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Texto: Elisa Díez (Butaques i Somnis) | Fotos: Ros Ribas, Stephen Cummiskey, Bernadette, Dona'm Escena.

Esta mañana se ha presentado la temporada 17-18 del Teatre Lliure. Después de la temporada del 40 aniversario, la expectación era máxima. Lluís Pasqual nos ha presentado la nueva temporada comparándola con un mapa que nos permitirá observar el dibujo de una geografía que es el reflejo de nuestra manera de producir, consumir, movernos, un refeljo también de nuestros modelos económicos, sociales y políticos, de las fronteras reales y de las de la imaginación. En este mapa hay una evidencia: la vida ha entrado en los escenarios, para quedarse.

Este mapa estará formado por 8 ejes programáticos que articulan todas la temporada:

1. REFUGIATS, ESTRANGERS, ESTRANYS. Seis espectáculos: El metge de Lampedusa, Medea, Bérénice, Molsa, Brundibár, Històries d'Istanbul, a contrapeu.


2. EN RISC D’EXCLUSIÓ. Cuatro espectáculos: Living With the Lights On, Trans (Més enllà), Cinema i Sis personatges. En este eje se encuentra la Mostra de Teatre Inclusiu NOSaltres.

3. OBSTINACIÓ EXTREMA que está formada por 3 espectáculos estranjeros, Extremités, Daral Shaga i Opus y dos nacionales, El somriure al peu de l’escala y Be God Is y la reposición de Rhümia.

4. EN CONVIVÈNCIA es el eje que más espectáculos acoge, un total de ocho: Nit de Reis (o el que vulguis), Obabakoak, La visita de la vella dama, Beguin the Beguine, La tristeza de los ogros, El temps que estiguem junts, Si mireu el temps d'on ve i El sistema solar.

5. ARTS I LLETRES lo conforman espectáculos de danza como Escrit en l’aire y el toque musical que lo pondrá el concierto Alessandro Amante de Xavier Sabata i Dani Espasa.

6. REPOSICIONS. Además de la mencionada Rhümia, que vuelve por Navidad al Lliure de Gràcia, Maria Estuard, Renard o El Llibre de les bèsties y In memoriam. La quinta del biberó

7. ASSAIG I FUNCIÓ. Lluís Pasqual dirigirá tres lecturas dramatizadas ofreciendo a los espectadores la posibilidad de seguir el proceso de trabajo desde el inicio, de la mesa de la primera lectura al escenario. Lecturas interpretadas por la Kompanyia Llliure.



MI TOP 8


LIVING WITH THE LIGHTS ON de Mark Lockyer, la historial real de este actor de la Royal Shakespeare explicada por él mismo. Diez años de vida al límite en un divertidísimo monólogo.

TRANS (MÉS ENLLÀ). Presentado como un espectáculo que nos abrirá los ojos y el corazón delante de quienes tienen una identidad sexual que no se corresponde con la biológica. 

EXTREMITÉS. Humor, unos tablones y unas bombonas de butano. Circo en la Sala Fabià Puigserver, un género que el Lliure hacía mucho tiempo que no programaba. Toda una buena noticia.

DARAL SHAGA. Más circo de la mano de Laurent Gaudé y Fabrice Murgia. Pero no sólo circo también ópera contemporánia, teatro, cine. Fragmentos de vida entre Melilla, Tijuana y Lampedusa. Un mítico dios de los immigrantes y la posibilidad de pasar las fronteras sin haber de dejar nada al otro lado.

OPUS. Y seguimos con el circo, esta vez de mano de los australianos Circa que llenarán Montjuïc con 14 acróbatas!

BEGIN THE BEGUINE. Versión teatral del guión cinematográfico de John Cassavetes dirigida por Jan Lauwers. La vida, los excesos, el eros y el tánatos.

EL TEMPS QUE ESTIGUEM JUNTS. De Pablo Messiez. Obra surgida de un taller que el director y dramaturgo impartió esta temporada a la Kompanyia Lliure. Y del que no sabemos casi nada. Pero es Messiez.

EL SISTEMA SOLAR de Mariana de Althaus dirigida por Carol López. Una familia desestructurada se reencuentra por navidad. Una comedia delirante. Las dramaturgias de familias se le dan muy bien a la Carol López.

¿DÓNDE ESTÁN LAS MUJERES?


Sólo un 12% de esta programación tiene algún miembro femenino en dirección y autoría. Es una manera triste de acabar un artículo, pero la realidad nos vuelve a golpear y a dejarnos en el banquillo una temporada más, por muchos mapas de dibujemos, siempre los dibujan los mismos.





TEXTO y DIRECCIÓN: LLUÍS PASQUAL
CIA: LA KOMPANYIA LLIURE
INTÉRPRETES: JOAN AMARGÓS, ENRIC AUQUER, QUIM ÀVILA, EDUARDO LLOVERAS, LLUÍS MARQUÈS y JOAN SOLÉ
MÚSICOS: ORIOL ALGUERÓ, RICARD RENART, ORIOL AYMAT, JOAN PALET, DANI ESPASA, MARC DÍAZ, ROBERTO GONZÁLEZ (voz)
DURACIÓN: 1h 25min
FOTOGRAFIA: ROS RIBAS
COPRODUCCIÓN: TEATRE LLIURE y TEMPORADA ALTA
TEATRE LLIURE (SALA FABIÀ PUIGSERVER)

Lleno hasta la bandera, sold out, la recuperación de la memoria bajo la batuta de Lluís Pasqual ha tocado en los más profundo al público catalán. La primera producción de la nueva Kompanyia (ellos) es de traca i mocador. Lluís Pasqual ha recostruido pequeños instantes de lo que tuvieron que sufrir estos jóvenes que por uno u otro motivo se vieron abocadors a formar parte de un conflicto que en la mayoría de los casos ni les iba ni les venía.

Teatro documental con una sobrecarga de dramaturgia narrativa, un estatismo que hacia el final de la pieza se hace cada vez más evidente, ya lo tiene la guerra de trincheras, que más allá de explicarse batallitas, poco más se puede hacer. La dramaturgia de Lluís Pasqual es efectivista y busca al espectador más sensible, ese que tendrá que sacar el pañuelo en más de una ocasión. Su punto álgido será cuando toda la platea de pie guarde un minuto de silencio por los que dejaron la vida por sus ideales.

De la actual joven Kompanyia destaca la interpretación de Quim Ávila, con más tabals que el resto de sus compañeros, apunta maneras de convertirse en una de las caras más visibles de la nueva hornada. Enric Auquer, que se quedó a las puertas de entrar, y que Lluís Pasqual ha repescado para este espectáculo, sería otra de las caras a tener en cuenta por si falta algún papel masculino en las próximas producciones.

La escenografía, firmada por el mismo Pasqual, vuelve a incidir en la efectividad del montaje. Al igual que la iluminación de Pascual Merat y el vídeo de Franc Aleu. "Sorprende" que en un reparto absolutamente masculino, se haya decidido que todos los músicos sean también hombres. Fuera de la anécdota, la música es uno de los grandes aciertos del montaje. ¡Larga vida a la memoria!

TEXTO: STEFANO MASSINI
DIRECCIÓN: LLUÍS PASQUAL
INTÉRPRETE: ROSA MARIA SARDÀ
DURACIÓN: 1h 10min
FOTO: ROS RIBAS
PRODUCCIÓN: TEATRE LLIURE
LLIURE GRÀCIA

Creo que lo planifiqué erroneamente, primero debería haber asistido al monólogo de la Sardà y luego al de la Iscla, por aquello de la impresión, porque al dejar Crec en un sol Deu para el final la ha convertido en uno más. No sé si le ha pasado a alguien a parte de una servidora, pero creo que no ha estado a la altura de mis expectativas. Me explico.

La interpretación de Miríam Iscla arrolla, es magnífica y en este caso la de Rosa Mª Sardà se queda en un segundo plano. Las historias que nos explica son las de nuestro pan de cada día, y si además de las noticias nuestras mentes curiosas han indagado un poco más allá con documentales o películas, nada de lo que nos cuente les resultará extraño a nuestros oídos.

La simplicidad de la puesta en escena juega, esta vez, una mala pasada al montaje. Una recreación de una conferencia, donde se mezcla el texto aprendido con la lectura y donde sólo luces de diferentes colores nos hacen distinguir quién de las tres mujeres está hablando, Shirin, la estudiante islámica, palestina de 20 años; Edén, la profesora de historia judía de 50 años o Mina, la militar norteamericana de 40 años destinada a la Franja de Gaza.

¿Cuántos años de conflicto llevamos? No hay día que no nos ametrallen con una noticia que haga referencia a su conflicto. Lo vivimos desde la lejanía del primer mundo, donde todos los nombres nos suenan igual, independientemente de sí son judíos o palestinos, los tiros vienen de un lado y de otro. El texto no da respuestas sino visiones de los tres bandos en conflicto, pero hay algunas frases que sí que resuenan en la cabeza del espectador, la seguridad que alegan los judíos para bombardear posiciones palestinas y cómo un médico se cuestiona curar o no a un paciente por ser del otro bando. Humanidad poca, intolerancia toda.

Pero la vida sigue y la noticia ya ha pasado, ya has dado la vuelta a la página del diario. Si el relato de  Anna Politkóvskaia se me quedó dentro durante días, las tres mujeres luchadoras de Crec en un sol Deu, han pasado casi sin tocarme. ¿Por qué? Quizás sea la cotidianidad en la que se ha convertido este conflicto para mis ojos, la puesta en escena que no me ha ayudado a entrar en la obra. Una interpretación mucho más irregular de la que nos tiene acostumbrados Rosa Maria Sardà... Sea como fuere, he salido decepcionada de la sala, pondré las noticias, que mañana será otro día.

AUTOR: STEFANO MASSINI
DIRECCIÓN: LLUÍS PASQUAL
INTÉRPRETE: MÍRIAM ISCLA
VOCES EN OFF: MIQUEL CABAL, XÈNIA DYAKONOVA, LLUÍS MARCO y MANUEL NUÑEZ YANOWSKY
DURACIÓN: 1h 10min
FOTO: ROS RIBAS
PRODUCCIÓN: TEATRE LLIURE
LLIURE GRÀCIA

Helada, sin poder moverme. Una hora y unos minutos más atónita. Una presencia constante, una actriz que lo ocupa todo, pensamientos, alma, fuerza de voluntad, corazón. Respiro, pero aún así el horror del discurso me corta la respiración. Hay miedo, porque no es ficción, los hechos más o menos contrastados, suceden delante de tus ojos. Y, aunque la historia es conocida, no por ello te sorprende cada vez que alguien alza la voz para explicártela.

Tremenda, maravillosa, magnífica, apabullante, magistral y podría seguir sacando adjetivos de una chistera para calificar el trabajo del portento llamado Míriam Iscla, con una transformación sencilla, consigue que sólo sean sus palabras y la de los personajes que se van sucediendo en escena las que se oyen. Resuenan con fuerza, por dentro, incluso unos días después de haber salido del teatro. Sin palabras para describir lo que cualquier persona periodista o no, le pasa por dentro mientras le explican, y se imagina, el horror. Ninguna guerra es fácil, y menos la guerra por la verdad.

Poderosísima puesta en escena de lo más simple, una mesa de trabajo y una serie de imágenes y vídeos proyectados contra la pared, como balas que entran y salen hasta convertir a los cuerpos de los espectadores en una especie de carnicería teatral. Un monólogo con un ritmo vertiginoso donde las imágenes físicas e imaginadas no dejan de entremezclarse, donde no hay ni un minuto para el respiro y donde aquel lema informativo de "está pasando, lo estás viendo" se vuelve más presente que nunca.

Sala del Lliure de Gràcia a rebosar y espero que esté así las sesiones que falten, las de ahora y las de final de temporada. Un espectáculo imperdible, que demuestra que no somos inmunes a ciertos actos de violencia de estado, por mucho que se nos ametralle día tras día en las noticias. A veces hace falta corazón y tripas dejar que nuestros ojos vayan más allá del mero titular. Y aún compungida y llena de rabia. ¡Bravo!

DONA NO REEDUCABLE

by on 13:09
AUTOR: STEFANO MASSINI DIRECCIÓN: LLUÍS PASQUAL INTÉRPRETE: MÍRIAM ISCLA VOCES EN OFF: MIQUEL CABAL, XÈNIA DYAKONOVA, LLUÍS MARCO ...
Fuente: Elisa Díez (Butaques i Somnis) | Foto: David Ruano

En el último mes, hemos visto una serie de propuestas para la rentrée teatral que se producirá de aquí a unos días con la habitual gala de Aixeca el teló, aunque cada uno lo levantará en su justo momento. Hoy cerramos capítulo con las últimas recomendaciones, antes de volver a la dura realidad y empezar a deshacer las maletas y desenvolver las temporadas de los teatros que aún nos quedan por conocer.

Del 23 de septiembre al 25 de octubre- Terra Baixa- Teatre Borràs

El clásico catalán de Àngel Guimerà que el dúo Pau Miró y Lluís Homar convirtieron en un maravillosos monólogo y que, sin duda, se convirtió en en uno de los montajes de la temporada pasada, vuelve durante un mes, tras agotar entradas, a la cartelera del Teatro Boros  Después de esta versión para una sola voz, Terra Baixa formará parte para siempre de la figura de Lluís Homar. Viajaremos por todos los papeles de la obra concentrados en una misma figura: Manelic, Marta, Sebastià... Por fin puede decir: "He mort el llop, he mort el llop".

+CRÍTICAS

El Lliure abre (Gràcia) con dos monólogos de Stefano Massini sobre los conflictos Checheno y Palestino con dos mujeres de armas tomar: Rosa Maria Sardà y Míriam Iscla. Dirige Lluís Pasqual que se enamoró de ambos textos al instante.

Del 22 de septiembre al 11 de octubre- CrecEnUnSolDeu- Lliure de Gràcia

Como tantas veces, el teatro se plantea preguntas en voz alta sobre un tema que nos afecta, que nos conmueve día tras día y al que la mayoría de las veces no tenemos respuesta. ¿O alguien cree poseer las respuestas a las preguntas que explotan todos los días, en carne viva, en este pedazo de tierra milenaria denominada Franja de Gaza? ¿Alguien sabe qué más decir? O, simplemente, ¿qué decir?



Del 23 de septiembre al 3 de octubre- Dona no reeducable- Lliure de Gràcia

Segundo monólogo del italiano Stefano MassiniDona no reeducable, que trata de la periodista Anna Politkóvskaya, asesinada en el año 2006 por estar en contra del posicionamiento ruso en el conflicto checheno. El autor que ha deslumbrado a los espectadores esta temporada con Lehman Trilogy escribió hace tres años, en homenaje a la periodista rusa Anna Politkóvskaya, asesinada por el denominado terrorismo de estado, un texto: Mujer no reeducable. Teatro de urgencia. Urgentes. Necesarios.


Y más mujeres...

Un día antes de la Mercè levantará la persiana la Sala Atrium con El desvetllament d'una papallona nocturna, un espectáculo de Eles Alavedra a partir de textos de Virginia Woolf y con Anna Sabaté como única protagonista. El montaje recrea fragmentos de la obra literaria de Woolf donde el esfuerzo por mantenerse honesta en el oficio de escritora la lleva a cuestionarse la responsabilidad que tiene que asumir respecto a las cuestiones sociales, desde reclamar el acceso al democrático acceso a la enseñanza hasta una convivencia más poética. El tono del montaje oscila entre la intimidad susceptible al predominio de la violencia en su entorno a un humor que hace de espejo con una elegante ironía.



Ciara de David Harrower es el espectáculo escogido para abrir la temporada del Teatre Akadèmia. Muchos nombres aparecen en el cartel, dirigida por Andrés Lima y Martí Torras Mayneris y protagonizada por Àngels Bassas. Un inicio de temporada de altura a tenor de lo que está publicado en su web.
Ciara es todo un reto interpretativo, un verdadero ejercicio de virtuosismo actoral. Un thriller lleno de poética y brutalidad al mismo tiempo. Una mujer fuerte en un mundo de hombres. Hija de un reconocido criminal, una especie de Padrino a la escocesa. Refugiada en el mundo del arte, aislada de la delincuencia y del mundo de los gángsteres de su padre, pero finalmente... la herencia vital y familiar no la podrá evitar.


Font: Laura Serra (text) | Pere Virgili (foto) (ara.cat
“La Bíblia diu que hi ha un temps i un lloc per a cada cosa. I jo tinc la sensació d’estar en el temps i el lloc que em toca”, deia ahir Lluís Pasqual, poc després que es fes públic que el Patronat de la Fundació del Teatre Lliure havia decidit renovar el seu mandat com a director per quatre temporades més. Pasqual, que va succeir Àlex Rigola l’any 2011, serà el director del Lliure fins a la temporada 2018-2019. 
“Espero continuar sense tenir una línia i sent tan permeable com pugui -explicava-. La societat canvia i l’obligació dels artistes és flairar el que la gent desitja, com respiren. I també m’agrada fer de productor: motivar que els altres facin coses”. Després de superar una amenaça d’ERO l’estiu del 2013, el Lliure ha obtingut bons resultats de públic en un context complicat per al sector -el 2013-14 va guanyar prop de 30.000 espectadors-, gràcies a obres com Els feréstecsL’onada i Dies feliços, entre d’altres. “Crec que el teatre ha reaccionat bé a la crisi, tot i que ens acusin de ploraners. El públic ens ha acompanyat i això em fa feliç”, reconeixia un dels fundadors del Lliure el 1976, que també ha dirigit el Centro Dramático Nacional, l’Odéon de París i la Biennal de Teatre de Venècia.
Fuente: Juan Cruz (elpais.com)
Lluís Pasqual (Reus, 1951) fue un muchacho prodigio; en 1976 dirigía el Lliure, teatro mítico de Cataluña, adonde volvió hace cuatro años, y donde sigue. Trabajó con Giorgio Strehler, con Peter Brook, con Alfredo Alcón, con Núria Espert, con Fabià Puigserver (con el que hizo el Lliure, y que fue su compañero)… Dirigió teatros en París, en Venecia, en Milán, en Madrid. Lorca (de quien puso en escena una impresionante versión de El público, entre otras) es su “hermano inventado”. Conserva la energía que tuvo (en sus ojos, en sus manos: era un revoltijo de pasión, que le queda), pero ahora cree que es el momento de bajar del caballo sobre el que cabalga dirigiendo, porque en los últimos tiempos (sobre todo tras la muerte de Gonzalo Canedo, su último compañero) ha envejecido diez años… Él lo dice, pero su actividad permite descartar que haya envejecido; más él se ha ido hacia dentro, y de ahí saca la fuerza para dirigir, esa es su sangre. Acaba de venir de hablar con Núria Espert de El rey Lear que van a estrenar en el Lliure el 15 de enero próximo, y en sus ojos, ahora más melancólicos sin duda que cuando eran más fuego que mirada (cuando estrenó en 1983 aquella pieza de Lorca), pervive la pasión que lo mueve desde chico: el teatro. Después de esta conversación le envió al periodista un mensaje en el que resumía el presente de esa mirada: “A mí de verdad ya sólo me preocupan los niños y los árboles”. Y el teatro, aquí se ve.
Desde muchacho se le vio como a un hombre con mucha energía. Frívolamente a veces digo que soy géminis, el que intenta cuidar el jardín interior, el espíritu; y luego el de la acción. La necesito. Por eso siempre he sido director de escena, mi actividad preferida, y también he dirigido teatros. Me hace feliz inventarme cosas para que los demás puedan hacer su trabajo. André Heller decía que hay dos tipos de directores, los que dirigen sentados y los que galopan. Yo dirijo galopando, soy de los que van arriba y abajo. De ahí esa tontería de que en cada espectáculo me cambio de tipo de zapatos porque no es lo mismo dirigir un goldoni que un shakespeare
¿De dónde le viene esa fuerza? De haber disfrutado de un estado de salud bueno, y de esas enzimas que tenemos en algún sitio que cuando algo nos abduce, en mi caso el teatro, toma energías de una parte del cerebro. Todos hemos visto a actores, actrices, cantantes que podían llegar con dificultad al escenario, con un hilo de voz; salen al escenario y, de repente, se ponen a andar perfectamente, a hablar a tono; terminan la función y se apagan como una vela. De todo lo que he probado en la vida, esto es con lo que me he sentido más apto, hacer teatro. Y necesito cabalgar.
Ya no es un muchacho. Con la edad ese galope se ha convertido en trote. No recuerdo quién dijo que dirigir es como ir a caballo, con una mano tienes que tener muy bien atado el freno y con la otra tienes que ir dando cuerda para que el caballo tenga mucha libertad. Pues eso es, lo que poco a poco queda de la evolución de ese galope.
¿Qué le llevó a ser director de escena? Estudié en la universidad y teatro al mismo tiempo. Lo hacía y lo enseñaba, pero quería ser profesor de latín. Es como si el teatro me hubiera elegido a mí, no recuerdo haber dicho que iba a hacerlo. Lo enseñaba porque era una manera de ganarme la vida y me pidieron que dirigiera un ejercicio de final de curso con La semana trágica (ya había hecho obras con grupos independientes). Tenía que representarse cada tres días, se hizo durante dos años. Mientras hice la mili, conocí a Fabià [Puigserver]. La vida profesional y la privada se juntaban en una. Me inventé las reglas, como nos las inventábamos todos en aquel momento, las heredábamos de las funciones que habíamos visto. Descubrí a grandes actores como Fernán-Gómez, y estaba en un grupo independiente en el que hacíamos teatro porque no podíamos hacer política. Me tuve que inventar este oficio y heredarlo de los que nos lo legaron. Luego llegó un momento en que necesité que alguien me pusiera el listón más alto, aprender, y me fui a Polonia. El teatro era allí el deporte nacional, con una gran escuela, la rusa; después me fui al Piccolo, en Italia, con Giorgio Strehler, y allí estuve un par de meses mirando cómo se hace un teatro de arte para la gente. Pero volví enseguida, estaba en marcha el Lliure.
¿Qué supusieron para usted Fabià y Strehler? Strehler era el maestro. No tengo ningún hermano, sólo una hermana a la que quiero mucho, pero me habría gustado tener un hermano mayor. Como no lo he tenido, elegí a Federico García Lorca, al que conozco literariamente y por su familia, y al que he podido inventarme. También me inventé un maestro que era Strehler. Sobre todo me enseñó a poner el listón, a reafirmar cosas que uno tiene dentro, que es para lo que sirve un maestro; me enseñó el poder de la duda. El teatro es la duda constante y es la única manera de hacer evolucionar algo; el amor a los actores, que ya lo tenía; el listón estético, las luces, saber que todo esto no sólo está en la imaginación sino que hay alguien que lo puede hacer como uno quisiera. También me servía Peter Brook, al que conocí menos.
Y Fabià. Fabià fue de esas cosas que se dan muy pocas veces. Es la conjunción del amor y la vocación por el teatro, del amor y la pasión, la persona y el trabajo. Nos enamoramos, fuimos pareja muchos años, pero nos enamoramos del amor y del teatro. Es la complicidad que funcionaba con Fabià. No necesitábamos hablar de temas como el decorado; el tiempo que más hablamos de ello fue una tarde, pero el figurín del pastor bobo de El público nació estando en la cama, él durmiendo y yo molestándole porque no sabía cómo sería el figurín.
Su último compañero, el editor Gonzalo Canedo, murió hace un año. ¿Cómo le dejan estas desapariciones? El duelo es una cosa difícil y dura de vivir. Hay dos circunstancias distintas. Fabià estuvo mucho tiempo enfermo y uno deseaba el final, que ese tormento acabara para que dejara de sufrir. Gonzalo no sufrió y fue inesperado, en muy pocos días. Lo que sí hubo en ambos casos es lo que esencialmente me falta, la presencia, lo que le falta a todo el mundo, el cómplice intelectual. Gonzalo y yo podíamos estar horas uno muy cerca del otro simplemente leyendo, sabiendo que los dos juntos estábamos haciendo lo que queríamos hacer, que no era lo mismo que leer por separado. Y con Fabià era lo mismo, yo leía y él dibujaba. Fabià y yo hablábamos de muchas cosas que no eran teatro, y nuestros amigos no eran gente del entorno en general. Me deja con un sentimiento de envidia sana al mismo tiempo porque pienso que tanto Fabià como Gonzalo no conocieron el declive. Los dos se fueron en un momento pletórico. Se fueron como la Garbo, no conocieron la vejez. Como decía Geraldine Chaplin en una entrevista, “eso no lo debería pasar nadie porque cuando no te duele aquí, te duele allí”. Se fueron Fabià a los 50 y Gonzalo a los 56, sin tener que pisar el freno, y cuando los recuerdo bien, los recuerdo así.
¿Y cómo le deja a uno la administración de esa soledad? Es muy difícil. Cuando le has dado tu vida a otra persona y esa persona se ha ido, se vive con esa parte de la vida que tú le has puesto en sus manos, lo explica muy bien El caballero de Olmedo, la soledad de la ausencia. Yo la administro como puedo, mal, pero con una parte buena. Ha permanecido intacta la capacidad, la disposición, la manera de afrontar el trabajo, diría que ha sido aún mejor, como si estuvieran, como si te ayudaran a ser mejor porque en el fondo cuando uno está enamorado todo lo hace por ese alguien, para que le guste y lo disfrute. Yo lo hago para esos álguienes imaginarios que ya no están.
En 1976 estaba en el Lliure, 40 años más tarde está en el Lliure. En medio están París, Milán, Madrid, Venecia. Es uno de los directores de escena más internacionales de Europa. ¿Quiere contribuir a esa memoria que crea el teatro en Cataluña y en el mundo regresando al sitio donde se hizo? Estas cosas tan poéticas no las piensas. En el momento en que me llamaron para ser director del Lliure estaba decidiendo si me quedaba en Milán porque me ofrecían la dirección artística del Piccolo. Estuve dudando, tengo un complejo de culpa judeo-cristiana que me hace pensar que la vida me ha tratado profesionalmente muy bien, la gente también, que me ha dado casi todo y que yo tengo que devolverlo, es una mentalidad judeo-cristiana comunista, si quieres [risas]. Luego hice dos cosas, a nivel personal pensé que iba a estar muy lejos de Gonzalo, esa relación era extraordinaria y quería vivirla. Podría haberme quedado muy bien en Milán, pero me parecía que me tocaba estar en el Lliure sobre todo para hacer lo que he hecho, abrirlo, que entre mucha gente, generaciones nuevas y que se renueve. Durante años fui el director más joven, más de la cuenta; tengo 63 años, si no lo sé ahora no lo sabré nunca. Cuando le propuse a Núria [Espert] El rey Lear nos miramos a los ojos y me dijo: “Yo tengo la energía”. Yo le dije, yo tengo la energía y la edad, después no sé si podré porque el director tiene que cabalgar en El rey Lear. Pues es eso, de una manera distinta, cambiarme a mí mismo por dentro.
¿Qué ha cambiado entre 1976 y 2014? En 1976 tuvimos una descompresión muy grande, fíjate lo que puede ocurrir con la muerte de una persona, Franco, y lo que conlleva, sólo la descompresión física que generó esa muerte, las botellas de champán, el tapón saltó tan fuerte que uno creía que todo era posible. En 1977-1978 se hizo todo más difícil, pero en 1976 se abrió la veda. Luego empezaron a gobernar unos; en 1983, otros, y afortunadamente no sabían gobernar, estaban aprendiendo y eso fue extraordinario; en 1976 y en los años que siguieron nuestro mundo estaba lleno de interlocutores. Ahora vamos hacia atrás porque venimos de algo que hemos tenido.
En el ámbito de la cultura también. Hay que bajar el listón, pero no lo atribuyo al teatro. En él es un síntoma o una forma más visible de lo que estamos viviendo. Cuando alguien pregunta al presidente del Gobierno por qué le ha mandado ese mensaje a Bárcenas y que diga que nunca ha cobrado en B de esos sobres que le entregaban, y este se dé la vuelta y diga que es algo que ya prescribió, baja el listón moral. Se traduce en todo, y el listón artístico de cuanto habíamos conseguido, el de la gente, ha bajado; la televisión es más idiota, antes había islas, refugios dentro de ella; ahora la gente se dedica a ver series americanas porque tienen calidad, pero no hay más. Baja el listón y baja todo, hemos retrocedido. Pagas el 21% por ver Hamlet, el 4% por leerlo y, creo, que el 2% por ver Hamlet en versión porno. Algo falla, algo está pasando.
Sus primeros años de vuelta en el Lliure coinciden con el conflicto que Cataluña tiene con España. ¿Cómo vive este momento? Mal. Entiendo una parte de las reivindicaciones de los catalanes, que son mías también, pero otras que apelan al nacionalismo, a la irracionalidad, me parecen muy malas y peligrosas porque luego los gobernantes son los responsables de gestionar esa cantidad de energía que han generado, y hay que tener un gran compromiso para saber que no van a defraudar a esa gente, porque ellos saben que dicen cosas que no van a cumplir. Es muy grave jugar con esos sentimientos. Lo vivo mal.
Pero el problema está ahí. Siendo una cuestión importante desde Cataluña para los catalanes, no es el primer problema en la lista. Son prioritarios otros muchos de carácter social: la gente no tiene trabajo, la distancia entre ricos y pobres ha aumentado de manera brutal, y eso no se puede hacer en tan poco tiempo si no hay un diseño preparado. El mundo lo gobiernan seres que no conocemos y que deciden. No me parece que sea el primero de los problemas, y por eso lo llevo mal.
Dice que Lorca es su “hermano inventado”. Sí, el hermano inventado que yo hubiera querido tener. Luego me hice muy amigo de la familia, sobre todo de Isabel, quien me decía en broma: “¿Pero tú esto cómo lo sabes? Tú hablas por las noches con mi hermano”. Lorca nació el 5 de junio y yo nací el 5 de junio. He leído mucho sus cartas, su poesía, y te dices: ¡coño, es que estoy pasando por eso, cómo puede ser! A Lorca lo entiendo o me lo puedo inventar coherentemente, puedo explicar una poética a partir de algo que entiendo. Para mí es Federico, cuando hablaba con Isabel era Federico, pasó a formar parte de mi vida. Yo no llegué nunca a hablar con él, pero Alberti decía que por la noche, cuando tenía insomnio, se levantaba, se iba a la cocina, se comía un melón entero y hablaba con Federico.

Perfil del director

Comenzó a hacer teatro independiente porque no podía hacer política. Asegura que tuvo que inventarse este oficio y aprenderlo intuitivamente de quienes se lo legaron. Pero a base de instinto y talento, Lluís Pasqual (Reus, 1951) se convirtió en un referente teatral de ámbito internacional. De la dirección del Lliure siendo un veinteañero pasó a liderar otros templos teatrales europeos. Ha trabajado desde con Strehler hasta con Peter Brook. Lorca se convirtió en el “hermano inventado que habría querido tener”. Y acabó conociendo a su familia. Ha representado decenas de títulos clásicos y actualmente prepara una versión de El rey Lear con Núria Espert para principios del año que viene.

¿Considera que Lorca es un símbolo que cuenta lo que aún le pasa a este país, no sólo desde el punto de vista de su teatro sino de su propia vida y de cómo terminó? Sí. Es que volvemos para atrás. Hubo un momento en el que yo viví, como todos vivimos, que un guardia civil pedía vivir con su pareja hombre en el cuartel, como el derecho que tenían las otras parejas. Al director de la Guardia Civil le preguntaron qué le parecía, y dijo: “A mí no me tiene que parecer nada, es legal, no tiene discusión”. Y luego, por casualidad, al día siguiente vi a un guardia civil leer un soneto de El amor oscuro, sentado frente a un olivo en ese parque donde parece que están los restos de Lorca, y pensé: ¡coño, ya está! Pues no, no está. Estuvimos a punto de que estuviera, porque esas cosas las pudimos ver todos y no hace tanto tiempo. Ahora no sería posible, parece que sólo con la tensión, la confrontación irracional, pudiéramos encontrar un cierto equilibrio. En los años ochenta pareció que eso lo teníamos. Cuando empecé a hacer Lorca en el Centro Dramático Nacional no comencé por sus obras más conocidas, sino por el otro Lorca, el que él fabricaba para el futuro, el que estaría cuando ya toda esa mierda hubiera pasado. Bueno, pues volvemos a discutir la ley del aborto, una vuelta atrás.
Es que acaso ese asesinato, también de manera simbólica, nunca se ha resuelto… Lorca sigue penando. Hace muy poco tiempo en Granada he oído llamarle maricón. Recalco cada vez la palabra irracional porque estoy seguro de que Lorca fue un conflicto de pueblo, de gente muy cercana, fue algo irracional, de vendetta de pueblo porque era simpático y maricón al mismo tiempo, y no lo aguantaban. No fue una ejecución política premeditada como seguramente lo fue la de Miguel Hernández. Y esa cosa irracional de pueblo vuelve… Pues sí, a Federico alguien se lo volvería a cargar.
Hablando de Federico y de La casa de Bernarda Alba, usted dijo que “la maldad no viene de Marte”. La maldad es algo que nos inventamos nosotros. Generalmente la gente que la ejerce lo hace cargadita de razón, como decía Agustín González. Hay una maldad que está en el ser humano y que se complace en ella porque le da satisfacción el poder.
¿Y dónde hay luces, bondad, nobleza? En Mozart [risas], que no por eso deja de ser humano, y en Goldoni, en Chéjov, en la gente que cree que aparte de todo eso estamos construyendo algo bueno. En Facebook encontré una herramienta que se adapta a todos los tipos de cabezales, a todos, a los redondos, a los cuadrados, a los octogonales, a los torcidos, a todos, y pensé, ¡joder, qué bien, esto quiere decir que alguien inventa algo, que hay un paso adelante! El director del Real se operó ayer por la tarde del menisco y esta mañana ha dirigido un ensayo, y te dices: ‘Hay luces en la ciencia, en el arte, de repente sale algo’.
¿Y en usted? Los demás. Seguramente por eso hago teatro, tengo la impresión de que sólo sé hacer muy pocas cosas, escribir es lo único que me gusta crear cuando estoy solo, por lo demás ni siquiera la televisión me gusta verla solo. Necesito levantarme por y para alguien y hacerlo para los demás, por eso he terminado siendo director, lo hago para el público, para que el éste llegue a disfrutar de lo que he disfrutado yo y que sienta esa belleza y esa profundidad en cualquier historia…
No le gusta la nostalgia. Descríbame el futuro de lo que quiere hacer en el Lliure. Me gustaría que fuera el teatro de la ciudad con una mirada puesta en Europa. Como no es de nadie, es de un patronato, de una gente civil, no existe la tensión que hay entre Madrid y Barcelona; al mío, al Romea y a otros viaja gente de Madrid; traducimos las obras que hacemos al castellano o venimos a Madrid a hacer televisión y cine. Pero el Ayuntamiento de Barcelona tiene una deuda: la ciudad ha hecho grandes obras para el deporte y no ha pensado nunca en sus artistas. Barcelona no tiene un teatro municipal, Madrid tiene siete, Gerona tiene dos. Ya sería hora. Nosotros hemos hecho de todo, de teatro nacional cuando no existía, de teatro municipal ahora que no existe; me gustaría que fuera el teatro de la ciudad y que la gente quisiera ese teatro.
Un director de teatro como usted transforma a los actores en personajes. Ha dirigido a gente muy extraordinaria, como Alfredo Alcón o Núria Espert. ¿Cómo lo han transformado ellos a usted? ¡Uy, me han dado muchísimo! Antes te decía que no podía hacer las cosas solo, las hago en grupo, lo que pasa es que esos casos que has citado, Alfredo, Núria, se convierten en médiums de ti, pero además añaden su calidad. Los actores que me gustan se ponen ligeramente en peligro, están siempre al filo de la navaja. Y al filo de la navaja se pone Núria, Alfredo, Vidarte, Lluís Homar…
¿Quién es usted ahora? Creo que la muerte de Gonzalo me ha envejecido diez años; no me ha quitado ni mermado posibilidades, pero me ha dado una mirada hacia el mundo distinta. Sé que mi camino ahora es una senda que va hacia la muerte en algún momento, que ya la tengo mucho más cerca. No es que me asuste, miras atrás, todo lo que has hecho, y hay una mirada un poco distinta. Hasta ahora he sido mucho más libre, soy más libre que hace unos años, me lo paso bien aun con lo que hago, y me siento con mucha más libertad, esa es la parte buena.
Fuente: Maurilio de Miguel (elmundo.es)
A dos años vista de haber llevado a tierras trasalpinas 'La casa de Bernarda Alba', con éxito de crítica y público, volvió Lluis Pasqual al festival de dramaturgias que Nápoles organiza para adaptar al nóbel Samuel Beckett. Lo hizo ayer en el Teatro Nuovo de la ciudad, con únicamente cuatro actores en escena, apenas iniciada hace cinco días la nueva temporada estival-festivalera en la capital greco-latina del Mediterráneo. Su Academia de las Bellas Artes y Teatro Fernandino calentaron motores el pasado fin de semana programando 'Per oggi non si cade' y 'Il Sindaco del Rione Sanità', respectivamente, una vez iniciada la 'mostra' con 'Reshimo', bajo coreografía de Noa Wertheim y ejecuciones de la Vertigo Company Dance. Es más, llegado a escena Lluis Pasqual, el festival de Teatro de Nápoles había ya iniciado incluso su homenaje contemporáneo a Chejov, leitmotiv de su nueva edición.
Arriesgó, y mucho, Lluis Pasqual con su economía de medios, para cifrar su adaptación de Beckett sólo en función de los diálogos que caracterizan su llamado 'teatro del absurdo'. Una calificación que Pasqual rechaza responsabilizando a las circunstancias de la vida. Ayer, durante su representación, el 'Final de partida' beckettiano en el hacer de Lluis Pasqual evocó incluso diálogos lacerantes de nuestra tradición literaria. No andaba muy lejos del Teatro Nuovo la crueldad que el Lazarillo de Tormes concita en su relación con un amo y señor ciego... Apenas dos tapas de alcantarilla y una chapa de uralita compusieron la escenografía del regidor catalán en el Festival de Nápoles. Suficiente para hacer relucir el talento pantomímico de actores como Lello Arena, Gigi de Luca, Stefano Miglio y Angela Pagano, en el reparto del 'Final de partida'.

Peones y alfiles

Hubo menos con más, la noche anterior en el Teatro Mercadante, abriendo el telón al siempre celebrado Chejov. A menudo los clásicos naturalistas brindan relecturas muy oportunas al espectador y, en este caso, con su pieza titulada 'El jardín de los cerezos' Chejov no se quedaba atrás. Suya era toda una radiografía de la decadente nobleza moscovita, sobre el papel, invitando a la equiparación de la coyuntura actual y la dos siglos atrás. Lo mismo que Antoni Chejov asistió en el XIX al devenir forzoso del feudalismo ruso en sociedad proletaria, con su terrible coste humano, a día de hoy la economía neoliberal de nuestra sociedad hi-techt cambia paradigmas y sacrifica peones en su tablero, alfiles y piezas de mayor valor incluso. Torres más altas han caído siempre... En manos de Luca de Fusco 'Il giardino dei ciliegi' (1904), sin embargo, se quedó a pie de texto y atrezzo costumbrista, aportando, eso sí, escenografía audiovisual de última generación al monólogo interior de los personajes. La Rusia blanca, a la postre, se refugia en 'il giardino' de su infancia, locus amoenus desde el que languidecer entre recuerdos de infancia e inconsciencia, carne de suicidio incapaz de adaptarse al nuevo orden. Nos resta saber qué refugio hubiera postulado Chejov, en su obra póstuma, para la depauperada clase media de nuestra era postmoderna, que alguna vez quiso vivir a cuerpo de príncipe.
Más adaptaciones tiene en cartera este festival napolitano, que en el 2014 parece apostar sobre seguro, con títulos y autores bien contrastados, en manos ajenas. Mañana llega a escena la coreografía de Alessandra Panzavolta para 'She-ra-zade', directora del cuerpo de bailarines del Teatro San Carlo, actualmente también al frente de las danzas kosovares. 'Amerika' de Kafka se presenta bajo la dirección de Maurizio Scaparro en el Museo Nazionale Ferroviario los días 13 y 14 de junio. Y, por si fuera poco, un viajo conocido de nuestro Ministerio de Cultura, Gustavo Tambascio, resucita a 'Pinocchio', más adelante, sobre el mismo escenario.



Bajo el lema Un clásico, un regalo, la 37 edición del Festival de Almagro se perfila como una cita imprescindible con la producción teatral más actual que se está realizando tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Por sus escenarios desfilarán grandes actores, actrices y directores: Carmen Machi, José Sacristán, José Luis Gómez, Natalia Millán, Israel Elejalde, Rafael Álvarez ‘El brujo', Helena Sanchís, Miguel del Arco, Helena Pimenta, Andrés Lima, Laila Ripoll, Lluis Pascual o Pablo Messiez. Entre los días 3 y 27 de julio un total de 52 compañías pondrán sobre las tablas 58 espectáculos en 98 representaciones. Para tal despliegue, el presupuesto total del festival ha ascendido a la cantidad de 1.312.763 euros, un 5,3% más respecto a 2013.


Asimismo, el XIV Premio Corral de Comedias, que se entrega el 3 de julio en el Corral de Comedias como acto inaugural, recae en esta ocasión en la actriz Julia Gutiérrez Caba de la que la organización ha destacado su carisma, rigor y elegancia. El clásico homenaje del festival será para el Centro de Documentación Teatral y tendrá lugar el 24 de julio.

Las 98 representaciones corren a cargo de 52 compañías. 41 de ellas tienen procedencia española: 24 de Madrid, cuatro de Castilla-La Mancha, tres de Cataluña, Islas Canarias, Castilla y León, Aragón, Comunidad Valenciana, Galicia y País Vasco. Las ocho restantes son internacionales y llegan desde Colombia, Cuba, Francia, Dinamarca, México, Reino Unido e Italia, que en esta edición es el País Invitado de Honor.

Este año tendrán una especial relevancia los espectáculos familiares que serán 25 en total. También se podrá disfrutar de 8 representaciones gratuitas, de las XXXVII Jornadas de Teatro Clásico de Almagro bajo el lema El dinero y la comedia española, de la IX Escuela de Verano de la Red para las profesiones técnicas del espectáculo en vivo; del II Encuentro Internacional de Crítica y Gestión Teatral y del Taller El camino del verso, impartido por Vicente Fuentes, entre otras muchas actividades.

El precio de las entradas oscilará entre los 4 y los 27 euros, con descuentos del 50% el día del espectador (por primera vez los jueves) y del 40% para menores de 21 años, mayores de 65 y desempleados. La programación se dividirá en varios espacios.

Corral de Comedias

Un día después de la entrega del premio Corral de Comedias a Julia Gutiérrez Caba, se podrá ver el estreno absoluto de Bobas & Gallegas en el mismo emplazamiento, el Corral de Comedias. El espectáculo dirigido por Quico Cadaval sobre textos de Calderón, Zamora y Lope durará hasta el 7 de julio. El 11 y 12 tendrá lugar otro estreno absoluto, Los brillantes empeños, función basada en textos del Siglo de Oro Español que corre a cargo del argentino Pablo Messiez.


Después será el turno de Confesiones de San Agustín el 13 de julio, obra dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente sobre textos del propio San Agustín. El siguiente montaje se escenificará el 17 de julio con ¡Gaudeamus!, versión libre de El licenciado Vidriera de Miguel de Cervantes. El 18 de julio se pondrá en pie la obra Así es, así fue, escrita por Juan Carlos Plaza Asperilla y dirigida por Laila Ripoll. El espectáculo La puta enamorada, escrito por Chema Cardeña y dirigido por Jesús Castejón, se subirá a las tablas el 19 y 20 de julio.

Cuatro días después, el 24 de julio, tendrá presencia en el mismo espacio el homenaje al Centro de Documentación Teatral. El 25 y 26 de julio será el turno de De fuera vendrá, obra de Agustín Moreto que dirige Ángel García Sánchez. La programación en el Corral de Comedias se cerrará con la obra de Tirso de MolinaEl pretendiente al revésdirigida por José Maya.


Hospital de San Juan

La Compañía Nacional de Teatro Clásico lleva dos montajes a este espacio. Del 3 al 13 de julio tendrá lugar el estreno absoluto de Donde hay agravios no hay celos de Rojas Zorilla y dirección de Helena Pimienta. Este escenario también contará con la obra El caballero de Olmedo de Lope de Vega del 18 al 27 de julio, función que Lluis Pasqual dirige con la misma compañía y el Teatro Lliure.

Antigua Universidad Renacentista, AUREA

Los días 4 y 5 de julio comparece el espectáculo Amleto en la Antigua Universidad Renacentista. Basado en Hamlet de Shakespeare, la obra la dirige el italiano Andrea Baracco. Un día después, el 6 de julio, otro espectáculo de Shakespeare se sube a este escenario, en esta ocasión Otelo, puesto en escena por Eduardo Vasco.


Del 9 al 13 de julio será Lope de Vega quien con dirección de Josep María Mestres escenificará La cortesía de España a cargo de la Joven Compañía Nacional de Teatro. El 18 y 19 de julio vuelve a este espacio un texto de Shakespeare con Los Mácbez, dirigida por Andrés Lima y basada en el original MacbethEl día siguiente, el 20 de julio, se representará Las amistadas peligrosas de Choderlos de Laclos que dirige Dario Facal. Cinco días después, el 25 de julio, será la dirección de Gustavo Tambascio con ¿El Greco, decís?.

El 26 de julio será el turno de El castigo sin venganza de Lope de Vega que Ernesto Arias dirige con la Fundación Siglo de Oro (RAKATá). Otro texto de Lope de Vega, esta vez El perro del hortelano, también a cargo de la Fundación Siglo de Oro, se representará con dirección de Laurence Boswell y Rafael Díez-Labín. El último espectáculo que cerrará la programación de la Antigua Universidad Renacentista será Misántropo de Moliere, con versión y dirección de Miguel del Arco.


Espacio Miguel Narros

Este espacio anteriormente denominado como Plaza de Santo Domingo y que adquiere este nombre tras el fallecimiento del reconocido director Miguel Narros, arranca su programación los días 4, 5 y 6 de julio con La hermosa Jarifa,dirigida por Borja Rodríguez a partir de Historia del Abencerraje y de la hermosa Jarifa de Antonio de Vilegas, el Romancero popular y otras fuentes. Dos días después, se escenificará el nuevo espectáculo de Rafael Álvarez “El Brujo” La luz oscura de la fe el 8 y 9 de julio.


El 11 y 12 de julio la compañía Ron Lalá hace una versión libre de la novela de Cervantes con su espectáculo En un lugar del Quijote. Moliere es el autor que el 13 de julio se sube a las tablas del Espacio Miguel Narros con Anfitrión, un texto que dirige Eduardo Vasco. Tres días después, el 16 de julio, será el turno de la Banda Municipal, que actuará también el 23 de julio. El Teatro de la Danza lleva a las tablas el 18 de julio su espectáculo El lenguaje de tus ojos, escrito por Marivaux y dirigido por Amelia Ochandiano. El 19 y 20 de julio vuelve Lope de Vega con Las dos bandoleras de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y Factoría Escénica Internacional, dirigido por Carme Portaceli. Por último, el espectáculo El burgués gentilhombre de la compañía Mephisto Teatro es la función encargada de clausurar la programación en este espacio el 25 y 26 de julio.


Teatro Municipal

El Teatro Municipal de Almagro inaugura su programación con el ciclo Cómicos de la Lengua de la Compañía Real Academia Española, que se compone de los siguientes espectáculos: Escrito por Teresa de Ávila, interpretado por Julia Gutierrez Caba el 4 de julio; La Celestina, escenificado por Beatriz Arguello,Israel Elejalde y Carmen Machi también el 4 de julio; Cantar del Mio Cid,puesto en pie por José Luis Gómez el 5 de julio; Duelo de plumas: Góngora - Quevedo, interpretado por Helio Pedregal y José Sacristán también el 5 de julio. Y, por último, Don Quijote de la Mancha, a cargo de Ernesto Arias el 6 de julio.


En este mismo espacio también tiene lugar el 3° certamen Barroco Infantil que se desarrollará del 11 al 16 de julio. El espectáculo ganador del certamen exhibirá como premio su espectáculo los días 19 y 20 de julio. En el Teatro Municipal, además, tendrá lugar la representación de La discreta enamora de Lope de Vega el 22 de julio con dirección de Gonzála Martín Scherman y Cuento de Invierno de Shakespeare el 23 de julio con dirección de Carlos Martínez Abarca.

Por último, en el singular espacio de La Veleta vuelve a celebrarse, por cuarto año consecutivo, el Certamen Internacional Almagro Off del 14 al 23 de julio y la Plaza Mayor, al aire libre, acogerá tres espectáculos: Un viaje a través de la historia de la tarantela de la compañía italiana Arakne Mediterranea el 3 de julio;El enfermo imaginario de Moliere con dirección de Severiano García Noda el 16 de julio; y La banda de Lázaro el 24 de julio, basada en Lazarillo de Tormes y con dirección de Antonio Laguna.