Mostrando entradas con la etiqueta Angélica Liddell. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Angélica Liddell. Mostrar todas las entradas


creación colectiva de JOSÉ Y SUS HERMANAS
textos de SÍLVIA FERRANDO, EL CONDE DE TORREFIEL, FEDERICO GRACÍA LORCA, JEAN ANOUILH, SÉNECA y ANGÉLICA LIDELL
dramaturgia y dirección SÍLVIA FERRANDO
intérpretes FRANCESC CUÉLLAR, ALEJANDRO CURIEL, MARTA DÍEZ, CARME GONZÁLEZ, CAROLINA MANERO, GEMMA POLO y GLÒRIA RIBERA
duración 75min
producción PROGRAMA TALENT IT (INSTITUT DEL TEATRE DE BARCELONA)
TANTARANTANA

Hasta hace un par de meses, la transición nos quedaba lejos, a algunos muy lejos. Para otros era aquella época que aparecía al final de los libros de texto desde la ESO a Bachillerato que no se daba porque nunca daba tiempo. Pero eso ha cambiado, y más después de ver cómo un grupo de jóvenes veinteañeros la tienen mucho más presente de lo que podríamos imaginar. 

La compañía, José y sus hermanas, surgida del Institut del Teatre, nos dan un repaso en poco más de una hora. No hay manual de historia que lo supere. A través de una ardua investigación nos presentan cómo ven ellos esta época que debiera estar cerrada, y superada, pero que esta más viva que nunca. La dramaturgia se estructura en 3 cuadros donde se trata indistintamente el franquismo, la Guerra Civil, la transición y la democracia.

Un repaso por el fascismo en Europa, por la Guerra Civil española, por el Franquismo, por los 200 mil desaparecidos que siguen en las cunetas de toda la Península, el capitalismo, el gusto por las obras magnánimas (del mismo edificio del Institut del Teatre al Valle de los Caídos), Federico García Lorca... Los bancos regalan sandwicheras y chorizos es una bala tras otra a la sinrazón española de esconder la mierda debajo de la alfombra.



La puesta en escena es simple pero efectiva. Con un estilo que bebe de compañías de la escena de nuevas escenas como el mismo El Conde de Torrefiel, el espectáculo consigue en determinados momentos integrar al público mientras que en otros juega con la poética y realizan todo un ejercicio de emociones y de tocar la fibra. El segundo cuadro es para enmarcar, preciosista hasta decir basta y entre las palabras de Lorca y "la sangre derramada por los cuerpos", la fibra, la piel, y, sobre todo, los pelos de punta

El público tiene que estar dispuesto a ser increpado, a formar parte de esa historia, quizás por segunda vez o por vez primera. Ya que en la platea se ven caras de todas las generaciones, cosa poco habitual hoy en día y que es todo un gustazo. La visión crítica del montaje es amplia y se puede decir que no deja títere con cabeza. Todo un ejercicio de memoria histórica desde un ángulo que nunca lo habíamos mirado.

La naturalidad con la que se relatan los hechos queda también reflejada en las interpretaciones. Lejos de ser personajes, son simples jóvenes de los que te podrías encontrar en la calle, en la universidad o en un manifestación exigiendo explicaciones del porqué de tanto silencio, de todas aquellas preguntas que aún hoy en día siguen sin respuestas.



Sílvia Ferrando ha logrado entretejer de manera brillante la amalgama de textos y nadie diría que Séneca y Angélica Lidell pudieran encajar de la misma manera en un espectáculo. Salvo eruditos en la materia, fuera de reconocer a Federico García Lorca, muy presente y muy significativa su aparición, el resto son consignas, dardos, preguntas, balas, que en una cierta medida todos a lo largo de nuestras vidas nos hemos hecho o haremos con respecto a los últimos 80 años de historia. 

Los bancos regalan sandwicheras y chorizos es un montaje lleno de sorpresas con un ritmo vertiginoso, donde en 75 minutos se repasan 80 años de vida y de historia. Una buena oportunidad para que los jóvenes (y no tan jóvenes) descubran una época de nuestra historia por boca de aquellos que tampoco la vivieron pero que la explican mejor que algunos que sí que la vivieron y callan, aumentando el silencio. José y sus hermanas rompen el silencio y de qué manera. El primer imperdible de la temporada. ¡Bravo! 

Fuente: Elisa Díez (Butaques i Somnis)

Tras la exitosa edición del 2014 en la que se llegó al 91% de ocupación, el Festival TNT se celebrará del 1 al 4 de octubre y contará con grandes novedades. 25 espectáculos, 1 exposición, 15 coproducciones y 55 representaciones en 4 días. 

Pep Pla destacaba en rueda de prensa que era el festival más TNT que nunca con más propuestas internacionales, con una mirada fija en lo que se está creando en el estado español (espectáculos de Galicia, Córdoba y Madrid) y con la creación de 5 itinerarios para facilitar la tarea al público a la hora de escoger qué le gustaría ver: CONDE (3 espectáculos de El Conde de Torrefiel: Guerrilla: conferència, La posibilidad que desaparece frente al paisaje y Guerrilla:concert; COST ZERO (formado por espectáculos gratuitos: Via Lucis de Angélica Lidell, Públic present 24h de Ada Vilaró, Compra'm de Insectotròpics, Music on cycles de LaDinamo, Monufati de Marcel·lí Antúnez, Maibaum de Jordi Galí e Iceberg de Compañía ES); MADE IN TNT (las 15 coproducciones del festival: Habrá que ir a la guerra que empieza hoy de Pablo Hidalgo, Cosas que se olvidan fácilmente de Xavier Bobés, Pla fix, Latung La La de David Ymbernon, Susurrando a los caballos de Los Moñekos, Entretazas de Eléctrico 28, Caravana de tráilers (G.R.U.A), La coronació de Barbarella de Dimitri Ialta, Compra'm dels Insectotròpics y El Otro de Quim Vilagran y Romain Chat); PUNK (donde se encuentran los espectáculos más irreverentes del festival como: Via Lucis de Angélica Lidell, The blind poet de Jan Laurees, Liberté, Egalité, Beyoncé de PLAYdramaturgia, Hostiando a M de Agnes Mateus y Oro de Nazario Diaz); JO TAMBÉ SÓC TNT (en el que se encuentran las propuestas más participativas como: Una familia balla de Mariona Naudin, Públic present 24h de Ada Vilaró, Entretazas de Eléctrico 28, Rios do Sono de la compañía portuguesa Circolando, El Paseo de Robert Walser de Marc Caellas y Monutafi de Marcel·lí Antúnez).

Mis imperdibles:

VIA LUCIS. AUTORRETRATOS CON POEMAS de Angélica Lidell. Del 29 de septiembre al 4 de octubre. De 18h a 21h. Exposición. Amics de les Arts. Gratuito. Angélica Lidell nos presenta sus fotografías como otra forma de acceder a su paisaje poético. Es un instante pero estamos dentro de su espacio más íntimo.

THE BLIND POET de Jan Lauwers & Needcompany. Jueves 1 de octubre a las 21h. Teatre Principal. 2h 20min. 19€. Obra que inaugura el festival de la mano del reconocido creador escénico belga que gano el Premio a la Trayectoria León de Oro de la Bienal de Venecia 2014. The Blind Poet parte de los árboles genealógicos de los artistas de su compañía para crear una historia basada en sus diversas nacionalidades, culturas y lenguas. Retorne mil años en el tiempo para reflexionar sobre la noción de identidad en la actual Europa multicultural.

COSAS QUE SE OLVIDAN FÁCILMENTE de Xavier Bobés. Viernes 2 de octubre (12:30h, 17h, 20h), Sábado 3 de octubre (11h, 16:30h, 20h), Domingo 4 de octubre (13h, 17h, 20h). Teatre Principal. 1h 15min. 3€. Teatro de objetos es lo que caracteriza las creaciones de Xavier Bobés, un universo mágico que seguro que se repetirá en Cosas que se olvidan fácilmente, un espectáculo fotográfico que transforma los recuerdos y, como el olvido, se inventa nuevos recuerdos. Una vez más recurre a las historias anónimas, a los archivos de una Europa marcada por la fragmentación del territorio y las luchas de poder, pero también mostrará la necesidad vital del ser humano de amar y ser amado.

MAIBAUM de Jordi Galí. Viernes 2 de octubre y Sábado 3 de octubre a las 17:15h. Plaça dels Progrés. 3h. Gratuito. Cinco intérpretes dan vida a este espectáculo de volumen monumental y de contemplación del trabajo comunitario. Durante las dos horas de preparación, el espectador es libre de ir y venir a su antojo, para crear y experimentar el espacio. Jordi Galí explora la relación entre el cuerpo y el objeto a través de instalaciones y construcciones vivas. Su forma se vuelve legible en el momento de la actuación, relevante el sentido y la necesidad de cada gesto.

LIBERTÉ, ÉGALITÉ, BEYONCÉ de PLAYdramaturgia. Viernes 2 de octubre a las 19:45. Escenario del Teatre Principal. 1h 20min. 7€. Un espectáculo que bebe de la danza, de las artes visuales, de la palabra y de la gamberrada ilustrada. Es una celebración de la muerte y de la juventud donde nos prenden fuego porque sí. Es el cuerpo que insiste para poder renacer de otra manera. No es un espectáculo, o sí.

LA POSIBILIDAD QUE DESAPARECE FRENTE AL PAISAJE de El Conde de Torrefiel. Viernes 2 de octubre a las 22h. Teatre Alegría. 1h 20min. 10€. Una sala de juegos donde cuatro personas intentan trascender al sentido de sus acciones sin ninguna connotación moral. Un mapa compuesto por imágenes de naturaleza estética sobre la que se esconde el territorio salvaje de la mente, amenazado por la perversión, el miedo y la debilidad de las leyes morales. Un trayecto narrativo que recorre la escena como un paisaje y a través del cual el público puede avanzar cómodamente por los terrenos más obscuros, perturbadores y violentos de la mente de las personas.

HOSTIANDO A M de Agnès Mateus. Sábado 3 de octubre a las 18:15h. Sala Maria Plans. 1h 30min. 7€. Esto es un cabaret, un cabaret extraño. Hay música, música para hacer ruido y rompernos el cerebro. La violencia es una paréntesis entre dos diálogos. La vida cotidiana se ha convertido en una ficción. El escenario es la realidad, el día a día es una pantomima.

COMPRA'M de Insectotròpics. Sábado 3 de octubre a las 20:30h. Plaça Vella. 45min. Gratuito. Para los que no puedan ir a verlo a Fira de Tàrrega, tienen otra oportunidad en el TNT. Compra'm es una reflexión sobre la felicidad y las distancias creadas en la búsqueda de uno mismo. Un viaje fascinante pero también terrorífico al interior de cada uno. Debajo de la propuesta perversa de comprar a un humano cualquiera, se esconde un ánimo de formular preguntas sobre la felicidad de una manera fresca, humorística e inteligente. La puesta en escena es una fascinante y complejo dispositivo audiovisual que mezcla el live cinema con la dramaturgia surrealista de Esteve Soler, la música de Za! y las escenografías prodigiosas de Jordi Queralt i Guau. Vídeo, pintura, teatro y música en un solo espectáculo.

Toda la programación AQUÍ
Fuente: Esther Alvarado (elmundo.es) | Foto: José Aymá

Sus textos tienen la misma oscuridad reveladora de su teatro, Angélica Liddell (Figueras, 1966) publica en La Uña Rota 'Ciclo de las resurrecciones', bellamente ilustrados con dibujos de Ramón Sanmiquel, en el que recopila 'Primera carta de san Pablo a los corintios', 'You are my destiny' y 'Tandy', seguidos del diario 'La novia del sepulturero' y 'Salmos'. Hablar en persona con la actriz, directora y dramaturga es misión imposible, puesto que vive en Francia, así que un día enviamos un email y, como si fuera una carta de las antiguas, un par de semanas más tarde desembarcan en el buzón sus respuestas.

¿Estas piezas están escritas con la intención de ser representadas tal cual?

La palabra en el ciclo de las resurrecciones no nace para ser representada sino para ser transformada, no nacen como textos teatrales sino como elementos que forman parte de una composición poética, nacen como poesía y no como teatro, luego se organizan gracias al teatro que les confiere una dramaturgia en el seno de un caos que debo resolver. Los textos forman parte del caos y durante los ensayos organizo el caos.

Los textos pueden llegar a transmitir un sentimiento de perplejidad onírica. ¿Qué los inspira?

Hay un deseo de alcanzar la luz a través de las tinieblas, es un viaje desde las tinieblas, es decir, el viaje de la resurrección, que es el mismo viaje que hace Dante en la 'Divina Comedia', cuya inspiración es el amado y la divinización del amado. Círculos ascendentes al borde de la cornisa desde el infierno hasta el Paraíso. Pero sin alcanzar jamás el paraíso. Ni siquiera nacen de los sentimientos sino de las vibraciones primitivas del espíritu que nos ponen en contacto con lo profundo del hombre.

Dice que cree "que es el inicio de una etapa relacionada con lo sagrado". ¿Qué relación tiene con "lo sagrado"?

Hay una necesidad de lo sagrado. Siempre he deseado o necesitado creer en Dios aún a sabiendas de que Dios no existe. Lo sagrado es lo que nos pone en contacto con los movimientos fundamentales del hombre, el nacimiento, la reproducción y la muerte, lo sagrado tiene que ver con la tragedia griega y la transgresión que conduce de manera irreversible a la muerte. Lo sagrado es lo verdaderamente transgresor pues va contra todo orden social y ley, contra el cálculo de la razón, y por eso nos pone en contacto con nuestro verdadero ser, con nuestro camino al borde la cornisa de la desaparición.

¿Cómo definiría su teatro? 

No puedo definir mi teatro, me lo han preguntado muchas veces y me siento incapaz, porque cada vez que entro en una sala de ensayos experimento la misma angustia, las mismas dudas, el mismo terror ante el vacío. Lo que más me apasiona es dejarme influir. Y depende mucho de la experiencia de ese momento, de las lecturas de ese momento, de las demandas de tu espíritu en ese momento, de la identificación, amo la literatura norteamericana, Faulkner, Melville, Flannery O'Connor, Nathaniel Hawthorne, y entre ellos Sherwood Anderson, de cuyo libro 'Winesburg Ohio' escogí un cuento a través del cual podía expresar mis emociones poniendo en escena 'Tandy'. Pero las influencias vienen de cualquier territorio, y en ocasiones depende mucho del azar. Aunque pienso que lo que de verdad atraviesa todo mi trabajo es la antigüedad, la tragedia, los textos bíblicos, la épica, los místicos, toda esa literatura donde todavía no se había matado a Dios. Donde no se le había extirpado al hombre la relación y el conflicto con su espíritu, que no es otra cosa que la fe.

¿Cuándo y cómo decidió que quería dedicarse al teatro?

Cuando era pequeñita ya escenificaba cuentos infantiles, a los siete años dirigía a todo el mundo, hacía el vestuario, escribía, creo que no tuve que tomar una decisión. Ahora sigo haciendo lo que hacía a los siete años. Sin evolución.


Fuente: Javier López Rejas | Foto: Christopher Hewitt (elcultural.es)

El libro Winesburg, Ohio, del autor estadounidense Sherwood Anderson, encendió la chispa de Tandy, la nueva entrega de la incombustible Angélica Liddell (Figueras, 1966) que presenta este jueves en el Festival Temporada Alta de Girona, dentro de su Ciclo de las Resurrecciones. Fue al releer la obra cuando se dio cuenta de que se había convertido "en uno de esos personajes solitarios, grotescos, medio locos de amor, que necesitan crear sus propios dioses para sobrevivir a la imposibilidad de ser feliz". Entre esos personajes se encontraba el forastero y Tandy. A partir del texto, Anderson -y ahora Liddell con Monteverdid de fondo- plantea una cuestión fundamental: ¿son Dios y el amor una misma cosa? "Sherwood nos responde diciendo que necesitamos ser amados, que somos débiles, frágiles, y que no sabemos resolver el conflicto entre la necesidad de estar solos y la necesidad de amar y de ser amados".

¿Qué inercia le ha llevado a volver sobre Winesburg, Ohio?

Coincidió con un momento de mi vida en el que me estoy haciendo las mismas preguntas. Como Dante, en la Divina Comedia, llegados a la mitad de la existencia, metidos ya en una selva oscura, empezamos a necesitar un guía espiritual que nos conduzca a algún lugar donde la luz exista. Empiezas a pensar en la trascendencia, en el valor del espíritu por encima de la decepción de la carne... El mundo espiritual empieza a tener más importancia que el material. Te gustaría creer y deseas cosas que la vida ya no te puede ofrecer. 

¿Qué representan para usted sus protagonistas?

El forastero, que para mí es Dante exiliado, aunque algunos han querido ver a Cristo, extraviado también en la selva del alcoholismo, ve en la niña lo que nadie ve: ve a Dios. Se enamora de ella, del mismo modo que Dante se enamora de Beatriz, se produce una fusión entre el amor sacro y el amor profano, fusión que quedó ya consolidada desde el trecento italiano. El forastero entona una profecía, le dice a la niña que no sea un hombre ni una mujer, que sea Tandy, es decir, que sea el amor. Entonces yo me pregunté qué hubiera sido de la niña si la profecía del forastero se hubiera cumplido. Y ahí apareció como respuesta el síndrome de Clerambault o la erotomanía. Lo que para mí es el amor, el amor verdadero, el que nace para reivindicar la libertad individual frente a la convención y al orden social, ese amor es tratado como una enfermedad. 

¿Son irreconciliables psiquiatría y religión?

Totalmente, la religión es el misterio, la psiquiatría es la asesina del misterio.

¿Consideraría la obra una búsqueda o una ruptura con Dios?

Hay algo más poderoso que la fe y es la necesidad de creer en dios. La búsqueda espiritual de los no creyentes es tan escarpada como la fe, y la fuerza de esa búsqueda nace de la necesidad de Dios, no de la existencia de Dios.

¿Qué respuestas da Monteverdi en el montaje? 

El trabajo es un camino desde el infierno hasta el paraíso. Al final del camino está Monteverdi. Necesitamos milagros y El lamento de la ninfa los produce. 

¿Qué relación tiene esta obra con Carta a San Pablo... su próximo trabajo? ¿Cómo ha estructurado el Ciclo de las Resurrecciones?

Todo el ciclo trabaja con la misma pregunta. Se trata de llegar a la luz mediante las tinieblas. Están conectadas por las tinieblas y por un universo donde lo prerracional conduce las acciones humanas.

Hablando de tinieblas, ¿qué piensa de la clase política ante tanta corrupción? ¿Haría una obra de teatro con todo ello?

Pienso que la única opción es la anarquía, ese NO ESTADO, como propone Chomsky, donde cada individuo es consciente del bien y del mal por sí mismo sin necesidad de ideología ni de partidos. Pero el alma humana no está a la altura del derecho, y por esta razón la anarquía es una utopía. Ahora mismo estoy trabajando con la idea de Dios, en un territorio muy lejano a la actualidad.

¿Qué debería denunciar el teatro en estos momentos?

Bertrand Russell se quejaba del carácter materialista de la sociedad moderna en la que todo debía servir para algo, tener una practicidad, y defendía el arte como aquello que no servía para nada. Yo estoy de acuerdo con él, si el teatro se convierte en denuncia nos quedamos sin ese espacio destinado a la vida espiritual, a la conmoción íntima, a la epifanía y al misterio. Esa es la zona del arte que me interesa. La que me conduce a territorios invisibles.

¿Cómo ve el formato operístico? ¿Le seduce? ¿Ha tenido tentaciones de hacer una gran ópera?

La ópera es ese lugar donde van 800 personas con una ametralladora dispuestas a liquidarte, hagas lo que hagas. Y finalmente lo único que se recuerda con el paso del tiempo son los cantantes, la interpretación... A los grandes directores de teatro jamás se les recuerda por las óperas que han dirigido. Paradójicamente, acaba siendo anecdótico en sus trayectorias. Es un fusilamiento que siempre acaba en anécdota. Pero sí, me gustaría dirigir una ópera y no gastarme un duro en decorados. Al fin y al cabo, la muerte por fusilamiento es segura.

Font: Antoni Ribas | Laura Serra (ara.cat)
La creació contemporània nacional i internacional ha sigut el principal dinamitzador del Temporada Alta dels últims anys. A nivell creatiu, acollint les propostes europees més trencadores i internacionalitzant les catalanes, i també com a revulsiu del seu model de festival, buscant complicitats amb nombrosos festivals d’arreu d’Europa. El moment culminant de la creació més arriscada dins el festival és la Setmana de Programadors, ara rebatejada com la Setmana de la Creació Contemporània. 
Des de dijous fins diumenge el Temporada Alta, amb la col·laboració de l’Institut Ramon Llull, aplegarà 70 programadors, 30 dels quals vénen de festivals i institucions com l’Odéon de París, el festival Foreign Affairs de Berlín, el Teatro Stabile del Veneto, el Festival VIE de Mòdena i la Scène Nationale La Filature de Mulhouse, perquè vegin dotze espectacles i descobreixin el panorama escènic català.
L’amor poètic i dantesc
Angélica Liddell estrena un altre espectacle al festival, ‘Tandy’
Angélica Liddell ha estrenat quatre espectacles al Temporada Alta en els últims cinc anys, i demà obrirà la Setmana dels Creadors amb l’estrena a l’Estat d’un nou muntatge, Tandy (El cicle de les resurreccions). A més d’aquesta dramaturga, guardonada el 2012 amb el Premio Nacional de literatura dramàtica, la Setmana de la Creació Contemporània comptarà amb dos reclams internacionals de primer nivell: Romeo Castellucci, amb Juli Cèsar. Trossos, i Jan Fabre, amb el solo Attends, attends, attends... (Pour mon père).
“Crec que l’amor és una malaltia, però no l’abordo des del punt de vista de la patologia, sinó des del punt de vista poètic”, explica Liddell sobre la història de Sherwood Anderson sobre un borratxo que s’enamora d’una nena de set anys en què està basada Tandy. L’autora, a més, ha fusionat el text amb els seus propis diaris per construir un viatge iniciàtic que li recorda l’amor que Dant sentia per Beatriu i el viatge dels inferns al paradís de la Divina Comèdia i que no està faltat de la seva potència habitual.
“Cada solo que he creat és el fruit d’una empatia personal, gairebé íntima, amb els meus intèrprets”, diu Jan Fabre. “Els meus Guerrers de la Bellesa, com els anomeno, són la meva principal font d’inspiració i la meva única eina per portar la meva feina a l’escenari”, afegeix. El protagonista, i punt de partida d’ Attends, attends, attends..., és l’actor Cédric Charron. A l’obra interpreta un fill “que manté un diàleg imaginari amb el seu pare en el qual li demana que esperi i que sigui pacient; li demana al pare que s’obri al seu temps per tornar a ser un nen una altra vegada i preparar-se per a la mort”, diu Fabre. 
La setmana comptarà amb un altre nom consagrat, en aquest cas del terreny del flamenc. Israel Galván desembarcarà divendres al Teatre Municipal de Girona ambFla.Co.Men. “Hi he treballat amb la ment posada en una idea que era abandonar Israel Galván i buscar, amb la directora d’escena, Patricia Caballero, alguna cosa gran dins les coses senzilles i que girés cap a un flamenc més desemmascarat”, diu el coreògraf sevillà.
Els ‘radicals’ catalans
Xavier Bobés reflexiona sobre el teatre d’objectes amb ‘Monstres’
Els llenguatges escènics sense text, com la dansa i el teatre d’objectes, són els més fàcilment exportables dins una convocatòria internacional com la Setmana de la Creació Contemporània. Un dels noms catalans més destacats a Catalunya en aquesta última disciplina és Xavier Bobés. La seva nova creació, Monstres, es podrà veure divendres a la nit al Teatre de Salt, després d’estrenar-se a finals de setembre al TNT del Centre d’Arts Escèniques de Terrassa, i està concebut com una reflexió sobre els papers dels manipuladors dels objectes que apareixen en el teatre d’objectes. “El manipulador sol ser el súbdit dels objectes, i a l’espectacle el cos del manipulador és com un objecte que manipula altres cossos, de maniquins -va explica Bobés-. Hem treballat en el límit personal en què un creador busca desxifrar quin és el vincle que té amb el que crea. El nostre costat fosc està més a prop del que pensem”, afegeix.
Nao Albet i Marcel Borràs s’han curat en salut amb la llengua del seu últim espectacle. Els sis intèrprets de Los esqueiters parlen en català, castellà, anglès, francès, italià i noruec. De fet, tret d’ells dos, els altres quatre intèrprets no són actors sinó skaters que reflexionaran sobre què fa lliures les persones.
La collita dels anys 80
El projecte #FF80 arriba al final del seu recorregut
El Temporada Alta i El Graner, el centre de creació del Mercat de les Flors, van engegar el 2012 el programa triennal FF80 per donar suport a un grup de coreògrafs i ballarins, sobretot nascut als anys 80, sovint formats a l’estranger i que no ho tenien fàcil per tornar a Catalunya. Aquest any el programa arriba a la seva fi i encara no se sap en quin format reapareixerà l’any que ve, però de moment el públic podrà gaudir dels treballs d’El Conde de Torrefiel, La Veronal, Pere Faura, Aimar Pérez Galí, Maria Campos i Lali Ayguadé.
El barceloní Pere Faura presentarà divendres Sin baile no hay paraíso (La meva història de la dansa), un retorn al seu passat com a ballarí en què reinterpreta amb molt d’humor quatre peces essencials del seu imaginari com a coreògraf i ballarí: La mort del cigne de Maia Plissétskaia; Singing in the rain, el solo de Gene Kelly; You should be dancing, de Febre del dissabte nit, i Fase, d’Anne Teresa De Keersmaeker i Michele Anne de Mey.


Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.es)

La versión extendida del Festival de Otoño (es decir, Festival de Otoño a Primavera) llega a su segunda edición en este curso. El nuevo formato, estrenado el año pasado, en mitad de ciertos prejuicios y suspicacias, acabó dando resultado. Según Ariel Goldenberg, su director, se alcanzó un 80% de ocupación en las butacas de los distintos espectáculos programados. Dato notable si se tiene en cuenta que algunos de los montajes se sostienen en lenguajes escénicos arriesgados y novedosos. De vanguardia, podría decirse. La idea era permitir que aquellas personas que estuviesen interesados en varias obras pudieran hacer su inversión en entradas de una manera más escalonada. Tiene su lógica y parece haber funcionado. Otro debate es si podemos hablar de un festival en sentido estricto. 

A falta de dos o tres confirmaciones, el grueso de la programación está cerrado. Y en ella figuran nombres llamativos del panorama internacional: Angélica Liddell, Israel Galván y el coreógrafo británico Akram Khan, Philippe Decouflé y su compañía DCA, Patrice Thibaud, Tony Servillo con el Piccolo Teatro di Milano... Es lo que se ha podido contratar con los 1'3 millones de euros con los que cuenta en su presupuesto. Será Angélica Liddell la que abra fuego el 4 de octubre en los Teatros del Canal, con Todo el cielo sobre la tierra (El síndrome de Wendy), que viene avalada por la entusiasta recepción que le han brindado en el Festival de d'Avignon y en el Wiener Feswochen de Viena. Y la metáfora del fuego está oportunamente traída. Para Goldenberg esta obra, inspirada en la matanza de Utoya, "es una bomba". "Veremos cómo reacciona el público". Con este título Liddell completa la trilogía sobre China que abrió con Maldito sea el hombre que confía en el hombre: un projet d'alphabétisation y continuó con Ping Pang Qiu, ambas estrenadas en ediciones anteriores del festival. 

Del 30 de octubre al 2 de noviembre, tomará las tablas del Canal el tándem formado por el cómico y mimo francés Patrice Thibaud (heredero de Tati y De Funès) y el instrumentalista Philippe Leygnac. Estrenarán Fair play (Juego limpio). En noviembre (del 27 al 1 de diciembre) el Teatro Pradillo una vertiente escénica, la que funde el teatro tradicional con la performance y las artes plásticas (una mezcla muy del gusto del festival comandado por Goldenberg). La compañía encargada de ejecutarla será El Conde de Torrefie con La chica de la agencia de viajes nos dijo que había piscina en el apartamento, que pone el dedo en la llaga en la insatisfacción crónica de la sociedad contemporánea. 

Para enero de 2014 está previsto el desembarco Philippe Decoufllé en el festival. En Montaje rescata los grandes hitos de su carrera junto a su compañía DCA. El bailarín y coreógrafo francés, uno de los grandes renovadores de la danza mundial, se caracteriza por entreverar en sus producciones las artes circenses, el vídeo y la danza. En el capítulo de danza, se encuentra además otro de los platos fuertes de la cita madrileña, que servirá para cerrarla a finales de junio: una coreografía urdida al alimón por Israel Galván y Akram Khan. Tras su estreno absoluto en el Festival de Grenoble llegará a la capital española. 

Otro de esos momentos estelares lo encarnará el director e intérprete Toni Servillo, célebre por meterse en la piel Giulio Andreotti en el Il divo, el filme de Sorrentino. En mayo de 2014 regresa a nuestros escenarios con Voces desde el interior, una obra de corte neorrealista firmada por el dramaturgo napolitano Eduardo De Filippo, un montaje que recala aquí avalado por el sello de tres de las más prestigiosas formaciones italianas: las del Teatro d'Europa, Teatro di Roma y Teatri Uniti di Napoli. El apartado teatral lo culminará el veterano colectivo belga tg STAN, en junio. Pondrán en escena Trahisons del nobel Harold Pinter. 

El toque lírico lo aportará en mayo en los Teatros del Canal el director de ópera y teatro André Engel, que se suma a la programación con una versión de cámara de la ópera del compositor checo Leos Janacek Katia Kabanova
Fuente: Almudena Ávalos y Francesca Rinciari (smoda.elpais.com)

Dramaturga, directora, actriz. Angélica Liddell (1966) es un hambriento animal escénico que lleva más de 20 años sobre las tablas. Los devotos de esta española, que encabeza la vanguardia europea, le rezan con aplausos de media hora por escupir los tabúes que pocos se atreven a decir. Desde que en 2010 revolucionó el Festival de Avignon con La casa de la fuerza (producción de cinco horas que habla de soledad, humillación y frustración), en Francia la aman y esperan con alfombra roja.
En España, la obra le ha valido el último Premio Nacional de Literatura Dramática, y el 2 de agosto le otorgarán el León de Plata de la Bienal de Teatro de Venecia «por su teatro de resistencia». Será en esta ciudad donde, el 8 de agosto, represente El año de Ricardo, en medio de una gira que ha despertado grandes titulares en periódicos nacionales e internacionales como Le Monde o Le Figaro. En el escenario, Angélica es una fuerza titánica que refleja la gran fragilidad del ser humano. Execra sin pudor y grita con una voz dolorosamente poética. Por supuesto, no es apta para todos los públicos. «Yo no hago teatro para todo el mundo. Nadie lo hace. Ni siquiera El Rey León lo es. Hay personas que jamás irán a ver esos animalitos y otras que nunca vendrá a verme a mí. Por eso me parece legítimo que alguien se levante y se vaya en mitad de mi trabajo».
La artista huye de los reconocimientos públicos, evita ir a recoger premios y confiesa que no va al teatro para no encontrarse con la gente en los patios de butacas. «Tienes que aguantar muchas estupideces y me aburre. Ser antisocial es una manera de entender el mundo. Significa no compartir la idea de la comunidad». El 4 de octubre regresa a Madrid, donde siempre agota localidades, con Todo el cielo sobre la tierra (El síndrome de Wendy) en el marco del Festival de Otoño a Primavera. 
Eligió su apellido por Alice Liddell, inspiradora de Alicia en el País de las Maravillas. Y ha estrenado en Avignon El síndrome de Wendy (protagonista de Peter Pan). ¿De niña le contaban muchos cuentos? 
Con 10 años leía Napoleón en EgiptoEl estrangulador de BostonInterviú y revistas porno mientras otros se entretenían con historias para niños. Mi ídolo era María Antonieta. Y su biografía es lo que más veces he leído en la vida. Quiero recuperar la infancia perdida. Me ha llegado la hora de los cuentos, pero están pervertidos. En esta obra me he rodeado de juventud y belleza con tres Peter Pan que hablan de la pérdida de la juventud.
¿Su familia va a ver sus obras? 
Qué va. Para gran parte de ellos soy una auténtica payasa. Tienen sus vidas, sus familias, sus casas con chimeneas de fuego artificial, sus hipotecas, sus planes de pensiones… El hombre medio es terrible. Lo conozco bien porque yo provengo de la clase media baja española y es deprimente.
¿Por eso se refugió en la escritura? 
Pues sí, era una manera de rebelarme. Que la niña leyera mucho era extraño. Me llevaban al psiquiatra para que no fuera más rara de lo normal. Pero basta que quisieran poner freno a eso para que me entraran ganas de leer y escribir más.
¿Cuándo supo que podría dedicarse al teatro? 
Empecé haciéndolo en la calle, pero hace cinco años me di cuenta de que tenía un sentido. La marginalidad y la precariedad es una estrategia perversa para mantener a algunas compañías en la periferia. Cuando te enfrentas a la presión de un gran teatro o a un público desconocido, encuentras el sentido de tu trabajo y eso, a su vez, se lo da a tu vida. Al llegar a ese punto empiezas a disfrutar y no trabajas con la sensación continua de querer abandonar. Yo he querido dejarlo muchísimas veces.
¿Y desde hace cinco años no le sucede?
Sí, pero porque me mato a trabajar para que no me vuelva a pasar. He aprendido a vivir en el escenario y me he vuelto torpe para la vida.
¿Es más usted sobre las tablas que en la calle?
Inevitablemente. En el escenario me quito máscaras y velos, y rompo el pacto de la hipocresía social. En la vida hay que ser falso constantemente porque, si no, iríamos con unas pistoleras en las caderas. El teatro es un acto de profunda libertad donde me siento libre para decir lo que siento. La careta me la pongo cuando salgo del escenario. Ahí es donde empiezo a fingir para sobrevivir. Uno solo puede existir socialmente mintiendo. Sería insostenible siendo completamente honesto. Por eso creo que el escenario es el único lugar donde se puede trabajar con libertad. 
¿Cómo se describe usted?
Soy una suicida sin suicidio, una criminal sin posibilidad de crimen porque respeto el pacto social. Pero mediante mis obras construyo mis cárceles, mis manicomios que me controlan e impiden que, si un banco me regalara unas pistolas por Navidad, salga a la calle a matar gente [ríe]. Todo llegará [dice seria], porque esto casi lo han hecho.
¿Le interesa la moda? 
Me apasiona. Uno sabe reconocer a los seres excepcionales, y en el mundo de la moda están Vivienne Westwood y Galliano. De pequeña yo dibujaba vestidos. Después con la Singer de pedales de mi abuela empecé a crear mi propia ropa. Era punki, siniestra, gótica, seguidora de Boy George y me hacía mis guardapolvos, las gorras y las faldas. Así, y con los labios de negro, estuve hasta los veintipocos.
Escribe sus obras, las dirige y las protagoniza. ¿Se encarga también del vestuario?
Claro, saber con qué trajes voy a contar forma parte de la composición estética de la escena y de la dramaturgia. Cuando estrenamos Perro muerto en el Centro Dramático Nacional me arrancaba los volantes del vestido. Cada noche tenían que coserlo, pero formaba parte de la propia acción. Intento hacer dramaturgia con todo lo que está a mi alcance. El vestuario es muy revelador porque aporta muchísimas cosas. Es importantísimo. Al próximo que vea salir con chándal y capucha a un escenario le pego un tiro.
¿Los vestidos de La casa de la fuerza eran de Josep Font? 
Sí. Cuando empiezo a crear una obra tengo una paleta de colores con la que comienzo a buscar. Me enamoré de unos vestidos suyos que tenían unas alitas en la espalda y los convertí en una hermosa escena. Luego descubrí a María Escoté y pensé: «Aquí estamos las mujeres vampiras con encajes».
También se ha declarado fan del fútbol, ¿qué le aporta? 
Hace que me olvide de todo. Pero no soy una erudita de este deporte. Soy una hooligan, una salvaje, veo las finales y parece que me juego la vida. Lo sigo de un modo apoteósico. No soporto a los comentaristas que quieren hacer filosofía, ¡que nos dejen en paz! Yukio Mishima hablaba de la guerra de las emociones. Decía que ya no había posibilidad de participar en las guerras, pero sí que vivíamos una batalla de los sentimientos. La nueva épica son todas aquellas manifestaciones en las que entran a jugar las emociones. Y yo vivo el fútbol como si fuera Aquiles.
¿Qué le proporciona más placer? 
Cuando reconozco mi peor parte y la mejor delante de, por ejemplo, un Fra Angélico o una obra de Pasolini. Eso está en manos de la supremacía estética. Una comedia no me salva la vida, lo hace un poema de Houellebecq.
¿Por qué cree que el arte es necesario? 
Porque es lo que nos habla del origen de la alegría y la tristeza humana. Sirve para comprender mejor el mundo. Y si no, no sería lo primero que se censura cuando se implanta un sistema autoritario.
¿Le preocupa el paso del tiempo? 
Me aterroriza. Es mi mayor temor. La decrepitud del cuerpo me da pavor porque está por encima de tu voluntad y se impone el agotamiento. No tengo ninguna fe en eso del abuelito feliz. No me lo trago. Cuando tu padre está en el hospital y ves la gente con la que comparte planta, te vuelves incrédulo. Llegas a un tope de decepción en el que te cuesta hacer un ejercicio de compasión. El sentimiento de piedad por los ancianos me trastorna. Me resulta insoportable ver la vejez en los demás y en el propio cuerpo.
¿No será también por una cuestión de coquetería?
Claro. Después de Las partículas elementales de Houellebecq creo que no debería haberse escrito nada más. Le damos mucha importancia a la intelectualidad, cuando lo que nos hace sufrir, en el fondo, son nuestros objetivos sexuales y la carrera de obstáculos que significan. Todas las piedras que se interponen en el camino entre el amor y tú suponen una fuente de profunda angustia. El cuerpo tiene mucho que decir en la posibilidad del amor y vivimos muy a gusto negándolo. Dile a una persona de 180 kilos cuántas barreras hay entre 180 kilos y el amor. En el fondo, muchas veces lo que te hace sufrir es la piel y estar excluido de la cotización del mercado del sexo.
¿Por eso se machaca en el gimnasio? 
[Ríe]. Lo hago para poder hacer El año de Ricardo; si no estoy en forma, es imposible. El cuerpo tiene tanto valor como la belleza y la juventud.
¿Cree en la juventud?
Cómo no hacerlo. Es lo único que merece la pena, porque llega un momento en el que la decepción te aleja de la idea de humanidad y te desvincula cada vez más.
¿Y qué opina de la gente que se cree siempre joven? Que son auténticos imbéciles que envejecen haciendo el ridículo.
¿Habla de la cirugía estética? 
No. No le puedes negar a nadie el derecho a sentirse mejor. Pero lo que no comprendo es la intrascendencia que se le otorga a la experiencia por encima de la juventud. Si es lo primero lo que realmente nos hace deprimentes.
¿Quiere decir que la experiencia es el arma de los mediocres? 
Es algo que se acaba argumentando cuando uno quiere encubrir su impotencia frente a la vitalidad. Es una manera de cubrir el fracaso.
¿Se considera presumida? 
Me hubiera gustado ser una mujer hermosa. Acabo de crear una pieza que llamaré Kate, y en ella quiero que Kate Moss me abrace, porque, en el fondo, mi deseo más profundo es haber sido tan bella como ella. El único camino que emprenden la fealdad y la vejez es el de la soledad, y eso es muy jodido.
¿Se ha censurado alguna vez? 
Nunca he tenido esa sensación. Escribo lo que digo.
¿Y la han censurado? 
Sí. Cuando estrenamos Y los peces salieron a combatir contra los hombres en 2003. Yo entraba a escena con la bandera de España y un hombre rojo rojísimo me dijo que, por lealtades que tenía con ciertos concejales, la quitara, ya que le acarrearía problemas (como la retirada de subvenciones). Yo preferí cubrirla con una banda negra porque de otro modo nunca hubiera existido ese hecho. Tenía que hacerse evidente que había habido un acto de censura.


Font: Vincenç Batalla (elpuntavui.cat)
“No hi ha res que pagui la pena a la vida més enllà de la joventut i la bellesa”, em respon per correu la dramaturga, directora i actriu figuerenca Angélica Liddell, de 47 anys, dies abans d'estrenar Todo el cielo sobre la tierra com un dels reclams del Festival d'Avinyó 2013. La peça, que de fet va presentar per primer cop a Viena el maig passat però que ara ja té una nova versió, gira entorn el mite de l'eterna joventut amb el subtítol de la síndrome de Wendy (per Peter Pan). “Ens tornem vells, repulsius i depriments”, remata Liddell, que pot impactar un altre cop al festival perquè parteix de la matança d'Anders Breivik a l'illa noruega d'Utoya.
Aquesta també és l'última edició amb l'actual direcció de Vincent Baudriller i Hortense Archampaut que, en una dècada, han aconseguit tenir tant defensors com crítics per les seves apostes agosarades. En el seu adéu, associen la part artística al francès Stanislas Nordey i al congolès Dieudonné Niangouna i sobretot inauguren l'espai de creació i residència La Fabrica com a llegat per als seus successors.
El director Nordey, subversiu políticament a les seves propostes, estrena al pati d'honor del Palau dels Papes l'obra de l'austríac Peter Handke Els pobles, amb les actrius Jeanne Balibar i Emmanuelle Béart, entre d'altres. Niangouna s'inventa la llengua pròpia a partir del seu Brazzaville natal, s'envà a la pedrera La Carrière de Boullbones per barrejar actors europeus i africans en un conte sobre el desert anomenat Shéda.
I Liddell, en aquest primer cap de setmana del festival (fins al 26 de juliol), hi arriba amb dues peces. La primera, que ahir va obrir la programació, és Ping Pang Qiu donada a conèixer al Temporada Alta gironí la tardor passada. Aleshores, aquesta història sobre la massacre de la Revolució Cultural de Mao a través d'una taula de ping-pong, no va poder comptar amb una actriu xinesa que vivia a Madrid per la por que encara exerceix el règim de Pequín.
Ara, per a Todo el cielo sobre la tierra, que comença les representacions aquest dissabte, no només treballa amb dos ballarins de 70 anys trobats als carrers de Xangai sinó també amb una petita orquestra sud-coreana dirigida pel compositor de pel·lícules Cho Young Wuk. A ells hi afegeix quatre actors espanyol, inclosa ella, i un noruec respecte a l'alemany de les funcions de Viena. En realitat, ha canviat tota la primera part.
“Es pot dir que l'obra està feta per a ells, per als dos ballarins de 70 anys que ens superen a tots en força”, explica Liddell sobre el procés de creació. “No estava satisfeta i a Avinyó estreno una altra versió. L'actor noruec és el fantasma d'Utoya, que li canta una cançó de bressol a Wendy. A més, la història comença quinze dies després de la matança d'Udoya quan me'n vaig anar a Xangai.”
I, finalment, l'autora actriu detalla: “Vaig pensar que podia ser una venjança de Wendy per la pèrdua de la joventut. Una cosa que, alhora, compleix el desig Peter Pan: no créixer mai.” Així veu Liddell aquesta matança d'un centenar de joves socialistes noruecs. I aquesta connexió també la porta a resumir que “la pèrdua de la joventut és dolorosa perquè va associada directament a la soledat”.


Fuente: Miguel Ayanz (larazon.es)
Ha maldecido al hombre que confía en el hombre, ha convertido a dictadores en jabalíes y ha denunciado la ceguera de Occidente ante la tragedia de las pateras. El bienestar de Europa ha tenido en su análisis una sonrisa congelada de cuadro barroco detrás del cual su prosa dolorida y sangrante entreveía violaciones y abusos. Pero no todo en ella es política, aunque al final, dicen, todo en la vida lo es. Consagrada, si cabe la expresión, entre los autores independientes de su generación junto a dos o tres nombres más, Liddell vuelve a los escenarios con un nuevo montaje, Ping Pang Qiu, otra de sus ráfagas textuales que echó a andar como canto de amor a un país de cultura ancestral y acabo convertido en un grito de horror ante un régimen inhumano. Por escrito, Liddell respondió a LA RAZÓN sobre este nuevo montaje que llega al Festival de Otoño a Primavera tras estrenarse en el Temporada Alta, una producción de su compañía Atra Bilis en la que, junto a ella, autora, actriz y directora, cuenta en escena con Lola Jiménez, Fabián Augusto Gómez Bohórquez y el habitual Sindo Puche, la otra mitad de la formación.
Este espectáculo nace de su fascinación por China. ¿Qué es para usted? ¿Conocemos China más allá de los tópicos en Occidente?
China se ha convertido en una pasión, es un muro en el que me parto los nudillos de tanto golpear, quiero saber, es un amor difícil, me gustan las cosas difíciles. En general todos funcionamos con tópicos. Hace falta esforzarse mucho para romperlos. De hecho nadie tiene ni idea de «La revolución cultural china», de esa masacre sin precedentes en la historia de la humanidad, el maoísmo fue tan siniestro como el nazismo y la sombra alcanza a la China de hoy. China es la cárcel mas grande del mundo.
Lo define como teatro documental: durante los ensayos se topó con la realidad del régimen chino. ¿Qué ocurrió? ¿Han tratado de censurar la obra?¿Ha tenido problemas concretos?
La persona que iba a participar en la obra había vivido los desastres de la revolución cultural. Cuando se incorporó a los ensayos tuvo miedo de ser denunciada a las autoridades chinas, y abandonó.
Conocer la verdad del régimen de Pekín cambió el espectáculo que pensaba hacer. ¿Cómo lo hizo? ¿Se convirtió en un montaje de denuncia política?
No es una denuncia, expreso mi repugnancia por el exterminio de la libertad de expresión. No es una denuncia, es un acto de amor por el mundo de la expresión.
¿De dónde procede el título?
Del periodo de la «ping pong diplomacy». Dos caníbales, Nixon y Mao, nos dieron un ejemplo de hipocresía política jugando al ping pong, mientras ardía Vietnam y China ya había sido aniquilada.
Ya en su anterior espectáculo presentaba a unos asombrosos acróbatas chinos. ¿Qué le liga a China, de dónde nace esta fascinación?
Voy a ser honesta. La fascinación nace de mi pasión por los hombres chinos, que son los más bellos del planeta. Mi primera relación con China es sexual, es decir, todo nace de una atracción sexual brutal por los hombres chinos.
Su anterior espectáculo era un abecedario en el que repasaba sus filias y, sobre todo, sus fobias, un manual de desencanto contra muchas cosas y personas. ¿En qué momento vital está ahora? ¿Este nuevo Ping Pang Qiu surge de una mirada similar?
Estoy en el momento del aislamiento social, de la desconfianza, de la separación de la idea de comunidad, idea a la que creo que nunca estuve unida. Sí, Ping Pang Qiu surge también de la repulsión.
A lo largo de su carrera ha trabajado con acciones cada vez más arriesgadas, traspasando barreras y alejándose de la comodidad: desde cortes en su propia piel a propuestas no tan impactantes pero, sin duda, arriesgadas como repetir una misma pieza de música una y otra vez. ¿Qué vamos a ver en escena esta vez? ¿Será un montaje impactante, que pueda molestar a cierto tipo de público o en el que se obligue a llevarse a sí misma al extremo de alguna manera?
El riesgo está en el pensamiento, en las ideas, en derribar los tópicos con los que se maneja la gente intelectualmente competente, los «opinionitas». El riesgo está en pensar sin pudor, sin servidumbres.
No es lo mismo conocer China que conocer a los chinos que viven fuera, en España en concreto. ¿Cómo percibe que se relaciona la sociedad española con la comunidad china aquí? ¿Y ellos con nosotros?
No hay relación.
Supongo que la operación policial contra la mafia china, centrada en un empresario, Gao Ping, le pillaría preparando el espectáculo, o en su génesis. ¿Afectó de algún modo la actualidad al resultado de lo que veremos en escena?
A la dificultad para conseguir visados para trabajar con personas chinas.
¿Queda algo de la Angélica Liddell niña-terrible del «Tríptico de la aflicción» en esta obra? ¿Sus obsesiones/aflicciones como la maternidad o la infancia han sido enterradas para dar paso a algo nuevo o siguen ahí?
He escrito la misma obra durante toda mi vida. De hecho «Maldito sea el hombre que confía en el hombre...» comienza con una frase de «Lesiones Incompatibles de la Vida», obra que cerraba el «Tríptico de la aflicción». Y en el nuevo proyecto, las madres no quedan muy bien paradas. Odio a las madres, igual que Peter Pan.
¿Cómo se definiría ahora?
Nunca me defino, pero voy a jugar. Yo diría que me he convertido en una persona con altas dosis de misantropía.
¿Se están escribiendo en España textos dramáticos sobre cosas que interesan, de actualidad?
Si se está escribiendo sobre temas de actualidad es que no se está escribiendo bien. Detesto hablar sobre la actualidad. Actualidad no es realidad. La realidad está pegada a los orígenes del hombre, eso no es actualidad.
¿Es el teatro que necesita o demanda la sociedad, si es que necesita o demanda alguno?
La sociedad no demanda teatro. Vete a Móstoles, a ver si la sociedad demanda teatro.
Decía hace tiempo que no iba al teatro, que no le interesaba. ¿Sigue sin llamarle la atención?
No es que no me interese el teatro; no me interesa la gente a la que me cruzo en el patio de butacas, el besamanos, el saludo ocasional, la gilipollez oportuna, el pesado de turno, el pacto primitivo del mundo que describe Bernhard en «Tala». Eso no lo aguanto. Por eso no voy al teatro. Aprovecho para ver cosas cuando estoy fuera de España. Allí no conozco a nadie. Vivir como creadora... Resumiendo, la mierda me salta a los ojos, eso es suficiente.
DE SHANGHAI A TOULON: HOTELES DE SEXO Y MUERTE
En Angélica Liddell, una actriz hecha verbo, o quizá más una escritora que actúa y dirige, que se desnuda en todos los sentidos, el primero cada vez que se sienta a escribir, prima la necesidad de protegerse del mundo. Lo hace con una paradójica opción artística: una brutal exposición. Convierte su cuerpo en lenguaje y lo retrata y muestra en un blog (puede llegarse a él a través de www.angelicaliddell.com). Desnuda, en sofás y camas de hoteles (a la izda., una imagen tomada en enero en Toulon), Liddell fuerza las convenciones arropada por textos de Mishima o Houellebecq, autores, como ella, en los que el equilibrio entre sexo y muerte se fuerza al límite.