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Font: Laura Serra (ara.cat) | Foto: R. Marigot
A l’encíclica de Lluís Pasqual que obre el programa de la temporada 2015/16 hi ha la clau per entendre’n els continguts. D’una banda, celebra que “una part del poder hagi tornat a les mans de l’esquerra”, i especifica: “Una esquerra més humanista”. I, de l’altra, diu que després de quatre temporades “d’economia de guerra” té la sensació d’haver tocat sostre en activitat (526 funcions). Ara toca gratar cap a la profunditat. “Ha arribat el moment de pensar”, acaba dient. I d’aquí les 32 obres escollides, que aborden el poder, les ideologies i les identitats. En el seu 40è aniversari el Lliure es posa seriós i obre un nou espai anomenat Mirador per reflexionar tant amb el públic com amb els professionals. Aquí se seleccionarà la nova Kompanyia jove i se’ls farà un training. Aquestes són 5 claus de l’any que ve. 
La Sardà i les dones fortes
Les grans actrius tindran gran protagonisme. Obren temporada Rosa Maria Sardà i Míriam Iscla amb dos monòlegs de l’autor italià Stefano Massini: una se n’anirà a la franja de Gaza i l’altra encarnarà la periodista assassinada Anna Politkóvskaia. Hi haurà dos monòlegs més amb veu femenina: Laia Marull interpretarà una dona obsessionada amb La llista -producció de La Brutal, text canadenc dirigit per una actriu canadenca, Allegra Fulton- i Marc Martínez dirigirà la superwomanquotidiana Clara Segura a Conillet, de la barcelonina Marta Galán. 
Madrid, els reis i la nova política
“Ha existit sempre un diàleg d’anada i tornada”, deia Pasqual sobre el fet que sis espectacles del cartell siguin produccions madrilenyes. Les escollides sorgeixen de projectes singulars: un és el Teatro de la Ciudad, en el qual tres dramaturgs de moda (Alfredo Sanzol, Andrés Lima i Miguel del Arco) revisiten amb ulls contemporanis textos clàssics - Edipo ReyMedea i Antígona, i aquí també amb protagonistes femenines potents com Aitana Sánchez-Gijón i Carmen Machi-, i l’altre ve de l’alternatiu, crític i cooperatiu Teatro de Barrio i és El rey, l’esventrament de la figura de Joan Carles I a càrrec dels ex-Animalario. A més, també hi haurà El alcalde de Zalamea de la Compañía Nacional de Teatro Clásico i l’ Invernadero de Harold Pinter dirigit per Mario Gas. 
‘Hamlet’ i els clàssics
Les tragèdies clàssiques, però, tindran el seu cim en el Hamletshakespearià que protagonitzarà Pol López i dirigirà Pau Carrió -tàndem guanyador del Victòria d’Enric V estrenat el 2014- amb Eduard Farelo, Rosa Renom, Xicu Masó i Maria Rodríguez. Sergi Belbel dirigirà Maria Estuard, la batalla de reines de Von Schiller que protagonitzaran Míriam Alamany i Sílvia Bel. També hi haurà la relectura contemporània a càrrec de Marc Montserrat de Relato de un náufrago basada en l’obra de García Márquez que el va obligar a exiliar-se. 
De Filippo i els contemporanis
Lluís Pasqual aportarà la dosi d’humor imprescindible per oxigenar la temporada amb el díptic A teatro con Eduardo, d’Eduardo De Filippo, i un repartiment extraordinari (Jordi Bosch, Boris Ruiz, Ramon Madaula, Mercè Sampietro, etc.). Oferirà una mirada còmica sobre el teatre -cridada a ser Els feréstecs del 2016- que es complementarà amb Premis i càstigs, obra de l’argentí Ciro Zorzoli creada amb una companyia T de Teatre ampliada. 
Si bé la hibernació de la Kompanyia jove durant un any farà pujar la mitjana d’edat dels repartiments, la dramatúrgia contemporània serà majoritària. Josep M. Flotats tornarà al Lliure de Gràcia amb Ser-ho o no (per acabar amb la qüestió jueva),teatre polític en clau de comèdia de Jean-Claude Grumberg. En veu baixa,d’Owen McCafferty, abordarà la vida després de deixar les armes, arran del cas nord-irlandès. I L’inframón,de Jennifer Haley, es qüestionarà la moral en l’era digital a partir d’un Andreu Benito pederasta.
També hi haurà dos muntatges internacionals: el monòleg 887, de Robert Lepage, i La parola canta, dels germans Servillo. D’autors catalans, a més de Galán, es veuran dos finals de trilogies: la família de Vilafranca de Jordi Casanovas (vist ja en gira) i la família de Sota la ciutat de la companyia Arcàdia. 
Lear, èxits i reposicions
Tres espectacles que han fregat el 100% d’ocupació aquesta temporada tornaran la vinent: El rei Lear amb Núria Espert, l’aquelarre de pallassos Rhum i El curiós incident del gos a mitjanit, que salta de Gràcia a Montjuïc. El Teatre Lliure ha tornat a fer un nou rècord: preveu arribar als 110.000 espectadors (1.500 més que un 2013/14 “de miracle”) i obté un 81% d’ocupació mitjana.

Fuente: Rocío García (elpais.com) | Fotos: Gorka Lejarcegi
El Teatro de La Abadía de Madrid será en unos días el ágora, esa plaza pública de la antigua Grecia, ese lugar de reunión y discusión, las asambleas que concitaban a ciudadanos de toda clase y condición. Será una ágora en torno a la tragedia griega, al origen del teatro, con la representación de tres obras míticas y universales —Antígona, Medea y Edipo Rey—, que llegarán al escenario de La Abadía a partir del próximo martes día 21 bajo la dirección de tres grandes de la dramaturgia española, Miguel del ArcoAndrés Lima y Alfredo Sanzol. Será una ocasión para entrar en la esencia de la condición humana, a través de la vida de héroes y de mitos, de muertes y venganzas, de amores e inmortalidad, de celos. Nace así el Teatro de la Ciudad, uno de los proyectos más ambiciosos y novedosos en el panorama teatral español, con el objetivo de aunar esfuerzos de creación colectiva y generar un espacio físico y humano que sirva de investigación, producción y exhibición de las obras que se vayan poniendo en marcha.
El Teatro de la Ciudad, impulsado por Del Arco, Lima y Sanzol como una gran fiesta ciudadana y colectiva en torno al teatro, cuenta con el apoyo decidido y entusiasta del director de La Abadía y benefactor de esta iniciativa, José Luis Gómez, —”nunca ha habido nada parecido”—. La vocación de esta aventura es la de ser sostenible en el futuro y la de abrir sus puertas a otros creadores contemporáneos y a nuevos valores de la escena teatral.

Antígona


Antígona es la obra de Sófocles que dirige Miguel del Arco. La protagonista se enfrenta a los dictados políticos del rey de Tebas, su tío Creonte, anteponiendo lo que cree ser su realidad familiar. Junto a Manuela Paso (Madrid, 1969) intervienen en la obra Carmen Machi, Ángela Cremonte, Cristóbal Suárez, Raúl Prieto, José Luis Martínez, Silvia Álvarez y Santi Marín.


Compartiendo un mismo espacio escénico, los montajes de las tres tragedias griegas se irán alternando a lo largo de los días (del 21 de abril al 21 de junio), de tal modo que los espectadores podrán asistir en una misma semana a las tres representaciones. Al frente de las tres tragedias griegas están grandes nombres de la interpretación, junto a actores de sólidas carreras en la escena. En Antígona de Sófocles, dirigida por Miguel del Arco, la actriz Carmen Machi se meterá en la piel de un hombre poderoso, Creonte, el rey de Tebas enfrentado a su sobrina Antígona, papel que interpreta Manuela Paso. Aitana Sánchez Gijón será Medea, la obra de Séneca que dirige Andrés Lima, y Juan Antonio Lumbreras hará de Edipo Rey en la pieza de Sófocles dirigida por Alfredo Sanzol. Esta propuesta se completará con unas veladas a las que han puesto el nombre de Entusiasmo, una combinación de locura y sabiduría a celebrar los fines de semana, en los que reinará el factor sorpresa, un espacio imprevisto, que un día se puede convertir en un baile, otro en un coloquio, un discurso, una canción o un debate. El espectador no sabrá de antemano cuando o dónde se producirá el hecho teatral.
Ya hace días que el ágora ha entrado en esos patios idílicos de La Abadía. Lo hizo en la primavera pasada cuando unos talleres de investigación unieron a actores, directores, investigadores, dramaturgos, escenógrafos y oyentes en tono a las claves de las tragedias griegas, su puesta en escena y las motivaciones de los personajes, y lo hace ahora en un enérgico trajín de idas y venidas, de ensayos finales en el espacio escénico elegido, en el que no faltan los nervios pero tampoco el júbilo y la pasión.

Creonte


En la versión escrita por Miguel del Arco, Creonte es una mujer. Carmen Machi (Madrid, 1963) resalta que tanto Antígona como Creonte son unos personajes con los que cualquiera puede empatizar. “He aprendido que en la tragedia el que tiene la palabra tiene el poder y el que habla tiene la razón. Este el dilema de la tragedia, abocada a un final terrible”.


Aitana Sánchez-Gijón tiene la garganta destrozada y la boca llena de llagas. Sabe que será cosa de apenas unos días, que ese dolor emocional que se ha traducido en dolores físicos desaparecerá. Está sin duda ante uno de los papeles más atrayentes de su carrera, Medea, esa hija de reyes, descendiente del linaje del dios Sol, abandonada, desterrada, repudiada como si fuera basura, una mujer poderosa a la que le es arrebatada de un plumazo su dignidad y que decide vengarse dando muerte a sus propios hijos. “He pasado la fase inicial del miedo y el peso que supone interpretar a un personaje mítico como este, llevado a escena a lo largo de la historia por grandísimas actrices, he superado ese primer momento que puede llegar a paralizarte y ahora me siento como si llevara los 46 años que tengo preparándome para poder afrontar algo así. El proceso de trabajo e investigación que hemos realizado me ha ayudado mucho a naturalizar de alguna manera ese acercamiento a Medea, a no sentirme aplastada por el peso de los siglos y la historia y a sentirlo como algo propio". El personaje de Medea se ha ido infiltrando en el subconsciente de la actriz, —“en algún lugar que no controlo racionalmente”— y poco a poco se ha ido apoderando de ella. “Todo esto ha ido brotando en los ensayos desde el primer día de manera muy clara, como que el camino del dolor estaba ya trazado y a partir de ahí todo ha ido saliendo como sin esfuerzo. Como si de alguna manera se hubiera apartado de mí el lado racional y analítico que tengo, me he quitado resistencias y control y me he dejado llevar”. Sánchez Gijón sabe del poder de las palabras y de la acción de esta mujer desbocada por el amor al guerrero Jasón. Como madre, —“al principio no podía leer sin sollozar la escena de la matanza de los hijos”— decidió dejar a un lado a “Aitana” y meterse en “el dolor de una mujer que ya está muerta, que ha antepuesto su amor ante todas las cosas, que ha sido ya capaz de matar en el pasado, de despedazar a su propio hermano”. “He intentado comprender desde ese dolor que te inunda y te obsesiona y te hace escoger el camino de la destrucción total. Medea raya la locura, pero no está loca. Lo más terrible de todo es que uno puede llegar a comprender en qué momento se traspasa esa línea en una mente que no está enferma. Mata a sus hijos y se arrepiente pero a continuación clama: ‘Un intenso placer me penetra a mi pesar y crece".
La escenografía en la sala Juan de la Cruz, de La Abadía, es la misma para los tres montajes, unos cortinajes negros de flecos y el espacio ovalado del teatro, aunque con diferentes elementos. En Medea uno entrará como en un paisaje oscuro de ceniza, lava y rocas, con dos muñecos de barro de terracota, un contrabajo a un lado, dos sillas que se moverán y un traje de novia colgado al fondo en referencia a Creúsa, la hija de Creonte causante del repudio de Jasón a Medea. Una larga mesa de banquete, con restos de comidas y bebidas y centros de flores, acogerá el drama de Edipo Rey, mientras que Antígona utilizará una gran bola transparente colgada del techo sobre la que proyectarán imágenes.

Medea


Uno de los grandes personajes de la literatura, Medea, de Séneca, fue una mujer que, desquiciada por los celos y la amargura, mató a sus hijos. A Andrés Lima, su director, le inquieta desde hace tiempo ese crimen, “el más atroz que uno puede imaginar”. Junto Aitana Sánchez-Gijón (Roma, 1968) interpretan la obra Joana Gomila, Laura Galán y Andrés Lima.


“¿Te parece una locura que Creonte sea una mujer?” La pregunta que le planteó Del Arco a Carmen Machifue toda una sorpresa. “Espérate que lo lea de nuevo y te digo”, le contestó cauta. Hoy la actriz, que vuelve de nuevo con la obra de Sófocles a romper moldes interpretativos, revisó el texto una y otra vez y no vio nada que impidiera que ese poderoso rey de Tebas fuera una mujer. “En ningún momento hemos echado de menos algo que nos diera a entender que estábamos traicionando la verdad. Por el hecho de que Creonte sea una mujer ni mejora ni empeora la función, pero sí creo que en el enfrentamiento con Antígona se afronta de manera más directa la lucha de poderes. El poder no tiene sexo. Son dos personajes muy orgullosos que se creen en posesión de la verdad. Al ser dos mujeres, la situación se iguala mucho y a mí eso sí que me parece interesante. Noto además que crece en potencia sobre todo en la escena con su hijo Hemón”.
Es domingo, acaba de terminar un ensayo y Machi se ha vestido de Creonte para la foto: botas altas, camisa transparente negra y una casaca también negra, que contrastan con los labios rojos. Independientemente del hecho de que ese rey de Tebas ahora sea una reina, a la actriz le ha cambiado mucho la percepción que se tiene de Creonte. “Creo que estamos un poco equivocados. Le defiendo porque le tengo que interpretar pero también porque tengo fe en su honestidad. Lanza un discurso al pueblo en su toma de posesión al que yo votaría con los ojos cerrados. Quiere un país democrático donde haya paz y donde se respeten las leyes. Para ello comienza elaborando una decreto que afecta a su propia familia, pero lo último que se espera es que sea un miembro de esa familia, su sobrina Antígona, la que socave la autoridad. Ahí empieza el conflicto y ante la envergadura de ese enfrentamiento rechaza la corrupción y el tráfico de influencias llegando hasta sus últimas y trágicas consecuencias. Visto así, creo que Creonte está cargado de razones. No creo que represente el abuso de poder, sí el poder y la autoridad. Es la ley", asegura Machi que reconoce, sin embargo, que el orgullo y la cabezonería terminan por socavar las razones de este mito de Sófocles.

Edipo rey


Escrita por Sófocles, es, según Aristóteles, la tragedia más perfecta. “Me impresiona mucho la historia de un hombre que descubre que toda su vida está construida sobre una mentira”, dice su director, Alfredo Sanzol. Junto a Juan Antonio Lumbreras (Cáceres, 1973) trabajan Natalia Hernández, Elena González, Eva Trancón y Paco Déniz.


No lo tiene tan claro Manuela Paso que ve en su personaje, Antígona, a una mujer que lucha contra el sistema y unas leyes injustas e inhumanas. También contra el abuso de poder que cree representa sin dudas Creonte. ¿Dónde está la ley? ¿dónde están sus límites? ¿quiénes imponen esas leyes y desde dónde lo hacen? ¿las leyes se tienen que imponer o puede haber un diálogo con el ciudadano? Todas estas preguntas han atravesado las reflexiones de Manuela Paso, que confiesa que Antígona es el gran personaje de su carrera, uno de los papeles más desafiantes a los que se ha enfrentado nunca. “Tiene una fuerza extraordinaria. No es fácil encontrar papeles con el misterio, la garra y la fuerza de esos mitos del teatro griego. Es lo más potente que una actriz puede hacer sobre un escenario. Es una experiencia poderosísima”, asegura Paso, que sigue el consejo que le dio su profesor Juan Pastor: ‘a un actor entregado se le perdona todo’. Y ella se entrega con tal sentimiento que tiene la sensación de que aparca su vida como Manuela y entra literalmente en cada función a vivir la de Antígona.
Y en esto que llega el padre, Edipo rey, al que Antígona acompañó al exilio tras su expulsión de Tebas, tras matar accidentalmente a su padre y casarse con su madre. La tragedia de Edipo nunca deja de interesar. Ese mito con pies de barro es para su intérprete, Juan Antonio Lumbrera, un ejemplo de dignidad. Fue Alfredo Sanzol quien le aconsejó rebuscar en experiencias personales existencias trágicas. Y él la encontró en su bisabuela que perdió de manera violenta y terrible a casi todos sus hijos y que, sin embargo, nunca se vino abajo. “Esa dignidad y verticalidad es la que yo he intentado impregnar a Edipo, un personaje cuyo afán de saber y de conocer, pese a quien pese y cueste lo que cueste, le llevan a la desgracia. “Con Edipo uno descubre que muchas veces el conocimiento te hace muy desgraciado, como se puede ver hoy con los ejemplos de personas como Snowden, Falciani o Julian Assange y sus papeles de Wikileaks. Todos estos personajes demuestran que todavía sigue habiendo gente que quiere llegar al fondo de la verdad pese a las dificultades y desgracias que recaen sobre ellos”.
Analogías o no, las tres tragedias griegas son para sus directores una oportunidad de mirarse en el espejo para plantearse preguntas y no sentencias, para mostrar el lado más oscuro del ser humano, sin rehuir la mirada al conflicto. “Queremos meter el dedo en nuestras llagas y mirar de frente el dolor”.

Fuente: Elisabet Sans (elpais.com)

Les separan dos décadas, pero las une 1988. Ese año, la carrera de Aitana Sánchez-Gijón despegaba gracias a su papel en la película Bajarse al moro, y, en octubre, nacía en Madrid Irene Escolar, en una familia que marcaría su destino. Ahora se han encontrado en el reparto de La Chunga, aunque no por casualidad. Aitana se enamoró de la novela de Mario Vargas Llosa al instante, y sin saber cómo podría enfrentarse a un personaje tan opuesto a ella, según confiesa, tuvo claras dos cosas. Debía convencer al Nobel de Literatura –con quien ya había hecho tres producciones, él también como actor– y hacerle creer que Joan Ollé podía dirigir su adaptación al teatro. Conseguido. Su siguiente paso fue llamar a Irene, solo ella podía ser la Meche de la obra. “Me transmitió tal entusiasmo y tal necesidad de que lo hiciera yo… recuerdo, incluso, dónde estaba cuando recibí la llamada. Fue una sensación de mucha responsabilidad y felicidad que apuesten tanto por ti, y más si es ella”.

“Ella” es una de las actrices más consolidadas del cine y del teatro español. Pero la admiración es mutua. Aitana (Roma, 1968) afirma sin dudar que no se ha cruzado con muchas jóvenes actrices como Irene. “Es el ejemplo de un camino acertadísimo. Está teniendo una carrera muy seria, muy rigurosa en sus elecciones, sobre todo porque apuesta por el teatro, su pasión, no se deja tentar por cantos de sirena”. Aitana, para quien los jóvenes actores deberían hacer más teatro, asegura que ella no necesita sus consejos.
Con solo nueve años, Irene se subió al escenario por primera vez. Nada extraño, teniendo en cuenta que tiene sangre Gutiérrez Caba. “Mi familia siempre me ha ayudado, no para que me dieran papeles, sino para entender la responsabilidad y la disciplina que conlleva esta profesión”. No siente el peso de sus apellidos, pero sí la presión de la responsabilidad. “No va a menos”, advierte Aitana. “Parece que con la experiencia, y si ya tienes una posición determinada, uno puede relajarse. En absoluto. Cada vez es un reto nuevo y la expectativa de la gente es mayor. Y hay que estar a la altura e, incluso, superarlo si puedes”.
Entre teatro, cine y televisión, las dos lo tienen claro. Es en el teatro donde encuentran los papeles que les gustan, los más completos. “Siempre ha habido personajes femeninos más fuertes, sobre todo a medida que cumples años. En el cine eres el objeto de deseo unos años, luego pasas a ser su madre”, lamenta Aitana. “De actriz buenorra nunca me ofrecen nada, creo que tampoco lo soy…”. Ante la sorpresa de Aitana, Irene añade: “Tampoco ando buscando eso”.
Aitana adora los ensayos y los momentos de creatividad que estos permiten, “querría ensayar siempre”. Irene se quiere quedar donde está, donde es feliz. “Estoy en la edad de formarme, ya habrá tiempo para ganar más dinero… el día que decida dar el salto será porque ya tenga una base sólida. Es una escuela maravillosa, no hay sitio donde esté mejor que aquí”.
Hasta el 16 de junio en un principio, y ahora hasta el 30 de junio ya que la función ha sido prorrogada, las dos actúan en el teatro Español de Madrid, donde han notado la bajada de público por la subida del IVA. Tras mencionar esa cifra maldita del 21%, se dirigen a sus camerinos. El de Aitana, decorado con una portada de la revista Rolling Stone con Don Draper y dos playmobil de sus hijos. A Irene, entre otras cosas, siempre le acompaña una foto de su abuela, Irene Gutiérrez Caba: “Cosas que te hacen emocionalmente vulnerable, el teatro es un lugar para estar totalmente abierto”.

Dos damas de teatro

by on 20:36
Fuente: Elisabet Sans ( elpais.com ) Les separan dos décadas, pero las une 1988. Ese año, la carrera de  Aitana Sánchez-Gijón  despe...
Fuente: EFE vía larazon.es


El teatro público madrileño, es decir, el que ofrecen el Español, Fernán Gómez y Price, será hasta el verano lugar para espectáculos "intensos y variados" con contemporáneos, como Vargas Llosa o Mamet, y "debutantes" en la escena como Carlos Saura, una receta "valerosa" para afrontar la dureza de la crisis.
El director de Programación de Artes Escénicas, Natalio Grueso, ha presentado hoy en el Español acompañado de muchos de los actores y directores de las obras, como Carlos Saura, y del delegado de las Artes, Fernando Villalonga, las 50 propuestas que llenaran las salas que gestiona el Ayuntamiento de Madrid.
Muchos de los montajes, ha recalcado Grueso, se harán en coproducción con el sector privado y en colaboración y apoyo a las salas alternativas: "en tiempos difíciles y complicados (este tipo de iniciativas) son más importantes que nunca", ha dicho.

Mario Vargas Llosa, con La chunga; Carlos Saura, que se estrenará en la dramaturgia con El gran teatro del mundo, de Calderón, y David Mamet, con La anarquista, son muestra de la "producción variada e intensa" que podrá verse hasta verano en el Español.

José María Pou será el primero, ya que mañana estrena A cielo abierto en el Español -Naves del Matadero- y después "vendrá la poesía", con Amancio Prada, que hoy ha cantado y recitado, y "uno de los platos fuertes" de la temporada: la integral de Vargas Llosa, que se incorporará a los ensayos más adelante.

La Chunga, que dirigirá Joan Ollé, será la primera de las obras del Nobel de la serie que se llevará a los escenarios y estará protagonizada por Aitana Sánchez Gijón, Irene Escolar y Asier Etxeandía, entre otros.

Saura ha subrayado que El gran teatro del mundo es una obra "preciosa" que siempre le ha fascinado pero que como él es "un poco irreverente" quería hacer con ella "una cosa popular, pequeña y adaptada" a sus posibilidades.
El director de cine ha recordado que aunque ha dirigido "flamenco" siempre le ha dado "mucho miedo" hacer una obra "con actores de palabra" y ha pedido "perdón" a sus actores "porque desde el principio quería verlo en plano general, completo".
"Me han obligado a ir parte por parte. Un coñazo, vamos", ha resumido entre las risas y aplausos del auditorio.

En junio, Magüi Mira interpretará La anarquista, de Mamet, que regresa tras su éxito del pasado mes de diciembre.

En Naves del Matadero, y cuando termine El gran teatro del mundo, el Ballet Nacional de España (BNE) interpretará una obra inspirada en Sorolla, y el "teatro joven" tendrá en esa sala del Español su "oportunidad" con títulos como Return, de Chevi Muraday, o Feelgood, protagonizada por Fran Perea.

El Fernán Gómez, ha destacado Grueso, está haciendo "una pequeña revolución" y se ha "inventado" una cosa "fantástica": "'Los martes milagro: poesía', que está siendo un gran éxito", y allí irán luego La importancia de llamarse Ernesto, el Ballet Nacional de Cuba, zarzuela con Luis Olmos, CenizaLa mujer por fuerza, Al dente y La lengua en pedazos.

El Price, "una de las grandes salas de referencia de conciertos" en España, según Grueso, combinará "el circo con la música" y actuarán Franco Battiato, la Shica y Ludovico Enaudi, aunque será en verano cuando lleguen súper ventas como Diana Krall o Winton Marsalis.

"Son más de 50 actividades de una oferta muy variada e interesante que hará que la vida en Madrid sea mas atractiva e interesante", ha añadido.
Fuente: Antonio Jesús Mora Caballero (elpais.com)

No es la primera vez que se sube a los escenarios bajo las órdenes de la directora británica Tamzin Towsend, ya lo hizo hace unos años con Un Dios salvaje. La actriz Aitana Sánchez-Gijón (Roma, 1968) visita el Teatro Lope de Vega de Sevilla con Babel, un thriller emocional que narra la historia de dos matrimonios que se son infieles y que arranca con una misteriosa desaparición.Sánchez-Gijón, que comparte obra con Francesc Albiol, Jorge Bosch y Pilar Castro, ya prepara para primavera su próximo estreno teatral, La Chunga, un texto de Vargas Llosa, y su regreso a televisión con una nueva serie, Galerías VélvetBabel estará en cartel desde este jueves hasta el próximo domingo.
El título de la obra es una clara crítica a la falta de comunicación entre los seres humanos…
La obra plantea muchas cosas, pero una de ellas es esa. Como, a veces, parece que hablamos idiomas diferentes, como no llegamos a entendernos con las personas más cercanas y, sin embargo, tenemos una facilidad de comunicarnos con desconocidos, con alguien que conocemos una noche en un bar. Además, la obra resalta esa mala costumbre de hacer juicios de valor sin conocer todos los puntos de vista de la historia y como, casi siempre, nos induce al error.
¿Incluso con la pareja?
(risas) Incluso con nuestra pareja. Esta trama de infidelidades cruzadas también muestra ese sentimiento de insatisfacción permanente del ser humano.
Towsend describe la obra como la historia de unas personas que se encuentran en crisis buscando rencontrarse con lo que se fue y añorando lo que nunca se llegó a vivir. ¿Qué añora Aitana Sánchez-Gijón?
Ahora mismo me encuentro en una etapa de vida nada nostálgica, me siento muy satisfecha con mi vida. No siento que me haya perdido nada.
En la obra hace doblete, ¿cómo es la experiencia?
Ya en el espectáculo anterior, ‘Santo’, interpretaba a tres personajes en tres obras distintas, cada una de media hora. Supone un reto, un estímulo.
El hecho de que cuatro actores interpreten nueve papeles ¿es una señal de la crisis que atraviesa el sector?
No, no, Andrew Bovell ya la escribió así hace más de 14 años. Quiere expresar que, en el fondo, todos somos varias personas.
¿Se encamina el sector al dicho de trabajar por amor al arte?
Vivimos en una situación muy precaria. Se trabaja el triple por la mitad de la mitad que cobrabas antes. A penas se hacen película, la televisión tampoco pasa por su mejor momento y en teatro cada vez es más difícil salir de gira. La subida del IVA ha sido un duro golpe. Trabajar en este sector se está convirtiendo en una proeza.
¿Tanto se nota la subida?
Es brutal. Según compañeros del sector, desde septiembre, el número de espectadores ha caído un 30% y no solo eso, también ha bajado el poder adquisitivo de los ciudadanos. Si unimos esos dos factores… la bomba explota. Está influyendo mucho. Pero a ver en qué queda este afán recaudatorio porque, como dicen unos colegas, el 21% de cero es cero. Si cae el número de espectadores también cae la recaudación. El sector está herido de muerte.
¿Qué medidas debería tomar el Gobierno?
Debería dar un impulso a la ley de Mecenazgo, que está en el limbo, ni para adelante ni para atrás; debería bajar el IVA y dejarlo en lo que se esperaba, en el 10%; y, por supuesto, parar esta oleada privatizadora, no solo en la cultura sino también en la educación, sanidad…
Y ahora vuelve a televisión con una serie…
Además de otras propuestas teatrales muy interesantes, este proyecto me supone una tranquilidad profesional, y más viendo cómo está el panorama. Es una obra de calidad, un personaje importante,... Es un gran estímulo.

Fuente: Raquel Quílez (www.elmundo.es)

Dos cámaras de seguridad captan a cuatro personas siendo infieles a sus parejas. En el mismo momento en que un hombre cruza con una desconocida la puerta de un hotel, su esposa se tumba en la cama con alguien anónimo. Y hablan. Todos a la vez. Condenados a no entenderse. Aitana Sánchez Gijón, Pedro Casablanc, Jorge Bosch y Pilar Castro hablan de inseguridades, de deseo, de culpa. Están en ese punto en el que uno mira hacia atrás y se pregunta qué ha hecho con su vida. La percha se la da Babel, una adaptación de Speaking in Tongues de Andrew Bowell. Y la batuta la lleva Tamzin Townsend, a la que la prensa llegó a bautizar como la 'Reina Midas del Teatro' porque convierte en éxito lo que toca.

A escasas horas del estreno en Madrid -Teatro Marquina- Townsend se ríe cuando se acuerda de su sobrenombre. "La primera vez que lo escuché pensé, 'qué bonito', pero luego es tremendo. Me lo pusieron porque tuve dos o tres obras que fueron muy grandes de taquilla y crítica. Pero ni me lo creo ni me importa, es como una broma. Mi marido siempre me dice: 'Reina Midas, reina Midas, pues a ver si eres un poco más reina Midas...' -bromea- Vete a saber, hay producciones más arriesgadas que otras".
Townsend tiene ahora entre manos uno de esos textos complicados. La primera vez que se encontró con él fue hace una década. "Hace unos 10 años estaba en la librería del National Theatre de Londres buscando textos de cuatro personajes y encontré éste. Pensé 'qué bueno, pero qué difícil' y ahí se quedó, aunque quería volver a él. Y de pronto, hace un año, me llaman de La Zona Films para ponerlo en marcha. Estas cosas del destino me interesan mucho, y hacía tiempo que no dirigía una cosa tan profunda".
Tamzin Townsend (Liverpool, 1967) llegó a España a comienzos de los noventa y se ha convertido en uno de esos nombres imprescidibles. Ha trabajado en televisión, en ópera, en traducciones... Pero sobre todo en teatro, mucho teatro. Además, coordina un grado de Artes Escénicas en la Universidad Europea e imparte diversos cursos. Taquillazos como El método Gronholm o Un dios salvaje le avalan. Pero tiene más: Carnaval, En la cama, Días de vino y rosas...

Los ingredientes del éxito

Una de sus máximas de trabajo es elegir a los actores, pero cada producción es diferente. "En este caso, hubo que pactar e hicimos listas de gente, pero estábamos todos más o menos de acuerdo en lo mismo. Con Aitana y Jorge Boch ya he trabajado antes, por lo que jugaba en casa. Y el resto son también fantásticos". Otra, jugar a la improvisación durante días hasta encontrar al personaje. Pero tampoco esta vez ha tenido tiempo para eso. "El problema es que son cuatro actores que hacen cuatros personajes que después de 40 minutos se van y no vuelves a verlos. Y después, hacen cuatro personajes más. Entonces, ¿a cuál buscas? Además, tiene escenas complicadísimas a cuatro voces. Nunca he pasado tantas horas ensayando. Es dificilísimo y cuando no va bien, queda terrible porque da una sensación de caos impresionante".
"Parecíamos nadadoras de sincronizada, con una partitura en la que tiene que estar todo muy atado. Terminas como borracho", añade Pilar Castro, que reconoce que Townsend "es una persona con mucha energía, con las ideas muy claras y capacidad de transmitirlas". "Es una reina Midas sin dudas. Yo vengo de trabajar con ella en Un dios salvaje y, desde luego, es el mayor éxito que he vivido en el teatro. Creo que tiene una capacidad increíble de conectar con el público, de buscar el lenguaje adecuado a cada función. Y en este caso, estaba muy preocupada, y muy ocupada, en hacerlo inteligible para que nadie se pierda. Y luego, como directora de actores es un 10", añade Aitana Sánchez Gijón.
Todos tienen palabras positivas para ella: "Para mí ha sido un descubrimiento. Tiene muy clara la dirección que quiere marcar desde el principio. Todo lo que ha hecho son textos que han tenido muy buena repercusión, textos muy buenos y muy bien dirigidos, pero nunca se puede saber lo que va a ser un éxito", añade Pedro Casablanc.
¿Ni siquiera una pista basada en su experiencia? "Si el repato es bueno y la obra es inteligente y divertida, porque a la gente le gusta pasarlo bien en el teatro, tienes muchas posibilidades de que vaya bien. O si es 'Un dios salvaje' con Maribel Verdú y Aitana Sánchez Gijón, vas hasta el cielo. ¿Qué puede fallar? Hay obras que son tremendamente más agradecidas que otras. Si todas fueran 'El Método Gronholm', todos los que se dedican al teatro serían millonarios. Pero claro, ésta es una obra a cuatro personajes, en tiempo real, sin cambio de decorado... No es lo mismo", confiesa la directora.
Como a todos en el sector, al equipo de Babel le asusta lo que se les viene encima. "Vamos a ver qué pasa y cómo arranca la temporada. Pero el teatro ha sobrevivido a guerras y a momentos en los que la gente no tenía ni para comer. Los actores y productores son muy buenos en adaptarse a las circunstancias y me imagino que es lo que va a pasar ahora. La sensación que tenemos es de 'vamos a pelearnos, aceptamos que las cosas ya no son lo que eran, pero vamos a trabajar para sacar esto adelante, que el espectador tenga tres o cuatros propuestas muy buenas que le apetezca ver'. Y a ver qué pasa", dice Townsend. "En nuestro caso, la subida del IVA la asumimos nosotros, los trabajadores, así que el espectador puede venir tranquilo que ya nos hemos llevado el soponcio nosotros. A los actores al menos nos quedaba el teatro, ahora ya no sé...", reflexiona Sánchez Gijón.
A la espera de si la obra cuaja y Townsend sigue haciendo honor a su leyenda, ella ya tiene más proyectos en mente: encadenará Babel con una propuesta en el Centro Dramático Nacional -es la primera vez que trabaja en él después de 20 años de carrera-. Y sueña con dirigir "otra obra de Shakespeare y muchas cosas en Mérida...".