesta Esmuc.

Como el año pasado, todos los fondos del espectáculo inaugural irán destinados al programa 'Apropa Cultura', dedicada a llevar la cultura a personas en riesgo de exclusión social.

La zarzuela confirma que la sátira es intrínseca a los catalanes avezados a sobrellevar travesías políticas difíciles, ha remarcado Albertí, convencido del poder democratizador del género lírico de la zarzuela en un momento en que la ópera reflejaba sobre todo los códigos de representación de unas élites sociales muy determinadas.
Elisa Díez (Butaques i Somnis)

No voy hacer política, esto es un blog de teatro. Pero después de las últimas presentaciones del Temporada Alta y del TNC algo está cambiando, más allá del 9 de noviembre.

El Temporada Alta no defrauda. Para los locales la posibilidad de ver obras autóctonas e internacionales durante poco más de dos meses. Para los de Barcelona, un buen número de propuestas internacionales que satisfacen nuestras ansias de saber qué se hace más allá de nuestras fronteras.  Pero el Temporada Alta ha abierto desde la edición pasada la caja de los truenos teatrales, su política de relación entre creador-teatro-público es admirable tanto por los que están dentro como por los que estamos fuera y un buen elemento a copiar, aunque de momento nadie esté mucho por la labor. Las actividades complementarias a la mera explotación de los espectáculos, el intento porque el público se siente en su butaca, educar al público ya que el sistema educativo pasa olímpicamente del asunto es una de las insignias de las que puede empezar a presumir el que ya se ha convertido en uno de los festivales de referencia en Europa. Sin restarle méritos, algo parecido está intentando el TNC y Xavier Albertí, hacer que el teatro vaya más allá de la obra en cuestión. Dificultades varias, entre ellas la económica, y a pesar de las complicidades, a la relación con el público todavía le queda un camino bastante largo.

Mis imprescindibles del Temporada Alta:

I SI ELLES MARXÉSSIN A MOSCOU. 4 y 5 de octubre. El Canal: A través de Las tres hermanas de Chéjov la directora brasileña, Christiane Jatahy aborda los tiempos que vivimos. Teatro y cine en paralelo, dos funciones simultáneas, dos lenguajes con reglas propias, dos lecturas al servicio de los tiempos largos del dramaturgo ruso y las dudas de las tres hermanas que sueñan viajar a Moscú. 

MACBETH. 17 y 18 de octubre. Teatre Municipal de Girona: Brett Bailey pone en escena una adaptación explosiva de la ópera de Verdi. Transladada al centro de  África actualmente, Macbeth e sun señor de la guerra hambriento de sangre en el contexto de las luchas étnicas, tráfico de armas y miles de refugiados. Un Shakespeare desproporcionar interpretado por una orquesta en directo y doce intérpretes. 

EL VESTIT (THE SUIT). 24 y 25 de octubre. Teatre Municipal de Girona: La historia de un adulterio escrita por un autor sudafricano contemporáneo, pero que según Peter Brook "la podía haber escrito Chéjov". Una obra que en francés hizo gira durante años y que nos llega en versión inglesa, después de entusiasmar en Estados Unidos: "a tocar de la perfección", según The New York Times. 

TALA (WYCINKA). 31 de octubre y 1 de noviembre. El Canal: Uno de los pocos textos tan críticos con la propia cultura y el propio ecosistema. Thomas Bernhard nos invita a una cena burguesa para cebarse contra la negrura y el conformismo de las clases dirigentes austríacas. Si esto fuera poco, uno de los creadores europeos más radicales es el encargado de llevarlo a escena, Krystian Lupa

KING SIZE. 14 y 15 de noviembre. El Canal: En una habitación de hotel llena de personajes misteriosos y situaciones surrealistas, la cama King Size es el tesoro más codiciado. Detrás de una aparente trama de vodevil, Chistoph Marthaler despliega su famosa poesía escénica, una amalgama indescifrable de palabras, canciones y teatro gestual.

TANDY. 20 de noviembre. El Canal: Este año Angélica Liddell, una de las voces más radicales del teatro actual presenta su último azote escénico, Tandy (el ciclo de las resurrecciones). Una obra que suma tensión espiritual, contención y silencio. Sólo un día, una representación, para los más afortunados.

LA GAVINA. 5 de diciembre. El Canal: Para Oskaras Koršunovas hacer teatro es como entrar en un laboratorio. Los ingredientes son en el interior de los actores y hace falta cavar hasta el fondo para extraerles las vivencias más extremas. "Representar Chéjov es hacer una autopsia de nuestra época donde, en lugar del bisturí, utilizamos la entonación", explica el director lituano. Teatro turbador y sin artificios, de una intensidad extrema. 


Tan sólo hace falta abrir el programa de la temporada por detrás, alguna cosa se está gestando al TNC. Después de una primera temporada de pruebas, eso sí con las ideas claras, de Xavier Albertí al timón, el embrión ya ya ha sido fertilizado. Después de la recuperación de Pitarra con el epicentro de la Frontera, el relevo lo toma la familia con la mirada puesta en los primeros años del franquismo (hasta 1959), que será el epicentro de esta nueva temporada.

Según Albertí, hay una programación para todos los paladares. Sin embargo, se ha pasado de un gran atención a la dramaturgia catalana, a unas pequeñas incursiones dentro de la programación, Narcís Comadira, Lluïsa Cunillé i Albert Lladó. Si bien es cierto que este último ha salido de la selección del buzón de textos que el TNC puso en marcha el año pasado, en el que se han recibido 92 textos, de los que de momento, La Mancha será el único en montarse. 

Albert Lladó tendrá la oportunidad de montar su texto de una manera poco convencional: durante un mes ensayará, compartirá sus dudas con el equipo y con los miembros del comité del nuevo proyecto que el TNC arrancará este año, Cos de Lletra, que le asesorarán en el proceso de montaje. Cos de Lletra es una colaboración internacional que reunirá a teatros de Bélgica, Italia, Croacia, Polonia, Francia, Bulgaria, Portugal y Cataluña con la vocación de estimular la difusión internacional de sus producciones y de la nueva dramaturgia de su territorio, al mismo tiempo que propiciar un diálogo continuo entre autores, traductores y agentes culturales que comparten un compromiso artístico con la creación de un imaginario colectivo europeo desde la diversidad.

Desde que Albertí tomó las riendas, el TNC no sólo es un lugar de exhibición, las actividades paralelas a los montajes son igual de importantes que las obras en sí. Este año se mantiene la colaboración con más de 30 bibliotecas públicas de Catalunya con el club de lectura "Llegir Teatre", en algunas ya hay lista de espera. En colaboración con Arola se editarán 4,000 ejemplares de 10 títulos escogidos. 

Además habrá un ciclo de conferencias sobre diseño teatral, los talleres pedagógicos "Vers a vers. Com batega un poema" para acercar la poesía a los más pequeños y "Un xic de circ a les teves mans". Las colaboraciones con la Filmoteca, las universidades y el Ateneu ofrecerán puntos de vista diferentes relacionados con la familia y el epicentro de la temporada. Una mesa redonda en la que participaran Joan Anton Benach, Montserrat Carulla, Josep Anton Codina, Guillermina Deu, Feliu Formosa y Julieta Serrano con los que recordaremos cómo era la experiencia teatral de aquellos años del franquismo.

La política de precios se mantiene, la entrada teatral más cara son 28€ y la más barata 6€, además el espectáculo inaugural, al igual que pasó el año pasado con el homenaje al Paralelo, este año será una iniciación a la Zarzuela catalana con "Per comenzar, Sarsuela!", toda la recaudación irá a varios proyectos sociales relacionados con el mundo del teatro.

De entre todo el abanico de propuestas de la temporada me quedo con 5:

EL PRESIDENT. Del 5 de noviembre al 28 de diciembre. Sala Tallers. Thomas Bernhard, dirección de Carme Portaceli y con, entre otros, dos grandes: Francesc Orella y Rosa Renom. Una farsa política que ataca sin concesiones a los núcleos de poder, para ofrecernos una desliada radiografía familiar de una pareja de dirigentes con aires dictatoriales que son incapaces de conectar entre ellos ni tampoco con el pueblo al que gobiernan.

L'ART DE LA COMÈDIA. Del 12 de febrero al 12 de abril. Sala Gran: Eduardo De Filippo dirigido por Lluís Homar y con Andreu Benito, Joan Carreras, Victòria Pagès... Una comedia que ahonda sobre el debate, todavía abierto, de la función de las artes escénicas en la sociedad actual.

PURGA. Del 10 de abril al 3 de mayo. Sala Petita: Dirigida por Ramon Simón y con Carme Elias, Jordi Martínez, Maria Molins, Ernest Villegas o Pep Ambrós, entre otros, nos traslada a la Estonia un año después de su independencia de la URSS, donde una chica empendrá el doloroso viaje para reencontrase con sus raíces, después de haber caído en manos de la mafia. La dramaturga y novelista Sofi Oksanen es una de las figuras más consolidadas de la escena finlandesa.

L'HORT DE LES OLIVERES. Del 13 de mayo al 28 de junio. Sala Gran: Encargo de Xavier Albertí, quien la dirige a Narcís Comadira, autor. Mercè Aránega, Carles Canut, Oriol Genís, Mont Plans, entre otros la interpretarán este texto que recuerda por momentos a tres textos fundacionales de la cultura occidental como son Hamlet, El jardín de las cerezas o La litúrgia de Jueves Santo, para acercarse con muchos interrogantes y pocas respuesta al desarraigo progresivo de un pueblo de costa bañado por el mar Mediterráneo.

INCERTA GLÒRIA. Del 20 de mayo al 14 de junio. Sala Petita: La gran novela de Joan Sales sobre la Guerra Civil dirigida por Àlex Rigola y protagonizada entre otros por Andreu Benito y Joan Carreras. Un retrato de una admirable crueldad de detalles y una firme dureza contra los excesos de los bandos, que sin perder  fortaleza en las convicciones ideológicas de su autor, evita caer en las posturas maniqueístas que normalmente facilitan la elaboración de discursos reduccionistas sobre aquel conflicto de dolorosa resolución. 

Lejos de guerras es de aplaudir el nuevo diseño web del Teatro Nacional, donde por fin se distingue que son las obras y que son las actividades paralelas. Este año el TNC sembrará la semilla para que esperamos en próximas temporadas tener una mini representación extranjera en su cartelera. La de esta temporada se reduce a cero. Menos mal que durante dos meses podremos emigrar a Girona, mientras seguiremos imaginando que tenemos un IVA al 4% y una buena Ley de Mercenazgo, como apuntaba el conseller Ferran Mascarell en la rueda de premsa. Soñar es gratis. Tan lejos, tan cerca...

Toda la información del Temporada Alta: http://www.temporada-alta.net

Toda la información del TNC: http://www.tnc.cat/ca

Un país, ¿un teatro?

by on 17:19
Elisa Díez (Butaques i Somnis) No voy hacer política, esto es un blog de teatro. Pero después de las últimas presentaciones del Tempo...

Font: Imma Fernández (elperiodico.cat)
Ha abaixat, «satisfet i feliç», el teló de la seva primera temporada al capdavant del Teatre Nacional de Catalunya (TNC). «He demostrat que el meu model no era una bogeria personal. No m'he mogut gens ni mica dels meus propòsits i la temporada ha interessat», sosté Xavier Albertí, que va atraure 113.143 espectadors a les tres sales del gran teatre públic -un 69% d'ocupació, davant el 61,6% de l'anterior exercici, que va ser, això sí, el pitjor registre del TNC.
Més enllà de les xifres, el director artístic es congratula d'una aposta que va més enllà de la mera exhibició d'espectacles. «Estic content amb els números, però l'objectiu és molt més profund i satisfactori. L'important és valorar que la cultura estigui servint per a alguna cosa als conciutadans. Aquesta funció cultural és la que hem treballat».
Clubs de lectura
El gran teatre públic, segons el seu parer, s'ha d'expandir en la seva vocació de servei, d'eix dinamitzador de les arts escèniques i de centre de reflexió. El projecte de clubs de lectura en biblioteques es multiplica (han passat de 13 a 25) i han editat el 58% dels textos de la dramatúrgia catalana, explica. «Hem servit com a motor de lectura i edició». Però el camí és llarg. «Encara hem d'intensificar els llaços amb el públic. S'ha d' intentar que l'espectacle no s'acabi quan s'abaixi el teló, que t'acompanyi tota la vida».
Per aconseguir-ho, explica Albertí, s'ha de superar el «m'agrada-no m'agrada» que defineix la vinculació de la platea amb l'escena. «El públic ha de confiar en un model de teatre i nosaltres hem de despertar la curiositat i el debat. ¡S'ha d'acabar amb la mandra de l'espectador, atacar-la!». A aquest ensopiment adjudica la punxada de la creació col·lectiva i contemporània Fronteres, que ell defensa per les reflexions que comportava. «Els nostres autors són un termòmetre de la realitat que vivim i és important transitar-hi», justifica.
L'èxit el va acompanyar en la recuperació del patrimoni escènic, un dels principals postulats del seu programa. Va rescatar Pitarra i el va fer pujar al pedestal de la reoberta Sala Tallers, amb un«sorprenent» 90% d'aforament en muntatges com l'aplaudit Liceistes i cruzados, que tornarà la temporada que ve durant cinc setmanes. «Estem desconnectats amb la tradició i hem d'apuntalar aquesta connexió», afirma Albertí, que busca un teatre amb «cor ideològic». «No volem títols buits de contingut, superficials, cosmètics», postil·la el director.
Li va sortir pitjor la jugada de l'esperat retorn de Josep Maria Flotats al TNC -que només va aconseguir un 52% amb la direcció d'El joc de l'amor i de l'atzar«La gent vol veure Flotats en escena», argumenta Albertí, que avança el seu retorn com a actor (ja va recitar el poeta Salvador Espriu durant tres funcions). «Aquesta temporada no, però tornarà per pujar a l'escenari, que és el que vol el públic. Estem molt contents perquè s'ha normalitzat la seva presència, el conflicte va quedar enrere».
Les dades constaten el ganxo dels actors de renom per atrapar el públic. Lluís Homar i Josep Maria Pou van omplir la Sala Petita (95%) amb Terra de ningú, un Harold Pinter complex i intricat al qual molts van perdre el fil, i Clara Segura va triomfar amb La rosa tatuada a la Sala Gran (82% d'ocupació). «Necessitem els grans actors. Ajuden a crear públic i afortunadament volen ser aquí», apunta Albertí, que lamenta que l'èxit del teatre públic depengui de les tres obres que es programin a la Sala Gran, amb 849 butaques per omplir. «Només podem programar tres títols amb una exhibició d'entre set i deu setmanes. No hi ha cap altre teatre a Europa que tingui aquesta obligació. És complicadíssim. L'exigència d'encertar amb aquests tres espectacles provoca una angoixa enorme».
La família i 'Montenegro'
La temporada que ve part d'aquesta angoixa recaurà sobre un text contemporani. La família serà l'eix temàtic (el curs següent serà la violència) i el Centro Dramático Nacional portarà Montenegro, l'adaptació de les Comedias bárbaras de Valle-Inclán que firma Ernesto Caballero. També es veuran clàssics internacionals, circ, dansa i la diversitat musical que potencia Albertí. Assenyala que insistirà en l'òpera contemporània -«agrada més que mai»- després de la bona acollida que va tenir L'eclipsi.

Tot i que caldrà esperar, això sí, vents millors per tornar a disfrutar amb el desembarcament de les figures internacionals. Les raons: el cost de tres dies d'exhibició d'un muntatge estranger equival a sis setmanes d'una producció a la Sala Petita. «Preferim dedicar els limitats recursos del TNC a la producció, fet que és essencial per a l'equilibri de la família teatral. Aquest any hem fet 22 produccions, i no està gens malament».

Font: Laura Serra (ara.cat)
El Teatre Nacional tanca la primera temporada amb Xavier Albertí com a director i arriba l’hora de fer balanç. Les xifres diuen que ha atret 113.143 espectadors per veure teatre a les tres sales i ha tingut de mitjana un 69% d’ocupació, per sobre de la temporada anterior però poc, tenint en compte que aquella va ser la pitjor del TNC. Albertí es mostra satisfet del curs, en xifres i en qualitat.
El TNC ha ofert més activitat i ha rebut més públic, però no ha recuperat els espectadors d’abans de la gran crisi del 2012-2013.
Hem recuperat ocupació, i res ho feia preveure. I si sumes el públic de les conferències, les activitats i la gira, arribem a 160.000 espectadors. No es poden aconseguir més espectadors amb els mateixos recursos. Però treballem per augmentar el públic perquè necessitem la venda d’entrades, perquè no creixerà la subvenció. Però la pèrdua d’espectadors és un fenomen europeu. Es necessiten canvis de paradigma i de formes de relacionar-se entre el ciutadà i la cultura.
I això a qui li toca?
Nosaltres intentem fer-ho amb la diversificació de l’oferta de programació, abraçant totes les disciplines. Però encara tenim un espectador que ve en funció del boca-orella. Com diu Perejaume: “Què hem de fer per destruir la mandra catalana?” Aquest concepte de la mandra no és fruit de la crisi sinó d’un moment històric de decepcions profundes en què el ciutadà busca estímuls en altres llocs. Podem perdre una cosa essencial: la idea que la cultura és una eina clau d’identificació col·lectiva i transformació social.
Aquesta setmana l’actor Pep Cruz feia una pregunta crítica: “¿Cal una inversió milionària per fer un Marivaux al TNC?”
Em sembla, primer, una afirmació desinformada perquè no és una inversió milionària, sinó com la resta d’obres de la Sala Gran. I, segon, cal plantejar si és necessari un model de teatre públic que dialogui amb les nostres cultures veïnes amb unes eines homologables. Jo sóc un defensor del teatre públic perquè, si no, el discurs cultural es veuria segrestat per la tirania dels resultats econòmics. Esclar que això contrasta amb gent jove que s’hi deixa l’ànima, i ho aplaudim. Però aquesta casa ha de fer de canonitzadora i ha de jerarquitzar. Jo no sóc Superman ni estic tocat per la mà de Déu però crec que se’m va triar per un model que implicava elements de reconstrucció de la consciència de la nostra cultura i d’activació contemporània des de la seva jerarquització. I sé que fa mandra i por, però a mi no me’n fa. No tothom és igual. Hi ha gent que té una carrera i uns mèrits.
¿L’ Epicentre Pitarra i l’obertura de la Sala Tallers són els èxits de l’any?
L’operació Pitarra era una de les meves dèries, i no per recuperar un autor sinó perquè hem normalitzat una cosa que no ho era: la possibilitat de rellegir el nostre patrimoni amb claus ideològiques diverses. Hi ha un terreny molt gran, verge i ple de tresors. I això interacciona amb una Sala Tallers que ha passat d’estar tancada a tenir un 80-90% d’ocupació. La crisi ens ha ensenyat que hi ha alguns aspectes dels quals hauríem d’aprendre: necessitem tenir una cuina d’idees i hi ha públic per a això. La idea simple amb la qual vaig arribar era la de trencar amb l’equació de TNC = sala d’exhibició i convertir-ho en un organisme complex que reflexiona, educa, provoca laboratori i intercanvi, i això és possible. Per tant, bravo!
Ha produït molt: 22 obres de 23.
Hem contractat 171 actors i 147 professionals artístics. Si treus això, l’estructura teatral d’aquest país s’ensorra, i no em vull comparar amb cap altre teatre públic. Si per quadrar pressupostos fem política d’invitació a taquilla, a part que és competència deslleial als teatre privats, no invertim en els nostres creadors. No podem renunciar a la funció de centre de producció.
La creu: Flotats i Marivaux al 52% i Fronteres al 31% d’ocupació.
És evident que tinc les meves feridetes. Als espectacles que no són evidents, com Fronteres, costa que hi hagi curiositat per veure-hi experiències profundes. L’objectiu ha de ser tenir espectadors còmplices. Al teatre sempre tens l’ai al cor. El TNC funciona si tens tres èxits a la Sala Gran de llarg recorregut. Això és conviure amb la pistola al cap. Quan els pressupostos tinguin més salubritat, espero que no ens l’hàgim de jugar tant a encertar-les. He gastat fins a l’últim cèntim. Amb els diners que teníem, el que hem fet és un miracle.

Font: ara.cat
El Teatre Nacional de Catalunya ha fet públic avui el balanç quantitatiu i qualitatiu de la temporada, la primera que ha dirigit Xavier Albertí després de rellevar Sergi Belbel.
En el capítol de xifres, el TNC ha obtingut 113.143 espectadors, 3.000 més que la temporada anterior, que d'altra banda va ser un mínim històric del teatre.
L' ocupació ha pujat del 60% al 69% i el nombre d'espectacles i activitats també ho ha fet. S'han fet 23 muntatges, 22 dels quals el teatre tenia règim de productor. Els espectacles en gira, les 6 obres que han fet temporada en altres teatres, han donat un gran resultat: 45.555 espectadors i un 82% d'ocupació. La més exitosa, la reposició de 'Barcelona'. 
323 professionals de les arts escèniques que han format part dels equips artístics dels muntatges del teatre.
En l'apartat qualitatiu, per Xavier Albertí l'essencial és que el TNC es posiciona com a centre per a la reflexió cívica i de trobada amb l'espectador.
- En destaca l'èxit de l' Epicentre Pitarra, "una de les operacions de recuperació patrimonial més importants que ha fet mai el teatre català, no només per haver arribat a mitjanes d'ocupació superiors al 90% en la majoria de muntatges teatrals, sinó pel gruix del discurs que ha generat i la repercussió mediàtica obtinguda".
- I també un programa d'activitats que té el mateix pes que les obres en cartell: 22 activitatsparal·leles entorn dels muntatges (conferències, col·loquis, exposicions, cicles de pel·lícules),edició de 33 títols teatrals (més de la meitat del total de textos teatrals en català publicats aquesta temporada), creació de 13 Clubs de Lectura gràcies a la implicació de les Biblioteques de la Generalitat de Catalunya, establiment de sinergies amb altres centres nacionals i internacionals i circulació de traduccions de textos teatrals.
- I finalment, l'eix temàtic de 'Frontera', que ha obtingut, però, poc èxit de públic: 'Moro com a país' té un 39% d'ocupació i 'Fronteres' un 31% d'ocupació
ESPECTACLES AMB MÉS PÚBLIC
- 'La rosa tatuada': 25.557 espectadors i 82% d'ocupació. Sala Gran.
- 'Doña Rosita la Soltera o el lenguaje de las flores': 21.998 espectadors i 76% d'ocupació. Sala Gran.
- 'El joc de l'amor i de l'atzar': 17.297 espectadors i 52% d'ocupació. Sala Gran.
- 'Terra de ningú': 10.654 espectadors i 95% d'ocupació. Sala Petita.
ESPECTACLE AMB MÉS OCUPACIÓ
- 'L'esquella de la torratxa': 99% d'ocupació i 829 espectadors. 3 funcions. Sala Tallers.
- 'Un mosquit petit': 96% d'ocupació i 934 espectadors. Sala Tallers. 5 funcions. Sala Tallers.
- Un punt darrere de 'Terra de ningú', 'Taxi... al TNC!': 94% d'ocupació i 4.757 espectadors. 6 funcions. Sala Gran.
Albertí destaca la Sala Tallers com "el cor del teatre per ser el centre de recuperació del patrimoni teatral, l'espai prioritari del projecte pedagògic i el lloc de creació de nou públic amb espectacles, propostes escèniques i conferències de procedències ben diverses".