Mostrando entradas con la etiqueta Broadway. Mostrar todas las entradas
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Fuente: Irene Crespo (elpais.com) | Foto: AFP
Los teatros neoyorquinos de Broadway cerraron el pasado domingo 31 de mayo su temporada 2014-2015 superando un récord histórico de taquilla y espectadores. La Broadway League anunció días después que las 40 salas que componen este distrito teatral recaudaron 1.219 millones de euros en las 52 semanas que ha durado esta temporada, un 7,6% más que en el periodo 2013-2014; y superaron los 13 millones de espectadores, un 7,3% más que el año anterior.
“La tendencia en ascenso continúa y no es una sorpresa. Llevábamos diciendo desde hace varios años que hay algo para todo el mundo en Broadway; haber aumentado la audiencia más de un 13% en los dos últimos años nos da claramente la razón”, asegura Charlotte St. Martin, presidenta de la Broadway League.
La variedad de espectáculos, la combinación de horarios —matinales y vespertinos—, la facilidad para la compra de entradas y el tirón de actores famosos en las obras son las razones para el aumento de taquilla y asistencia que apunta esta asociación, en la que se reúnen propietarios de teatros, productores, operadores, presentadores y managersgenerales.
La subida del precio de los billetes premium, que pueden estar entre 200 y más de 300 euros para hacerse con los mejores asientos en el teatro; y el boom turístico que está viviendo Nueva York son otros de los factores fundamentales para este buen momento en Broadway. Así como la existencia de obras destinadas a toda la familia y, como apunta The New York Times, la percepción de Times Square como un lugar más seguro.
En la temporada 2014-2015 se estrenaron 37 nuevas producciones, entre las que se incluían 15 musicales, 20 obras y dos especiales. Algunos de los cuales han dirigido esa taquilla y estarán presentes en los premios Tony, que se entregaron esta pasada madrugada. Como Un americano en París, uno de los grandes éxitos de la temporada de crítica y público con más de 10 millones de euros recaudados desde que se estrenara en marzo y 12 candidaturas a los Tony. O The King and I, un revival que ha recaudado, también desde marzo, más de ocho millones de euros, y acumula nueve nominaciones.

El triunfo de los veteranos

Sin embargo, son los musicales más veteranos los que siguen ocupando el trono de la taquilla; especialmente El rey león, en Broadway desde 1997, que esta temporada ha ingresado 91 millones de euros. Detrás quedan Wicked (81,9 millones de euros), The Book of Mormon (84,2 millones); y otros más recientes que continúan haciendo taquillas fuertes, como Aladdin (67,7 millones). El fantasma de la ópera, Matilda, Beautiful: The Carol King Musical y Kinky Boots también superan la barrera de los 40 millones.
Unas cifras alejadas de las que logran alcanzar las obras no musicales, aunque éstas también están viviendo sus mejores temporadas debido al aumento de estrellas de Hollywood en las producciones, el mayor atractivo para las audiencias. Por eso no resulta raro que entre las obras más taquilleras de este año estén o hayan estado Fish in the Dark, con Larry David; The Audience, con Helen Mirren; El hombre elefante, protagonizada por Bradley Cooper, y The River, que supuso el regreso de Hugh Jackman a Broadway.
Extrañamente, todas estas producciones con estrellas han sido superadas este año por dos obras de teatro sin nombres potentes en sus carteles, ni grandes promociones y que se valieron solo del boca oreja: It’s Only a Play, que recaudó 32,4 millones de euros y —una de las favoritas de los Tony— El curioso incidente del perro a medianoche, que lleva 25,7 millones desde su estreno en septiembre pasado.
A pesar del récord histórico, muchas obras han sucumbido y fracasado económicamente este año (como Doctor Zhivago o The Last Ship). Aunque esta temporada está ya cerrada, tras los Tony y con la llegada del verano es cuando las nuevas obras y musicales estrenados hace poco podrán demostrar su verdadero músculo en la venta de entradas: es la época que más turistas llegan a la ciudad, porque, según The New York Times, los visitantes suponen hasta el 70% de los espectadores de Broadway.
De hecho, la ciudad de Nueva York —que también batió el récord de turistas el año pasado con 56,4 millones— ha convertido su distrito teatral en una de sus atracciones más promocionadas en el extranjero. Actores de shows como El rey león, Chicago o Kinky Boots hicieron pequeñas giras en países como Brasil para atraer público que no sólo vaya hasta Times Square para ver sus luces y hacer compras, sino que llegue ya con sus entradas de teatro en la mano o espere la fila en mitad de la famosa tienda para conseguir asientos de último minuto con descuento.

Cifras imperiales

La temporada 2014-2015 se cerró el pasado domingo 31 de mayo en las 40 salas que componen el distrito teatral neoyorquino
En taquilla las obras recaudaron 1.219 millones de euros, lo que supone un 7,6% más que la temporada anterior; y superaron los 13 millones de espectadores, un 7,3% más en 2013-2014.
Por géneros, en esas salas se vieron 37 nuevas producciones, entre las que se incluían 15 musicales, 20 obras y dos especiales.
Los musicales son los espectáculos que mejor funcionan en económicamente: El rey león, en Broadway desde 1997, ha ingresado 91 millones de euros esta temporada. Detrás quedan Wicked (81,9 millones de euros), The Book of Mormon (84,2 millones); y otros más recientes, como Aladdin(67,7 millones).

Fuente: Irene Crespo | Andrea Aguilar (elpais.com) | Foto: Reuters
La dama, su alteza teatral y cinéfila, Helen Mirren fue la primera en subir al escenario del Radio City Music Hall el domingo durante la 69ª ceremonia de los premios Tony. Se alzó con el primer premio en la gran noche del teatro neoyorquino por su papel de Isabel II en la obra The Audience, de Peter Morgan, quien había firmado también el guion de la película La reina, por la que Mirren había ya ganado el Oscar. La actriz se convirtió así en la novena en lograr ambos premios por interpretar el mismo personaje en cine y teatro, aunque en este caso las historias fueran distintas.
El de Mirren era el galardón más previsto que, además, anticipó una ceremonia muy británica: la producción inglesa El curioso incidente del perro a medianoche fue la mejor obra, también ganó su protagonista, Alex Sharp; y Skylight se coronó como mejor revival de obra de teatro.
Todos ellos eran premios sobre los que había muy pocas dudas en una noche que se debatía más en el terreno musical entre el tributo a la película de Gene Kelly, Un americano en París; y la adaptación del cómic autobiográfico de Alison Bechdel, Fun Home.
Pero tras alzarse con cuatro de los premios más importantes (mejor dirección, libreto, protagonista masculino y música), parecía claro que la originalidad y canto a la aceptación de la diversidad y la identidad de Fun Home era la favorita. Y así se cumplió.
Joel Grey, uno de esos actores con Tony y Oscar en su haber por su papel de maestro de ceremonias en Cabaret, fue el encargado de presentar, junto a su hija la actriz Jennifer Grey, la actuación central de la noche que era, precisamente, una de las canciones pilares de Fun Home, que cuenta la historia de cómo Bechdel salió del armario de joven y, poco después, su padre, luchando contra su propia homosexualidad, moría en lo que parecía un suicidio.
La canción elegida para la ceremonia era muy poco representativa del estilo espectacular de los musicales de Broadway, pero tenía un valor especial por su mensaje –el momento en el que la protagonista, de 11 años, admite su homosexualidad–, que reforzaron al ser presentada por Grey, quien este mismo año, con 82, declaró públicamente su homosexualidad.
Ese fue, probablemente, uno de los momentos más emotivos y brillantes de una gala que partía con dos desafíos importantes. Por un lado, recuperar el glamour en su alfombra roja. Una labor para la que la American Theater Wing contrató a Anna Wintour (y si el éxito se mide en caras conocidas, tuits y vestidos de diseñadores famosos, triunfó). Y, por otro, no perder más audiencia. Una tarea complicada y encomendada a dos presentadores, Alan Cumming y Kristin Chenoweth, que tomaban el relevo de actores con tanto tirón como son Neil Patrick Harris (que tuvo su momento autoparódico, riéndose de su fracaso en los Oscar) y Hugh Jackman.
A pesar de no tener todo a su favor, Cumming y Chenoweth desplegaron todos sus pasos de bailes, su mejor voz, se lo pasaron mejor que nadie; y, sin embargo, no lograron encontrar el ritmo a una gala lastrada por un exceso de actuaciones, que solo son una suerte de reclamos comerciales de los musicales, nominados o no, en los que las compañías se gastan entre 100 mil y 400 mil dólares para atraer espectadores a su teatro. Una estrategia que parecía más innecesaria aún este año en el que Broadway ha superado un récord histórico de taquilla y audiencia.
El rey y yo, una de esas obras taquilleras de la temporada, fue la otra gran ganadora de la noche, consiguiendo cuatro de los nueve premios a los que aspiraba, entre ellos el de mejor revival musical. La obra llegó a Broadway por primera vez en 1951 con Yul Brynner, otro de esos actores con Tony y Oscar por un mismo papel a los que Helen Mirren acaba de unirse.
Porque si algo prueban los premios Tony es que el cine y el teatro, Hollywood y Broadway, están siempre más cerca de lo que parece. Y no sólo por sus actores estrella. No había más que mirar en la gala del domingo al patio de butacas, donde se sentaba relajado Harvey Weinstein; y también sobre el escenario, donde el temible Scott Rudin intentó suavizar su mala imagen tras los correos de Sony al recoger uno de los premios británicos de la noche para Skylight.

El salón de una funeraria que arrasa en Broadway

El público rodea por los cuatro costados el escenario del Circle Theatre en Broadway donde el musical inspirado en la novela gráfica 'Fun Home' ha reventado la taquilla. Allí aparece recreada la mansión de Pensilvania donde la ilustradora Alison Bechdel creció, esa casa en la que su atormentado padre se volcó con obsesivo ahínco para restaurarla. Y allí conviven y van alternando sus voces las tres actrices que encarnan a Bechdel: como niña que no acaba de entender a su padre pero disfruta jugando con sus hermanos entre los ataúdes del negocio familiar y se niega a ponerse vestidos; como adolescente, que decide salir del armario y asumir su homosexualidad al llegar a la Universidad de Oberlin; y como adulta, convertida en ilustradora, tratando de dar forma a su peculiar historia en una novela gráfica. “Creo que necesitaría hacer otro libro para explicar todo el proceso de este musical”, explicaba la autora sentada en un parque de Nueva York a finales de mayo.
La compositora Jeanine Tesori y la dramaturga Lisa Kron (ganadoras de los galardones en sendas categorías en los Tony’s) trabajaron durante cerca de cuatro años en el libreto antes de que Bechdel viera esbozo alguno. En 2013 la obra se estrenó en el Public Theatre y este año llegó finalmente a Broadway. “¿Un musical sobre una lesbiana? ¿Sobre un suicidio? Cabría pensar que mucha gente se resistiera a verlo”, reflexionaba Bechdel a quien la fama teatral, y el haberse convertido en un rostro célebre aún la pilla por sorpresa. “Pero el musical es tan bueno, tan extrañamente alegre que supongo que por eso ha gustado tanto”.
La obra, de poco más de una hora y media de duración sin pausa, funde las 231 páginas de la autobiografía ilustrada que Bechdel publicó en 2007, con canciones que apuestan por un tono dialogado y no omiten el drama ni la intensidad de lo que se está contando. La autora escarba en su memoria y repasa su infancia para tratar de acercarse a su padre, un homosexual con refinado gusto, profesor de inglés en una escuela y encargado de la empresa familiar, que a pesar de sus escarceos no quiso salir del armario y acabó suicidándose unos meses después de que su hija, Alison, se declarara lesbiana. Las lecturas que su padre le recomendó, el piano que su madre tocaba, los apuestos jóvenes que cuidaban del jardín, y los juegos infantiles entre los hermanos Bechdel, se combinan en la escena con las preguntas que la ilustradora se hace mientras trata de plasmar su historia. El ritmo que no puede faltar en Broadway se adapta a la personal historia.
La novela “Fun Home” (Reservoir Books) se convirtió en un auténtico fenómeno entre la crítica y el público, lo mismo que ha ocurrido con el musical. “Creo que el hecho de que fuera una novela gráfica hizo que la historia llegara más a la gente, el momento en le que el libro salió coincidió con un auge de este género”, comentaba Bechdel. “La aceptación del gran público de esta historia no deja de sorprenderme”.

Font: Reuters via ara.cat
Broadway tindrà per primera vegada en la seva història una protagonista lesbiana gràcies a 'Fun home', un premiat musical sobre la família, la sexualitat i l'acceptació que s'estrena el pròxim mes. L'obra està basada en la novel·la gràfica homònima d'Alison Bechdel (publicada en català per La Magrana), una història de iniciació a l'edat adulta en què l'autora examina la seva família disfuncional i la relació amb el pare, un home gai sense sortir de l'armari que dirigia una funerària i ensenyava anglès en un poblet de Pennsylvania.
El musical, finalista per al premi Pulitzer 2014 al millor drama, comença les seves funcions al Cercle al Teatre Plaza el 19 d'abril després d'un ple total en les seves funcions a l'Off Broadway. "És el primer personatge principal lesbià en la història del teatre musical i és una història que necessita ser explicada", ha declarat el director Sam Gold. "Sembla un bon moment en la nostra cultura per donar veu a aquest personatge."
La múltiple nominada al Tony Lisa Kron va adaptar el llibre i va escriure les líriques a partir de la música de Jeanine Tesori. Tres actrius interpreten Bechdel –de nena, d'universitària i d'adulta– en l'obra, que no té una estructura lineal. Bet Malone és la Bechdel adulta i Emily Skeggs i Sydney Lucas interpreten versions més joves de l'autora quan ella revisa la seva infància i fa les paus amb la seva pròpia sexualitat i la tensa relació amb el pare. "Aquestes coses serveixen a 'Fun home' per parlar de l'alt preu de la culpa i de la redempció que s'aconsegueix a través del perdó i vivint en la veritat", ha afirmat Malone.

Fuente: Julio Bravo (abc.es)
Audra McDonald es historia de Broadway. Literalmente. El año pasado se convirtió en la primera (y por ahora la única) intérprete que lograba seis premios Tony, los mayores galardones del teatro estadounidense, superando a dos actrices legendarias, Julie Harris Angela Lansbury, que habían logrado cinco cada una. La cantante y actriz debutará el próximo 31 de enero en España con un recital en el Teatro Real en el que ofrecerá un recorrido por el teatro musical americano de la mano de cuatro de sus grandes autores: George Gershwin, Stephen Sondheim, John Kander, Fred Ebb y Michael John La Chiusa.
«Ragtime» (1988), «Master Class» (1996), «Carousel» (1994), «A raisin in the sun» (2004), «Porgy and Bess» (2012) y «Lady Day at Emerson’s Bar and Grill» (2014) son las obras que han convertido en leyenda a Audra McDonald. En su hasta ahora último trabajo, «Lady Day at Emerson’s Bar and Grill», la actriz encarnó a Billie Holiday, en una interpretación unánimente aplaudida: «Merece la pena soportar los aspectos más viscosos y apagados -escribió el New York Times- por escuchar a la señora McDonald respirar dolor y vida en algunas de las más grandes canciones de Holiday.
En conversación telefónica, Audra McDonald hablaba con ABC sobre esta interpretación, que reconocía como «el mayor reto de mi carrera». «Encarnar a una mujer como Billie Holiday es absolutamente fascinante; para mí supuso una gran dificultad, porque me exigía un trabajo extraordinario para lograr que mi voz de soprano se asemejara a la suya, mucho más grave e irregular, aunque de una expresividad increíble. Me siento muy afortunada de haber podido ponerme en su piel y de haber profundizado en el sufrimiento de esa gran artista».
El concierto del Teatro Real supondrá la primera actuación de Audra McDonald en nuestro país, que apenas conoce. «Estuve hace varios años en Barcelona, pero no he vuelto a España desde entonces». Conoce poco nuestra música. «Trabajé de estudiante algunas canciones de Granados, pero nada más. He escuchado poca música española, pero me encanta el corazón y la pasión que tiene». 
Audra McDonald nació en 1970 en Berlín, donde estaba destinado su padre. Estudió canto lírico en la prestigiosa escuela Juillard de Nueva York, y pronto dirigió sus pasos hacia el teatro musical. Su primer trabajo fue en «The secret garden», y con el siguiente, «Carousel», logró su primer Tony. Ha actuado en una docena de obras en Broadway, y ha protagonizado también óperas como «La voz humana», de Poulenc, o «Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny», de Kurt Weill. El teatro y los conciertos son su principal actividad, aunque ha participado en series televisivas como «Wit» (con Emma Thompson), «The good wife» o «Sin cita previa», y en películascomo «Abajo el telón» o «Cosas de familia». «Me consideran una cantante fundamentalmente, pero mis dos facetas, la de actriz y la de cantante, no se entienden la una sin la otra. Son complementarias y se alimentan la una a la otra». Conseguir seis Tonys es fruto, dice, de un trabajo muy duro, «pero he tenido mucha suerte. Puedo asegurar que, en mi caso, los sueños se han hecho realidad».
En su concierto madrileño unirá los nombres de compositores universales como Gershwin y Sondheim con uno de los autores más representativos del nuevo teatro musical en Estados Unidos: Michael John Lachiusa. «Es un músico con un talento increíble -explica Audra McDonald-. Hay un momento creativo fascinante en Broadway; desgraciadamente, poner en pie un musical es algo muy caro, y no todos tienen la oportunidad de estrenar; pero hay músicos muy interesantes, que están trayendo nuevas ideas y desarrollando todo tipo de estilos».

Fuente: EFE via abc.es
Con 13,13 millones de espectadores y 1.360 millones de dólares (1.138 millones de euros) recaudados, Broadway ha cerrado con 2014 el mejor año de su historia, tanto en asistencia como en taquilla, informó ayer la Broadway League.
Con dos ya clásicos como «El rey león» y «Wicked» en lo alto de la taquilla (ambas alrededor de los 100 millones de dólares recaudados -unos 83 millones de euros-) y con nuevos títulos también muy rentables como «Aladdin» o «Beautiful» (más de 54 millones de dólares recaudados -más de 45 millones de euros-), Broadway ha registrado un 13% más de público que en 2013.
«Esto demuestra que nuestros productores están dando a los espectadores una amplia variedad de obras y espectáculos musicales para satisfacer a todos los gustos», explicó en un comunicado la directora ejecutiva de la Broadway League, Charlotte St. Martin.
El repunte de espectadores durante las fechas navideñas ha colaborado a alcanzar esta plusmarca, pues en la semana que finalizó el 28 de diciembre se vendieron 318.721 entradas, más de diez veces más que el año pasado, cuando se despacharon en esas mismas fechas apenas 28.334.

Fuente: Vicente Jimenez (elpais.com)
Concluye el año en la escena de Nueva York y la saturación de estrellas de cine no remite, para bien de alguna taquilla o para mal de algún buen texto oscurecido por el relumbrón de sus protagonistas. Tal vez por ello la primera y única obra que ha podido anunciar beneficios en esta temporada es It's Only a Play, la sátira de Terrence McNally que ofrece el Gerald Schoenfeld Theater de Broadway. Famosos que interpretan a famosos que hablan de famosos es la fórmula del éxito de It's Only a Play, que lleva más de 3,2 millones de euros recaudados (1,1 sólo en una semana), mucho más que cualquier otro cartel de los que pueblan los alrededores de Times Square. Sus protagonistas son Matthew Broderick y Nathan Lane, aunque este será sustituido en breve por Martin Short.
 Los nombres se suceden y el recuerdo de estupendas interpretaciones queda relegado por nuevas astros y sus vicisitudes. Si los críticos quedaron entusiasmados con Daniel Radcliffe (el chico que encarnó a Harry Potter en la saga cinematográfica) en The Cripple of Inishmaan, ya retirada de cártel, ahora andan tras la pista de Bradley Cooper (el guapo de Resacón en Las Vegas y demás secuelas) en The Elephant Man, que puede verse en el en el Booth Theater. Cooper hace un esfuerzo enorme en este drama victoriano sobre un monstruo de la naturaleza, pero a los analistas les ha llamado más la atención su compañero de reparto, el bostoniano Alessandro Nivola, en el papel de un atormentado cirujano.
Peor le ha ido a Sting, que se ha tenido que unir al elenco de su primer musical en Broadway ante las pérdidas en taquilla. The Last Ship, un musical basado en los astilleros de la ciudad natal del músico, Wallsend, en el noreste de Inglaterra, es una producción de 12,3 millones de euros que se estrenó en septiembre. Desde entonces ha perdido 61.600 euros cada semana. Los productores confían en que el ex de Police anime las ventas hasta el 10 de enero en el papel de un capataz portuario. El actor y cantante británico Jimmy Nail ha cedido “feliz” el papel a su amigo Sting. Todo por el bien del espectáculo del Neil Simon Theater. A la fuerza ahorcan, habrá pensado el bueno de Nail.
La habitual presencia de textos y rostros británicos en Broadway no decepciona este año. Ewan McGregor hace lo que puede en The Real Thing, de Tom Stoppard, una obra sobre el bloqueo emocional que aqueja a no pocos escritores. A decir de los críticos, no hay química entre McGregor y Maggie Gyllenhaal sobre las tablas del American Airlines Theater.
También importada de Londres, y precedida de un enorme éxito, The Curious Incident of the Dog in the Night-Time es una de las sensaciones de fin de año. La adaptación de la famosa novela de Mark Haddon es conmovedora. El público acude al Ethel Barrymore Theater dispuesto a lagrimear viendo el mundo a través de los ojos de un chico autista (Alex Sharp) que intenta averiguar quién mató al perro de su vecino.
Constellations también llega a Manhattan tras su éxito en Londres. Dos actores de gran tirón, la británica Ruth Wilson (estupenda asesina en la serie de televisión Luther) y el estadounidense Jake Gyllenhaal (Brokeback Mountain), se dan la réplica mientras exploran un intenso romance. Constellations puede verse en el Samuel J. Friedman Theater.
La nómina de conocidos rostros no termina aquí. Los infalibles John Lithgow y Glenn Close encarnan en el Golden Theater a un matrimonio maduro en A Delicate Balance. La llegada de la hija de ambos y de una pareja dispara tensiones que parecían dormidas en el hogar.
De la nómina de musicales, tres títulos llaman la atención. Side Show, en el St. James Theater, provoca sensaciones encontradas. Es la historia de los sueños y deseos de las gemelas siamesas Daisy y Violet Hilton, protagonistas de un espectáculo circense que recorrió el Reino Unido, Australia y Estados Unidos en la primera mitad del siglo pasado.
On the Town, más conocida en España por la película Un día en Nueva York (Gene Kelly, Frank Sinatra y Jules Munshin), es un atracón de bailes y canciones conocidas (New York, New York) con un cierto olor a naftalina que hace las delicias de casi todos (Lyric Theatre). Leonard Bernstein escribió el libreto para su estreno en 1944. En una onda distinta está Hedwig and the Angry Inch, en el Belasco Theater. Michael C. Hall, el protagonista de la sangrienta serie Dexter, hace el papel principal, de sexo indefinido.
El Off Broadway no defrauda. A Particle of Dread, del ubicuo Sham Shepard, es una recreación del mito del rey Layo de Tebas y su muerte a manos de su hijo Edipo. Stephen Rea (The Crying Game) es un forense que intenta esclarecer el crimen. Puede verse en el Pershing Square Signature Center.
Menos trascendente es Here Lies Love, de David Byrne (Talking Heads). En esta opereta pop sobre Imelda Marcos, público y actores participan del espectáculo sobre una pista de baile (Public Theater). Pero si lo que se busca es intensidad, Every Brilliant Thing es ideal: un monólogo de un hijo que busca razones para vivir pese a su madre suicida (Barrow Street Theater). “Sentimentalismo sin vergüenza”, dijo de ella la crítica de The New York Times.

Fuente: EFE vía abc.es
París vive ayer un estreno absoluto muy especial, el de la comedia musical «Un americano en París», primera versión escénica del filme que Vincente Minnelli creó en 1951 y coproducción inédita entre un teatro público francés, el Châtelet, y Broadway.
Al estilo del circuito neoyorquino, adonde llegará el próximo marzo, las «previas» comenzaron en París el 22 de noviembre, pero ayer tuvo lugar el estreno oficial de esta obra inspirada en la mítica película ganadora de seis Óscar, entre ellos el del mejor filme y el mejor director.
El musical tomó como punto de partida el poema sinfónico escrito en 1928 por Georges Gershwin (1898-1937), compositor autodidacta de origen rusojudío, que había inspirado a su vez la película coreografiada por Gene Kelly, su protagonista junto a Leslie Caron.
Robert Fairchild, primer bailarín del New York City Ballet, y Leanne Cope, miembro del Royal Ballet de Londres, heredan en la nueva coreografía del británico Christopher Wheeldon los papeles principales de Jerry, veterano de guerra estadounidense aspirante a pintor, y Lise, futura bailarina estrella de quien todo el mundo se enamora.

Mismo argumento

Con una inversión de más de diez millones de euros (12,4 millones de dólares), el estreno conlleva dos debut notables, el de Fairchild como cantante y el de Wheeldon como director de escena, al frente de treinta actores y bailarines.
Una veintena de músicos, algo menos de lo habitual en el Châtelet, sirven la música del creador de melodías tan conocidas como «The Man I Love» o «Rhapsody in Blue».
La acción transcurre sobre el escenario cuatro años antes que en el filme, aquí justo al término de la II Guerra Mundial, en plena liberación, y ya no en 1949, por obra del libretista Craig Lucas, quien profundiza además en la psicología de unos personajes dibujados por Minnelli con elegancia pero sin entrar en detalles.
El argumento, sustancialmente el mismo, relata el amor que sin saberlo sienten por la misma joven tres amigos: Henri, rico heredero francés que arriesgó su vida para salvar del nazismo a la magnética Lise, con quien piensa casarse; y dos veteranos de guerra estadounidenses, un compositor (Adam) y un pintor (Jerry).
Sin trastocar el final feliz que unirá para siempre a Jerry con su amada, la nueva versión da vida a elementos clave de la historia como el origen judío de Lise, el recuerdo de los horrores de la Ocupación nazi, la recuperación del jazz proscrito por Hitler o la homosexualidad latente de uno de los protagonistas.
Abierto con una vistosa retirada de banderas nazis y cerrado con el célebre ballet del filme, el conjunto se activa sobre decorados y vestuario de Bob Crowley, mientras que Rob Fisher firmó la adaptación, la supervisión y los arreglos musicales, orquestados por Christopher Austin y dirigidos por Brad Haak.

Celebración de la danza y de París

Iniciados en Nueva York, los ensayos del equipo, en su mayor parte anglosajón, siguieron en París, donde se presentaron las maquetas y se fabricaron todos los decorados, trajes y accesorios.
«Es verdaderamente una creación del Châtelet al 50%», subrayó a Efe su director, Jean-Luc Choplin, coproductor junto a dos empresarios de Broadway con quienes compartía dos objetivos comunes: montar el musical y que Wheeldon lo dirigiera.
El fruto es una «celebración de la danza y de París como capital de las artes y las luces, un himno al amor y a la vida», resumió.
Tras las 34 representaciones que hasta el próximo 4 de enero habrá ofrecido el Châtelet, se espera que «Un americano en París» permanezca al menos un año en el Palace Theatre neoyorquino.

Fuente: elpais.com
Sting va a cambiar de profesión. Al menos durante un mes: del próximo 9 de diciembre al 10 de enero se va a subir a un escenario de Broadway para salvar su musical. Quienes quieran ver al cantante deberán pagar de 50 a 250 dólares (de 40 a 200 euros). Eso sí, no escucharán sus míticas canciones. El británico se unirá al reparto de The Last Ship (El último barco, en castellano) con tal de evitar su naufragio.
El cantante, de 63 años, se convertirá en Jackie White, el cínico capataz de un astillero en lucha situado en el noreste de Inglaterra, concretamente en Wallsend, su ciudad natal. “Nos está yendo bastante bien, pero no lo suficiente como para ser autosuficientes, así que los productores solo encontraron una solución: mi salida a escena”, contó ayer Sting a la agencia Reuters. La obra, según su productor Jeffrey Seller, ha costado 15 millones de dólares (12 millones de euros) y actualmente tan solo recauda 550.000 dólares a la semana. La mitad de la cifra que ingresaría la función si todas las noches colgara el cartel de “No hay entradas”. Sin duda, lo que ahora pretenden los inversores con la participación de Sting en un musical que está inspirado en su vida, y en el que aparece sobre el escenario casi la mitad del tiempo.
Además de por la baja venta de entradas, las tibias críticas que ha recibido el primer musical de Sting –ha escrito la música y las letras- en Broadway probablemente hayan precipitado esta decisión. Inaugurado el pasado 29 de septiembre tras más de cinco años de trabajo, la trama contiene tintes autobiográficos del cantante, ya que narra la historia de un joven que lucha por abandonar la clase obrera en un entorno en crisis para alcanzar una vida mejor.
Consciente de que hacer teatro es un riesgo, Sting asegura que nunca presumió que sería un proyecto fácil. Ni a nivel profesional ni seguramente personal, porque va a interpretar el papel que hasta ahora representaba su amigo Jimmy Nail. “Era hacer esto o morir. Cuando Jimmy [Nail] supo de la decisión, dijo ‘salvemos el show”, aseguró el productor.
“No estoy nervioso. Me tomo el trabajo seriamente. Tengo mucho por hacer, pero confío en que puedo”, declaró el cantante tras conocerse noticia. A priori parece saberse el guion de memoria, ha estado en todos los ensayos y las actuaciones desde el estreno, según confesó en una entrevista. Además no es la primera vez que ejercerá como actor. Su primera aparición en Broadway fue en 1989 con The Threepenny Opera, y también cuenta con una veintena de apariciones en películas y series.

Font: REUTERS via ara.cat
Per primera vegada en més de 50 anys, es presentarà a Cuba un musical de Broadway, 'Rent', que s'exhibirà durant tres mesos, des del 24 de desembre. El grup Nederlander Worldwide Entertainment ha aconseguit finalment presentar la seva obra a Cuba, després de diversos anys intentant-ho, segons el portaveu, Keith Sherman.
Els musicals produïts per nord-americans van deixar de presentar-se en Cuba després de la revolució de 1959 que va portar a Fidel Castro al poder. Encara que un taller de producció de 'Carmen Jones' va arribar a Cuba al juny, la producció en espanyol de 'Rent' serà el primer musical de Broadway amb l'elenc complet en més de 50 anys a l'illa.
L'organització hi va produir el 2011 un concert basat en cançons de Broadway. Després d'això, el Ministeri de Cultura de Cuba va realitzar la invitació per posar en escena un musical complet. 
Nederlander, un dels majors operadors de teatre i sales de concerts dels Estats Units, presentarà 'Rent' al teatre Bertolt Brecht de l'Havana, amb una companyia de quinze actors cubans. La posada en escena serà dirigida per Andy Senyor, un cubà-nord-americà que va protagonitzar l'espectacle a Broadway. Més tard va treballar amb el director original de 'Rent', Michael Greif, i va dirigir diverses produccions que viatgen pel món.

Fuente: abc.es
El compositor Stephen Sondheim está trabajando en un nuevo musical con el dramaturgo David Ives («Venus en la piel») basado en dos películas del director español Luis Buñuel -«El ángel exterminador» y «El discreto encanto de la burguesía»-, informa hoy en su web The New York Times. «The Public Theater y el productor de cine y teatro Scott Rudin están produciendo la obra; el director artístico del teatro, Oskar Eustis, confirmó el sábado que tienen previsto montar el espectáculo en algún momento en el futuro. «Lo haremos en el momento que nos lo diga Steve», dijo Eustis.
Sondheim, ganador de varios premios Tony y del Pulitzer por algunas de sus obras, entre las que se incluyen «West Side Story» y «Gypsy», «Follies», «Sweeney Todd» o « Into the Woods», confirmó el nuevo proyecto durante una aparición en la noche del viernes en el Festival de Nueva York.
Asimismo, entrevistado por el New Yorker, Adam Gopnik dijo que él e Ives acababan de terminar un primer borrador de la obra musical.
Contactado por teléfono el sábado, Sondheim no quiso revelar más información sobre el musical, en el que llevaba pensando durante muchos años, dijo, y que pareció empezar a tomar forma cuando tanto él como Ives dejaron de trabajar en otro proyecto, lo que les ha permitido centrarse en este.
"Mencioné esta idea que tenía, y David sabía las películas y estaba entusiasmado", dijo el Sr. Sondheim. "Nos fijamos en las películas de nuevo y empezamos a trabajar."
Eustis, que también se negó a describir el nuevo trabajo en detalle, sí se refirió a los dos filmes en los que estará inspirado el musical. «Son dos de las películas más brillantes de Buñuel y dos obras maestras del surrealismo, con carga política». Para Eustis, el cineasta español contribuyó a crear «la estética surrealista, que utiliza para hacer una crítica social de la clase burguesa». Tanto Sondheim como Ives vieron vieron factible combinar las dos películas, que presentan «emocionantes ideas conceptuales».
En la actualidad hay otro compositor que está creando, por encargo del Covent Garden, una ópera inspirada en uno de estos filmes, «El ángel exterminador», cuyo estreno está previsto para 2017. El compositor Thomas Ades se ocupará de la partitura mientras que el libreto lo firmará Tom Cairns.


Fuente: Julio Bravo (abc.es)
La comedia de Terrence McNally «It's only a play!» («Solo es una obra») ha recaudado más de seis millones de euros antes de levantar hoy el telón en Broadway. La razón para tanta expectación hay que buscarla en su reparto estelarRupert Grint, el pelirrojo de «Harry Potter», se une a Nathan Lane Matthew Broderick, una de las parejas artísticas de mayor tirón en la cartelera neoyorquina tras su éxito en «Los productores». Y completan el reparto F. Murray Abraham,Stockard ChanningMegan Mullally Micah Stock. Entre los siete reúnen un buen puñado de premios Tony de teatro, Emmy de televisión, e incluso un Oscar de Hollywood (el que consiguió Murray Abraham por «Amadeus»).
Con esta recaudación, los productores han duplicado con creces la inversión en el montaje, de cerca de 2,6 millones de euros«It's only a play» comienza hoy sus representaciones -aunque el estreno oficial será el 9 de octubre- en el Gerald Schoenfeld Theatre de Nueva York, donde estará en cartel hasta enero del próximo año.
Se trata, en realidad, de una nueva versión de la obra de Terrence McNally estrenada en 1986 en el Manhattan Theater Club. McNally, autor de «Master Class» o «Love! Amour! Compassion!», entre otras piezas, y ganador de cuatro premios Tony, ha dicho a playbill.com que «es una oportunidad para contar la misma historia veinticinco años después; Broadway, como industria y como comunidad, ha cambiado enormemente en todo este tiempo, y yo quería reflejar eso. No quería que fuera simplemente una reposición. He tenido la oportunidad de darle nueva vida, y me he lanzado a ello».
«It's only a play» es, según su autor, una carta de amor al teatro. Cuenta la historia de un autor, Peter Austin, (Matthew Broderick) en la noche del estreno de su nueva obra; está ansioso por saber si es un éxito. Es su primera gran noche, y comparte la velada con su mejor amigo, una estrella televisiva (Nathan Lane), su principiante productora (Megan Mullally), su algo colocada protagonista (Stockard Channing), el jovencísimo y genial director (Rupert Grint), un implacable crítico teatral (F. Murray Abraham) y el novato encargado del guardarropa (Micah Stock). Es una obra, según los productores, «es alternativamente estridente, ridícula y tierna, que demuestra que a menudo las grandes risas se producen fuera de escena».
Jack O'Brien, muy premiado en Broadway, dirige la función; en su equipo hay nombres ilustres del teatro neoyorquino, como Scott Pask(escenografía), Ann Roth (vestuario) y Philip S. Rosenberg(iluminación). Según ha contado el autor, todos los actores se sumaron al proyecto nada más recibir el libreto y la propuesta. «Rupert Grint tardó un poco más; se la enviamos por correo electrónico a un rodaje donde no tenía internet; por eso contestó que sí tres días más tarde».

Font: Reuters via ara.cat

L'actriu Elaine Stritch ha mort aquest dijous a l'edat de 89 anys. Stritch era una figura habitual dels teatres novaiorquesos de Broadway i del West End de Londres, on va treballar durant més de 60 anys. També va participar a la sèrie 'Rockefeller Plaza', on interpretava la divertida mare d'Alec Baldwin. De fet, va estar nominada quatre vegades als Premis Tony i va guanyar tres Premis Emmy, un dels quals per al seu paper a 'Rockefeller Plaza'.  Stritch també va fer algunes incursions al cinema i va participar a pel·lícules com 'Setembre' (1987), 'Por rumbas y a lo loco' (1997) i 'Tardor a Nova York' (2000), entre d'altres.

Fuente: EFE via abc.es
A la espera de saber si los Clinton regresarán a la Casa Blanca en 2016, de momento Bill y Hillary llegan a Broadway. «Clinton: el musical» se estrena el próximo viernes 18 de julio, en el Festival de Teatro Musical de Nueva York. No es que la obra ahorre puyas al matrimonio, pero la sátira es benévola. En cualquier caso, los Clinton la acogen convencidos de que en política siempre el que hablen de uno mismo es preferible al olvido. Una segunda obra lírica sobre Hillary Clinton«A Woman on Top», todavía en preparación, ocupará también próximamente la cartelera de la Gran Manzana.
Estados Unidos ha entrado en una «Hillarymanía» de la que es difícil sustraerse. La presentación de su libro «Hard Choices», publicado en junio, ha lanzado a la propia ex primera dama a protagonizar multitud de actos. No ha anunciado formalmente su candidatura a las presidenciales, pero pocos dudan de que lo hará.
«Clinton: el musical» alcanzó los escenarios en 2012 en el Festival de Edimburgo, centrado en la figura del expresidente. La coyuntura política ha llevado a reescribir casi todas las canciones, de forma que la producción que se presenta en Nueva York pone su acento en Hillary.En la actualización, pierde protagonismo el affaire del presidente con Mónica Levinsky y se recogen episodios más recientes de la vida política de la exsecretaria de Estado, como alusiones al duelo que mantuvo conBarack Obama en las primarias demócratas de 2008 y su probable candidatura para las presidenciales de 2016.

Dos vidas, dos actores

Con todo, la espina dorsal de la obra creada por los hermanos australianos Paul Michael Hodge sigue siendo la dualidad del carácter de Bill Clinton, representado por dos actores diferentes. Duke LaFoon se hace cargo de «Bill», el bien parecido presidente con cierta afición por el sexo, mientras que Karl Kenzler se ocupa de WJ Clinton, el presidente idealista que quiere auspiciar un mayor progreso económico y social en su país. La figura de Clinton transita continuamente entre el «Saturday night Bill» y el «Sunday morning William».
«El problema de Bill Clinton es que hay dos, literalmente. El mismo ha dicho que había llevado esas dos vidas», afirma Paul Hodge, en declaraciones a AFP. En sus memorias de 2004, tituladas «Mi vida», el expresidente habla de esas dos facetas, su vida «externa» y su vida «interna», algo que también testimonia Dick Morris, quien fue uno de sus principales asesores.
«Creo que Bill Clinton tiene fortalezas enormes y también algunos puntos flojos y me parece que eso es lo que hace que la gente simpatice con él», asegura Hodge, en referencia a las altas cotas de popularidad que mantiene el expresidente una década y media después de haber dejado el poder.

El sexismo en política

El otro musical, «A Woman on Top», no tiene aún fecha de estreno. En su creación trabajan Rhonda Kess Dale Kiken. Comenzaron a concebirlo después de que en 2008 Hillary Clinton perdiera las primarias demócratas contra Obama. En su discurso de aceptación de derrota, Clinton afirmó que los votos que había conseguido iban a hacer miles de agujeros en el techo de cristal que limita el ascenso político de las mujeres. El musical explora especialmente el sexismo en política.
En esa obra la protagonista es una tal Virginia Stanton, una senadora del estado Nueva York que aspira a la presidencia de Estados Unidos. Su marido es un gobernador sureño que no puede controlar sus impulsos sexuales (Hillary fue senadora de Nueva York y Bill, gobernador de Arkansas).
El interés del mundo del entretenimiento por los Clinton no es nuevo. Primero el foco fue la presidencia de Bill Clinton: el cine produjo películas como «Primary Colors» (1998), y en televisión la cadena HBO emitió «The Special Relationship» (2010), sobre las relaciones entre Bill Clinton Tony Blair. Más recientemente la inspiración la ha supuesto la carrera política de Hillary. Así, tanto la NBC como laCNN llegaron a programar en el último año sendos títulos dedicados a la ex secretaria de Estado, aunque finalmente no llegaron a emitirse por las presiones de los republicanos, quienes denunciaban que eso era hacer campaña a favor de quien probablemente se presentará a las presidenciales.

Una serie y un documental

En el caso de la NBC se trataba de una miniserie, en la que la actrizDiane Lane interpretaba a Hillary. En el de la CNN se trataba de un documental realizado por Charles Ferguson, quien en 2010 ganó un Óscar con el documental «Inside Job».
Tampoco entre los partidarios de la candidatura de la señora Clintonhabía unanimidad sobre la conveniencia de esas emisiones, aunque la opinión mayoritaria era que, si bien podían contener algunas críticas, en el fondo Hillary iba a ser presentada como gran protagonista. Los Clinton no se pronunciaron al respecto, ni tampoco lo han hecho sobre los próximos musicales.

«Hope» de Obama