Mostrando entradas con la etiqueta Ernesto Caballero. Mostrar todas las entradas
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Fuente: Rocío García (elpais.com) | Foto: Luis Sevillano
Como si de un mismo río se tratara, eslabones de una misma cadena. Así contempla Ernesto Caballero, el director del Centro Dramático Nacional, la creación teatral en España y así lo mostrará la programación de la temporada 2015-2016 de la institución pública que se ha presentado esta mañana. Las voces más emergentes y dinámicas compartirán escenario con nombres consolidados de la escena española. Será la ocasión de contemplar el trabajo de Denise Despeyroux o Alberto Conejero, junto a directores o dramaturgos de una larga trayectoria, como Gerardo Vera, Juan Mayorga o el propio Ernesto Caballero. “La función de un teatro público es la de impulsar la creación emergente, dotar de medios a los más nuevos y que compartan experiencias y público con los creadores más reconocidos, en un diálogo genuino en el que todos tienen cabida. Se trata de contaminarse mutuamente”, explicó a este diario el director del CDN, que afronta su cuarta temporada al frente de la institución. Con un claro destinatario: el espectador más plural y diverso posible. “El público es lo que nunca debemos olvidar, es el que nos mantiene en este viaje que ofrecemos a viajeros aventureros y no turistas, ese que busca experiencias menos usuales, como un profundo ejercicio de la ciudadanía, explorando mundos ficticios que tienen mucho que ver, sin embargo, con nuestra realidad”, añadió Caballero.
Junto a estrenos y producciones propias del CDN, la temporada que comienza el próximo septiembre acogerá también tres de los montajes más exitosos de este año y que pusieron enseguida el cartel de no hay billetes. Son el caso de El testamento de María, la obra protagonizada por Blanca Portillo y dirigida por Agustí Villaronga; La piedra oscura, el texto sobre el poder de la palabra frente a la barbarie con el espejo de Lorca bien presente de Alberto Conejero que dirige Pablo Messiez y Adentro, el montaje de Tristán Ulloa y Carolina Román.
Los hermanos Karamázov será sin duda uno de los platos fuertes de la temporada próxima. La obra de Dostoievski, en versión de José Luis Collado, estará dirigida por Gerardo Vera, primer montaje de este realizador tras su salida del CDN. El protagonista de Los hermanos Karamázov será Juan Echanove, quien con esta obra se pone por primera vez a las órdenes de Vera. “Sin Echanove yo no habría hecho esta obra de tal envergadura. Fue lo mismo que me pasó con Amparo Baró y Agosto y Nuria Espert y La loba. Echanove tiene una profundidad de pensamiento, de emoción y de verdad difícil de encontrar”, aseguraba esta mañana un entusiasmado Gerardo Vera. Otro de los montajes más esperados es el de Reikiavik, con texto y dirección de Juan Mayorga, todo un peso pesado en la dramaturgia española. Reikiavik, segunda obra que dirige Mayorga, es algo más que en el encuentro de dos campeones de ajedrez, Borís Spassky y Bobby Fischer, en la capital finlandesa en 1972, es una partida en torno al juego de la vida. Reikiavik está protagonizada por Daniel Albaladejo y César Sarachu.
Otras obras que se podrán ver en las dos salas del CDN –el teatro María Guerrero y el Valle Inclán- serán Los caciques, de Carlos Arniches y dirección de Ángel Fernández Montesino; Páncreas, de Patxo Tellería que dirige Juan Carlos Rubio y protagoniza Fernando Cayo, Santiago Ramos y José Luis García-Pérez; La rosa tatuada, una obra de Tennessee Williams que pondrá en escena Carme Portacelli; Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales, de Denise Despeyroux o Insolación, un montaje de Luis Luque sobre texto de Emilia Pardo Bazán, que protagonizará la actriz María Adánez. El propio Ernesto Caballero también estará presente en la programación con La vida de Galileo, de Bertolt Brecht, y El laberinto mágico, de Max Aub.
La presencia internacional, dentro de la sección Una mirada al mundo, vendrá de la mano, entre otros, del coreano Jung-Ung Yang, con El sueño de una noche de verano, de Shakespeare, la Trilogía sobre algunos asuntos de familia, de la compañía colombiana La Maldita Vanidad o el británico Declan Donnellan, que presentará Cuento de invierno, de Shakespeare.
Todos esperan una buena temporada, sobre todo si se tienen en cuenta los datos aportados hoy por la directora del INAEM, Montserrat Iglesias, que acompañó en la presentación al secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle, y al propio Caballero. El balance del INAEM habla de 58 montajes y 725 funciones en la temporada 2014-2015 a los que acudieron un total de 132.000 espectadores. El porcentaje de ocupación fue de un 83%.


Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.es)

Reconoció Ionesco que el chispazo que le inspiró para escribir El rinoceronte fue el auge del nazismo. Cómo poco a poco fue ganando adeptos, pasando de ser un movimiento minoritario de exaltados a ser una marea social que alzó hasta el poder a un psicópata sanguinario. Fue un proceso gradual pero imparable: las camisas pardas y las esvásticas proliferaban por todas partes. También le conmovió (y avergonzó) cómo en la Francia ocupada los colaboracionistas se multiplicaban cada día. Hay que recordar que fueron cuatro (honrosos, admirables) gatos los que se echaron al monte con la Resistencia. “Pero El rinoceronte va mucho más allá de la metáfora antinazi. Su planteamiento la trasciende, por eso no tiene fecha de caducidad”, advierte Ernesto Caballero a El Cultural.

El director del Centro Dramático Nacional reposa en un sillón de su despacho del María Guerrero. Acaba de cortar el ensayo de su adaptación de la parábola de Ionesco, que estrena en este teatro el próximo martes (17). Durante el receso, desgrana su apremiante vigencia y analiza por qué su carga crítica no se ha diluido con el tiempo : “En el fondo, el conflicto que muestra es el de la conciencia individual frente a los proyectos o inercias colectivas. Nos alerta del peligro de que la manada pueda disolver la personalidad”. Un riesgo que se concretó, trágicamente, en el enfrentamiento de los radicales del Atleti y del Depor a la orilla del Manzanares. Puros rinocerontes envistiéndose con ferocidad animal. Pero esa amenaza, la de que la sociedad se vea seducida por ideales totalitarios o conductas degradadas, utiliza muchos señuelos para ganarse feligreses: el patriotismo que conduce al nacionalismo excluyente, las modas azuzadas por la publicidad que desembocan en el consumismo desaforado, la atracción por el dinero y el poder que anega de corrupción las instituciones públicas y financieras...

De todas estas derivas andamos sobrados y por eso Ernesto Caballero ha decidido rescatar el texto de Ionesco, a lo largo de cuyos tres actos los personajes van experimentado una llamativa metamorfosis: pasan de ser personas a rinocerontes. Un proceso que termina por arrinconar al protagonista, Berenger, que ve cómo todo su entorno sufre esta mutación. Primero, le toca de lejos: son tipos desconocidos los que empiezan a lucir cornamenta. Pero, poco a poco, la epidemia le va cercando: de pronto, compañeros de trabajo pasan al otro bando, luego sus amigos y finalmente su pareja. Hasta quedar solo, resistiendo, único bastión de la dignidad humana.


Héroes contra pronóstico

Eso sí, Ionesco no perfila un héroe romántico. Berenger es un borrachín indolente, con la voluntad anulada por el alcohol y la desidia. “Este detalle hace mucho más atractivo El rinoceronte. Ionesco nos presenta a un personaje al que se le ven las costuras. No es un tipo de una pieza”, apunta Caballero. “De hecho, al final reconoce que desearía convertirse en rinoceronte para acabar con su tormento. Para mí representa ese ciudadano anónimo que no se significa, que no se va jactando de sus ideales o de una impecable moralidad, el que responde ‘no sé/no contesta' en las encuestas, que parece pasar de los asuntos comunitarios, pero que luego, en una situación límite, hace aflorar la grandeza de su dimensión humana. Yo tengo mucha esperanza en este tipo de ciudadanos, creo que por ellos empezará la verdadera regeneración”. 


En el montaje del CDN, ese antihéroe lo encarna Pepe Viyuela, cuyo potencial como clown entronca a la perfección con los gustos de Ionesco. Aunque Caballero ha querido limar la “guiñolización” a la que propende el texto (explícita en las acotaciones de Ionesco). Lo acompañan sobre las tablas un elenco numeroso, con José Luis Alcobendas, Fernando Cayo, Ester Bellver, Bruno Ciordia, Janfri Topera... Todos ellos toman el testigo de montajes históricos. El rinoceronte, terminada por Ionesco en 1959, fue la primera obra que le procuró un público amplio e internacional. Ya había escrito La cantante calva (1950) y Las sillas (1952), que hoy son dos de sus obras más populares pero que en su día fueron acogidas con desconcierto. Jean-Louis Barrault la estrenó en el Odeon París en 1959 y sólo un año más tarde Orson Wells estampó su rúbrica en una producción londinense presentada en el Royal Court Theatre, con Laurence Olivier en la piel de Berenger. A España, curiosamente, llegó muy rápido: en 1961, de la mano de José Luis Alonso. Fue exhibida también en el María Guerrero. Luego, apenas hay rastro de este título en nuestras carteleras.

Caballero lo achaca a las dificultades técnicas que entraña cristalizarlo sobre la escena y a la heterodoxia de Ionesco, difícilmente adscribible a corrientes estéticas o ideológicas codificadas como sistemas cerrados. Y aquí surge un debate de gran interés. Porque es cierto que Ionesco ha pasado a la historia como uno de los máximos exponentes del teatro del absurdo. Pero él siempre renegó de ese marchamo. “Lo mío es teatro de la dérisión (burla, risión)”, decía. Se veía a sí mismo como un defensor del teatro tradicional, como “un realista supremo”: “Creo que el sentido de la vanguardia debe ser redescubrir -no inventar- en su estado más puro las formas permanentes y los ideales olvidados del teatro”. Parece una ironía pero no lo es en absoluto, según Caballero: “Ionesco era un hombre de escena total, un autor omnívoro que digería todos los materiales de la realidad y los reciclaba para el teatro. Su lenguaje sigue muy vivo. En él funde el eslogan publicitario, la cita filosófica, el aforismo callejero... Eso es lo que lo hace tan moderno, porque el teatro ha avanzado por ahí y esas combinaciones constituyen el verdadero realismo, no el que formularon algunos autores canónicamente realistas, pero demasiado encorsetados por preceptos ideológicos y carentes de sentido del humor”. 



Suscribe esa visión Alfredo Sanzol, que el año pasado montó Esperando a Godotde Beckett (otro de los emblemas del absurdo) y esta temporada ha vuelto a acreditar su parentesco con este movimiento en La calma mágica, pieza delirante y divertidísima, con una estructura y una intención (homenajear a su padre recién fallecido) perfectamente hilvanada. Y esa es, comenta a El Cultural, también la receta que aplicaron Ionesco, Beckett y compañía: “La etiqueta de ‘absurdo' es poco apropiada, equívoca. Bajo la aparente confusión de sus obras, si escarbas un poco, existe una maravillosa habilidad para construir el caos, para reordenarlo con otras reglas y una precisión extrema en la progresión dramática”. Lo cierto es que su gramática descoyuntada y sus farsas metafísicas ampliaron la experiencia teatral. Y fueron muchos los sucesores que expandieron su legado, algunos tan ilustres como Fernando Arrabal, Edward Albee, Tom Stoppard, Tina Howe, Christopher Durang... 

Ionesco fue siempre un verso suelto, aunque compartiese filias escénicas con una serie de autores: aparte de con el citado Beckett, también con Genet y Adamov. Pero su eclecticismo y el no aferrarse a credos definidos (y definitivos) han mantenido la frescura de su teatro casi intacta. Su condición de exiliado (rumano de origen pero trasterrado en Francia) le inmunizó, como a Berenger, frente a las masas electrizadas por totalitarismos rampantes. Lo dejó dicho en sus diarios: “Terrible exilio, solo, solo estoy, rodeado de gentes que para mí son duras como la piedra, tan peligrosas como las serpientes, tan implacables como los tigres. ¿Cómo se puede comunicar uno con un tigre, con una cobra, cómo convencer a un lobo o a un rinoceronte para que nos comprenda, qué lengua hablar? ¿Cómo hacerle admitir mis valores, el mundo interior que llevo conmigo? De hecho, estando como el último hombre de esta isla monstruosa, yo no represento más nada, salvo una anomalía, un monstruo. Sí, ellos me parecen ser rinocerontes”.




Monstruos de la opinión

Caballero siente una antigua predilección por Ionesco. Estos días bucea en las motivaciones que condujeron al dramaturgo de origen rumano a escribir El rinoceronte. Unas declaraciones suyas, publicadas en Le Monde en 1960, han sido especialmente reveladoras: “Recordé haber estado muy sorprendido en el curso de mi vida por lo que podría llamarse la corriente de opinión, por su evolución rápida, su fuerza de contagio, propias de una verdadera epidemia. La gente se deja subyugar de pronto por una nueva religión, una doctrina, un fanatismo, en fin, por lo que los profesores de filosofía y los periodistas con pretensiones filosóficas denominan ‘el momento necesariamente histórico'. Asistimos entonces a una verdadera transformación mental. No sé si lo habéis observado, pero cuando la gente no comparte vuestra opinión, cuando no podemos entendernos con ellos, tenemos la impresión de hablar con monstruos. Tienen una mezcla de candor y de ferocidad. Os matarían a conciencia si no pensáis como ellos.Y la historia nos ha demostrado en el curso de este último cuarto de siglo que las personas así transformadas no sólo se asemejan a los rinocerontes sino que también se transforman en ellos”. “Ahora bien -sentencia Ionesco-, es muy posible, aunque aparentemente extraordinario, que algunas conciencias individuales representen la verdad contra la historia, contra lo que se denomina la historia. Hay un mito de la historia, que ya sería hora de ‘desmixtificar', ya que la palabra está de moda. Son siempre algunas conciencias aisladas las que representan contra todos la conciencia universal”.

Fuente: Rosana Torres (elpais.com)
El director y dramaturgo Ernesto Caballero (Madrid, 1958) va a cumplir tres años al frente del Centro Dramático Nacional (CDN). Ha pasado de dirigir una compañía marginal a llevar la batuta del teatro público más importante de España. Su mirada apenas ha variado: “El teatro siempre es el mismo. Su conmoción reveladora se produce en diferentes condiciones. Mi búsqueda sigue siendo la misma, capturar en escena ese pez dorado del que habla el maestro Peter Brook”. Por el camino se pierden cosas: “Tal vez haya abandonado cierto ensimismamiento creador al hacer míos otros tantos proyectos de la programación del Centro”.
En esta ocasión, Caballero ha recurrido a uno de los padres del teatro del absurdo Eugène Ionesco y a su bella y potente fábula dramática Rinoceronte, escrita en 1959. Una manera de sacudir a una sociedad, la de hoy, que como la que retrata la obra, adormece ante la propagación y aceptación social de nuevos totalitarismos: “Y el que se convierte en resistente se ve abocado a la soledad y a la marginación, como el protagonista de esta obra”, apunta Caballero. Programar en estos momentos Rinoceronte resulta más que oportuno “porque el humanismo y la conciencia individual corren el riesgo de ser aplastados por arrolladores fenómenos de masas de muy distinto pelaje”.
Este clásico contemporáneo se estrenó en 1961, también en el Teatro María Guerrero (donde vuelve del 17 de diciembre al 8 de enero), con dirección de José Luis Alonso y José Bódalo al frente del reparto. En esta ocasión Pepe Viyuela está a la cabeza de un elenco formado por actores que, haciendo más o menos cine y televisión, han alcanzado prestigio a través del teatro, como Fernando Cayo, José Luis Alcobendas, Ester Bellver, Fernanda Orazi, Juan Antonio Quintana y Juan Carlos Talavera, entre otros.
El tema de la voluntad es, para Caballero, el eje central de este mordaz relato en el que cuestiona la responsabilidad tanto individual como colectiva. “Como por ejemplo, qué postura debemos o podemos adoptar con respecto a la degradación generalizada de la sociedad o ante determinadas propuestas para su radical transformación”, indica el responsable del CDN.
Caballero pertenece a una generación atrapada, y a veces ahogada, entre veteranos consolidados del teatro, como Sanchis Sinisterra, Fermín Cabal o Alonso de Santos y emergentes, pidiendo paso con fuerza, como Juan Mayorga, Ignacio del Moral o García May. Con los primeros comparte su absoluta dedicación a la escritura, con los más jóvenes algo que ya se da en la práctica totalidad de todas las nuevas generaciones del teatro: una formación integral en escritura dramática, interpretación, dirección y otros lenguajes escénicos. Con unos y otros tiene en común, por ser característica imprescindible en este oficio, el aspecto profundamente vocacional. Y desde esa atalaya ha abordado con diferentes organismos teatrales o con su compañía textos clásicos, contemporáneos y propios.
En sus años de andadura aventurera, tan cercana al teatro independiente español, su lucha se centró en levantar proyectos que no fueran inviables, ni por repartos, ni por presupuesto, ni por movilidad, poniendo en valor la dramaturgia española contemporánea. “Hoy sigo llevando a cabo esta labor con más medios y mayor repercusión… Se trata de la misma iniciativa, amplificada…En estos momentos mi objetivo estriba en reformular un proyecto de Teatro Nacional que debe estar estrechamente relacionado con un proyecto de sociedad; así lo entendieron nuestros ilustrados, nuestros liberales, los regeneracionistas del 98 y los intelectuales de la República. Hoy más que nunca vuelve a ser necesaria una apuesta así y ese es ahora mi empeño”.
Sostiene que el papel que deben cumplir los teatros públicos en el entramado escénico actual no es otro que ofrecer al ciudadano espectáculos de excelencia que no pueden ser asumidos por la empresa privada con la que cree que hay que colaborar: “No olvidemos que hablamos de un sector artesanal. Los teatros públicos tienen que asumir más que nunca la función de cohesionar y dotar de autoestima a la sociedad”, dice este hombre cuyo programa contempla abrir el CDN a la profesión y programar actividades que dejan de considerar al espectador como algo más que un mero sujeto pasivo del hecho teatral. Como retos incumplidos está la internacionalización real de los creadores escénicos españoles y como objetivo inalcanzable asumir proyectos “de incuestionable interés” que a diario recibe.
Font: Laura Serra (text) | Valentin Vázquez (foto) | ara.cat
Només per atrevir-se a agafar la trilogia de les Comedias bárbaras de Ramón María del Valle-Inclán i adaptar-les en un únic espectacle de dues hores i mitja, el dramaturg i director Ernesto Caballero ja demostra valor. Perquè aquest monument teatral del segle passat requereix una companyia enorme -aquí, 21 actors i dos músics- i sobretot la valentia de desenganxar-se del magistral text de l’autor gallec i les seves extraordinàries acotacions per deixar sortir la bèstia teatral. L’espectacle que va aixecar el Centro Dramático Nacional (CDN), que dirigeix el mateix Caballero, va ser una de les fites de la temporada passada a Madrid. 
La trilogia conformada per Águila de blasón (1907), Romance de lobos (1908) i Cara de plata (1923) es converteix aquí en Montenegro (Comedias bárbaras), perquè el protagonisme és per al personatge central d’aquesta nissaga de dèspotes i altius senyors feudals gallecs, pels quals Valle-Inclán sentia certa fascinació malgrat les seves maneres caciquils. “Don Juan Manuel Montenegro és un rei Lear gallec que és conscient que amb ell se’n va tot un món, un sistema de valors, una cosmovisió -explica Caballero-. Per això emprèn un viatge expiatori, conscient que el seu món es desfà i que ell, amb una conducta que no ha sigut tan recta com caldria, ha contribuït a deixar en herència als seus fills un nou món sense cap més valor que la corrupció. Els fills representen la cobdícia, la rapinya, la degradació moral”, descriu el director. I hi afegeix: “Un no voldria compartir aquest pessimisme de Valle-Inclán però aquí hi tenim un món que s’enfonsa, amb uns valors que ens semblen d’una altra època, i una realitat que emergeix que no és per tirar coets”, suggereix Caballero. 
Per dibuixar aquest viatge de redempció, el dramaturg ha optat per encetar l’epopeia amb la caiguda del cavall de Romance de lobos, l’aparició shakespeariana d’unes bruixes i una premonició de mort que fa que l’home s’embarqui cap a la casa pairal on hi ha la seva dona. Aquí és on evoca en un flashback els moments essencials de Cara de plata i Águila de blasón. “Valle-Inclán és l’autor de l’imprevisible, no es pot fer de manera literal”, insisteix Caballero. L’esperpent és, en essència, deformació de la realitat. Ell ha fugit del costumisme i ha optat per una poètica estilitzada i simbolista. L’escenografia, per començar, és un pont amb tres ulls, símbol de la transició del vell món a un de nou, i on bruixes, cavalls, meigues i ramats van a càrrec de “la capacitat suggeridora dels actors”. 
En contra del teatre burgès
“Valle-Inclán era crític amb el teatre de la seva època pel tractament psicològico-burgès dels personatges. Ell es vol saltar aquests esquemes, vol més grandesa, més èpica”. D’aquí que els seus personatges encarnin “forces primàries” que travessen “situacions escabroses”, en un teatre d’impacte i amb visions extremes de la realitat, com descriu Caballero. L’autor parteix de la tragèdia grega, passa per Lope de Vega i Shakespeare i alguns postulats wagnerians i acaba inventant un gènere propi, l’esperpent. Per això Caballero considera que Valle-Inclán s’ha de poder revisitar sovint en escena, com a gran renovador teatral del segle XX. El protagonista del muntatge, Ramón Barea, que interpreta aquest “heroi tràgic”, deia ahir que els actors han pogut jugar per un “univers molt suggerent”. 
El CDN torna a la Sala Gran després del Platonov que va dirigir Gerardo Vera el 2010 i enceta, amb Montenegro, un acord d’intercanvis amb el TNC. A Madrid s’hi podrà veure aquesta temporada la versió en castellà d’ El joc de l’amor i de l’atzar que dirigeix Josep Maria Flotats.
Rey Lear galaico, Juan Manuel Montenegro pasea su poder y su culpa por un monumento del teatro contemporáneo, las Comedias bárbaras de Ramón María del Valle-Inclán. Ernesto Caballero, director del Centro Dramático Nacional, estrena el viernes su versión de la trilogía, rara vez representada en España de forma conjunta. En 1991 la dirigió José Carlos Plaza, y en 2003 la llevó a escena Bigas Luna. Montenegro. Comedias bárbaras anuncia los desmanes de una era iracunda y salvaje. En la piel del despótico caballero, Ramón Barea, que ayer recibió zambullido en los intensos ensayos la noticia de la concesión del Premio Nacional de Teatro por una trayectoria (actor, director, dramaturgo, productor…) “integral”.
Y de fondo, el gran mosaico de un país sepultado por la bestialidad. Paisaje desolador que se cierra con una fatal frase final —“¡Malditos estamos! Y metidos en un pleito para veinte años”— cuya resonancia en el presente es tan inevitable como estremecedora. “La analogía está ahí, aunque yo ni la buscaba ni hemos hecho un montaje en torno a eso. Solo es que Valle-Inclán habla de un mundo bárbaro y nosotros también estamos sumidos en un proceso de descivilización, en nuestro caso heredado de un capitalismo salvaje que nos ha empujado a ser lobos y depredadores”, explica Caballero. “Vivimos un derrumbe y las Comedias bárbaras es precisamente la historia de un derrumbe. Pero lo más importante es que Valle-Inclán no juzga y, con todos sus excesos, crea un personaje en el que confluyen grandeza y miserias. Todavía no está sometido a la estética del esperpento, mira desde muchas perspectivas, y ahí reside la esperanza de esta obra: nos permite contemplar con distancia, nos regala lucidez. Valle no alecciona, admite que la realidad es compleja y contradictoria y él, de manera sobrecogedora, contempla esa realidad desde diferentes ópticas. Es eso lo que más estimula nuestras cabezas”.
Valle-Inclán escribió las Comedias bárbaras después de leer el Rey Leary Fuenteovejuna. “Descubre con estas lecturas que el teatro puede tener un componente mítico, una grandeza trágica, y por eso crea uno de los personajes más complejos y de mayor fuerza dramática de nuestra literatura”. Para Caballero lo más importante es la confrontación de una lectura simbólica (“de la Galicia de fuerzas ocultas…”) con un retrato crudo y profundo de la realidad. Pisa tierra a la vez que toca una realidad paralela esotérica en la que profecías, perros, locos, demonios y brujas entran y salen de escena. Años después de cerrar con Cara de Plata (1922) la trilogía que había arrancado con Águila de Blasón (1907) y Romance de lobos (1908), Valle-Inclán cambió el final. En principio, el telón caía con un “¡Era nuestro padre!” proclamado por los mendigos ante el fantasma de Montenegro, pero el autor decidió poner un nuevo punto final en boca de los hijos y alejado de cualquier tentación épica. “¡Malditos estamos!... ya estaba inmerso en el siglo XX, le basta esa sola frase para introducirnos de golpe todo el esperpento”.
Pero hablar de Valle-Inclán es también hablar de la imposibilidad de representarlo, ese eterno y ardiente debate que siempre ha rodeado al autor de Luces de bohemia. Caballero enuncia su propia fórmula: “Valle-Inclán era consciente de que su teatro era imposible en la realidad de su tiempo. Por eso se refugió en la literatura. Él sabe que sus acotaciones son irrepresentables, maravillosas e imposibles. Además, la obra transita por cuarenta espacios diferentes. Algo que hoy, por su fragmentación, es muy cinematográfico: las escenas parecen más secuencias. Pero sus diálogos son teatro puro, y Valle nos incita a encontrar nuestro propio lenguaje, escribe para estimular nuestra imaginación. Si lo que se quiere es ilustrar la obra uno está absolutamente perdido, por eso solo queda una salida: crear un lenguaje escénico autónomo, traducir su poética teatral con toda la libertad que nos permite”.

Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.es)

En esta época líquida lo de forjar la identidad con solidez resulta complicado. Más si en el proceso se entromete el amor y lo enreda todo. El protagonista de El amor de Eloy se ve atrapado en una tripolaridad paralizadora. Cuando empieza su relación con ELLA (Patricia Pérez), en su conciencia afloran varios Eloys: el optimista, el racional y el romántico, en constante debate, en perpetua dialéctica. En la obra de Ernesto Caballero, que ahora se estrena en el Teatro Bellas Artes, cada uno de estos arquetipos son encarnados por distintos actores: Javier Martín, David V. Muro, Raúl Gómez. Confiesa el director del CDN que la historia se le ocurrió leyendo El yo saturado, obra que a su juicio da en el clavo a la hora sentenciar cuál es uno de los principales males que asedia al hombre contemporáneo: demasiados frentes y muy poco tiempo. 

La obra muestra la tripolaridad que provoca el amor en el hombre. Pero ¿esa tripolaridad no viene de serie y el amor simplemente la potencia? 

A mí la idea me surgió leyendo El yo saturado, de Kennneth J. Gergen. Habla de la saturación que provoca la intensa vida social que desarrollamos en estos tiempos, una circunstancia agravada por los nuevos medios de comunicación de que disponemos. En ese trajín es difícil construir e identificar una identidad sólida. Es un conflicto que me interesa en particular, una constante en mi teatro. El amor es el juego de la seducción donde los juegos de espejos se multiplican y este fenómeno se exacerba. 

El problema es que esos desdoblamientos múltiples de nuestra personalidad atascan nuestras decisiones...

Sí, porque nuestros distintos 'yoes' entran en colisión y se produce un colapso paralizador. En el hombre es mucho más marcado que en la mujer. Esta sabe manejar mejor la obligación de moverse en distintos frentes, la vida multitarea. Logra encontrar mejor un centro y una coherencia. 

¿Esa nitidez en su voluntad les coloca en ventaja con respecto al hombre? 

Pues es la que pone orden en la casa cuando llega. No quiero decir que sea una colonizadora que impone sus costumbres y organiza los espacios a su antojo. En la obra la mujer es más valiente y consecuente con sus sentimientos. Demuestra más entereza. Puede asumir las contradicciones sin dejar de ser fiel a lo que siente. El hombre puede sentirse invadido y esa reacción no es más que una muestra de falta de entrega hacia sus sentimientos. 

Patricia Pérez es la primera vez que se sube al escenario...

Sí, pero yo no he estado al tanto del trabajo hecho por Lucendo. En esta época, con tantas responsabilidades, me es imposible. Lo que sí le estoy es muy agradecido. Yo escribí esta comedia hace 10 años y él me la pidió hace cuatro o cinco. Ha sido una gran alegría saber que ha podido levantar el proyecto, con lo que cuesta ahora. Confío mucho en él. 

¿Lamenta no tener más tiempo para escribir en esta época? 

La verdad que sí. Pero cuando encuentro un hueco me pongo manos a la obra. En las vacaciones pasadas me encerré para escribir Naces Consumes Mueres, inspirado en un auto sacramental de Calderón, El gran mercado del mundo. Es muy difícil de todas formas. Me vienen ideas constantemente pero luego no hay tiempo para trabajarlas. Ya me lo decía Sergi Belbel, que dirige el Teatro Nacional de Cataluña: "Vas a estar cuatro o cinco años sin escribir". Bueno, está siendo en cualquier caso un tiempo apasionante. 

¿La obra se va a representar con subtítulos en inglés con el fin de captar a los turistas de la ciudad? 

Me parece una idea fantástica. Es algo que he visto en el Teatro Español. En el CDN espero implantarla pronto. Hay una población flotante de turistas inmensa. Madrid se ha convertido en una especie de Numancia cultural. A pesar de cómo está todo, la ciudad ofrece una oferta teatral muy rica, desde los musicales con grandes presupuestos a las microsalas que están aflorando. Eso es marca España de la buena y hay que proyectarla. 

Lleva un año al frente del CDN. ¿El balance es positivo hasta la fecha? 

Mi objetivo por ahora está cumplido. Aunque es un proyecto a largo plazo.Mi idea es la consolidación de un Teatro Nacional, que no son palabras pequeñas. Quería ofrecer una programación asentada en la dramaturgia española contemporánea y anclada en nuestra tradición escénica. Para mí es fundamental la idea de cadena creativa a lo largo del tiempo. Vivimos en una época que padece una especie de esquizofrenia del presente. Hemos ido de Galdós a los novísimos. Culturalmente la propuesta no podía refutarse pero la duda era si el público ha respondido. Y lo ha hecho. De media hemos tenido una ocupación de un 76% y seis espectáculos han superado el 90%. 

Con un presupuesto muy enjugado (ha pasado de los 9 millones de 2007 a 4 millones en 2013) ha configurado una programación muy sugerente para el próximo curso, con Declan Donnellan, Wajdi Mouawad, Juan Mayorga... 

Pues lo hemos conseguido gracias a muchos sacrificios de todos los que componen el equipo. Hemos ahorrado lo máximo posible. Lo que estamos haciendo es crear unas estructuras, un esqueleto, que esperamos rellenar cuando dispongamos de más medios. Estoy muy contento con la programación que hemos creado. No me gusta sacar pecho pero me parece una machada.


Fuente: Rosana Torres (elpais.com)
Es una programación milagro. Como si al Centro Dramático Nacional (CDN) le hubieran llovido los millones para hacer una temporada estrella y rimbombante con primerísimos nombres de la escena nacional e internacional. Cuando la realidad es que el CDN ha pasado de tener nueve millones de euros de presupuesto en 2007, que con los años ha ido recortándose hasta llegar a los cuatro con que su director Ernesto Caballero, que inicia su segunda temporada al frente de esta unidad de producción de Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música(Inaem), cuenta para la temporada 2013/2014.
Pero es que sobre el papel y analizadas las propuestas escénicas que se van a programar nos encontramos que hay mucho y bueno, y que la temporada está marcada por espectáculos importantes con Declan Donnellan, Wajdi Mouawad, Juan Mayorga, Andrés Lima, Carmen Machi, Valle Inclán, Fernán Gómez, Almudena Grandes, José Ricardo Morales, Javier Gutiérrez, Francisco Nieva, Laila Ripoll, Ignacio Amestoy, Luisa Martín, Roberto Enríquez, Álvaro del Amo, Mihura, Vicente Aranda. Todos ellos y muchos más transitan la exquisita y desbordante temporada.
Caballero piensa que durante su primer año al frente de este organismo ha ofrecido una programación que por un lado ha puesto en valor grandes pilares de nuestro teatro contemporáneo, como Galdós, Lorca, Camus, Beckett, y por otro ha apostado decididamente por el autor español de hoy con una nutrida nómina de dramaturgos de diversas generaciones. Sabedor de que muchos montajes han sido importantes éxitos, ha decidido poner en cartel nuevamente algunas de las funciones más demandadas y elogiadas, y que muchos espectadores se quedaron sin poder ver, como es el caso de Atlas de geografía humana, de Almudena Grandes y Juanfra Rodríguez y cuatro actrices impresionantes, Doña Perfecta, de Galdós y Ernesto Caballero y la nueva incorporación de Roberto Enríquez, Kafka enamorado, una joyita de Luis Araujo y El malentendido, de Albert Camus y Eduardo Vasco.
Éxitos que se volverá a producir, con toda seguridad en la temporada siguiente en la que sin rebuscar mucho asoman verdaderas joyas. “Nuestra propuesta se caracteriza por la diversidad en el género, estilo y estética de los espectáculos cuyo único denominador común es su impecable factura artística”. Y en esa diversidad Caballero apunta que van a compartir cartel una comedia del genial Mihura, Carlota, con una reinterpretación radical de un drama shakespeariano, Los Macbeth; el universo mítico de las Comedias bárbaras de Valle-Inclán con las obras más recientes de Juan Mayorga, Laila Ripoll o Ignacio Amestoy; el inolvidable Viaje a ninguna parte de Fernando Fernán Gómez con reconocidos trabajos de Donnellan o Wajdi Mouawad; la celebraciónaristofanesca de Paco Nieva, La paz, con una nómina de nuestros más pujantes autores agrupados en el espectáculo Nada tras la puerta; nuestro imprescindible Federico y sus Bodas de sangre junto a Vicente Aranda y Álvaro del Amo con su versión de la célebre película Amantes; una comedia shakespeariana, Como gustéis, servida en clave musical por una joven compañía de nuestro Laboratorio, con el teatro de cámara de José Ricardo Morales, uno de nuestros más destacados autores del exilio; la corrosiva Eurozone del grupo Chévere junto a un insólito Chéjov del Teatro de Arte de Moscú; lo más representativo del teatro iberoamericano de hoy, con nuestro programa Escritos en la escena para autores emergentes...
“Esta ambiciosa propuesta en tiempos de obligada austeridad hemos podido llevarla a cabo con el esfuerzo de muchos que es justo mencionar: desde los trabajadores de esta unidad de producción del Inaem hasta los propios profesionales que, a pesar de la crisis, han dado muestras de un profesionalismo y solidaridad que me llena de orgullo una vez más; sin olvidar a las productoras y compañías con las que estamos colaborando para lograr fórmulas de sostenibilidad y aprovechamiento de recursos que hagan posible, no solo mantener, sino aumentar nuestras actividades”, dice el director del CDN.
Lo cierto es que hay montajes de esos a considerar imprescindibles. Como la totalidad de los que llegan firmados por destacados nombres del teatro internacional como Teatro de Arte de Moscú con Anton Yakovlev; Declan Donnellan con su siempre sublime compañía Cheek by Jowl; el impresionante Wajdi Mouawad, mundialmente conocido por sus aportaciones cinematográficas, pero fundamentalmente hombre de teatro; Mauricio García Lozano, apenas conocido en España, donde solo ha trabajado en el Festival de Mérida, pero todo un icono en México; Christiane Jatahy y su impactante compañía Vértice de Brasil y Daniele Finzi Pasca, que revisita España con sus mundos oníricos y su poética visual, entre otros.
Junto a ellos Ernesto Caballero ha creado unos atractivos binomios entre autores españoles, de varias generaciones y directores reconocidos o emergentes. Para él mismo ha elegido de pareja a Valle-Inclán y el actor Ramón Barea como Montenegro, pero encontramos a Fernán-Gómez (adaptado por Ignacio del Moral) con Carol López, directora y autora catalana a la que ya va siendo hora de que se la conozca más profundamente en Madrid; a Juan Cavestany con Andrés Lima, que tantas veces han sido binomio, que cuentan nada menos que a Carmen Machi y Javier Gutiérrez y esa gran química que se da entre estos dos grandísimos actores; Ignacio Amestoy con Pérez de la Fuente puestos al servicio de una obra en torno a Dionisio Ridruejo; Federico García Lorca recreado por Jorge Eines; un delicioso Mihura que el director Mariano de Paco trae a nuestros días; Álvaro del Amo y el cineasta Vicente Aranda que redundan en las relaciones entre cine y teatro; Juan Mayorga, nuestro dramaturgo más internacional con todo motivo y el director Juan José Afonso a los que se han sumado otro binomio fantástico formado por Alicia Hermida y Luisa Martín; el universo felizmente barroco y furioso de Francisco Nieva con Manuel Canseco. Y otros versos libres que estarán en la programación como Borja Ortiz de Gondra, Yolanda Pallín, Laila Ripoll.
Y algo muy importante, un ciclo de cámara con tres de sus obras, dedicado al dramaturgo español José Ricardo Morales, exiliado en 1939 a Chile, donde vive a sus 97 años, olvidado por el teatro español a pesar de la gran calidad de sus obras y que llega con toda justicia al CDN.

Temporada 2013-14

EL DUELO de Anton Chéjov | Dirección: Anton Yakovlev
Teatro de Arte de Moscú (Rusia)
Teatro Valle-Inclán
Jueves 19 a domingo 22 de septiembre de 2013
Ciclo «Una mirada al mundo»
NADA TRAS LA PUERTA
de Juan Cavestany, José Manuel Mora, Borja Ortiz de Gondra, Yolanda Pallín y Laila Ripoll
Dirección: Mikel Gómez de Segura
Coproducción: CDN y Traspasos K (País Vasco)
Teatro Valle-Inclán | Sala Francisco Nieva
Viernes 20 de septiembre a domingo 20 de octubre de 2013
UBU ROI
de Alfred Jarry
Dirección: Declan Donnellan
Cheek by Jowl (Reino Unido/Francia)
Teatro María Guerrero
Jueves 26 a domingo 29 de septiembre de 2013
Ciclo «Una mirada al mundo»
ATLAS DE GEOGRAFÍA HUMANA (Reposición)
de Almudena Grandes | Dirección: Juanfra Rodríguez
Adaptación Luis García-Araus
Producción Centro Dramático Nacional
Teatro María Guerrero | Sala de la Princesa
Jueves 3 de octubre a domingo 17 de noviembre de 2013
Ciclo «De la novela al teatro»
SEULS
de Wajdi Mouawad
Au Carré de l’Hypoténuse (Francia)/
Abé Carré Cé Carré (Quebec)
Teatro Valle-Inclán
Viernes 4 a domingo 6 de octubre de 2013
Ciclo «Una mirada al mundo»
LA PEQUEÑA HABITACIÓN AL FINAL DE LA ESCALERA
de Carole Fréchette
Dirección: Mauricio García Lozano
Teatro del Farfullero (México)
Teatro Valle-Inclán
Jueves 10 a domingo 13 de octubre de 2013
Ciclo «Una mirada al mundo»
DOÑA PERFECTA (Reposición)
de Benito Pérez Galdós
Versión y dirección: Ernesto Caballero
Coproducción: Centro Dramático Nacional
y Teatro Cuyás–Cabildo de Gran Canaria
Teatro María Guerrero
Viernes 11 de octubre a domingo 24 de noviembre de 2013
JULIA
(adaptación de La señorita Julia de August Strindberg)
Dirección: Christiane Jatahy
Cia. Vértice (Brasil)
Teatro Valle-Inclán
Jueves 17 a domingo 20 de octubre de 2013
Ciclo «Una mirada al mundo»
BIENVENIDO A CASA
Texto y dirección: Roberto Suárez
Pequeño Teatro de Morondanga (Uruguay)
Teatro Valle-Inclán
Jueves 24 a domingo 27 de octubre de 2013
Ciclo «Una mirada al mundo»
EUROZONE
de Xron
Dirección: Xron
Chévere (Galicia)
Teatro Valle-Inclán | Sala Francisco Nieva
Miércoles 30 de octubre a domingo 24 de noviembre de 2013
LA VERITÀ
Texto y dirección: Daniele Finzi Pasca
Compagnia Finzi Pasca (Suiza)
Teatro Valle-Inclán
Viernes 8 a domingo 10 de noviembre de 2013
Ciclo «Una mirada al mundo»
MONTENEGRO (COMEDIAS BÁRBARAS)
de Ramón María del Valle-Inclán
Versión y dirección: Ernesto Caballero
Producción: Centro Dramático Nacional
Teatro Valle-Inclán
Viernes 29 de noviembre de 2013 a domingo 19 de enero de 2014
ESCRITOS EN LA ESCENA I
Producción: Centro Dramático Nacional
Teatro María Guerrero | Sala de la Princesa
Miércoles 4 a domingo 15 de diciembre de 2013
1941. BODAS DE SANGRE
de Federico García Lorca
Adaptación y dirección: Jorge Eines
Tejido Abierto Teatro (Madrid)
Teatro Valle-Inclán | Sala Francisco Nieva
Jueves 5 de diciembre de 2013 a domingo 12 de enero de 2014
CARLOTA
de Miguel Mihura | Dirección: Mariano de Paco Serrano
Producción: Centro Dramático Nacional
Teatro María Guerrero
Viernes 13 de diciembre de 2013 a domingo 2 de febrero de 2014
KAFKA ENAMORADO (Reposición)
de Luis Araújo | Dirección: José Pascual
Producción: Centro Dramático Nacional
Teatro María Guerrero | Sala de la Princesa
Viernes 17 de enero a domingo 2 de marzo de 2014
Ciclo «De la novela al teatro»
AMANTES
Versión y dramaturgia: Álvaro del Amo
Dirección de Vicente Aranda
Coproducción: CDN y Studio Teatro (Madrid)
Teatro Valle-Inclán | Sala Francisco Nieva
Viernes 24 de enero a domingo 23 de febrero de 2014
EL VIAJE A NINGUNA PARTE
de Fernando Fernán Gómez
Versión: Ignacio del Moral
Dirección: Carol López
Producción: Centro Dramático Nacional
Teatro Valle-Inclán
Viernes 14 de febrero a domingo 6 de abril de 2014
EL ARTE DE LA ENTREVISTA
de Juan Mayorga
Dirección: Juan José Afonso
Grupo Marquina (Madrid)
Teatro María Guerrero
Viernes 21 de febrero a domingo 13 de abril de 2014
DIONISIO RIDRUEJO. UNA PASIÓN ESPAÑOLA
de Ignacio Amestoy
Dirección: Juan Carlos Pérez de la Fuente
Coproducción: Centro Dramático Nacional y Pérez de la Fuente Producciones (Madrid)
Teatro Valle-Inclán | Sala Francisco Nieva
Viernes 14 de marzo a domingo 13 de abril de 2014
CICLO JOSÉ RICARDO MORALES
Tres obras (sin determinar)
Producción: Centro Dramático Nacional
Teatro María Guerrero | Sala de la Princesa
Miércoles 2 de abril a domingo 25 de mayo de 2014
EL TRIÁNGULO AZUL
de Mariano Llorente y Laila Ripoll
Dirección: Laila Ripoll
Producción: Centro Dramático Nacional
Teatro Valle-Inclán | Sala Francisco Nieva
Viernes 25 de abril a domingo 25 de mayo de 2014
LOS MACBETH
Adaptación de Juan Cavestany
sobre Macbeth de William Shakespeare
Dirección: Andrés Lima
Coproducción: CDN, Volpone Producciones, Carallada Show, Mama Floriana, Asuntos Culturales
Teatro María Guerrero
Miércoles 30 de abril a domingo 15 de junio de 2014
COMO GUSTÉIS
de William Shakespeare | Dirección: Marco Carniti
Producción: CDN («La vía del actor»)
Teatro Valle-Inclán
Jueves 8 de mayo a domingo 15 de junio de 2014
CICLO ESCRITOS EN LA ESCENA II
Producción: Centro Dramático Nacional
Teatro María Guerrero | Sala de la Princesa
Miércoles 18 a domingo 29 de junio de 2014
UNA MIRADA DIFERENTE
Teatro Valle-Inclán
Lunes 23 a domingo 29 de junio de 2014
FICCIÓN SONORA
Teatro Valle-Inclán | Sala Francisco Nieva
Lunes 23 a domingo 29 de junio de 2014
PROGRAMACIÓN EN OTROS ESPACIOS
EL MALENTENDIDO
de Albert Camus
Versión: Yolanda Pallín
Director: Eduardo Vasco
Coproducción: CDN, Pentación y Mucha Calma con la colaboración del Teatro Español
Naves del Español Matadero
Viernes 22 de noviembre a domingo
15 diciembre de 2013
LA PAZ
de Francisco Nieva
Dirección: Manuel Canseco
Coproducción: CDN y 60 Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida
60 Festival Mérida
Verano de 2014
SALA MIRLO BLANCO
Laboratorio Rivas Cherif
La sala El Mirlo Blanco del Teatro Valle-Inclán acoge las actividades del Laboratorio Rivas Cherif con una programación abierta durante toda la temporada.


Fuente: Ferran Bono (elpais.com)
La subida del IVA al 21% ha sido “un torpedo a la línea de flotación de las empresas teatrales”: un “ataque al sector que genera puestos de trabajo en muy diversas áreas que ahora se están eliminando”, que provoca el cierre de compañías y la amateurización de los profesionales. Una medida, en definitiva, “impresentable” que, además, no procura mayores ingresos al Estado porque “un 21% de cero es cero”. Quien así se acaba de pronunciar es el director del Centro Dramático Nacional (CDN), Ernesto Caballero, que se ha despachado a gusto en Valencia sobre el incremento del IVA al 21%, que no tiene ningún país europeo de nuestro entorno”. Caballero ha acudido a la presentación de la obra Transición, coproducida, precisamente, por el CDN, L’Om-Imprebís, Teatro Meridional y Teatro del Temple, que se representará a partir del 17 de abril en el Teatre Talia de Valencia.
A preguntas de los periodistas, Caballero también ha incidido en la paradoja de que la pauperización del sector profesional se está produciendo justo cuando se vive una etapa de gran efervescencia creativa, cuando “se está produciendo en España, y en ningún otro lugar, un movimiento de escritura teatral tan potente que da cuenta de las cosas en que nos están pasando aquí ahora”.
El director de CDN, designado por el Gobierno de Mariano Rajoy, ha explicado que los responsables del Ministerio de Cultura son muy conscientes de esta situación y de los perjuicios que el 21% de IVA están provocando en el teatro, pero se ciñen a una instancia que “está por encima”, apuntó Caballero, en referencia al Ministerio de Hacienda, que marca los impuestos. “Y por encima de Hacienda, la troika y así podríamos continuar hablando”, ha añadido.
Caballero ha lamentado que la estructura teatral creada en los últimos 30 años, con 850 teatros en toda España, un circuito homologable a Europa, se está dejando caer. “La mitad de esos teatros no tienen ni para programar”, ha afirmado. El director del CDN se ha preguntado si el modelo que se quiere es el de una sociedad tercermundista o el de Europa.