Mostrando entradas con la etiqueta Zarzuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zarzuela. Mostrar todas las entradas

Fuente: EP vía lavanguardia.com

El Teatre Nacional de Catalunya (TNC) desenterrará un siglo de "esplendorosa" zarzuela catalana para abrir la nueva temporada de la institución a partir del próximo jueves con el fin de restituir este género ignorado y despreciado como ningún otro patrimonio, pese a que era muy popular en los escenarios barceloneses entre 1850 y la Guerra Civil, ha explicado el director del teatro, Xavier Albertí.

La función inaugural 'Per començar, sarsuela!', que se podrá ver hasta el próximo domingo, hace una reconstrucción de 18 fragmentos de piezas de entre 1850 y 1939, teniendo en cuenta que el decaimiento de este género en los escenarios de Madrid -en los años 20- coincide con un auge de éste en el Paral·lel y que la mayoría de obras creadas hasta 1875 se hicieron en Catalunya.

Este patrimonio escénico, considerado uno de los más potentes, nació como consecuencia de la Revolución Industrial de forma simultánea en Berlín, París, Viena y Barcelona bajo distintos nombres, que hablan de un tipo de teatro con partes cantadas y partes habladas que en la península Ibérica se denominará zarzuela.

Albertí ha criticado un "secuestro" de este patrimonio tan vinculado con la cultura popular catalana, y con la conservación del catalán en el territorio, ha abundado el director, que ha se ha disfrazado de directora de orquesta en un aperitivo de la función que se presenta como un menú degustación de piezas destacadas del género con seis operistas y cantantes y el acompañamiento de la joven orquesta Esmuc.

Como el año pasado, todos los fondos del espectáculo inaugural irán destinados al programa 'Apropa Cultura', dedicada a llevar la cultura a personas en riesgo de exclusión social.

La zarzuela confirma que la sátira es intrínseca a los catalanes avezados a sobrellevar travesías políticas difíciles, ha remarcado Albertí, convencido del poder democratizador del género lírico de la zarzuela en un momento en que la ópera reflejaba sobre todo los códigos de representación de unas élites sociales muy determinadas.


Font: ACN via ara.cat
La companyia +SARSUELA recupera l'obra 'Cançó d'amor i de guerra' censurada l'any 1926. És una història d'amor ambientada en un poble del sud de França del segle XVIII. 'Cançó d'amor i de guerra' dirigida per Lluís Cabal, compta amb un cor de 30 veus i una orquestra de 18 músics i es podrà veure del 29 de març a l'1 d'abril al Teatre Victòria.
Cabal ha explicat que li han tret "la imatge carrinclona que l'obra havia arrossegat durant molts anys". El director també ha dit que la seva intenció és "demostrar que la sarsuela pot ser per a la gent jove i no només per a la gent gran i que és un gènere actual".
La dictadura de Primo de Rivera va censurar l'any 1926 la sarsuela 'Els soldats dels ideals' pels seus continguts ambientats en l'any 1793 en un poble de la Catalunya Nord durant els anys de la Revolució Francesa. Posteriorment se li va canviar el nom a 'Cançó d'amor i de guerra' i es va representar en moltes ocasions. 


Fuente: Carlos Avilés Soler (elpais.com)
Casta grita por los tirones de pelo que El Tío Antonio le da con el peine. Se queja y canta una soleá. Todo sucede en la peluquería Juan, por Dios, de la calle de Pérez Galdós, en el centro de Madrid. En un estrecho salón con sillones, grandes espejos circulares y secadores de aire, se amontonan una veintena de personas, que observa en silencio.
La escena, de Noche de verano en la verbena de la Paloma, es un aperitivo antes del estreno de la obra, que entre el 23 de febrero y el 3 de marzo se representará en la Sala Roja de los Teatros del Canal. La directora, Marina Bollaín, traslada hasta nuestros días la zarzuela original, La verbena de la Paloma, de Tomás Bretón, estrenada en 1894. “Esta zarzuela reflejaba la realidad de entonces y estaba ambientada en una fiesta, la de la Paloma, que aún se celebra”, cuenta.
“En la zarzuela existen tres posibilidades”, cuenta Albert Boadella, director artístico de los Teatros del Canal, que también asistió ayer a la representación. “El mejor camino es el escogido por Marina: tomar el espíritu de la zarzuela y colocarlo en relación a nuestro tiempo para que nos veamos reflejados”. “Hay que innovar”, resume Bollaín, aunque respetando el espíritu de la obra.
Los personajes han sufrido algunos cambios: Julián, el protagonista, ha dejado de ser cajista para convertirse en un repartidor de butano con poco futuro y la Tía Antonia ahora es un hombre. Personajes que en el libreto original tenían una presencia poco más que testimonial ahora tienen más peso. “El teatro de horas es muy costoso porque se necesitan muchos personajes. Si hacemos que los personajes canten más, optimizamos los recursos y redondeamos el elenco”.
En la producción hay temas musicales que no están en el original. “En la zarzuela, el tercer cuadro normalmente se resuelve de manera muy pobre", cuenta la directora. “Se usaban polcas, mazurcas, seguiriyas… la música que escuchaba la gente”. Esta vez se han incluido temas más conocidos para el público actual: un bolero —Dos gardenias— e, incluso, el Waka waka. “Las situaciones y los personajes pueden haber cambiado pero la partitura original permanece inalterada”, cuenta Manuel Coves, director musical de la obra junto con Miguel Roa.
Bollaín cuenta que el origen de este montaje está en Alemania, donde se formó en dirección de ópera y canto. Fue en 2002. “Vivía en Berlín y recién licenciada estrené la obra con otros estudiantes. Tuvo un éxito enorme”.
Para Boadella El género chico tiene todas las posibilidades de ser el gran género español. “Mi generación repudió la zarzuela porque decía que era algo franquista. Los directores dejaron la zarzuela como algo casposo”, explica. Ese olor a antigualla es el que hay que desterrar de la mentalidad del público para llegar a las generaciones actuales porque la zarzuela “sigue emocionando a un chaval de 10 años igual, aunque le guste el pop”.

Zarzuela sin chulapos

by on 18:17
Fuente: Carlos Avilés Soler ( elpais.com ) Casta grita por los tirones de pelo que El Tío Antonio le da con el peine. Se queja y cant...

Fuente: Susana Gaviña (abc.es)

En los últimos años se ha puesto de moda ofrecer, a petición del público, un «bis» durante la representación de una ópera. Algo que había sido desterrado por los directores de los teatros hace décadas por considerarlo demasiado frívolo. Sin embargo, la necesidad de revitalizar la atención mediática de este género, puestas en escena aparte, parece que relajó la prohibición.
Así, hace varias temporadas el tenor peruano Juan Diego Flórez tuvo que hacer un bis en el Met de Nueva York y también en la Scala de Milán, dos de los teatros más importanes del circuito lírico. Así tuvo que repetir «Ah mes amis» (la famosa aria de los nueve Do de pecho) de «La Fille du Regiment» de Donizetti.
Menos repercusión mediática tuvo el «bis» del tinerfeño Celso Albelo, que en la Fenice de Venecia repetió «Una furtiva lágrima» de «L'elisir d'amore». La misma que tuvo que repetir en la la temporada de ópera de la ABAO. El Tetro Real también se sumó a la fiebre de los «bises», protagonizzado por el barítono Leo Nucci en «Rigoletto» de Verdi.
Un hecho insólito en la zarzuela
Lo que muy pocos recuerdan es que algo similar sucediera en otro género, como es la zarzuela. El tenor asturiano Alejandro Roy entró ayer a formar parte de la historia de la lírica y del Teatro de la Zarzuela por tener que repetir, a petición del público, «La canción húngara», uno de las romanzas más exigentes de la partitura de «Amor de Dios» del maestro Serrano, que hasta ayer se representaba en el teatro de la calle Jovellanos en un programa doble que completaba «La reina mora».
A través de un comunicado, la Zarzuela calificaba hoy el hecho de «insólito» pues «en zarzuela, según los mas viejos del lugar, no se recuerda un "bis" desde hace mas de 30 años cuando se tuvo que repetir el “Coro de repatriados” de "Gigantes y Cabezudos"», señala la nota.
Este mismo escenario sí ha visto «bises» más recientes, pero en el repertorio operístico. Así, en 1996, con motivo de la celebración de los 40 años del debut de Alfredo Kraus en este teatro interpretó un fragmento de «Werther» de Massenet, y tuvo que repetir el aria de «Porquoi me reveiller».
Esta petición ahora de repetir en una obra de zarzuela demuestra que el público de este género, aunque mucho lo duden, está tan vivo en algunas ocasiones como el de la ópera.


Fuente: Susana Gaviña (abc.es)
«¡Por favor, organización. Hagan dos grupos!», grita Pepe (Iván Luis) desde una peana. En el otro lado, y sobre otra peana, se encuentra Adelaida (Inma Ochoa), que también orienta a los visitantes congregados en el foyer del Teatro de la Zarzuela esperando iniciar una visita guiada por su dependencias y por su historia. Entre ambos, Pepe y Adelaida, además de varios metros median también 87 años -él representa la actualidad y ella los años 20 del siglo pasado-, los mismos que se cumplen desde aquella tarde en la que Adelaida acudió a este teatro, acompañada de su hija y el novio de ésta para ver, en 1925, «La calesera», de Francisco Alonso. El joven salió un momento para ir a buscar una horchata para su chica y desde entonces no ha vuelto.
Crear nuevos públicos


Con estos mimbres -Pepe, Adelaida, la niña, un técnico que pasa por ahí y un pianista, que acompaña los números musicales-, Enrique Viana ha creado un microespectáculo que pretende servir de guía por las dependencias del teatro y los entresijos del género. Unas visitas que comenzaron el pasado día 24 y que continuarán hasta el 9 de febrero.
«Adelante, están en su teatro», invita Adelaida al público. «No, este teatro es del Ministerio de Cultura», le corrige Pepe. Mientras ambos claman angustiados: «87 años esperando al novio de la niña. !Arsenio, por compasión, ven a la Zarzuela!», provocando las risas de los asistentes preparados para sumergirse en las entrañas del teatro.
«La intención era ofrecer una actividad más dentro del teatro y llamar la atención de nuevos públicos, a parte del que ya viene a la programación general», indica Enrique Viana, cuyo personal y desenfadado enfoque del mundo de la lírica se ha se podido ver en otros teatros, como el Real (inolvidable su «Dúo de la Africana»).
«El guión está dentro del disparate cómico, en el que he pretendido conjugar todas las posibilidades: el canto, el baile, se tocan las castañuelas... Todo lo que fueran capaces de hacer y con imprudencia me iban confesado», bromea Viana, presumiendo a continuación de los cinco artistas «mayúsculos» que participan en esta visita guiada.
La historia de Madrid


Ruth Iniesta, Enrique Sánchez, Inma Ochoa e Iván Luis,acompañados por el pianista Miguel Huertas, van intercalando fragmentos de zarzuela muy conocidos. Y, entre número y número, el público asistente visitará el ambigú, donde hace un siglo se daba cita lo más granado de la sociedad, «y que ahora se conoce con el nombre de bar», matiza con ironía Pepe; los palcos del primer piso, la platea, serán testigos de momentos excepcionales e incluso se convertirán en protagonistas por unos segundos en un viaje más sentimental que histórico.
«La zarzuela llega directamente al corazón de la gente», indica Viana, que durante su infancia acudía todos los jueves a las representaciones que se celebraban en este teatro, inaugurado el 10 de octubre de 1856, con motivo del cumpleaños de la Reina Isabel II que no asistió al evento. «Arquitectónicamente es lo que es pero musicalmente es mucho más. Representa la historia de esta ciudad, y ayudó a crecer a mucha gente que no tuvo una vida muy fácíl. No solo representaba un género, sino también la esperanza», subraya Viana.
Visitas guiadas


Fuente: Tommaso Koch (elpais.com)
Tres palabras claves, como en la Revolución francesa. Aunque, por compleja que sea, la tarea a la que se enfrenta Paolo Pinamonti no es ni titánica ni sangrienta como la toma de la Bastilla. El italiano, director del teatro de la Zarzuela desde octubre de 2011, está empeñado en darle vigor y sacar a relucir un género lírico muchas veces olvidado. Y para ello, tal y como explicó el día de su nombramiento, ha encontrado tres vías: recuperación, difusión y formación. De la primera, en concreto, ha tirado Pinamonti para elegir el programa doble que su teatro estrenará a partir de mañana: La reina mora y Alma de Dios, de los hermanos Álvarez Quintero y de Carlos Arniches y Enrique García Álvarez, respectivamente, ambas con música del compositor José Serrano.
“Es un homenaje, a la vez, a un gran músico del siglo pasado y al género chico”, explica Pinamonti en una conversación que pide sea en español, “para practicar”. También es su estreno de facto al frente del teatro de La Zarzuela, ya que todas las anteriores representaciones llegaban de otros teatros europeos.
Para su primera ruta en el océano de la zarzuela, el italiano ha recurrido a un lobo de mar del mundillo: el director catalán Jesús Castejón. “Hay muy poca gente que conoce, domina y ama el género como él”, aseguraba Juan Manuel Cifuentes, uno de los actores del reparto, en la rueda de prensa de presentación de la obra. De hecho, fue Castejón quien escogió, de todo el repertorio de Serrano, representar y juntar precisamente La reina mora y Alma de Dios, que considera “dos joyitas del género chico”.
De la unión de un sainete costumbrista andaluz (La reina mora) y una comedia lírica (Alma de Dios) de comienzos del siglo XX Castejón ha sacado un solo espectáculo, ambientado entre los más recientes cincuenta y sesenta. “Quiero que la Zarzuela mezcle convención y modernidad y que no se convierta en un museo”, defiende Pinamonti. Aunque la aportación de Castejón va bastante más allá del cambio de época. “Ambas obras están versionadas. Hemos quitado casticismos yarnichismos y las escenas que no aportaban nada. Pero he dejado algunos términos desconocidos, porque el público también tiene que hacer sus deberes. Al final el oficio te acaba guiando, aunque antes tenía el terror”, reconoce el director catalán.
También tenía, y a propósito, algo de desconocimiento previo. “La reina mora no lo he visto representado en mi vida. Y Alma de Dios solo lo vi en 1977”, cuenta Castejón. Y como él muchos, que seguramente desconozcan por completo dos obras que Pinamonti considera “injustamente olvidadas”. Tanto que, además de la representación en escena, La Zarzuela proyectará durante tres lunes y con entrada libre, a partir del 21 de enero, dos adaptaciones cinematográficas de La reina mora y una de Alma de Dios.
El cine es una de las flechas en el arco de Pinamonti para alcanzar a nuevos públicos. “Los jóvenes ven la zarzuela como un espectáculo de abuelos. Necesitamos enseñar una imagen simple y contemporánea; no hay que adaptar el género a esa audiencia, sino simplemente hacer que se acerque a ello. Si la juventud viene, se queda”, sostiene el director italiano.
A poco más de un año del comienzo de su gestión, Pinamonti saca un balance “muy positivo” de su experiencia. Acogido con cierto escepticismo y la desconfianza que conlleva ver a un italiano al mando de un género exquisitamente español, el director cree que su nacionalidad está siendo una ventaja: “A veces el casticismo te pone unas gafas que te impiden ver algo más que hay en la obra”.
Sea como fuere, Pinamonti está familiarizado con la lírica española desde hace décadas. Tanto que, en 1987, en el Teatro La Fenice de Venecia, se encargó de rescatar y restrenar El amor brujo, del compositor Manuel de Falla, que no se representaba desde 1915: “Una de las cosas que más ilusión me hace de mi trabajo es reproponer algo que había desaparecido”. Es decir, en una palabra clave, recuperación.


Fuente: Miguel Pérez Martín (elpais.com)
¿Qué sucede en los camerinos de los coliseos líricos cuando nadie mira? El misterio será desvelado esta noche en el Fernán Gómez, al menos en parte, por Ángel Roger, que dirige el espectáculo en forma de “recital escenificado” Zarzuelas de la Villa. Con este montaje en el que se alternan romanzas y dúos de las zarzuelas más conocidas, el director pretende poner en valor y “darle una vuelta” al conocido como género chico, lo que considera “una obligación” para los creadores del momento.
“Tenemos la responsabilidad de regenerar la zarzuela. En sus días Tamayo lo hizo con el concepto de las antologías, ya que hasta ese momento las zarzuelas solo se representaban de principio a fin. En el teatro ya está todo inventado, pero el tema de mostrar la cocina de un teatro es algo muy recurrente y es lo que hemos hecho”, explica Roger sobre su montaje, en el que planta en escena tres camerinos por los que irán pasando los diferentes cantantes. “En un camerino es donde mejor se ven las mayores bondades y delirios que puede tener un ser humano”, comenta.
Tras sus muros, se contarán las anécdotas más curiosas de sopranos y tenores, anécdotas reales recopiladas para este espectáculo que servirán como hilo conductor al relato. “Hay una historia muy conocida de La Traviata, en la que durante una representación y tras las toses de la soprano que encarnaba a Violeta —que en la obra va muriendo poco a poco de tuberculosis—, un ministro de Educación presente pidió que sustituyeran a aquella soprano que tosía por otra”, explica el director. También ahonda en las dificultades técnicas y en las peculiaridades de algunas divas y divos, por ejemplo, a la hora de hacer “un pasaje en piano cuando están acostumbrados a cantar de viva voz y les parece algo imposible”.
En la representación habrá una selección de las mejores obras del género: La del soto del parral, La leyenda del beso, La Gran Vía, La tabernera del puerto, El gato montés… Obras de alta calidad que serán interpretadas por cantantes como Mercedes Arcuri, Julio Morales o César San Martín. “Hemos unido romanzas de gran bravura con dúos que no son muy difíciles a nivel vocal pero que son hermosísimos, como los tanguillos de Los dos ciegos. Esas melodías con las que hemos crecido, que cantaban nuestras madres y nuestras abuelas”, explica Roger.
El proyecto cuenta con un presupuesto bajo: el mismo director ejerce de productor y sabe, al igual que todo el equipo, que hay que arrimar el hombro. “Vamos a taquilla. Esto es la producción de todos: si va bien ganamos todos, si es un fracaso perdemos todos. En estos tiempos hay que olvidarse de los cachés y adoptar un modelo de producción distinto”, explica el director. Y añade que una de las complicaciones que se suman a la situación actual es “tener que facturar con el 21% de IVA, lo que te revienta los cálculos iniciales”.
El espectáculo va dirigido a todos los públicos, no solo a aquellos entendidos en zarzuela. “A la hora de idear el montaje he pensado en una obra en la que estuviéramos cómodos mi madre y yo mismo, pero también mi sobrino”, cuenta Roger. Y llama a los curiosos a que se acerquen al Teatro Fernán Gómez para ver un lado diferente de la zarzuela, desnuda de arquetipos castizos, pero siempre cercana musical y temáticamente a la idiosincrasia de la ciudad de Madrid. “El mundo de los cantantes y del teatro está pasando un momento muy duro. Pero nosotros también formamos parte de ese mundo musical, y hay que cuidar lo que es nuestro”, concluye.
Zarzuelas de la Villa. Del 28 de noviembre al 30 de diciembre en el Teatro Fernán Gómez (Colón). Precio: 16 euros.