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Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.es) | Foto: Marcos Gpunto

El de los cómicos es un gremio ahormado, históricamente, por la intemperie. Mucha carretera y mucha manta. La llegada de la democracia realzó su estatus. La política quiso colgarse la medalla del teatro irrigando con dinero público compañías e instituciones escénicas que permitieron consolidar carreras profesionales de actores, directores, dramaturgos, técnicos... Pero la crisis ha desmoronado esas estructuras que cobijaban al sector. De golpe, se vio otra vez expuesto a múltiples inclemencias: presupuestos enjugados, condiciones precarias, marginación de propuestas arriesgadas por su escasa rentabilidad, premura en los plazos para cerrar montajes... 

El florecimiento de un circuito off, nutrido por una constelación de pequeñas salas, ha acogido a buena parte de los creadores desplazados por la escasez de oportunidades. Pero sus recursos no pueden garantizar el asentamiento y la proyección de prometedoras trayectorias. “Mucho talento se esta perdiendo por el sumidero”, lamenta Fernando Sánchez-Cabezudo, el inquieto fundador y director de Kubik Fabrik, sala que pretende irradiar la oferta teatral a la periferia de Madrid (en concreto, al barrio de Usera). “El problema es que el salto del territorio alternativo al teatro comercial o institucional es muy difícil, incluso para aquellos nombres que han cosechado grandes éxitos y han acreditado su valía”. 


Sánchez-Cabezudo está empecinado en solventar el cortocircuito. En la búsqueda de ese objetivo ha encontrado un aliado con liquidez económica y con algo todavía más importante: afinidad de conceptos. Es la productora La Zona, que está detrás de algunos lucrativos títulos de la cartelera (Toc-toc: seis años consecutivos en Madrid) y del pelotazocinematográfico de Ocho apellidos vascos“Gracias a su apoyo he podido hacer lo que siempre he querido hacer desde que abrimos la sala”, advierte a El Cultural. Su ilusión original ha sido bautizada como LaZonaKubik y consiste en la organización de cuatro talleres de investigación encomendados a otras tantas figuras emergentes, como Julián Fuentes Reta, que a pesar de reventar las Naves del Español hace unos meses con su hipnótica versión de Cuando deje de llover no tenía ninguna garantía de seguir afianzando su andadura. En Usera ya está trabajando en Hard Candy, de Brian Nelson, con la que retrata, en tono de fábula, el impacto de las diferencias generacionales en el sexo. 

Esta adaptación, tras un acuerdo con el CDN, se exhibirá en la Sala Francisco Nieva del Valle-Inclán del 25 de junio al 5 de julio. También podrán verse en el mismo espacio los trabajos de Carlota Ferrer y Lucía Miranda (Fortune Cookie y Nora, 1959). El cuarto proyecto, Beautiful Beach, es la coreografía del bailarín Antonio Ruz. “La media de tiempo que se tiene para ensayos antes de un estreno es de 45 días. Nosotros les damos la opción de prolongar sus investigaciones alrededor de 6 meses. Un periodo en el que el director cobra 1.500 euros al mes. Para la producción dispone de 20.000 que distribuye a su criterio.Seguimos moviéndonos en el bajo coste pero son cifras que nada tienen que ver con el panorama off. Lo que buscamos es la profesionalización”. 

La Zona aporta 300.000 euros. Pero su apuesta por el teatro no se queda ahí. También financian (con otros 500.000 euros) el nuevo Teatro de la Ciudad, que comparte filosofía con la LaZonaKubik. La diferencia es el relieve de sus protagonistas. Aquí nos encontramos con tres figuras consagradísimas: Miguel del Arco, Andrés Lima y  Alfredo Sanzol. Sobran las presentaciones. Cada uno de ellos lleva varias semanas enfrascado en un clásico griego (Antígona, Medea y Edipo Rey, respectivamente). Pero no es un esfuerzo artístico individualizado sino colectivo. “La mayor peculiaridad de esta iniciativa es la unión de los tres directores, las tres productoras con las que habitualmente trabajamos cada uno y nuestros colaboradores. Esta mezcla ha impuesto un diálogo constante”, explica Miguel del Arco. El artífice de La función por hacer pondera además otro detalle: “Antes de empezar los ensayos de las tres tragedias hemos celebrado ocho talleres. Comenzar con tanta información es un lujo”. 

Ensayos en streaming

Este tridente estelar converge en La Abadía, que cede sus salas a cambio de parte de la recaudación. Allí, a finales de abril, se presentarán sus adaptaciones cocinadas a fuego lento, en uno de los pocos remansos destinados a la investigación escénica en España. Y también el que han urdido al alimón, Entusiasmo, que, como dice Gonzalo Salazar-Simpson, uno de los responsables de La Zona, “no es un espectáculo al que ir sino un lugar en el que estar y en el que suceden cosas, como en un bar”. 

Salazar-Simpson señala que no se han embarcado en esta aventura para hacer dinero. Al menos no de forma inmediata. “Sabemos que no lo vamos a recuperar. La apuesta se concentra en la creación de públicos. Por eso ambos proyectos son tan abiertos. Los ensayos de LaZonaKubik incluso se retransmitirán en streaming. El objetivo está fijado en el largo plazo. Si todo va bien, los beneficios vendrán más tarde”. La intención es contar con un espacio propio para el Teatro de la Ciudad y que ambos proyectos terminen entrelazándose. 


En esta fase primigenia les sustentan dos entidades públicas (Abadía y CDN). Un apoyo crucial para despegar y para apuntalar una inercia de cooperación. Ernesto Caballero ha abierto el Valle-Inclán para dar visibilidad a los títulos manufacturados en Usera. “Es una unión que ha nacido de forma natural a partir de líneas afines de investigación. Coincidimos plenamente en cuanto a objetivos y filosofía”, explica el director del CDN. De hecho, cuando tomó las riendas de la principal institución teatral del país, Caballero implantó los talleres Rivas Cherif, un refugio para equipos de exploración de potenciales montajes. 


Dentro de esa probeta se han gestado ya varias obras, como las pertenecientes al programa Escritos en la escena, en el que los autores escriben a pie de ensayo los textos (estos días se programa en el María Guerrero La ciudad oscura, de Antonio Rojano). Y otros experimentos están en marcha. José Ramón Fernández estudia hasta qué punto es viable trasladar a las tablas El laberinto mágico, los seis volúmenes que Max Aub dedicó a lo que él mismo llamó la ‘Gran Guerra Civil Española'. Nada menos. 

“Son más de 3.500 páginas que he dejado, con todo mi dolor, en unas 70. Creo que el mejor teatro de Aub está en estas novelas. Es portentoso cómo levanta un personaje en tres o cuatro líneas. Con tres trazos ya lo sientes respirar. Tenía oído musical para plasmar el habla de gentes de muy diversa índole. Es un texto rezumante de vida, que pide a gritos llevarse al escenario”, comenta Fernández a El Cultural, que tiene como principal cómplice en este empeño al propio Caballero (ya formaron tándem en La colmena científica o El café Negrín). Si la cosa cuaja, el monumento narrativo de Aub tendrá un hueco en la programación del CDN las próximas temporadas. Algo que dependerá en gran medida del dictamen del público. Para testar su reacción, los bosquejos dramáticos resultantes del laboratorio se montarán (con atrezo y vestuario reciclados de los fondos del CDN) entre el 10 y el 19 de abril en el Valle-Inclán. 

En esta labor de I+D escénico, casi extinguida en los últimos tiempos, es de justicia mencionar también la perseverancia de la Cuarta Pared. Hace seis años lanzaron sus laboratorios ETC. Cada temporada enriquecen su programación con los frutos de estos focos de fermentación de ideas (acabamos de ver Líbrate de las cosas hermosas que te deseo, Árbol adentro...). Es un proceso largo, que suele abarcar más de un año. Primero se abre una convocatoria para seleccionar autores. Normalmente, se les marca un área temática: Del yo al nosotros fue el lema de la presente temporada (pretendían detectar cómo influyen las inercias íntimas en las conductas sociales). Luego, a través de otro concurso, se escogen las compañías, que presentan candidaturas a partir de la pieza desarrollada por el dramaturgo. La sala les presta sus espacios y sus técnicos, y remunera a todos los implicados gracias una subvención del Inaem. Aparte de respaldar la escritura y la concreción escénica de las piezas, Cuarta Pared ha dado un nuevo paso para que estos embriones no se malogren. Ahora apoyan su producción con 5.000 euros para cada uno. 


¿Arte o industria?

Javier Yagüe, su director, apunta que son proyectos que no ofrecen retorno económico pero que son absolutamente necesarios para descubrir nuevos lenguajes. “Si no, repetiríamos siempre las misma fórmula. Tenemos muchos talleres que no desembocan montajes cerrados pero vislumbran nuevos caminos. Son como las investigaciones de medicamentos. Muchas no culminan con fármacos curativos pero son escalas previas imprescindibles para alcanzarlos. Nuestra labor es más bien de mecenazgo”. Y sentencia: “La rentabilidad inmediata aboca al teatro a una mecánica industrial. Y no es eso: estamos hablando de arte”. No lo perdamos de vista. 

Fuente: Rut de las Heras Bretín (elpais.com)
La madrileña sala Kubik Fabrik ha cambiado de nombre. Y eso no debería llamar demasiado la atención. En los últimos años ha sido una práctica relativamente habitual en algunos teatros, que tan pronto toman el nombre de una marca de helados, como de una compañía telefónica. Pero este no es el caso, las grandes marcas todavía no se han mostrado interesadas por las pequeñas salas de la periferia. Estas últimas se nutren de grandes ideas y a una de estas ocurrencias se debe la transformación de la sala Kubik en LAZONAKUBIK (LZK), que surge de la necesidad de ordenar el circuito off, espacios alternativos dedicados a las artes escénicas donde están bullendo constantemente interesantes proyectos.
LZK nace de la unión de la productora La Zona y de Kubik Fabrik. Su objetivo es dotar a cuatro creadores cada año de un espacio-laboratorio para investigar, trabajar, dialogar, compartir y equivocarse. Los elegidos para arrancar son Carlota Ferrer y Julián Fuentes Reta, ambos actúan, dirigen, en definitiva, "crean", como le gusta decir a Ferrer. Ellos irán abriendo puertas. Gonzalo Salazar-Simpson, director de la Escuela de cinematografía y audiovisual de la Comunidad de Madrid y productor de La Zona, los define como "los hermanos mayores", los que se toparán con las primeras dificultades –ya que, como explica Fernando Sánchez Cabezudo, fundador de Kubik Fabrik, es un proyecto en construcción, irán aprendiendo juntos–. Allanan el terreno para los que vienen detrás, que a partir de abril serán Lucía Miranda y Antonio Ruz, también con una larga carrera profesional dedicada a las artes escénicas.
Los cuatro artistas coinciden en mostrarse tranquilos y libres. Destacan la idea de “tener tiempo”. Lo explica Fuentes al señalar que, con suerte, un espectáculo en un teatro grande está unos 45 días, pero que los procesos de creación duran más, y son esos momentos en los que se encuentran en situaciones precarias. Miranda cuenta cómo cada vez que comienza un proyecto se siente "vagando de sala en sala, cansada, ensayando en cualquier sitio". Los laboratorios de LAZONAKUBIK son ese lugar en el que experimentar. "Aquí puedo decir la verdad, no tengo que vender motos", comenta Fuentes. Tanto Salazar-Simpson como Sánchez Cabezudo tienen confianza en los directores que han elegido, conocen los procesos creativos, saben que a veces hay que tocar muchas teclas hasta dar con la correcta y han apostado por este modelo que quieren que se convierta en una referencia.
Sánchez Cabezudo destaca que el espíritu de Kubik Fabrik se mantendrá. Ha crecido unido a Usera, distrito del sur de Madrid. Ha creado vínculos con los vecinos de esta zona que antes de que llegaran no tenía oferta cultural. Está totalmente integrado y seguirá siendo así. Los cuatro participantes van a trabajar con la gente del barrio. Fortune Cookie, de Carlota Ferrer, quiere integrar a la numerosa comunidad china de esta área. Va a organizar varios cinefórum de películas de este país e invitará a Eduardo Chapero-Jackson, a David Trueba o a Jorge Sánchez Cabezudo para comentar los filmes. De esta actividad, de los talleres de movimiento para actores y del resto de actividades que organice sacará el material para la pieza final que estrenará en abril, como Julián Fuentes, su compañero de laboratorio, que en Hard Candy tratará temas como la violencia y la juventud. Nora, 1959, de Lucía Miranda, parte de la abuela de la directora, una mujer que se separó durante el franquismo y que fue denunciada por abandono del hogar, algo que siempre fue visto como tabú en su familia. Quiere que interactúen las adolescentes del barrio con las señoras mayores, que se cree un vínculo entre ellas. Para estrenar en octubre, como Miranda, el coreógrafo y bailarín Antonio Ruz saca del cajón Beatiful Beach, una idea que rondaba en su cabeza desde hace diez años y en la que se plantea la playa como paraíso de escape, incluso de huida de uno mismo. Invitará a espectadores poco habituados al lenguaje de la danza a los ensayos. Quiere oír su opinión para hacer un proyecto inteligible para todos los públicos.
La transparencia es una de las características principales de LAZONAKUBIK. Que se vean los procesos desde el primer momento, ya sea en jornadas en las que el público participe directamente, o a través de los vídeos que semanalmente se colgarán en la web, incluso, de las retransmisiones en streaming de los ensayos.
Salazar-Simpson subraya que este viaje acaba de empezar y tiene intención de ser largo. "No es un matrimonio puntual, es un hermanamiento". Tienen vocación de salir de la sala, incluso del barrio, ya tienen cerradas colaboraciones con el Théâtre Toujours à l’Horizon de Burdeos, se está trabajando con otro de París e incluso les gustaría dar el salto a América.

Fuente: Julio Bravo (abc.es)
El denominado circuito alternativo se ha convertido, en los últimos años, en uno de los más firmes valores de la escena madrileña. En este circuito bulle una frenética actividad con decenas de propuestas; muchas de ellas nacen y mueren, pero otras desafían su carácter efímero. Tras el parón veraniego, las salas recobran su (mucha) actividad. He aquí un repaso por sus programaciones de septiembre, de las más veteranas a las más jóvenes.
Una de las salas más antiguas es la Mirador, que recupera un clásico que está a punto de cumplir veinte años: «La katarsis del tomatazo»; también presentan el ciclo «Un cuerpo, mil danzas»(con las compañías Breakers, Saeeda Dance Group, Estuaria Compañía Flamenca e Interferencia Danza) y la obra «La gente», de Prez&Disla con dirección de Jaume Pérez. Otra sala histórica, Cuarta Pared, presenta nuevamente «Sé de un lugar», con texto y dirección de Iván Morales, e interpretada por Anna Alarcón y Xavier Sàez. Y al teatro Guindalera regresa «Duet for one», de Tom Kempinski, un fascinante montaje interpretado por María Pastor y Juan Pastor, con dirección de este último.
La sala Montacargas es otra de las veteranas del panorama teatral madrileño. Su programación, dedicada al clown y al humor, incluye«Tú vales mucho, pero mucho mucho. El casting», con idea original y dirección de Esteban G. Ballesteros; «El cabaret de la mujer pájaro», con dirección de Willy Éter; y «Cortázar», un espectáculo basado en textos del autor argentino, dirigido por Eduardo Gilio. Y en una línea también diferente circula el teatro Prosperidad, que presenta «Chocolate sexy», cabaret de Lomascrudoteatro; «¡Qué desamor mi amor!», de Evlin Pérez Yebaile; y «The life» y«Reinas de primavera», dos espectáculos de Sunflower.
El teatro Pradillo es otro histórico de la escena alternativa madrileña. La danza ocupa su programación, y presenta este próximo mes «The dream project: Encuentros en la tercera fase», de la coreógrafa Cuqui Jerez, y «Losquequedan unplugged», de Sandra Gómez y Vicente Arlandis. El teatro Victoria, por su parte, sigue con su programación clásica, con siete títulos: «Los miserables», adaptación de la novela de Víctor Hugo; «La venganza de don Mendo», de Muñoz Seca; «La vida es sueño», de Calderón de la Barca; «El burgués gentilhombre», de Molière; «El conde de Montecristo», sobre la novela de Alejandro Dumas; y las zarzuelas «Agua, azucarillos y aguardiente», de Chueca, y «La verbena de La Paloma», de Bretón.
Escapa un poco del circuito alternativo, pero por sus dimensiones también se puede incluir en él al teatro Quevedo, donde se recupera el musical «El otro lado de la cama», de David Serrano, y dirección de José Manuel Pardo. La puerta estrecha presenta «Refugio», de Leticia Pascual; «Las Fieras», de Roberto Arlt; y «El mono», basado en el «Informe para una academia” de Franz Kafka. Y otra sala, la jovencísima La puerta de al lado, estrena «¿Quién, yo?», de Thomas Cabané y Javier Enguix, con dirección de éste último.
El Teatro del Arte presenta en septiembre varias propuestas: destaca«Villa Puccini», con dramaturgia de Miguel Angel Orts y Alexander Herold, que dirige la función. María Luisa Merlo interpreta a una gran diva operística que aguarda su último concierto. La acompaña la soprano Emilia Onrubia, con el pianista José Madrid Giordano. Además están en cartel «Ángeles», una obra basada en «Padre Pedro». de Jose Ignacio Serralunga; «Desde el cielo te digo», con texto y dirección de Paco Anaya; «Noc», un vodevil dirigido por David Quintana; «Tod@s somos todos», un espectáculo unipersonal escrito, dirigido e interpretado por Sonia Castelo: «Vagabundos», de Alexander Merelo; y «Dios no tiene tiempo libre», escrito y dirigido por Lucía Etxeberría.
«Pedro y el capitán», un texto de Mario Benedetti, es una de las apuestas de Teatro del Barrio, el espacio impulsado por Alberto San Juan. Con la tortura como telón de fondo, la dirige Emilio del Valle y la interpretan Chete Lera, Jorge Muñoz y Alberto Guío. Otras obras programadas son «Ruz-Bárcenas», de Jordi Casanovas; «Autorretrato de un joven capitalista español», un monólogo de Alberto San Juan, que también presenta otro texto escrito y dirigido por él: «Marca España».
La Casa de la Portera es uno de los espacios con mayor proyección; en este mes de septiembre siguen en cartel «Ascenso y caída de Mónica Seles», de Antonio Rojano, con dirección de Víctor Velasco;«Cerda», escrito y dirigido por Juan Mairena; «Elepé» y «Peceras», ambas con texto y dirección de Carlos Be; y «Yo amé a Edgar Allan Poe», un espectáculo de Pilar Massa basado en relatos del autor estadounidense; y regresan a este lugar «Ahora empiezan las vacaciones», un texto de Paco Bezerra inspirado en «El pelícano», de Strindberg, y dirigido por Luis Loque; y «Liturgia de un asesinato», de Verónica Fernández, con dirección de Antonio C. Guijosa,
Su hermana menor, La pensión de las pulgas, presenta dos estrenos:«Cliff», de Alberto Conejero, con dirección del autor y de Alberto Velasco; y «Un disgusto danés», escrita y dirigida por Jumon Erra. Y se reponen «Sótano», de Josep Maria Benet i Jornet, dirigida por Israel Elejalde; «Dorian», un texto escrito y dirigido por Carlos Be sobre «El retrato de Dorian Gray», de Oscar Wilde; «Yernos que aman», con texto y dirección de Abel Zamora; y «La maratón de Nueva York», de Edoardo Erba, dirigido por Jorge Muñoz.
La sala Kubik Fabrik tiene en cartel en septiembre dos propuestas:«Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce», escrito y dirigido por Félix Pons; y «La invasión de los ladrones de cuerpos», una creación de Vicente Colomar, Ricardo Santana y Raúl Marcos con dirección del primero.
Nave 73 presenta en su programación «Mi pasado en B», escrito e interpretado por Javier Lara, con dirección de Pietro Olivera; «Ensayo general con público», con idea y guión de David Lavirgen; «La comunidad: un vecindario improvisado», un trabajo de improvisación de la escuela de Calambur Teatro; «Cabaret íntimo», escrito y dirigido por Susana Espelleta; «Manlet», de María Velasco; y«Yo, indígena, la conquista de uno mismo», con dramaturgia de José J. Serrano y dirección de Santi Senso.
En la Sala Tú hay también varias propuestas: «Efecto dominó», con texto y dirección de Javier Esteban; «Novecento», el conmovedor relato escrito por Alessandro Baricco, dirigido por Raúl Fuertes e interpretado por Miguel Rellán sobre el pianista del océano, que nunca pisó tierra; «Vacaciones en la inopia», escrito y dirigido por Íñigo Guardamino; «Matadero 36/39», con texto y dirección de Ramón Paso; «Sótano», de Josep M. Benet i Jornet, con dirección de Enio Mejía; y «Ay, Iniesta de mi vida», basada en la obra «Oe, oe, oe», de Maxi Rodríguez.
Tres son las obras que se presentan en la sala Azarte«Comment te dire adieu», escrita y dirigida por Sergi Manuel Alonso, que llega a Madrid tras estrenarse en Barcelona; «Tuyo Chopin», una coreografía de Alfonso Cayetano y Marco Antonio; y «Mínimo común», un espectáculo dirigido por Quino Falero con textos de Ariel Capone, Yolanda García Serrano, Fernando J. López, Juan Carlos Rubio y Paco Tomás,
Y por fin, Microteatro por Dinero, cuyo lema en septiembre es «Por pasión», presenta dieciséis trabajos; entre ellos figuran «Al borde», con texto y dirección de Pedro Herrero; «Butacas», de María Inés González y Miguel Ángel Cárcano, dirigida por éste último; «3,2 lo que hacen las novias», de Jota Linares y Roberto Pérez Toledo, con dirección de Ceres Machado; «Triangulados», escrito y dirigido por Elisa Ibáñez; y «Mística Atlética», con texto y dirección de Zenón Recalde.
Fuente: Esther Alvarado (elmundo.es)
"Imagínate lanzar un dado 6.000 veces", dice Marianne a Roland cuando se conocen en una barbacoa. ¿Qué pasa después? Quién sabe... entre nada y todo las posibilidades son infinitas. De eso trata 'Constelaciones', de Nick Payne, dirigida por Fernando Soto y protagonizada por Inma Cuevas y Fran Calvo. Marianne y Roland en todas las circunstancias. Eso es lo único que no cambia. La historia de sus vidas, sin embargo, es una variación perpetua sobre una misma partitura.
La sala Kubik Fabrik acoge este viernes y sábado (20 y 21 de junio a las 20.30 horas) por última vez la puesta en escena de esta obra poco convencional, que cuenta una misma historia de unas 10 o 12 formas distintas. "En total tenemos 60 escenas divididas en unos nueve bloques", explica Calvo en entrevista telefónica con EL MUNDO.es. 'Constelaciones' habla de dos seres humanos. Ella es Marianne, una física cuántica, él es Roland, apicultor. Entre ellos surgirán situaciones en las que se pondrán en juego el amor, la amistad y el libre albedrío, y se desarrollarán historias en universos paralelos, donde cada decisión tomada nos lleva a un futuro diferente.
"La idea de poner esta obra en escena llegó por dos caminos distintos. Se estrenó en Londres en 2012. Por su parte, Inma viajó a Londres, la vio y compró el libro. Y yo hice lo mismo en otro viaje. Al cabo del tiempo, tomando un café, los dos teníamos una obra que presentarnos y, al sacarla, dio la casualidad de que era la misma. Así que hablando de universos paralelos...".
Con todo no era un tiro a ciegas. Nick Payne es un joven dramaturgo inglés, que apuesta por nuevas formas de escritura y expresión, donde lo que importa son las personas y lo que nos quieren contar. Por ello, en 'Constelaciones' prima el trabajo del actor, que tiene que cambiar muy rápidamente su estado emocional, en un escenario minimalista donde el objetivo principal es reproducir múltiples espacios en la mente del espectador. "Se estrenó en el Royal Court, de ahí pasó al West End con muy buenas críticas y en diciembre se estrenará en Broadway", asegura Calvo.

Cada uno saca su propia conclusión

La puesta en escena en todas las versiones estrenadas hasta la fecha es idéntica en cuanto a la dramaturgia, pero el autor no acota la energía con la que tienen que ir los actores de una situación a otra; "eso es todo labor de dirección para que las 60 escenas de esta obra no resulten monótonas, sobre todo teniendo en cuenta que hay algunas que se repiten hasta cuatro veces prácticamente igual", añade el protagonista masculino.
Además de un ejercicio interpretativo impagable para los actores, la obra ofrece tantas posibilidades y tan desordenadas que cada persona del público sale de la sala con una historia construida en su cabeza. "Lo que nos pareció lo más interesante de todo es que nos abría mil posibilidades distintas a la interpretación por parte del espectador; se pueden sacar infinidad de conclusiones diferentes".
Según Fran Calvo, aunque el autor aborda otros asuntos además de los puramente románticos, como son el cáncer y la eutanasia, no lo hace de manera directa, así es que el texto está abierto. Igual que el panorama teatral madrileño (con los teatros municipales en pleno proceso de cambio de gestor), así que 'Constelaciones', por ahora, termina su andadura este sábado en la Kubik. "No queríamos precipitarnos; queríamos un lugar pequeño donde rodar la obra antes de llevarla a una sala más grande y la Kubik nos dio esa posibilidad. Lo que pasa es que el boca a boca ha funcionado excepcionalmente bien y la acogida ha sido mejor de lo esperado", reconoce Fran Calvo.
A saber por qué se asombra. Eso debía estar escrito en algún sitio al igual que nuestra vida (desde que nacemos hasta el día de nuestra muerte), como dice Nick Payne. Es el cómo lleguemos al final lo único que queda al albur del libre albedrío.

Fuente: Clara Morales (elpais.com)

Cuando Jeremy James habla, traducido al segundo por su intérprete, la compañía calla. La veintena de actores (la edad media no superará los 30 años) asiente, respirando respeto. “Encended esa lamparita”, dice, y tres personas salen disparadas a pulsar el interruptor. El grupo Fuegoártico parece un clan perfectamente organizado en torno al jefe de la tribu, miembro durante siete años del Théâtre du Soleil de París, una de las compañías de trabajo colectivo más reconocidas de Europa. Del buen funcionamiento del engranaje depende, en gran medida, el éxito de su proyecto: crear un teatro de ensamble a la manera del Odin Teatret danés o el Berliner de Bertolt Brecht, y convertirse en uno de los principales exponentes de la creación grupal en España. La primera muestra de la hazaña tiene lugar a partir de mañana y hasta el domingo con la puesta en escena del primer acto de su adaptación de El jardín de los cerezos, de Chéjov, en la sala Kubik Fabrik de Madrid.

Información útil

Árboles I.I., de Fuegoártico dirigida por Jeremy James. Una versión de El jardín de los cerezos de Chéjov.
Cuándo: del 14 y 16 de marzo a las 19h30, 15 de marzo a las 18h con coloquio con la compañía después de la función. 
Dónde: sala Kubik Fabrik, en el barrio madrileño de Usera. C/ Primitiva Gañán, 5. Metro Usera.
Precio: aportación libre.
El desafío no es cualquier cosa. Los 12 personajes de su Árboles, con 16 actores colaborando en la obra y 22 en total en el grupo, se contraponen a la tendencia de acortar funciones y participantes del teatro patrio sumido en la crisis. Sirva como ejemplo el Centro Dramático Nacional, que en 2010 aunaba a una troupe de 20 actores en Madre Coraje y sus hijos y este mayo hace una versión deMacbeth con siete. “Sí, estamos locos”, admite Jeremy James entre risas. “Por supuesto que hay piezas interesantes con dos o tres personas, pero para que el teatro continúe tendiendo un lugar, siento que tiene que volver a sus orígenes, que eran grandes grupos que reflejaban la sociedad”, explica el actor y director canadiense criado en Australia.
Esa es, en parte, su tradición teatral, forjada bajo la batuta de Ariane Mnouchkine en el Théâtre du Soleil. Durante su estancia en la compañía entre 2002 y 2007, James participó en dos montajes y se empapó de su método. Todo es colectivo en el grupo parisino fundado en 1961, desde su constitución como empresa (es una cooperativa y todos cobran lo mismo) a su trabajo actoral. Esto último, por ahora, es lo que James ha trasladado a Fuegoártico.
Los personajes, por ejemplo, no son distribuidos hasta bien entrados en los ensayos, cada uno es trabajado por varios actores hasta que “se hace evidente” que ese traje le va mejor a uno en concreto. “Te alimentas del otro, y desde fuera puedes entender qué es lo que no estabas viendo desde dentro”, dice la actriz Ainhoa Hernández, que construyó el personaje de Alba junto a Ivana Heredia. “Es una forma de desposeerse, de dejar de decir ‘mi personaje”, afirma la segunda, que finalmente interpreta a Alba. Se trata de obviar el ego del actor para crear elenco, como explica Jeremy James: “Si un actor se bloquea, y les pasa a menudo, no quiero seguir empujando a esa persona, pero quiero seguir explorando esa escena”.
Es más fácil hacer obras más pequeñas, pero si todos abandonamos, el teatro no será lo mismo
Jeremy James, director de Fuegoártico
La otra gran apuesta consiste en actualizar y adaptar a España todas las referencias políticas y culturales que contiene el texto de Chéjov, para, según el director, “eliminar la distancia con el público”. Así, si uno de los personajes realizaba, en la versión original, un viaje de París al sur de Moscú que le llevaba cuatro días, en la versión de James el recorrido es entre Nueva York y Málaga. La capital francesa, cuna de la vanguardia artística en la época, se cambia por la Gran Manzana, y la finca que la familia está a punto de perder se sitúa en la campiña andaluza. La troupe ha ido hasta el detalle, todo se ha tenido en cuenta en el montaje (aunque sea imperceptible para el público), desde el horario real de los trenes Madrid-Málaga hasta la hora a la que se abren las flores en Rusia.
Pero la verdadera apuesta de Fuegoártico, su pequeña revolución, está en el tiempo. No el que se utiliza en escena, sino el de ensayo. Jeremy James lleva trabajando con este elenco desde 2012, pero el proyecto deÁrboles solo se esbozó en agosto de 2013. En la lógica de la compañía, el ensayo y la exploración tiene mucho más peso que la necesidad de resolver una escena. El entrenamiento es el pilar básico de la formación: cada día dedican varias horas a trabajo corporal, y las jornadas de ensayo llegan en ocasiones a las 12 horas.
La implicación absoluta, eso sí, es cara. Es difícil exigir un compromiso a tiempo completo a un proyecto que, por ahora, no resulta rentable. “Nos vamos turnando, vamos haciendo trabajos fuera que nos permiten continuar casi al cien por cien con esto”, cuenta Ainhoa Hernández. Por eso, parte de su proyecto consiste en explorar nuevas formas de financiación, idealmente de partenariados público-privados a imagen del Théâtre du Soleil, que permitan continuar con el trabajo conservando libertad creativa.
Otra cosa es el espacio. La familia numerosa está aún huérfana de casa. “Habíamos visto un almacén precioso, pero creemos que se lo ha quedado una empresa de aceite de oliva… Los propietarios piensan que una nueva compañía de teatro no tiene mucha consistencia”, dice resignado el director. “Sí, es más fácil hacer obras más pequeñas”, comenta, “pero si todos abandonamos, el teatro, en el sentido de todo lo que puede ofrecer, no será lo mismo. Parece que estamos sosteniendo o aceptando el mercado, en lugar de luchar por el producto”. Ahora solo queda ver si la choza que ahora levantan se mantiene en pie pese al vendaval de la crisis.