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Fuente: Rosana Torres (elpais.com)
Quiénes y cómo son hoy Romeo, Segismundo, Laurencia, Absalón y otras muchas criaturas que pueblan desde hace siglos los territorios del teatro clásico. Cómo desde una mirada joven, enérgica y escudriñadora se nos puede contar dónde encontrar a esos personajes en nuestra historia más contemporánea, en Ciudad Juárez la lopiana Laurencia nos habla del dolor de las mujeres, en Guantánamo nadie mejor que Segismundo para reflexionar sobre el poder y la pérdida de libertad o en Mendoza es Macbeth quien nos hace ver la violencia en México. Al tiempo se nos muestra cuál es la relación de todos ellos con la sociedad que les rodeaba, con la sociedad que nos rodea. Cómo se les puede analizar y observar desde los puntos de vista más dispares para poder jugar con ellos, reflexionar a través de ellos, corromperlos, reinventarlos y, sobre todo, gozarlos, incluso desde la provocación, la muerte, el dolor, la ironía...
Una posible respuesta a estas y otras muchas cuestiones se puede encontrar buceando en las relecturas y reinterpretaciones que muchos jóvenes profesionales del teatro hacen de los textos clásicos. Está claro que las tablas barrocas atrapan como pocos a las nuevas generaciones de creadores escénicos y a los grupos emergentes propietarios de las últimas tendencias del teatro contemporáneo. Ello se debe también a impulsos externos como Almagro Off, una propuesta nacida hace un lustro como parte del Festival de Teatro Clásico de esa ciudad manchega, que acaba de cerrar con éxito su trigésimo octava edición.
Almagro Off nació convertido en certamen internacional, en el que se pueden lanzar arriesgadas conclusiones, y en el que pueden participar jóvenes de todo el mundo, como directores o dentro de colectivos, pero con una trayectoria que no supere los cinco montajes y con la firme decisión de recrear algún texto del periodo barroco.
A lo largo de estos cinco años han llegado más de 400 propuestas de las que cada año una decena han encontrado el apoyo para encarnarse sobre el escenario. Ello supone que sean vistas no solo por espectadores al uso, sino por un buen puñado de programadores, distribuidores y gestores culturales que posibilitan que los espectáculos valiosos puedan tener vida más allá de Almagro, haciendo giras no solo nacionales. Una plataforma que es especialmente amable con los montajes que se hacen con el premio del certamen.
Este año el jurado de Almagro Off, por unanimidad, ha querido otorgar el primer premio a la compañía griega IDEA Theatre Group y su enérgico, inteligente y divertido montaje Romeo and Juliet for 2. “Un puzzle teatral de varios géneros y estilos, donde destaca el virtuosismo en la composición de los personajes, además de un espléndido trabajo musical en vivo, todo ello sin dejar de transmitir la esencia de la obra de Shakespeare, proporcionando momentos de comedia y drama, humor y ternura, risas y emoción, amor extremo y muerte”, en palabras del jurado.
Natalia Menéndez, directora del Festival de Almagro y muñidora de este certamen está más que satisfecha con la trayectoria de Almagro Off. “Desde el principio fue de mis mayores apuestas y los objetivos se han cubierto más de lo esperado, dando vida nacional e internacional a estos espectáculos”, apunta. “Pero de lo que estoy más orgullosa es de la respuesta de los profesionales: lo han entendido, quieren estar, y en cada edición se nota que cada vez está importando más este certamen”, celebra. Menéndez tiene claro que inventó este proyecto por sentido común: “Es lo que nos habría gustado a mi generación, haber tenido cuando empezamos, con un espacio como La Veleta, una estupenda sala polivalente; además Almagro Off nació con personalidad, no como un engendro que tiene que fermentar”.
Almagro Off también desarrolla talleres con expertos en dramaturgia, verso y música y genera espacios de debate y diálogo con profesionales del sector: actores, directores, dramaturgos, técnicos, agentes artísticos y un largo etcétera.
El espectáculo que se hizo con el galardón en el primer Almagro Off fue La vida es sueño por la Compañía de Titiriteros de la Universidad Nacional de San Martín de Argentina. Tras estrenarse en Almagro, emprendió un circuito internacional de presentaciones cosechando críticas y galardones, realizando en 2011 y 2012 funciones en España, Italia, Brasil y el interior de Argentina.
Giulio Cesare, de Andrea Baracco, ganador del II certamen hizo giras por Inglaterra, España e Italia. La compañía Obskené terminó siendo multipremiada en diversos festivales tras su paso por el tercer Almagro Off con Fuenteovejuna, breve tratado sobre las ovejas domésticas, delicioso montaje que aún continúa su gira. Y el pasado año, Mendoza, de la mexicana compañía Los Colochos, tras hacerse con el primer premio, fue reclamado en diversos escenarios de España, Alemania, La Habana, y en 2015 siguen realizando funciones en todo el territorio mexicano.
También los espectáculos que han tenido una mención especial del jurado dentro de Almagro Off obtienen repercusión. De hecho, los espectáculos de Almagro Off han estado presentes estos años tanto en eventos de carácter público como el Festival Don Quixote de París, el Festival de Olmedo, el Frinje, Festival de Donosti y en numerosos teatros y salas privadas.

Fuente: Jesús Ruiz Mantilla | Rosana Torres (elpais.com) | Foto: Gorka Lejarcegi
De Antígona a las comedias de enredo, de Shakespeare y Rigoletto a Sonrisas y lágrimas,¿qué creación escénica no aporta una visión del mundo y resulta, por tanto, política? Es la respuesta más o menos común, con matices que la enriquecen, a la duda lanzada esta semana por Bob Wilson en la Cuatrienal de Artes Escénicas de Praga. El director estadounidense se preguntaba si cabe hoy hacer un teatro reivindicativo en términos políticos. Propugnaba, frente a las respuestas en ese ámbito, la confusión. Actores, directores y dramaturgos de la escena española entran al debate.
Nuria Espert, actriz y directora. “Creo que Bob Wilson no niega esa posibilidad; simplemente lanza una duda. Era una pregunta pertinente en tiempos de la dictadura, pero en época de libertad, todo tipo de teatro es bienvenido. Yo he hecho siempre teatro político, pero no panfletario. Lo respeto muchísimo. El arte, si es bueno, va unido a la política. El teatro, además, va unido a una vertiente educativa, y eso siempre lleva implícito algo de compromiso”.
José María Flotats, actor y director. “Desde Sófocles, 400 años antes de Cristo, con Antígona, hasta Tony Kushner, en el siglo XX y sus Ángeles en América, pasando por Shakespeare, con El rey Lear, Molière y su Tartufo, Lorca con Yerma o La casa de Bernarda Alba o Bertolt Brecht con El resistible ascenso de Arturo Ui, el gran teatro no ha dejado, también, de ser político”.
Juan Diego Botto, actor y director. “Todo teatro es político, desde los clásicos griegos a las comedias de puertas y sofás. Plantear una distinción es ir contra natura.Se puede hacer conscientemente o sin querer, pero siempre llevará implícita y explícitamente una visión del mundo. Vivimos un cambio profundo de sociedad y paradigmas; en este contexto, el teatro sirve para plantear y resolver dudas”.
Natalia Menéndez, directora del Festival de Almagro. “El quid reside en plantearlo de forma diferente según la época. Pero el teatro de rasgos políticos está triunfando hoy como nada, y más entre los jóvenes, en todo el mundo. El teatro fronterizo, que lidera en España Sanchis Sinisterra, o el teatro-documento que he visto triunfar en México o Perú, basado en testimonios o pruebas de denuncia de hechos concretos, funciona como pocas cosas. Siempre la escena se ha planteado fuertemente desde el compromiso, de Grecia a Shakespeare, Fuenteovejuna, La vida es sueño o Brecht. Así ha sido y será”.
Pedro Casablanc, actor. “No entiendo esa posición de Wilson. Menos cuando él habla de que la sociedad parece querer necesitar impactos y su teatro se basa, sobre todo, en eso y en distintos flashes. ¿De qué me está hablando? Yo no concibo ninguna expresión que no sea política. Más en una época como esta, cuando desde foros como el Teatro del Barrio, nos cuesta sacar tanto adelante espectáculos como el dedicado a [Luis] Bárcenas, el extesorero del PP. Está muy mal visto y no cuenta con apoyos”.
Jordi Galcerán, autor. “Los dramaturgos debemos plantearnos hacer buen teatro; el resto, si lo logramos, viene dado por añadidura. El teatro considerado político, el ideologizado, me parece redundante y normalmente pesado. Insisto: al hacer buen teatro, inevitablemente cae lo demás. Un autor contemporáneo, por lo demás, es imposible que no hable de lo que ocurre, más en un entorno de crisis, pero hay que dejarse llevar ante todo por las historias que contamos, no por las ideas que quisiéramos inculcar”.
Sergio Peris Mencheta, actor y director. “Siempre he creído que nuestro papel es el del bufón del rey. Consiste en soltar a la cara a quien gobierna lo que no hace bien. Otra cosa es que quien está al mando no acuda al teatro. Los patios de butacas adolecen de políticos, y más en épocas como esta. La ventaja que tiene el teatro sobre otras artes para expresar ideas políticas es la inmediatez. Por la mañana, Dolores de Cospedal suelta lo de los pagos en diferido de Bárcenas y por la tarde le hacen un monólogo. Yo soy partidario del teatro como medio de entretenimiento, de partida; es la única manera de despertar interés. Pero plantear la neutralidad, como creo que desearía Wilson, me parece erróneo, porque ésta es enemiga del arte”.
Gerardo Vera, director y escenógrafo. “El teatro y el compromiso político son inseparables. Son acción, intervención decidida, directa, sobre nuestro mundo más inmediato, que ilumina nuestras contradicciones como seres humanos y como ciudadanos con el fin de transformar la realidad. El teatro hoy ya no puede separarse del compromiso con nuestro entorno más cercano, y siempre será ese milagro que se hace posible a través del actor como centro de gravedad indiscutible de un arte que ya nunca deberá reducirse a informar ni a proponer soluciones, sino que nos permitirá profundizar en aspectos únicos de nuestra propia experiencia”.
Magüi Mira, actriz y directora. “¡Cómo no va a ser necesario el teatro político! La vida es política desde que uno se levanta y decide cómo vivir, a todas horas uno se está comprometiendo, y la política es un compromiso que nos correponde asumir a todos. El teatro, aunque no quieras, tiene que ser político. Por cierto, Bob Wilson también hace teatro político”.
Laila Ripoll, dramaturga y directora. “¿Teatro político? ¡Absolutamente! Y hay que abordarlo con rigor, mucho rigor, mucho arte, huyendo del ladrillo... Ya lo inventó Brecht. Todo arte es política, y las gentes del teatro creo que eso lo tenemos muy claro. No hay más que darse una vuelta por los escenarios de nuestro país”.


Fuente: Rocío García (elpais.com)
Las pesadas cortinas de plástico transparente del Matadero de Madrid se abren esta tarde al paso de tres mujeres. Una es directora de escena, las otras dos son actrices. El teatro Español y las naves del Matadero acogen esta temporada, en el inicio del año, las propuestas bien diferentes de estas creadoras, que van desde la locura a la soledad, pasando por el poder y la ambición. Natalia Menéndez, Najwa Nimri y Marta Etura conocen de sobra lo imprescindibles que son los riesgos y los miedos para el éxito. A unos se enfrentan con la mirada fija, sin pestañear, el miedo lo cuidan y acarician para que no salte de manera imprevista e incontrolable.
Natalia Menéndez se enfrentará a un texto de Marguerite Duras en la primera obra que dirige tras hacerse cargo del festival de Almagro, hace ya tres temporadas, y lo hará con una obra, La amante inglesa, que se adentra sin tapujos en la cordura, la locura, el maltrato, el desconocimiento del otro. Najwa Nimri, que ha elegido el color amarillo, ese color tan supersticioso para la gente del teatro —el gran Molière murió en escena llevando un batín de ese color—, se estrena como actriz de teatro tras más de quince años en el cine y la canción. Y lo hará nada menos que con el personaje de Antígona, en la versión de la tragedia que escribió Jean Anouilh y que ha versionado y dirigido el también actor y director Rubén Ochandiano. “Es el primer grito histórico ante el poder”, dice Nimri sobre este personaje al que le ha dado tantas vueltas. En la aventura de Marta Etura, que debuta como directora de escena con Invierno en el barrio rojo, escrita por el estadounidense Adam Rapp, hay un poco de todo. Ganas de mirar desde fuera el trabajo interpretativo, de saber de las dificultades y de controlar el proceso en su totalidad.
No niega Natalia Menéndez (Madrid, 1967) que su formación francesa —es de padre español y madre francesa— ha influido en la elección deMarguerite Duras —“es una mujer que llega al fondo y la esencia de las cosas sin cortapisas, que lo que escribe nunca es banal ni evidente”— para volver a la dirección después de su última puesta en escena conRealidad, de Tom Stoppard en el Centro Dramático Nacional en 2010. La literatura y el teatro francés siempre han estado presentes en la vida y el trabajo de esta mujer que ha tocado no uno sino muchos palos. Licenciada en interpretación y dirección de escena en Madrid, es también traductora y desde hace tres años está al frente del Festival de Teatro Clásico de Almagro. La amante inglesa parte de una crónica periodística sobre el asesinato de un hombre a manos de su mujer sucedido en 1949 en la región francesa de Essonne. El cuerpo de la víctima fue descuartizado y lanzado en pedazos en los trenes de mercancías que pasaban por la zona. Duras transformó esta crónica en una novela y una obra de teatro. “Es una obra que desazona, que habla de emociones, que plantea quiénes son los culpales, los responsables de un crimen, pone al espectador ante la perspectiva de preguntas sin respuestas, son ellos, los espectadores, los que tienen que componer su propia obra”, asegura Menéndez, quien en La amante inglesapresenta, tanto a la asesina como a la víctima, que son mujeres. La obra, con una escenografía muy lírica, tiene dos partes bien diferenciadas. En la primera es interrogado el marido de la asesina y en la segunda es la propia asesina la que se somete a las preguntas de la investigación. “El interrogador no es policía ni juez, se desconoce la profesión, puede ser incluso un escritor o un confesor, incluso un terapeuta. Lo destacable de esta función es que no es nada explícita. He querido crear un espacio de sensaciones”.
La amante inglesa, en la Sala 2 del Matadero, desde el próximo día 30, coincidirá con Antígona, en la Sala 1 desde el 6 de febrero. Se la ve bien a Najwa Nimri (Pamplona, 1972) en el típico camerino teatral, bombillas iluminadas en todo el perímetro de un gran espejo que domina el espacio, donde se agradece el calorcito frente al frío de esas grandes naves del sur de Madrid. 17 años en el mundo del cine —su primera película Salto al vacío, de Daniel Calparsoro es de 1995— y con nueve discos en el mercado, Nimri se estrena en el teatro con Antígona. No ha sido una decisión fácil, confiesa sin complejos. Antígona, basada en la versión de la tragedia que Jean Anouilh escribió en 1942 durante la ocupación alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial, es, en la versión de Rubén Ochandiano, un personaje desgarrador que representa la lucha de la justicia ante el poder y un canto a la libertad. “Rubén ha situado la historia en el presente. En realidad ha presentado un carromato de freaks, con mujeres barbudas, trapecistas y payasos. Tiene una visión bastante moderna de la historia y, aunque no sé cuál será el resultado final, lo que sí estamos comprobando en los ensayos es que es una mezcla de violencia, poesía y comedia”.
El primer papel que le ofrecieron fue el del narrador Anouilh. No tuvo dudas al rechazarlo. “Dije que no porque era más o menos lo mismo que yo estaba haciendo en un escenario como cantante. Me pareció que no iba a explorar lo que yo quería explorar en el teatro. Pensé que iba a ver a todos mis compañeros actuando y que eso me iba a hacer sufrir mucho”. La actriz de Lucía y el sexo o Los amantes del Circulo Polar se decidió meses después cuando, por azares del casting, Ochandiano llegó —“qué tozudo y enérgico es, agotador”— con el gran personaje debajo del brazo. Y ante Antígona, Nimri se arrodilló. “Me daba igual un papel pequeño que uno protagonista. Lo que yo quería era estrenarme en el teatro interpretando. Y me enamoró el momento, todo lo que se contaba en la obra cuadraba y tenía sentido para mí. Tengo la sensación de que vamos a experimentar y a aportar algo a este momento crítico que estamos viviendo”.
Está agotada. Llevan ya más de un mes de ensayos y ella, que se confiesa anárquica, está comprobando con satisfacción que sí, que esa disciplina diaria de interpretación la ha atrapado. “No me estoy topando con excesivas dificultades, excepto el hecho de tener que memorizar un texto entero. Pero es verdad que me doy cuenta de que el cine es algo así como un paseo por un jardín. Aquí no hay trucos, tienes que estar pendiente todo el rato de la intención final del personaje. No te puedes perder en ningún momento”, dice la actriz y cantante.
La que no parece perderse es Marta Etura, a pesar de que se enfrenta por primera vez a una obra como directora de escena. Algo que no aparecía en sus planes. Fue algo casual, cuando el productor y actor Gonzalo de Santiago le propuso la obra Invierno en el barrio rojo. “Me pareció atractivo colocarme en otro lugar, ver todo el proceso al completo, conocer las dificultades desde fuera. Yo soy actriz y me siento actriz, y pensé que esta experiencia me podía nutrir y ayudarme a crecer como intérprete”. Invierno en el barrio rojo, protagonizada por Aura Garrido, Gonzalo Santiago y Raúl Sanz, relata el encuentro de dos amigos con una prostituta durante un viaje a Ámsterdam. La obra, que ya se estrenó en la Sala Mirador y salta ahora al templo por excelencia de la escena teatral, como es el Español, es algo más que un triángulo amoroso. “Habla de la soledad, de lo que nos pasa cuando nos sentimos solos y de cómo nos agarramos a cualquier acto de afecto, aunque sea mínimo, para sobrevivir”, explica su directora, que ha realizado cambios significativos con respecto a su versión anterior. “He de reconocer que no llegué a contar la obra, que tenía más complejidad de la que yo expuse y de la que sentí al leer el guion. Esta vez lo tengo claro. El trabajo previo me sirve para empezar desde otro lugar, con más confianza y teniendo muy presentes los errores que cometí”, añade la actriz de Lo imposible y premio Goya por Celda 211. Es desde la humildad desde la que Etura acomete esta gran aventura. No pretende ser ambiciosa ni pretenciosa. Su objetivo es centrarse en la interpretación de los personajes, que la verdad se transmita al público, olvidándose de grandilocuencias escénicas. Lo que sí pretende es aquello que está en el alma del teatro, que sirva para la reflexión y para remover conciencias, convencida como está de que “la reflexión es el principio de cualquier cambio”.
Locura

La amante inglesa

Esta obra escrita por Marguerite Duras (1914-1996) parte de una crónica de un periodista que contó cómo una mujer mató a su marido y lo descuartizó en diciembre de 1949 en un pequeño pueblo francés, arrojando los pedazos de su cuerpo en los trenes de mercancías. Duras transforma esta crónica y escribe una novela, y más tarde una obra de teatro, en la que es una mujer la que mata a su prima sordomuda. Adaptada y dirigida por Natalia Menéndez, La amante inglesa,protagonizada por Pepe Sancho, Gloria Muñoz y José Luis Torrijo, en el papel del interrogador. La obra se estrenará el 30 de enero en la Sala 2 de las naves del Español del Matadero.
Poder

Antígona

Basado en el texto que Jean Anouilh escribió en 1942 durante la ocupación alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial, el actor Rubén Ochandiano adapta y dirige, junto a Carlos Dorrego, esta versión sobre una Antígona desgarradora, que representa la lucha de la justicia contra el poder opresor. Antígona supondrá el estreno de la actriz y cantante Najwa Nimri en el teatro. En el papel de Antígona, Nimri estará acompañada en el escenario por David Kammenos, Berta Ojea, Toni Acosta, Sergio Mur, Nico Romero y el propio Ochandiano, en el papel de Creón. Habrá música en directo a cargo del pianista Ramón Grau. La obra se estrenará en la Sala 1 del Matadero el próximo 6 de febrero.
Soledad

Invierno en el barrio rojo

Obra del norteamericano Adam Rapp, finalista del Premio Pulitzer en 2004, fue estrenada a finales de 2011 en la sala alternativa Mirador, en Madrid. El próximo 13 de febrero, vuelve a los escenarios, esta vez en la Sala Pequeña del Teatro Español, con cambios significativos en esta obra. Invierno en el barrio rojo supone el estreno como directora de escena de la actriz Marta Etura, Goya a la mejor intérprete de reparto por Celda 211 y una de las participantes en la película Lo imposible, de Juan Antonio Bayona. La obra, que cuenta el encuentro de dos amigos en Ámsterdam con una prostituta, está protagonizada por Aura Garrido, Gonzalo de Santiago y Raúl Sanz.
Disfruta de tus clásicos, es el lema que este año ha elegido la 35 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, que se celebrará entre el 5 y el 29 de julio próximos, en la ciudad castellana, donde participarán 49 compañías de nueve países (México invitado de honor) y nueve comunidades autónomas (33 españolas y 15 extranjeras) que ofrecerán 89 representaciones.

Un total de 54 autores, 38 de ellos contemporáneos, se dan cita en Almagro. Como no podía ser de otra manera no faltarán Lope de Vega, que este año se podrá escuchar en ocho montajes basados en otros tantos textos suyos, Shakespeare, Calderón de la Barca, Molière, Cervantes y Ruíz de Alarcón, pero también encontramos autores actuales que revisitan temas clásicos como el gran arlequín italiano, Ferruccio Soleri, además de Luigi Lunari, Laila Ripoll, Emilio del Valle, Juan Mayorga y Ernesto Caballero, entre otros.
La muestra almagreña también pone de relieve la importancia del figurinismo en el teatro clásico. El homenaje que la muestra dedica cada año a un profesional que haya destacado en su labor a favor de los clásicos, recae en el figurinista Javier Artiñano, profesional esencial para la historia de estos últimos 44 años del teatro, cine y televisión. El Premio Lorenzo Luzuriaga, que anualmente concede FETE-UGT, se entregará al vestuarista y escenógrafo Pedro Moreno, una de las figuras fundamentales del teatro español de las últimas décadas. Y la Iglesia de San Agustín será el espacio que acogerá la exposición Vitín Cortezo (1908-1978): Del auto sacramental a la vida perdularia; organizada por el Museo Nacional del Teatro, dirigido por Andrés Peláez, quien inaugura esta exposición el próximo viernes día 11 de mayo en el Centro Dramático Nacional de Madrid. A estas actividades centradas en grandes figurinistas hay que sumar propuestas como la del espectáculoDonde hay agravios, no hay celos, de la Compañía Mephisto Teatro, cuyo espectacular vestuario está realizado con papel y cartón.
11 directoras y 40 directores conforman la nómina de los responsables de puestas en escena. Entre ellos encontramos a Milena Vlach, Alice Ronfard, Helena Pimenta, Mercedes Castro, Alfonso Zurro, Álex Rigola, Martin Butler o Sergio Peris-Mencheta.
En esta edición la Compañía Nacional de Teatro Clásico recibirá el 12º Premio Corral de Comedias. Esta compañía, fundada en 1986 por Adolfo Marsillach, ha devuelto a la escena los clásicos del barroco español con una factura impecable y ligada, desde su nacimiento, al festival de Almagro donde siempre ha participado con un mínimo de dos espectáculos.

Presupuesto

Natalia Menéndez, directora del festival señala que los recortes le han afectado. Cuenta con un 17,7% menos, lo que significa que el presupuesto se le ha quedado en 1.394.700 euros. “Lo importante es que el equipo del festival hemos diseñado una muestra en la que siempre hemos tenido un objetivo: el disfrute”, y añade “esta edición muestra un abanico teatral donde los autores contemporáneos expresan el patrimonio barroco, tanto en la sección oficial, como en el Almagro off o en el certamen infantil”, dice en referencia a la novedad de este año con la que ha querido dar visibilidad al teatro infantil y familiar.
Como otros años la muestra contará con diferentes espacios escénicos en los que se representarán los espectáculos programados y entre ellos no faltará el mítico Corral de Comedias, único en su género en toda Europa.
Entre los montajes destaca Retratos de la Commedia dell’Arte del Centro Attori Sipario di Milano; El coloquio de los perros, de A Lobeira e Inconstantes; La lengua en pedazos, basada en escritos de Teresa de Jesús, y convertida en una maravillosa obra de Juan Mayorga, quien también es responsable de la versión de La vida es sueño, de Calderón de la Barca que dirige Helena Pimenta, con la CNTC y con un reparto encabezado por Blanca Portillo (en el papel de Segismundo), Marta Poveda y Joaquín Notario. También la CNTC estará presente con otro Calderón: En la vida todo es verdad y todo es mentira, en versión y dirección de Ernesto Caballero. Otro montaje que levanta expectación es el renombrado Coriolano, dirigido por Àlex Rigola con el Teatre Lliure, que se estrena por primera vez en castellano.
Otras compañías que participarán El gato negro, Teatro del Velador, TeatroDRAN, Compañía de Teatro Clásico de Sevilla, los franceses Aigle de Sable, Metrópolis Teatro (con José Sacristán de Don Quijote), Teatro da Cornucópia, El Barco Pirata, Noviembre Teatro y Teatro Corsario con su nueva versión de El médico de su honra.
Escena Erasmus, la Compañía Diagoras Producciones o Peribánez por la Compañía Los Barracos son otras propuestas que llegan a esta muestra que contará con la Celestina. La tragicomedia, de Atalaya. La directora deja claro que el empeño ha sido grande, pero no sólo por parte de la muestra: “Las compañías, tanto las nacionales como internacionales, han realizado un importante esfuerzo para que la muestra saliera como ha salido”, apunta orgullosa por haber recibido 300 proyectos de 28 países interesados en participar. “Lo más importante es que se puede elegir, no es un festival conductista, no es pretencioso, es una programación trabajada, elaborada y buscando el máximo de públicos”, y añade, “hay aventura, juego dialéctico, mucha comedia, homenaje a Lope con ocho montajes, tragedia y espero que la gente se queda pegada a la butaca y que se pueda emocionar y conmover con lo que vea y vivirlo. La cultura es calidad de vida y disfrute y el festival es por lo que apuesta”.
En el Teatro Municipal habrá un Certamen Internacional Barroco Infantil que nace para favorecer la creación escénica en todas sus formas artísticas y este mismo espacio acogerá El lamento de Dulcinea, de la Compañía canadiense Dulcinea Langfelder & Co, que luego viajará al Festival de Aviñón. En la recta final del festival se podrán ver los espectáculos ganadores del I Certamen Internacional Barroco Infantil y del II Certamen Internacional Almagro Off. Otras muchas compañías, teatro en los barrios, Jornadas de Teatro Clásico de Almagro bajo el nombre Judaísmo y criptojudaismo en la comedia española, talleres y múltiples actividades completarán la programación de la muestra.
Menéndez, que depende de la fundación por la que se rige el certamen, señala que ha encontrado apoyo en el nuevo Gobierno autonómico: “Había que explicarlo y han escuchado, son conscientes del motor económico que supone la cultura para su región, y saben que el hecho cultural más importante de Castilla-La Mancha; además la Diputación también hace una apuesta clara y el Ayuntamiento de Almagro y el Inaem se mantienen en su apuesta”.
Fuente: Rosana Torres (www.elpais.com)