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Texto: Elisa Díez (Butaques i Somnis) 
Foto: David Ruano

Pau Miró ha dejado de conformarse, ha abandonado el camino fácil y se ha lanzado a la piscina, según sus propias palabras “lo que empezó siendo un thriller, ya no lo es y ha dejado paso a un drama punzante sobre el periodismo, la ética profesional y el compromiso en nuestra sociedad”. Arriesgarse, ese parece ser el leitmotiv que comparten la Sala Beckett y el autor. El riesgo para la sala según Toni Casares es triple “programar, hoy en día, autoría catalana contemporánea con historias de aquí, que nos preocupan. También para las actrices es un riesgo, no es lo mismo interpretar un texto clásico que ya sabes cuál es la historia y conoces al personaje, que interpretar algo que no sabes qué es lo que es. Y también para los espectadores, que tienen que venir a ver algo que no saben lo que es.”

El riesgo esta vez va sobre seguro con tres actrices de renombre como Emma Vilarasau, que es la primera vez que actúa en la Beckett, Imma Colomer, que ya había actuado y dirigido en la antigua sala y Mar Ulldemolins, que comenzó su carrera en la sala, como bien ha recordado con Refugi dirigida por Oriol Broggi. “Quería que Emma e Imma recordaran los procesos en los procesos de ensayo su experiencia en los primeros años del Teatre Lliure, con un teatro más artesanal”, destaca Casares. Y como anécdota, también hemos descubierto que Pau Miró no ha sido sólo alumno y profesor de la Sala Beckett sino que también fue alumno en su día de la Cooperativa Pau i Justícia, uno de los antiguos inquilinos del edificio que actualmente ocupa la Sala Beckett.

Un tret al cap es una obra de once escenas y un cuento final que parte de la situación en la que una periodista, Emma Vilarasau, es despedida del periódico donde trabajaba y que supone el punto de partida para dar comienzo a la reflexión sobre el papel del periodismo en nuestra sociedad. Imma Colomer interpreta a la hermana de la protagonista y Mar Ulldemolins es una chica joven que quiere denunciar una situación injusta que ha sufrido y pide ayuda a la periodista.

Hay dos ámbitos bien diferenciados en la obra, el ámbito profesional y el ámbito privado, pero en ambos se cuestiona las decisiones y responsabilidades personales. Lo que sí es cierto es la voluntad de Pau Miró de reflexionar sobre la cada vez más presente importancia de vender periódicos buscando lo espectacular y a mentira, en vez de información contrastada.

Un tret al cap supone su lanzamiento a la piscina, a dejar de “poner lazos que hagan bonito las cosas”, a buscar el tono cómico para explicar la historia. “Era el momento de hacer este camino, es la obra más dura que he escrito nunca, dura en el sentido de cómo se dicen las cosas, de una manera directa sin artificios”, afirma Miró.

Uno de esos lazos que acostumbran a vestir un espectáculo es la puesta en escena, pero aquí el espectador tampoco encontrará ‘bondad’: “La escenografía y la iluminación están pensadas para que el drama funcione”, explica Pau Miró.

El punto de partida marcado por Pau Miró en los ensayos era “mostrarse”, tal y como el texto es una muestra del autor “yo me muestro, vosotras os mostráis”. Para Emma Vilarasau “es un gran texto, aparentemente sencillo pero que esconde muchas cosas, se tiene que degustar lentamente. Pero lo que destacaría de Pau es que, al igual que Pere Riera, escribe el texto y la manera de representarlo. En manos de otro director este mismo texto, no sería lo mismo.”

Imma Colomer nos desveló que en la primera semana de ensayos, Pau Miró cambió el texto tres veces, “pero cada nueva versión era mejor”. Sobre su personaje afirma que “son dos hermanas que se quieren pero que no se soportan, porque en la vida nadie te enseña cómo relacionarte.” En el texto como en la vida está “muy relacionado el no poder realizarse profesionalmente al mismo tiempo que a nivel personal”, sostiene Colomer.

El personaje más misterioso es el de Mar Ulldemolins pero la actriz confiesa que “las obras del Pau Miró son muy agradecidas para el actor porque los personajes tienen un recorrido y contradicciones, los personajes tienen un pasado, sabes de dónde vienen y a dónde van”.

Pero no nos engañemos, Pau Miró no pretende cuestionar el periodismo en general, ya que lo considera “pretencioso”, Un tret al cap cuestiona la ética profesional de una periodista en particular. A lo que Emma Vilarasau apostilla, “Cuando llegas a una cierta edad te tienes que prostituir para sobrevivir en una profesión a la que le has dedicado la vida”, obviamente no habla de ella, sino de su personaje, y de tantos otros con nombres y apellidos que han roto la cuarta pared y no sólo pertenecen a la ficción.

A una semana de estrenar, y a dos días de empezar las funciones previas, Pau Miró se muestra satisfecho con su trabajo, de hecho afirma “llevo más de una semana que pienso que es una lástima que el público no lo pueda ver todavía.” Del 30 de junio al 30 de julio, Un tret al cap será por y de los espectadores que acudan a la Sala Beckett.

Fuente y foto: Elisa Díez (Butaques i Somnis)

Cambio de ciclo y en medio del impas de cambio de sede, la Beckett presenta la que será la última temporada al barrio de Gràcia. Con la vista puesta en las dos salas que formarán parte de su nueva sede de Poblenou, la Beckett inicia la temporada con tres compañías jóvenes pero ya conocidas por el público barcelonés.

Pocas novedades de cara a esta temporada, teatro contemporáneo, compañías conocidas, dramaturgos catalanes y la ilusión de poder llenar la sala de público que respalde sus propuestas. De momento van con pies de plomo y sólo han presentado su primer trimestre, sin tener muy claro si podrán seguir en la sede de Gràcia a partir de enero, ya que su contrato con Nuñez y Navarro finaliza a finales de año, todo son buenas caras para que al menos puedan acabar la temporada y las obras avancen a buen ritmo para trasladarse a su fábrica de creación de Poblenou.

Se notan los nervios, la temporada anterior los números no fueron los esperados, no sólo para la Beckett, sino en general y la búsqueda de nuevos públicos es el leiv motive de la temporada, la programación de tres de las compañías con más tirón de la cartelera nos lo deja claro. Para los que quieran ver los tres espectáculos de las tres compañías, la Beckett se lo pone fácil con una especie de abono para los tres montajes, que se puede adquirir en taquilla o online, y que supone el ahorro de más de 20€.

LA CALÒRICA presenta Bluff del 16 de septiembre al 11 de octubre, después de pasar por el Temporada Alta y el Festival Grec. Una comedia sobre la insatisfacción que surge de la gente que ya ha alcanzado su meta en la vida y que por lo tanto debería ser feliz, pero no lo es. Con una estética cercana a las novelas gráficas americanas, Bluff nos hará reír a principios del otoño.

LA RUTA 40. Recién llegados de Fira Tàrrega donde han presentado La col·leció  de Harold Pinter del 15 de octubre al 8 de noviembre y nos explican las reacciones del público a este texto casi desconocido del dramaturgo contemporáneo inglés. Nadie dijo que Pinter fuera fácil de explicar, como tampoco lo es de representar. Los personajes de La col·leció juegan con la verdad para conseguir lo que quieren. El lenguaje volverá a ser el arma que utilicen los personajes para ganar su batalla y será el espectador el que tenga que averiguar por donde van los tiros.

LA VIRGUERIA afirma que dejará el pesimismo que obras anteriores y se meterá de lleno en una comedia de humor negro llamada Snorkel de la que poco se puede contar porque de momento se acaba de empezar a ensayar y es un work in progress de su autor Albert Boronat. Personajes que se encuentran y que tendrán en común el punto de vista desde el que miran la realidad.Del 12 de diciembre al 6 de enero lo descubriremos.

Actividades paralelas

Además de los tres espectáculos, las compañías en colaboración con la Beckett está desarrollando actividades paralelas. Después de las funciones del 24 y el 25 de septiembre, La Calòrica recuperará Ekstraordinarnyy de Joan Yago, una comedia rusa alocada que se pudo ver en el Aixopluc del Lliure. Además el mismo 25 de septiembre a las 20h se ha organizado una mesa redonda con miembros de las tres compañías que debatirán sobre sus procesos de creación. El 23 de octubre a las 20h, las tres compañías en otra mesa redonda debatirán sobre sus procesos de producción. El 29 de octubre a las 19:30h Mireia Aragay nos acercará algunos de los texto cortos de Harold Pinter y nos dará una perspectiva sobre La col·leció.

Spoiler del segundo trimestre

Para acabar un apunte, una de las compañías más vinculadas a la Sala Beckett en los últimos años, Sixto Paz, volverá a llenar la sala de historias durante el segundo trimestre de la temporada, habrá que estar atentos. Esto no ha hecho más que empezar.

Font: Carles Capdevilla (ara.cat)
ETS DIRECTOR DE LA SALA BECKETT DE FA 18 ANYS. Ja n’ets el director històric.
Fa més anys que la dirigeixo jo que els anys que la va dirigir el responsable que la Beckett hagi aguantat tan bé, perquè tenia un naixement molt sòlid. És el José Sanchis Sinisterra, amb Teatro Fronterizo. Feia força anys que funcionaven com a companyia i van poder llogar un espai a Gràcia, en una zona relativament cèntrica, perquè fos la seu de la companyia i un espai per convidar-ne d’altres. És una cosa que ara les companyies joves no poden fer, i això explica molts problemes del teatre actual. Sanchis, que a part de ser un excel·lent autor és un magnífic professor, pedagog i impulsor de projectes, va bastir una Sala Beckett que ha sigut sòlida perquè tenia bons fonaments.
I com el vas rellevar?
Van obrir el 1989. El 1997 el Sanchis va convocar els que érem col·laboradors assidus de la Beckett, i va dir: “Jo plego, no puc més, estic perdent la meva capacitat creativa per culpa de la gestió del dia a dia de l’espai, i vull que això ho agafi algú”. I jo, pobret de mi, passava per allà i gairebé m’hi van empènyer. Vaig tardar cinc o sis mesos a donar el sí definitiu, a atrevir-m’hi.
En aquest dilema artista-gestor tu sí que ets gestor.
No sé què sóc encara. Estic a mig camí. No em considero ni un creador ni un artista, tampoc un gestor comú... A la pregunta sobre què sóc a la vida, acabo dient que sóc director de la Sala Beckett.
Que aviat serà la nova Sala Beckett...
Si tot va bé. Les obres acaben a finals d’aquest any i a principis del 2016 podrem començar l’activitat de la Beckett, que no és només teatre. El teatre és la punta d’un iceberg que té a veure amb la formació artística, l’intercanvi cultural, la creació de creadors i el fet de concebre la creació com una manera de relacionar-se amb la vida i amb el món, la formació permanent com a persones i ciutadans. M’agradaria que la gent que ve a veure les representacions de la Beckett tingués la sensació que no sap si ve a veure una representació acabada, un assaig avançat o una activitat paral·lela d’una altra cosa. Que es confonguin les activitats oficials amb les paral·leles. Que estigui tot prou indefinit perquè formi part d’un magma que té a veure amb l’enfrontament amb la realitat veient-la amb focus diferents.
La nova Beckett t’ha portat algun disgust.
Sí. Vam presentar un projecte escandalosament ambiciós, expressament. A més, eren els primers anys en què es començava a parlar de la crisi. Crec que ha sigut positiu aquest camí de renúncia, de redefinicions. El primer que vam plantejar va ser que la Beckett, tal com ha funcionat aquests anys, ha estat constreta per l’espai. Ens va petit l’espai pel que som i pel que fem. Necessitàvem créixer arquitectònicament però no desmesuradament, ni pel tipus d’activitats que fem ni, sobretot, per la teatralitat que estem proposant. Creiem en el petit format no perquè hi estiguem obligats sinó perquè ens agrada el que comporta, la proximitat entre els actors i els espectadors, que fa que vegis la suor de l’actor. El petit format t’obliga a un tipus de teatre en què l’escenografia no importa tant com la intensitat de la interpretació i porta a tenir més consciència que el teatre és una disciplina que es fa en comunitat. Tots estem compartint un espai, un lloc, un temps. De vegades els espectadors es veuen les cares els uns als altres, els rols gairebé conflueixen.
Volíeu un creixement controlat.
Vam trobar un espai al Poblenou, un barri que té una tradició forta, industrial, com a barri obrer, moltíssima vitalitat cultural i, en canvi, no té una oferta de teatre professional. Era un bon lloc i, a més, anàvem a un espai que havia sigut una antiga cooperativa de consum; fa pensar en el Teatre Lliure del carrer Montseny. Gràcies a la pressió dels veïns s’havia decidit que es dedicaria a un ús cultural. Els veïns ens rebien molt bé, ens posaven una catifa per arribar-hi, i , malgrat que l’espai ha estat tancat uns anys, sobretot la planta de dalt, té fantasmes. És a dir, encara manté l’ànima del que havia sigut. Havia sigut la seu social de la cooperativa, hi havia un petit teatre, un bar, aules... i les parets encara respiren tot això. L’encàrrec que he fet als arquitectes, als Flores Prats, és molt clar: no volem que els fantasmes s’espantin i marxin, volem que es quedin en aquesta casa. Volem mantenir la pàtina d’espai cultural i també veïnal.
Es pot fer teatre de petit format i popular?
De petit format, popular i amb una forta vocació de formació, tant dels creadors com dels espectadors, que això també és molt important. Jo crec que el pont, el que servirà més per entendre el creixement de la Beckett, és l’Obrador, on experimentem el vessant més creatiu. Ensenyem a la gent a escriure teatre, a veure teatre... Intentem que els creadors més consolidats es trobin amb els creadors més joves, promocionem els autors de cara a Europa i convidem creadors de fora a ser presents en la realitat cultural de la ciutat. La imatge és la de l’obrador dels forns on es pasta la farina, la creació teatral, on es fabriquen idees i projectes que acaben concretant-se en espectacles.
Molts dels noms més reconeguts de la dramatúrgia catalana han sortit de l’Obrador. Menys el Galceran.
I fa ràbia, perquè és a qui li va millor de tots... Però és patró de la fundació i professor. Des de les primeres fornades de la Sala Beckett, quan encara la dirigia el Sanchis, en què hi havia la Lluïsa Cunillé, el Sergi Belbel i el Pere Peiró, fins a generacions següents, amb el David Plana, la Mercè Sarrias, l’Enric Nolla, que han tingut un paper importantíssim a la televisió, en els guions televisius. I després hi ha Pau Miró, Pau Rosich, Jordi Casanovas, Cristina Clemente, Marta Buchaca, Victoria Szpunberg, Josep Maria Miró... Me’n deixo moltíssims.
Bones collites.
Insisteixo i subratllo que no tenim l’exclusiva de la formació d’autors. L’Institut del Teatre és una peça fonamental, la resta de sales alternatives també, formar-se com a creador vol dir una cosa importantíssima: poder estrenar les teves pròpies obres. Si no pots estrenar, difícilment evoluciones.
És l’hora dels autors.
En els anys del teatre independent als 70 va haver-hi aquella eclosió de les companyies teatrals, de creació col·lectiva, més visual, com Comediants, La Fura... Després vam passar per l’època dels grans directors, i ara de l’eclosió dels autors. Torna a passar un fenomen interessant perquè l’aparició de noves companyies va quedar bastant estancada i ara la gent jove torna a protagonitzar formes diferents de treball en comú. No són estrictament companyies, però en un mateix projecte hi ha diversos actors i autors...
I tornarà a haver-hi companyies que busquin el seu local...
Les coses mai són casuals. Els problemes que té la professió teatral, per com s’estan fent les polítiques culturals i municipals, en general són perquè les companyies no troben la manera de consolidar i ensenyar els seus projectes o ho fan en espais fora del centre de la ciutat, en antigues fàbriques, on es fa difícil la relació directa amb els ciutadans. La crisi dels professionals està molt lligada a la bombolla immobiliària que ha patit Barcelona.
Tu la vas patir a la Sala Beckett, no? Va haver-hi un moment en què us expulsava Núñez en persona.
Un dia vam rebre un burofax en què se’ns deia que l’edifici on estàvem ubicats i on teníem un contracte indefinit l’havia comprat un nou propietari que es deia Núñez i Navarro i que pretenia que en marxéssim de manera immediata. Quan vam parlar-hi vam arribar a entendre que el que volia era modificar les condicions del contracte. Vam anar a judici, vam guanyar, ells van posar recurs, vam anar al Tribunal Superior a Madrid, i després de sis anys van acabar guanyant el judici ells. Vam fer de la necessitat virtut. Ens vam dir: “Aprofitem que ens estan fent fora per plantejar que la Beckett és un projecte cultural amb prou solidesa, maduresa i trajectòria perquè quedi justificat que l’Ajuntament de Barcelona ens ajudi a tenir un espai nou”.
Quantes sales tindrà la nova Beckett?
Dues sales d’entre 150 i 200 persones.
No sé quin grau de llibertat tens per respondre sobre les subvencions.
La cultura s’ha de subvencionar, és bo que se subvencioni, i encara estem lluny dels diners que s’hi haurien de dedicar. Una altra cosa són els criteris i, sobretot, la transparència d’aquests criteris. Això sí que s’ha de revisar de manera permanent. Però no es pot fer dependre del lliure mercat la cultura d’un país. Que m’expliquin com subsisteix i com funciona la cultura si no és gràcies a la contribució de tothom. D’altra banda, ¿què no depèn del diner públic? Sembla que només en depengui la cultura, del diner públic, i del diner públic en depèn gairebé tot.
Quina salut té el teatre a Barcelona?
Des d’un punt de vista creatiu, té una salut excel·lent. Hi ha molta permeabilitat entre diferents àmbits del sector. Tu pots veure un mateix actor un dia al Teatre Nacional, fent una gran producció institucional, un altre dia fent una producció hipercomercial en un teatre comercial, i un altre dia fent un monòleg experimental en una sala alternativa. És molt sa no estar compartimentat.
I el públic?
Sempre es pot aspirar a més, però on crec que hem d’anar més amb compte, més enllà de la qualitat creativa, que està garantida, és en la funció o el paper que ha de jugar el teatre i la creació teatral en l’àmbit general de la ciutat i la societat. En aquest sentit tinc la sensació que s’ha tecnificat, fruit de la professionalització urgent perquè veníem d’una època molt amateur. La professionalització ha comportat un excés de previsibilitat en les produccions que es fan. Tothom sap què es trobarà quan va a veure determinats espectacles, quin tipus de teatralitat li proposaran, i per al meu gust està guanyant excessivament el teatre més d’oci per tranquil·litzar consciències que no pas el teatre que et proposa una mirada inquietant respecte a la realitat. Aquest tipus de teatre està quedant massa condemnat a un cert ostracisme, a un undergroundque no hauria de ser.
Hi ha massa teatre comercial?
L’etiqueta de “comercial” mai em sembla dolenta. Una cosa és comercial perquè va bé, no perquè el plantejament que has fet sigui comercial. Més aviat vull dir que els espais estan massa predefinits i preestablerts... Per exemple, quins són els llocs on el teatre es troba amb altres disciplines artístiques? Quins són els llocs on es pot trobar amb la gent que està treballant al voltant de l’activisme polític, la inquietud respecte als moviments socials?
El teatre ha de ser d’esquerres?
...mira, anava a disfressar-ho, però ha de ser d’esquerres, òbviament. És a dir, ha de ser crític amb el sistema, ha de voler plantejar-se contínuament interrogants, dialogar de tu a tu amb tots els ciutadans sense jerarquies... I això forma part del discurs d’esquerres; per tant, sí. No és que el teatre hagi de ser d’esquerres, és que ho és per definició.
¿La crisi ha fet que ressorgís el teatre de denúncia i protesta?
Sí. I cal contribuir i ajudar a fer que aquestes coses que estan sorgint al carrer puguin incidir en la societat. La cultura en general arrossega un cert complex. En la cultura s’hi amaga això que tant ens demana el món: que ens reinventem. Si visquéssim i veiéssim les coses amb una perspectiva cultural es posarien al seu lloc moltes coses que van més enllà de les polítiques concretes culturals. Si tu et mires amb un prisma cultural la política urbanística i de les infraestructures, les polítiques econòmiques i educatives es modifiquen per força. La gent de la cultura hem de recuperar la confiança en nosaltres mateixos i entendre que som la solució.
Com?
Partint del convenciment que els individus són éssers culturals. La capacitat de distanciar-nos de nosaltres mateixos, el sentit crític, la ironia... Hem d’abandonar el discurs que s’ha de garantir l’accés a la cultura a tothom. Evidentment que s’ha de garantir l’accés a la cultura, però el que s’ha de garantir és que la part cultural que hi ha latent en cada individu es pugui desenvolupar. No es tracta tant de portar els nens al teatre sinó de fer que els nens tinguin temps, fórmules i maneres d’expressar-se a través del teatre. Si això ens ho creiem de debò, fins i tot posa en dubte l’organització laboral, què vol dir el treball, els horaris. Moltes vegades anem amb el cul petit. Haver de demanar subvencions... només faltaria! Som el que salvaguarda la condició d’éssers humans que som.
Veus el teatre com el lloc on es debaten idees.
Ara hi ha una iniciativa que a mi m’encanta, que és la de l’escola de l’espectador. Es tracta d’una gent que està muntant activitats en què intenten que els espectadors no es limitin a comprar l’entrada, a veure l’espectacle un dia, anar-se’n a casa i potser després parlar-ne amb la veïna, sinó que han de participar, fins i tot del procés de creació, i compartir les inquietuds del creador quan ha estat fent l’espectacle... Des de la Beckett jo no paro de llançar-los hams perquè piquin i vinguin a treballar a l’Obrador. Una altra de les iniciatives que hi tenim, encara que és molt incipient, és l’Obrador de Filosofia. Abans de finals del segle XX els autors de teatre eren filòsofs que feien servir el teatre com a via d’expressió del seu sentiment. Constructors d’història, del relat. L’ordenació d’històries o ficcions no ha de ser propietat únicament de les grans multinacionals que ens fan sèries de televisió industrials.
O sigui que el teatre té un futur esplèndid.
L’única cosa que segur que té futur és el teatre, perquè és el que reuneix en un mateix espai i temps creadors i espectadors, i d’això gairebé en té l’exclusiva. La gent això ho continuarà necessitant, per molt que estiguem tancats a casa nostra o aferrats al mòbil. Ganes de veure’ns les cares, fins i tot de tocar-nos i compartir emocions de tant en tant. El teatre és això, bàsicament.
I garanteix la pervivència de la paraula.
La paraula continua sent el signe de comunicació més complex que existeix, i és el que és capaç de generar més coses. Jo continuo necessitant la paraula com a signe escènic. Hi ha molta gent que construeix un teatre riquíssim i interessantíssim a partir del llenguatge del cos i de les imatges. El que té el teatre de la paraula és que en el fons és tan multidisciplinari com els altres.
¿També cal reinventar les polítiques culturals?
En unes jornades que va muntar l’Antonio Monegal al CCCB ara fa un any, en què es va parlar molt del sentit de la cultura i on vaig conèixer la Marina Garcés, algú va dir que no es tracta tant de pensar les polítiques culturals sinó de culturalitzar les polítiques. L’urbanisme, la planificació i els horaris laborals als quals estem condemnats, la visió productivista del treball... Si tu et creus realment que ets un ésser cultural, has de donar sortida a aquesta cosa que tens latent, que és la capacitat de distanciar-te de tu mateix, de reflexionar sobre tu mateix, de compartir aquestes reflexions amb els altres. La cultura és als antípodes del món tal com està organitzat.
Et noto enfadat amb el món.
Enfadat, gens ni mica. Al revés. El que m’ha passat, des d’un punt de vista molt personal, és que el creixement de la Beckett m’ha fet una por terrible. Ara que s’acosta he tingut una sensació com d’abisme. Estic farcit de dubtes, la nova Beckett no sé exactament què serà. Tinc la sensació que el model de funcionament de la Beckett és una cosa diferent de tot el que coneixem. No és un espai públic, però és un espai que necessita per força el compromís i l’ajuda dels espais públics. No és un espai comercial, però ofereix uns productes i ven unes entrades. És un híbrid.
No és un espai del tot alternatiu perquè vols arribar a tots els públics...
Si estiguéssim fent d’espai alternatiu, estaríem fent de tap perquè apareguessin noves alternatives. Ja no som alternatius. Però tampoc som comercials, tampoc som públics en el sentit institucional de la paraula... Som una cosa nova.
No saps què ets, però saps què no ets i cap on vas.
He passat per un moment de terror. Casares, tens entre mans una cosa que et supera de totes bandes, què coi farem, com ho farem anar, que encara no ho sabem, què ha de ser la Beckett... I, com sempre, la represa de la confiança és fruit de parlar amb gent, de compartir els dubtes, de dir: “Ei, socors”. Serem el que podrem, començarem per aquí. Copiarem, que és molt sa, i el món avança copiant. Copiant d’altres llocs que t’agraden i treballant sense presses, a llarg termini. A poc a poc i bona lletra ja s’anirà fent i consolidant. Déu me’n guard que la Becket, malgrat que és el que és, es convertís del tot en un teatre públic, ja que perdríem aquesta capacitat.
¿Hi ha, ara que és la paraula de moda, una casta teatral?
Una casta crec que no. Hi ha una cosa que és una mica políticament incorrecta plantejar-la, eh? Però jo crec que és valent plantejar-se-la, i que és la professionalitat. Òbviament la gent ha de poder viure del seu talent i la seva capacitat creativa, només faltaria, però hi ha una distància massa gran entre la professionalització autèntica, la gent que pot viure realment de la seva feina, i l’amateurisme. Entre aquests dos pols hi ha un espai massa gran.
Però ara justament es precaritza el que era professional.
No es tracta de precaritzar la professionalitat, sinó d’apropar, de fer més fàcil la professionalització. Es tracta de poder fer el que t’agrada i el que et sents capaç de fer, amb rigor i d’una manera seriosa. Per tant, dedicant-hi hores, temps, infraestructura. Quants grans professionals deus haver entrevistat que et deuen haver dit que troben a faltar de vegades la il·lusió, el sentit real? Hi ha una manera de viure la professionalitat que t’allunya del perquè vas començar a fer el que vas fer. I no pot ser que l’amateurisme estigui condemnat a l’amateurisme. L’amateurisme no vol dir fer les coses menys bé que els professionals, vol dir que les fas amb menys recursos, menys hores, i, per tant, el que s’ha de fer és que l’amateurisme sigui un mitjà de vida.
¿Ser actor dels culebrons de TV3 encara omple sales?
Jo crec que no tant. Això té a veure amb la maduresa cultural de la ciutadania en general. El que porta gent a veure els espectacles és la qualitat de l’espectacle en si, encara ara. Les companyies joves a través de les xarxes fan molta activitat. Porten molta gent perquè generen en el seu cercle un entusiasme, i aquestes coses s’oloren.
A quin país es fa el millor teatre?
No ho sé. Jo et puc dir que m’agrada molt i m’interessa especialment el teatre que escriuen els anglesos i el format escènic que proposen els alemanys. Si trobéssim un híbrid entre les dues coses seria fantàstic. En canvi, no trobo que hi hagi un relleu en el teatre que havien proposat els francesos. Massa literari, massa egocèntric. No acabo de connectar-hi.
Saps que aquest any en fas cinquanta? Ho sé perquè jo també, a l’agost.
Jo al desembre...
I?
Saps què passa? Que jo tinc molts amics més grans que jo i ja tots hi han passat i m’he adonat que tampoc passa res [riu]. Hi ha qui m’ha dit directament: “Et tocaria deixar la Beckett”. Però ja t’he dit que jo crec que sóc un director de la Sala Beckett.
Costa deixar-ho.
De moment fem el pas de creixement i ja ho veurem, no ho sé. En tot cas, el que sí que demana aquest creixement és que busqui còmplices, un equip que m’ajudi a redefinir-la. Sóc molt negat a pensar en el futur, sobretot el meu. Quan miro endavant veig un blanc, i això és un gran defecte però també una virtut.
Si quedem d’aquí deu anys, ¿com estarà Catalunya?
No en tinc ni idea.
Estem anant cap a algun lloc?
Tinc la sensació que estan passant coses molt importants. Gairebé et diria que estem fent la revolució. El que passa és que l’estem fent de la manera que es poden fer les millors revolucions. Anar fent, pim-pam, pim-pam.
¿I Barcelona, que tindrà any electoral, com la veus?
Guanyarà qui guanyarà, no en tinc ni idea. Però més enllà de si l’Ada Colau treu més vots o no, perquè no s’ha entès amb la CUP, com m’hauria agradat, hi ha coses que m’agraden del que està passant. Encara no sé qui votaré.
Cal redefinir el model de ciutat?
Torno una altra vegada a la paraula confiança. Jo anava a la universitat als anys 80, i allò era horrorós. Sort de l’aula de teatre de la Universitat Autònoma. La cosa política no em va atreure, em va atreure la cosa artística, tot i que estava motivat per totes dues coses. Això és de l’època, sóc un exemple total de l’època. A mi la cosa política em va fer molta mandra, les assemblees em feien una mandra terrible. En canvi, l’aula de teatre va ser un lloc que em va obrir portes. Ara la universitat ja no té res a veure amb allò, però segurament ara potser m’hauria atret més la cosa política.
Ara tornen els processos de participació.
Per això dic que en espais com l’Obrador de la Beckett s’han de barrejar les dues coses, que el teatre respongui a voluntats polítiques i faci noves preguntes. Respostes, Déu me’n guard, però si el teatre és capaç de generar noves preguntes que estimulin tota la gent que hi és... A l’Ada Colau li ha de venir de gust anar al teatre, i a la vegada el teatre s’ha d’alimentar del que està explicant l’Ada Colau. És una mica cutre dit així, però s’entén.
I el món el salvarem?
Diuen que no, però vaja... Si no sé què passarà amb Barcelona i Catalunya, no vulguis saber-ho amb el món. Hem d’anar amb compte, jo crec que sí. I l’altra cosa és que hi ha culpables de com estan les coses. Jo abans pensava que no, que tots ho érem una mica, i he canviat.
Amb la crisi?
Potser m’he fet gran, però jo abans era molt reticent a totes les teories conspiratòries. Una pel·lícula explicava que, en el fons, tots els que manen són una colla de ludòpates, i jo crec que alguna cosa hi deu haver. És a dir, crec més que són ludòpates i irresponsables que no maquiavèl·lics. Però són culpables, sí. De frivolitat, de prendre’s les coses d’una manera molt poc seriosa i cultural. No crec que siguin culpables de reunir-se en un despatx i decidir com faran anar el món. Al revés, són culpables de no reunir-se prou i no prendre’s prou seriosament la seva responsabilitat.
El perfil
TONI CASARES. Nascut el 1965 a Barcelona, és el director de la Sala Beckett / Obrador Internacional de Dramatúrgia des del 1997, quan va agafar el relleu del dramaturg José Sanchis Sinisterra, creador d’aquest projecte cultural que ha sigut i segueix sent un dels vivers de la creació teatral catalana i que d’aquí un any obrirà una nova etapa en una nova seu al barri del Poblenou.
Casares havia sigut membre fundador de l’Aula de Teatre de la Universitat Autònoma de Barcelona i entre el 1989 i el 1992 va ser el coordinador del Centre Dramàtic de la Generalitat de Catalunya. També forma part del consell assessor del TNC i és membre del comitè executiu del Consell de Cultura de Barcelona.
Com a dramaturg ha dirigit obres com l’adaptació de Benet i Jornet de La plaça del Diamant, El club de les palles, d’Albert Espinosa, al TNC, El petit Eliof, d’Ibsen, i recentment George Kaplan, de Frederic Sonntag, a la mateixa Beckett.

Font: Justo Barranco (lavanguardia.com)

La Sala Beckett se convertirá en una de las nuevas fábricas de creación de Barcelona. Será la fábrica de la dramaturgia. El teatro de Gràcia fundado por José Sanchis Sinisterra, que ha sido decisivo para el actual boom de la dramaturgia catalana en todo el mundo, tenía que abandonar su actual sede en la calle Alegre de Dalt y el ayuntamiento de Barcelona le cedió hace cinco años el antiguo edificio de la cooperativa Pau i Justícia en Poblenou. La Beckett elaboró un ambicioso plan de transformación del edificio, que necesitaba profundas reformas, y presentó hace dos años un proyecto que habría costado unos 8,3 millones de euros y que permitía a la Beckett convertirse en la casa del Autor. En un espacio para acoger representaciones, para ofrecer sus cursos de dramaturgia y para acoger incluso a autores extranjeros en residencia.

Pero la crisis ha hecho inviable esa inversión. Y finalmente el ayuntamiento de Barcelona ha decidido dar un paso adelante y poner sobre la mesa el dinero necesario para una reforma más modesta pero que permitirá a la Beckett estar funcionando en Poblenou en como máximo dos temporadas. A cambio, la nueva Beckett se convierte en una de las fábricas de creación que el ayuntamiento ha ido impulsando estos últimos años por considerar la cultura un sector estratégico para el futuro de la ciudad.

Jaume Ciurana, máximo responsable de Cultura del ayuntamiento, ha presentado acompañado del actual responsable de la Beckett, Toni Casares, el plan de reforma, cuyas obras comenzarán este mismo mes. Un plan al que el ayuntamiento aportará dos millones de euros y el Consorci per a la Rehabilitació de Teatres otro millón más, sumados a los 350.000 que el municipio lleva invertidos ya en la nueva sala. La reforma, diseñada por el estudio Flores & Prats, intentará conservar el ambiente de la antigua cooperativa, que tenía ya una sala teatral.

En la planta baja, en la calle Pere IV, estará el nuevo teatro, con cabida para 250 espectadores, y también las oficinas y un amplio bar que permita el encuentro de espectadores, actores y autores. En la planta superior estará el Obrador de la Beckett, el brazo pedagógico de la institución. Sus numerosas aulas y su propia sala de representaciones, con cabida para unos cien espectadores.

Casi tres mil metros cuadrados cuya reforma ha de durar como máximo 14 meses y que han de servir además, ha dicho Ciurana, para impulsar de manera notable el eje cultural de Pere IV. Toni Casares se ha mostrado pletórico por el inicio de la reforma y ha dicho que lo que justifica esta nueva fábrica de creación no es el trabajo hecho ya por la Beckett, aunque ha sido mucho, sino el que les queda por hacer para que el actual éxito de la escritura teatral contemporánea catalana “no sea flor de un día”. Para dar un impulso estable a la dramaturgia catalana que triunfa hoy por el mundo con nombres como Pau Miró, Josep Maria Miró, Esteve Soler, Lluïsa Cunillé, Sergi Belbel y, por supuesto, Jordi Galceran.

Font: Laura Serra (ara.cat)
Tres reunions secretes tenen lloc al mateix temps. En una, un grup d'antisistema estudien emprendre accions clandestines per denunciar la deriva dels mitjans de comunicació i la cultura occidental. Volen muntar una campanya perquè artistes de tot el món signin amb el mateix nom. En una altra reunió, un grup selecte de guionistes elabora una ficció, per encàrrec de no se sap qui, que doni respostes a la crisi de valors de la societat. I la tercera reunió la protagonitza una mena de Club Bilderberg ultrasecret que ha de resoldre un conflicte que podria fer trontollar el sistema. Totes tres reunions tenen alguns elements comuns, un dels quals és el nom enigmàtic de George Kaplan. Aquest personatge, que s'inventa la CIA a la pel·lícula Perseguit per la mort de Hitchcock, és un dels esquers de les teories conspiratòries.
L'espectacle analitza "el lloc de la ficció al nostre món", explica el dramaturg francès Frédéric Sonntag (Nancy, 1978). "La ficció és dominant, no només per la indústria de Hollywood i les famoses sèries de televisió, sinó que genera un imaginari col·lectiu, influencia la nostra manera d'entendre el món, els mitjans i els poders i condiciona la nostra actuació", diu l'autor, un dels joves valors de la dramatúrgia europea que apadrina l'Obrador de la Sala Beckett. George Kaplan s'estrena avui a Catalunya, fins i tot abans que ell la dirigeixi a França.
Sonntag tracta "problemes de rabiosa actualitat"- diu Toni Casares- "fa teatre polític però no de tesi moral", destaca el director de l'adaptació -traduïda per Carles Batlle- que farà temporada tot el mes a la Sala Beckett, dins el festival Grec. "És un text interessant, divertit i emocionant i que no té complexos a l'hora de fer servir el gènere per connectar amb el públic", diu. L'estructura fragmentada de l'obra fa que l'espectador es generi preguntes constants: fins a quin punt la ficció és una eina de poder?, pot fer-se servir per donar instruccions morals?, hi ha algú que mou els fils en secret?, podria ser que fins i tot la revolta social estigui planificada? "Fins a quin punt a vegades la teoria de la conspiració és una excusa per no intentar canviar les coses?", apunta Casares.
Sara Espígul, Borja Espinosa, Francesc Ferrer, Jordi Figueras i Sandra Monclús protagonitzen aquesta comèdia revolucionària amb una narrativa no convencional en què l'autor assegura que hi ha introduït més humor que mai. La coprodueix la Sala Beckett amb el Theater Konstanz alemany, mostra del bon ull de la sala catalana. De fet, fins i tot Frédéric Sonntag assegurava que va ser després de participar com a autor a l'Obrador d'estiu que les seves obres es van començar a traduir a altres llengües. "Hi ha un abans i un després", afirma.
La Beckett no tanca Gràcia
Toni Casares també va confirmar que, malgrat que l'Obrador i les oficines de la Sala Beckett ja s'ha traslladat a la seu del Poblenou, el teatre no tancarà. Va assegurar que, de moment, l'espai d'exhibició té assegurada una temporada més a l'històric espai del carrer Alegre de Dalt, on es va fundar El Teatro Fronterizo el 1989. El teatre va perdre el litigi que mantenia amb el propietari de l'edifici, Núñez y Navarro, però ha arribat a un acord per no haver de marxar d'immediat.


Font: Laura Serra (ara.cat)
Cada festival Grec ofereix algunes obres per emmarcar. El principi d'Arquimedes de Josep Maria Miró va ser un d'aquests èxits memorables, petit en volum però gran pel ressò popular que va esgarrapar. Després d'omplir durant un mes d'estiu la Sala Beckett (el boca-orella va atreure 2.000 espectadors), ara La Villarroel recupera l'espectacle amb el mateix text i equip originals. Des del juliol, l'obra s'ha llegit a Moscou i a Normandia, i segueix tocant una temàtica candent: "La pederàstia és una anècdota, una excusa per parlar d'una problemàtica que s'ha incorporat en els últims anys a l'escola i és la pèrdua de l'afectivitat en el camp educatiu".
El protagonista de l'espectacle és un monitor de piscina (Rubén de Eguia) que fa un petó a un dels seus alumnes més porucs. La interpretació d'aquest gest (inofensiu i excessiu?) que en fan els pares dels alumnes, la directora del centre i un altre professor dóna l'oportunitat a l'espectador de posicionar-se a favor d'uns o altres -o de tots ells, segons el moment-. "No m'agrada el teatre resolutiu, sinó el que obre interrogants; volia obrir el debat", diu el dramaturg.
"Es nota que Miró és periodista per l'interès que té de trobar un tema del qual té molt sentit de parlar. Planteja un dilema moral, ideològic, filosòfic. T'obliga a enfrontar-te amb els teus propis dubtes i problemes", opina Toni Casares, director de la Sala Beckett, coproductora del muntatge junt amb el festival Grec. Aquesta temàtica s'acobla amb una arquitectura dramatúrgica complexa, que juga amb el raccord escenogràfic per fer avançar i retrocedir l'acció. La informació arriba a l'espectador de manera comprensible però fragmentada, igual que ho fa la informació a través de les xarxes socials i els mitjans de comunicació.
"Els protagonistes són quatre persones excel·lents que es troben en una situació que els desborda -diu Josep Maria Miró-. El món va més de pressa que la capacitat que tenim les persones per gestionar-lo". L'efecte nociu que poden tenir les xarxes sumat a la paranoia per la seguretat dóna com a resultat una societat asèptica. "S'ha transmès el virus de la por, i això ha obligat a modificar conductes", explica l'autor. Ell ho associa a "l'arribada del corrent puritanista que ve dels Estats Units".
Tot i que a l'obra només arribi a plantejar una problemàtica complexa, en el fons la decisió d'abordar aquest tema ja diu molt del posicionament de l'autor: "M'agradaria pensar que encara podem fer les coses d'una altra manera", afirma.


Font: Laura Serra (ara.cat)
"Quina enveja, l'Almeria Teatre, de tenir un projecte com aquest!", confessa, sincer, Toni Casares, director de la Sala Beckett. Poder penjar un cartell en què hi hagi junts Josep Maria Benet i Jornet com a autor, Xavier Albertí com a director i Jordi Boixaderas com a protagonista fa venir salivera a tots els directors dels teatres catalans sense excepció. Així, ¿com han anat a parar tres estrelles del teatre català -primeres espases en el seu àmbit- al cartell d'una sala petita i encara poc coneguda com l'Almeria Teatre? "Per la generositat dels implicats, del Papitu [Benet i Jornet]", respon Víctor Álvaro, director del teatre i de la companyia que el gestiona, Gataro. "És un luxe", admet.
La postura de Benet i Jornet era taxativa: "No volia anar al Teatre Nacional o al Teatre Lliure, perquè s'ha de donar pas a la gent jove. En un moment determinat vaig decidir que ja hi havia treballat molt. He tingut molta sort, jo. Ara hi han d'entrar altres autors". Quan va tenir acabat Com dir-ho? va oferir el projecte directament a Víctor Álvaro, a qui no coneixia. "Sempre ho ha predicat i ho ha practicat, durant tota la carrera. Li ha agradat descobrir nous espais", corrobora Casares.
El caramel de la proximitat
Al marge dels principis morals, les sales alternatives poden competir -com a mínim- amb una cosa: les dimensions. "Quan estàs avesat a treballar en una sala gran, tenir una relació més pròxima amb el públic és un plaer, és un treball més minuciós, destil·lat", diu Xavier Albertí, que a partir del juliol dirigirà un teatre tan enorme com és el Nacional. "És un altre registre totalment diferent -hi coincideix Boixaderas-. A la Sala Gran tens una gamma de recursos limitada. Aquí és molt més gran". S'hi pot xiuxiuejar. S'hi veu la suor i els plors. Es pot jugar només amb gestos facials.
A l'escenari, a més, només hi han col·locat una taula, dues cadires i un moble. Molt assequible. "L'obra dura 70 minuts i es pot resumir en 2 minuts. Perquè no importa el què i el com. Els textos ara estan més preocupats a relatar esdeveniments. Aquí, en canvi, la partitura reclama una maduresa actual poc habitual".
La crisi i la caiguda del nombre de produccions teatrals pot fer que teatres i projectes austers puguin aspirar a tenir primeres espases. El musical The wild party al Teatre Gaudí, per exemple, compta amb Roger Berruezo, Xenia García, Xavi Duch i Maria Santallusia, habituals titulars de grans musicals que van confessar que ara disposaven d'"un parèntesi". "Segur que el context i els moments que estem vivint ajudaran a reformular relacions -accepta Álvaro-. Vivim una sacsejada, i això propiciarà noves combinacions i fórmules. Però nosaltres no som una sala alternativa. No rebem subvencions. Funcionem amb la taquilla". I aquest és el risc que ha pres la companyia de Com dir-ho? .
El paper de les 'alternatives'
Fins fa pocs anys les sales petites o alternatives eren el refugi dels autors catalans. A mesura que el teatre català ha guanyat múscul, cada cop més dramaturgs han fet el salt a grans teatres i espais comercials. "Trobo que és molt sa. El que passava amb els actors, que un que treballava en un culebró podia anar a una alternativa, al Nacional i a una sala comercial, ara passa també amb els autors i directors. I em sembla que és una cosa molt específica del teatre català, que no passa en llocs com Madrid", apunta Casares. De casos n'hi ha a grapats: des de Pere Riera fins a Jordi Casanovas, passant per Guillem Clua o Carol López.
Però també passa just el contrari. "Sempre hem dit que les sales petites no només han de donar a conèixer els autors més joves, sinó que també han de servir perquè els consagrats es puguin posar en dubte, puguin experimentar, treure's vicis", diu Casares. L'exemple paradigmàtic és el Burundanga de Jordi Galceran. Cap teatre li volia estrenar perquè tractava un tema espinós, i se'n va aprofitar la petita Sala FlyHard. Però també li ha passat a Benet i Jornet: "Era l'autor dels culebrons i alhora s'ha mogut sempre en l'estricta modernitat a l'hora de fer teatre", diu Casares. "Tinc la impressió que als teatres privats no els interessa el que escric. En canvi, hi ha els teatres petits que estan treballant com feres i m'obren les portes. Per a mi és tan important l'Almeria com el Liceu", opina Benet.
"¿Aquesta obra es podria haver fet a la Sala Tallers? Sí. Però s'ha donat la conjunció del Papitu i d'una gent a qui els va la vida amb el teatre", diu Albertí, que destaca el compromís de tot l'equip. L'Almeria Teatre, per cert, és al carrer Sant Lluís, 64.


Font: ACN via ara.cat
La Sala Beckett només té assegurada la seva programació fins a finals d'any i la resta de la temporada fins al Festival Grec es troba sota un gran interrogant i supeditada al que passi amb les ajudes de la Generalitat, del Ministeri de Cultura i l'Ajuntament de Barcelona. La sala ha rebut una greu estocada per part del ministeri de Cultura, que hi destinarà zero euros, tot i que el seu director, Toni Casares, ha admès que ja estava molt tocada abans de la notícia. Tanmateix, la programació prevista la tiraran endavant malgrat que fa un any que no reben els recursos de la Generalitat. "Hem estat obligats a demanar un crèdit i estem treballant en funció d'uns convenis signats, però el líquid no ha arribat", ha explicat.
Casares ha exposat que podran fer el que hi ha previst fins a finals de desembre: La Festa, de Spiro Scimone, dirigida per Orlando Arocha, i Vespres de la Beata Verge, d'Antonio Tarantino, dirigida per Jordi Prat. El problema vindrà però a partir del pròxim any. El director teatral ha destacat que a hores d'ara el projecte i la filosofia de la Sala Beckett no és que pugui desaparèixer sinó que ja ho ha fet. "La Beckett no és només un espai, sinó una filosofia i una forma de ser i això ja no és el que era fa dos o tres anys", ha afirmat. Tot i això, ha recalcat que segueixen "fent coses amb la seva manera d'entendre la creació teatral".
Casares ha alertat que ara "està sobre tot en perill la capacitat de producció" i que, d'altra banda, la segona pota de la Sala Beckett, l'Obrador, també està molt amenaçada. "L'activitat de l'Obrador es va consolidar fa 10 anys gràcies a que vam poder incorporar uns espais a la Beckett on s'hi fan cursos, laboratoris, assajos... aquests espais els tenim perquè paguem un lloguer. Abans de començar a fer coses més dràstiques el primer que caurà serà això". El director de la sala ha dit que això no vol dir que es decideixi acabar amb l'activitat de l'Obrador, però s'intentarà fer d'una altra forma.


Font: Laura Serra (www.ara.cat)
Si hi ha hagut un sector cultural que els últims anys ha pogut treure pit és el de les arts escèniques. Les xifres parlen per si soles. El creixement del públic fins prop dels somiats 3 milions d'espectadors ha anat acompanyat de mèrits artístics: el sorgiment de noves fornades de dramaturgs brillants -Benet i Jornet, Belbel i Galceran ja no són els únics que venen fora-; l'aparició de companyies artístiques en quantitat i qualitat -la FEI, Egos Teatre, La Perla, FlyHard, la tropa Manrique, etc.-; la projecció de talents singulars com Calixto Bieito; la consolidació d'una xarxa formada per sales públiques, privades i alternatives, que a sobre tenen una relació exemplar entre elles; el paper de festivals punters com Temporada Alta; la promoció dels estudis escènics; el manteniment dels ajuts a la creació, i el creixement de les sales i els auditoris repartits per la geografia catalana.
No ha sigut una bombolla inflada artificialment: ha sigut un treball de formiga gradual i vocacional que per això ha resistit els primers anys de crisi. Fins a aquest 2011-12. A falta de xifres de final de temporada, hi ha fets consumats que auguren un futur tèrbol. La rebaixa dels ajuts públics als grans equipaments i fires, que arriba fins al 20%, ha fet caure el nombre d'espectacles que es programen a l'any i això condemna artistes i tècnics a l'atur. La davallada radical de la contractació de gires per culpa de la crisi dels ajuntaments -situació encara més greu a Espanya, on hi ha impagaments milionaris- deixa a l'estacada grans i petites productores o companyies "que tindran una subsistència difícil", avisa Anna Rosa Cisquella, de l'associació professional Ciatre. "Artísticament serà nefast", deia. El teixit cultural i el nivell artístic cauran inevitablement. La majoria de sales ja no poden coproduir muntatges propis i cedeixen l'espai a companyies que són les que han de córrer el risc de guanyar-se la taquilla per pagar des del tècnic fins a la publicitat.
Les sales alternatives no estan millor. La Generalitat no respon econòmicament al conveni signat i prorrogat des de fa un any, cosa que obliga projectes d'èxit com la Beckett a demanar un crèdit perquè no pot pagar els proveïdors. "La situació no és dramàtica, és tràgica. Les alternatives estan a punt de la desaparició", afirma Toni Casares.
L'increment de l'IVA, doncs, arriba per afectar l'únic element de l'equació que estava sa: el públic. La mesura obligarà a apujar el preu de les entrades i serà un atac directe al consumidor, com ha destacat Daniel Martínez, de l'associació empresarial Adetca. Una estocada mortal a l'augment del consum que no solucionarà el forat d'Hisenda i que suposarà el ser o no ser de tot un sector.

TEXT: JOSEP POUS I PAGÈS
DRAMATÚRGIA: PERE RIERA
DIRECCIÓ: TONI CASARES
INTÈRPRETS: LLUÍS SOLER, SARA ESPÍGUL, MIQUEL BONET, QUIMET PLA, BORJA ESPINOSA, ENRIC ARQUIMBAU, CARLES ROMERO, PEP CRUZ, JEP BARCELÓ, ROSER CAMÍ, AINA RIPOL, MONTSE SAGUÉS
PRODUCCIÓ: TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA
SALA PETITA (TNC)

Toca recuperar clàssics i de vegades sense cap ordre ni classificació possible. Un bon exemple el vam trobar amb aquest Rei i Senyor. La història de una noia, eternament enamorada del seu pretendent a qui el pare de la noia li agafa mania i la obliga a casar-se amb un altre. Història que en paper i muntada dóna per poc més de tres quarts d'hora, i la hora i un quart restant només hi ha palla i més palla sense res important que mostrar.

Molt ben ambientada amb un altra escenografia del genial Max Glaenzel, amb el menjador d'una casa de pagès, que fan que la Sala Petita es faci gran per acollir-la. Pere Riera, adapta el text, però la llarga duració del mateix impedeix degustar la poètica i l'èpica del text. 

Gran interpretació de la majoria del repartiment especialment el Pep Cruz, el Quimet Pla i la Sara Espígul, que torna un cop més a trepitjar la Sala Petita del Nacional on va conquistar a públic i crítica amb la seva interpretació de Una vella, coneguda olor. 

En Toni Casares considera necessari la recuperació d'aquest text com a nova dramatúrgia. Més aviat vella, d'aquelles que es troben en un calaix creant pols i que alguns voldríem que encara romangués allà, perquè de poc ha servit rescatar-la. Amb la gran fornada de dramatúrgia catalans que tenim actualment no cal rescatar velles glòries sinó donar l'oportunitat a les noves.

REI I SENYOR

by on 21:18
TEXT: JOSEP POUS I PAGÈS DRAMATÚRGIA: PERE RIERA DIRECCIÓ: TONI CASARES INTÈRPRETS: LLUÍS SOLER, SARA ESPÍGUL, MIQUEL BONET, QUIME...


Imatges gelades és una obra de teatre de Kristian Smeds però podria ser l'àlbum de fotos d'una família. És com si la filla muda d'una casa -que descobrim víctima d'un accident- passés pàgines i seleccionés deu moments de la seva nissaga familiar. Als retrats hi apareixen una mare soltera, un pare absent, una filla sotmesa als desitjos materns, un predicador que manté l'esperança en la fe i la nena muda. La directora, Alícia Gorina, ha agafat aquests cinc personatges d'una família i els ha col·locat aïllats cadascun en una casa d'un poble de miniatura "per convertir l'anècdota familiar en una denúncia social i política". D'aquest text del dramaturg més innovador de les lletres fineses -Premi de Teatre Europeu per a les Noves Realitats Teatrals, que atorga la UE- li va atreure l'anècdota: "Veure que m'he convertit en la meva mare i que la meva filla és igual que jo a la seva edat és horrorós", lamentava Gorina ahir a la Sala Beckett, que acollirà l'estrena dijous. L'herència i la repetició són dos dels temes que retrata Imatges gelades , que també es pot llegir com "una crítica social a la falta de referents, sobretot espirituals, d'una societat que no sap on agafar-se".
El director de la Beckett, Toni Casares, comparava Smeds amb Heiner Müller pel fet de ser "poètic, estomacal, crític, poc convencional". No és del tot críptic ni és intel·lectual, assegurava Gorina, però sí que acceptava que no es pot seguir com una història amb un fil argumental.
Imatges gelades són 10 escenes pràcticament independents, quasi totes monòlegs durs, salvatges i poètics, amb un tractament plàstic molt potent visualment -en part gràcies a una escenografia de Sílvia Delagneau, juntament amb Gorina i membres de la plataforma IndiGest-. Finlàndia, el seu silenci, la introspecció, els racons foscos de l'ànima, són el paisatge de l'obra. Serà el tercer muntatge finès de Gorina -els altres dos eren de Saara Turunen- i l'estrena a l'estat espanyol d'un text de Smeds. Anna Alarcón, Pepo Blasco, Mireia Gubianas, Sergi Misas i Maria Pau Pigem formen el repartiment.
Font: Laura Serra (www.ara.cat)
Com bé afirma el Toni Casares, "el teatre contemporani necessita una renovació constant", per això a partir d'aquesta setmana la Sala Beckett ens ofereix un cicle de teatre jove format per dues obres: Limits i Dinou i altres activitats com una taula rodona (Teatre per a joves o teatre?) demà dijous a les 19h, tallers d'escriptura gratuïts per a joves a càrrec de la Cristina Clemente, el Víctor Muñoz i Calafell i el Jordi Prat i Coll el divendres 20 i el diumenge 22 d'abril i trobades amb les companyies de Límits i Dinou.

Límits serà la primera obra que es representarà des de dijous 12 fins a diumenge 15 d'abril a l'horari habitual, ja que per les condicions de la sala no es poden canviar els horaris normals. L'obra parla de la síndrome de l'Emperador, on els fills maltracten als pares física i psicològicament. Límits està escrita per Marta Solé Bonay i barreja el teatre amb el cinema tant en la seva escriptura com la seva posada en escena en un intent per apropar la història al públic jove. Pel Miquel Àngel Raio, el seu director és un exemple de "teatre de reconciliació de joves, ja que permet, a la sortida de la funció, obrir un debat entre pares i fills sobre el que han vist. Límits segueix un model realista i de conflicte social."

A partir del 19 d'abril i fins el 29 del mateix mes es podrà veure Dinou de Ferran Joanmiquel i que dirigeix Carles Fernández Giua. Dinou es el viatge que inicia el Cesc, el seu protagonista, de la recerca d'un mateix després de la mort sobtada del seu pare tres anys abans en un accident de cotxe. Segons el Carles Fernández Giua a tots els personatges els falta alguna cosa, són inestables. La mort està present en aquest viatge i es tracta d'una manera força èpica. Aquesta absència del pare ho condiciona tot. Al igual que en Cesc que pensa que tot és possible. Per acabar-lo d'arrodonir, el pare del Cesc treballava en una agència espacial i l'obra conserva aquestes pinzellades científiques.

La Sala Beckett ha llençat un preu especial pels menor del 25 anys, que tindran entrades a 6€, presentant el DNI a taquilla.

El Toni Casares intenta que amb aquest nou cicle es posi la primera pedra perquè a Barcelona hi hagi més sales amb programació estable de teatre jove com passa a d'altres països com Alemanya. La pedra està posada ara cal esperar aviam si d'altres d'uneixen a la iniciativa.

Font: Elisa Díez (Butaques i Somnis)