Mostrando entradas con la etiqueta ópera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ópera. Mostrar todas las entradas

Fuente: Esther Alvarado (elmundo.es) | Foto: Javier Cuesta

Tiene Paco Azorín la sospecha de que las musas no son más que gotas de sudor provocadas por el esfuerzo; de que el éxito no es un estado de gracia sino una consecuencia del trabajo duro y de que el mejor premio posible es tener siempre muchos encargos en lista de espera. Él, director escénico de óperas como Tosca, Salomé, Otello y un futuro Don Giovanni; y de obras como Julio César o Hamlet: el día de los asesinatos, entre otras, se considera más que un tipo con estrella un trabajador incansable con un objetivo ilusionante en el horizonte: dirigir una ópera sobre María Moliner en el Teatro de la Zarzuela y quién sabe si asumir un rol más protagónico en el mismo. 

En 20 años de oficio le ha dado tiempo a hacer de todo...

Hace 20 años de mi primer espectáculo profesional, pero hace mucho más que empecé en el teatro amateur. Yo quería dedicarme a esto desde que tenía cinco o seis años, a los 12 ya tenía mis primeros grupos de teatro y a los 16 ya estaba dirigiendo. Pero no fue hasta la temporada 95/96 que estrené mi primer espectáculo profesional. Han pasado los primeros 20 años.

¿Profesionalmente se considera más una cosa que otra?

Yo me considero director de escena y escenógrafo, pero he hecho otras muchas cosas. Tengo hasta premios como iluminador, soy productor, soy profesor... pero son cosas complementarias. Mi historia personal es con la lírica. Mi abuelo era valenciano, tocaba el clarinete y tenía casetes y casetes de óperas y zarzuelas. Yo llegué al teatro por la lírica, porque de pequeño hacía maquetas de escenografías para espectáculos líricos y de ahí, al teatro. Pero de manera natural me he ido escorando hacia lo que me gusta, que es la lírica. De alguna manera he encontrado un equilibrio: cuando trabajo en el teatro echo en falta la música y cuando llevo dos óperas seguidas como ahora echo en falta la fuerza de la palabra dicha. 

¿Se pueden hacer óperas con presupuestos reducidos?

Yo estoy descubriendo el minimalismo y es verdad que, en el escenario, menos es más. El escenario no es un lugar para llenar de cosas, sino para llenar de ideas. Si tienes la idea de una puesta en escena, las cosas que tienes que poner ahí son las mínimas imprescindibles. Ese minimalismo viene muy bien en los tiempos que corren porque es verdad que no necesito 300.000 euros para hacer una escenografía; necesito muchísimo menos. Proporcionalmente el éxito no tiene que ver con el dinero que se invierte. Es lo que llamo ópera sostenible y ahora voy a por un modelo de zarzuela sostenible. Voy a hacer en el Teatro de la Zarzuela, el año que viene, una obra sobreMaría Moliner con un compromiso de no tirar el dinero de los contribuyentes [yo trabajo para el teatro público en el 90% de los casos].

¿Una escenografía monstruosa puede ser contraproducente?

Lo que pasa con el artista en esos casos es que se queda pequeñito y lo que tenemos que hacer para atraer al público joven es potenciar al artista y centrarnos en él. Hay que ayudar a que cuente la historia.

¿Se ha planteado optar a la dirección de un teatro público?

No me planteo la dirección de un teatro cualquiera. Otra cosa distinta sería la dirección de un teatro de lírica y otra muy particular sería el Teatro de la Zarzuela que yo creo que, si tiene algún reto, ese reto se llama el público joven y entrar de lleno en el siglo XXI. Interesante...

¿Tiene algún plan a corto o medio plazo al respecto?

No descarto la posibilidad. A mí me gustan mucho las responsabilidades que tienen que ver con el hecho escénico. Creo en que levantar el telón y hacer una función es rodear eso de una serie de actividades para que la experiencia sea irrepetible. Siento mucha responsabilidad social y artística para que la zarzuela no sea vista como un espectáculo elitista, por lo tanto si ese compromiso significa que yo pudiera hacer que fuera gente joven a la zarzuela, me encantaría. Y que vaya gente joven a la zarzuela pasa porque haya un perfil joven al frente del teatro. 

¿Cómo ve el futuro de los grandes teatros de lírica?

Los veo a todos en un momento de inflexión que puede ser hacia algo interesante o muy triste. El Liceo ha girado hacia un modelo americano y sobre él pende la espada de Damocles de acabar haciendo sólo obras de gran repertorio. Matabosch en el Real ha venido a poner un poco de sentido común, creo que va a hacer mucho bien después de una época tan convulsa como la de Mortier, pero después de estabilizar al Teatro Real le hará falta un proyecto artístico que diga que es uno de los teatros más importantes del sur de Europa. Mortier era uno de los directores estrellas de ópera, pero cometió un error garrafal que fue no contar con artistas españoles. Yo con él he trabajado con una libertad artística como nunca. Su programación no dejó indiferente a nadie y eso no está mal porque lo peor que puede hacer un teatro es caer en el aburrimiento. 

¿Qué nuevos proyectos tiene por delante?

Nos espera ahora uno de los proyectos más emocionantes para mí de los últimos años y es que en octubre estreno en la ópera de Cerdeña con un Don Giovanni al que le tenía muchas ganas porque es teatro en estado puro. Después debutaré en la ópera de Bohn con Jerusalén, de Verdi, que no se hace nunca. El estreno de María Moliner, una ópera española en el Teatro de la Zarzuela de Antoni Parera Fons, un compositor que se están rifando ahora todas las grandes estrellas y todos dicen que es el único compositor español vivo que sabe escribir para la voz humana. Es muy bonito que se siga estrenando obra nueva. Además para mí tiene el aliciente de recuperación de un personaje histórico que además es una mujer. En el siglo XX ha habido injusticia contra la mujer en muchos aspectos y me apetecía hacerle un homenaje. 

¿Qué son los premios para alguien que tiene casi todos menos el Nacional de Teatro, por ahora?

Son trastos que tengo sobre un piano que están medio rotos porque se caen al quitarles el polvo [se ríe]. No. Son un reconocimiento, pero no nos pasemos, nada más. El auténtico éxito es estar en activo, tener proyectos y hacer lo que me gusta.

Fuente: Elisa Díez (Butaques i Somnis)

El Teatro Goya seguirá su apuesta por el teatro musical en la temporada 15-16. El 12 de septiembre y tan sólo 3 semanas estará en cartel Allegro, el nuevo espectáculo de Cor de Teatre dirigido por Paco Mir en la dirección escénica y David Costa en la dirección musical. Allegro indaga en la relación cotidiana que las personas tenemos con la música. Según Paco Mir: "Nos despertamos con música, viajamos con música, escuchamos las noticias con música, compramos con música, esperamos con música, sentimos que la música que se escapa de habitaciones, de auriculares, de coches, de teléfonos; nos cruzamos con músicos por la calle, con cantantes que gritan en los bares. Cantamos a los bebés para que se duerman, para entretenerlos y para recordarles que 365 días de música ininterrumpida hacen un año y que sumando años llegará un día que nos despidamos con música".

Catorce cantantes a cappella explorarán y borrarán la frontera entre la música clásica y el humor visual más sofisticado, para que entendamos que lo que nos rodea está decorado por un arte sin el cual no entenderíamos el misterio llamado vida.

Allegro está compuesto de 20 sonatas, valses y óperas reconocibles por el gran público: desde la Danza Húngara de Brahms hasta el Claro de Luna de Debussy, pasando por Las cuatro estaciones de Vivaldi. Un espectáculo para todos los públicos de diferentes edades y nacionalidades; en el que el único lenguaje es la música y el gesto.




Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.com) | Foto: La Fura dels Baus

María Lejárraga le propuso un juego a Manuel de Falla en Granada. La escritora, ferviente feminista, lo recuerda en sus memorias Gregorio y yo (Pre-Textos). Le cubrió los ojos al compositor con un pañuelo y lo pastoreó por los jardines de la Alhambra. El sonido de los chorros de las fuentes, el canto de los pájaros, las fragancias de la flora tenían ya a Falla en plena sugestión sensorial. Pero fue al ser destapado cuando sobrevino el embeleso absoluto. Carlus Padrissa, de la Fura dels Baus, evoca esta escena en el arranque de su versión extendida de El amor brujo, de cuyo estreno en el Teatro Lara se cumplió un siglo en abril.

El director furero plantea ahora una curiosa dramaturgia, que dota de empaque operístico al entremés del músico gaditano y homenajea de paso a la ninguneada Lejárraga, hasta hace poco desposeída de la autoría del libreto, publicado con la firma de su marido, Gregorio Martínez Sierra. “El problema es que El amor brujo, en la versión original de 1915, dura 37 minutos. Es difícil programarlo como espectáculo único porque se queda corto. Hay que revestirlo con otros trabajos y los acompañamientos elegidos muchas veces chirrían. Esa brevedad le ha perjudicado: los reconocimientos que merece todavía no están a la altura de su magistral factura”, explica Padrissa a El Cultural.

El inventivo regista catalán no quería adulterar el libreto con aditamentos incrustados con calzador. Su solución ambiciona crear una progresión narrativa lineal, dentro de un montaje compacto e hilvanado, con la dimensión de una ópera. Para ello acude a otras partituras de Falla, que coloca por delante de El amor brujo. Son tres. Abre con el Generalife, primer movimiento de las Noches en los jardines de España. Candela (trasunto de Lejárraga) guía por el complejo nazarí a su novio, Carmelo. Es un guiño directo a aquel juego-flirteo de la autora riojana con Falla, que habían hecho escala en Granada de camino a Cádiz, donde el músico iba a recibir un homenaje.

Ese cuadro irradia la felicidad de una pareja encendida por el nuevo amor. Pero los turbios augurios pronto empiezan a acecharles. Saltamos así a la Introducciónde El sombrero de tres picos: Candela intenta mantener bajo la férula de su vestido de novia al amante, propenso a dispersar la mirada sobre el talle de otras mujeres. El riesgo de infidelidad se consuma mientras resuena el taconeo de la Danza española de La vida breve, coreografiada por Pol Jiménez. Carmelo huye tras otras faldas y la gitana se hunde en la desesperación, que expresa el quejío abisal de Marina Heredia con la única pieza ajena a Falla del espectáculo, Amor gitano: “Ayer te vi pasar con otra bajo el brazo...”. La cantaora aflamenca este bolero de origen mexicano, popularizado en su día por José Feliciano. Candela se rasga el traje de novia con furia y se envuelve en un mantón tan oscuro como su ánimo.

“Es entonces cuando alcanzamos el punto exacto en el que emerge El amor brujo”, advierte Padrissa. Y ahí empieza a discurrir la historia de sobra conocida: Candela echa mano de la magia y la brujería para recuperar a Carmelo y liberarse del influjo atenazante de su antiguo marido, con el que se casó por conveniencia. Este itinerario dramático trazado por Padrissa requiere un cómplice convencido en el foso. Lo ha encontrado en Manuel Hernández Silva, que comandará a la Orquesta Joven de Andalucía, de la que es titular junto con la Filarmónica de Málaga.

El maestro venezolano aclara a El Cultural el sonido que ha de acompañar los sobresaltos sentimentales del drama: “La historia construida por Padrissa tiene mucha fuerza semántica. Y pide ser fiel a Falla, que utilizaba habitualmente en sus canciones ritmos amalgamados. Hay que poner énfasis sobre todo en los acentos, para que sean muy penetrantes, muy directos. La orquesta en conjunto suena como una guitarra de acompañamiento para el cante, incluso se sienten los golpes de pulgar sobre la madera del instrumento”. Y añade una reflexión musicológica sobre El amor brujo que matiza el lugar común: “Su grandeza no es tanto que funda el flamenco con la música culta o escrita. Eso en Falla no es deliberado, le sale natural porque lo ha mamado. Lo esencial es que sublima las seguiriyas, las soleas, los garrotines... Y le otorga al flamenco esa gallardía, esa elegancia de los gitanos de traje y pañuelo que muchas veces se pierde”.

En el plano visual, Padrissa recurre a una figura de culto: el cineasta granadino José Val del Omar, anticipador de algunas técnicas fílmicas (como el “desbordamiento apanorámico de la imagen” o el “sonido diafónico”). Esos adelantos le valieron incluso algún galardón en Cannes pero hoy engrosa el selecto club de los heterodoxos españoles casi olvidados. El director de la Fura proyecta fragmentos de su Tríptico elemental de EspañaUn hallazgo que multiplica el impacto dramático y atmosférico: digamos que el costumbrismo andalusí (español por extensión) es potenciado por los códigos de la vanguardia.

Todo por el espectáculo. Es el lema al que la Fura no renuncia, menos todavía cuando se adentra en el universo lírico, que Padrissa ve en fase terminal: “Es que el ambiente de la ópera, de verdad, es un coñazo. Al final la van a terminar matando”. Saben que necesita nuevos reclamos para competir con tantos rivales en este mundo del entretenimiento digital. Con urgencia. Apenas quedan demiurgos operísticos capaces de arrastrar a las masas y generar expectación. Ellos están entre esos pocos. Lo prueba que ya han vendido las 6.000 entradasde la Plaza de Toros granadina. Allí desplegarán de nuevo sus grúas y sus efectos especiales. Le tenían ganas a El amor brujo desde que, tras su triunfo en los Juegos Olímpicos de Barcelona, levantaron Atlántida también en la ciudad andaluza. “Es otra maravillosa obra de Falla pero El amor brujo es sencillamente perfecta”. 


Un siglo, tres versiones

Estreno. El 15 de abril de 1915 Falla estrena en el Teatro Lara de Madrid la versión escénica primigenia de El amor brujo. La subtituló: Gitanería en un acto y dos cuadros.

‘Obra rara'. Falla declaró en una entrevista antes del estreno: “Hemos hecho una obra rara, nueva, que desconocemos el efecto que pueda producir en el público, pero que hemos ‘sentido'”.

Autoría ‘usurpada'. La obra la impulsó y dirigió Gregorio Martínez Sierra. También firmó el libreto pero la verdadera autora era su mujer, María Lejárraga. Hoy las dudas sobre la maternidad literaria de El amor brujo están despejadas.

Versión de cámara. El 29 de abril de 1917 Enrique Fernández Arbós dirige la versión camerística. Fue en el Teatro Real.

Ballet. En 1924 Falla terminó sus trabajos para transformar la pieza en un ballet de un único acto. El estreno se celebró en el Théâtre du Trianon-Lyrique el 22 de mayo de 1925.

Fuente: EP via lavanguardia.com

El Gran Teatre del Liceu de Barcelona celebrará el 15 aniversario de su reinauguración después del incendio de 1999 con una serie de actividades de agradecimiento a toda la ciudadanía, al barrio y a la sociedad, y entre las que destacan una gala lírica y el acercamiento del Liceu a Catalunya con el programa 'Ópera a la fresca'.

En rueda de prensa después de una cena de gala en el teatro, el director general, Roger Guasch, ha explicado que el coliseo celebrará esta efeméride con las máximas de "austeridad y sencillez en los actos y el objetivo de abrir las puertas y acercarse a la ciudadanía".

"Necesitamos recuperar el optimismo y la mirada al futuro", ha dicho Guasch, que ha instado a recuperar el espíritu de 1994 --cuando se incendió y toda la ciudadanía sumó esfuerzos-- pese a que la situación no sea la misma, ya que el Liceu es de todos y todos somos Liceu, ha remarcado.

El teatro reabrió el 7 de octubre de 1999 con Turandot, Giacomo Pucccini con dirección de Núria Espert, con la "voluntad de hacer el Liceu de todos", ha dicho Guasch, quien no podía dejar pasar la oportunidad de lanzar un mensaje de optimismo y futuro hacia la sociedad y también internamente para mostrar que el proyecto sigue adelante, ha dicho.

Mirar al futuro


"Todos los actos han estado pensados con una voluntad manifiesta de agradecimiento", ha expresado Guasch, que ha citado a la ciudad, vecinos, barrio y mecenas, y ha instado a mirar al futuro tras la crisis económica que ha sacudido bastante las estructuras del teatro lírico, por ello es importante pensar en esto.

La celebración ha arrancado este jueves con una cena de agradecimiento a los medios de comunicación por su papel estos años, y proseguirá el 15 de septiembre con la gala Catalunya aixeca el teló, donde los teatros privados presentarán su programación: "Es un acto de agradecimiento al sector público y privado".

El miércoles 24 de septiembre tendrá lugar un acto de agradecimiento a toda la ciudadanía con la aspiración de que se convierta en el concierto de "bienvenida de la temporada", y se concretará en un concierto de la Orquesta y Coro del Liceu en la plaza de la Catedral a las 20 horas, con la intención de que se consolide cada año.

Unos días después, el teatro agradecerá el mecenazgo del coliseo -que representa el 13%, 5.300.00 euros la pasada temporada y con un acumulado de 92 millones de euros desde su reinauguración en 1999-.

La inauguración oficial de la temporada el 14 de octubre se realizará con La Traviata, a la vez que el 2 de noviembre tendrá lugar un "acto curioso" consistente en un reconocimiento a Ciutat Vella, que ha vivido las obras acometidas en el teatro, y que pasará por un Concierto del Coro del Liceu en Santa Maria del Pi de Barcelona, cuyo beneficio se destinará a un proyecto de reconstrucción del teatro infantil -el Teatret- de la misma basílica.

Hasta el 19 de abril de 2015 no se celebrará el próximo acto con el concierto benéfico que mirará al futuro Nous valors, noves veus, en el que el teatro lírico se implicará en las voces emergentes tanto nacionales como internacionales.

Nueva revista


Fuera del programa oficial, el Liceu participará con su Orquesta y Coro en el disco de La Marató de TV3 --una colaboración de la que de momento no ha podido precisar más detalles--; ha preparado una revista informativa que será inicialmente bimensual --con una tirada de unos 11.500 ejemplares--, a la vez que convertirá el programa Òpera a la platja en Òpera a la fresca, para que sea una retransmisión de lo que sucede en el teatro en otros puntos, como Tarragona, Lleida y Girona.

Asimismo, Guasch ha anunciado en el mismo acto que Leticia Martín será la nueva directora artística adjunta del Liceu, en sustitución de Ivan van Kalmthout, bajo las órdenes de la nueva directora, Christina Scheppelmann: "Con esto tenemos completadas las vacantes", ha dicho.

El presidente del Patronato del Liceu, Joaquim Molins, ha asegurado que el teatro quiere "devolver a la sociedad lo que la sociedad ha hecho por el Liceu", un cometido en el que es muy importante la labor de los medios.


Fuente: Daniel Méndez (elmundo.es)
Son las dos de un sábado por la tarde, pero el pequeño centro cultural de Bajiao, a las afueras de la capital china, está lleno para presenciar un espectáculo de ópera de Pekín. Aunque los coloridos trajes, la estridente música y las historias de emperadores y guerreros parecen sacadas de otro tiempo, el público responde al final de la obra con una ovación unánime.
Si hasta hace unos años se podía decir que la ópera de Pekín se encontraba en peligro de extinción, ejemplos como el de Bajiao dejan claro que el género vive hoy tiempos mejores. Los generosos fondos destinados por el Gobierno a su promoción, la creciente confianza en las tradiciones propias y el empuje de los jóvenes actores están provocando la revitalización de un arte que parecía destinado a desaparecer en el siglo XXI.
"Actualmente estamos viviendo un renacimiento de la ópera de Pekín, y esto se debe a que los chinos, finalmente, están buscando sus propias raíces culturales. La gente cada vez vive mejor en China, así que están empezando a buscar cosas que les llenen espiritualmente", dice Ding Xiaojun, de 33 años, una de las jóvenes actrices más famosas del país.
Para conseguir la revitalización del género, una de las claves pasa por la difusión de las obras y la educación del público. El espectáculo de esta tarde es gratuito para todos los vecinos de este humilde barrio de Pekín, y la compañía de Ding Xiaojun, que pertenece al ejército chino, acostumbra a hacer representaciones en escuelas y universidades para enganchar a los más jóvenes.
Además del creciente interés de los chinos por su cultura, el Gobierno ha convertido también en política nacional la difusión de la ópera de Pekín, especialmente desde que en 2010 fuera incluida por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ya desde 1998 existe un canal de la televisión estatal (CCTV 11) que se dedica en exclusiva a la difusión de representaciones tradicionales, mientras que en los últimos años varias arias de la ópera de Pekín se han incorporado a las clases de música de las escuelas.
"El público ha estado menguando mucho en las últimas décadas, pero se cree que ahora la tendencia está cambiando; y lo está haciendo por la percepción que se tiene del mismo. Se supone que la ópera de Pekín es una cosa de la que los chinos tienen que sentirse orgullosos, porque es una expresión de su cultura tradicional y es lo que se vende como 'softpower' fuera de China", explica Rafael Caro Repetto, profesor asociado de la Universidad Pompeu Fabra y especialista en ópera de Pekín.
La importancia de este género, considerado como el más representativo de la tradición artística del país, se explica por su combinación de música, canto, poesía, acrobacia y artes marciales. Además de eso, las óperas tradicionales chinas (la de Pekín es sólo la más famosa de muchas otras variantes regionales) representan casi siempre historias y leyendas antiguas que forman parte de la literatura más importante del país.
Aunque el surgimiento de la ópera de Pekín se sitúa en el año 1790, es la acumulación de componentes culturales milenarios lo que le ha valido el calificativo de "tesoro nacional", y lo que está haciendo que cada vez más gente se interese por el género.
"Disfruto mucho con las letras de las canciones y el ritmo de la música. Mi hija tiene ahora nueve años y lleva ya tres estudiando ópera de Pekín. Creo que es una ayuda muy buena para sus estudios, por ejemplo para estudiar lengua y literatura", dice entusiasmada Lu Na, una aficionada de 40 años que asiste con su hija a las representaciones.
A pesar del cambio de tendencia, lo cierto es que en la actualidad la ópera de Pekín es un género minoritario que triunfa sobre todo entre la tercera edad. Un vistazo al centro cultural de Bajiao lo deja claro: de entre el centenar de personas que aplaude a los actores, es difícil encontrar a alguien que tenga menos de 65 años. "A la mayoría de la gente de mi generación nos gusta la ópera de Pekín, a nosotros nos gustan las cosas antiguas y tradicionales. Ahora estoy jubilada, así que vengo a menudo a ver los espectáculos", explica Feng Xunlin, una de las espectadoras, de 67 años.
Mucho más difícil es convencer a los jóvenes. Al menos desde principios del siglo XX, los principales intelectuales del país han renegado en gran medida de la cultura tradicional china, a la que consideraban un lastre para el desarrollo económico del país. La modernidad implicaba entonces aprender de occidente, una dinámica que volvió a tomar fuerza en los años 80, cuando el crecimiento económico de China y la entrada de géneros modernos (como la música pop o el cine de Hollywood) fueron arrinconando poco a poco a la ópera de Pekín. El resultado es que muchas de las tradiciones se han perdido por el camino.
"Los jóvenes chinos, sobre todo los nacidos a partir de los años 90, no sólo no conocen la ópera de Pekín, sino que no conocen nada del conjunto de la cultura china. En la actualidad, incluso los estudiantes de máster no saben escribir bien los caracteres chinos", explica Li Zhengping, antiguo actor de ópera de Pekín y profesor de la Academia Nacional de Artes Escénicas de China.
Además, la ópera de Pekín es un género que exige del espectador un conocimiento previo de los personajes en escena y los códigos estéticos, una tradición que se interrumpió de forma dramática durante la Revolución Cultural (1966-1976), cuando se prohibieron la mayoría de obras y se rompió con la formación de actores.
"Generalmente, el no iniciado en ópera de Pekín, da igual si es chino o occidental, cuando va a ver ópera de Pekín, no sabe lo que está pasando en escena. Ve que hay gente que entra, que sale... pero no comprende los códigos. El público de ópera de Pekín necesita estar formado", explica Rafael Caro Repetto.
Para poder acercarse al público del siglo XXI y seducir a los jóvenes, la ópera de Pekín también está evolucionando. Ya a principios del siglo XX se comenzaron a adaptar textos del teatro occidental, pero ahora se ha modernizado todavía más el decorado (que antes estaba formado tan sólo por sillas y mesas) y en ocasiones se puede llegar a utilizar música pop o cortos de animación.
"Ahora todo el mundo está experimentando. Todos los elementos artísticos se pueden probar en la ópera de Pekín, pero siempre que su alma, su espíritu, no se altere. Yo no tengo miedo a probar nuevas creaciones artísticas, ya que el objetivo es que la opera de Pekín pueda estar más cerca de la gente de hoy", dice Ding Xiaojun, quien recientemente participó en una versión de la obra 'Adiós a mi concubina' que introducía iluminación moderna, vestuario diseñado en el extranjero y proyección de vídeos.
De todas las innovaciones que se han producido en los últimos años, probablemente las más conocidas sean las del taiwanés Wu Hsing-kuo, quien en 1986 fundó la compañía Teatro Leyenda Contemporánea. En sus obras se mezclan los textos deShakespeare con las ideas cinematográficas de Akira Kurosawa, todo ello sin olvidar los códigos interpretativos de la ópera de Pekín. Su última obra, estrenada en 2013 y basada en 'La Metamorfosis' de Kakfa, es otra buena muestra de hasta qué punto el género tradicional chino puede fusionarse con otras expresiones artísticas.
En el terreno musical, algunos de los más famosos compositores chinos, como Guo Wenjing y Tan Dun, también se han lanzado a la reinterpretación del género, mezclando la música de la ópera de Pekín con los sonidos de las orquestas occidentales. Para los más tradicionales, sin embargo, la introducción de nuevos elementos ha ido demasiado lejos. La ópera de Pekín se ha caracterizado siempre por una estricta categorización de los personajes, un estilo de canto y música muy particular y la ausencia casi total de decorado. El género siempre ha tenido unas convenciones y códigos que servían para marcar el tiempo y el espacio (lo que se conoce como "representación virtual" o 'xuni biaoyan'), mientras que siempre ha huido del realismo típico del teatro occidental. "Existe el debate de cuánto se puede estirar el género para que siga siéndolo; porque si ya cambias también el estilo de canto, pues a lo mejor será una cosa preciosa y muy interesante, pero ya no será ópera de Pekín", explica Rafael Caro Repetto.
A largo plazo, las esperanzas de los actores están puestas en la nueva sensibilidad del público, que esperan pueda mejorar su formación y sea capaz de apreciar la riqueza cultural de este complejo arte tradicional chino. "El renacimiento de la ópera de Pekín ya ha comenzado, pero no se trata de una cosa de hoy, sino del futuro. Con el desarrollo de la sociedad, la formación cultural del pueblo chino también mejorará, así que esperamos que se interese más por la profunda cultura tradicional", concluye Li Zhengping.

Font: Valerie Gaillard (elpuntavui.cat)
Després de l'èxit de Street Scene, de Kurt Weill , l'any passat, el Gran Teatre del Liceu acull a partir d'avui un altre de les grans òperes jazzístiques del segle XX: Porgy & Bess (1935) de George Gershwin. La producció que es podrà veure fins al 19 de juliol en deu representacions és de la companyia sud africana Cape Town Opera Company, i es va estrenar el 2009 a Cardiff. La producció, dirigida per Christine Crouse, trasllada l'acció a un township dels setanta. “Ens vam inspirar en fotografies de Soweto d'aquells anys, i en la revista Drum. Vam trobar el lligam entre Sud Àfrica i els Estats Units per la gran tradició del jazz que hi ha en els bars, i també per la religió, ja que a Sud-Àfrica tenim l'església sionista implantada per un nord americà”.
La mateixa cantant Nonhlanhla Yende, que encarna Bess en el primer cast, explica com es va criar en un suburbi similar a Soweto, on la misèria i els abusos com els que apareixen en l'obra són, encara avui, el pa de cada dia. “Bess és una noia condicionada pel seu entorn, que pateix una situació de rebuig i busca protecció en Porgy, però quan més el necessita, ell no hi és, i acaba caient de nou en les drogues”. Segons Philisa Sibeko, Bess en el segon cast, l'obra gira al voltant del concepte de la prosperitat, “Bess és una noia que intenta millorar la seva situació, tot i que al final no ho aconsegueix”.
El director musical, Tim Murray, defensa que la connexió entre la història de Porgy & Bess i l'entorn en què van créixer el conjunt dels cantants de la companyia aporta una gran dosi “d'emotivitat” a la producció. “Les veus són fantàstiques, diferents de les europees, i traspuen passió, alegria i honestedat”, va afegir Crouse.
Un problema amb què es van trobar, però, en aquest repartiment cent per cent sud africà, és amb el de l'accent. “Hem treballat molt la pronuncia perquè surti a la llum el dialecte dels cantants, i no slang negre de Nova York, com en l'original”.
Seixanta nou músics de l'Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu animaran aquesta partitura, que durant anys s'ha intentat convertir en un musical: “És ben bé una òpera i la música explica una història, no una alternació entre parts cantades i altres parlades”, puntualitza Murray. La versió de la partitura de Gershwin no és l'original, sinó la que el compositor va utilitzar a la primera ronda de representacions a Nova York, “amb les seves esmenes”, adverteix el director.
Amb aquest títol es tanca la temporada del Liceu, una obra amb la que s'ha posat en marxa el programa Seient Secret, que continuarà la propera temporada oferint butaques de més de 44 euros a la meitat de preu. “Ho farem per a tots els títols, però no per totes les representacions”, va explicar Agustí Filomeno, director de màrqueting.

El Liceu, més accessible

El Liceu ofereix a partir de l'estrena de Porgy & Bess un suport per a les persones amb problemes auditius per fer més accessible la seva oferta. El projecte consisteix en un bucle magnètic installat a la sala principal i en altres espais del teatre que es connecta amb les pròtesis auditives i permet transmetre i millorar la recepció del so i la seva qualitat. El director general del Liceu, Roger Guasch, va destacar ahir la importància dels projectes socials en el pla estratègic a través del programa El Liceu accessible: “És un edifici històric amb gran complexitat arquitectònica però pretén millorar els espais per a discapacitats, a més d'auditius, també físics i visuals per eliminar les barreres d'accés.” La iniciativa ha estat impulsada per la Confederació Espanyola de Famílies de Persones Sordes i l'entitat confederada a Catalunya, la Federació d'Associacions Catalana de Pares i Persones Sordes, en col·laboració amb l'Obra Social La Caixa, la Fundació ONCE i la Fundació Vodafone.

Misèries de sempre

by on 15:46
Font: Valerie Gaillard ( elpuntavui.cat ) Després de l'èxit de  Street Scene , de Kurt Weill , l'any passat, el Gran Teatre d...
Fuente: Blanca Cia | Javier Pérez Senz (elpais.com)
Llegó al teatro del Liceo hace ocho meses para ocupar la presidencia del Patronato de forma permanente porque así lo acordaron las administraciones. Joaquim Molins (Barcelona, 1945) es un apasionado de la ópera de toda la vida y, como político que es, ha mantenido un mutismo absoluto ante la crisis institucional, financiera, y la fuga de directivos artísticos que asola al teatro. Reconoce que en los últimos meses ha hecho una inmersión intensiva en la gestión de los teatros de ópera. Y ahora ha roto su silenciotras nombrar a Roger Guasch, que ayer firmó su contrato como nuevo director general y mantuvo su primera reunión con el comité de dirección.
Aumentar recursos propios, mejorar el mecenazgo, rentabilizar los conciertos externos de la orquesta y el coro del teatro. ¿Qué es lo más urgente?
Todo junto. Generar más ingresos y que las administraciones den más dinero. Hace falta un nuevo plan de mecenazgo con más productos y más competitivo.
¿Hay que alquilar más la sala a promotores privados?
Ya se está haciendo. Anoche y hoy, por ejemplo, actúa Raphael.
Hay otros equipamientos, como el Palau de la Música que alquilan más sus espacios.
No tenemos tanto margen por la complejidad de los montajes operísticos, que limitan las fechas disponibles. Un concierto del Palau necesita un día o dos como máximo. Nosotros, hasta varias semanas, según el montaje. Además, el Palau tiene más ventajas: la fama del edificio le reporta unos ingresos por visitas que ya nos gustaría tener. El Liceo hace visitas turísticas pero el modernismo tiene mucho gancho.
Además de conciertos, ¿no se puede alquilar la sala para otros espectáculos?
Hacemos bodas, presentaciones de actos privados pero para acoger espectáculos tendríamos que ajustar la temporada y disponer de un mes libre que es lo que nos piden, como mínimo, los promotores de musicales, como Los Miserables, por ejemplo. En cualquier caso, no está claro que un musical rinda más que una buena ópera. Hemos de aprender a hacer óperas que nos den más dinero.
¿Cómo valora los pobres resultados de taquilla en los conciertos de la orquesta del Liceo en el Palau con cifras maquilladas por el reparto masivo de invitaciones?
No estamos contentos con el resultado del ciclo de conciertos de la orquesta del teatro del Liceo con Josep Pons. Hay que revisar el modelo y ajustar algunos de los proyectos para mejorar el nivel de la orquesta.
¿Por qué el Teatro Real de Madrid tiene un 25% de patrocinio y el Liceo solo un 13%?
Esta temporada hemos mejorado y estamos en el 15%, algo que tiene mérito en época de crisis. Lo importante es que ha cambiado la tendencia, aunque las cifras no son para tirar cohetes. En cuanto al Teatro Real...… yo no pongo en duda nada, pero pido las cifras y no me las dan. Está muy bien que las administraciones públicas nos pidan mejorar las aportaciones del mecenazgo, pero necesitamos su ayuda. Está claro que no podemos mejorar nuestros ingresos si nos dan la castaña del IVA —este año se ha incrementado al 21%— y no hay una ley del mecenazgo para hacerlo más atractivo.
¿Hay mecenas del Liceo que hacen negocio con los servicios que prestan porque cobran tarifas por encima del mercado?
En absoluto. Hay empresas que tienen firmados convenios de mecenagzo y que no han ganado concursos cuando se ha licitado servicios de mantenimiento.
El Palau obtiene un 20% de sus ingresos con el mecenazgo. ¿Le gana la partida al Liceo?
Si es así, felicitaré a su presidenta, Mariona Carulla. Más que hablar de porcentajes, lo difícil es conseguir dinero. Dicho esto, el esfuerzo de esta casa en este aspecto es manifiestamente mejorable aunque difícil, difícil, difícil.
¿Habrá más ajustes de personal?
No. El ERE ha sido una barbaridad. Y en cuanto a los despidos — algunos de los 11 músicos han ganado ante los tribunales— se irán incorporando porque no hay dinero para indemnizarlos.
En un contexto de recortes y ajustes, ¿por qué el capítulo de comunicación y márketing se ha duplicado?
No es exacto hablar solo de comunicación, también incluye, el sistema de venta de entradas.
Pero el Liceo contrató a una empresa de comunicación externa con un coste de 3.000 euros al mes, teniendo un departamento propio...
Es cierto, pero este año no se ha renovado.
¿Se reducirá alguna de las áreas del Liceo?
Más que despidos lo que se contempla es la posibilidad de externalizar algunos servicios para ahorrar.
¿Es verdad que Joan Francesc Marco —el anterior director general— cobraba en torno a los 170.000 euros como apunta el comité de empresa?
Es una información personal que no tiene que ser pública.
Pero el Liceo se nutre de fondos públicos...
Hay una cosa que es discreción. Lo cierto es que está muy por debajo de lo que dicen.
Otras fuentes dicen 115.000 euros al año.
Esa cifra está más cerca de la realidad y el nuevo director cobrará menos.
¿Y usted, cuánto cobra?
Yo, nada. Mi motivación es otra, para mí el Liceo ha sido muy significativo desde pequeño...
¿Con un ajuste generalizado de costes, y un presupuesto de 39 millones de euros, el Liceo podrá seguir contando con las mejores voces?
Los que contratan voces en el Liceo tienen un límite. No se pueden gastar lo que quieran. Pero lo cierto es que algunos cantantes han estado tres años sin venir y ahora vienen porque los honararios han caído en todas partes.
¿Aprovechará para fichar al nuevo director artístico —tras la marcha de Joan Matabosch— entre algunos de los candidatos que propuso Gerard Mortier al Teatro Real para su relevo?
Bueno, son nombres que están en el mercado. Uno de ellos, Viktor Schoner —de la Ópera de Múnich— es una opción a tener en cuenta. Pero no es el único. Eso sí, lo que no podremos hacer será pagar 300.000 euros por un gestor estrella.


Font: Antoni Ribas Tur (ara.cat)
"Anar una mica begut dóna llibertat al personatge, però t'obliga a fer un esforç més com a actor", li diu en italià el director Àlex Rigola al baríton Vladimir Stoianov. Poc després aquest baríton rus es posarà dins la pell de Sharpless, el cònsol nord-americà de l'òpera de Puccini Madama Butterfly. Són prop de les tres de la tarda i està a punt de començar, a La Fenice, un nou assaig de la nova producció d'aquesta òpera. S'estrenarà al mateix teatre el 21 de juny. El muntatge té un fort vessant plàstic: l'escenografia i el vestuari, molt minimalistes, porten el segell de l'artista japonesa Mariko Mori.

Els principals cantants dels dos repartiments que tindrà l'òpera treballen en aquesta sessió la primera escena del tercer acte. Després d'estar tota la nit desvetllada, Cio-Cio-San, la Madama Butterfly, s'adorm. Suzuki, la seva criada personal, interpretada per la mezzosoprano italiana Manuela Custer, es desperta. A la casa hi arriben Sharpless i Pinkerton, el tinent de la marina nord-americana que torna al Japó, amb la seva nova esposa, Kate, tres anys després d'haver-se casat amb Cio-Cio-San i haver-la deixat embarassada. A més dels cantants, assagen tres ballarines vingudes de Barcelona. Imma Asensio i Èlia López, que ja van treballar amb Rigola a Tragèdia, i Sau-ching Wong interpretaran les criades de la casa on es troben Suzuki i Cio-Cio-San. "Treballar amb un director que prové del teatre m'ajuda completar la meva formació", explica Andeka Gorrotxategi, el tenor que fa de Pinkerton en el primer repartiment. Tot i que només canten acompanyats pel piano, que estan en un lloc de treball i que hi ha altres tècnics de l'espectacle, quan els cantants es posen a cantar, es crea un silenci solemne. "Assajar una òpera és força intens i força complicat. És cert que de sobte tens un baríton, una mezzo i una soprano que fan un tercet per tu a pianoforte, sense la tensió de la platea, i això és màgic", explica Rigola.
El diàleg de l'Orient i Occident
Aquesta Madama Butterfly sorgeix de la col·laboració de La Fenice amb la Biennal de Venècia. Actualment Rigola en dirigeix la secció de teatre. Al seu torn, Mariko Mori debuta en el camp de l'òpera. "El gran fet és veure com una artista plàstica amb un món molt particular pot encaixar amb Puccini. La meva feina consisteix a fer conviure el verisme que demana l'òpera amb el món de Mariko Mori, que és molt abstracte", relata Rigola. "Els cantants es mouran en una instal·lació que representa una gran pàgina en blanc en què es pot escriure gairebé tot, i que fa de paret i de terra", afegeix. L'escenografia estarà presidida per una gran cinta de Moebius de vuit metres, i Mori ha preparat algunes projeccions per a un canvi d'escena. Com la relació de Cio-Cio-San i Pinkerton, aquesta artista també conjuga en les seves obres l'Orient i Occident. "Aquesta és la segona part de la feina: veure com encaixa la manera de pensar de la Mariko amb el món occidental que representem Puccini i jo mateix. Intentar encabir-ho tot té la seva dificultat, però al mateix temps la seva excitació. Ella va escoltar molt la música i va partir d'una idea per fer l'escenografia. Com més puresa hi hagi respecte a la seva peça, serà millor a l'hora de jugar-hi", diu el director.
La proposta dramatúrgica que ha fet Rigola està molt marcada per la música i està molt basada en la pròpia història. "Crec que les dues grans temàtiques de Madama Butterfly són la joventut contra l'experiència i com es troben la cultura oriental i la nord-americana. A l'origen de l'obra ja hi ha d'una manera molt clara tota aquesta prepotència del neoliberalisme nord-americà", opina Rigola.
Tot i que la música sol jugar un paper destacat en els muntatges teatrals de Rigola, Madama Butterfly representa la tercera incursió del director en el camp de la lírica, després de Cancionero de palacio (2003) i L'holandès errant, de Wagner (2007). "L'òpera és un altre territori, i necessito aturar-me i tornar-la a reprendre. M'agrada molt. És un regal que et fan, és un plaer, però vull combinar-ho amb el teatre", assegura el director. A més de Madama Butterfly, el 2 d'agost el director estrenarà en el marc de la Biennal de teatre la seva adaptació d'El policia de las ratas, de Roberto Bolaño, amb Joan Carreras i Andreu Benito, una obra que va presentar en format de lectura dramatitzada al CCCB al març.


Font: Laura Serra (ara.cat)
El mig centenar de cantaires del Cor Jove de l'Orfeó Català faran avui i demà un pas més en la seva carrera musical. Dido i Aeneas, de Henry Purcell, serà el seu debut en l'òpera, al Petit Palau. El seu director, Esteve Nabona, va demanar al director d'escena Marc Rosich que instigués els joves estudiants de cant d'entre 16 i 25 anys a moure's per l'escenari, sense la formalitat i seriositat dels faristols i els uniformes. "La música antiga requereix en certs moments una delicadesa, subtilitat, rigor i transparència que sempre la fa difícil d'interpretar, però un cop entres en escena t'adones que en comptes d'haver de dividir el cervell entre la música i la interpretació, és un pot comú, i que una cosa ajuda l'altra. L'escena fa més lògica la música", diu Nabona.
Rosich va escollir aquest famós drama barroc anglès perquè el cor és present a escena pràcticament durant tota l'obra i, a més, hi ha sis papers més entre bruixes i personatges que permeten foguejar com a solistes sis joves talents de l'Orfeó Català. Encapçalen el repartiment tres solistes professionals: la mezzosoprano Elisenda Arquimbau i el baríton Esteve Gascon -tots dos, professors de l'Orfeó, que interpreten Dido i Aeneas- i el contratenor Jordi Domènech (Sorceress). "Volíem donar l'oportunitat als nostres cantaires, però no volíem que això fos un concert de final de curs, així que hem agafat membres del cor que donen una tessitura que passarà inadvertit que no són cantants professionals -diu Nabona-. Una òpera de Verdi o Wagner requereix una maduresa de solistes que no ens hauríem ni plantejat. La música antiga ja està pensada per a unes veus més joves". De fet, Dido i Aeneas es va estrenar el 1688 en un orfenat de noies de Londres i, per tant, Nabona pressuposa que les veus devien ser tan joves com les del seu muntatge.
Des del febrer, el cor ha assajat la part musical per poder-se posar a les ordres de Rosich amb seguretat. Pel director -que ja té molta experiència en el món coral i en espectacles educatius-, es tracta d'un graó més en l'aprenentatge dels joves. Tots han estat formats des de petits en diferents cors, són estudiants a l'escola de l'Orfeó i alguns -els escollits de solistes- ho compaginen amb altres centres com el Conservatori del Liceu i l'Esmuc amb l'objectiu de ser professionals. "Han après què vol dir, a més de fer la nota bé, alhora fer teatre. Perquè darrere d'una òpera hi ha música i hi ha teatre, emocions. I s'hi han llançat amb molta rauxa. La posada en escena parteix de les sessions que hem fet amb ells per aixecar les tres dimensions de la part coral de Dido i Aeneas ", explica Rosich.
El projecte -una coproducció del Cicle Coral de l'Orfeó Català i el Festival d'Òpera de Butxaca i Nova Creació que dirigeix Rosich, aixoplugat dins el Festival de Música Antiga- servirà per posar a prova el Petit Palau transformat en un teatre. Tot i que gairebé no hi haurà escenografia, excepte un sofà i unes projeccions del cantaire Aleix Viadé, sí que s'ha adaptat l'espai perquè tingui un fossat per a la vintena de músics de l'orquestra mallorquina Ars Musicae. El repte: omplir 400 localitats per cada funció.


Juan Ángel Vela del Campo (elpais.com)
Presumen en Linz de tener el teatro musical más moderno de Europa. Se han gastado 180 millones de euros en la construcción —con el arquitecto Terry Pawson al frente— de un edificio racional en la distribución de espacios, tecnológicamente avanzado y con la mirada artística puesta en una oferta plural. Y el auditorio ya ha gozado de un bautismo a la altura de sus afanes vanguardistas, gracias a un encargo a Carlus Padrissa, de La Fura dels Baus, de una versión nocturna al aire libre de Parsifal sobre el fondo de la entrada al teatro (un espacio de 65 metros de ancho por 24 de alto) y el vecino Volksgarten, un parque cuya hierba se protegió para la ocasión con láminas de madera, por si la asistencia a las sesiones wagnerianas de La Fura era masiva. Y, en efecto, lo fue. Un elevado número de voluntarios locales participaron como figurantes en el montaje. Sumaron más de 25.000 espectadores entre las tres noches, según los cálculos más moderados, que, en cualquier caso, sobrepasan todas las previsiones.
Curiosamente, Padrissa ha simultaneado dos lecturas diferentes deParsifal en Colonia y en Linz. La primera se estrenó el Viernes Santo, con artesanos panaderos elaborando en vivo y en directo desde el primer acto el pan que después se repartiría en el último, con Wagner encarnando al moribundo Titurel y con Nietzsche poniéndose en la piel de Amfortas. Lo de Linz es otra historia, más próxima a lo que los fureros llaman familiarmente “macro”, es decir, un espectáculo de grandes dimensiones con despliegue de tecnología avanzada. De hecho se titula Ein Parzival —Un Parsifal— para no llevarse a engaños. Dura algo más de 50 minutos y la música procede de grabaciones discográficas emblemáticas, en las que no falta el mítico director musical Hans Knappertsbusch, y a cuya selección se incorporan desde la soprano Maria Callas —que canta Kundry en italiano— y el legendario tenor Georges Thill —que canta, claro, en francés—.
La idea es potenciar la universalidad de la obra. Dicho de otra forma, se pretende una versión para todos los públicos, con la música como elemento de fascinación y la escena como complemento visual lleno de sorpresas. La propuesta plástica está en la línea de los espectáculos de calle de La Fura, con figuras gigantescas —el muñeco que encarna Parsifal mide unos 10 metros—, utilización del espacio abierto en el movimiento de los distintos artilugios, potenciación del fuego (los servicios de seguridad de bomberos no están lejos, por si acaso) y la luz, y un tipo de belleza que podríamos llamar de ciencia ficción. Es posible que a los wagnerianos de pro les chirríe una puesta en escena semejante, pero para el público desprejuiciado tiene una capacidad de comunicación inmensa, tal y como se pudo comprobar en las veladas austriacas, con personas de todas las edades absolutamente entregadas.
El espectáculo está también en el público, con un continuo centelleo deflashes desde los móviles, para captar fotográficamente cada momento de la representación. Para la mayoría es una ceremonia de iniciación a la ópera. El carácter gratuito potencia la asistencia masiva. En una escena se introduce durante unos instantes, por conveniencia dramática, un fragmento de La valquiria, y no pasa nada. Al final, después de mecanismos que simulan los episodios más conocidos deParsifal, desde la escena de las muchachas-flor a los encantos del Viernes Santo, el espectáculo desemboca en una traca de fuegos artificiales mientras los caballeros del Grial ascienden a lo más alto en una actitud de gesto solidario. Los numerosos niños se quedan perplejos, los mayores embelesados. No hay sillas, aunque algunos se las traen de sus casas, y el público acude con más de una hora de antelación para buscar un árbol o una valla de protección donde apoyarse. La duración limitada se agradece.
Linz ha tenido la osadía de poner en escena una mirada tan atípica sobre el drama escénico sagrado de Wagner. Es una ciudad tranquila, de apenas 200.000 habitantes, entre Salzburgo y Viena, que históricamente acogió durante 12 años como organista en un par de iglesias al gran Anton Bruckner, tan afín a Wagner, y que estos días no ha escatimado en los actos de inauguración del nuevo auditorio, con buenos espectáculos de teatro musical, ballet, una ópera de las de toda la vida —El caballero de la rosa, de Richard Strauss, con Anne Schwanewilms y Kurt Rydl encabezando el reparto— y el estreno del último título para la escena de Philip Glass (Spuren der Verirrten) con libreto a partir de un texto de Peter Handke y dirección musical de Dennis Russell Davies, el mismo que dirigió El americano perfecto en el Real de Madrid recientemente.
Linz ha apostado en la planificación de su nuevo teatro por llevar la ópera a todos los públicos y por ofrecer una programación que abarque todas las estéticas y variantes del teatro musical. ¿Conseguirá sus objetivos? Esperemos que todo sea tan placentero como ese Danubio azul que atraviesa la ciudad y da nombre a su aeropuerto.
Hitos del bicentenario

Las fronteras entre lo popular y lo culto se difuminan con montajes de este tipo. Se ha hablado incluso de representar algo semejante en Montserrat. Seguramente sea lo más osado estéticamente en lo que va del año Wagner, y también lo más divulgativo para acercarse sin condicionantes a la música más compleja del compositor. Hengelbrock descubrió en Madrid la belleza austera de los instrumentos originales en Parsifal.Thielemann sentó cátedra en el Festival de Pascua de Salzburgo con la Staatskapelle de Dresde. La Fura se acerca a Wagner con una perspectiva inocente y populista, de efectos especiales.
Además, asistiremos hoy al estreno de El oro del Rin en el Liceo de Barcelona. Es la primera parte de la tetralogía de El anillo del nibelungo, del director de escena Robert Carsen, que el teatro catalán programará durante los próximos tres años. Al otro lado del Atlántico, Manaos celebrará el 22 de mayo (día exacto del bicentenario) un Parsifal brasileño-mexicano. Bayreuth, por su parte, celebrará el año Wagner con un nuevo Anillo con dirección escénica de Frank Castorf y musical a cargo de Kirill Petrenko.


Fuente: Benjamin G. Rosado (elcultural.es)

Viene Ainhoa Arteta de celebrar el bicentenario de Verdi con su primera Elisabetta en el Don Carlo de Giancarlo del Monaco en Oviedo y de presentar en la Fundación BBVA el DVD de su idílico encuentro con Tchaikovsky a propósito del Eugene Onegin de la ABAO-OLBE bilbaína. Pero es en Madrid donde su nombre se repite con más fuerza desde que Gerard Mortier la fichara para su proyecto. Ha insistido el gestor belga en que Arteta preste su voz estos días a una de las damas engañadas por el licencioso Don Giovanni de Mozart. Lo hará en la nueva producción del polémico Dmitri Tcherniakov que estrena esta tarde el Teatro Real, donde hace unos meses la soprano tolosarra debutaba tardíamente a la vera de Plácido Domingo. No culpa a nadie ni alimenta los rencores de su ausencia madrileña. "Sólo tengo malas palabras para al IVA. Es una atrocidad".

¿Cómo ha ido el reencuentro con Mozart?
Siempre es duro y a la vez gratificante el encuentro con este personaje. Porque Mozart todo lo que tiene de saludable lo tiene de complicado. Se ha escrito por ahí que debuto este rol, cuando lleva más de trece años en mi repertorio. La última vez lo canté en Estados Unidos con bastante éxito.

Han cantado esta parte sopranos como Schwarzkopf, Della Casa, Arroyo o Varady. ¿Cree que es un rol escrito para una dramática mozartiana o para una lírica ancha?
Definitivamente sí, pero no sólo por dónde está escribo sino también por el carácter tenso y fogoso del personaje. Resulta peligroso, ya que a veces puedes perder el control. Se necesita mucha energía pero no se puede cantar con la fortaleza de un Puccini o un Verdi.

Está viviendo un idilio con el Teatro Real. Tras el Cyrano con Domingo y este Don Giovanni, volverá con Los cuentos de Hoffmann la temporada que viene.
Todo obedece a una audición que solicité con el señor Mortier hace dos años. Le pedí que me escuchara y lo hizo. Me atrevería a decir que la gran virtud de Mortier es que sabe escuchar. A mí nadie me había permitido debutar en el Teatro Real y él enseguida me ofreció Doña Elvira. No me podía permitir el lujo de decir que no a una oferta tan suculenta. Después puso sobre la mesa el Cyrano, que se estrenó antes.

¿Se siente resarcida?
Me siento reconfortada. La gente se piensa que todos los cantantes nos damos al divismo. Pero no es así. La gran mayoría somos humildes y esforzados trabajadores. Tenemos que lidiar con lobbies internos y agentes que te puedan abrir las puertas en un momento dado o cerrártelas para siempre. Está claro que durante un tiempo yo no fui del agrado musical, digamos, de los predecesores de Mortier en el Teatro Real. Pero no les culpo por ello. Todo se reduce a simples afinidades.

¿No le asustan las maneras del siempre controvertido Christoph Marthaler?
No sé qué fama tiene, y prefiero no saberlo (Risas). Porque no me planteo mi trabajo de esa manera. Quiero decir que no trafico con la buena o mala fama de ciertos directores. Podré estar más o menos de acuerdo con el planteamiento de este Don Giovanni de Dmitri Tcherniakov, pero respeto profundamente el concepto y su método. No le voy a negar que al principio cuesta asimilar según qué cosas. Pero Tcherniakov requiere tiempo, reflexión, y los cantantes tenemos que creer en su historia para dar lo mejor de nosotros sobre el escenario.

No disimula su feeling con Mortier. ¿Qué le parece eso que dijo de los cantantes españoles? No cantan en estilo, dijo, e interpretan igual a Verdi que a Puccini.
Lo primero que hice al hacerme eco de esas declaraciones fue llamarle. Me dijo que él no había dicho tal cosa, y que se le había malinterpretado. Personalmente, confío más en Mortier por lo que hace que por lo que dice.

Hace poco se atrevía con temas de Nirvana y Guns N' Roses en un álbum producido por Javier Limón. ¿Con qué otros proyectos discográficos nos sorprenderá?
Aquello fue un subidón, no se lo voy a negar. Pero mi próxima grabación será de arias... a la vieja usanza.