Mostrando entradas con la etiqueta Teatro Real. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teatro Real. Mostrar todas las entradas

Fuente: Julio Bravo (abc.es)
Audra McDonald es historia de Broadway. Literalmente. El año pasado se convirtió en la primera (y por ahora la única) intérprete que lograba seis premios Tony, los mayores galardones del teatro estadounidense, superando a dos actrices legendarias, Julie Harris Angela Lansbury, que habían logrado cinco cada una. La cantante y actriz debutará el próximo 31 de enero en España con un recital en el Teatro Real en el que ofrecerá un recorrido por el teatro musical americano de la mano de cuatro de sus grandes autores: George Gershwin, Stephen Sondheim, John Kander, Fred Ebb y Michael John La Chiusa.
«Ragtime» (1988), «Master Class» (1996), «Carousel» (1994), «A raisin in the sun» (2004), «Porgy and Bess» (2012) y «Lady Day at Emerson’s Bar and Grill» (2014) son las obras que han convertido en leyenda a Audra McDonald. En su hasta ahora último trabajo, «Lady Day at Emerson’s Bar and Grill», la actriz encarnó a Billie Holiday, en una interpretación unánimente aplaudida: «Merece la pena soportar los aspectos más viscosos y apagados -escribió el New York Times- por escuchar a la señora McDonald respirar dolor y vida en algunas de las más grandes canciones de Holiday.
En conversación telefónica, Audra McDonald hablaba con ABC sobre esta interpretación, que reconocía como «el mayor reto de mi carrera». «Encarnar a una mujer como Billie Holiday es absolutamente fascinante; para mí supuso una gran dificultad, porque me exigía un trabajo extraordinario para lograr que mi voz de soprano se asemejara a la suya, mucho más grave e irregular, aunque de una expresividad increíble. Me siento muy afortunada de haber podido ponerme en su piel y de haber profundizado en el sufrimiento de esa gran artista».
El concierto del Teatro Real supondrá la primera actuación de Audra McDonald en nuestro país, que apenas conoce. «Estuve hace varios años en Barcelona, pero no he vuelto a España desde entonces». Conoce poco nuestra música. «Trabajé de estudiante algunas canciones de Granados, pero nada más. He escuchado poca música española, pero me encanta el corazón y la pasión que tiene». 
Audra McDonald nació en 1970 en Berlín, donde estaba destinado su padre. Estudió canto lírico en la prestigiosa escuela Juillard de Nueva York, y pronto dirigió sus pasos hacia el teatro musical. Su primer trabajo fue en «The secret garden», y con el siguiente, «Carousel», logró su primer Tony. Ha actuado en una docena de obras en Broadway, y ha protagonizado también óperas como «La voz humana», de Poulenc, o «Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny», de Kurt Weill. El teatro y los conciertos son su principal actividad, aunque ha participado en series televisivas como «Wit» (con Emma Thompson), «The good wife» o «Sin cita previa», y en películascomo «Abajo el telón» o «Cosas de familia». «Me consideran una cantante fundamentalmente, pero mis dos facetas, la de actriz y la de cantante, no se entienden la una sin la otra. Son complementarias y se alimentan la una a la otra». Conseguir seis Tonys es fruto, dice, de un trabajo muy duro, «pero he tenido mucha suerte. Puedo asegurar que, en mi caso, los sueños se han hecho realidad».
En su concierto madrileño unirá los nombres de compositores universales como Gershwin y Sondheim con uno de los autores más representativos del nuevo teatro musical en Estados Unidos: Michael John Lachiusa. «Es un músico con un talento increíble -explica Audra McDonald-. Hay un momento creativo fascinante en Broadway; desgraciadamente, poner en pie un musical es algo muy caro, y no todos tienen la oportunidad de estrenar; pero hay músicos muy interesantes, que están trayendo nuevas ideas y desarrollando todo tipo de estilos».

Fuente: Julio Bravo (abc.es)
El Teatro Real presenta, dentro de su programa pedagógico, el espectáculo «Danzar al aire español», que estará en escena los fines de semana, en funciones matinales, desde el 19 de octubre al 2 de noviembre. En el proyecto participa la Fundación Antonio Gades, que ya presentó en el coliseo madrileño «Punta y tacón», un espectáculo con el mismo afán educativo y divulgativo.
Uno de los objetivos que impulsó a Antonio Gades a crear la fundación que lleva su nombre fue la difusión y enseñanza de la danza española. Por ello Eugenia Eiriz María Esteve (viuda e hija, respectivamente, del artista, y rectoras de la fundación) impulsaron una serie de proyectos pedagógicos, que desarrollan fundamentalmente en su sede de la localidad madrileña de Getafe.
En colaboración con el Teatro Real comenzaron hace dos años un proyecto que tiene su continuidad en este espectáculo, que cuenta con guión, dirección, dramaturgia y vestuario de Hugo Pérez de la Rica; coreografía de Mayte Chico, bailarina de la compañía Antonio Gades; iluminación de Dominique You, y arreglos musicales de Mikhail Studyonov, que trabaja habitualmente con Pérez de la Rica en la Sala Tribueñe. Como bailarines, Miguel Lara, Álvaro Madrid, Pepe Vento, Jairo Rodríguez, Mayte Chico, Ana del Rey, Esmeralda Manzanas y Luisa Serrano. También interviene la actriz Belén González, el piano de Studyonov, la guitarra de Antonio Solera y el cante de Juañares y Juañarito.
Inspirado por la concepción teatral de las obras de Antonio Gades, Hugo Pérez de la Pica ha concebido un espectáculo que celebra la riqueza y variedad de la danza española. Partiendo de una estructura teatral y narrativa, irán desfilando por el escenario evocaciones coreográficas de danzas históricas como la pavana y la chacona, la célebre Escuela Bolera, el riquísimo folclore español, la danza estilizada y, finalmente, el flamenco. 
Para articular tanta diversidad de estilos y lenguajes coreográficos en un espectáculo de una hora con vocación pedagógica, se ha optado por utilizar música para piano y clavecín, con piezas de compositores españoles como Antonio de Cabezón, Juan de Arañés, Tomás Bretón, Isaac Albéniz, además de temas tradicionales rescatados del folclore y del flamenco.
El texto poético que vertebra el espectáculo, creado íntegramente por Pérez de la Pica, nace de la danza y la enaltece, brincando y bailando con la música y los movimientos coreográficos, evocando diferentes atmósferas con las palabras que integran el discurso narrativo, pero que transcienden su contenido semántico. En esa medida, no es una prioridad entender su significado, si no dejarse llevar por la plasticidad de su prosodia, ritmo y entonación.

Fuente: Carlos Rivera Díaz (elpais.com)
Tras bajar el telón, el público conserva la emoción que ha vivido en escena. Las risas, los llantos... El teatro se ha convertido en un espejo de sus vidas y quieren conservar esa agitación tan honda después de que las luces de los focos se apaguen. Ese momento de comunión, de ocio saludable que nos conecta, se puede vivir a precios realmente asequibles. Solamente hay que saber cómo hacerse con una de las codiciadas entradas con descuento. Y si tiene menos de 30 años, podrá ir a la ópera por menos de lo que cuesta un simple gin-tonic en una salida nocturna.
  • Teatro Lara: La emblemática Bombonera, en Madrid, acoge desde hace varias temporadas el éxito de Jordi Galcerán Burundanga, pero es que además ofrece infinidad de propuestas, como el musical La Llamada o El disco de cristal, que protagoniza el televisivo Secun de la Rosa en la Sala Off, recién inaugurada. Desde sus redes sociales es posible acceder a descuentos de lo más suculentos. En palabras de Antonio Fuentes, director del Lara: “Nuestra filosofía es dar a conocer los nuevos lanzamientos mediante fuertes promociones a nuestra base de clientes y seguidores de redes sociales. Preferimos minimizar el gasto en publicidad y en lugar de eso fomentar que sea el mismo público el que venga a ver las primeras funciones y las recomiende a sus amigos y conocidos. Estas ofertas las hacemos con mucha anticipación para evitar que afecte a las ventas normales”. Es interesante también destacar que disponen de una newsletter en la que le tendrán al día de descuentos y promociones.
  • Teatros del Canal: El espacio escénico que dirige Albert Boadella, también en la capital, cuenta ya con tres salas, tras la reciente inauguración de una más alternativa con el estreno deTrue West. Este teatro implica mucho a sus espectadores a través de sus activas redes sociales, en las que ofrecen descuentos muy especiales. Hay danza, conciertos, zarzuela y un puñado de propuestas teatrales de lo más jugosas, como Lluvia constante,que protagonizará Sergio Peris Mencheta. En su web, podrá darse de alta en su newsletter para recibir las ofertas directamente en su correo. “Comprando con anticipación y para las primeras funciones, a los suscriptores del boletín de Teatros Canal se les realizan descuentos del 30 %”, destaca Beatriz Clemente, directora de comunicación y márketing del teatro madrileño. Además, como en muchos teatros, también existen los habituales descuentos para grupos, jóvenes o tercera edad.
  • El día del espectador y los descuentos para jóvenes, una constante. Los espacios del Centro Dramático Nacional ofrecen todos los miércoles del año un 50 % de descuento en sus espectáculos. Los menores de 30 años se pueden acoger alMinuto Joven. Así, estos afortunados, si compran las entradas 30 minutos antes de la función, tendrán un ¡75 % de descuento! Eso sí, los boletos solo se pueden adquirir en las taquillas del CDN (Teatro María Guerrero y Valle Inclán). Los menores de 30 años se beneficiarán también de un descuento de hasta el 90 % en las localidades aún disponibles en taquilla desde cuatro horas antes de la función del Teatro Real, los domingos y festivos. ¿Quién dijo que disfrutar de una buena ópera no era posible a un precio casi milagroso?
  • Algunas gangas en la Red. De los múltiples portales en Internet, fijamos nuestra mirada en tres webs que ofrecen descuentos realmente increíbles en el resto de los teatros del país. La página Entradas.com despliega una sección de promociones con descuentos realmente interesantes a todos sus usuarios. Otra web de referencia es Atrápalo, que en su variada oferta de espectáculos da la posibilidad de ver desde números infantiles a danza, teatro e incluso grandes musicales, con descuentos muchas veces superiores al 50 %. Ticketea, por su parte, se alza como la otra gran alternativa para encontrar gangas en la Red.
  • Más allá de una política de precios en la que primen los descuentos, parece que algunos espectadores, independientemente del factor económico, han perdido el interés por acudir a las salas de teatro. Desde la empresa Gretahelps, detrás de éxitos como Toc, Toc y El crédito, aducen una serie de herramientas para atraer de nuevo a los espectadores: “Se trata de buscar lo que el propio espectáculo ofrece y reforzarlo para que el público encuentre las olvidadas razones para regresar a los patios de butacas de los teatros”, comenta Iñaki Sarriugarte, de la citada empresa. En esa unión con el producto también están presentes los descuentos: “Con una obra como Love pain love premiaremos la fidelización de los fans de Ángel Martín y Ricardo Castella con los mejores precios en las redes sociales”.


Fuente: elmundo.es
El Teatro Real acoge a la Compañía Nacional de Danza para estrenar, el próximo martes 16 de abril, una nueva producción del ballet 'Romeo y Julieta', con coreografía de Goyo Montero, responsable también de la dirección, escenografía, vestuario e iluminación, que se podrá ver en el escenario de la Plaza de Oriente hasta el 27 de abril.
"Resulta difícil enfrentarse a la historia de amor truncado, odio, rivalidades y muerte más representada en todas las disciplinas artísticas. Su temática es contemporánea y es por eso que despierta tanta fascinación", desvela Montero.
"Para mí este ballet habla sobre todo del tiempo y para enfatizar eso he potenciado la presencia de un personaje que Shakespeare introduce en el monólogo de Mercucio: Mab. En mi 'Romeo y Julieta', Mab se convierte en narrador, hacedor y testigo del drama. Los ejes de esta historia están representados por Romeo, por supuesto, pero sobre todo por Julieta, el único personaje que controla en todo momento la situación en la que se encuentra y de alguna forma determina y decide su propio destino", matiza el coreógrafo.
Montero realiza una versión muy personal del drama, profundiza en la vertiente psicológica de los personajes, derrocha originalidad y que destaca la fuerza de las emociones combinando la dinámica de la partitura de Prokofiev con la expresividad y pasión de los bailarines. Para ello cuenta con espectaculares escenas de grupo, combinadas con poéticos pasos a dos que nos recuerdan que el amor puede convertirse en una adicción.
Con la participación en escena de toda la Compañía, que dirige José Carlos Martínez, se alternarán en los papeles protagonistas Aleix Mañé e Isaac Montllor, como Romeo, y Marina Jiménez y Kayoko Everhart en la piel de Julieta. Desde el foso, la Orquesta Titular del Teatro Real se pondrá a las órdenes del maestro Koen Kessels para dar vida a una de las partituras más conocidas de Serguei Prokofiev.


Fuente: Julio Bravo (abc.es)
El próximo día 16, la Compañía Nacional de Danza volverá al Teatro Real para ofrecer el estreno de «Romeo y Julieta», el clásico de Prokofiev que ha coreografiado Goyo Montero. Es el primer ballet completo que ofrece el conjunto desde que está a las órdenes de José Carlos Martínez (Nacho Duato coreografió la misma música hace quince años), y un paso más en su camino hacia un lenguaje clásico.
«Romeo y Julieta» es la primera colaboración con la CND de Goyo Montero, un bailarín madrileño que actualmente dirige el Ballet de la Opera Estatal de Nuremberg. Hijo de bailarines (Goyo Montero y Rosa Naranjo), Goyo ha desarrollado su carrera especialmente en Alemania, y en 2011 recibió el premio Nacional de Danza, que concede el Ministerio de Cultura. Su versión de «Romeo y Julieta» se estrenó en Nuremberg en 1990. Para su puesta en escena en el Teatro Real, Montero ha adaptado la coreografía para que la baile la compañía entera. «Hay cuarenta bailarines en escena». Marina Jiménez yKayoko Everhart se alternarán como Julieta, y Aleix MañéIsaac Montllor compartirán el papel de Romeo. La Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la batuta de Koen Kessels, estará en el foso.
Partitura perfecta
Goyo Montero explicó ayer las singularidad de su versión, basada en lapartitura de Prokofiev -«perfecta, de las mejores escritas para ballet», según el coreógrafo-. La principal afecta al personaje de la reina Mab, a quien se menciona en el monólogo de Mercutio, y a la que Montero ha convertido en una suerte de narrador y de hacedor. «Vemos la obra a través de sus ojos», explica.
También a Mercutio le da un protagonismo mayor: «es un personaje que he bailado en cuatro versiones distintas, y que creo que tiene una gran personalidad, no es solamente un cascabel. Su relación con Romeo excede laamistad; es amor, un amor filial casi. En esta coreografía lo he potenciado». Finalmente, el personaje de Julieta también tiene una lectura especial. «Julieta es una mujer moderna en un tiempo antiguo, es una mujer de carácter muy fuerte, que en todo momento lleva las riendas de su vida y toma sus propias decisiones. En la obra se transforma desde la niña del principio a toda una mujer en el final, el cambio es muy notable, y Marina (por su protagonista) le da todos esos matices al personaje de una manera muy natural».
Finalmente, cuenta Montero que también tiene un gran protagonismo el cuerpo de baile. «No quería ningún elemento decorativo, y la coreógrafa es muy exigente para el cuerpo de baile, con momentos incluso acrobáticos».
Por lo que se refiere al lenguaje coreográfico, Montero asegura: «Yo provengo del clásico, y no puedo olvidarme de mis raíces, claro. Pero no me gustan las clasificaciones. Es una coreografía contemporánea, que bebe de muchas fuentes, aunque provenga del clásico. Intenta representar el drama, la violencia, el amor. El final es casi una obra de teatro, sin pasos de baile; quiere contar la historia y emocionar».
Tras su estreno en Madrid, la obra empezará una gira por España, con varias ciudades confirmadas: Valladolid (Teatro Calderón, 3 al 5 de mayo), Sevilla (Teatro de la Maestranza, 11 y 12 de mayo), Sant Cugat del Vallés (Barcelona) (Teatre Auditori, 18 y 19 de mayo),Bilbao (Teatro Arriaga, 24 y 25 de mayo), Santander (Palacio de Festivales, 31 de mayo y 1 de junio), Oviedo (Teatro Campoamor, 28 de junio) y Granada (Jardines del Generalife, 6 de julio).
Fuente: Daniel Verdú (elpais.com)

Gregorio Marañón (Madrid, 1942) afronta su sexto año como presidente del Patronato del Teatro Real. Un asiento incómodo si atendemos a la brutal caída de las subvenciones públicas y al goteo de cambios que hubo antes de su llegada: seis presidentes tras los primeros 10 años. Todos ellos alteraron la estructura del Patronato y del equipo directivo del Real, que tuvo en una década nueve directores generales, artísticos y musicales. Hoy, pese a las evidentes embestidas políticas de un sector de la Comunidad de Madrid y de algunos abonados contra Gerard Mortier, su director artístico, se ha logrado una estabilidad que persigue el reto de sortear la crisis aumentando la financiación privada. Marañón no tiene ninguna duda de que se logrará.
Desde 2009 han perdido más de la mitad de la financiación pública. ¿Se puede seguir haciendo lo mismo?
Estamos haciendo incluso más que entonces. Desde el 2009 hemos duplicado el patrocinio privado, que hoy casi equivale al público; hemos reducido el coste de la producción artística en un 25%, y los gastos generales han descendido casi un 30%. Cuando pase la crisis las cosas serán muy distintas a como las hemos conocido antes. Las instituciones que no sean eficientes serán inviables. En el Teatro Real estamos preparándonos para ese futuro.
¿Están en el límite de las aportaciones públicas?
El presupuesto del Teatro Real se financia con un 30% de aportaciones públicas y un 70% de patrocinio privado y actividades propias, cuando antes de la crisis lo fondos públicos cubrían casi el 60% de nuestro presupuesto. No hay en toda Europa un solo teatro de ópera que tenga unas subvenciones públicas cuantitativa y porcentualmente tan bajas como las nuestras. Es evidente que se ha alcanzado el límite en el descenso de la participación pública si queremos que en España exista un teatro de ópera equiparable a los teatros europeos.
Si el presupuesto siguiese bajando…
No lo contemplo. Es más, creo que algunas de las instituciones públicas que participan en la financiación del Teatro Real deberían reconsiderar al alza en el futuro sus aportaciones. Siempre que se entienda que supone un valor añadido para la ciudad de Madrid, que tiene también sentido en el ámbito del Estado y que contribuye a la marca España.
¿Ha pensado usted en algún momento en dimitir por los recortes?
Para servir a una institución cultural pública se precisa no solo contar con la confianza de las administraciones que te lo han propuesto, sino creer tú mismo en la viabilidad del proyecto. Si en algún momento no se diera alguno de estos dos supuestos, sin duda lo dejaría.
El Teatro Real necesita cuatro millones más de patrocinio que el año pasado para cuadrar el presupuesto. Solo lleva 1,5 más. ¿Tirarán de las reservas?
Seguimos creyendo que vamos a poder alcanzar un equilibrio presupuestario. En los dos primeros meses el patrocinio ha subido ya casi dos millones de euros. La ocupación media hasta junio, con las ventas ya realizadas, se acercará al 95%, y estamos alquilando con éxito las nuevas producciones fuera de España. Son datos alentadores.
¿Cómo convence a las empresas para patrocinar al Real sin una Ley de mecenazgo?
No dan dinero a ciegas. En nuestro caso están apoyando la marca del Teatro Real, una excelente gestión y un magnífico proyecto artístico de trascendencia internacional. Pero, además, saben que no solo valoramos su contribución económica sino también la experiencia personal que aportan. Para ello hemos abierto unos cauces de participación que prevén también su presencia en los órganos de gobierno.
¿Comparte la decepción de instituciones como El Prado en la tardanza o falta de interés del Gobierno en legislar?
La Ley de Mecenazgo es necesaria para ensanchar el patrocinio privado, y ojalá las circunstancias permitan promulgarla en esta legislatura. Me parece un signo imprescindible de modernidad social. Me consta el interés que tiene el Ministerio porque así sea, y creo que todas las instituciones culturales debemos apoyar y urgir esta iniciativa.
¿Hay que bajar el IVA?
Estoy convencido de que en el ámbito cultural debería rebajarse para equipararnos con los países de nuestro entorno y por razones estratégicas, por lo que la cultura significa en una sociedad moderna y democrática.
¿Por qué se pone en tela de juicio permanentemente la labor y la continuidad del director artístico, Gerard Mortier?
La reunión del último Patronato ha evidenciado lo contrario. El proyecto actual del Teatro Real, del que la programación artística forma parte esencial, cuenta con el apoyo unánime de su órgano de gobierno y de las administraciones públicas en él representadas. Gerard Mortier va a cumplir íntegro su contrato, es lo serio y lo que conviene al Teatro Real, y los que afirman lo contrario confunden sus deseos con la realidad. Es cierto que a su llegada a Madrid ha habido un sector del público que le recibió con recelo, y que manifestó un desagrado inicial con la programación. Estas opiniones críticas nos inspiran respeto pero son minoritarias. La polémica forma parte de la ópera.
La presidenta de la Comunidad y él se profesaban una antipatía manifiesta y explícita.
Es cierto que había entre ellos una tensión dialéctica que al final a ambos divertía. Esperanza Aguirre es muy consciente de que su abuelo fue uno de los defensores de la vanguardia de la ópera a principios del siglo XX, uno de los wagnerianos más acérrimos. Por tradición familiar sabe, por tanto, muy bien cómo las generaciones siguientes incorporan lo mejor de la vanguardia de cada momento al repertorio tradicional.
La consejera de Cultura volvió a censurar la programación del Real hace unas semanas.
He aclarado con ella lo que quiso decir. Y puedo asegurar que el proyecto del Teatro Real cuenta igualmente con su apoyo. Lo cual no quita para que también en los órganos de gobierno de este teatro pueda haber opiniones distintas y, naturalmente, críticas.
¿Usted cómo logra llevarse tan bien con todo el mundo?
Desafortunadamente, con el paréntesis de la Transición, nuestra sociedad carece del hábito de pactar. Pero se necesita. Por eso, si un ciudadano está dispuesto a intentar siempre el consenso, es independiente pero no descomprometido, y es liberal frente a la intolerancia, llevarse bien con casi todos resulta relativamente fácil.
A José María Lassalle se le ha visto muy poco en el Real desde que es Secretario de Estado de Cultura. Se dice que están un poco decepcionados con él.
Viene más de lo que parece, pero es cierto que nos gustaría tenerle aún más entre nosotros. Pero, a efectos del proyecto del Teatro Real, ha estado siempre cercano, antes del 20 de noviembre de 2011 y después.
Se puede decir lo mismo del INAEM y su director general.
El actual director general del INAEM asiste a todos los estrenos, a todos los patronatos y a todas las comisiones ejecutivas, y mantenemos con él una excelente relación de colaboración.
No dicen eso.
Es posible, pero los hechos, al final, son muy tozudos y se imponen.


Fuente: Roger Salas (elpais.com)
"La clase de ballet es al bailarín lo que la misa diaria al buen cristiano". La frase es de Anatole Vilzak (San Petersburgo, 1896-San Francisco, 1998) y la recogió un tocayo suyo: Anatole Chújov (Riga, 1894-Nueva York, 1969), el enciclopedista, crítico de ballet y uno de los fundadores de la canónica revista Dance Magazine (1935). Un bailarín hace clase de ballet toda su vida, no se trata ya de un aprendizaje sino de una puesta a punto del cuerpo, crear la disponibilidad para la ejecución de la danza o la creación del material coreográfico. Y esto ha sido tan importante siempre, desde que el ballet es ballet, que la clase y sus elementos formales más visibles (las barras de madera y los espejos como decorado básico) forman parte del imaginario escénico. Es una especie de figurado teatro dentro del teatro o cine dentro del cine. Se asiste a la clase como a un ritual de iniciación. En la clase de ballet se gesta todo lo que pasará después. Muchos artistas de la danza, aun después de abandonar los escenarios, siguen aferrados a la barra casi como si de un mecanismo de supervivencia se tratara.
No está muy claro cuándo y dónde se produce la inclusión de las barras en las aulas de ballet. Está documentado que las había en Milán en los salones habilitados por Carlo Blasis (Nápoles, 1797-Cernobbio, 1878) en la década de los veinte del siglo XIX en sus constantes idas y venidas por Europa, y de hecho, ya aparecen dichas barras en obras de danza a partir de 1830. Pero aún antes, hay títulos de ballet donde la clase de danza está presente. El caso más jugoso es el de La Dansomanie, ballet creado por Pierre Gardel (Nancy, 1758-París, 1840) en la Ópera de París en 1800 sobre música de Étienne Méhul, donde en una trama ligera de carácter cómico (y ciertamente irónico) tenía lugar la pasión por el ballet y se ejecutaba una clase, como era habitual en la época, acompañada de violín. La presencia del piano en la sala de trabajo de ballet es posterior. La reconstrucción de este ballet ha llegado a nosotros gracias a un empeño personal de Rudolf Nureyev en 1988, un divo genial que amaba las esencias de su trabajo. En La Dansomanie hay un personaje clave: el profesor Flic-Flac, maestro de ballet. En el reparto estaban Augusto Vestris y Filippo Taglioni, y no hacía ni un año desde que Napoleón había dado el golpe del 18 Brumario. A Napoleón tampoco se le pudo negar la vida de la Ópera de París, y como cuentan Ivor Guest primero e Isis Wirth después, el futuro emperador legisló sobre la vida interna de la institución y, entre otras cosas, prohibió los muy famosos Bal des victimes, con los que también se ironizaba en La Dansomanie, donde por primera vez se subía a la escena de la Ópera “la valse”, un baile importado. El mismo día que se estrenó con gran éxito La Dansomanie Napoleón ganaba en Italia la batalla de Marengo. El primer intento de reconstrucción de esta obra de Gardel lo hicieron en Estocolmo Ivo Cramér (Gotemburgo, 1921-Estocolmo, 2009) y Mary Skeaping (Woodford, 1902-Londres, 1984) en 1976. Nureyev llamó a Cramér para la versión que se puso en la Ópera Cómica (Sala Favart). En pleno romanticismo, fue Augusto Bournonville quien no se resistió a este empeño y creó Conservatorio en 1849 donde ya los jóvenes estudiantes de ballet cortejaban a las bailarinas. El imaginario escenario es una clase en el Conservatorio de París, y este es el fragmento que subsiste hasta hoy recreado por Harald Lander en 1941. Lander hizo su propio ballet con barras en la escena: Etudes (1948), una obra maestra que también está en el repertorio de la Ópera de París.
Ya adentrados en el siglo XX, varios ballets vuelven al argumento de la clase de danza, a veces como un pretexto, otras como simple decoración. Jerome Robbins lo hizo de manera genial en Afternoon of a faun (1953, Nueva York). Allí una pareja de bailarines en ropa de faena se encuentra en un estudio de danza. Están las barras, el espejo y una creciente atracción en los artistas. Este es el antecedente directo deTres preludios de Stevenson, que usa para su creación tres piezas de Serguéi Rachmaninov (Opus 32número 10Opus 23número 1, y Opus 32número 9). El propio Ben Stevenson asumió el diseño de luces, escenografía y trajes, todo muy simple, y que habitualmente se respeta en las reposiciones. A Madrid ha venido a supervisar la puesta en escena Trinidad Vives (Madrid, 1959). La sutil y siempre elegante coreografía de Stevenson ganó en el concurso de ballet de Varna (Bulgaria) el premio a la coreografía moderna en 1972. Había sido estrenada en el Bob Hope Theater de Dallas por el Joven Ballet Harkness en 1969 y hoy está en el repertorio de muchas compañías. Ben Stevenson puede resultar familiar a los cinéfilos pues es la persona real en que se inspira el personaje del profesor protector del filme El último bailarín de Mao (interpretado por Bruce Greenwood), basada en la autobiografía del bailarín chino Li-Cuixin y que jugó un importante papel en el destino de este artista asiático.
Pero los Tres preludios, como su nombre indica, preparan para las dos coreografías de mayor calado en esta presentación de la CND: una versión reducida de Who cares? (¿a quién le importa?), de George Balanchine, y Sonatas, del propio Martínez, donde intenta sumarse a la tendencia del ballet abstracto moderno de la que es precisamente Balanchine su más alto exponente. Como tantos otros ballets de Balanchine, Who cares? tiene su propia historia y su evolución sobre las tablas.
Clive Barnes en su escrito de The New York Times del día 6 de febreroescribía: “Tienes que estar extraordinariamente seguro de ti mismo para llamar a un ballet Who cares?”. Es verdad que la osadía del título se podía volver en su contra, pero fue un éxito desde el primer día, y como dijo otro crítico, es como si este ballet sellara para siempre la zona de influencia entre dos ámbitos teatrales de la gran metrópoli, una figurada sección de vasos comunicantes entre Broadway y eso más elevado que es el ballet académico. De hecho, esta relación e influencias existían en el ballet moderno norteamericano desde mucho antes, pero Who cares? le daba definitivamente altura estética al asunto.
Who cares? tuvo un elenco de lujo en su estreno a principios de febrero de 1970 en el New York State Theater del Lincoln Center, entre los que estaban Jacques d’Amboise, Patricia McBride y Karin von Aroldigen. La obra se estructura sobre canciones de George Gershwin orquestadas por Hershy Kay; los trajes fueron de Barbara Karinska y las luces de Ronald Bates. La obra se estrenó sin decorados, y en noviembre de ese mismo año se agregó la escenografía de Jo Mielziner donde se alude a ese paisaje urbano, selva de torres rascacielos con sus ventanitas iluminadas; los trajes de Karinska también fueron sustituidos por los de Ben Benson, y ese fue uno de los últimos encargos y modificaciones que hizo el gran coreógrafo antes de morir.
La presentación del Teatro Real de Madrid ha sido conceptualizada como una gala probablemente por la presencia ocasional de la primera bailarina Lucía Lacarra (Zumaia, 1975), figura del Bayerischen Staatsballett (Múnich) y una de las más prominentes discípulas deVíctor Ullate que ha hecho una larga carrera profesional en el extranjero, durante un tiempo, centrada en el repertorio de Roland Petit, que la tuvo como una de sus últimas musas. Lacarra bailará el adagio del segundo acto de El lago de los cisnes según la revisión de Ray Barra sobre la coreografía canónica de Lev Ivanov, y la velada se completa con otra pieza propia del repertorio de la CND2, heredada de los tiempos de la égida Duato, cuando la compañía júnior tenía su propio catálogo de creaciones: Holberg suite, de Toni Fabre (Nantes, 1964), para cuatro parejas y de clara intención coral, cuenta con un imaginativo vestuario salido de las manos de Ismael Aznar.
Compañía Nacional de Danza. Teatro Real de Madrid. 14 de marzo.


Fuente: S.G. (abc.es)
El Teatro Real ha vendido ya todo el papel para las tres funciones de Los pescadores de perlas de Bizet, previstas para los días 25, 28 y 31 de marzo. Conviertiéndose este título en el primero de la temporada que agota las entradas.
Protagonizada por el tenor peruano Juan Diego Flórez, que debutó el papel de Nadir la pasada temporada en el Festival de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria junto a la la soprano italiana Patrizia Ciofi, que también estará en Madrid, es la primera vez que la ópera de Bizet suena en el coliseo madrileño desde su reapertura en 1997.
Presentada en versión de concierto (Flórez no se anima a participar en los montajes de la Era Mortier), estará dirigida musicalmente por Daniel Oren, que se pondrá al frente de la Orquesta Titular del Real.
Estrenada en 1863 en el hoy Teatro Châtelet de París, es una ópera en tres actos con música de Georges Bizet y libreto en francés de Eugène Cormon Michel Carré. Menos conocida que la popular «Carmen», de ella se destaca su orquesta colorista y exótica. Su argumento gira alrededor de un triángulo amoroso y la acción se desarrolla en Ceilán.
Algunos de los mejores tenores del siglo XX, convirtieron esta partitura en uno de los pilares de su repertorio, como Tito Schipa. Beniamino Gigli o Alfredo Kraus. Uno de los momentos álgidos de la ópera y de gran lucimiento para los cantes es el aria «Je crois entende».


Fuente: EP via elmundo.es

El Teatro Real ha conseguido alcanzar la cifra de 10 millones de euros en aportaciones privadas para el proyecto artístico de este año.Además, la reunión del Patronato celebrada este miércoles ha informado también a sus miembros sobre la incorporación de Aegon, Mastercard, Bergé y Cía, Societé Generale, Rolex y American Express como nuevos patrocinadores.
Las nuevas incorporaciones, el apoyo de los ya existentes, el incremento de las aportaciones de grandes patrocinadores como Telefónica, Endesa, Mutua Madrileña, OHL, BBVA, Repsol o La Caixa, complementan los 12 millones de euros aportados por las administraciones públicas (30 por ciento del presupuesto para este año, que alcanza los 42,5 millones de euros).
El presidente del Teatro Real, Gregorio Marañón, ha admitido que las subvenciones públicas han ido bajando en los últimos años, y ha reconocido que las aportaciones privadas por ahora no compensan ese descenso. "Entre lo público y lo privado tenemos 22,5 millones, cuando en 2009 teníamos 27 millones de euros públicos", ha apuntado.
De forma paralela, el Patronato ha aprobado la modificación estatutaria por la que se amplía el número de miembros de su Comisión Ejecutiva, para que sea posible incrementar la representación privada en la misma.
Mecenazgo y proyección internacional
El presidente se refirió también a la futura Ley de Mecenazgo, que, a su juicio, no aportará nada al Teatro Real en el primer año tras su hipotética aprobación, aunque su valor residirá en que generará una "cultura de mecenazgo" que seguramente sí tendría resultados "a partir del segundo año".
Asimismo, Marañón ha manifestado su intención de convertir el Teatro en "la ópera nacional de España, con un proyecto no circunscrito únicamente a la Comunidad de Madrid, para que cuando se hable de ópera en España se hable del Real".
Sobre el futuro de su director artístico, Gerard Mortier, Marañón ha dicho que "va a continuar hasta su fin de contrato en 2016". "Lo va a terminar. La posibilidad de que no lo termine está cerrada. No tiene cláusula de despido y estamos muy contentos con su trabajo", ha zanjado.
Fuente: Daniel Verdú (elpais.com)

El Teatro Real, de forma excepcional, ha realizado una rueda de prensa después de la reunión de su patronato para dar cuenta de lo sucedido. Y básicamente se ha tratado de una escenificación pública del aumento de apoyo privado que ha logrado recabar la institución a lo largo de estos meses para compensar la reducción de subvenciones. El Real ha incrementado en 1,5 millones el dinero que recibe de sus patrocinadores, que se sitúa en total en los 10 millones de euros. La cifra todavía está muy lejos de los 4 millones que necesita para cuadrar las cuentas. Pero su presidente, Gregorio Marañón, y el director general, Ignacio García-Belenguer, creen que aún hay tiempo de lograrlo.
El incremento del porcentaje de dinero privado sobre los 42,5 millones de presupuesto total también ha significado un cambio en la configuración del Patronato, donde se incorporan cuatro nuevos vocales (Francisco González, Juan-Miguel Villar Mir, Borja Prado e Ignacio Garralda). Además, se incorporan a la comisión ejecutiva Alfredo Sáenz (Banco Santander) Luis Abril (Telefónica) y por parte de las administraciones públicas, Fernando Benzo (subsecretario de Estado de Educación) y Carmen González (viceconsejera de Cultura).
“El Real es esencialmente una fundación pública pero con participación muy activa de sociedad civil”, ha explicado Marañón. Además, el presidente del Patronato ha expresado su deseo de que el Real se convierta en una “ópera nacional, de referencia en España, aunque pueda haber otras óperas". Pese a todo el esfuerzo, ha admitido que las subvenciones públicas han ido bajando en los últimos años y ha reconocido que las aportaciones privadas por ahora no compensan ese descenso. "Entre lo público y lo privado tenemos 22,5 millones, cuando en 2009 teníamos 27 millones de euros públicos”. Según ha dicho, no se ha hablado en el patronato con el ministro José Ignacio Wert sobre la futura ley de mecenazgo, pero por lo que sabe Marañón por otras fuentes, “se ha creado un grupo de trabajo para empezar a desarrollarla”. Tampoco se han comentado las declaraciones de la consejera de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid, Isabel Mariño, en las que la semana pasada pedía que se hiciera una programación en el Real "más clásica". "Hay que pensar que las personas cuando se incorporan a un proyecto quizá no tienen toda la información. Hoy quizá las declaraciones hubieran sido distintas", ha excusado marañón.
Otro de los temas que suele generar inestabilidad mediática en el Real (también se refirió a él la consejera Mariño el otro día) es la posible marcha de Gerard Mortier en algun momento de su mandato, que termina en la temporada 2015/16. Marañón ha sido en esta cuestión tajante. "Va a continuar hasta su fin de contrato en 2016". "Lo va a terminar. La posibilidad de que no lo termine está cerrada. No tiene cláusula de despido y estamos muy contentos con su trabajo”. Otra cosa, ha dicho, es lo que el belga decida hacer entonces. Por motivos de edad o del interés en otros proyectos, podría tomar llegado el momento una decisión distinta, sostiene Marañón.
Además, el Ministerio de Cultura ha cedido el edificio del Teatro Real a la fundación que lo gestiona durante los próximos 75 años. La cesión garantiza la autonomía del Real a la hora de explotar este espacio para otras actividades (conciertos de pop, conferencias, celebración del sorteo de la lotería...) y obtener los correspondientes ingresos.


Fuente: EFE via abc.es
La Comunidad de Madrid ha decidido "mantener" su aportación al Teatro Real aunque la ha reducido a 3,4 millones de euros, un 23 % menos que la pasada temporada, con el criterio de que el coliseo debe "transformarse" para "acomodarse" a la situación y "al tipo de ópera querida por el gran público".
La consejera de Empleo, Turismo y Cultura, Ana Isabel Mariño, ha afirmado hoy en un encuentro con periodistas que el Real y su intendente, Gerard Mortier, "deben acomodarse a la nueva situación" y contemplar las posibilidades a su alcance de "transformación" para que pueda "sobrevivir".
La forma de "visualizar" la ópera de Mortier, ha apuntado, ha generado "mucha polémica" por lo que, "además de seguir en esa riqueza artística", hay "una parte importante de obras clásicas" que debe "tener en cuenta".
El teatro dispondrá para 2013 de 42,49 millones de euros de presupuesto -un 4,3% menos que en 2012-, de los que 8,7 son aportados por el ministerio de Educación, Cultura y Deporte (en 2012 fueron 13,15), según las cuentas aprobadas el pasado mes de diciembre por el patronato del Real.
El presupuesto para 2013 contempla que el 30,3 % de su cuantía, 12.885.088 euros, provendrá de las subvenciones que recibe del Educación, Cultura y Deporte, de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid.


Font: EFE via ara.cat
L'ovació no va ser atronadora, encara que es va escoltar algun bravo, però, els aplaudiments van ser unànimes i prolongats. Així va rebre dimarts el Teatre Real 'L'americà perfecte', l'òpera que Philip Glass ha compost sobre Walt Disney.
L'estrena arribava precedida d'una gran expectació, perquè era la 'première' mundial d'una òpera sobre aquest fabricant de somnis "ordinari i extraordinari", com Glass el va definir dies enrere. En caure el teló, hi va haver aplaudiments per a tots. Per a Glass, sobretot, per a l'orquestra, la Simfònica de Madrid, i el seu director, Dennis Russell Davies, per al director d'escena, Phelim McDermott, per al cor i per a un repartiment vocal encapçalat pel tenor britànic Christopher Purves, que va posar veu i rostre a un Walt Disney que, segons el llibret, es va creure "el rei de tot" el que veia i feia.
Basada en el llibre del mateix títol de l'escriptor nord-americà Peter Stephan Jungk, 'L'americà perfecte' dibuixa un retrat molt poc amable d'un Disney en la recta final de la seva existència, tres mesos abans que un càncer de pulmó acabés amb la seva vida el 1966.
Estirat al llit de l'hospital, a cura d'una infermera que el moribund s'entesta a anomenar Blancaneus, Disney es mou "entre saber i no saber, entre el que és real i no", i recorda el poble on va néixer, Marceline, principi i final de tot el que ha estat i que tira per terra la teoria dels que es van entestar a situar els seus orígens a Espanya. "Un regne màgic (Marceline) de pau, de salut i fe" per a algú que sent com el final s'aproxima i que tem que després de la mort, com així ha passat, el seu nom es converteixi en una marca. O que el seu "imperi" no li sobrevisqui. "El meu nom –arriba a dir– ja no és meu, pertany a l'empresa i l'empresa és el que importa".
L'òpera de Glass remet a un Walt Disney racista, egocèntric, d'extrema dreta, obsessionat amb la mort, fins a l'extrem de demanar a la seva família que el seu cos no sigui enterrat i romangui congelat "fins al dia que la mort hagi estat abolida".
"Aquesta òpera no és un documental, sinó poesia. No representem els fets, sinó els sentiments", ha insistit aquests dies a Madrid Philip Glass, autor d'una partitura molt cinematogràfica per a una orquestra que al Reial va superar els setanta músics.
Glass ha utilitzat "un llenguatge harmònic molt contundent, amb colors primaris, però alhora amb característiques dissonants" per posar música al retrat d'aquest ésser humà complex i contradictori que, segons ell, va ser Disney, algú amb "els peus al fang i el cap als núvols ".
'L'americà perfecte" és un encàrrec del director artístic del Teatre Reial, Gerard Mortier, i una producció pagada a mitges amb l'English National Opera de Londres, on es veurà al juny.


Fuente: Benjamín G. Rosado (elcultural.es)

Existen varias biografías sobre Walt Disney pero Gerard Mortier ha recurrido a la ficción para el retrato grotescamente humano que encierra la nueva ópera de Philip Glass (Baltimore, 1937), que se estrena este martes en el Teatro Real. El libreto de The Perfect American está basado en la novela homónima de Peter Stephan Jungk que relata los últimos meses de vida del dibujante y empresario norteamericano. De Walt Disney se ha dicho que nació en Mojácar y que permanece criogenizado a la espera de que la ciencia encuentre remedio contra el cáncer de pulmón que acabó con él en 1966.“Pero lo cierto es que vino al mundo en un pueblo de la América profunda de Missouri -cuenta a El Cultural el autor de esta sátira antipática- y que su familia desoyó su última voluntad de ser inmortal”. En vez de congelarlo, decidieron incinerarlo y depositar sus restos en un cementerio cerca de Hollywood.

A lo largo de diecisiete óperas, Glass ha musicado las hazañas de Einstein, Gandhi, Akenatón, Galileo, Kepler, Colón y los hermanos Grimm. Ésta es la primera vez que trabaja con la memoria de un compatriota por el que, a pesar de todo, no disimula su admiración. “Hablamos de un genio visionario que no tenía estudios universitarios que, por no saber, no sabía quién era Warhol. Por eso fue capaz de conciliar lo popular y lo culto en sus películas”, cuenta el veterano compositor, que vuelve al coliseo madrileño tras el estreno, en 1998, de O corvo branco“Me fascina la manera en que recurrió al arte como forma de inmortalidad. Fue un soñador, un retrógrado y también un hombre de su tiempo. Toda esa complejidad me resulta muy atractiva”. Quizá porque los dos son representativos de una estética muy made in USA y también porque, como Walt, el compositor de Baltimore es un hombre hecho a sí mismo. Hubo un tiempo en que Glass llevaba a los ejecutivos del World Trade Center a comer al Upper East Side de Manhattan por menos de diez dólares. En aquella época trabajaba de taxista y sobrevivía como compositor, a medio camino entre la cochera y la Juilliard, donde coincidía por los pasillos con Steve Reich y otros ideólogos del minimalismo. “Sabía que no me equivocaba. Por dentro todos los semáforos estaban en verde...”.

The Perfect American fue un encargo de la New York City Opera antes de que Mortier renunciara a la dirección por desavenencias presupuestarias y ficharain extremis por el Teatro Real. Ahora llega a Madrid en una coproducción con la English National Opera, donde se estrenará en junio. Cuando se dio a conocer la noticia de que Mortier y él trabajaban en una ópera sobre el padre de Mickey, Glass recibió una llamada de la Walt Disney Company. “Querían leer el libreto, y les hice llegar una versión. No recibí respuesta. Entendí que no les entusiasmaba la idea pero que no harían nada para impedir el estreno”.

Por si acaso, el director de escena británico Phelim McDermott (Mánchester, 1963) se ha cuidado mucho de no recurrir a la iconografía de la marca en su montaje. Hay un elemento común a la mesa rotatoria, al proyector de animaciones y a la tonelada de papel con bocetos que invaden el escenario. “El fuego”, resuelve el regista. “El fuego como luz y color, como muerte y redención”. McDermott, que ha trabajado sobre todo en obras de teatro y en musicales, se enfrenta en Madrid a su tercera ópera, tras Satyagraha, también de Glass, y el reciente éxito de The Enchanted Island de Händel en el Met. “Es el género más vivo y también el más arriesgado. Todo sucede intensamente en un milagro de simultaneidades. Durante una hora y 45 minutos, Walt Disney volverá a la vida. No para ser juzgado ni tampoco venerado, sino para trasladar al público una pregunta incómoda: ¿quiénes somos realmente?”.

La mayoría de las licencias biográficas que se toma el libro, presentes también en el libreto de Rudy Wurlitzer, proceden del personaje imaginario de Wilhelm Dantine, furibundo exempleado de la compañía de dibujos que, arrastrado por las ansias de venganza, sigue la pista de Disney como si fuera Jerry Thompson persiguiendo al magnate de Ciudadano Kane. “De hecho, podríamos decir que en este caso Rosebud es Macerline, el pueblo donde nació y que mandó reproducir en la calle principal de Disneylandia”, continúa el autor de la novela, traducida en España por Turner.

Jungk nació en Los Ángeles en 1952, hijo de una cantante y un filósofo austriaco. Su interés por el personaje se remonta a las historias que un amigo de la familia, antiguo colaborador de Walt Disney, le contó cuando era niño.“Me hablaba de él como si fuera un Dios”. Después de publicar una biografía sobre el dramaturgo Franz Werfel, se juró a sí mismo que no volvería a escribir una “biografía real”.

Enmienda moral

En vez de bucear en los archivos de la sede de la compañía en California, Jungk recurrió al testimonio de Ward Kimball, uno de los ilustradores que formaron parte del famoso Nine Old Men de los estudios de Burbanke, y a sus propios recuerdos de infancia, sentado a los pies de los televisores de varios hoteles de la costa este de los Estados Unidos y de Europa . “Escribí del tirón una obra de teatro demoledora con la memoria de Disney. Aquella historia se quedó en un cajón hasta que en 2001, con motivo del centenario del nacimiento de Disney, decidí reescribirla en forma de novela”.

A parte de los dos protagonistas, que responden no casualmente a las siglas W. D., por la ópera desfilan otros personajes: su hermano Roy, su amante y masajista Hazel George, su esposa Lillian, un devoto Andy Warhol y el mismísimo Abraham Lincoln. Uno de los momentos culminantes de la ópera es la conversación que Disney mantiene en su parque temático con el autómata del decimosexto presidente de EE.UU. “Aquella máquina parlante representa los valores de la nación”, sostiene Mortier, “pero tras una discusión con el hombre que abolió la esclavitud Disney decide desconectarlo”. Y añade: “La ópera nos habla de uno de los hombres que más influyó en el consumo. No lo hizo por medio de la publicidad sino a través de los sueños de los niños”.

Hasta el 6 de febrero y a lo largo de ocho funciones, el foso del Teatro Real estará gobernado por Dennis Russell Davies (Ohio, 1944), que ha dirigido todas las sinfonías de Glass y la mayoría de sus óperas y estudios para piano. Es un fiel colaborador, pero sobre todo un buen amigo. Fue él quien, en 1992, le animó a componer su Primera sinfonía, inspirada en el álbum Low de David Bowie. “Llegó tarde a la sinfonía pero, como Bruckner, se adaptó pronto”. El propio Davies se encargó de estrenar en Linz su Sinfonía n° 9 a principios del año pasado para celebrar su 75 cumpleaños. “Superada la barrera psicológica de la Novena, le queda cuerda para rato. Vamos a estrenar laDécima, está trabajando en otras dos más y tiene pendiente el estreno en Linz de una ópera con libreto de Peter Handke”. Durante uno de los ensayos con la Sinfónica de Madrid, el maestro compara algunos momentos de The Perfect American con pasajes de la Cuarta y la Séptima de Glass. “Los músicos están respondiendo muy bien a la complejidad rítmica de la partitura, demostrando ser una orquesta de lo más disciplinada y flexible. Me atrevería a decir que esta formación tiene mucho más futuro en el repertorio contemporáneo de lo que algunos se piensan... ”. El reparto, en el que no hay nombres estelares, estará encabezado por el barítono inglés Christopher Purves, que antes de dedicarse a la ópera perteneció a un grupo de rock.

No es fácil meterse en la piel de un Disney misógino, racista y anticomunista, sobre todo a raíz de la huelga que sufrió su estudio en 1941. No contrató a un solo afroamericano, prohibió la entrada de Mohamed Ali en su parque de Anaheim, se negó a que las mujeres dibujaran (sólo se les permitía colorear las ilustraciones) y, en pleno macarthismo, colaboró activamente con el FBI para denunciar a algunos colegas, entre ellos Charles Chaplin, a quien años más tarde pediría perdón por carta. Son algunas de las lindezas de un monstruo condecorado con 32 Oscar que se hacía llamar tío Walt y al que los niños adoraban. “Mi nombre está en boca de más personas que el de Jesucristo”, se jactaba. El recuerdo de este americano imperfecto -depresivo, alcohólico y fumador compulsivo (apuraba tres cajetas de Lucky cada día)- se pierde hoy entre las luces y las sombras de un mito y en el equívoco de un nombre que alude al gran imperio de los sueños pero también a la pesadilla de un hombre atormentado y profundamente infeliz. “Walt Disney es mi mejor creación”, llegó a decir, a sabiendas de que ni el garabato de su firma había sido obra suya. Sin embargo, la música de Glass no se contamina de la crudeza del libreto. “Mi ópera es, sobre todo, americana”.