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TEXTO: RODOLF SIRERA
DIRECCIÓN: MARIO GAS
VERSIÓN y ADAPTACIÓN: JOSÉ MARIA RODRÍGUEZ MÉNDEZ
INTÉRPRETES: MIGUEL ÁNGEL SOLÁ y DANIEL FREIRE
DURACIÓN: 65min
PRODUCCIÓN: TEATROS DEL CANAL, CLECE, CONCHA BUSTO PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN y MAJI
TEATRE ROMEA (GREC 2013)

Mario Gas recupera el texto más representado de Rodolf Sinera, escrito en los años 70. Y aquí estriba el primer problema, la pertinencia o no de recuperar un texto como este. En el programa de mano se indica que es una versión y adaptación realizada por José María Rodríguez Méndez. Desconozco el texto original, pero la versión todavía adolece de un cierto olor a naftalina. Hay miles de textos que hablan de teatro de una forma más realista, con un juego que convence. Aquí todo parece un pegote, y las piezas encajan con ciertos problemas sin solución. El juego teatral, lejos de sorprender, destapa demasiado pronto sus bazas.

La fallida dirección de Mario Gas que sólo parece ver una luz escasa de camino al final cuando la situación ya es del todo histriónica que marca un ritmo por sí sola. Los actores quedan como muñecos de hojalata durante buena parte de la obra. Demasiada contención de movimientos y a nivel vocal. Un fallo garrafal que a una le cuesta entender es la decisión de eliminar el acento argentino de los actores y hacerlos sonar como neutro. La voz de ambos queda empastada con un tono grandilocuente que no refuerza más que el histrionismo de la obra. Me hubiera encantado que el "Cállate" que le lanza el personaje de Miguel Ángel Solá al de Daniel Freire hubiera sonado a "calláte". 

Los intérpretes poco creíbles durante los treinta primeros minutos despegan en la parte final. Eso sí, Miguel Ángel Solá se come por momentos la interpretación de Daniel Freire. Quizás más tablas o una interpretación más acertada de su personaje. A nada les ayuda a ambos la escenografía de Paco Azorin, demasiado tenebrosa. Si antes hablaba de naftalina aquí el derroche es tremendo. Quizás sirva para una remake de la Familia Adams, tenebrosa y de otra época.

El veneno del teatro sirve para ver que los años pasan y la dramaturgia ha cambiado. Para algunos ya no se escriben textos como estos será un lamento. Para otros, y me incluyo, una suerte. El veneno del teatro ahora son el IVA, ver la platea del Romea al 30% de su capacidad, escuchar que el gobierno no pone freno a la sangría. Para los teatreros nuestro verdadero veneno es llenar plateas. Sin duda me quedo con esto último. El mejor veneno del mundo es el teatro. ¡Vayan!

EL VENENO DEL TEATRO

by on 0:25
TEXTO: RODOLF SIRERA DIRECCIÓN: MARIO GAS VERSIÓN y ADAPTACIÓN: JOSÉ MARIA RODRÍGUEZ MÉNDEZ INTÉRPRETES: MIGUEL ÁNGEL SOLÁ y DANIE...


Fuente: Julio Bravo (abc.es)
«El teatro no tiene que ser ficción, ni arte, ni técnica... El teatro tiene que ser sentimiento, emoción y, por encima de cualquier otra cosa, el placer de transgredir las normas establecidas... Hemos de poner en el escenario todas nuestras miserias, nuestras angustias, nuestros inconfesables deseos, nuestros temores». Son palabras del marqués, personaje que interpreta Miguel Ángel Solá, a Gabriel, interpretado por Daniel Freire, en una escena de El veneno del teatro. La obra, original de Rodolf Sirera, subirá al escenario de los teatros del Canal el próximo día 29, bajo la dirección de Mario Gas, que reaparece así tras su salida del Español. «Es un texto paradigmático del teatro español contemporáneo», dice el director.
El veneno del teatro se estrenó en valenciano (El verí del teatre) en televisión, y llegó al María Guerrero en noviembre de 1983 con una versión de José María Rodríguez Méndez. La dirigió Emilio Hernández y la interpretaron José María Rodero y Manuel Galiana. La misma versión es la que ha tomado como punto de partida Mario Gas, que ha situado la acción en los años veinte del siglo pasado. «Se trata de un apasionante juego de ajedrez entre los dos personajes; es un juego dialéctico sobre el ser y el estar, sobre el mundo de la actuación, sobre el poder y la sumisión, la ortodoxia y la heterodoxia; una historia de dominación y de búsqueda donde el verdugo busca una víctima y la víctima busca un verdugo».

El actor

En El veneno del teatro un actor es citado por un aristócrata para tener una conversación en su casa. Lo que en principio es una charla sobre la profesión de actor, sobre si la interpretación debe de nacer desde la emoción o desde la técnica, si el actor debe interpretar o sentir, derivará por caminos insospechados. La obra está llena de trampas,de trucos y sorpresas para el espectador. «Hay uno de los personajes –dice Miguel Ángel Solá– que conoce el juego y otro que no». Daniel Freire añade: «El que lo sabe no oculta, y el que no lo sabe lo va descubriendo, se deja ilusionar; y la vanidad del actor le hace quedarse para participar en un juego al que no le gusta jugar».
Lorenzo López Sancho se refirió a esas trampas en su crítica en ABC del montaje presentado en el María Guerrero: «Trampas que le sirven para demostrar que el teatro tiene una magia, un veneno, mediante el cual puede llegar a convertirse en real lo irreal, en verdad la ficción, la trama en circunstancia auténtica».
Afirma Freire que es «un texto complejo en una situación profundamente teatral; los dos personajes pelean y juegan con armas disparejas». Y añade Solá que «es un texto difícil y abigarrado» y que su personaje es un sádico, un científico que aplica una investigación a la actuación».
Tras su estreno en Madrid, la obra viajará en enero a Buenos Aires (su coproductor es el argentino Lino Patalano), girará después por España; en septiembre volverá a los teatros del Canal y en 2014 volverá a América.
Font: Xavi Serra (www.ara.cat)
Nova etapa per al Teatre Goya, ara Teatre Goya Codorníu. Avui inaugura una temporada marcada per la pujada de l'IVA amb Querida Matilde , una "comèdia plena de sentiments" en què el passat dels personatges es va "revelant a poc a poc", segons va avançar ahir Juan Luís Iborra, el director del muntatge. És l'adaptació d'un text del nord-americà Israel Horovitz i el gran reclam de l'obra és la seva protagonista, Lola Herrera, que interpreta la Matilde, una dona que rep una visita inesperada: el Matías, que ha vingut de Buenos Aires a fer-se càrrec d'una herència, el pis on viuen la Matilde i la seva filla, Concha. "A la Matilde li han passat moltes coses a la vida -va explicar ahir Lola Herrera-. És una dona que va apostar per un camí molt difícil que l'ha obligat a manipular la gent. I, de tant fer-ho, s'ha tornat una manipuladora".
Tant Herrera com Iborra i la resta del repartiment -l'argentí Daniel Freire i Ana Labordeta- es van mostrat molt misteriosos pel que fa als detalls de la trama. "No podem explicar moltes coses", es van excusar, i muts i a la gàbia. "Querida Matilde és una hora i 30 minuts per oblidar-se del que està passant fora del teatre", va resumir Labordeta.
Per a Herrera, tanmateix, la representació de l'obra a Barcelona té un atractiu extra: el retrobament amb la ciutat on va debutar amb 20 anys al Romea, representant El campanero. "Aquells anys en què al teatre encara existia la revenda", va recordar amb nostàlgia. L'actriu també es va confessar "fascinada" amb el renovat Teatre Goya. "En aquest escenari he hagut d'escoltar tantes vegades el soroll del camió de les escombraries mentre actuava...", va rematar amb un somriure lluminós que esborrava el verí del comentari.
Pel que fa al públic barceloní, Herrera es va referir a la seva "calidesa i proximitat", però concloent que, al cap i a la fi, "un públic és un públic". "En aquest país ens encanten les etiquetes, però jo trobo que, excepte a Las Palmas i Andalusia, on s'aplaudeix amb un ritme especial, tots els públics són iguals".