Mostrando entradas con la etiqueta Helen Mirren. Mostrar todas las entradas
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Fuente: Irene Crespo | Andrea Aguilar (elpais.com) | Foto: Reuters
La dama, su alteza teatral y cinéfila, Helen Mirren fue la primera en subir al escenario del Radio City Music Hall el domingo durante la 69ª ceremonia de los premios Tony. Se alzó con el primer premio en la gran noche del teatro neoyorquino por su papel de Isabel II en la obra The Audience, de Peter Morgan, quien había firmado también el guion de la película La reina, por la que Mirren había ya ganado el Oscar. La actriz se convirtió así en la novena en lograr ambos premios por interpretar el mismo personaje en cine y teatro, aunque en este caso las historias fueran distintas.
El de Mirren era el galardón más previsto que, además, anticipó una ceremonia muy británica: la producción inglesa El curioso incidente del perro a medianoche fue la mejor obra, también ganó su protagonista, Alex Sharp; y Skylight se coronó como mejor revival de obra de teatro.
Todos ellos eran premios sobre los que había muy pocas dudas en una noche que se debatía más en el terreno musical entre el tributo a la película de Gene Kelly, Un americano en París; y la adaptación del cómic autobiográfico de Alison Bechdel, Fun Home.
Pero tras alzarse con cuatro de los premios más importantes (mejor dirección, libreto, protagonista masculino y música), parecía claro que la originalidad y canto a la aceptación de la diversidad y la identidad de Fun Home era la favorita. Y así se cumplió.
Joel Grey, uno de esos actores con Tony y Oscar en su haber por su papel de maestro de ceremonias en Cabaret, fue el encargado de presentar, junto a su hija la actriz Jennifer Grey, la actuación central de la noche que era, precisamente, una de las canciones pilares de Fun Home, que cuenta la historia de cómo Bechdel salió del armario de joven y, poco después, su padre, luchando contra su propia homosexualidad, moría en lo que parecía un suicidio.
La canción elegida para la ceremonia era muy poco representativa del estilo espectacular de los musicales de Broadway, pero tenía un valor especial por su mensaje –el momento en el que la protagonista, de 11 años, admite su homosexualidad–, que reforzaron al ser presentada por Grey, quien este mismo año, con 82, declaró públicamente su homosexualidad.
Ese fue, probablemente, uno de los momentos más emotivos y brillantes de una gala que partía con dos desafíos importantes. Por un lado, recuperar el glamour en su alfombra roja. Una labor para la que la American Theater Wing contrató a Anna Wintour (y si el éxito se mide en caras conocidas, tuits y vestidos de diseñadores famosos, triunfó). Y, por otro, no perder más audiencia. Una tarea complicada y encomendada a dos presentadores, Alan Cumming y Kristin Chenoweth, que tomaban el relevo de actores con tanto tirón como son Neil Patrick Harris (que tuvo su momento autoparódico, riéndose de su fracaso en los Oscar) y Hugh Jackman.
A pesar de no tener todo a su favor, Cumming y Chenoweth desplegaron todos sus pasos de bailes, su mejor voz, se lo pasaron mejor que nadie; y, sin embargo, no lograron encontrar el ritmo a una gala lastrada por un exceso de actuaciones, que solo son una suerte de reclamos comerciales de los musicales, nominados o no, en los que las compañías se gastan entre 100 mil y 400 mil dólares para atraer espectadores a su teatro. Una estrategia que parecía más innecesaria aún este año en el que Broadway ha superado un récord histórico de taquilla y audiencia.
El rey y yo, una de esas obras taquilleras de la temporada, fue la otra gran ganadora de la noche, consiguiendo cuatro de los nueve premios a los que aspiraba, entre ellos el de mejor revival musical. La obra llegó a Broadway por primera vez en 1951 con Yul Brynner, otro de esos actores con Tony y Oscar por un mismo papel a los que Helen Mirren acaba de unirse.
Porque si algo prueban los premios Tony es que el cine y el teatro, Hollywood y Broadway, están siempre más cerca de lo que parece. Y no sólo por sus actores estrella. No había más que mirar en la gala del domingo al patio de butacas, donde se sentaba relajado Harvey Weinstein; y también sobre el escenario, donde el temible Scott Rudin intentó suavizar su mala imagen tras los correos de Sony al recoger uno de los premios británicos de la noche para Skylight.

El salón de una funeraria que arrasa en Broadway

El público rodea por los cuatro costados el escenario del Circle Theatre en Broadway donde el musical inspirado en la novela gráfica 'Fun Home' ha reventado la taquilla. Allí aparece recreada la mansión de Pensilvania donde la ilustradora Alison Bechdel creció, esa casa en la que su atormentado padre se volcó con obsesivo ahínco para restaurarla. Y allí conviven y van alternando sus voces las tres actrices que encarnan a Bechdel: como niña que no acaba de entender a su padre pero disfruta jugando con sus hermanos entre los ataúdes del negocio familiar y se niega a ponerse vestidos; como adolescente, que decide salir del armario y asumir su homosexualidad al llegar a la Universidad de Oberlin; y como adulta, convertida en ilustradora, tratando de dar forma a su peculiar historia en una novela gráfica. “Creo que necesitaría hacer otro libro para explicar todo el proceso de este musical”, explicaba la autora sentada en un parque de Nueva York a finales de mayo.
La compositora Jeanine Tesori y la dramaturga Lisa Kron (ganadoras de los galardones en sendas categorías en los Tony’s) trabajaron durante cerca de cuatro años en el libreto antes de que Bechdel viera esbozo alguno. En 2013 la obra se estrenó en el Public Theatre y este año llegó finalmente a Broadway. “¿Un musical sobre una lesbiana? ¿Sobre un suicidio? Cabría pensar que mucha gente se resistiera a verlo”, reflexionaba Bechdel a quien la fama teatral, y el haberse convertido en un rostro célebre aún la pilla por sorpresa. “Pero el musical es tan bueno, tan extrañamente alegre que supongo que por eso ha gustado tanto”.
La obra, de poco más de una hora y media de duración sin pausa, funde las 231 páginas de la autobiografía ilustrada que Bechdel publicó en 2007, con canciones que apuestan por un tono dialogado y no omiten el drama ni la intensidad de lo que se está contando. La autora escarba en su memoria y repasa su infancia para tratar de acercarse a su padre, un homosexual con refinado gusto, profesor de inglés en una escuela y encargado de la empresa familiar, que a pesar de sus escarceos no quiso salir del armario y acabó suicidándose unos meses después de que su hija, Alison, se declarara lesbiana. Las lecturas que su padre le recomendó, el piano que su madre tocaba, los apuestos jóvenes que cuidaban del jardín, y los juegos infantiles entre los hermanos Bechdel, se combinan en la escena con las preguntas que la ilustradora se hace mientras trata de plasmar su historia. El ritmo que no puede faltar en Broadway se adapta a la personal historia.
La novela “Fun Home” (Reservoir Books) se convirtió en un auténtico fenómeno entre la crítica y el público, lo mismo que ha ocurrido con el musical. “Creo que el hecho de que fuera una novela gráfica hizo que la historia llegara más a la gente, el momento en le que el libro salió coincidió con un auge de este género”, comentaba Bechdel. “La aceptación del gran público de esta historia no deja de sorprenderme”.


Fuente: Patricia Tubella (elpais.com)
La actriz Helen Mirren ha obtenido en la noche del domingo el premio Olivier, el más prestigioso del teatro británico, por su papel protagonista en la obra La Audiencia, donde reedita el personaje de Isabel II que hace siete años le reportó un Oscar. Pero la gran protagonista de la velada ha sido la producción The Curious Incident of the Dog in the Night-Time, que ha acumulado siete galardones, igualando el reto obtenido por el musical Matilda en la edición del año pasado.
La obra que ha arrasado en los premios, y que partía favorita de todas las quinielas, tiene como protagonista a un adolescente que padece el síndrome de Asperger y es un genio de las matemáticas. Ese personaje, al tiempo desafiante y vulnerable, le ha valido al joven actor Luke Treadaway su primer Olivier, frente a la competencia de pesos pesados de la escena como James McAvoy o Rupert Everett. Dirigida por Marianne Elliot –también receptora del Olivier-, The Curious Incident of the Dog in the Night-Time es una adaptación realizada por Simon Stephens a partir de una exitosa novela de Mark Hadddon. La obra fue estrenada el año pasado en el National Theatre de Londres y, a raíz de su éxito, fue luego transferida al teatro Apollo del West End, donde permanece en cartel.
“Quizá la reina merezca más este premio por la actuación más consistente y comprometida del siglo XX y probablemente del siglo XXI”, bromeó Helen Mirren al recoger el premio que le fue entregado por Daniel Radcliffe, el protagonista de la saga fílmica de Harry Potter. La actriz británica se declaró durante años una firme republicana, pero en los últimos años ha ido deslizándose hacia posiciones más cercanas a la monarquía. La Audiencia se centra en las sesiones semanales que la soberana ha venido celebrando con los sucesivos primeros ministros, encarnados todos ellos sobre el escenario por un reparto muy sólido y entre el que destaca Richard McCabe en el papel de Harold Wilson, compensado con otro Olivier.
La votación del público sobre el mejor espectáculo teatral del año ha recaído en el musical Billy Elliot, y el premio a la mejor reposición se lo ha llevado la enésima puesta en escena de Largo viaje hacia la Noche, del Nobel Eugene O´Neill. Top Hat, que rememora la era dorada de Hollywood y a figuras legendarias de la danza como Fred Astaire, se ha alzado con el premio a la mejor nueva producción musical, mientras en el capítulo de reposiciones de musicales ha resultado vencedora Sweeney Todd, junto a sus dos principales protagonistas, Imelda Staunton y Michael Ball.
Los premios Olivier, que en su presente edición han suscitado controversia por incorporar al jurado a empresarios y productores teatrales, han sido retransmitidos en diferidos por la televisión británica por primera vez después de diez años. Sus promotores esperan que ello contribuya a revitalizar la asistencia al teatro, aunque en el caso de La Audiencia y de su actriz protagonista no será necesario porque el cartel de no hay entradas fue colgado en el teatro Guielgud casi en el momento mismo de su estreno. Helen Mirren arrasa también sobre las tablas.


Fuente: Patricia Tubella (elpais.com)
El reinado de Helen Mirren en el universo teatral del West End ha quedado instaurado esta semana con su nueva encarnación de Isabel II en la obra La audiencia (The Audience), objeto de la rendición unánime de la crítica británica. La protagonista de la película La reina (2006), que le procuró el Oscar y un cúmulo de premios, recupera y profundiza sobre las tablas en un personaje con el que transita a lo largo de seis décadas de historia, desde la joven que accede al trono tras la muerte prematura de su padre hasta la soberana octogenaria y casi perenne que conocemos hoy.
Mirren está soberbia en un papel escrito expresamente para ella por Peter Morgan, el guionista de aquel filme que elevó a una actriz muy respetada a la categoría de estrella. Bajo la batuta del director teatral y cineasta Stephen Daldry (Billy Elliot, Las horas) la producción toma el marco de las audiencias semanales que la reina de Inglaterra ha venido celebrando con los sucesivos primeros ministros para especular sobre el contenido de esas conversaciones, blindadas por el secreto de Estado pero que la ficción ha convertido casi en materia de psicoanalista.
A sus 67 años, la actriz se transforma en una veinteañera vestida de luto que, recién heredada la corona, debe lidiar con el paternalismo de Winston Chrurchill o en una vieja dama rendida por la siesta durante su encuentro con el actual jefe de gobierno, David Cameron. Aunque no necesariamente por ese orden, porque la obra rehúye el relato cronológico y opta por los saltos en el tiempo, inaugurando el desfile de políticos en las sesiones reales con un John Major (años 90’) lloroso ante la rebelión de sus correligionarios conservadores.
Doce han sido hasta la fecha los primeros ministros que han despachado regularmente con la monarca a lo largo de 61 años, en los que Mirren no sólo nos muestra a su criatura teatral como a una verdadera profesional del oficio, sino principalmente como una personalidad que encara muchas crisis mientras va afianzado su autoconfianza y autoridad de forma casi imperceptible pero firme. La actriz se transmuta en la reina incisiva que inquiere a Anthony Eden sobre el conflicto del canal de Suez (1956), que medio siglo después denota cierta simpatía y humanidad ante la depresión y paranoias del laborista Gordon Brown y que nunca pudo sufrir a la única mujer que ha ocupado el número 10 de Downing Street, Margaret Thatcher (1979-90 en el poder).
El gran ausente de La audiencia es Tony Blair, un político imprescindible a la hora de encarar la crisis de la monarquía británica tras la muerte de la princesa Diana, pero cuyo personaje de ficción ya acaparó gran parte del protagonismo en la película La reina. Porque esta obra, y a pesar de la solidez de su nutrido reparto, pertenece por entero a Helen Mirren, avasallada con toda serie de elogios por parte de los entusiastas críticos británicos. Incluso el sector minoritario que no ha valorado la pieza teatral en la misma medida que el grueso de los colegas, aconseja pasarse por el teatro Guielgud de Londres tan solo para asistir a una interpretación tildad cuando menos de “magnífica”.


Fuente: J.B. (abc.es)
El próximo martes 5 de marzo se estrenará en el Gielgud Theatre de Londres The audience, una obra de Peter Morgan protagonizada por Helen Mirren y dirigida por Stephen Daldry (Billy Elliot, El lector). La actriz volverá a encarnar en esta función a la Reina Isabel II de Inglaterra, a quien ya interpretara en la película The Queen, un papel que le valió un Oscar, además de otros muchos premios). La obra se encuentra ahora en sus funciones previas; Edward Fox (Chacal) ha tenido que sustituir a Robert Hardy, que ha tenido que dejar la producción tras sufrir una caída y dañarse varias costillas. Hardy, de ochenta y siete años, interpretaba a Winston Churchill.
The audience habla de las reuniones que cada semana, desde hace sesenta años, mantiene la Reina de Inglaterra con su primer ministro -doce personas han ostentado el cargo en este tiempo-. Nada se sabe de lo que se dice en ellas, ya que ambas partes tienen un acuerdo tácito de no volver a repetir lo que se dice, ni siquiera a sus cónyuges. La obra se imagina esas reuniones: «de Churchill a Cameron, cada presidente del Gobierno ha utilizado estas conversaciones privadas como caja de resonancia y un confesionario (a veces íntimo, a veces explosivo) -dice su autor-. Desde joven madre a abuela, estas audiencias privadas trazan el arco de su reinado. Los políticos van y vienen a través de la puerta giratoria de la política, mientras que ella se mantiene constante, a la espera de recibir a su próximo primer ministro».
Junto a Helen Mirren, integran el reparto Michael Elwyn (Sir Anthony Eden), Haydn Gwynne (Margaret Thatcher), Edward Fox (Winston Churchill), Richard McCabe (Harold Wilson), Nathaniel Parker (Gordon Brown), Paul Ritter (John Major), Rufus Wright (David Cameron), Equerry (Geoffrey Beevers) y David Peart (James Callaghan). Tres niñas (Bebe Cave, Maya Gerber, Nell Williams) interpretas a la Reina en su infancia.
Retransmitida en directo
Está previsto que la obra permanezca en cartel hasta mediados de junio; el día 13 de ese mes, la función será retransmitida en directo a todo el mundo dentro del programa National Theatre Live que ofrece producciones teatrales para ser proyectadas en cines (en España, de momento, no hay ningún cine que ofrezca sus retransmisiones).


Fuente: Reuters vía www.elmundo.es
Helen Mirren volverá a ser la reina Isabel II, pero esta vez será sobre las tablas. La actriz, que ganó el Oscar a mejor actriz por esta interpretación. vuelve a meterse en la realeza en la obra de La Reina.
La obra recorre los 60 años de "audiencias semanales" o reuniones en el Palacio de Buckingham entre la monarca británica y sus primeros ministros.
Reino Unido ha tenido 12 primeros ministros a lo largo de estas seis décadas, y esta obra pone sobre la mesa algunas de las reuniones cruciales que han tenido como protagonista a la Reina.
Mirren, de 67 años, no sólo se alzó con el Oscar, también consiguió un Globo de Oro, y un BAFTA británico por su interpretación de la Reina. También obtuvo varios galardones por su interpretación en la serie de televisión anterior.