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Fuente: Pablo Caruana (elpais.com)
Play Dramaturgia son Javier Cruz, Fernando Gandasegui y Juan Luis Gomá. Han hecho poco pero se habla de ellos, unos los miran de reojo, otros con el deseo de ver arder la escena, otros con interés curioso, pero lo cierto es que el mundo de la independencia y la experimentación artística madrileña anda ávido de ver qué pasa con su nuevo trabajo. Algo que este fin de semana se desvelará en Pradillo. Presentan nueva pieza hasta el domingo: Liberté, Egalité, Beyoncé. Danza, palabra e imagen buscan, en tiempos lentos y sincopados, las formas y modos de una juventud lacerada.
Se declaran promiscuos, miran con mucho recelo el concepto de autoría, bucean en lo colectivo y tienen claros enganches tanto con la tradición escénica experimental de los últimos 30 años como con las artes plásticas. Nacen en la RESAD en el año 2010. En octubre del 2012, año en que se une Javier Cruz, se atreven con un proyecto que, a través de la plataforma escénica digital Teatron, tiene una difusión inusitada: Escenarios del streaming, un proyecto auspiciado por Intermediae en el que invitaban a artistas a realizar una pieza en streaming y que suscitó artículos incluso al otro lado del Atlántico. En 2013, estuvieron en el festival de la Casa Encendida ¿Y si dejamos de ser artistas?, donde crean la pieza Chroma Key; y participaron dentro del ciclo Apuntes en sucio de Teatro Pradillo, donde presentaron dos piezas entre las que se encontraba, con el mismo título, la génesis de la obra que ahora presentan.
En Apuntes en sucio, Play Dramaturgia supo trabajar desde una poética desconcertante y efectiva sobre la tragedia del Madrid Arena: una juventud agrupada y desactivada llenaba de manera sorda y dolorosa el escenario. “Fue un acercamiento a los materiales del artista Jorge Anguita, con el que hemos seguido trabajando, que tratan sobre colapso humano en la arquitectura espectacular”, explica Gandasegui. “Nos interesaba la traducción de unos materiales más propios de las artes visuales al hecho escénico. Estaba más centrada en el Madrid Arena, incluso se reconstruía una de las pocas fotos de aquella avalancha. La obra de ahora parte de esa pieza pero se ha contaminado. Desde hace dos meses abrimos el melón, llamamos a Paulina Chamorro, Jaime Conde Salazar, Daniel Carretero y Janet Novas (joven coreógrafa gallega que viene pisando con tiento y fuerza) y aquello empezó a cambiar”, explica Cruz. “Se fue conformando un colectivo que es lo que nos interesa. Y en un momento Conde Salazar nos espetó que ya estaba bien de pensar en intérpretes y que nos manchásemos las manos nosotros mismos. Ahí, Javier decidió entrar en escena”, explica Gandasegui sobre el sólido trabajo actoral y de danza que realiza Cruz, algo sorprendente ya que es la primera que toca tablas.
“Además, el desarrollo de este proyecto coincide con una fascinación por la danza, con un momento en el que en Madrid nos encontramos con piezas que nos han impactado mucho”, explica Cruz. “Sandra Gómez, Tania Arias, Aitana Cordero, Paz Rojo...”, apunta Gandasegui. “Nos flipa lo inenarrable que tiene la danza y su capacidad de imaginar lo que todavía no es imaginable. Cómo el cuerpo puede explicar lo que la palabra no puede. Y eso inunda la pieza”, concluye Cruz. Al forzarles a hablar sobre las temáticas presentes en la obra, Cruz dice: Hemos trabajado sobre un trinomio: fiesta, muerte y juventud. Está muy presente la muerte como ruido de fondo. Pero el escenario en esta obra, al final, es una pared donde las cosas rebotan. Y lo que rebota es otra cosa, son finales de secuencia. No está en crudo ni el Madrid Arena, ni la avalancha, ni la juventud…”, explica Cruz.
“Parecería que el sentido de la juventud es la realización de una euforia compartida con otros. Nos preguntábamos durante el proceso cuántos jóvenes murieron en la Revolución Francesa inmersos en esa comunión. Hoy parece haber atisbos, ir al Congreso, ir a… Pero la revolución está súperenquistada ¿Qué nos queda?, ¿Un estadio, una macrofiesta? ¿Ese es el momento más alto en el que la muerte te puede pillar?”, razona Cruz. “Todo esto está en la obra, pero tratado con cierta distancia e ironía. Siendo conscientes de todo el proyecto fracasado del hombre desde el XVIII, con toda esa culpa que ya no nos pertenece, llenos de un futuro que no se ha realizado y con la clara voluntad de que no vamos a parar y vamos a seguir insistiendo desde el hecho escénico. Como Javier y Janet en escena, bailando, sin parar. Trabajando desde la insistencia y el agotamiento”, concluye Gandasegui sobre este trabajo en el que también se cuenta con textos punzantes, llenos de imágenes, íntimos, políticos y tristes, textos que sobrevuelan una juventud rota y casi ida.

Fuente: Julio Bravo (abc.es)
El denominado circuito alternativo se ha convertido, en los últimos años, en uno de los más firmes valores de la escena madrileña. En este circuito bulle una frenética actividad con decenas de propuestas; muchas de ellas nacen y mueren, pero otras desafían su carácter efímero. Tras el parón veraniego, las salas recobran su (mucha) actividad. He aquí un repaso por sus programaciones de septiembre, de las más veteranas a las más jóvenes.
Una de las salas más antiguas es la Mirador, que recupera un clásico que está a punto de cumplir veinte años: «La katarsis del tomatazo»; también presentan el ciclo «Un cuerpo, mil danzas»(con las compañías Breakers, Saeeda Dance Group, Estuaria Compañía Flamenca e Interferencia Danza) y la obra «La gente», de Prez&Disla con dirección de Jaume Pérez. Otra sala histórica, Cuarta Pared, presenta nuevamente «Sé de un lugar», con texto y dirección de Iván Morales, e interpretada por Anna Alarcón y Xavier Sàez. Y al teatro Guindalera regresa «Duet for one», de Tom Kempinski, un fascinante montaje interpretado por María Pastor y Juan Pastor, con dirección de este último.
La sala Montacargas es otra de las veteranas del panorama teatral madrileño. Su programación, dedicada al clown y al humor, incluye«Tú vales mucho, pero mucho mucho. El casting», con idea original y dirección de Esteban G. Ballesteros; «El cabaret de la mujer pájaro», con dirección de Willy Éter; y «Cortázar», un espectáculo basado en textos del autor argentino, dirigido por Eduardo Gilio. Y en una línea también diferente circula el teatro Prosperidad, que presenta «Chocolate sexy», cabaret de Lomascrudoteatro; «¡Qué desamor mi amor!», de Evlin Pérez Yebaile; y «The life» y«Reinas de primavera», dos espectáculos de Sunflower.
El teatro Pradillo es otro histórico de la escena alternativa madrileña. La danza ocupa su programación, y presenta este próximo mes «The dream project: Encuentros en la tercera fase», de la coreógrafa Cuqui Jerez, y «Losquequedan unplugged», de Sandra Gómez y Vicente Arlandis. El teatro Victoria, por su parte, sigue con su programación clásica, con siete títulos: «Los miserables», adaptación de la novela de Víctor Hugo; «La venganza de don Mendo», de Muñoz Seca; «La vida es sueño», de Calderón de la Barca; «El burgués gentilhombre», de Molière; «El conde de Montecristo», sobre la novela de Alejandro Dumas; y las zarzuelas «Agua, azucarillos y aguardiente», de Chueca, y «La verbena de La Paloma», de Bretón.
Escapa un poco del circuito alternativo, pero por sus dimensiones también se puede incluir en él al teatro Quevedo, donde se recupera el musical «El otro lado de la cama», de David Serrano, y dirección de José Manuel Pardo. La puerta estrecha presenta «Refugio», de Leticia Pascual; «Las Fieras», de Roberto Arlt; y «El mono», basado en el «Informe para una academia” de Franz Kafka. Y otra sala, la jovencísima La puerta de al lado, estrena «¿Quién, yo?», de Thomas Cabané y Javier Enguix, con dirección de éste último.
El Teatro del Arte presenta en septiembre varias propuestas: destaca«Villa Puccini», con dramaturgia de Miguel Angel Orts y Alexander Herold, que dirige la función. María Luisa Merlo interpreta a una gran diva operística que aguarda su último concierto. La acompaña la soprano Emilia Onrubia, con el pianista José Madrid Giordano. Además están en cartel «Ángeles», una obra basada en «Padre Pedro». de Jose Ignacio Serralunga; «Desde el cielo te digo», con texto y dirección de Paco Anaya; «Noc», un vodevil dirigido por David Quintana; «Tod@s somos todos», un espectáculo unipersonal escrito, dirigido e interpretado por Sonia Castelo: «Vagabundos», de Alexander Merelo; y «Dios no tiene tiempo libre», escrito y dirigido por Lucía Etxeberría.
«Pedro y el capitán», un texto de Mario Benedetti, es una de las apuestas de Teatro del Barrio, el espacio impulsado por Alberto San Juan. Con la tortura como telón de fondo, la dirige Emilio del Valle y la interpretan Chete Lera, Jorge Muñoz y Alberto Guío. Otras obras programadas son «Ruz-Bárcenas», de Jordi Casanovas; «Autorretrato de un joven capitalista español», un monólogo de Alberto San Juan, que también presenta otro texto escrito y dirigido por él: «Marca España».
La Casa de la Portera es uno de los espacios con mayor proyección; en este mes de septiembre siguen en cartel «Ascenso y caída de Mónica Seles», de Antonio Rojano, con dirección de Víctor Velasco;«Cerda», escrito y dirigido por Juan Mairena; «Elepé» y «Peceras», ambas con texto y dirección de Carlos Be; y «Yo amé a Edgar Allan Poe», un espectáculo de Pilar Massa basado en relatos del autor estadounidense; y regresan a este lugar «Ahora empiezan las vacaciones», un texto de Paco Bezerra inspirado en «El pelícano», de Strindberg, y dirigido por Luis Loque; y «Liturgia de un asesinato», de Verónica Fernández, con dirección de Antonio C. Guijosa,
Su hermana menor, La pensión de las pulgas, presenta dos estrenos:«Cliff», de Alberto Conejero, con dirección del autor y de Alberto Velasco; y «Un disgusto danés», escrita y dirigida por Jumon Erra. Y se reponen «Sótano», de Josep Maria Benet i Jornet, dirigida por Israel Elejalde; «Dorian», un texto escrito y dirigido por Carlos Be sobre «El retrato de Dorian Gray», de Oscar Wilde; «Yernos que aman», con texto y dirección de Abel Zamora; y «La maratón de Nueva York», de Edoardo Erba, dirigido por Jorge Muñoz.
La sala Kubik Fabrik tiene en cartel en septiembre dos propuestas:«Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce», escrito y dirigido por Félix Pons; y «La invasión de los ladrones de cuerpos», una creación de Vicente Colomar, Ricardo Santana y Raúl Marcos con dirección del primero.
Nave 73 presenta en su programación «Mi pasado en B», escrito e interpretado por Javier Lara, con dirección de Pietro Olivera; «Ensayo general con público», con idea y guión de David Lavirgen; «La comunidad: un vecindario improvisado», un trabajo de improvisación de la escuela de Calambur Teatro; «Cabaret íntimo», escrito y dirigido por Susana Espelleta; «Manlet», de María Velasco; y«Yo, indígena, la conquista de uno mismo», con dramaturgia de José J. Serrano y dirección de Santi Senso.
En la Sala Tú hay también varias propuestas: «Efecto dominó», con texto y dirección de Javier Esteban; «Novecento», el conmovedor relato escrito por Alessandro Baricco, dirigido por Raúl Fuertes e interpretado por Miguel Rellán sobre el pianista del océano, que nunca pisó tierra; «Vacaciones en la inopia», escrito y dirigido por Íñigo Guardamino; «Matadero 36/39», con texto y dirección de Ramón Paso; «Sótano», de Josep M. Benet i Jornet, con dirección de Enio Mejía; y «Ay, Iniesta de mi vida», basada en la obra «Oe, oe, oe», de Maxi Rodríguez.
Tres son las obras que se presentan en la sala Azarte«Comment te dire adieu», escrita y dirigida por Sergi Manuel Alonso, que llega a Madrid tras estrenarse en Barcelona; «Tuyo Chopin», una coreografía de Alfonso Cayetano y Marco Antonio; y «Mínimo común», un espectáculo dirigido por Quino Falero con textos de Ariel Capone, Yolanda García Serrano, Fernando J. López, Juan Carlos Rubio y Paco Tomás,
Y por fin, Microteatro por Dinero, cuyo lema en septiembre es «Por pasión», presenta dieciséis trabajos; entre ellos figuran «Al borde», con texto y dirección de Pedro Herrero; «Butacas», de María Inés González y Miguel Ángel Cárcano, dirigida por éste último; «3,2 lo que hacen las novias», de Jota Linares y Roberto Pérez Toledo, con dirección de Ceres Machado; «Triangulados», escrito y dirigido por Elisa Ibáñez; y «Mística Atlética», con texto y dirección de Zenón Recalde.


Fuente: Rocío Huerta (elpais.com)
Cada año se celebra en Montemor-O-Velho, un pueblecito cerca de Coímbra, en Portugal, un festival de teatro donde, aprovechando el paisaje medieval que allí permanece como decorado año tras año, durante los últimos días del verano, se representan las novedades de la escena y la creación contemporánea. El encuentro forma parte de la programación del festival de teatro portugués Citemor.
Como en España, la cultura en Portugal también está siendo arrasada por los recortes y las deudas del Estado luso, cuya tijera ha recaído este año sobre el emblemático festival. Para poder hacer frente a esta edición, la organización contó con toda la comunidad artística portuguesa, que se volcó de manera desinteresada en el festival para que éste pudiera finalmente celebrarse.
Para que aquello tuviera una correspondencia y la afluencia de público fuese lo mayor posible, la organización decidió no poner precio a las entradas. Esta iniciativa supuso una llamada de atención al público que ahora, en el conocido como Citemor Pradillo, los responsables de la extensión española del festival portugués, que se celebrará del 4 al 14 de octubre en la Sala Pradillo de Madrid, han decidido continuar con la iniciativa. "Cuando tienes un precio fijo parece que lo pagas y punto, pero si te dicen que puedes aportar lo que quieras, uno se fuerza a pensar para qué está contribuyendo con ese dinero que está empeñando", explica Getsemaní San Marcos, directora de la sala. "Es una forma de no privar a nadie de ir al teatro; la gente pudiente paga más, y el que no puede permitirse la entrada aporta lo que pueda", añade.
Con esta iniciativa el Pradillo, que en los últimos meses se ha visto amenazado de echar el cierre por los recortes y la subida del IVA, no deja de pagar a la compañía ni a los artistas que trabajan en la obra. En palabras de San Marcos, una cosa es que el IVA no repercuta en el espectador, como es el caso de esta y muchas otras salas que han sufrido la subida impositiva en 13 puntos (del 8% al 21%) desde el pasado 1 de septiembre, "pero eso de que los artistas no cobren no puede convertirse en una regla de la crisis ni en un salvavidas al que agarrarse, porque sería abusivo".
La programación del festival, que ha sido comisariado con la colaboración de Portugal, incluye espectáculos de danza y teatro, así como la proyección de una película documental de Ignasi Duarte. Desde sus inicios hace 34 años, el Citemor ha estado ligado por la creación contemporánea. Su principal valor ha sido impulsar a través del entendimiento artístico los proyectos de residencia y creación de artistas españoles. Por él han pasado, desde 1999, Roger Bernat, Ana Buitrago, Lengua Blanca, La Ribot, Rodrigo García u Olga Mesa, entre otros. En 2012, y como iniciativa del intercambio cultural entre los dos países vecinos, el Pradillo acoge la participación de artistas portugueses que han estado especialmente vinculadosa la historia de Citecimor.
El Pradillo sigue, con esta medida temporal, asumiendo la subida del impuesto como viene haciendo las últimas semanas, pero su recaudación será la que usted, como espectador, esté dispuesto a pagar.


La pieza, o quizás sería mejor decir resumen, titulado CONSTRUYO SOBRE EL OLVIDO (aparece así en mayúsculas en la promoción), es un proyecto de documentación sobre la Trilogía del des-astre,performance en tres partes de Claudia Faci donde revisita un ciclo de trabajo que el sugerente a la vez que dramático tituló atrajo la atención del público de danza y de la crítica; también algunos estudiosos del teatro han escrito sobre ella en este trabajo en solitario iniciado en 2009.
Fue en diciembre de ese año que presentó en Teatro Pradillo una propuesta que consistía en cuatro creaciones en directo, en las que cada día invitaba a un director a que materializase un deseo que no hubiera podido llevar a cabo antes en un escenario, con la única condición de que pasara por su cuerpo. Los directores invitados fueron Mateo Feijóo, Martín Vaamonde, Carlos Fernández y Óscar Villegas. A lo largo de cuatro días consecutivos y bajo el título genérico de Plot, se estrenaría y se enterraría en la misma noche cada una de las creaciones. Su cuerpo fue atravesado por el deseo de cuatro hombres que, casualmente, soñaban con distintas formas de acariciar la idea de la muerte. Claudia Faci se convirtió en la clásica arcilla para modelar una quimera teatral, o danzada, pues la artista se mueve en un terreno fronterizo no totalmente liberada de su pasado y formación.
Claudia Faci ha declarado que aquel experimento partía del deseo de operar como revulsivo, y supuso un revolcón importante en su relación con el hecho teatral y precipitó la escritura de un texto a través del cual se proponía descubrir y mostrar la huella que había dejado en ella.
La escritura y sus procesos dio lugar a la pieza Esto es lo que hay, presentada en la sala madrileña El Curro DT Espacio Escénico un año después. Pero, en su idea, aquella pieza no agotaba el flujo de voces internas que manaba de esa experiencia y decidió abordar la escritura de una tercera parte, que dio lugar a la pieza You name it, estrenada en el Antic Teatre de Barcelona en septiembre de 2010. La trilogía estaba planteada, generada por un largo y acaso doloroso proceso.
Estas tres piezas encadenadas forman para Faci un tríptico cuyo hilo conductor es una especie de exploración o palpación de las formas del deseo, en el ámbito de las relaciones sobre las que se sostiene el hecho teatral, dicen literalmente las notas al programa.
En la primera parte quiso exponer cómo operaba sobre ella el deseo de los directores; en la segunda tanteaba el de los espectadores ofreciendo su cuerpo para que hicieran de él lo que quisieran; en la tercera quiso que fuese su propio deseo el que produjese el lenguaje que la relacionaría con el espectador, lo que constituía un reto que la obligaba a enfrentarse a sus miedos burgueses y a incidir sobre relaciones morales. En sus propias palabras se lee: “Como diría Pizarnik: cómo decir la violencia cuando sólo se logra recordar el lenguaje de la sumisión…?
Claudia Faci revisita ahora, de diferente manera, cada una de las fases de este ciclo de trabajo. De Plot la performer expone toda la documentación escrita y algunas imágenes de mala calidad mientras oficia que recuerda a sus amantes al calor de los focos. De Esto es lo que hay presenta un documento oral registrado en el que la voz quiere ser “como un lago donde cada cual puede encontrar su propio reflejo, mientras la artista en vivo contribuye al relato”. En la tercera parte, You name it (o no; si te llevas algo de aquí, llámalo como quieras. Si no, de nada serviría que tuviese un nombre), rinde homenaje a Améry, Pizarnik, D.F.-Wallace y a su querido Pablo. Y hay algo, en principio, inquietante: interviene la voz que corresponde al lugar que ocupa el espectador. Otra vez sus palabras: “Sigo el guión, represento, actúo. Asumo mi responsabilidad: mi habilidad para responder. Y respondo. El auto-exterminio aquí no es otra cosa que un proyecto para arruinar la subjetividad producida por y en el teatro. Si no hay objeto que consumir, si no hay un otro vivo frente al cual confirmar el ser propio, se acabó el problema. O empezó la vida.”
Claudia Faci (Lille, 1966) es bailarina, coreógrafa, actriz, directora, docente y autora independiente. Después de una larga carrera como intérprete de danza y teatro, en 2006 estrena Nur Für Dich en el Festival Madrid en Danza, bajo el heterónimo Klara von Himmer, iniciando así su faceta como creadora y autora, en la que se centra a partir de entonces. Su obra ofrece un peculiar posicionamiento que se nutre de su experiencia como intérprete y se relaciona con la literatura, la filosofía y la escritura.
Fuente: Roger Salas (www.elpais.com)