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Fuente: EP via lavanguardia.com

El Gran Teatre del Liceu de Barcelona celebrará el 15 aniversario de su reinauguración después del incendio de 1999 con una serie de actividades de agradecimiento a toda la ciudadanía, al barrio y a la sociedad, y entre las que destacan una gala lírica y el acercamiento del Liceu a Catalunya con el programa 'Ópera a la fresca'.

En rueda de prensa después de una cena de gala en el teatro, el director general, Roger Guasch, ha explicado que el coliseo celebrará esta efeméride con las máximas de "austeridad y sencillez en los actos y el objetivo de abrir las puertas y acercarse a la ciudadanía".

"Necesitamos recuperar el optimismo y la mirada al futuro", ha dicho Guasch, que ha instado a recuperar el espíritu de 1994 --cuando se incendió y toda la ciudadanía sumó esfuerzos-- pese a que la situación no sea la misma, ya que el Liceu es de todos y todos somos Liceu, ha remarcado.

El teatro reabrió el 7 de octubre de 1999 con Turandot, Giacomo Pucccini con dirección de Núria Espert, con la "voluntad de hacer el Liceu de todos", ha dicho Guasch, quien no podía dejar pasar la oportunidad de lanzar un mensaje de optimismo y futuro hacia la sociedad y también internamente para mostrar que el proyecto sigue adelante, ha dicho.

Mirar al futuro


"Todos los actos han estado pensados con una voluntad manifiesta de agradecimiento", ha expresado Guasch, que ha citado a la ciudad, vecinos, barrio y mecenas, y ha instado a mirar al futuro tras la crisis económica que ha sacudido bastante las estructuras del teatro lírico, por ello es importante pensar en esto.

La celebración ha arrancado este jueves con una cena de agradecimiento a los medios de comunicación por su papel estos años, y proseguirá el 15 de septiembre con la gala Catalunya aixeca el teló, donde los teatros privados presentarán su programación: "Es un acto de agradecimiento al sector público y privado".

El miércoles 24 de septiembre tendrá lugar un acto de agradecimiento a toda la ciudadanía con la aspiración de que se convierta en el concierto de "bienvenida de la temporada", y se concretará en un concierto de la Orquesta y Coro del Liceu en la plaza de la Catedral a las 20 horas, con la intención de que se consolide cada año.

Unos días después, el teatro agradecerá el mecenazgo del coliseo -que representa el 13%, 5.300.00 euros la pasada temporada y con un acumulado de 92 millones de euros desde su reinauguración en 1999-.

La inauguración oficial de la temporada el 14 de octubre se realizará con La Traviata, a la vez que el 2 de noviembre tendrá lugar un "acto curioso" consistente en un reconocimiento a Ciutat Vella, que ha vivido las obras acometidas en el teatro, y que pasará por un Concierto del Coro del Liceu en Santa Maria del Pi de Barcelona, cuyo beneficio se destinará a un proyecto de reconstrucción del teatro infantil -el Teatret- de la misma basílica.

Hasta el 19 de abril de 2015 no se celebrará el próximo acto con el concierto benéfico que mirará al futuro Nous valors, noves veus, en el que el teatro lírico se implicará en las voces emergentes tanto nacionales como internacionales.

Nueva revista


Fuera del programa oficial, el Liceu participará con su Orquesta y Coro en el disco de La Marató de TV3 --una colaboración de la que de momento no ha podido precisar más detalles--; ha preparado una revista informativa que será inicialmente bimensual --con una tirada de unos 11.500 ejemplares--, a la vez que convertirá el programa Òpera a la platja en Òpera a la fresca, para que sea una retransmisión de lo que sucede en el teatro en otros puntos, como Tarragona, Lleida y Girona.

Asimismo, Guasch ha anunciado en el mismo acto que Leticia Martín será la nueva directora artística adjunta del Liceu, en sustitución de Ivan van Kalmthout, bajo las órdenes de la nueva directora, Christina Scheppelmann: "Con esto tenemos completadas las vacantes", ha dicho.

El presidente del Patronato del Liceu, Joaquim Molins, ha asegurado que el teatro quiere "devolver a la sociedad lo que la sociedad ha hecho por el Liceu", un cometido en el que es muy importante la labor de los medios.

Fuente: David Moran (abc.es)
En la platea no hay ni un alma, pero el escenario y la caja escénica del Gran Teatro del Liceo es un ir y venir constante de cajas con ruedines, telones, operarios con cables y pesadas piezas de escenografía. En un rincón, justo frente a la boca del escenario, unos cuantos fusilesdescansan a la espera de que alguien se anime a empuñarlos. Un poco más allá, detrás de la inmensa caja negra que sustituye al escenario rotatorio de anteriores montajes, se amontonan carromatos, tramos de escaleras, barriles de explosivos con amenazantes calaveras garabateadas en blanco y, en fin, todas y cada una de las 90 toneladas de material que «Los Miserables» moviliza cada vez que sale de gira y aterriza en una nueva ciudad con sus once trailers y su aún más voluminosa historia de récords y aplausos a cuestas.
No en vano se trata de uno de los grandes musicales que ha dado el género, una pieza que han visto más de sesenta y cinco millones de personas de cuarenta y dos países desde su estreno en Londres en 1985 y que mañana desembarca a lo grande en Barcelona con casi todas las localidades vendidas para seguir haciendo lo que mejor sabe hacer. Esto es: historia. Sobre el escenario, el clásico de Víctor Hugo y la trágica epopeya de Jean Valjean, un exconvicto encerrado durante veinte años por robar un pedazo de pan, volverán a sumergir a los espectadores en este fresco musicado de la Francia de la primera mitad del siglo XIX. Una historia inmortal y universal repleta de venganza, redención, traición y amor cuya puesta en escena requiere decuatro días de montaje así como de un centenar de operarios que se turnan para cubrir jornadas que se alargan durante 24 horas.
Unos números que, sumados los 34 actores-cantantes que desfilan sobre el escenario y a los catorce músicos que dirige desde el foso el malagueño Arturo Díez, hacen de la versión española de «Los miserables» la producción de mayor envergadura que ha girado por la península, como señala el responsable técnico del montaje, Francisco Grande. Y no solo eso: con su estreno en el Liceo, la obra se convertirá en el primer musical en hacerse un hueco entre las magnas paredes del coso operístico barcelonés. «Que ahora “Los Miserables” llegue al Liceo, un espacio propio de la música culta, es como un reconocimiento que tiene este musical, del nivel de su música, de su producción y de la historia que explica; en suma, de la capacidad de emocionar que tiene», señalaba el director de la versión española,Daniel Anglés, en una entrevista reciente.

Espacio ideal

Normal que los responsables del montaje consideren el Liceo como un espacio inmejorable —no hay más que ver la gigantesca caja escénica, con espacio suficiente como para que los trailers descarguen directamente todo el material a pie de escenario— para un espectáculo que, entre bambalinas, combina los elementos de telar por contrapesada y de suelo con cambios automatizados. «“Los miserables” es una producción que donde mejor luce es un teatro a la italiana. Gana vistosidad y proximidad», reconoce Grande, responsable de que todo esté perfectamente engrasado y no haya ningún contratiempo durante los sesenta cambios de escena que se suceden durante las dos horas y media que dura la obra. Un auténtico maratón escénico tras el que se esconde el trabajo de una treintena de técnicos que no pierden detalle de lo que ocurre sobre el escenario.«Nuestra misión es facilitar el trabajo de los actores», reconoce Grande, quien, pese a no estar del todo seguro, cree que ya ha escuchado la obra completa en cerca de 200 ocasiones.
La precisión, asegura, es clave. También uno de los rasgos distintivos de una obra que, como le gusta subrayar al productor inglés de la obra, Cameron Mackintosh, se ha convertido en uno de los hitos del teatro musical porque el montaje es exactamente el mismo allá donde se represente. Da igual que sea en Londres, Nueva York, Toronto o, como es el caso, Barcelona. Los decorados, las coreografías y, cómo no, los números musicales, tienen que ser idénticos. Podrá cambiar el espacio y la manera de trabajar —hay pocos recintos, reconoce Grande, en los que uno pueda disponer de 15 toneladas de paneles y decorados sujetos al telar—, pero la ejecución siempre es la misma.
En este caso, la versión de «Los Miserables» que llega a Barcelona —después de bajar el telón el 3 de agosto, seguirá girando por Bilbao, Salamanca, Logroño y Valencia— es la que se ideó con motivo del XXV aniversario de la obra y que incorporó, como parte del decorado, la proyección de dibujos creados por el propio Víctor Hugo y que, a fuerza de combinarlas con la iluminación, crean imágenes cercanas al 3D.
Una novedad que sobre el escenario compartirá protagonismo con Felipe Forastieri (Jean Valjean), Ignasi Vidal (Javert), Elena Medina (Fantine), Carlos Díaz (Enjol Ras), caras visibles de un reparto ligeramente diferente al que pudo verse cuando el montaje pasó por el Barcelona Teatre Musical en 2013 pero que siguen apuntalando un musical de récord que actualmente se representa de manera simultánea en Londres, Broadway, Melbourne, Corea, Japón y, claro, España, donde el Liceo es la gran conquista.

Font: Jordi Bordes (elpuntavui.cat)
En tenien ganes. I per això, després de tres anys de tossuderia, presenten espectacle musical al Teatre Gaudí Barcelona amb temporada tancada, fins al 31 d'agost. Són 20 actors i 5 músics que han embrancat tot un equip de professionals, Daniel Anglès al capdavant, en aquesta aventura d'entusiasme. Per sobre de totes les coses és la il·lusió que aquests intèrprets (molts pràcticament debuten) i també l'emoció d'aquest jove personatge que es reconeix homosexual en un internat catòlic i nota com la seva parella és incapaç d'afrontar la seva condició, per por de perdre el futur que ja imaginen els pares: universitat, família, progrés. Aquesta setmana també arrenquen les funcions de Los miserables, que Stage Entertainment presenten al Liceu (del divendres fins al 3 d'agost) i va fent darreres funcions (fins diumenge, si no hi ha pròrroga) d'un dels títols més desinhibits d'aquest Grec: Merda d'artista, al Poliorama. I, en un ambient molt més íntim, el grup Els Pirates signen, fins a l'1 g'agost, Les golfes del Maldà, al Círcol Maldà.
Anglès ho deia des de bon començament. Aquesta obra és inviable perquè hauria de tenir un pressupost de 600.000 euros. I com que el director només la imagina en un espai de proximitat (i, per tant, un aforament no superior als 200 espectadors) resulta pràcticament impossible cobrir despeses. És inviable però es fa pel concepte de “teatre de trinxera”. Anglès s'ha afegit a la iniciativa perquè hi veia l'entusiasme, “però això només és una flamarada si al darrere no hi ha determinació”. El fre del cost no els ha rendit.
Bare (l'original que ha traduït amb prou encert Marc Gómez (Deudeveu i Un cau de mil secrets) és una òpera-pop del 1991. Anglès ha mantingut l'època i ha obviat els telèfons mòbils. Les trucades amb el fix de casa i les notes amagades tenen tot el pes en una obra de secret, de pensaments controvertits entre la creença catòlica i el descobriment de la sexualitat personal. Com a La llamada (després d'un any voltant per Madrid va fer provatura de tres funcions al Barts, al juny) la religió és un punt clau en la trama de la peça. Però es presenten uns personatges ambigus per no judicar res. De fet, a Per sobre de totes les coses, la monja (Lucy Lummys, Los productoresChicago) canta un Déu ho fa tot bé per justificar l'amor entre dos nois mentre el mossèn de l'internat (Eduard Doncos, Germans de sang) prefereix amagar la controvèrsia de la sexualitat, que acabarà resultant fatal. Els papers principals són per a Marc Flynn (Un cau de mil secretsGerónimo Stilton), en el paper de Peter; Jan Forrellat en el paper de Jason (que ha estat la descoberta del càsting i que consta la peça com el seu debut) i Anna Herebia (La flauta màgica-Variacions Dei Furbi) fent d'Ivy. També destaca Ester Bartomeu (ChicagoOff BroadwayMerrily we roll allong), que és la mare de Peter, que també mira d'obviar l'homosexualitat del fill perquè veu que el farà patir. L'obra, tot i poder-se considerar un musical de culte pel col·lectiu homosexual, i que també podria ser la comèdia romàntica de Smiley de Guillem Clua, en realitat és per a molts més públics. Perquè hi ha la mare que pateix; els companys que són fidels, al final de tot; la noia que s'enamora; la que no té mai la resposta que voldria dels pares i de la colla: en definitiva, personatges que es troben en el creuament de camins de l'adolescència.
Ben diferent és Los Miserables. Va ser al BTM on es va fer el debut internacional de la nova posada en escena del musical del productor Cameron Mackintosh, quan feia 25 anys de l'estrena. En la nova versió s'hi s'incorporaven il·lustracions del propi Víctor Hugo com a decorat de fons. Stage Entertainment deebuta al Gran Teatre del Liceu. La gran productora de musicals internacional, torna a Barcelona, tot i que sigui només per uns dies, després de la seva època al BTM, on sí que va aconseguir triomfar amb Mamma mia i La Bella y la bestiaLos miserables és la peça més ben acabada que ja parteix d'un original tràgic i controvertit, que es complementa amb una partitura èpica i romàntica.
I diferents són també els dos últims casos d'uns musicals que ja tanquen la seva estada a Barcelona. Per una banda, hi ha Merda d'artista, al Poliorama, que aguantarà fins al 27 de juliol. Creada pels impulsors dePegados (una parella es queda enganxada fent l'amor i han d'anar a urgències perquè els deslliurin), en aquest nou títol parteixen del fet real de Piero Manzoni, un artista conceptual que es va fer famós venent llaunes amb els seus propis excrements. La peça, hilarant i desbarrada, és intel·ligent quan manté el diàleg entre el músic i els personatges. El Círcol Maldà proposa una obra amb música dels anys 50 presentant un cabaret estival (cançons, coreografies, crítica, humor i striptease) amb la presència de tres actrius, un actor i una pianista. També auguren sorpreses diàries amb l'aparició d'artistes convidats.

Afamats de musicals

by on 17:42
Font: Jordi Bordes ( elpuntavui.cat ) En tenien ganes. I per això, després de tres anys de tossuderia, presenten espectacle musical al...

Font: Valerie Gaillard (elpuntavui.cat)
Després de l'èxit de Street Scene, de Kurt Weill , l'any passat, el Gran Teatre del Liceu acull a partir d'avui un altre de les grans òperes jazzístiques del segle XX: Porgy & Bess (1935) de George Gershwin. La producció que es podrà veure fins al 19 de juliol en deu representacions és de la companyia sud africana Cape Town Opera Company, i es va estrenar el 2009 a Cardiff. La producció, dirigida per Christine Crouse, trasllada l'acció a un township dels setanta. “Ens vam inspirar en fotografies de Soweto d'aquells anys, i en la revista Drum. Vam trobar el lligam entre Sud Àfrica i els Estats Units per la gran tradició del jazz que hi ha en els bars, i també per la religió, ja que a Sud-Àfrica tenim l'església sionista implantada per un nord americà”.
La mateixa cantant Nonhlanhla Yende, que encarna Bess en el primer cast, explica com es va criar en un suburbi similar a Soweto, on la misèria i els abusos com els que apareixen en l'obra són, encara avui, el pa de cada dia. “Bess és una noia condicionada pel seu entorn, que pateix una situació de rebuig i busca protecció en Porgy, però quan més el necessita, ell no hi és, i acaba caient de nou en les drogues”. Segons Philisa Sibeko, Bess en el segon cast, l'obra gira al voltant del concepte de la prosperitat, “Bess és una noia que intenta millorar la seva situació, tot i que al final no ho aconsegueix”.
El director musical, Tim Murray, defensa que la connexió entre la història de Porgy & Bess i l'entorn en què van créixer el conjunt dels cantants de la companyia aporta una gran dosi “d'emotivitat” a la producció. “Les veus són fantàstiques, diferents de les europees, i traspuen passió, alegria i honestedat”, va afegir Crouse.
Un problema amb què es van trobar, però, en aquest repartiment cent per cent sud africà, és amb el de l'accent. “Hem treballat molt la pronuncia perquè surti a la llum el dialecte dels cantants, i no slang negre de Nova York, com en l'original”.
Seixanta nou músics de l'Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu animaran aquesta partitura, que durant anys s'ha intentat convertir en un musical: “És ben bé una òpera i la música explica una història, no una alternació entre parts cantades i altres parlades”, puntualitza Murray. La versió de la partitura de Gershwin no és l'original, sinó la que el compositor va utilitzar a la primera ronda de representacions a Nova York, “amb les seves esmenes”, adverteix el director.
Amb aquest títol es tanca la temporada del Liceu, una obra amb la que s'ha posat en marxa el programa Seient Secret, que continuarà la propera temporada oferint butaques de més de 44 euros a la meitat de preu. “Ho farem per a tots els títols, però no per totes les representacions”, va explicar Agustí Filomeno, director de màrqueting.

El Liceu, més accessible

El Liceu ofereix a partir de l'estrena de Porgy & Bess un suport per a les persones amb problemes auditius per fer més accessible la seva oferta. El projecte consisteix en un bucle magnètic installat a la sala principal i en altres espais del teatre que es connecta amb les pròtesis auditives i permet transmetre i millorar la recepció del so i la seva qualitat. El director general del Liceu, Roger Guasch, va destacar ahir la importància dels projectes socials en el pla estratègic a través del programa El Liceu accessible: “És un edifici històric amb gran complexitat arquitectònica però pretén millorar els espais per a discapacitats, a més d'auditius, també físics i visuals per eliminar les barreres d'accés.” La iniciativa ha estat impulsada per la Confederació Espanyola de Famílies de Persones Sordes i l'entitat confederada a Catalunya, la Federació d'Associacions Catalana de Pares i Persones Sordes, en col·laboració amb l'Obra Social La Caixa, la Fundació ONCE i la Fundació Vodafone.

Misèries de sempre

by on 15:46
Font: Valerie Gaillard ( elpuntavui.cat ) Després de l'èxit de  Street Scene , de Kurt Weill , l'any passat, el Gran Teatre d...
Fuente: Blanca Cia | Javier Pérez Senz (elpais.com)
Llegó al teatro del Liceo hace ocho meses para ocupar la presidencia del Patronato de forma permanente porque así lo acordaron las administraciones. Joaquim Molins (Barcelona, 1945) es un apasionado de la ópera de toda la vida y, como político que es, ha mantenido un mutismo absoluto ante la crisis institucional, financiera, y la fuga de directivos artísticos que asola al teatro. Reconoce que en los últimos meses ha hecho una inmersión intensiva en la gestión de los teatros de ópera. Y ahora ha roto su silenciotras nombrar a Roger Guasch, que ayer firmó su contrato como nuevo director general y mantuvo su primera reunión con el comité de dirección.
Aumentar recursos propios, mejorar el mecenazgo, rentabilizar los conciertos externos de la orquesta y el coro del teatro. ¿Qué es lo más urgente?
Todo junto. Generar más ingresos y que las administraciones den más dinero. Hace falta un nuevo plan de mecenazgo con más productos y más competitivo.
¿Hay que alquilar más la sala a promotores privados?
Ya se está haciendo. Anoche y hoy, por ejemplo, actúa Raphael.
Hay otros equipamientos, como el Palau de la Música que alquilan más sus espacios.
No tenemos tanto margen por la complejidad de los montajes operísticos, que limitan las fechas disponibles. Un concierto del Palau necesita un día o dos como máximo. Nosotros, hasta varias semanas, según el montaje. Además, el Palau tiene más ventajas: la fama del edificio le reporta unos ingresos por visitas que ya nos gustaría tener. El Liceo hace visitas turísticas pero el modernismo tiene mucho gancho.
Además de conciertos, ¿no se puede alquilar la sala para otros espectáculos?
Hacemos bodas, presentaciones de actos privados pero para acoger espectáculos tendríamos que ajustar la temporada y disponer de un mes libre que es lo que nos piden, como mínimo, los promotores de musicales, como Los Miserables, por ejemplo. En cualquier caso, no está claro que un musical rinda más que una buena ópera. Hemos de aprender a hacer óperas que nos den más dinero.
¿Cómo valora los pobres resultados de taquilla en los conciertos de la orquesta del Liceo en el Palau con cifras maquilladas por el reparto masivo de invitaciones?
No estamos contentos con el resultado del ciclo de conciertos de la orquesta del teatro del Liceo con Josep Pons. Hay que revisar el modelo y ajustar algunos de los proyectos para mejorar el nivel de la orquesta.
¿Por qué el Teatro Real de Madrid tiene un 25% de patrocinio y el Liceo solo un 13%?
Esta temporada hemos mejorado y estamos en el 15%, algo que tiene mérito en época de crisis. Lo importante es que ha cambiado la tendencia, aunque las cifras no son para tirar cohetes. En cuanto al Teatro Real...… yo no pongo en duda nada, pero pido las cifras y no me las dan. Está muy bien que las administraciones públicas nos pidan mejorar las aportaciones del mecenazgo, pero necesitamos su ayuda. Está claro que no podemos mejorar nuestros ingresos si nos dan la castaña del IVA —este año se ha incrementado al 21%— y no hay una ley del mecenazgo para hacerlo más atractivo.
¿Hay mecenas del Liceo que hacen negocio con los servicios que prestan porque cobran tarifas por encima del mercado?
En absoluto. Hay empresas que tienen firmados convenios de mecenagzo y que no han ganado concursos cuando se ha licitado servicios de mantenimiento.
El Palau obtiene un 20% de sus ingresos con el mecenazgo. ¿Le gana la partida al Liceo?
Si es así, felicitaré a su presidenta, Mariona Carulla. Más que hablar de porcentajes, lo difícil es conseguir dinero. Dicho esto, el esfuerzo de esta casa en este aspecto es manifiestamente mejorable aunque difícil, difícil, difícil.
¿Habrá más ajustes de personal?
No. El ERE ha sido una barbaridad. Y en cuanto a los despidos — algunos de los 11 músicos han ganado ante los tribunales— se irán incorporando porque no hay dinero para indemnizarlos.
En un contexto de recortes y ajustes, ¿por qué el capítulo de comunicación y márketing se ha duplicado?
No es exacto hablar solo de comunicación, también incluye, el sistema de venta de entradas.
Pero el Liceo contrató a una empresa de comunicación externa con un coste de 3.000 euros al mes, teniendo un departamento propio...
Es cierto, pero este año no se ha renovado.
¿Se reducirá alguna de las áreas del Liceo?
Más que despidos lo que se contempla es la posibilidad de externalizar algunos servicios para ahorrar.
¿Es verdad que Joan Francesc Marco —el anterior director general— cobraba en torno a los 170.000 euros como apunta el comité de empresa?
Es una información personal que no tiene que ser pública.
Pero el Liceo se nutre de fondos públicos...
Hay una cosa que es discreción. Lo cierto es que está muy por debajo de lo que dicen.
Otras fuentes dicen 115.000 euros al año.
Esa cifra está más cerca de la realidad y el nuevo director cobrará menos.
¿Y usted, cuánto cobra?
Yo, nada. Mi motivación es otra, para mí el Liceo ha sido muy significativo desde pequeño...
¿Con un ajuste generalizado de costes, y un presupuesto de 39 millones de euros, el Liceo podrá seguir contando con las mejores voces?
Los que contratan voces en el Liceo tienen un límite. No se pueden gastar lo que quieran. Pero lo cierto es que algunos cantantes han estado tres años sin venir y ahora vienen porque los honararios han caído en todas partes.
¿Aprovechará para fichar al nuevo director artístico —tras la marcha de Joan Matabosch— entre algunos de los candidatos que propuso Gerard Mortier al Teatro Real para su relevo?
Bueno, son nombres que están en el mercado. Uno de ellos, Viktor Schoner —de la Ópera de Múnich— es una opción a tener en cuenta. Pero no es el único. Eso sí, lo que no podremos hacer será pagar 300.000 euros por un gestor estrella.


Font: Laura Serra (ara.cat)
El mig centenar de cantaires del Cor Jove de l'Orfeó Català faran avui i demà un pas més en la seva carrera musical. Dido i Aeneas, de Henry Purcell, serà el seu debut en l'òpera, al Petit Palau. El seu director, Esteve Nabona, va demanar al director d'escena Marc Rosich que instigués els joves estudiants de cant d'entre 16 i 25 anys a moure's per l'escenari, sense la formalitat i seriositat dels faristols i els uniformes. "La música antiga requereix en certs moments una delicadesa, subtilitat, rigor i transparència que sempre la fa difícil d'interpretar, però un cop entres en escena t'adones que en comptes d'haver de dividir el cervell entre la música i la interpretació, és un pot comú, i que una cosa ajuda l'altra. L'escena fa més lògica la música", diu Nabona.
Rosich va escollir aquest famós drama barroc anglès perquè el cor és present a escena pràcticament durant tota l'obra i, a més, hi ha sis papers més entre bruixes i personatges que permeten foguejar com a solistes sis joves talents de l'Orfeó Català. Encapçalen el repartiment tres solistes professionals: la mezzosoprano Elisenda Arquimbau i el baríton Esteve Gascon -tots dos, professors de l'Orfeó, que interpreten Dido i Aeneas- i el contratenor Jordi Domènech (Sorceress). "Volíem donar l'oportunitat als nostres cantaires, però no volíem que això fos un concert de final de curs, així que hem agafat membres del cor que donen una tessitura que passarà inadvertit que no són cantants professionals -diu Nabona-. Una òpera de Verdi o Wagner requereix una maduresa de solistes que no ens hauríem ni plantejat. La música antiga ja està pensada per a unes veus més joves". De fet, Dido i Aeneas es va estrenar el 1688 en un orfenat de noies de Londres i, per tant, Nabona pressuposa que les veus devien ser tan joves com les del seu muntatge.
Des del febrer, el cor ha assajat la part musical per poder-se posar a les ordres de Rosich amb seguretat. Pel director -que ja té molta experiència en el món coral i en espectacles educatius-, es tracta d'un graó més en l'aprenentatge dels joves. Tots han estat formats des de petits en diferents cors, són estudiants a l'escola de l'Orfeó i alguns -els escollits de solistes- ho compaginen amb altres centres com el Conservatori del Liceu i l'Esmuc amb l'objectiu de ser professionals. "Han après què vol dir, a més de fer la nota bé, alhora fer teatre. Perquè darrere d'una òpera hi ha música i hi ha teatre, emocions. I s'hi han llançat amb molta rauxa. La posada en escena parteix de les sessions que hem fet amb ells per aixecar les tres dimensions de la part coral de Dido i Aeneas ", explica Rosich.
El projecte -una coproducció del Cicle Coral de l'Orfeó Català i el Festival d'Òpera de Butxaca i Nova Creació que dirigeix Rosich, aixoplugat dins el Festival de Música Antiga- servirà per posar a prova el Petit Palau transformat en un teatre. Tot i que gairebé no hi haurà escenografia, excepte un sofà i unes projeccions del cantaire Aleix Viadé, sí que s'ha adaptat l'espai perquè tingui un fossat per a la vintena de músics de l'orquestra mallorquina Ars Musicae. El repte: omplir 400 localitats per cada funció.
Fuente: Javier Pérez Senz (elpais.com)

El Liceo confía en el tremendo gancho popular de Madama Butterfly para atraer al gran público. Puccini casi nunca falla en taquilla y el coliseo lírico barcelonés apuesta fuerte por la conmovedora y trágica historia de amor de Cio-Cio Sam para despertar emociones y enganchar a los espectadores en las 13 funciones que el teatro ofrece, a partir de hoy, en dos tandas: cinco representaciones hasta el 27 de marzo, con las voces estelares de la soprano china Hui He, el tenor francés Roberto Alagna, el barítono italiano Giovanni Meoni y la mezzosoprano puertorriqueña Jossie Pérez en el primero de los dos repartos previstos. El resto de funciones se ofrecerán del 20 al 29 de julio, cerrando la temporada.
Aunque estaba anunciado, Josep Pons, director musical del Liceo, renunció a dirigir la primera tanda de funciones —en julio se espera al director italiano Danielle Callegari— alegando falta material de tiempo para preparar la obra ante la apretada agenda de conciertos sinfónicos al frente de la orquesta del teatro. En su lugar, debutará en el coliseo de las Ramblas el director español José Miguel Pérez-Sierra, asistente de Alberto Zedda y director adjunto del Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo de Valencia.
El Liceo repone en esta ocasión un montaje coproducido con el Covent Garden de Londres y firmado escénicamente por los franceses Moshe Leiser y Patrice Caurier, cuya reposición corre a cargo de Justin Way. Se trata de un funcional montaje, previsible y cargado de tópicos —con escenografía de Christian Fenouillat, vestuario de Agostino Cavalca e iluminación de Christophe Forey— que no despertó grandes entusiasmos en su estreno barcelonés, en la temporada 2005-2006.
El papel titular —vehículo de lucimiento para las grandes sopranos líricas— corre a cargo de Hui He, que debutó en el Liceo con Aida. La soprano china, que saltó a la fama en el 2000 tras ganar el Concurso Internacional Operalia en Los Ángeles, ha cantado Madama Butterfly en Londres, Viena, París, Múnich y la mayoría de teatros italianos. Con el papel de Pinkerton, regresa a Barcelona el carismático Roberto Alagna, que la pasada temporada obtuvo un memorable éxito con Adriana Lecouvreur, de Cilea. Completan el reparto Giovanni Meoni y Jossie Pérez en los papeles de Sharpless y Suzuki. La soprano albanesa Ermonela Jaho, el tenor español Jorge de León y dos voces catalanas, el barítono Àngel Òdena y la mezzosoprano Gemma Coma-Alabert, asumen los papeles estelares en el segundo reparto (días 23 y 26 de marzo).

Fuente: EFE vía lavanguardia.com

El director de marketing, comunicación y mecenazgo del Gran Teatre del Liceu, Martí Torres, ha abogado hoy por ofrecer entradas más asequibles para atraer al público joven, así como a más espectadores en general, a la ópera catalana.

En la segunda y última jornada del XV Encuentro de Empresas de Lujo, que se ha celebrado en la escuela de negocios Iese de Barcelona, Torres ha lamentado que acudir a la ópera "no figura entre las preferencias de los adolescentes".

En este sentido, ha apostado por ofrecer entradas de "30 y 40 euros", así como mantener los precios actuales en otros espectáculos, para que los jóvenes contemplen la opción de ir a la ópera del mismo modo que van al cine o de compras.

Torres ha destacado que la institución ya organiza un ciclo de ópera dedicada especialmente a los niños para inculcarles el gusto por este arte desde pequeños.


Fuente: Javier Pérez Senz (elpais.com)
Habrá menos óperas y menos funciones en el Liceo, pero también más conciertos, más protagonismo de títulos infrecuentes que amplían el repertorio del teatro y un sensacional desfile de voces que son el principal gancho de la próxima temporada del coliseo lírico barcelonés, la más austera de su reciente historia a causa de los recortes. El director artístico del Liceo, Joan Matabosch, presentó con entusiasmo las nueve óperas que conforman la temporada 2013-2014, a las que se suma la cantata de Falla, Atlàntida, sobre la obra de Verdaguer. El estreno de Agrippina, de Händel, con dirección escénica de David McVicar abrirá la programación el 16 de noviembre.
Los conciertos ganan peso en la temporada, apuesta subrayada por Joan Francesc Marco, director del Liceo —con contrato hasta el 7 de julio—, que “supone la consolidación del proyecto musical que lidera Josep Pons”. En total, se ofrecerán 32 espectáculos de ópera, danza, conciertos y recitales “con el objetivo de alcanzar los 167.000 espectadores, el 75% del aforo total”, explicó Marco.
“Hay un descenso de la actividad, eso es evidente, con menos óperas que la anterior temporada, pero la oferta mantiene un altísimo nivel de calidad”, explicó Joan Matabosch, que destacó “la voluntad de combinar títulos de gran repertorio con obras de enorme importancia jamás estrenadas en el teatro”, como Cendrillon, de Massenet, —con la mezzosoprano Joyce DiDonato y la contralto Ewa Podles—, Agrippina e Il prigioniero, de Luigi Dallapiccola. Esta última ópera se ofrecerá en un programa doble conSuor Angelica de Puccini, las dos bajo la dirección escénica de Lluís Pasqual y musical de Josep Pons, en un montaje coproducido por el Teatro Real y el Liceo.
“Lo que no cambia es la calidad de las voces y los directores, ni la proyección internacional de las producciones”, aseguró Matabosch. “Hemos tenido que hacer juegos malabares para ajustar el presupuesto, pero se ha conseguido una programación magnífica”, afirmó satisfecho.
La soprano Diana Damrau y el tenor Juan Diego Flórez son la pareja de lujo de La sonnambula, de Bellini, en un cartellone que incluye a tres sopranos —Sondra Radvanosky, Martina Serafin y Fiorenza Cedolins que se alternan en el papel de Tosca, del que se ofrecerán 15 funciones.
El teatro rescata La leyenda de la ciudad invisible de Kitege, de Rimsky-Korsakov, en una nueva coproducción del Teatro de la Scala, la Ópera Holandesa y el Liceo con dirección escénica de Dmitri Tcherniakov, que debuta en el Liceo, y musical de Pons, que también dirigirá L’Atlàntida yLa walkyria, de Wagner, con puesta en escena de Robert Carsen, y un reparto encabezado por Irene Theorin, Anje Kampe y Klaus Florian Vogt, además del programa doble con Suor Angelica e Il prigioniero, y cuatro conciertos sinfónicos de la orquesta en el Palau. La OBC y su titular, Pablo González, ofrecerán otra ópera pucciniana en un acto, Il Tabarro, la única en versión de concierto, y Canti de prigionia, de Dallapicola.
Matabosch destacó la conmemoración singular del bicentenario de Verdi con cuatro conciertos en los que se podrán escuchar fragmentos de todas las óperas del famoso compositor italiano, con la presencia de Elena Nosuc, José Bros, Leo Nucci y Stefano Palatchi, entre otras voces.
El regreso de dos figuras, la soprano Angela Gheorghiu, que compartirá escenario con el emergente tenor Saimir Pirgu, y el contratenor Philippe Jaroussky, con la Orquesta Barroca de Venecia, encabeza la oferta de cuatro conciertos que completan Jordi Savall al frente de Le Concert des Nations y la tradicional final del concurso Francisco Viñas. El festín vocal continuará con cuatro recitales, a cargo de las sopranos Edita Gruberova, Nina Stemme y Angela Denocke, y el tenor Jonas Kaufmann, y un homenaje al gran barítono menorquín Joan Pons, que se retiró del mundo de la ópera la pasada temporada.
Solo dos propuestas cubren el espacio de la danza, un variado programa a cargo del Ballet Nacional de Polonia y el regreso de Les Ballets de Montecarlo, que ofrecerá La Belle, una original versión de La bella durmiente de Chaikovski.
El presupuesto para la temporada será de 39,2 millones de euros (31,22% corresponden a ingresos propios). Marco estimó los ingresos por subvenciones ordinarias en 18,6 millones de euros, de los que la Generalitat aporta 8 millones (el 43% del total), el Ministerio de Cultura otros 6,5 millones y el resto, a cargo del Ayuntamiento de Barcelona (2,5) y la Diputación de Barcelona (1,4).

Font: Marta Cervera (elperiodico.cat)

El Gran Teatre del Liceu crearà una fundació privada sense ànim de lucre a Nova YorkLiceu Barcelona Opera House US Foundation, així es dirà l'entitat que buscarà filantrops nord-americans. L'objectiu per al primer any és arribar als 100.000 dòlars en donacions. Als EUA, a diferència d'Espanya, les donacions a entitats sense ànim de lucre desgraven fins al 100%, mentre que a Espanya la llei de mecenatge només permet desgravar un 25% a les persones físiques i un 35% a les societats.

"És la primera vegada que el Liceu busca fons fora del país", va assenyalar ahir Joan Francesc Marco, director general del Gran Teatre. La seva idea de buscar recursos a l'estranger va en la línia del que han fet altres entitats culturals com les òperes del Covent Garden de Londres, el Teatre Mariinski de Sant Petersburg i l'Òpera de París. Tots ells compten amb una fundació als Estats Units a través de la qual recapten entre  200.000 i 600.000 dòlars per any.
El Liceu realitzarà l'operació sense cap cost, va anunciar Marco. Llevant Capital Partners, una societat d'inversió, aportarà tots els fons necessaris per posar en marxa el projecte. Antoni Renom, el seu conseller delegat i la família del qual ha estat vinculada al Liceu des de fa un segle, va evitar especificar quina quantitat destinaran. Baker&McKenzie aportarà els seus serveis i assessorament legal a la fundació sense càrrecs i s'encarregaran de donar d'alta la fundació als EUA que ha de començar a funcionar abans de l'estiu. Queda per decidir qui estarà al capdavant de l'entitat i qui integrarà el patronat. Segons Marco, es buscarà persones conegudes a Nova York en l'àmbit social, econòmic i cultural amb llaços amb Catalunya, l'òpera i el Liceu. 
La fundació tindrà seu a Manhattan i la direcció executiva dependrà de Marc Busquets, impulsor de l'estrena de l'òpera 'El gat amb botes', de Montsalvatge, a Nova York.
Font: V. Gaillard (elpuntavui.cat)
Captar fons als Estats Units, incrementar les relacions amb la societat americana i les seves institucions d'òpera i situar Barcelona en l'aparador mundial com un centre operístic són els tres objectius de la Liceu Barcelona Opera House US Foundation, que es va presentar ahir al Saló dels Miralls. Sense cap cost per al teatre, la fundació és fruit de la col·laboració entre sector públic i privat, és a dir entre el Liceu i Levante Capital Partners, una societat d'inversió de la família catalana Renom Arboix.
Quins vincles sentimentals el lliguen amb el Liceu?
Som una sisena generació d'una família industrial tèxtil de la Conca de Barberà que històricament ha mantingut una gran relació amb el teatre. Un dels meus rebesavis es va salvar d'un pèl de no morir en l'atemptat anarquista de principis de segle. En tot cas, nosaltres no venim com a expropietaris del Liceu, sinó com una empresa privada que vol trobar maneres de funcionar que permetin tenir noves línies d'ingrés al Liceu i enfortir així la casa en un moment de crisi. Ja feia anys que se'n parlava i nosaltres hem ofert la nostra col·laboració per establir els ponts amb Nova York.
Quina inversió han fet?
No es pot parlar d'un pressupost perquè és molt flexible i bàsicament farem una feina de suport. Obrirem una oficina a Manhattan, tindrem una persona, farem gales, etc. És una organització sense cap vocació de lucre, sinó que volem aconseguir fons per al Liceu. De fet, no hem inventat res perquè ja hi ha diversos teatres d'Europa que ho fan, com ara el de Salzburg o el Covent Garden de Londres.
Quants diners volen obtenir?
Aquests teatres aconsegueixen entre 200.000 i 600.000 dòlars. Ens hem fixat, de forma modesta, la xifra de 100.000 dòlars el primer any. Als Estats Units les donacions filantròpiques van arribar, el 2011, a 298 bilions de dòlars, cosa que suposa el 20% del PIB espanyol. Un 80% prové de persones privades que tenen aspiracions històriques i culturals que el Liceu els pot satisfer. Així que busquem un públic que segueixi el Liceu, igual que n'hi ha un que segueix la Netrebko.
Com es formarà el patronat?
Amb els americans perquè serà una fundació d'allà, tot i que hi haurà figures d'aquí per fer de pont. La fundació serà col·laboradora amb la del Liceu, al mateix temps que hi haurà un retorn, la qual cosa aportarà flexibilitat a l'entitat. Trenca motlles perquè posa fi al sistema establert, però crec que la col·laboració publicoprivada és el futur.



Fuente: Javier Pérez Senz (elpais.com)
En 1946, mientras los juicios de Nuremberg mostraban al mundo los horrores del nazismo, Kurt Weill, el compositor que había revolucionado el teatro musical alemán junto a Bertold Brecht, intentaba coronar su década de éxitos en los teatros de Nueva York dando forma, más allá de las convenciones del musical, a una auténtica “ópera americana”. Con esta voluntad nació Street Scene (Escena de calle), una ambiciosa partitura, con libreto del dramaturgo Elmer Rice, basado en su obra homónima, que ganó el Pulitzer, y la colaboración del poeta de color Langston Hughes para las letras de las canciones. Capaz de conjugar con maestría recursos del jazz, comedia musical de Broadway y la opulencia pucciniana, Street Scenese estrena mañana en el Liceo en un montaje dirigido musicalmente por Tim Murray del que se ofrecen solo cuatro funciones hasta el 5 de marzo.
La mejor forma de acercarse a esta ópera en dos actos, estrenada en 1946 en Filadelfia y al año siguiente en Broadway, en el mítico Adelphi Theatre, es olvidar las etiquetas, pasar de discusiones bizantinas sobre su identidad lírica —¿es ópera o musical?— y disfrutar con los incuestionables logros de una partitura que sorprende, precisamente, por su voluntad de dar alas a una ópera genuinamente americana. Y el montaje que presenta el Liceo, con dirección escénica de John Fulljames, coproducido por el londinense Young Vic y The Opera Group, pone el acento en esa genuina identidad lírica.
No deja de ser una curiosa paradoja, como señala el actor y director teatral Josep Maria Pou en un magnífico artículo del programa de mano del Liceo, el hecho de que Street Scene,“el musical que no es un musical porque se pretende ópera”, ganara en 1947 la primera edición de los Premios Tony de teatro como mejor musical del año. Si añadimos que nunca más se representó en Broadway y que cuando volvió a escena, en 1959, lo hizo en una nueva producción de la New York Opera City, hay que reconocer que estamos ante una obra peculiar.
La acción transcurre en un viejo edificio del Lower East Side de Manhattan habitado por etnias diversas: inmigrantes irlandenses, polacos, alemanes, italianos, judíos y suecos que malviven en minúsculos apartamentos, sufriendo el calor agobiante del verano neoyorquino. Weill plasma musicalmente la atmósfera de un drama político-social, un retrato coral (23 personajes cantados y 12 hablados) que centra la trama en un cuarteto.
Anna Maurrant, papel de gran envergadura, asignado a una soprano dramática, morirá asesinada por su violento y celoso marido, Frank Marrant (bajo), convencido de que su mujer tiene un lío con el lechero del barrio. El contrapunto emotivo y la esperanza en un futuro mejor lo acaba poniendo la hija del matrimonio, Rose (soprano lírica) y su pretendiente, el infeliz Sam Kaplan (tenor). En el montaje liceista, Sarah Redgwick, Geof Dolton, Susanna Hurrell y Sam Kaplan dan vida al cuarteto protagonista, al frente de un extenso reparto bajo la batuta de Tim Murray, al frente del Coro Vivaldi, la orquesta y el coro del Liceo.
El estreno de Street Scene permite descubrir al otro Weill, lejos del mundo del cabaret berlinés. El prolífico compositor alemán llegó a Nueva York en 1935, escapando de la Alemania nazi y en los siguientes 15 años estrenó ocho musicales, algunos tan notables como Lady in the dark, One touch of Venus y The Firebrand of Florence. De ellos han salido canciones que nutren el repertorio de crooners y orquestas de jazz, como September Song, Speak Low y Lost in the Stars, temas que suenan tan americanos como las de George Gershwin o Cole Porter.
Compositor de infalible olfato teatral, gran inspiración melódica y fuerza rítmica, Weill deja atrás los tangos, valses y marchas de sus éxitos en Berlín y, siendo más americano que los propios compositores americanos, mezcla swing, blues, jazz y recursos del musical, logrando escenas tan urbanas como el sexteto de los helados, todo un canto al sueño americano.
Un Weill diferente, que el coliseo barcelonés ofrece a precios que van de 9 a 90,75 euros, mucho más bajos de lo habitual.
Fuente: EFE vía lavanguardia.com

El Liceu estrenará el próximo 1 de marzo Street Scene, la primera ópera de la etapa americana de Kurt Weill, que combina la tradición de la ópera europea con el musical de Broadway, el jazz y la música negra, según ha informado hoy el Gran Teatro del Liceu.

El montaje, que estará en Barcelona hasta el 5 de marzo, es una coproducción del Young Vic de Londres y The Opera Group, la compañía de ópera residente del King's College de Londres.

Los cantantes que intervienen son especialistas en este tipo de ópera que mezcla la tradición americana y la europea, como Geof Dolton, Sarah Redgwick, Susanna Hurrell, Pablo Cano Carciofa y Paul Featherstone.

La Orquesta Sinfónica del Liceu, el Coro del Liceu y el Coro Vivaldi interpretarán la música de Kurt Weill bajo la dirección de Tim Murray, mientras que la dirección de escena corre a cargo de John Fulljames.

Street Scene se estrenó en Filadelfia en 1946, con letra de Langston Hughes y argumento de Elmer Rice, autor de la obra del mismo título en la que se basa la ópera.

La acción transcurre en un barrio muy pobre de Nueva York, cuyos vecinos protagonizan las diferentes historias de la trama, todas de crudo realismo, con una importante carga de denuncia social y un trágico final.


Font: Xavier Cervantes (ara.cat)
La crisi, com el fantasma de l'òpera, viu a les costelles del Gran Teatre del Liceu. És el signe d'un temps i un país, però no és només cosa nostra. "Últimament m'han fet preguntes sobre la crisi en quatre països diferents", va dir ahir el tenor nord-americà Michael Spyres al Liceu, durant la presentació d'un nou muntatge d' Els contes de Hoffmann. "És una època difícil. En l'últim any se n'han anat en orris tres produccions en què havia de treballar. Però hem de sortir a treballar i canviar les coses", va afegir Spyres, que debuta al Liceu amb l'òpera d'Offenbach.
L'opinió del tenor és similar a la del director escènic francès Laurent Pelly. "La crisi també es nota en els pressupostos de cultura a França i als Estats Units, si els comparem amb els de fa deu anys. Però l'aspecte positiu de la crisi és que ara es fan més coproduccions, i això fa que les òperes tinguin més circulació", diu Pelly. El baix nord-americà Oren Gradus encara va més lluny, i hi veu un altre aspecte positiu. "Fa un mes que sóc a Barcelona. Al Liceu he vist Rusalke, ara programa Els contes de Hoffmann i després Street scene, de Kurt Weill. Als Estats Units tindríem La BohèmeToscaMadama Buterfly i altre cop La Bohème. El públic de Barcelona té molta sort de tenir un teatre com el Liceu, que s'atreveix a tirar endavant", diu Gradus.
Quan Pelly parla de coproduccions es refereix a l'òpera Els contes de Hoffmann ,que aplega els esforços del Liceu i les òperes de Lió i San Francisco. Primer s'estrenarà a Barcelona, on se'n podran seguir onze representacions entre el 4 i el 23 de febrer sota la direcció musical de Stéphane Denève.
Amplificar el misteri
Els contes de Hoffmann és l'obra mestra de Jacques Offenbach (1819-1880), composta a partir d'un llibret de Jules Barbier inspirat en tres contes de l'escriptor romàntic alemany E.T.A. Hoffmann. Offenbach va morir abans d'acabar l'òpera, la qual cosa ha motivat que se'n facin moltes versions. "El llibret original no està complet, i això obliga a completar les llacunes", recorda Denève. La versió que se'n veurà al Liceu elimina els passatges recitatius, que substitueix per diàlegs parlats. "Això ens permet recuperar la tensió dramàtica i tenir un fil conductor més clar", diu Pelly, responsable -amb la col·laboració de l'escenògrafa Chantal Thomas- d'una posada en escena que vol "amplificar el misteri de l'obra". Pelly ha construït una escenografia amb trenta canvis de decorat que basteixen "un dispositiu mòbil": "Com si fóssim dins el cap de Hoffmann i visquéssim la seva fantasia sobre la creació artística", descriu el director escènic.
Pelly i Thomas s'han inspirat en les pintures grises, d'alè expressionista, del belga Léon Spilliaert (1881-1946). Segons Pelly, "en el món d'aquest pintor els objectes quotidians i familiars adquireixen una dimensió fantasmagòrica", justament la que ha volgut traslladar a l'univers del protagonista de l'òpera, un poeta amb una genialitat tocada per la beguda, enamorat d'una cantant i assetjat per la musa de la poesia, enfadada per la falta d'atenció.
El to fantasmagòric de l'escenografia s'adiu amb les circumstàncies de la composició original. "Offenbach volia fer una obra mestra abans de morir, i això es nota en l'obra, perquè hi aboca temes com la mort, els elements fantàstics i el misteri de les melodies", explica el director musical, que considera que la melodia és un dels aspectes més destacats de l'obra.
Offenbach i Barbier van escriure l'òpera presentant l'enfrontament de Hoffmann amb una força diabòlica representada per quatre personatges que interpreta un mateix baríton. Al Liceu tots quatre els cantarà el parisenc Laurent Naouri en el primer repartiment i Oren Gradus en el segon.
La veu de Natalie Dessay
També els quatre rols femenins estan escrits per a una mateixa soprano, però a Barcelona la francesa Natalie Dessay només n'interpretarà un en el primer repartiment, tot i que en el segon sí que hi haurà una sola soprano, la cubana Eglise Gutiérrez. "Crec que és impossible que pugui cantar els quatre papers -explica Dessay, de 47 anys-. Abans tenia més passió pels grans reptes artístics com aquest, però m'he fet gran i ara m'he tornat més raonable".
Al Liceu Hoffmann serà Michael Spyres, una força de la naturalesa que els últims nou anys ha interpretat 45 papers diferents. "Estic acostumat a tirar-me a la piscina", diu l'incansable Spyres.


Font: Valèria Gaillard (elpuntavui.cat)
Es diu Rusalka i és el nou títol de la temporada del Gran Teatre del Liceu, que recupera aquesta òpera d'Antonín Dvorák del 1901 després de gairebé cinquanta anys sense estar en cartellera. L'obra, que s'estrena avui, és en part una versió actualitzada signada pel prestigiós director d'escena Stefan Herheim, que converteix el conte de fades de la sireneta d'Andersen (sí, el mateix que va portar a les pantalles Walt Disney) en una mena d'història onírica que –com ell mateix reconeix– recorda l'estètica dels films de David Lynch. Així l'ondina de veu melodiosa es veu convertida en una prostituta que intenta deixar el món de la prostitució, al mateix temps que el geni de l'aigua pren tot el protagonisme i passa de ser un “observador” dels fets a ser-ne el “culpable”, segons explicava Joan Matabosch, director artístic del Liceu. “És una posada en escena d'allò més pertinent perquè, malgrat que pot semblar que explica una història paral·lela a la del llibret original, en realitat explica molt bé el tema de l'òpera.”
La posada en escena, d'una complexitat tal que posa en funcionament tots els recursos tècnics del teatre, causarà sorpresa entre el públic: si d'entrada l'espai escènic –un barri calent d'una ciutat anglesa– promet una exposició realista, ràpidament els elements són transposats i utilitzats com en un conte de fades: “De fet és com unpsicothriller perquè la trama presenta un home que es torna boig i perd el control i acaba assassinant la seva dona sense adonar-se'n”, comentava el mateix director en escena. Tota l'acció transcorre en una nit en la qual es desplega un joc psicològic entre els personatges.
Davant d'aquesta versió tan personal (una coproducció del Théâtre de la Monnaie i Oper Graz estrenada el 2008 a Brussel·les), els cantants han d'ajustar els seus papers, però en general tots estan molt satisfets amb la feina de Herheim. La soprano finlandesa Camilla Nylund, que debuta al Liceu, encarna el rol principal de Rusalka: “És més complicada que les que havia fet fins ara en què s'explica la història d'una sirena que vol esdevenir humana. Aquí Rusalka comença com una prostituta, després és la dona de Vodník i finalment, un personatge dels seus somnis, però és una producció molt musical.” El tenor alemany Klaus Florian Vogt, aquí en el paper del príncep, bromejava: “És la segona vegada que em toca fer de príncep i la segona vegada també que no cal que faci de príncep.” Declarant que se sent “identificat” amb la producció de Herheim, el tenor, que va debutar al Liceu la temporada 2005/06 a Die tote Stadt, destacava el fet que s'hi troba “de tot”: “Acció, il·luminació, malsons, el joc de personatges...”, la qual cosa –creu– seduirà el públic.
El director noruec Stefan Herheim –reconegut, pel seu muntatge de Parsifal a Bayreuth– debuta al Liceu amb aquesta òpera que viu un renaixement: “Dvorák la va compondre en la fase final del romanticisme, quan s'explicaven històries de manera molt dramàtica; era una època en què necessitaven la màgia i els romanços, com ara.” Un dels plats forts de la nit és la presència del director musical anglès Andrew Davis al capdavant de l'Orquestra Simfònica i Cor del Gran Teatre del Liceu. Davis va debutar amb Thaïs la temporada 2006/2007 i per primer cop dirigirà una versió escenificada al Liceu. Els cantants renuncien al seu caixet de la darrera funció per solidaritat amb la situació econòmica crítica que viu el Liceu.

Fuente: Maricel Chavarría (lavanguardia.com)

Al buque insignia de la cultura en Catalunya se le podrían abrir nuevas vías de agua de no aplicar inmediatamente un plan de choque que haga frente a la bajada del consumo y las sucesivas sorpresas presupuestarias. Los ajustes imprevistos de las contribuciones de las administraciones comprometen el 33% del presupuesto aprobado en marzo por la comisión ejecutiva de la Fundació del Gran Teatre y ratificado en julio por el plan director, a lo que hay que añadir una disminución del 30% de ingresos por la caída de la demanda, agraviada en buena medida por el IVA del 21%. Esta situación -que se traduce en cuatro millones de euros menos de lo previsto- pone en peligro, según la dirección general de la entidad, el futuro del teatro, por lo que ha su ejecutiva ha aprobado una serie de enmiendas al Plan Director que fueron presentadas ayer. ¿Cuál es esa nueva hoja de ruta que ha de evitar la deriva?

Joan Francesc Marco habla de una campaña de mecenazgo con grandes empresas, habla de micromecenazgo -incluso más allá de nuestras fronteras-, habla de actividad externa de la orquesta y el coro, y de alquilar más a menudo el teatro, pero especialmente, desgrana el plan de contención del gasto, tanto en lo que respecta a personal y estructura -acaba de poner sobre la mesa del comité de empresa su propuesta de convenio- como en lo que atañe a la actividad artística.

Dice usted que no hay alternativa: la actividad del teatro debe disminuir.
No el número de títulos, pero sí el número de funciones. La oferta y la demanda deben estar en relación, tener máxima ocupación con precios dinámicos. Porque la demanda ha bajado. Tras el incendio, el Liceu registró un nivel de ocupación altísimo y la oferta respondió creciendo. Ahora toca hacer lo contrario. La ópera es cara y sin niveles altos de ocupación no salen los números.

Pero los ingresos por taquilla son cruciales para una casa con elevados costes fijos como es un teatro de ópera.
Por eso es tan importante conseguir la flexibilidad laboral.

¿Y la flexibilidad no está encaminada a producir más en lugar de menos?
Se trata de adecuar la producción en función de la demanda. Orquesta, coro y técnicos pueden hacer otras cosas porque siempre habrá trabajo que hacer, ensayos, giras... la flexibilidad nos permite adecuar los ritmos de trabajo a la demanda y no al revés.

¿Se refiere a los cinco conciertos de la orquesta y el coro por Catalunya y a algunos festivales del resto de España?
No sólo a giras. La persona que hasta ahora se dedicaba en el Liceu a la producción y las giras del Petit Liceu ha pasado a asumir únicamente las giras de todos los cuerpos artísticos: busca contratos en otros teatros y ofrece nuestro coro a orquestas que no cuentan con uno propio. Se trata de estar disponibles para ir dando personalidad y visibilidad a la orquesta y al coro, asumir retos artísticos que les lleven a mejorar.

¿Y de cuántas funciones menos estamos hablando?
Si ahora estamos en el orden de las cien contando óperas, ballets y títulos en versión concierto, a partir de la temporada 2013-2014 serían 84 funciones, 71 de ellas de ópera. Pasaríamos de tener una media de nueve funciones por título operístico a tener 5,9. El Covent Garden tiene una media de 6,9 funciones por título.

Y 20 títulos por temporada...
...Y una financiación basada en el mecenazgo, que les permite hacer cosas. La media de La Scala es de 7,7 funciones, y la del Real 7,4. No son las nueve del Liceu.

¿Qué lectura hace de esa comparación?
Pues que tras su reinauguración, el Liceu creció de manera espectacular, lo que hizo que aparecieran muchos turnos de abono y muchas funciones por título, porque existe un público que quiere vincularse al teatro. Si antes del incendio había tres o cuatro turnos, el número se disparó para poder ofertar a los abonados, y claro, llegó un momento en que el teatro tenía 25.000 abonados.

¿Y eso cómo lo soluciona el Covent Garden, por ejemplo?
Bueno, es que aquí tenemos una costumbre que muchos critican pero que tiene un valor, y es que el abono, que en principio es un modo de asegurarse unas localidades, tiene un factor añadido: la gente tiene siempre la misma butaca y se encuentra con la misma gente a su alrededor, se siente a gusto. El día que va a una función fuera de abono tiene la sensación de no conocer a nadie.

Así pues, ¿no se trata de que una ópera acumule mucho público para resultar rentable?
No. Necesitamos el teatro lleno para que cuadren las cuentas. Hemos constatado que en un título como La forza del destino, las funciones populares estaban llenas y las normales no. Con esa política tan positiva de mezclar en un mismo título operístico funciones de dos precios nos estamos canibalizando a nosotros mismos. La gente compra lo más barato.

¿Le sorprende? Han subido un 30% el precio de la taquilla, y se ha sumado a ello la diferencia del 13% del IVA. ¿No se pueden aligerar un poco?
La primera reacción ante la subida del IVA fue no repercutirlo en el público, pero los números no salían. Pensamos en asumir la mitad, y tampoco. Lo único que podíamos permitirnos era no incrementar el Petit Liceu. Vender más barato supone déficit. Y hay que cuadrar unos presupuestos hasta la temporada 2016-2017.

En Berlín la entrada más cara en la ópera son 120 euros.
Todo es más barato en Berlín.

Entonces...
Del mismo modo que la gente cuando va al restaurante ya no pide dos botellas de vino, sino una, también quiere ir a la ópera con entradas más baratas. Por eso en el nuevo plan director estipulamos que no mezclaremos dentro de un mismo título precios diferentes. Se decidirá si el título será de precio popular o normal.

¿No habrá dos repartos?
Exacto.

¿Se abstendrá el Liceu de contratar a grandes figuras durante esta tormenta económica?
Si queremos preservar la calidad de nuestra oferta artística -cosa fuera de cuestión en el Liceu- no es posible prescindir de las primeras figuras del canto, la dirección de orquesta y de escena.

Pues habrá que compensar lo que no entra por taquilla. ¿Qué es eso del mecenazgo internacional que están explorando?
Hemos visto que en EE.UU. sólo el 5% del mecenazgo proviene de empresas y el 73% viene de personas físicas. Salzburgo, el Covent Garden, la Ópera de París o el Ballet de la Ópera de París tienen en Nueva York unas cofundaciones con objeto de recaudar de mecenas y benefactores americanos para sus festivales y teatros. Estamos trabajando para crear esta organización sin ánimo de lucro en Nueva York. Obviamente es una solución a medio plazo. Si genera 100.000 o 200.000 euros al año, será satisfactorio.

Eso hace recordar que el Liceu tiene aún margen de explotación en el campo del turismo.
Es verdad, hay que trabajar en eso. El Liceu tiene mucho prestigio internacional pero no prestigio popular. Cuando la gente viaja a Viena, le guste más o les guste menos la ópera se reserva una noche para ella. Aquí eso aún no se produce y tiene que ver con los cuerpos artísticos estables. Allí sabes que tendrás a la Filarmónica de Viena en el foso. Aquí hay que mejorar aún más el nivel.

Aparte, el Liceu ha pedido un crédito de 6 millones a la banca. ¿Cómo está el tema? ¿Se agudizan los problemas de liquidez?
Eso es otro asunto que nada tiene que ver. En julio se aprobó la autorización para solicitar un crédito que compensara los pagos de indemnizaciones por despidos, pues la recuperación de este capital no es inmediata. Todo va en la buena dirección, se habla con La Caixa pero también con el Santander y otras entidades, pero las instituciones financieras son muy rigurosas al evaluar riesgos.

Ha dicho usted que no habrá otro ERE, pero ¿sufrirá la plantilla otra bajada de sueldo, tras la reducción por decreto del 5% de masa salarial en 2010-2011 y el ahorro en sueldos de 1,5 millones de euros en la 2011-2012?
Sí. No habrá despidos ni cancelaciones, pero se abre un periodo de conversaciones, porque si hay que hacer un plan viable tenemos que considerar también el coste de personal. Ha de ser lo menos traumático posible. La flexibilidad ya ha supuesto un buen ahorro en horas extraordinarias y contrataciones.

¿Se recuperará el proyecto audiovisual?
Esperamos hacerlo la próxima temporada. Es preciso llegar a un acuerdo con los trabajadores en cuanto a la contraprestación económica por cesión de derechos audiovisuales.