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TEXTO y DIRECCIÓN: MARC ROSICH
INTÉRPRETES: MERCÈ ARÀNEGA, LURDES BARBA, MONTSE ESTEVE, ÀUREA MÀRQUEZ, MIREIA PÀMIES y CARLES GILABERT
DURACIÓN: 2h 30min (entreacto incluido)
FOTO: DAVID RUANO
PRODUCCIÓN: TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA
SALA PETITA (TNC)

Se'n fa una mica estrany escribir esta crítica en castellano. Creo que hoy le daré más patadas al diccionario de las habituales. Viví la época dorada del Pujolisme fuera de Catalunya, y aunque reconozco todos los sentimientos que ella despertó en la inmensa mayoría de los catalanes, he visto la obra desde dos lugares diferentes: una cercanía massa present y desde fuera, como si por un momento no me tocara. 

Reconozco en esta Magda Casals, una mezcla estraña entre Núria Feliu y Teresa Gimpera, a muchas tietes y abuelas que aún hoy desde sus pisos de Eixample pontifican que lo de Pujol i Convergència no es más que una trama urdida por Madrid para desastibilizar el procés. Ojos cerrados y el corazón que no sienta.

A tots els que heu vingut pone el dedo en la llaga, que todavía para algunos sangra, de lo que supuso la caída del Padre de todos, lo hace mediante una comedia surrealista y por momentos pasada de vueltas, que despega en el segundo acto, porque el primero es tedioso hasta la saciedad. No sé si sólo soy yo la que tiene tendencia a pensar que para hacer una gran obra no hace falta que llegue y supere las dos horas, que hay obras descomunales que en una hora nos lo han explicado todo y no le falta ninguna coma. 

Marc Rosich peca de esa tendencia, la primera parte le hace falta una retallada de esas que se les daba (sic) tan bien a Convergència. En diez minutos tienes un resumen perfecto, de la presentación de Magda Casals y el hombre de la barba sucia, que enlazaría a la perfección con la segunda parte donde el sufflé alcanza su máximo esplendor. Mercè Arànega brilla haga el papel que haga, estamos presenciando uno de los mejores papeles de su trayectoria, que queda a ratos un tanto ensombrecido por una dirección a la que le haría falta llevar el sarcasmo hasta el límite y hacer que se vea la broma, destapando el truco.

Fuera de la "diva", cabe destacar un soberbia, quizás la mejor del reparto, Àurea Màrquez a quien los papeles pasados de vueltas le van como anillo al dedo. Y aunque a ratos rallaría la hiperactuación, Lurdes Barba nos regala como Àgata Casals, la hermanísima, las mejores rialles de la noche. 

No se puede hablar de oportunidad perdida porque al texto le falte afinar bien sus teclas para que el resultado hubiera sido una clatejada de esas que dejan marca. Se tiene que aplaudir la valentía, de que ya nos podamos reír de uno de los episodios recientes que más daño han hceho al sentimiento catalán. Pero si una flor no fa estiu, no será Pujol quien nos amarge la primavera. 

DRAMATURGIA: LLUÏSA CUNILLÉ
DIRECCIÓN: JOSEP MARIA MIRÓ
INTÉRPRETES: XAVIER ALBERTÍ, MONTSE ESTEVE, ORIOL GENÍS, LINA LAMBERT y XAVIER PUJOLRÀS
DURACIÓN: 1h 10min
FOTO: DAVID RUANO
PRODUCCIÓN: TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA y GREC 2015 FESTIVAL DE BARCELONA
SALA PETITA (TNC, GREC 2015)

Actualmente, el drama de los desahucios, por desgracia, está a la orden del día. No lo estaba tanto cuando Lluïsa Cunillé escribió El carrer Franklin, entonces sólo era una cosa puntual pero su visión apuntaba que sólo era el comienzo. Pero tranquilos, el drama ha quedado reducido al hecho de estar en la calle porque a partir de ese momento comienza la "fiesta". 

No se ha desahuciado a gente del montón. Un travesti (Xavier Albertí), y todo su arte, con un background muy particular y una historia que merece la pena ser contada, y su piano se quedan en la calle. A partir de entonces numerosos personajes aparecen en su trocito de calle. El gobernador del Banco de España (Oriol Genís), la sobrina de la Margaret Thatcher con la parte de las cenizas que le corresponden (Lina Lambert), una activista (Montse Esteve) y la pareja del travesti (Xavier Pujolràs). Un girigai sólo a la altura de los personajes made in Lluïsa Cunillé, que está vez ha dejado la oscuridad para sumergirse en un submundo diferente, donde la lucha por la vida y la vitalidad no hay desahucio que la pare. 

Una magistral Lina Lambert consigue conjugar delicadeza, resignación, la decadencia de que tiempos pasados fueron mejor... y mientras tanto la vida pasa. Desternillante Xavier Albertí que borda su personaje gracias a una gran capacidad de comunicación. Sus ausencias del escenario son tristemente notadas, sus reapariciones suben el nivel del espectáculo. Sólo un pero interpretativamente hablando, Oriol Genís, con alas o sin alas, en los últimos papeles no hay diversidad, ha quedado estancado en un personaje estereotipado sin más, lástima.

Precisa la dirección de Josep Maria Miró en un cuadro que parece salido de una película ochentena de Almodovar. Por desgracia, los tiempos no han cambiado tanto. Con una escenografía que llena la calle de enseres y recuerdos de una vida, los personajes entran y salen de esta vía con más problemas que soluciones. Y la vida sigue y en El Carrer Franklin, de vida, queda poca, un montón de casas vacías mientras seres errantes buscan un presente mejor. La realidad ha vuelto a superar a la ficción. El de donde venimos y a donde vamos queda suspendido en 70 minutos de duración. Al salir de la sala, cada uno toma un camino diferente. Vivir. 

EL CARRER FRANKLIN

by on 11:42
DRAMATURGIA: LLUÏSA CUNILLÉ DIRECCIÓN: JOSEP MARIA MIRÓ INTÉRPRETES: XAVIER ALBERTÍ, MONTSE ESTEVE, ORIOL GENÍS, LINA LAMBERT y X...