Fuente: Liz Perales (elcultural.es)

Concha Velasco (Valladolid, 1939) ensaya estos días Hécuba o los despojos de la guerra, su nuevo espectáculo, en el que viste la máscara de la tragedia griega, género que por extraño que parezca en su larga carrera nunca antes había hecho. Pero también es chocante que una de las actrices más populares de ayer y hoy no hubiera actuado en el Teatro Romano de Mérida hasta el pasado año. Como era de esperar, sucumbió a la magia del lugar pero no quedó satisfecha con el papelito que le tocó interpretar entonces. Y convenció a Jesús Cimarro, director del certamen desde el año pasado, para volver este verano pero a lo grande, como a ella le gusta, con una tragedia a su medida, hecha con los mimbres adecuados: José Carlos Plaza en la dirección y Juan Mayorga como autor de la versión, un tándem ya habitual en las producciones de Cimarro para el festival extremeño.

La perseverancia se cuenta entre las virtudes de la Velasco. Cuando quiere algo, lo persigue insistentemente. Las más de las veces lo consigue, pero no siempre. Por todos es sabido cómo “sedujo” a Luis García Berlanga para trabajar con él casi al final de su carrera (París-Tombuctú). También fue al encuentro de José María Pou y, tras un primer trabajo (La vida por delante), el director catalán decidió hacerle un espectáculo biográfico: Yo lo que quiero es bailar. No hay que tirarle de la lengua. Ella misma confiesa que Alejandro Amenábar le dio calabazas: “Me cuesta mucho que los directores crean en mí”, cuenta a El Cultural en la vorágine de los ensayos de la obra deEurípides. “Pero en el teatro, todos los que han trabajado conmigo han repetido porque yo les amo si me aman”. Y hace memoria de cómo Adolfo Marsillach acabó escribiéndole una obra después de haber trabajado juntos en tres producciones, una de las cuales, Yo me bajo en la próxima ¿y usted?, cosechó un enorme éxito. 

La llamada de galdós


Su prolífica carrera, con un centenar de películas y numerosísimas obras y musicales, le ha permitido trabajar con directores buenos, malos y regulares. Pero si hay que señalar al que cambió el signo de su trayectoria cinematográfica, ése es Pedro Olea, que fue quien le encomendó el personaje de Ro- salía de Bringas en Tormento (1974), basada en la obra de Galdós. Concha Velasco ofreció entonces una de las mejores composiciones de la codicia y la envidia que ha registrado el celuloide y demostró su versatilidad interpretativa: a sus numerosos trabajos como artista de revista musical y de cómica sumó entonces sus cualidades para los papeles dramáticos.

En Yo lo que quiero es bailar la actriz hablaba con mucha guasa de la preparación de un actor y hacía un guiño al “método” cuando comentaba sobre el escenario que el suyo era otro, uno que ella misma había bautizado como “staniswhisky”. 

Concha Velasco tuvo una sólida formación como bailarina, pero en contra de lo que muchos creen, no es para nada una actriz autodidacta: “Siempre digo las cosas que me conviene decir en cada momento. A veces digo que uso el método staniswhisky o que soy autodidacta, pero no es verdad. Desde los diez años siempre he estudiado con directores y profesores. El maestro William Layton me situaba en un segundo plano porque consideraba que no debía estar en primera fila, a pesar de que ya entonces era una estrella del cine. Mis profesores han sido todos los directores con los que he ido trabajando. Y, créame, lo he hecho con lo mejorcito que tenemos en España”.

Con José Carlos Plaza será la cuarta vez que coincida. Juntos han levantado producciones exitosas (como Carmen, Carmen y La rosa tatuada), pero también fueron responsables de la ruinosa Hello Dolly, que la actriz se empeñó en producir con el que entonces era su marido, Paco Marsó, fallecido en 2005. Al final, acabaron perdiendo buena parte de su patrimonio. 

Es preciso subrayar que Concha Velasco pertenece a la estirpe de artistas-empresarias. Quizá porque se forjó en la época en que las compañías estaban capitaneadas por una actriz o un actor de fama, que eran los que al final producían sus propias obras. Aquel modelo siguió siendo explotado por algunos incluso cuando el teatro ya se había convertido en un negocio financiado casi exclusivamente por los poderes públicos.

Así se entiende que, siempre instalada en el teatro comercial, Concha Velasco nunca haya trabajado en el teatro público: “No me llamaban porque debían de pensar que no podrían hacer frente a mi caché”. Lo que explica también por qué ha tardado tanto en llegar a Mérida: “El año pasado, cuando colaboré enHélade, fue para mí como una droga, tuve la sensación de volver a los comienzos de mi carrera, cuando me decía eso de. ‘Yo quiero ser actriz'. Entonces Cimarro me emplazó para hacer Hécuba, la obra entera, con coro y todo. Es la gran tragedia de las tragedias y nunca antes se ha llevado completa a escena en España”.

Apasionada de su trabajo, dice que Hécuba ha entrado en su vida como un fantasma, se ha apoderado de ella y está tomando una dimensión inesperada en su rutina: “Me atrevería a decir que es el personaje más importante que he interpretado en mi carrera después de Teresa de Jesús. Y, al mismo tiempo, el que más huella me está dejando personalmente”. 

La palabra justa


En la obra, Eurípides cuenta el trágico destino de las troyanas que acompañan al ejército griego vencedor tras la caída de Troya. Con ellas viaja Hécuba como esclava. Cuando llega a Tracia, a donde había enviado a su hijo Polidoro para salvarle de la guerra, descubre que el rey Poliméstor le ha dado muerte. Hécuba jura vengarse de él y, como dice Juan Mayorga en su versión del texto, no vacilará en erigirse a un tiempo en acusador, juez y verdugo.

El texto es endiablado, según cuenta la propia Concha Velasco, que lleva semanas entregada a su estudio y memorización: “El lenguaje de Eurípides es riquísimo y difícil de estudiar, me exige mucha concentración, y eso que Mayorga lo ha actualizado. A mis 73 años, en casa no me habla nadie porque me paso el día estudiando. Se trata de un monólogo coreado. Es ella sufriendo, ella magnífica siempre, dando la palabra justa. Esta tragedia de Eurípides ha inspirado otras posteriores, como Hamlet. Es con más derecho que cualquier otra jamás escrita la tragedia de la venganza”.

Llama la atención de una artista como la Velasco que jamás, en su larga trayectoria artística, haya estado ausente de los focos ni de los escenarios. No ha estado desaparecida ni en largo ni en cortos períodos, como le ocurre a tantos actores en una profesión tan inestable. No conoce la pausa, siempre está haciendo una película, una serie o un programa de televisión, o de gira con una obra de teatro. El paso del tiempo tampoco le ha afectado en este sentido: fue popular ayer y lo es hoy. Bien merecida tiene la Medalla al Mérito al Trabajo. Pero es que, además, ha desafiado a los que mantienen que cuando se hace televisión no se debe hacer teatro, pues el público se cansa de ti. No le teme a la sobreexposición: “Antonio Gala me advertía de eso, pero yo creo que son pamplinas. El público ve lo que quiere ver”.

La naturalidad y la sensatez con la que airea sus intimidades familiares y sentimentales en el papel cuché da la medida de cómo no distingue su vida profesional de su vida privada. Y es así, porque así son sus prioridades: “Yo soy vocacional, no soy una actriz por casualidad, no querría ser otra cosa en la vida. He querido ser madre, y lo he sido. Abuela, y lo he sido. He amado a los hombres que he querido, pero mi vocación es tan grande que no ha habido nadie que se haya interpuesto en mi camino. No trabajo por dinero, aunque de algo tengo que vivir, claro. Desde niña he querido ser actriz”. Y sentencia: “Yo soy una cómica, pero la gente que así nos considera no sabe lo que significa esta palabra. Porque yo no soy una cuentachistes, ni una humorista, soy una cómica como lo era Fernando Fernán Gómez”. 


Font: Xavier Castillón (elpuntavui.cat)
La productora gironina Bitò i el Festival Temporada Alta han creat la Fundació La Ciutat Invisible, “una entitat que neix amb la vocació de promoure la cultura, posant en contacte el sector privat i el públic, i apostant per l'excel·lència, la recerca, la innovació i la creació en l'àmbit cultural”. L'objectiu, a mitjà o llarg termini, és impulsar en l'àmbit internacional l'escena catalana i també Girona com a “ciutat del teatre”, amb repercussions importants en la societat, l'economia i la cultura de la ciutat i la seva àrea d'influència. La fundació buscarà noves vies de finançament “diferents i mixtes, entre empreses privades i institucions públiques” per al festival.
La fundació per dins
Amb un patronat presidit pel polític i historiador Joaquim Nadal i amb Agustí Codina (Medplaya) i Salvador Sunyer (Bitò) com a vicepresidents, la nova fundació, presentada ahir a l'Ajuntament de Girona, inclou també el Club de Temporada Alta o Club TA!, el Cercle TA i el Think Tank, que es presenta com la fàbrica d'idees de La Ciutat Invisible, formada per personalitats provinents del món acadèmic, empresarial i periodístic que es reuniran dos cops a l'any per reflexionar sobre un tema en concret. El resultat d'aquestes trobades es plasmarà en un document final que es posarà a la disposició de la societat.
De moment, formen part del Think Tank setze persones, la majoria de les quals tenen forts vincles amb Girona: Xavier Antich (UdG, Fundació Tàpies), Enric Banda (Fundació La Caixa), la consellera empresarial Anna Birulés, Agustí Codina, Joaquim Coello (Aplus), Francesc Fajula (Fundació Banesto), Kim Faura (Telefònica), la filòsofa Marina Garcés, Anna Maria Geli (UdG), Joaquim Nadal, Ignasi Nieto (Banc Interamericà de Desenvolupament), Joan i Josep Roca (El Celler de Can Roca), el productor cinematogràfic Edmon Roch, Salvador Sunyer i la periodista Mònica Terribas. Entre els vocals del patronat, a més de quatre persones vinculades a Bitò, hi ha també Josep Roca i el president de Comexi, Manel Xifra. Ahir es va remarcar que tots els implicats hi participen de manera altruista i que La Ciutat Invisible neix “modestíssimament”, amb un capital fundacional de 30.000 euros.
Pel que fa al Club TA!, que es presentarà al setembre, vol aglutinar “els espectadors amb sensibilitat per la cultura, amb voluntat d'implicació i de suport al festival, i amb ganes de tenir una relació més àmplia amb el món de l'escena i amb el món de la cultura”. Amb un concepte de mecenatge individual, hi haurà tres tipus de quotes i, segons l'aportació, variaran les prestacions que oferirà el festival. El Club TA!, que vol ser més que una associació d'amics de Temporada Alta, es presenta com “l'instrument bàsic de relació entre el festival i la societat civil i, per tant, un motor de noves iniciatives”.
El Cercle TA estarà obert a tots els empresaris que vulguin donar suport a la divulgació i promoció de Temporada Alta i s'impliquin també en el festival a través del patrocini i el mecenatge. Els membres del Cercle es reuniran una o dues vegades a l'any per establir línies estratègiques i d'actuació.

Font: Belen Ginart (ara.cat)
Hi ha llum més enllà del para-sol. Durant el mes d'agost, la sequera de la cartellera catalana (amb honroses i heroiques excepcions) no és l'únic horitzó possible per als aficionats a les arts escèniques. Al cim de les alternatives més llamineres hi ha el Festival d'Edimburg. D'acord, no és una opció econòmica ni fàcil d'improvisar. Però tothom que hi ha anat coincideix que és una experiència que cal viure, com a mínim un cop.
Es parla de Festival d'Edimburg, però seria més precís utilitzar el plural. En una mateixa ciutat, durant el mes d'agost, hi conviuen explosions artístiques de diferents àmbits: literatura, cinema, música clàssica, òpera i, òbviament, teatre, amb tota la riquesa de matisos que pugui connotar la paraula. Pel que fa a les arts escèniques, d'una banda, hi ha el programa oficial, l'Edinburgh International Festival, que té lloc del 9 d'agost a l'1 de setembre. De l'altra, el Fringe, que se celebrarà del 2 al 26 d'agost. Tots dos van néixer el 1947. Acabada la Segona Guerra Mundial, un grup de persones van decidir que les arts podien ser un bon territori per al desgreuge dels països centreuropeus devastats durant el conflicte. Simultàniament al format internacional naixia l'alternatiu, la versió off , avui multitudinària. En l'actualitat, el Fringe acull centenars de companyies vingudes d'arreu que ofereixen la seva feina al carrer i als locals més insospitats, sovint perdent-hi diners perquè pensen que és una oportunitat única per donar-se a conèixer. I l'efervescència creativa que viu a l'estiu la ciutat escocesa deu molt al seu risc.
Per extens i per divers, el programa del Fringe convida a descobrir-lo per un mateix. Resulta molt més fàcil, en canvi, fer-se una bona guia del que val la pena no perdre's del Festival Internacional, el programa oficial. Molt més convencional en el seu plantejament, s'organitza cada any al voltant d'un tema. Enguany explora una mena de zona franca, un mestissatge entre arts escèniques i tecnologia. Aquestes són algunes de les mostres destacades.
'HAMLET'
La mítica companyia experimental radicada a Nova York The Wooster Group (va ser fundada el 1975 per, entre d'altres, Willem Dafoe, i per les seves files hi ha passat gent com Frances McDormand) presenta una versió de l'obra de Shakespeare que és com un joc de miralls. L'espectacle parteix del muntatge de Hamlet protagonitzat el 1964 per Richard Burton: l'auge del cinema va fer que s'enregistrés amb 7 càmeres i el film resultant es va emetre durant dos dies a 2.000 cinemes dels EUA. En teoria totes les còpies s'havien de cremar, però se'n va trobar una a casa de Burton que ha servit de base per al muntatge de The Wooster Group: mentre es projecta el film, els actors de la companyia en reprodueixen mil·limètricament gestos i accions.
'LEAVING PLANET EARTH'
Alta tecnologia al servei de l'espectacularitat en aquest muntatge escrit i dirigit per Catrin Evans i Lewis Hetherington. La peça reconstrueix la història de la humanitat des de la consciència ecològica. Els espectadors són interpel·lats perquè hi diguin la seva.
'METAMORPHOSIS'
L'home-escarbat imaginat per Kafka passat pel túrmix de la tradició de l'Òpera de Pequín i l'aportació de l'Institut de Tecnologia Quanta (Taiwan). Gregor Samsa és víctima i botxí alhora, per la seva obsessió a perseguir els déus d'avui; la família, que el rebutja, representa una societat tan culpable com ell.
'ON BEHALF OF NATURE'
Més ecologia. La compositora, cantant, realitzadora i artista de teatre Meredith Monk visita el festival amb una producció que és un lament sobre la destrucció del planeta per part de l'home. La reacció es busca a partir del contrast: l'univers que es recrea en la peça és un món on els éssers humans, la natura i els elements espirituals creen un tot delicat, demostrant que la interconnexió genera harmonia.
'CORIOLANUS'
Dues bandes xineses de rock omplen l'escena en aquest muntatge interpretat per la Beijing People's Art Theatre. En aquesta versió, el Coriolà de Shakespeare es vol desprendre de l'estigma del dictador per esdevenir un valerós guerrer que porta fins a les últimes conseqüències les seves decisions. Peti qui peti, però per absoluta convicció en la idea d'estar fent el que cal.
UNIVERS BECKETT
La paraula de l'autor irlandès ressona en múltiples formes en aquesta edició del festival. Des de les obres que va escriure per al teatre, sí, però també des de les seves novel·les i fins i tot en els textos que va escriure per a la ràdio. Diferents muntatges en què participen grans noms de l'escena, entre ells David Mamet, que li reten homenatge.
L.A. DANCE PROJECT
La companyia creada pel francès Benjamin Millepied és un dels plats forts del menú de dansa del festival. El seu espectacle aplega coreografies de destacats creadors contemporanis (William Forsythe, Merce Cunningham i el mateix Millepied).
EDINBURGH INTERNATIONAL FESTIVAL
DIVERSOS ESPAIS (EDIMBURG)
Del 9 d'agost a l'1 de setembre

DRAMATURGIA y DIRECCIÓN: CLAUDIO TOLCACHIR
INTÉRPRETES: INDA LAVALLE, TAMARA KIPER, MÍRIAM ODORICO, ARACELI DVOSKIN, CLAUDIO TOLCACHIR y GONZALO RUIZ
DURACIÓN: 1h 30min
PRODUCCIÓN: TEATRO TIMBRE 4 con el FESTIVAL INTERNACIONAL SANTIAGO A MIL, EL TEMPO_FESTIVAL DAS ARTES, EL FESTIVAL D'AUTOMNE DE PARIS y LA MAISON DES ARTS ET LA CULTURE DE CRÉTEIL
TEATRE ROMEA (GREC 2013)

No sé, así de entrada y después de ser uno de los espectáculos que más esperaba (por las críticas recibidas tras su paso por Madrid) me choca la elección de un espacio como el Teatro Romea para su representación. Nos encanta el teatro argentino. Desde hace un tiempo suspiramos por tener un sector teatral tan fuerte como ellos. Nos encanta su cercanía. Pero luego programamos sus obras en espacios nada adecuados, en este caso el Romea. 

Al principio pensé que hubiera sido ideal para representarlo a dos bandas. La platea a la italiana le juega un flaco favor y aún más la del Romea que tiene el escenario demasiado alto y con la profundidad suficiente para que a para que incluso desde las primeras filas las voces se pierdan y el mensaje no llegue. Ya no es culpa como apuntaban algunos, del acento o sonoridad argentina, sino de que El viento de un violín no está concebido para un tipo de teatro a la italiana donde la distancia entre intérpretes y público sea una pared para seguir el desarrollo de la trama.

El viento en un violín continua con la poética Tolcachir pero la lleva hasta los extremos. La búsqueda desesperada de una pareja de mujeres de un hijo (en el mundo del siglo XXI) las lleva a secuestrar y a "violar" a un hombre. Ellas son de clase baja y él de clase acomodada. Ahora tendrán qué decidir con quién vive el niño que esperan. La historia peca de irrealidad, surrealismo, histerismo y de personajes neuróticos a partes iguales. 

Tolcachir sabe jugar perfectamente la frontera del drama y la comedia. Eso sí, los pocos momentos dramàticos hacen descender el ritmo de acción y son los más flojos de toda la obra, que consigue su máximo esplendor cuanto más descerebrada es la escena.

Si alguna cosa podemos envidiar a los actores argentinos es de su naturalidad interpretativa. Aunque se nota el rodaje del montaje, las interpretaciones son brillantes, con la sorpresa mayúscula del propio Tolcachir como protagonista. Todos destacan, todos están perfectos,, ninguno va a remolque de los demás y la obra fluye, mientras el público disfruta durante 90 minutos.

Dramatúrgicamente le falta algo, demasiadas idas y venidas de personajes, algunas repeticiones innecesarias y un final demasiado abrupto. A Tolcachir le ha faltado dar la puntada final para que El viento de un violín no quedara en algo difuso y demasiado desquiciado. Espero que la próxima neurosis venga en un frasco más pequeño.

EL VIENTO EN UN VIOLÍN

by on 17:55
DRAMATURGIA y DIRECCIÓN: CLAUDIO TOLCACHIR INTÉRPRETES: INDA LAVALLE, TAMARA KIPER, MÍRIAM ODORICO, ARACELI DVOSKIN, CLAUDIO TOLCACHIR...

Font: Jordi Bordes (elpuntavui.cat)
Va forjar-se teatralment com a actor a la companyia de Daniel Veronese. En la primera gira va començar a pensar una història teatral amb el repte que el sorprengués contínuament. La omisión de la familia Coleman va ser aquella obra iniciàtica de presentació. Ara, i fins diumenge, porta El viento en un violín al Romea, dins del Festival Grec, dos anys després d'estrenar-se al Temporada Alta. Aquest cop es presenta amb l'atractiu que el mateix Tolcachir interpreta per primer cop un personatge que ell ha escrit que, per cert, és el seu primer pare de família.
És perillós evocar una imatge poètica (el so que extreu el violí) per a una comèdia. No es pot caure en el ridícul?
Escric tragèdies i li dono els codis de la comèdia. En aquest cas, explico el cas de dues noies que s'estimen i que volen tenir un fill. La seva solució és buscar un home amb qui concebre'l. La situació es va complicant fins que el forcen. Però més enllà de parlar sobre la situació traumàtica (aquesta mena de violació) el que m'interessa és la possibilitat de tenir un fill. Per a ell, a més, la paternitat serà una novetat.
Al personatge, a més, això el centra i li dóna una raó per viure i treballar.
Fins llavors estava perdut, sí.
Ara troba el desig per créixer amb el seu futur fill. També la mare d'ell és capaç de fer de tot perquè el seu fill sigui feliç. A l'obra, hi ha molt d'amor mare-fill, pel qual s'arriba a extrems impensables. M'interessa molt quan la parella de dones, per fi, queda embarassada del noi i es produeix una escena de negociació: qui té més dret a quedar-se'l, elles que són les impulsores del nen i que el guarden al ventre o Darío i la mare, que també és pare biològic, i a més, gaudeixen d'una situació acomodada, li podran garantir millor educació i alimentació.
Com es fa perquè no decaigui la intensitat, després del clímax d'aquesta discussió?
Està tot explicat cronològicament. Hi ha una presentació dels personatges; la violació, que és el nus, i el desenllaç amb la discussió social. La conclusió és que es poden formar nous models de famílies. Es pot construir una felicitat des de la diferència.
Quan va estrenar l'obra a l'Argentina, s'havia acabat d'aprovar la llei igualitària per a parelles homosexuals.
No ho vaig planificar gens. Feia temps que hi treballava. Jo explico les històries que m'interessen. Un cop fetes, m'encanta representar-les.
En tot cas, El viento en un violín no és cap bandera de l'homosexualitat, tot i la coincidència.
Sempre escric personatges heroics, que tenen molta necessitat d'una cosa que els mana. Generalment són maldestres, equivocats, però no pel fet de ser homosexuals o heterosexuals sinó perquè són humans i passen la vida intentant aconseguir el seu objectiu.
Fa dos anys d'El viento... Ja deu tenir un projecte nou?
A l'abril vam estrenar a Buenos Aires Emilia. Ara començarem assajos a Madrid amb un repartiment d'actors espanyols i estrenarem a la tardor.
Veronese, Spregelburd i ara vostè promouen produccions de textos propis amb actors autòctons d'arreu. Però la tradició d'interpretació argentina és diferent de l'espanyola i la catalana. No és un risc?
La meva experiència personal és que tant els actors de Barcelona com els de Madrid són extraordinaris: amb gran sensibilitat i molta intel·ligència i talent. Dirigir el drama Todos eran mis hijos [d'Arthur Miller] va ser una experiència que recordo molt feliç, vaig quedar molt content del resultat. També passa que tothom entén que els intèrprets argentins són com els que giren. I no tots són iguals. Puc dir que he treballat amb molts actors i no n'he trobat dos que facin el mateix recorregut. Perquè una producció sigui un èxit cal que el director tingui una idea clara; que els actors hi confiïn i que la seva representació generi vida a l'escenari. No hi ha l'èxit segur. Aixecar una obra de teatre sempre implica risc.

Fuente: Margarita Velasco (elmundo.es)
"Hay muchos Frankenstein hoy en día en la calle, hemos creado muchos monstruos entre todos sin quererlo y ahora se están volviendo contra nosotros". Así describía el productor ejecutivo de 'Frankenstein, el musical', Carlos Javier López, el panorama actual, donde "la criatura" no desentona. La adaptación musical de Frankenstein se estrenó el miércoles en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid, cubriendo la temporada hasta el 18 de agosto.
"La historia de Frankenstein venía perfecta para contar lo que queríamos, una trama de peso, sólida, bonita, pero con un filtro más oscuro", comenta Myriam Carrascoso, directora del espectáculo. También ella lo compara con el fenómeno social presente en España: "Ahora mismo, la sensación de abandono está en las calles, es algo que se siente y esa impotencia, muchas veces, es la que vive la criatura".
Con esta propuesta, la compañía de teatro Butaca Vacía busca innovar el panorama musical español. Carrascoso describe el espectáculo como "una obra de tintes clásico-góticos, un poco al estilo 'Jekyll y mister Hyde'". Además de la idea de un espectáculo distinto, la clave de este 'Frankestein' está en que el personaje "no es un monstruito, está hecho de personas y tiene parte del alma de todas ellas".
Su historia tiene que ver con toda la humanidad: "Trata temas que siempre han preocupado al ser humano: el amor que lastima a la protagonista femenina, la preocupación por vencer a la muerte de Víctor, y, por supuesto, la criatura que sólo tiene deseos de amar y de dar amor, aunque el mundo no le devuelve lo mismo, y eso es lo que nos ocurre muchas veces".
Más allá del personaje que Mary Shelley creó en 1815, la idea de 'Frankestein' se ha reducido a la de un monstruo, que este musical pretende restaurar mediante la ternura.
Suenan de fondo las lúgubres y rotundas melodías del ensayo; culpable de ello es la composición de Martín Arnedo de estilo 'clásico-gótico', en algunas ocasiones con tintes líricos, o 'rock', pero siempre al servicio de las características de cada personaje. Con la escenografía se busca recrear lugares como el pueblo de Ingolstadt, donde se desarrolla la acción de la obra de Mary Shelley.
Dentro del reparto, tanto directora como productor destacan los personajes de Víctor Frankenstein y la criatura, claves para el desarrollo de la obra por "su fuerza, su desgaste físico, su peso moral y emocional". Además de los actores de la compañía, el elenco se completó en Madrid hasta llegar a 40 actores con voz en directo, encima del escenario.
"La idea inicial de Mary Shelley era una novela de fantasmas, pero le salió algo mejor", asegura Carrascosa, encargada también de adaptar la obra. El libreto procura ser lo más fiel posible al 'Frankestein' del siglo XIX, alejado de versiones como 'El jovencito Frankestein' u otras adaptaciones de tendencia rock.
La compañía de teatro La Butaca Vacía tras un año de gira por Andalucía con esta obra, hace suyo el yo me lo guiso yo me lo como. El elenco cumple varias funciones, el vestuario está diseñado por José Antonio Riazzo quien, además, es el 'cover' del actor principal, la regidora encarna también el papel de Mary Shelley, y la directora ha sido la encargada de adaptar el libreto. Incluso la música es de producción propia, a cargo de Santiago Martín Arnedo, "todo es nuestro".