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Fuente: Rosana Torres (elpais.com)
Quiénes y cómo son hoy Romeo, Segismundo, Laurencia, Absalón y otras muchas criaturas que pueblan desde hace siglos los territorios del teatro clásico. Cómo desde una mirada joven, enérgica y escudriñadora se nos puede contar dónde encontrar a esos personajes en nuestra historia más contemporánea, en Ciudad Juárez la lopiana Laurencia nos habla del dolor de las mujeres, en Guantánamo nadie mejor que Segismundo para reflexionar sobre el poder y la pérdida de libertad o en Mendoza es Macbeth quien nos hace ver la violencia en México. Al tiempo se nos muestra cuál es la relación de todos ellos con la sociedad que les rodeaba, con la sociedad que nos rodea. Cómo se les puede analizar y observar desde los puntos de vista más dispares para poder jugar con ellos, reflexionar a través de ellos, corromperlos, reinventarlos y, sobre todo, gozarlos, incluso desde la provocación, la muerte, el dolor, la ironía...
Una posible respuesta a estas y otras muchas cuestiones se puede encontrar buceando en las relecturas y reinterpretaciones que muchos jóvenes profesionales del teatro hacen de los textos clásicos. Está claro que las tablas barrocas atrapan como pocos a las nuevas generaciones de creadores escénicos y a los grupos emergentes propietarios de las últimas tendencias del teatro contemporáneo. Ello se debe también a impulsos externos como Almagro Off, una propuesta nacida hace un lustro como parte del Festival de Teatro Clásico de esa ciudad manchega, que acaba de cerrar con éxito su trigésimo octava edición.
Almagro Off nació convertido en certamen internacional, en el que se pueden lanzar arriesgadas conclusiones, y en el que pueden participar jóvenes de todo el mundo, como directores o dentro de colectivos, pero con una trayectoria que no supere los cinco montajes y con la firme decisión de recrear algún texto del periodo barroco.
A lo largo de estos cinco años han llegado más de 400 propuestas de las que cada año una decena han encontrado el apoyo para encarnarse sobre el escenario. Ello supone que sean vistas no solo por espectadores al uso, sino por un buen puñado de programadores, distribuidores y gestores culturales que posibilitan que los espectáculos valiosos puedan tener vida más allá de Almagro, haciendo giras no solo nacionales. Una plataforma que es especialmente amable con los montajes que se hacen con el premio del certamen.
Este año el jurado de Almagro Off, por unanimidad, ha querido otorgar el primer premio a la compañía griega IDEA Theatre Group y su enérgico, inteligente y divertido montaje Romeo and Juliet for 2. “Un puzzle teatral de varios géneros y estilos, donde destaca el virtuosismo en la composición de los personajes, además de un espléndido trabajo musical en vivo, todo ello sin dejar de transmitir la esencia de la obra de Shakespeare, proporcionando momentos de comedia y drama, humor y ternura, risas y emoción, amor extremo y muerte”, en palabras del jurado.
Natalia Menéndez, directora del Festival de Almagro y muñidora de este certamen está más que satisfecha con la trayectoria de Almagro Off. “Desde el principio fue de mis mayores apuestas y los objetivos se han cubierto más de lo esperado, dando vida nacional e internacional a estos espectáculos”, apunta. “Pero de lo que estoy más orgullosa es de la respuesta de los profesionales: lo han entendido, quieren estar, y en cada edición se nota que cada vez está importando más este certamen”, celebra. Menéndez tiene claro que inventó este proyecto por sentido común: “Es lo que nos habría gustado a mi generación, haber tenido cuando empezamos, con un espacio como La Veleta, una estupenda sala polivalente; además Almagro Off nació con personalidad, no como un engendro que tiene que fermentar”.
Almagro Off también desarrolla talleres con expertos en dramaturgia, verso y música y genera espacios de debate y diálogo con profesionales del sector: actores, directores, dramaturgos, técnicos, agentes artísticos y un largo etcétera.
El espectáculo que se hizo con el galardón en el primer Almagro Off fue La vida es sueño por la Compañía de Titiriteros de la Universidad Nacional de San Martín de Argentina. Tras estrenarse en Almagro, emprendió un circuito internacional de presentaciones cosechando críticas y galardones, realizando en 2011 y 2012 funciones en España, Italia, Brasil y el interior de Argentina.
Giulio Cesare, de Andrea Baracco, ganador del II certamen hizo giras por Inglaterra, España e Italia. La compañía Obskené terminó siendo multipremiada en diversos festivales tras su paso por el tercer Almagro Off con Fuenteovejuna, breve tratado sobre las ovejas domésticas, delicioso montaje que aún continúa su gira. Y el pasado año, Mendoza, de la mexicana compañía Los Colochos, tras hacerse con el primer premio, fue reclamado en diversos escenarios de España, Alemania, La Habana, y en 2015 siguen realizando funciones en todo el territorio mexicano.
También los espectáculos que han tenido una mención especial del jurado dentro de Almagro Off obtienen repercusión. De hecho, los espectáculos de Almagro Off han estado presentes estos años tanto en eventos de carácter público como el Festival Don Quixote de París, el Festival de Olmedo, el Frinje, Festival de Donosti y en numerosos teatros y salas privadas.

Fuente: Javier López Rejas (elcultural.com) | Foto: González y Rodrigo Triana

La propuesta de Adrián Vázquez surgió en México el año pasado a propuesta del Instituto Nacional de Bellas Artes para hacer un espectáculo dirigido a un público joven y que estuviera compuesto por una dramaturgia original, ágil y, sobre todo, divertida. "Al inicio sólo sabíamos que había una mesa de cocina como elemento escenográfico y que había una guerra", explica Vázquez a El Cultural. 

Construyeron la historia a partir del escenario y no de la escritura. Poco a poco, la necesidad de hablar de la guerra y de la violencia les fue llevando a Shakespeare: "Una vez establecido el tema teníamos que tomar la decisión de qué Shakespeare hablar. Después de una ardua investigación nos pusimos el reto de contar Romeo y Julieta, Macbeth y Titus Andronicus en una hora, con tres convenciones teatrales distintas y utilizando sólo los elementos que se pueden encontrar en una cocina". Poco a poco, ensayo tras ensayo, fue surgiendo Algo de un tal Shakespeare, que se estrenó en septiembre de 2014 en la Sala Xavier Villaurrutia, dentro del Primer Festival Internacional de Teatro para niños y jóvenes de México D. F.

La idea principal, la que provocó todo, era crear un divertimento para los actores, un juego escénico donde "hicieran" la guerra y fuera tan disfrutable verlo como hacerlo: "Nuestra manera de trabajar es una suerte de prueba-error-prueba-acierto- prueba… Proponemos escenas e ideas y por medio de improvisaciones vamos llegando a un lenguaje en común, descubriendo la convención escénica a tratar de acuerdo con su poética".

Dentro de este proceso de gestación, primero se contó con la actriz Sara Pinet. Con ella surgieron las primeras escenas. Después se vio la necesidad de invitar a un viejo colaborador de la compañía como asistente, Álvaro "Cuco" Zúñiga. Finalmente, fue Rafael Balderas quien llegó para poner música y ejercer de asistente de producción.

De Romeo y Julieta se explora el lenguaje escénico de teatro de objetos. Las verduras de una cocina se transforman en los personajes de la más grande historia de amor de todos los tiempos. Podemos ver cómo las frutas y verduras se convierten y dan vida a los diferentes miembros de las familias Montesco y Capuleto. En Macbeth asistimos a la tragedia de la imaginación, del horror de su propia imaginación o de la imaginación de su propio horror. El lenguaje escénico del cuentacuentos es intervenido aquí a dos voces que se alternan y que a la vez generan metáforas con el fuego como elemento escénico. Por su parte, en Titus Andronicus los actores transfiguran su cuerpo para representar esta sangrienta tragedia y para crear, sobre una mesa de trabajo metálica, la guerra y el horror.

La irreverencia es uno de los sellos de la dramaturgia de Adrián Vázquez y de las puestas en escena de Los Tristes Tigres. "Sintetizar a Shakespeare es ya una irreverencia y llevarlo a un lenguaje coloquial lo es aún más", reconoce el director. "Desde la escena, los actores son una especie de atletas marciales que, con coraje y fortaleza, nos cuentan las obras como si la vida les fuera en ello". 

La vigencia de Shakespeare y de su discurso fue una de las chispas que encendieron este montaje. "Creo que en la época en la que nos toca vivir, en el mundo, pero principalmente en mi país, México, Shakespeare tiene una vigencia asombrosa". El odio, la venganza, la sangre por la sangre, los excesos del poder, sus abusos y ambiciones es, para Vázquez, la triste rutina actual de nuestras vidas: "En México tenemos un gobierno que no nos merecemos. La corrupción es descarada y está avalada legalmente en todos los niveles, desde el presidente de la República hasta un policía de calle. Pienso que la diferencia de los personajes de Shakespeare con los personajes de nuestra vida política estriba en que mientras él concibió sus creaciones como seres honorables a los que les ocurren estas tragedias, nuestra clase política carece de cualquier sentido de honorabilidad, y el resultado de sus acciones en búsqueda del poder desmedido rayan más en la farsa y la ridiculez que en la tragedia".

"Nuestra realidad -puntualiza Vázquez- nos hace estar en medio de pueblos que se levantan contra otros pueblos, de sangre y violencia en las calles, en las escuelas, de gobiernos cobijados en la impunidad... El ensayista Harold Bloom concibe a Shakespeare como inventor de lo humano, de lo que nos conforma como seres humanos. Si él pudiera ver el México actual creo que vería con horror cómo sus propuestas más violentas y terroríficas parecen un cuento de niños".

La recepción de la propuesta de Los Tristes Tigres en Almagro es una incógnita. Han dado un paso más allá con respecto a las interpretaciones que se han hecho de Shakespeare y con dos elementos nuevos: México y la vanguardia. "No sabemos si los puristas del isabelino verán con buenos ojos nuestra versión, pero confiamos en poder contagiar de nuestro humor y discurso al público español".

Shakespeare a fogonazos

by on 14:48
Fuente: Javier López Rejas ( elcultural.com ) | Foto: González y Rodrigo Triana La propuesta de Adrián Vázquez surgió en México el a...

Fuente: Esther Alvarado (elmundo.es) | Foto: Conchitina
Dice José Luis Gómez que la fuente primordial del oficio del teatro es el "actor". Eso era él en sus orígenes y muchos otros directores, productores, autores... que salieron del "caos" del teatro. "Alguien tenía que salir del grupo de actores y poner orden", dice y con estas palabras define su particular advenimiento a la labor de dirección. 
Luego llegó La Abadía y, tras ella, todos los reconocimientos que le adornan. Él sabe que le debe mucho a este proyecto: "A mí no me hubieran llegado tantos premios si no hubiera asumido hacer La Abadía. Tiene mucho que ver con haber decidido contribuir al teatro, que es una suerte de patria, de otra manera que siendo el mejor intérprete posible, o un buen director. "Yo le debo mucho a La Abadía. En otro sitio no hubiera podido llevar a cabo lo que he hecho", dijo ayer en conversación con un reducido grupo de periodistas, antes del homenaje en el que la 'laudatio' corrió por cuenta del escritor y periodista Juan Cruz.
Cruz le tiene muy bien cogida la medida a José Luis Gómez, del que dice que "puede ser cualquier cosa que le exija su alma, porque dentro de él habitan todos los personajes del teatro". 
"Se fue a estudiar para hotelero como su padre, pero volvió de Alemania sabiendo el idioma y el teatro de la vida. Es un aprendiz de 75 años", añade. Precisamente por eso; por su "compromiso incansable con el teatro, su afán por seguir aprendiendo y descubriendo y su amplísima experiencia profesional" es por lo que el 38 Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro ha decidido otorgarle el premio de este año.
Esta semana sus 'Entremeses' volverán al Corral de Comedias donde los hicimos "hace un montón de años", recuerda con vaguedad. "La gente quiere mucho a este festival. No es tan frecuente ver eso", añade. 
"Le debo mucho a La Abadía. En otro sitio no hubiera podido llevar a cabo lo que he hecho"



Hay muchas cosas que convergen en el hecho del intérprete, y entre ellas destaca un mantra que repite con persistencia: "Dios mío, esta carne tan torpe...". De ella es obligatorio hacer "un instrumento de precisión tan afinado que debe transmitir lo mejor que el ser humano ha transmitido lleno de emociones exquisitas".
De su predisposición al aprendizaje perpetuo Gómez señaló que con la edad "se aprende a estar mucho más abierto, mucho más sereno, más despejado para intentar ser buen transmisor. Eso es lo que converge en el trabajo del intérprete". "Mientras que el ser humano siga haciéndose, estamos en un proceso de hacernos y deshacernos", añade.
En ese sentido, el académico cree que "llega un momento en que el mejor aprendizaje es el desaprendizaje. Hay un momento en el que uno dice 'ya; basta de acumulación', pero despojarse es un trabajo arduo. Esa reducción a lo esencial no se hace en momentos en que es la apoteosis de la proliferación y la abundancia".
Preguntado sobre las estrecheces que sufre el teatro por culpa del IVA cultural, José Luis Gómez afirma con rotundidad que "las mujeres y hombres de teatro dignos de tal nombre y responsables lo que no se pueden permitir es hacerlo mal. Incluso con recortes no dejan de hacerlo bien y eso, por supuesto, es un asunto de dignidad". 
En ese sentido, cree que la actitud ante la vida de los actores, que calificó de "fuente del teatro", es como mínimo elogiable. "Se nos ha dicho de todo -lamenta con seriedad-. La gente de mi oficio son gente laboriosa, trabajadora y muy abnegada. También habrá ganapanes, gañanes y malandrines. Pero los que yo conozco son personas con una ingenua ilusión por hacerlo bien".
Con el homenaje a José Luis Gómez comenzó ayer la 38 edición del Festival Internacional de Almagro cuya primera cita con el público fue el estreno de 'Fuente Ovejuna', de Lope de Vega, en la plaza mayor de la localidad, a cargo de los vecinos de Fuenteobejuna que la representan cada dos años en su villa y que, por primera vez en su historia, han cambiado su escenario habitual.

Fuente: Esther Alvarado (elmundo.es)
Resulta sobrecogedora la energía que desprende un pueblo unido, pero más sorprendente aún es lo fácilmente que solemos olvidar que la unión hace la fuerza. Anoche no. Anoche Almagro vivió un salto en el tiempo al siglo XV y se convirtió por unas horas en 'Fuenteovejuna', esa villa cordobesa que mató al Comendador y se puso a los pies de los Reyes Católicos para pedir clemencia y contribuir a su cruzada por la unidad de España. 
La inmortal obra que escribió décadas más tarde Lope de Vega cobró vida propia en la bellísima plaza mayor porticada de la localidad manchega, por obra y gracia de los vecinos de Fuente Obejuna, que viajaron en número de no menos de 150 personas (44 de ellos músicos y 24 actores) para estrenar en la noche del jueves la 38 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.
Ambas localidades, Fuente Obejuna y Almagro, están ya hermanadas por obra de un ritual de corte político que se celebró el 1 de julio en el ayuntamiento de esta última, y que sirve para señalar el momento histórico en el que la representación vecinal salió por primera vez de su término municipal. 
El viernes por la noche, con la plaza mayor de Almagro a rebosar de gente que llevaba horas calentando las sillas de plástico colocadas frente al escenario, de vecinos que alternaban ruidosamente en las terrazas y de visitantes que luchaban por hacerse un hueco para ver y oír la historia de Frondoso y Laurencia, Fuenteovejuna se levantó en armas contra el comendador
La historia que reflejó Lope de Vega vale tanto para hablar del 15M como para ejemplificar lo que estos días sucede en Grecia pero, demagogias aparte, es la venganza de un pueblo sometido a la tiranía de un personaje déspota y oportunista. Cansado de perder la honra de sus mujeres y la paz de sus hombres en sus manos, el pueblo entero se subleva y acaba con la vida del opresor. En una singular asamblea, acuerdan confesar que lo hicieron "todos a una" y así lo hacen en el potro de tormento del inquisidor que envían los Reyes Católicos para averiguar la verdad. Finalmente, los propios vecinos acuden a postrarse ante los Reyes Católicos y obtienen el perdón para toda la villa. 
Son muchas las Fuenteovejunas que se han representado en Almagro, pero ninguna con la carga de emoción de ésta, llevada a cabo por los vecinos de la localidad cordobesa, dirigidos por Ángel Luis Martín, un técnico del área de Cultura del ayuntamiento. No se trata tanto de hacer teatro, si no más bien de tradición oral, orgullo histórico y patriotismo bien entendido lo que mueve a todo un pueblo a comprometerse con un objetivo que les roba horas de ocio y sueño. 
Ninguno de ellos es actor profesional, aunque viendo la desenvoltura de algunos, como Laurencia (Ana Molina, arquitecta de 33 años), el Comendador (Francisco Osuna, director de la Oficina de Turismo) y del alcalde (al que adorna una voz que recuerda a la de Alfonso del Real), y el emocionado empeño de todos, el resultado no desmereció en absoluto del marco ni de la ocasión.
El vestuario y escenografía, bien documentados en su época, aportaban un aspecto de credibilidad sincera que inmediatamente ayudó a que los espectadores entrasen en situación. Al igual que la música, compuesta para este estreno por José Manuel Hierro, que con sus toques flamencos bien hermanados con momentos más líricos, abrazó el trabajo de los actores y contribuyó decisivamente al éxito final: el pueblo de Almagro, puesto en pie, ovacionó larga y calurosamente la representación. 
La tradición vecinal de 'Fuenteovejuna' comenzó en 1992 con una periodicidad que quiso ser bienal, pero que terminó por ejecutarse cuando buenamente se podía. Se hizo en 1994, 1997, 2000, 2004, 2006, 2009 y, por último, en 2013. En la localidad cordobesa la ponen en pie 250 vecinos y utilizan como escenario la enorme plaza del pueblo, donde tuvieron lugar los hechos. 
El jueves por la noche, con esta nueva representación, los herederos de los auténticos héroes compartieron por primera vez su gesta en un templo del teatro que les considera ya hermanos para siempre.


Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.es) | Foto: Iñaki Andrés

Del trabajo de la Actor's Gang (Banda de Actores) tuvimos constancia directa en 2009. Recorrieron España con una versión de 1984. Tim Robbins (California, 1958) y los suyos montaron la distopía orwelliana sin mucha filigrana escenográfica, fiando el impacto sobre los espectadores al texto y la interpretación. Con esas austeras premisas, vuelven este verano a dos de nuestros festivales de cabecera: Clásicos en Alcalá (27 y 28 de junio) y Almagro (del 3 al 6 de julio). La excusa esta vez la brindan las representaciones de El sueño de una noche de verano.

Han pasado así de una atmósfera futurista angustiosa (sensación intensificada por Robbins a base de sonidos estridentes y una luminotecnia agresiva) al bosque encantado de Shakespeare, donde hadas y elfos, provistos de sus poderes mágicos, trastocan los amoríos de Lisandro, Demetrio, Hermia y Helena. “Queríamos hacer una nueva gira mundial, como la de 1984. Pero después de una historia tan dura, pensamos que era buena idea cambiar el registro. En plena crisis económica y en un mundo saturado de violencia, nos tocaba aportar algo más optimista. Ahora exaltamos el amor, el perdón y la redención”, explica Robbins a El Cultural desde Lyon, donde arranca su tourné europea.

El director norteamericano pone a prueba de nuevo su capacidad para perfilar y sugerir ambientes con los recursos justos. Una habilidad que tiene muy afinada desde los orígenes de la Actor's Gang, que fundó en 1981 junto a otros colegas (como John Cusack) poco después de terminar sus estudios de dirección en la Universidad de Los Ángeles. La intención de Robbins era empuñar la batuta pero ya entonces apuntaba maneras en la interpretación. Un agente le echó el ojo durante una función amateur y le abrió camino en el laberinto de Hollywood. Lo de actuar no le motivaba demasiado pero con lo que ganaba en sus incursiones en el cine y la televisión financiaba la compañía. Así que el maridaje con los grandes estudios se hizo inevitable para, paradójicamente, contar con absoluta libertad creativa. Eso sí, dentro de unos presupuestos ajustados al milímetro, ya que entonces su caché no daba todavía para muchos fastos.

Militante del credo punk- rockero, en esa época se abalanzó sobre el surrealismo de Alfred Jarry (la Actor's Gang se desvirgó con su Ubú rey) y el rescoldo combativo y expresionista de Bertold Brecht. “Apostatamos del costumbrismo que imperaba en la escena norteamericana”, recuerda. Teatro físico y visceral, pura electricidad, eso era lo que le pedía el cuerpo.

Reivindicaba (y reivindica) Robbins el legado de la Comedia del Arte y del vanguardista Théâtre du Soleil comandado por Ariane Mnouchkine en París. Tras esos orígenes juveniles, la compañía fue ampliando el espectro y atenuando ligeramente el prurito radical. Fueron incorporando a su repertorio autores como Molière, Esquilo, Thornton Wilder, Kurt Vonnegut... Y a Shakespeare ahora, con ese toque experimental marca de la casa: “Estamos probando cosas que creo que no se han intentado nunca. Lo esencial que queremos transmitir es que, una vez los amantes entran en el bosque, todo puede suceder. La reglas racionales ya no rigen”.

Para plasmar escénicamente esa percepción, tiraron de inventiva, dado que de dinero andaban justos. Y así desembocaron en una solución colectiva: “Todos los actores permanecen en escena durante la función entera. Con sus voces y sus cuerpos, conforman el bosque. Y a medida que la historia avanza se convierten en un coro que opera como el subconsciente de los amantes. Ya hacia el final incluso se van anticipando, de modo que presente y pasado empiezan a confundirse, que es lo mismo que sucede al consumir ciertas drogas”. La proteica condición otorgada al duendecillo Puck, que muta en diversos animales y objetos, desde un taburete hasta un cangrejo, acentúa la impresión de desvarío, de hechizo.

Avisados quedan los espectadores que acudan al Espacio Miguel Narros de Almagro y al Teatro Salón Cervantes de Alcalá de Henares. Robbins ha trabajado a fondo esa alteración en la conciencia de los espectadores, como hace con cada producción. Le gusta macerarlas al estilo europeo, del que destaca (acaso ingenuamente) la implicación de los fondos públicos en iniciativas teatralesy la prolongada duración de la fase embrionaria de los ensayos. A ese modelo es al que siempre ha aspirado con The Actor's Gang, un laboratorio en el que prevalece la investigación sobre la parcela crematística. Robbins siempre se las ha apañado para dedicarle el tiempo necesario a su querencia teatral. Detalle que revela la importancia concedida a esta vertiente de su carrera, durante muchos tramos asediada por innumerables compromisos fílmicos.

“Esas jornadas con la compañía son para mí una bendición”, afirma. Y es que en torno a las tablas ha emergido como un artista integral, que actúa, dirige y escribe sus propias piezas. Aunque, confiesa, le resulta más sencillo escenificar textos ajenos, sobre todo si el que tiene entre manos lleva la firma de Shakespeare. En ese dominio sagrado de la palabra embrida la inclinación a innovar. “Lo grandioso de sus obras es que en ellas está todo. Basta con respetar la literalidad. A mí no se me va a ocurrir enmendarle la plana. Y la verdad es que llevo muy mal todas esas adaptaciones de sus obras que discurren en el salvaje oeste, o donde los personajes son unos mafiosos, inventos de ese tipo lo desvirtúan”, sentencia.

Como una bendición también suena el último parlamento de Oberón, el rey de las hadas, que anima a las tres parejas protagonistas a engendrar esa misma noche su descendencia, garantizándoles que nacerá sana y será feliz. Robbins extiende su influjo al patio de butacas, inmejorable manera de incendiar el verano. 

Fuente: Rosana Torres (elpais.com)
Desde el atrevimiento al disfrute se ha realizado la programación de la 38º edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro que, entre el 2 y el 26 de julio, pondrá una vez más 17 espacios de la ciudad al servicio de esta muestra considerada de las más importantes de Europa en cuanto a su especificidad en torno al teatro barroco. Esta edición, una de las más internacionales a lo largo de su historia con la presencia de espectáculos de diez países diferentes, Almagro acoge 53 montajes de teatro, danza, música de los que 22 son estrenos. Desfilarán 19 autores clásicos, entre los que destacan, como siempre, Shakespeare, Calderón, Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, Molière… y 64 autores contemporáneos (Juan Mayorga, Andrés Lima, Ana Diosdado, Alfonso Zurro, Antonio Álamo…) que han versionado o recreado dramaturgias en torno a estos clásicos.
Más apabullantes son aún las cifras de los directores (45 hombres y 17 mujeres), entre los que encontramos destacadas figuras del teatro español como José Luis Gómez (al que este año se le ha concedido el premio Corral de Comedias), Blanca Portillo, Hermann Bonnin, Eduardo Vasco, Carme Portaceli y del mejor teatro internacional como son el oscarizado y mundialmente famoso Tim Robbins y el británico Lawrence Boswell, gran apasionado de nuestro Siglo de Oro.
Entre los actores destacan Charo López, Fernando Cayo, Sergio Peris-Mencheta, Rafael Álvarez El brujo, María José Alfonso, Joaquín Notario, José Luis García Pérez, María José Goyanes, Pepa Pedroche, Lucía Quintana, Arturo Querejeta, Sergio Otegui, Miguel Hermoso y Beatriz Arqüello.
“Al público, le pedimos que se atreva a ser feliz, como decía Gertrud Stein, que haga suya la frase de un creador ‘piensa, cree, sueña y atrévete’, para que venga a Almagro a vivir con nosotros esta fiesta barroca”, señala la actriz, autora y directora Natalia Menéndez responsable de esta muestra que contará con seis exposiciones, algunas de ellas montadas por el Museo Nacional de Teatro como la dedicada al escenógrafo recientemente desaparecido Andrea D’Odorico.
También estarán presentes dos de los acontecimientos de 2015, como son los aniversarios de la publicación de la segunda parte de El Quijote y el que gira en torno a Santa Teresa. Así como homenajes a figuras del teatro, la representación de Fuenteovejuna por la ciudadanía de Fuente Obejuna, el minifestival Barroco Infantil, la muestra Almagro Off, la nueva propuesta denominada After Classics con espectáculos de madrugada y encuentros entre profesionales.
“La idea de perseguir un ideal de bonhomía y hacerlo real es lo que motiva la comunión de las artes que este año arropan la 38º edición con la presencia, no solo de teatro, sino también de fotografía, escultura, danza, música y videocreación”, concluye Menéndez.

Fuente: Cristina Marinero (elmundo.es)
"Si Lope de Vega escribió 'El maestro de danzar' es porque esa figura era imprescindible en el siglo XVII para toda gran familia que se preciara. En el Barroco se entiende el danzar como un hecho, no sólo popular, sino también elevado". La directora del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, Natalia Menéndez, ha querido que este arte estuviera muy presente en esta edición y ha impulsado el Taller de danza del Siglo de Oro que imparte la experta en danza de época, Mª José Ruiz Mayordomo.
Actores, bailarines, músicos y cantantes líricos son los alumnos de esta experiencia pionera por la que ha apostado la responsable del prestigioso festival, en la que "se está trabajando sobre las fuentes originales, principalmente manuscritas, para traer la danza del Siglo de Oro al siglo XXI", cuenta Ruiz Mayordomo. "Me gusta observar al público durante las funciones", confiesa por su parte Menéndez, "y en el momento en que aparece la danza, las caras de los espectadores siempre se iluminan".
El arte del movimiento, que con tanto virtuosismo dominaban Lope y sus coetáneos, además, "está presente en dieciocho de las obras programadas este año", cuenta Natalia Menéndez, "tanto en su apertura, con 'Un viaje a través de la historia de la tarantela', o los diversos montajes de la sección oficial, como en 'Barroco para niños' o 'Almagroff'". También el Premio Lorenzo Luzuriaga, que ha galardonado en otras ediciones a Concha Velasco, Antonio Gala o José María Pou, ha recaído en la danza y ha sido el director de la Compañía Nacional, José Carlos Martínez, quien lo ha recibido.
Mª José Ruiz Mayordomo explica que en este taller "se está trabajando la danza alta que Lope de Vega incrustó en El maestro de danzar y, también, sobre una fusión de danza y baile para seis damas de la Loa para empezar, atribuida a Calderón de la Barca, cuyo manuscrito original se encuentra en la Biblioteca Nacional de España".
La investigadora recuerda que "se denomina danza a la coreografía ordenada con normas estrictas, donde predomina el trabajo de pies, mientras que en el baile prima la coreografía más libre donde los brazos, el torso y, en algunos casos, las castañuelas, toman el protagonismo". Estos bailes del XVII que encontramos en Lope o Calderón "son los antecedentes directos de los bailes boleros del siglo XVIII y, por tanto, de la danza española actual".
"España exportó danza por tierra y mar desde el siglo XVI", recuerda Ruiz Mayordomo, "por eso hay jotas en Filipinas o canarios (baile de percusión de pies) en Méjico. Se bailó con castañuelas, incluso, en la corte de Viena desde principios del siglo XVII". "La danza era tan fundamental en esta época", concluye Natalia Menéndez, "que hasta en los barcos rumbo al nuevo mundo siempre fue un maestro de danzar".


Fuente: Javier López Rejas (elcultural.es)

La idea de poner en pie El lenguaje de tus ojos o El príncipe travestido(1724), de Pierre de Marivaux, surge de una “atracción fatal”. Amelia Ochandiano (Madrid, 1960) se topó con el novelista y dramaturgo francés en los años 90, con el adaptación de La doble inconstancia realizada por Miguel Narros. La revelación ahora surge al creer que El lenguaje de tus ojos podía ser un espectáculo muy cercano a la sensibilidad del público del siglo XXI. Cuando se planteó subirlo al escenario lo primero que hizo fue entrevistarse con Natalia Menéndez para saber si le interesaba el proyecto y descubrió en la directora del Festival de Almagro una auténtica experta del autor del siglo XVIII. “Un clásico que no se hace en Almagro... no es lo mismo”, señala Ochandiano a El Cultural, que cree que la obra encaja de forma natural en su programación “por ser un gran autor y muy poco representado”.

La Princesa de Barcelona se ha enamorado de Lelio (un hombre misterioso a la cabeza de su ejército) pero temerosa de no cumplir con su deber de casarse con un príncipe insta a Hortensia (amiga y confidente) a que investigue los orígenes de su amado. Hortensia se sirve de Arlequín (criado de Lelio) para sus averiguaciones... A partir de este principio argumental Marivaux sucumbe a los circuitos del amor frágil y galante, de la infidelidad, del mercadeo sentimental y de los laberínticos intereses en las relaciones amorosas. “Tiene una doble cara que siempre me ha resultado fascinante -reconoce la directora de Teatro de la Danza-. Por un lado es un autor que nos induce al juego, a la alegría, a la fiesta, a la comedia y al enredo, pero también a la parte más oscura, cruel y miserable de nosotros. Eso sí, siempre hay una salida. En todo momento descubrimos un resquicio para la ternura y la dignidad”.

El montaje que podrá verse este viernes, 18, en el Espacio Miguel Narros se sitúa en una España imaginaria protagonizada por la Princesa de Barcelona, que es pretendida por el Rey de Castilla, a pesar de la tensión entre ambos reinos, con un Príncipe de León dispuesto a llevársela. Todo, en una corte donde se cruzan las pasiones no correspondidas, los chantajes, los sobornos y las luchas de poder. “En fin, nuestra España de hoy”, apostilla Ochandiano. 

La puesta en escena, que incluye música de zarzuela, de Bach y pasodobles, la firma Ricardo Sánchez Cuerda, un colaborador habitual de Ochandiano que ha creado un espacio indefinido pero sugerente, un lugar en medio de ninguna parte donde todo es posible y todo puede ser oído por todos. “La obra es la evolución de nuestros clásicos del Siglo de Oro, el siguiente paso lógico. Bueno, uno de ellos. Es un texto que Marivaux escribe mientras lee el Quijote y eso se nota. Tiene un cierto aroma...” La directora, muy cercana también al mundo cinematográfico tanto en su faceta de actriz como de directora de reparto, señala que podría ser un buen título para llevarlo a la pantalla grande aunque considera que el texto “puede coger más vuelo poético encima de un escenario”. El elenco que encarnará a los personajes de Marivaux son Cristina Castaño (la Princesa de Barcelona), Rebeca Valls (Hortensia), Juan Gea (Federico), Jacobo Dicenta (Arlequín) y Beatriz Bergamín (Luisita). 


Ambición, sangre y poder

Almagro sigue, imparable, con su maquinaria teatral. Si nada lo impide hoy llegará al Hospital de San Juan El caballero de Olmedo de Lluís Pasqual, montaje de gran sutileza escénica coproducido por la CNTC y el Teatre Lliure. Además de este Lope de Vega, Chema Cerdeña y Jesús Castejón llevan mañana al Corral de Comedias La puta enamorada, una historia, según Cerdeña, “donde cada uno vende y compra lo que tiene y calla lo que en verdad siente”. Además, este sábado el director Florence Beillacou pondrá sobre el escenario del Teatro de La Veleta L'Amphithéâtre sanglant, de Jean-Pierre Camus, donde la compañía gala La Lumineuse vuelve a las fuentes del barroco recuperando algunas de las ‘historias trágicas' de Camus. De México llega al mismo escenario, ya el día 23, Mendoza, de Los Colochos Teatro. Podremos ver una historia de ambición, sangre y poder situada en el México de 1910.

Fuente: Macarena P. Lanzas (elmundo.es)
Dice haber heredado un tesoro, aquel que pulió Adolfo Marsillach hace ya casi 30 años. Un regalo que hay que hacer crecer, hermosear, para dejar al siguiente lo mejor. Para Helena Pimenta, directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, el momento actual es uno 'dulce', aunque aderezado en ocasiones por esa amargura en forma de IVA y crisis económica.
"Fue un golpe terrible, de desesperación sobre todo para el teatro privado, porque el IVA de las entradas supone un desgaste enorme", ha explicado Pimenta esta mañana antes de su ponencia en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid.
A pesar de ello, "creo que el teatro tiene una capacidad de resistencia extraordinaria. La gente ha seguido peleando. Aunque ha habido caída de compañías, es cierto. Porque aunque en el teatro público el IVA cultural del 21% no afecte a todas las zonas, sí lo hace en las diferentes operaciones de gastos, que anteriormente sólo alcanzaban porcentajes del 4% u 8%. No obstante, el teatro clásico ha atraído en dos años a una media de 70.000 espectadores más".
Pero si aquellos que viven sobre un escenario están dispuestos a luchar, también lo está el público. "Es un momento de mucha apertura hacia el teatro. Existe una recuperación por entusiasmo, por valentía", ha destacado la directora.
Porque si hay un arte necesario es el que se desarrolla tras un telón. "El teatro en la sociedad no es recomendable, es necesario. Por eso hay que crear las circunstancias que lo permitan, no lo considero un artículo de lujo, es absolutamente necesario para la ciudadanía".
Sobre su ponencia, la misión del teatro público en tiempos de crisis, Pimenta ha señalado que "sirve para construir ciudadanía, facilitando la existencia de profesionales de mucha altura, ofreciendo al espectador una gran variedad, que no sea un privilegio de unos pocos". Y es que "los que se dedican a ver teatro clásico, a ver belleza y a reflexionar sobre ella van a ser mejores personas, porque estamos más dispuestos a tolerar, a construir el encuentro, en vez de lo contrario".
Un ejemplo de ello ha sido el Festival de Almagro, donde "las calles eran una fiesta". Un futuro que, además, se presenta esperanzador gracias a un gran repertorio. "El teatro clásico tiene un camino y un patrimonio todavía por descubrir", ha asegurado.

La crisis de las horas extra en el Inaem

El problema originado por el pago de las horas extra en el Instituto Nacional de la Artes Escénicas y la Música, del que forma parte la Compañía Nacional de Teatro Clásico, tiene su origen en la Ley de Presupuestos de 2013. La nueva regulación impide al Inaempagar más de 60 horas extras anuales a sus trabajadores. El conflicto llega cuando la superación de ese tiempo es una práctica habitual.
"Es un tema en vías de solución que nos ha obligado ya a suspender algunas actuaciones por la falta de técnicos. Nuestros horarios son distintos al del resto de las ministraciones públicas, que no incluyen fines de semana o nocturnidad. Se está trabajando en ello, porque necesitamos un convenio diferente", ha explicado Pimenta.

Fuente: Julio Bravo (abc.es)
La Compañía Nacional de Teatro Clásico mantiene desde hace años un idilio con el festival de Almagro. De hecho, no podrían entenderse el uno sin el otro. El certamen es la residencia veraniega del conjunto, que en cada edición pone en pie un nuevo montaje en el Hospital de San Juan, que desde 1993 es su sede. Este año no será una excepción, y Helena Pimenta, su directora, ha elegido «Donde hay agravios no hay celos», una comedia de Francisco Rojas Zorrilla, con versión de Fernando Sansegundo y dirección de la propia Helena Pimenta. David Lorente, Jesús Noguero, Óscar Zafra, Rafa Castejon, Marta Poveda, Clara Sanchis, Fernando Sansegundo, Natalia Millán y Mónica Buiza componen el reparto
-¿Qué le ha llevado a elegir esta obra?
«Es una comedia deliciosa -explica Helena Pimenta- que tuvo un éxito increíble. Hay datos de sus muchas representaciones en España en los siglos XVII y XVIII. Una obra de las de «arrasar en las taquillas». La tomaron los franceses y los ingleses como modelo, y extrañamente desapareció. Volvió a aparecer como zarzuela y en otras formas escénicas durante el siglo XIX... Es un texto incuestionable y posee una carpintería teatral extraordinaria; es una de las grandísimas comedias de nuestro siglo de Oro, que no se había hecho nunca en la Compañía, y era de justicia recuperarlo. Es mi responsabilidad sacar a flote títulos como éste, que como comedia tiene rasgos de perfección, y que yo comparo con las grandes comedias de Shakespeare.
-¿Y cómo se afronta?
-Se trabaja desde la verosimilitud. Siempre se ha hablado de que las comedias españolas, como hablan del honor, de la virtud, de la virginidad..., son muy difíciles de conectar con la sociedad actual, de encontrar las referencias que el público pueda reconocer. Y lo que tenemos es que crear un contexto que la haga creíble. Y aunque los temas puedan estar alejados de nuestra realidad, hemos de rescatar su gran comicidad en, por ejemplo, la construcción de personajes. Es una obra muy coral, con personajes deliciosos -los tres femeninos son magníficos-. Es un texto calderoniano, pero por otro lado reivindicativo y muy crítico.
-¿Cuál es ese punto de enganche con la sociedad actual?
-Me costó encontrarlo. Me llamaba la atención el título y la palabra agravio. Y pensé que a veces jugamos con el término con cierto victimismo Nos sentimos agraviados y justificamos una cantidad de actitudes heroicas que, en mi opinión, se acerca del centro, de la imperfección del ser humano. Era evidente que la obra trataba de hacer una parodia o una crítica del sentido del honor exacerbado, que a día de hoy ya no existe, por lo cual podía perder cierto valor. Pero existe de muchas formas. Seguimos forjándonos rígidos credos para protegernos; nos consideramos los guardianes de la moral, no importa el color ni la ideología. Y eso nos da una superioridad moral con respecto a los demás, con lo cual nos alejamos cada vez más de la verdad. Hacemos un discurso de apariencias y no un discurso real. Este ha sido mi punto de partida, al que hay que sumar un aspecto característico de Rojas Zorrillas: los apartes. Media obra está escrita en apartes, y la reflexión que hicimos Fernando Sansegundo y yo es que los personajes no se atreven a hablar sinceramente de forma directa. Tenía que ser en un aparte al público o en un monólogo. Al principio nadie habla, todos están heridos. Nadie es capaz de razonar. Pero conforme transcurre la obra, y llegamos a la tercera jornada, los apartes empiezan a desaparecer, y los personajes empiezan a ser capaces de verbalizar sus pensamientos. Y es cuando llega el perdón, cuando llega el amor. Cuando uno se siente agraviado, no es capaz de sentir ni de amar, y está perdido. El silencio y la incapacidad de expresar lo que se siente es otro lazo con el presente que he utilizado.
-Todo ello dentro de una comedia.
-Es que la obra posee una carpintería única, con una sola trama, lo que no es nada habitual, con ocho personajes sobre los que recae toda la acción y a los que cruza para conseguir una coherencia cómica y argumental impresionantes. Siempre me gusta trabajar la comedia desde el trasfondo, no me gusta trabajarla de un modo superficial.
-¿Los apartes son una complicación para la puesta en escena, sobre todo cuando hablamos de una comedia, que exige su ritmo?
-Fue la primera complicación que yo vi, y el primer elemento de provocación. Y comprobé que los apartes bajan de número en la segunda jornada y casi desaparecen en la tercera. Es decir, los personajes están muy solos y no son capaces de hablar entre ellos, porque están limitados por las reglas sociales en toda la primera parte. Y van aceptando y aprendiendo a comunicarse. Hay una dinámica muy bonita de juego de voces, y yo lo he resuelto creando un universo propio, con los ocho personajes que forman un coro. A mí me gusta unir los montajes a mis sentimientos actuales, y en ellos hay muchos silencios, muchas cosas que no decimos por miedo a perder algo o por miedo a hacer daño a nuestros hijos. Me siento orgullosa de lo que me ha tocado vivir, muy afortunada de estar donde estoy, pero al mismo tiempo muy responsable, y necesitaba expresar el dolor por la herida que tienen en este momento las artes escénicas y también la ilusión y lo importante que es para nosotros el rito, la ceremonia.

Fuente: Elsa Fernández-Santos (elpais.com)
Aunque el teatro clásico siempre fue un buen reclamo para llenar aforos, nunca se había detectado un fenómeno como el actual, capaz de generar un boyante circuito de público y festivales alrededor de los grandes textos literarios. Los clásicos asaltan las tablas con más fuerza que nunca. Ya sea el grecolatino de Mérida o el español de Almagro, estas citas se han convertido en un reclamo cultural y turístico que por un lado ofrece un balón de oxígeno para muchas compañías y por otro anima la vida de poblaciones como Olmedo (Valladolid), Alcalá de HenaresOlite (Navarra), Cáceres o Niebla (Huelva). Todos ellos reunirán en apenas dos meses decenas de montajes y una insólita concentración de unos 40 estrenos absolutos.
“El público ha descubierto la riqueza de nuestro repertorio y eso se debe a muchos años de trabajo y esfuerzo que ahora empieza a dar sus frutos", afirma Helena Pimenta, directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC), que llevará a Almagro la comedia de Rojas Zorrilla Donde hay agravios no hay celos y que es, junto a este festival manchego, punta de lanza del fenómeno. El teatro Pavón, sede de la CNTC, suele tener las entradas agotadas y Almagro cerró en 2013 sus puertas con una ocupación del 90, 47%. Su directora, Natalia Menéndez, celebra el éxito pero lanza una crítica: “En el fondo el teatro clásico es un valor seguro, y ahora mismo, sobre todo en cultura, lo que prima es la falta de riesgo”.
Según la directora de Almagro, el espectador tipo del festival es una mujer “independiente” cuya edad está bajando de 41 a 39 años, de profesión liberal y asidua al teatro. El 8% de los espectadores va por vez primera al teatro y hay un creciente público infantil y familiar. Pese a todo, el certamen (que incluye talleres para niños ciegos y 25 espectáculos familiares) ha visto su presupuesto reducido un 60% desde 2009. Almagro, que funciona como gran plataforma de difusión de la que se alimentan los festivales más pequeños, ha logrado un equilibrio entre excelencia y popularidad cuyos frutos son hoy indiscutibles.
Para Pimenta, si el público ha evolucionado ha sido gracias a propuestas nuevas y arriesgadas: “Lo cierto es que yo recuerdo escuchar hace nueve años en una cola a algún espectador reprochar que el vestuario no era de época. Eso hoy es impensable porque ya no hay resistencia a la apertura y a las nuevas formas. Ese público es un fenómeno nuevo, que va más allá de los aficionados de siempre a la palabra y a los grandes autores”. Para Pimenta existe una querencia “intuitiva” al patrimonio. Y el teatro clásico lo es. “Pero requiere un esfuerzo mayor, por el verso y por las espadas, y ese esfuerzo ahora se entiende porque hay afición”.
Mérida es un caso específico por la espectacularidad de su anfiteatro. Con sus 50 metros de boca, se trata de un monumento capaz de atraer espectadores de todo tipo. En 2013, 74.583 personas pasaron por el teatro romano, 21.191 más que en la edición anterior y 32.002 más que en 2011, según datos del festival. Es decir, lograron una cifra que ronda el 70% de ocupación. Para el productor y empresario teatral Jesús Cimarro, su director, existe cada vez más público para un turismo cultural “lejos de la playa” atraído por una oferta teatral que incluye un menú gastronómico-monumental. “Alcazabas, monasterios, castillos, corralas, fortalezas… La conjunción teatro-monumento es muy atractiva, aunque condicione y dificulte el trabajo. Sinceramente, pocas cosas me parecen mejor plan que una noche de verano en el teatro, con pareja o con amigos, un gintonic y una buena cena”. Mérida celebra este año su 60º cumpleaños con una apuesta tachada de excesiva concesión a la taquilla. Para Cimarro, se trata de combinar los clásicos con actores conocidos. “Al final tenemos que llenar 3.000 localidades cada noche, es el teatro más grande de España, y no es fácil”.
En este sentido, el festival de Olmedo incluso ha creado para este año un circuito de WhatsApp para que cada espectador valore el espectáculo. Benjamín Sevilla, codirector del certamen, asegura que tras nueve años Olmedo cuenta con un buen número de abonados y las entradas agotadas los fines de semana. “Nuestro festival dura 10 días y la media de ocupación es el 70%. Es un espacio al aire libre, con unas vistas maravillosas. El teatro en verano tiene una magia muy especial que te lleva directo al siglo de Oro”, dice, y explica que este año y gracias a la colaboración con otros dos encuentros, el de Chinchilla de Monte-Aragón y del Getafe de Madrid, el Ministerio les ha “recompensado” con 50.000 euros. “Nos hemos puesto de acuerdo para hacer una exposición de entremeses, un ciclo de clásicos cómicos corsarios y un Otelo”.
Lo cierto es que los clásicos tienen una extraña cualidad para interpretar el presente, o quizá para conformarse con él. “Nos hacen ver que hemos avanzado muy poco en la historia, que los problemas siguen siendo los mismos”, apunta Cimarro, mientras Natalia Menéndez echa mano de un ejemplo más práctico: “Son como un buen regalo, duran toda la vida, perduran porque hablan del ser humano y eso ahora mismo es un valor importante”.

Fuente: Clara Morales (elpais.com)

Entre los tres suman 122 veranos de veladas teatrales y la conservación de un patrimonio de siglos. En los festivales de teatro clásico de Mérida (el veterano, con seis décadas a sus espaldas desde el comienzo de su celebración periódica, desde el 1 de julio al 24 de agosto), Almagro (del 3 al 27 de julio) y Cáceres (del 2 al 29 de junio), se amontonan los homeros, los aristófanes, los molières, los lopes. Pero el aparente inmovilismo de los clásicos, testigos calcáreos del paso del tiempo, salta en pedazos en sus escenarios. El anfiteatro y el corral vibran. Y en 2014 se suman al signo de los tiempos: críticas agudas a la gestión cultural, dardos contra los dirigentes, revisiones profundas de la historia, disecciones de la sociedad moderna.

Magüi Mira (Valencia, 1945), directora de Pluto, la obra de Aristófanes que ocupará el anfiteatro emeritense entre el 30 de julio y el 3 de agosto, recurre a los conceptos de escena y democracia unidos irremisiblemente por los griegos. El teatro como hemiciclo original: “Su poderío era reunirnos para zarandear, para activar el pensamiento. Ejercer esa crítica, ese control al poder, ese punch que es la sangre roja de la democracia. Pero ahora nos van limitando el espacio”. Poco tarda en salir, en voz de esta también actriz con décadas de experiencia en las tablas, el “maldito” IVA del 21% a la cultura. “¿Me quieres explicar por qué el Gobierno ayuda a alguien que se compra un coche y no a alguien que se compra una entrada para ver Pluto?”, se pregunta Mira con rabia.
En 2013, más de 136.000 personas pasaron pos las tres villas que acogen los festivales teatrales más relevantes del verano. Más de la mitad acudió a la capital extremeña, que aumentó su asistencia en un 40% con respecto al año anterior. Magüi Mira recalca la importancia del sector teatral como industria, que se hace más evidente en los festivales de verano: “Cuando alguien compra una entrada está pagando el taxi, el hotel, la canguro, la caña de después, además de al actor, al director, acomodador, taquillero y técnico”. El festival decano recaudó en 2013 casi 1,5 millones de euros y ya ha vendido para esta edición más de 12.000 entradas.
La sátira política de Pluto, una crítica a la injusta distribución de la riqueza realizada por un dios ciego (con Javier Gurruchaga y Marisol Ayuso, entre otros) hace un temible dueto con Las ranas, también del autor griego, dirigida por Juan Dolores Caballero y protagonizada por Pepe Viyuela y Miriam Díaz Aroca. Esta vez la fábula de Aristófanes se centra en las artes escénicas: el dios Dionisio, espantado por el estado del arte, desciende a los infiernos para pedirle a Eurípides que mejore un poco el panorama. Pero Viyuela deja claro que el problema actual no es el talento de los autores modernos: “No es una cuestión de falta de creatividad, sino de ir a los infiernos a buscar los medios para hacerlo”. ¿Un mensaje que puede escocer a algún político que se cuele entre las butacas? “Si tiene capacidad para entender… Porque para darse por aludido hay que tener inteligencia también”. La constante tensión entre poder y arte caminará también por el Festival de Cáceres con El Greco y la Legión Tebana (28 de junio), un retrato del pintor y su conflictiva relación con Felipe II.
Pero no se trata solo de fruncir el ceño ante la actualidad. Así es, si así fue, dirigida por Laila Ripoll con texto de Juan Asperilla sobre fragmentos del Marqués de Santillana, Cervantes, Lope de Vega o Calderón, arroja luz sobre lo ocurrido entre los Trastámara y los Reyes Católicos para explicar el presente. Luchas intestinas por el poder, asesinatos en nombre de Dios y la sombra de la conquista de América como sustrato de la España actual. Y una conclusión aplastante, formulada por Verónica Forqué, parte del elenco: “Estamos en un grado de evolución muy bajo”. Una bofetada histórica con música en directo estrenada en el Festival de Cáceres el pasado fin de semana y que pasará por Clásicos en Alcalá, otra de las citas del verano, el 28 y 29 de junio.
El Festival de Almagro rescata tres de los títulos clásicos de la temporada para llevarlos a su entorno natural. Miguel del Arco retomaMisántropo, versión libre del texto de Molière, tras una gira nacional y su paso por el Teatro Español de Madrid. El director no teme que el sustrato filosófico de la historia de Alcestes resulte pesado para el público estival, con el pensamiento dividido entre la obra programada y el tinto de verano en la plaza del pueblo: “El verano es un momento de relajo, también para dedicarlo al pensamiento. El teatro no es teatro de verano o de invierno, sino teatro bueno o teatro malo”. A la producción de Kamikaze se unirán Los Mácbez gallegos de Andrés Lima con adaptación de Juan Cavestany, y la versión de Las dos bandoleras de Carme Portaceli, que une la comedia de Lope con La serrana de la Vera. Carmen Ruíz, una de las dos vengadoras junto a Macarena Gómez, piensa ya en corrales, o en este caso el Espacio Miguel Narros, donde estará el 19 y 20 de julio. La actriz nunca ha pisado Almagro, ni como actriz ni como espectadora: “Imagina lo que es estar allí”. Y habla del público, del ambiente, del viaje. De pasar a formar parte de esa estirpe de cómicos que comenzó hace siglos.