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DIRECCIÓN y DRAMATURGIA: CLAUDIO TOLCACHIR, LAUTARO PEROTTI Y MELISA HERMIDA
INTÉRPRETES: DANIELA PAL, MARTA LUBOS y PAULA RASENBERG
DURACIÓN: 1h 30min
FOTO: SEBASTIÁN ARPESELLA
PRODUCCIÓN: TEATRO TIMBRE4, MAXIME SEUGÉ y JONATHAN ZAK
TEATRE DE SALT (TEMPORADA ALTA 2015)

Atraídos por el teatro argentino de Tolcachir desde que lo descubrimos con La familia Coleman, asistimos ávidos de su teatro con una marcado carácter costumbrista a Dinamo, que no cumple con nada de lo que he narrado hasta la fecha. Olvídate de lo que hayas visto de Tolcachir hasta la fecha, un salto al vacío del dramaturgo y director argentino, donde se deja llevar por la psicodelia y olvida, al menos por una obra, el drama por el drama, que tanto les gusta a los creadores argentinos mostrar. 

Saciados de drama, déjate llevar por una maravillosa puesta en escena que parece dedicada a los amantes de muchas de las películas indies de los USA. Una asfixiante caravana donde transcurre toda la acción. Tres mujeres a las cuales los sueños las abandonaron hace algún tiempo, ven como pasan sus días con una monotonía que las consumen. La aparición del tercer personaje, una inmigrante bielorrusa supondrá un leve pero definitivo trastoque a su aburrida existencia. La incomunicación empezará entonces a marcar el ritmo de las acciones, aunque no hay barrera insalvable.

En poco más de una hora, la historia se cierra con un montón de preguntas que asaltan la mente del espectador, no hay espacio temporal ni físico, es el público quien tiene que imaginarse un contexto para cada una de las escenas. A veces parece como si fuera una simple burbuja en medio de la nada, al que nada pudiera hacerla estallar.

Con dirección y dramaturgia compartida entre Claudio Tolcachir, Lautaro Perotti y Melisa Hermida, hechos que se nota, en todo el montaje, quizás el drama interior sea lo que más recuerde al clásico espíritu Tolcachir. Las interpretaciones abandonan la naturalidad de otros montajes costumbristas y se sumergen en un mundo a medio camino entre la realidad, los sueños y los efectos provocados por las drogas con personajes desestructurados que han desistido en su búsqueda de su lugar en el mundo. Este abandono no supone ningún drama, se agradece el despojo y la opción adoptada del viaje por mundos más contaminados de la mente humana.

Se agradece también que Claudio Tolcachir no haya optado por el camino fácil de hacer más de lo mismo e indagar otros territorios, en los que por lo que parece se va encontrar igual de cómodo que en los que ya transitó en el pasado. Dinamo sigue su camino hacia Burdeos-Murcia... ¡Viva la psicodelia!

DINAMO

by on 17:26
DIRECCIÓN y DRAMATURGIA: CLAUDIO TOLCACHIR, LAUTARO PEROTTI Y MELISA HERMIDA INTÉRPRETES: DANIELA PAL, MARTA LUBOS y PAULA RASENBERG ...
Fuente: Elisa Díez (Butaques i Somnis)

La mejor noticia del verano es el Festival de Otoño de Temporada Alta 2015. En esta edición hay 110 espectáculos, 25 producciones/ coproducciones catalanas, españolas e internacionales y 36 estrenos absolutos. Vamos a llenar las agendas, que ya tardamos! Como la economía no está para tirar cohetes, por mucho que digan, aquí os dejo mis 10+1 imprescindibles de esta edición. Nos vemos en Girona!

DINAMO-Claudio Tolcachir-Teatre de Salt-Viernes 9 de octubre 21h | Sábado 10 de octubre 18h| 30€-22€ | 1h 30min

Impresionate escenografia roulotte, con unas maravillosas actrices argentinas y con música en vivo. La poesía del dramaturgo argentino vuelve a llenar la atmósfera teatral con tres mujeres que ruedan perdidas pero que como viene siendo habitual, Tolcachir llenará de sorpresas a la vuelta de la esquina su camino y por ende también el nuestro.

UBU i LA COMISSIÓ DE LA VERITAT- William Kentridge-Teatre Municipal de Girona- Teatre Municipal de Girona- Domingo 11 de octubre 18h| 36€-22€-12€ | 1h 30min

Combinación explosiva del mundo los títeres, actores de carne y hueso, música, animación, elementos de teatre documental, el espectáculo adapta la sátira sobre el rey enloquecido y despótico y lo traslada al apartheid sudafricano. 

ESTÁ ESCRITA EN SUS CAMPOS- Lagartijas tiradas al sol- Sala La Planeta- Viernes 16 de octubre 21h| 18€ | 1h 30min

En los últimos años, el narcotráfico mexicano ha cambiado: diversificación de substancias, aumento del consumo, más violencia y más profesionalización de las organizaciones criminales. El teatro documental de la compañía Lagartijas tiradas al sol nos acerca a la historia del narcotráfico a través de la vida de El Tigre, un rapero y pequeño narcotraficante.

LE SEC ET L'HUMIDE - Guy Cassiers- El Canal-Diumenge 18 de octubre a las 18h| 28€ | 1h

Guy Cassiers es uno de los referentes europeos de creación escénica. Sus espectáculos combinan tecnología y literatura. El doble proyecto con Temporada Alta que se completará en 2016 con la adaptación de la novela Les Benignes, y que empieza con Le sec et l'humide, un ensayo de Littell donde experimenta con técnicas de distorsión sonoras y nos pone en la piel de un historiador que va perdiendo el control del tema durante una conferencia sobre Degrelle.

L'ÚLTIMA CINTA DE KRAPP- Oskaras Koršunovas- Sala La Planeta- Viernes 23 de octubre 22h | Sábado 24 de octubre 18h| 25€ | 1h

Prepárate para sumergirte en el teatro más intenso y turbador de la escena internacional. Después de Shakespeare, Gorki o Chéjov, le toca el turno a Samuel Beckett y su personaje absurdo Krapp, un hombre que graba su voz para luchar contra el tiempo, un personaje perseguido por las sombras del pasado.

MESURA PER MESURA- Declan Donnellan- Teatre Municipal de Girona- Miércoles 28 de octubre 21h | Jueves 29 de octubre 18h| 36€-22€-12€ | 1h 50min

Y aunque ya se avanzó en julio la presencia de Donnellan, no deja de ser un imprescindible más del festival. Una aproximación a Shakespeare de uno de los directores más reconocidos de Europa con actores rusos del Teatro Puixkin de Moscú. Mesura per mesura es uno de los textos más incisivos con la naturaleza de los gobiernos.

NOTRE PEUR DE N'ÊTRE- Fabrice Murgia- El Canal- Viernes 30 de octubre 21 | 36€ | 1h 20min

Un espectáculo que aborda la soledad extrema de la sociedad hiperconectada con un montaje lleno de recursos expresivos y tecnológicos: video, luces, sombras, sueños y realidad. Fabrice Murgia consigue crear un retrato denso y contundente del ser humano contemporáneo y de su miedo a "no-ser".

EL MATRIMONI DE MARIA BRAUN- Thomas Ostermeier-Teatre Municipal-Dissabte 7 de noviembre 18h y 21h | 36€-22€-12€ | 1h 45min

Ostermeier adapta una de las películas más conocidas de Fassbinder. Teman y Maria Braun se casan durante un bombardeo en medio de la Segunda Guerra Mundial. Dos días después, Hermann marcha al frente y no vuelve. Para sobrevivir, Maria se ve obligada a prostituirse y a aprender las normas de un mundo dominado por los hombres.

THE VALLEY OF ASTONISHMENT- Peter Brook- Teatre Municipal- Sábado 14 de noviembre 21h | Domingo 15 de noviembre 18h | 36€-22€-12€ | 1h 10min

Salvador Sunyer afirmaba en la rueda de prensa que Peter Brook es muy grande (de edad) y es muy grande (en sus creaciones), es el director extranjero que ha estado más veces presente en el Festival. En esta ocasión iniciaremos un viaje de exploración y misterios por el cerebro humano. El montaje permite entender los complejos misterios de la inteligencia y la razón, y está inspirado en el poema épico del persa Farid Attar, La conferencia de los pájaros.

ANTON TXÈKHOV- Michael Pennington- Teatre-Auditori de Sant Cugat- Viernes 4 de diciembre 21h | 26€ | 2h con entreacto de 15min

Tranquilos que no es que Girona se haya anexionado Sant Cugat del Vallés, es la voluntad de que se expanda por todo el país el que implica que dos de los montajes de este año hagan las maletas y se representen en la ciudad del Vallés.Michael Pennington nos presenta un espectáculo sobre la vida de Anton Chéjov escrito, dirigido e interpretado por él mismo.

LOS BICHOS/ LAS PLANTAS- Pablo Messiez- Sala La Planeta- Martes 8 de diciembre 18h | 18€ | 1h 35 min con un entreacto de 10 min

Por fin, alguien nos acerca la dramaturgia de Pablo Messiez, un autor con una poética tan especial que se me ponen los pelos de punta y se me enciende el corazón. Es mi +1 imprescindible. Ambas obras tienen en común la soledad de las vidas de sus protagonistas, Alicia y Natalia, el afán por entender de que están hechas sus respectivas soledades y el deseo de dejar de estar solas.

TODA LA PROGRAMACIÓN AQUÍ

Font: Belén Ginart (ara.cat)
Emilia és la quarta obra que escrius, i tornes a un tema recurrent en tu, la família. Com neix la història?
L’obra neix d’una casualitat, d’una trobada amb la que va ser la meva mainadera. Va ser algú molt important en la meva vida, vivia a casa, em va explicar coses que no recordava de la meva infantesa. Retrobar-la va ser commovedor però també estrany i incòmode.
Per què?
Perquè em va fer sentir que hi havia un amor desequilibrat entre ella i la meva família. Nosaltres érem més importants per a ella que ella per a nosaltres.
Emilia, una mainadera visita l’home a qui va cuidar de petit. Què suposa la seva irrupció?
Coses diferents per a cada personatge. Els desequilibra i posa de manifest, per la seva condició de mirada externa, què passa en aquella família. És la mirada de l’espectador que entra dins de la casa. 
Una casa on tots sembla que tenen una idea equivocada del que vol dir estimar. 
Mentre l’escrivia, l’obra em va portar a internar-me en un infern cada cop més gran, era molt dolorós posar-se al cap d’aquests personatges i sentir que era possible entendre l’amor tan malament, sentir-se tan sol, i tenir tanta por.
Quin és l’infern dels personatges?
L’infern és la por. Por a perdre, por que no els estimin, por a ferir. Tots es mouen per por. Por a la solitud. Tenen una autoestima complexa, molt pobra. Durant els assajos, la paraula que més repetíem era amor, però un amor des de la violència. 
Què ha aportat a la teva dramatúrgia l’escriptura d’ Emilia
Per a mi, l’escriptura continua sent un miracle, jo no em sento escriptor i ho considero molt difícil. Escric, però molt lentament, i ho faig perquè se m’instal·la una història, un personatge o una imatge que necessito escriure, i que per descomptat em diverteix i m’encanta investigar. Però no és que jo tingui alguna cosa al cap que vulgui compondre amb diferents obres. El que sí que m’imposo són reptes, i en aquest cas un era escriure en solitari. 
Quins altres reptes has encarat amb l’obra?
També em suposava un desafiament escriure una obra en què es diuen determinades coses mentre se n’estan pensant d’altres i en passen d’altres. A més, volia desmarcar-me de l’humor. En cada obra intento deixar enrere determinats recursos que ja he provat. 
Estàs molt habituat a treballar amb la teva companyia. Com és la feina amb actors que no coneixies abans?
Jo no vinc amb una maleta plena de recursos, crec en el sentit comú, si em vull comunicar amb els actors he de saber qui són. Odio quan un director fa un gran discurs de com es treballa, la realitat és anar construint a partir del que necessita cada actor, i descobrir amb ell què passa amb el personatge.
A Catalunya ens hem passat molt temps admirant la capacitat que teniu a l’Argentina de fer teatre sense mitjans. Ara ens està passant a nosaltres. Què té de bo i de dolent treballar des de la precarietat?
El que té de dolent és que es pateix, que és tot molt més costós, que has de treballar en una altra cosa, que has d’assajar en hores absurdes, i jo no vull que els actors no puguin viure de la seva feina. El que és bo de l’autogestió és que tens la llibertat de no demanar permís, de fer, i això és un poder enorme: jo no tenia obra i la vaig escriure, no tenia teatre, no tenia diners ni públic i els vaig buscar. 
Us ha acompanyat l’èxit. 
No vull que se’ns digui que al teatre no cal donar-li diners. Al contrari, cal sustentar-ho perquè hi ha gent que es dedica a això, a generar cultura, a generar pensament, també a generar feina. 
Però com l’has viscut, l’èxit?
Intento disfrutar-lo i que no em sembli natural. Quan ets jove, tens por de no poder dedicar-te a això, ara la por és que la pròxima obra no agradi, sempre hi ha raons per tenir por. 
Com és el teu espectador ideal?
M’agrada tot el públic, però no vull fer obres de teatre per a gent de teatre, m’encanta confrontar les meves obres amb qualsevol que passa per la sala i veu l’obra gairebé per casualitat i poder comunicar-me amb ell. El que m’agrada és generar-li una contradicció entre el que pensa i el que sent, entre el cap i el cor. 
'Emilia'. Creació i direcció: Claudio Tolchachir. Amb Malena Alterio, David Castillo, Daniel Grao, Alfonso Lara, Gloria Muñoz. Teatre Lliure de Montjuïc. Fins al 26 d’octubre


Fuente: Justo Barranco (elpuntavui.com)

Dos de los rostros más populares de la pequeña pantalla en los últimos años, Malena Alterio (Aquí no hay quien viva) y David Castillo (el hijo pequeño de Aída), suben desde mañana y hasta el día 26 al escenario del Teatre Lliure de Montjuïc. Junto a los actores Gloria Muñoz, Alfonso Lara y Daniel Grao darán vida a la nueva obra de uno de los autores y directores argentinos revelación de los últimos años, Claudio Tolcachir (Buenos Aires, 1975), que ya logró un enorme éxito en Barcelona con el humor y el dolor de La omisión de la familia Coleman. Una obra que ha ido de gira por más de 30 países pese a que comenzó a representarse en el propio piso bonaerense del director, donde acabó habiendo listas de esperas de meses .

Ahora los actores no son argentinos sino españoles, y la obra no ha ido naciendo a medida que el director ensayaba con los intérpretes, sino que el director la escribió primero y luego se la pasó ya acabada. Pero desde luego Emilia, una obra que habla del miedo a perder el amor y de las cosas que hacemos para no perderlo, es puro Tolcachir. Y aborda su tema estrella: ese lugar de placer y de hartazgo que es la familia. Familias muy disfuncionales cuyos miembros sin embargo son capaces de curiosas e incluso habilidosas estrategias para vivir. En Emilia la historia, ha explicado hoy en el Teatre Lliure, nació del reencuentro con la que fuera su niñera de pequeño, “una mujer muy importante en mi vida, vivía con mi familia”.

“Al reencontrarme con ella -dice el director-, me empezó a contar sin parar muchas cosas de mi infancia como si hubieran sucedido el día anterior. Era una situación entre lo trágico y lo cómico, porque sentía que a esta mujer no le habían pasado cosas después de nosotros. Era conmovedor y extraño porque me parecía que ella estaba colgada del recuerdo. En cambio, yo no recordaba muchas de esas cosas. Sentía que era un amor desparejo, porque nosotros éramos mucho más importantes para ella que al revés”. Y dándole vueltas a esa idea de los amores desparejos nació Emilia, que es el nombre de la niñera de una familia desde cuya perspectiva se cuenta la historia.

Una historia en la que esa niñera (Gloria Muñoz) es una persona que necesita estar dando continuamente amor, y mientras unos la ven como una santa, para otros es una manipuladora; en la que el padre (Alfonso Lara) lo hace todo para ser querido, cree que ha de dar, pagar, para lograrlo, lo que le hace además sentirse el dueño; en la que la esposa (Malena Alterio) confunde el agradecimiento que siente por su marido con el amor; y en la que el hijo (David Castillo) trata de sobrecompensar la frágil situación con su propio amor para mantener la familia unida. “En la casa nadie es natural, son amores empujados para que el otro no sufra. Todos entienden el amor de una manera compleja y están atrapados por el desamor o por un amor para cumplir con una ausencia”, concluye Tolcachir.


Fuente: Julio Bravo (abc.es)
Claudio Tolcachir irrumpió en la escena hace seis o siete años con un fabuloso estruendo a bordo de una de las funciones más adictivas y fascinantes que han podido verse últimamente en España: «La omisión de la familia Coleman». Llegaron después otros dos textos propios, «El viento en un violín» y «Tercer cuerpo» -además de «Todos eran mis hijos», de Arthur Miller-, que le confirmaron como una de las voces más hondas, penetrantes y brillantes del teatro iberoamericano actual.
Autor, director y actor, Tolcachir es en muchos aspectos el mascarón de proa de un puñado de artistas del otro lado del Atlántico que están contribuyendo a lo que se está denominando la «argentinización» de la escena madrileña, con un teatro cercano, latente y sincero. «Yo creo -dice el director-, que no se puede hablar de "argentinización", sino de "madrileñización", porque todos estos movimientos tienen que ver con la identidad; en Buenos Aires sucedió así: qué se quiere contar, qué se necesita contar».
Claudio Tolcachir ha vuelto a España para estrenar su nuevo texto,«Emilia», en Avilés (un lugar que, de la mano de Antonio Ripoll, se ha convertido en una plaza de primera en el teatro español). «Emilia» nace, precisamente, de la necesidad que tenía Tolcachir de contar esa historia, personal aunque no autobiográfica. La memoria de su infancia, recordada a través del relato de la que fue la niñera de su familia, fue el punto de partida para una historia -«la primera que escribo solo», dice-, en la que ha volcado «mís pesadillas, mis angustias, mis miedos y mis fantasías sobre el amor».
En «Emilia» se cuenta la historia del encuentro de Walter con Emilia, su antigua niñera. Él la lleva a su casa, a la que se acaba de mudar junto a su mujer, Carolina, y su hijo, Leo. «La familia -dice Tolcachir- es el entorno donde más desnudos y expuestos estamos, y me servía para contar lo que de verdad me importaba: la necesidad de amar, de constuir y sostener el amor a través de unos personajes que son al tiempo víctimas y verdugos; al contrario que en otras obras mías, aquí los personajes son cómplices de lo que sucede; saben que mienten, y mienten mucho, son cómplices del dolor».

Tintes de thriller

Un sugerente y hermoso espacio creado por Elisa Sanz -Tolcachir lo imaginó en un estado cercano al sueño-, y sutilmente iluminado por Juan Gómez Cornejo enmarca la acción de «Emilia», una obra con tintes de thriller, acre y oscura, con pocas rendijas por las que entra la luz del humor; pero profundamente emocionante. La función es un ovillo desmadejado del que el director va tirando hasta conseguir tensar el hilo; con él ata a los espectadores a una historia llena de corazón y silencios, con personajes llenos de contradicciones y dobles caras.
Es la primera vez que Tolcachir trabaja en una de sus obras con actores españoles. Él se deshace en elogios hacia ellos «por su entrega, su compromiso, su esfuerzo y su talento». El director argentino, un auténtico maestro de actores, logra un quinteto afinado, con interpretaciones sinceras y palpitantes. A la cabeza, Gloria Muñoz, una actriz magnética, de la que es difícil apartar la mirada, incluso cuando no habla; con ella, Alfonso Lara, Malena Alterio, Daniel Grao y David Castillo, igualmente convincentes y entregados.

DRAMATURGIA y DIRECCIÓN: CLAUDIO TOLCACHIR
INTÉRPRETES: INDA LAVALLE, TAMARA KIPER, MÍRIAM ODORICO, ARACELI DVOSKIN, CLAUDIO TOLCACHIR y GONZALO RUIZ
DURACIÓN: 1h 30min
PRODUCCIÓN: TEATRO TIMBRE 4 con el FESTIVAL INTERNACIONAL SANTIAGO A MIL, EL TEMPO_FESTIVAL DAS ARTES, EL FESTIVAL D'AUTOMNE DE PARIS y LA MAISON DES ARTS ET LA CULTURE DE CRÉTEIL
TEATRE ROMEA (GREC 2013)

No sé, así de entrada y después de ser uno de los espectáculos que más esperaba (por las críticas recibidas tras su paso por Madrid) me choca la elección de un espacio como el Teatro Romea para su representación. Nos encanta el teatro argentino. Desde hace un tiempo suspiramos por tener un sector teatral tan fuerte como ellos. Nos encanta su cercanía. Pero luego programamos sus obras en espacios nada adecuados, en este caso el Romea. 

Al principio pensé que hubiera sido ideal para representarlo a dos bandas. La platea a la italiana le juega un flaco favor y aún más la del Romea que tiene el escenario demasiado alto y con la profundidad suficiente para que a para que incluso desde las primeras filas las voces se pierdan y el mensaje no llegue. Ya no es culpa como apuntaban algunos, del acento o sonoridad argentina, sino de que El viento de un violín no está concebido para un tipo de teatro a la italiana donde la distancia entre intérpretes y público sea una pared para seguir el desarrollo de la trama.

El viento en un violín continua con la poética Tolcachir pero la lleva hasta los extremos. La búsqueda desesperada de una pareja de mujeres de un hijo (en el mundo del siglo XXI) las lleva a secuestrar y a "violar" a un hombre. Ellas son de clase baja y él de clase acomodada. Ahora tendrán qué decidir con quién vive el niño que esperan. La historia peca de irrealidad, surrealismo, histerismo y de personajes neuróticos a partes iguales. 

Tolcachir sabe jugar perfectamente la frontera del drama y la comedia. Eso sí, los pocos momentos dramàticos hacen descender el ritmo de acción y son los más flojos de toda la obra, que consigue su máximo esplendor cuanto más descerebrada es la escena.

Si alguna cosa podemos envidiar a los actores argentinos es de su naturalidad interpretativa. Aunque se nota el rodaje del montaje, las interpretaciones son brillantes, con la sorpresa mayúscula del propio Tolcachir como protagonista. Todos destacan, todos están perfectos,, ninguno va a remolque de los demás y la obra fluye, mientras el público disfruta durante 90 minutos.

Dramatúrgicamente le falta algo, demasiadas idas y venidas de personajes, algunas repeticiones innecesarias y un final demasiado abrupto. A Tolcachir le ha faltado dar la puntada final para que El viento de un violín no quedara en algo difuso y demasiado desquiciado. Espero que la próxima neurosis venga en un frasco más pequeño.

EL VIENTO EN UN VIOLÍN

by on 17:55
DRAMATURGIA y DIRECCIÓN: CLAUDIO TOLCACHIR INTÉRPRETES: INDA LAVALLE, TAMARA KIPER, MÍRIAM ODORICO, ARACELI DVOSKIN, CLAUDIO TOLCACHIR...

Font: Jordi Bordes (elpuntavui.cat)
Va forjar-se teatralment com a actor a la companyia de Daniel Veronese. En la primera gira va començar a pensar una història teatral amb el repte que el sorprengués contínuament. La omisión de la familia Coleman va ser aquella obra iniciàtica de presentació. Ara, i fins diumenge, porta El viento en un violín al Romea, dins del Festival Grec, dos anys després d'estrenar-se al Temporada Alta. Aquest cop es presenta amb l'atractiu que el mateix Tolcachir interpreta per primer cop un personatge que ell ha escrit que, per cert, és el seu primer pare de família.
És perillós evocar una imatge poètica (el so que extreu el violí) per a una comèdia. No es pot caure en el ridícul?
Escric tragèdies i li dono els codis de la comèdia. En aquest cas, explico el cas de dues noies que s'estimen i que volen tenir un fill. La seva solució és buscar un home amb qui concebre'l. La situació es va complicant fins que el forcen. Però més enllà de parlar sobre la situació traumàtica (aquesta mena de violació) el que m'interessa és la possibilitat de tenir un fill. Per a ell, a més, la paternitat serà una novetat.
Al personatge, a més, això el centra i li dóna una raó per viure i treballar.
Fins llavors estava perdut, sí.
Ara troba el desig per créixer amb el seu futur fill. També la mare d'ell és capaç de fer de tot perquè el seu fill sigui feliç. A l'obra, hi ha molt d'amor mare-fill, pel qual s'arriba a extrems impensables. M'interessa molt quan la parella de dones, per fi, queda embarassada del noi i es produeix una escena de negociació: qui té més dret a quedar-se'l, elles que són les impulsores del nen i que el guarden al ventre o Darío i la mare, que també és pare biològic, i a més, gaudeixen d'una situació acomodada, li podran garantir millor educació i alimentació.
Com es fa perquè no decaigui la intensitat, després del clímax d'aquesta discussió?
Està tot explicat cronològicament. Hi ha una presentació dels personatges; la violació, que és el nus, i el desenllaç amb la discussió social. La conclusió és que es poden formar nous models de famílies. Es pot construir una felicitat des de la diferència.
Quan va estrenar l'obra a l'Argentina, s'havia acabat d'aprovar la llei igualitària per a parelles homosexuals.
No ho vaig planificar gens. Feia temps que hi treballava. Jo explico les històries que m'interessen. Un cop fetes, m'encanta representar-les.
En tot cas, El viento en un violín no és cap bandera de l'homosexualitat, tot i la coincidència.
Sempre escric personatges heroics, que tenen molta necessitat d'una cosa que els mana. Generalment són maldestres, equivocats, però no pel fet de ser homosexuals o heterosexuals sinó perquè són humans i passen la vida intentant aconseguir el seu objectiu.
Fa dos anys d'El viento... Ja deu tenir un projecte nou?
A l'abril vam estrenar a Buenos Aires Emilia. Ara començarem assajos a Madrid amb un repartiment d'actors espanyols i estrenarem a la tardor.
Veronese, Spregelburd i ara vostè promouen produccions de textos propis amb actors autòctons d'arreu. Però la tradició d'interpretació argentina és diferent de l'espanyola i la catalana. No és un risc?
La meva experiència personal és que tant els actors de Barcelona com els de Madrid són extraordinaris: amb gran sensibilitat i molta intel·ligència i talent. Dirigir el drama Todos eran mis hijos [d'Arthur Miller] va ser una experiència que recordo molt feliç, vaig quedar molt content del resultat. També passa que tothom entén que els intèrprets argentins són com els que giren. I no tots són iguals. Puc dir que he treballat amb molts actors i no n'he trobat dos que facin el mateix recorregut. Perquè una producció sigui un èxit cal que el director tingui una idea clara; que els actors hi confiïn i que la seva representació generi vida a l'escenari. No hi ha l'èxit segur. Aixecar una obra de teatre sempre implica risc.


Fuente: Vis Molina (elcultural.es)

Dicen que el deporte preferido de los argentinos es hablar y hablar, sobre todo de las profundidades del alma humana. Y parece que Tolcachir (Buenos Aires, 1975) es un buen ejemplo de ello. Lleva en la piel el veneno del teatro, porque este enamorado hasta los tuétanos de las artes escénicas se siente actor, director y dramaturgo desde siempre y para siempre. Riguroso, entusiasta y comprometido, Claudio Tolcachir se ha convertido en una de las figuras del teatro independiente de su país con mayor reconocimiento internacional


Comienza su formación en el Instituto Labardén y en la escuela Andamio 90, fundada por Alejandra Boero, figura clave del teatro independiente argentino desde los años 60 y su primera maestra, para continuar luego su aprendizaje junto a otros directores como Juan Carlos Gené y Verónica Oddó, al tiempo que comienza a trabajar en espectáculos profesionales. Hace algo más de una década, en uno de los momentos más críticos de la crisis política y social argentina, fundó en su casa, en el barrio bonaerense de Boedo, un espacio consagrado al teatro con escuela y una sala para las representaciones en la que apenas cabía una treintena de personas. Para llegar a ese espacio había que llamar al timbre número cuatro, y ése fue el nombre que Tolcachir adjudicó a la compañía que acababa de fundar y con la que pasea sus obras por los escenarios del mundo entero cosechando éxitos. "Creé esa compañía por puro divertimento, porque quería estar todo el día con los amigos pasándolo muy bien -explica- Luego, a esa iniciativa lúdica y festiva, hubo que añadirle toda la organización y gestión. Aún hoy, 11 años después, sigo entrando a diario en Timbre 4 con un cosquilleo en el estómago porque sé que ese proyecto está muy vivo y a todos los que estamos ahí nos emociona igual o más que el primer día". 


Curtido en los escenarios desde muy joven, afirma que ser actor le conmueve y a la vez le agota, "la disciplina de las dos funciones diarias es muy dura -reconoce- y, a la vez, es la mejor de las escuelas. A mí la interpretación me ha ayudado muchísimo en mi posterior trabajo de dirección. Y la docencia es como una tabla de salvación, porque te exige muchísimo y eso hace que te aferres a ella y no puedas pensar en nada más, lo que la convierte en una buenísima terapia para preservar el frágil equilibrio mental de los que nos dedicamos a esta profesión". También ha hecho sus pinitos en el cine, disciplina en la que debutó en 1997 protagonizando la cinta Buenos Aires me mata, dirigida por Beda Docampo, y confiesa que el séptimo arte le gusta pero no así la televisión, un terreno en el que nunca ha puesto los pies. Pero lo suyo es, definitivamente, la dramaturgia en todas sus variantes. "En Argentina tenemos un buen teatro, y un público fiel muy entendido que disfruta viendo y reflexionando sobre todo lo que la profesión le ofrece". 


Ahora llega a Barcelona procedente de Lisboa y Oporto, donde ha triunfado estrepitosamente, para presentar en el marco del Festival Grec El viento en un violín, la tercera parte de una trilogía creada por Timbre 4 que empezó con La omisión de la familia Coleman y siguió con Tercer cuerpo. En la primera obra la compañía abordó la desestructuración de una familia con problemas de marginación; en la segunda, Tolcachir incide en las relaciones humanas llevadas a situaciones límite. Y en la tercera, con la que abre una ventana a la esperanza, ahonda en los vínculos entre madres e hijos, pero en los tres casos se trata de un teatro con los mínimos medios en los que la obra se sustenta sobre los diálogos y el trabajo de los actores. "Son tres obras con personajes que chapotean, pero El viento en un violín ofrece un final con un poco de luz entre tanta amargura", explica el director. "Las protagonistas son Lena y Celeste, una pareja formada por dos mujeres que, envueltas en problemas y pobreza, necesitan culminar su historia de amor con un hijo. Para conseguirlo eligen a un hombre que arrastra otros vínculos familiares y a una madre que busca su felicidad. El punto de partida de esta obra surgió ante la pregunta de qué pasaría si dos mujeres forzaran a un hombre a tener relaciones para concebir un hijo. Y eso tomó otra dimensión mayor cuando se me ocurrió imaginarme cómo reaccionarían esas dos mujeres si el hombre en cuestión les planteara su deseo de criar a ese hijo, lo cual iba a complicar las cosas. Y a partir de ahí fueron gestándose en mi cabeza personajes muy extremos". 



Este polifacético hombre de teatro afirma que para dirigir actores "hay que empezar por tener muy claros los tempos, los ritmos, el lugar del clímax, la potencia de las tensiones y la estructura de la obra. Hay que tener muy transitada esa pieza en soledad, sin ninguna interferencia. Luego paso a analizar lo que quiero conseguir de los actores, entendiendo muy bien el recorrido y la evolución de cada personaje. Y ahí empieza luego el trabajo con los intérpretes, que es apasionante. Hay que radiografiar con ellos la idiosincrasia moral y espiritual de esos individuos que protagonizan la obra. Éste es mi método, y lo disfruto intensamente". 

TEXTO: ARTHUR MILLER
ADAPTACIÓN y DIRECCIÓN: CLAUDIO TOLCACHIR
INTÉRPRETES: CARLOS HIPÓLITO, GLORIA MUÑOZ, FRAN PEREA, MANUELA VELASCO, JORGE BOSCH, NICOLÁS VEGA, AMANDA RECACHA, ALBERTO CASTRILLO-FERRER y AINHOA SANTAMARÍA
PRODUCCIÓN: PTCTEATRO y TEATRO POLIORAMA
TEATRO POLIORAMA


Vivimos en una sociedad que nos tienen que ofrecer todo cortado y masticado para que se nos haga más fácil su ingesta. Esta moda ha llegado al teatro y la versión de Claudio Tolcachir de Todos eran mis hijos es un ejemplo de ello. Es posible recortar texto, no digo que no, pero no es necesario masacrarlo. Una obra es un clásico por alguna razón y esta vez a Tolcachir se le ha escapado de las manos la adaptación.

Hora y media, cuando el original llegaría a las dos y media, de absoluto desperdicio de dramaturgia. Pero podía ser éste el caso de que los intérpretes salvaran la función, pero volvemos a encallar el barco. Sin tener demasiado en cuenta la locura con la que aparecen y desaparecen los secundarios del escenario, deberíamos incluso agradecerle a Tolcachir el escaso protagonismo que les ha otorgado.

Pero el suplicio interpretativo llega a su nivel más alto cuando Fran Perea (Chris Keller) aparece en escena, y nos preguntamos porqué después de tantos años no ha aprendido a interpretar. Un tanto de lo mismo, pero rebajado le ocurre a su compañera Manuela Velasco, y a todos aquellos que se suben a las tablas sin la preparación teatral suficiente y sólo por su cara bonita. Pero, por suerte, el timón de este barco encallado lo lleva la pareja teatral de Carlos Hipólito (Joe Keller) y Gloria Muñoz (Kate Keller) que consigue que en sus escenas tanto juntas como separadas veamos un toque de brillantez interpretativa, que aún así no acaba de convencer entre tanto remo a la deriva.

Escenográficamente tampoco funciona, demasiado simple y poco convincente. Es curioso contemplar como, por ejemplo, los intérpretes aluden a una ventana invisible desde la que miran por la noche, en una casa enorme, propia de una familia adinerada, que aquí vive recluida en una especie de caseta para guardar herramientas. Pero nuestra imaginación poderosa, imagina aquello que no tiene forma ni presencia.

Demasiada expectación para un dramaturgo/director que sorprendió a medio mundo con aquella maravilla llamada La omisión de la familia Coleman y que ahora derrapa en su camino hacia la consolidación escénica. Esperemos que éste sólo sea un pequeño tropiezo en la trayectoria con la que todos esperábamos que nos deleitase.

TODOS ERAN MIS HIJOS

by on 14:05
TEXTO: ARTHUR MILLER ADAPTACIÓN y DIRECCIÓN: CLAUDIO TOLCACHIR INTÉRPRETES: CARLOS HIPÓLITO, GLORIA MUÑOZ, FRAN PEREA, MANUELA VELASCO...