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Fuente: Fernando Díaz de Quijano (elcultural.es) | Foto: Javier Barbancho

El nombre de Antonio Garrigues Walker (Madrid, 1934) está esculpido con mayúsculas en la historia de la abogacía española, pero bien podría haberse dedicado al teatro, un arte que ama y cultiva en la intimidad. Lleva décadas estrenando sus propias obras ante sus allegados en Sotogrande, su paraíso veraniego, y acaba de terminar su título más ambicioso, Méritos y culpas, que espera estrenar también fuera de la localidad gaditana. Es, desde su primera edición, miembro del jurado del Premio Valle-Inclán, organizado por El Cultural, patrocinado por la Fundación Coca-Cola y dotado con 50.000 euros. Esta noche Garrigues Walker volverá a serlo, además en calidad de presidente, en la novena edición del premio que ensalza el mejor espectáculo teatral del año de los que han estado en la cartelera madrileña. Y parece que las votaciones, como todos los años, serán muy reñidas.

Usted ha formado parte del jurado del premio desde su primera edición y este año ejerce además de presidente. ¿Con qué ánimo asume esta tarea?
Nuestra maravillosa presidenta, Nuria Espert, no podía venir este año porque está interpretando nada menos que El rey Lear. Yo la sustituyo encantado y con mucho interés. Gracias a Luis María Anson, el Premio Valle-Inclán ha alcanzado un gran protagonismo en la vida teatral española.

¿Cómo ve el nivel de los doce candidatos de este año?
Siempre se dice lo mismo, pero este año será especialísimamente complicada la deliberación por la contrastada calidad de todos los candidatos. Los jurados de teatro, además, son por sí mismos muy complejos, porque todos sus miembros tienen opiniones y gustos muy definidos. Voy a seguir las votaciones con verdadero apasionamiento, porque además el sistema Goncourt, en el que los candidatos van siendo eliminados en sucesivas rondas en el transcurso de la cena, le da un suspense especial a la velada.

¿Cuál es para usted la importancia de este premio y sus señas de identidad?
Se trata de reconocer el hecho teatral más importante, pero también de poner de manifiesto el importante papel del teatro en la vida cultural española. El hecho de que en un mes haya 200 espectáculos en Madrid es algo único, y lo mismo ocurre en Barcelona. El desarrollo del mundo teatral español a pesar del IVA -insisto, a pesar del IVA- es un récord en Europa y quizás en el mundo, si aplicamos las proporciones correspondientes. Ese ese el tipo de riqueza que tenemos que valorar, lo que demuestra que el pueblo español es culto y ama el teatro. Eso es un signo muy destacado de civilidad e incluso de democracia.

Entre todos los espectáculos nominados, ¿ha encontrado este año alguna tendencia común, ya sea en forma o contenido?
Veo que está cada vez más en marcha un teatro crítico que refleja la situación que vive España y el mundo. No vivimos una época en la que haya muchos cambios, sino que estamos ante un cambio de época, que el teatro presenta o denuncia. Como dice Nuria Espert, todo teatro bien hecho acaba siendo político. Poner en cuestión el agotamiento actual del modelo político, ideológico y sociológico va a tener cada vez más reflejo en el mundo teatral.

¿Cómo son las deliberaciones del jurado del Valle-Inclán?
Son muy reñidas y al mismo tiempo muy educativas. Es estupendo lo que uno aprende, porque todos los miembros conocen a fondo el teatro y cuando defienden a un dramaturgo, a un actor o a un director lo hacen con conocimiento. Uno puede descubrir cosas que no había apreciado al ver la obra. Lo pasamos muy bien, hay un gran sentido del humor en el ambiente aunque también se producen pequeñas tensiones, como en cualquier grupo humano.

Tengo entendido que está terminando una obra de teatro autobiográfica.
Ya la he terminado, espero representarla este verano. Se titula Méritos y culpas y es la revisión que hace un ser humano de su vida al cumplir 80 años, dándose cuenta de que sus méritos son menores de lo que creía y sus culpas, bastante mayores.

¿Se animará a estrenarla fuera de Sotogrande?
Estoy seguro de que algún día lo haré, y aún tengo el propósito de escribir una gran obra de teatro.

Entonces no descartamos verle algún día como nominado al Valle-Inclán...
Bueno, eso sería algo realmente maravilloso, pero aún no espero cumplir ese sueño.
Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.es)

El año pasado a Miguel del Arco (Madrid, 1965) le recorrían en la gala del Premio Valle-Inclán sensaciones contradictorias. Había llegado a la final como director y adaptador de Veraneantes, su personalísima versión del texto de Gorki, traído a la actualidad (esa es la especialidad de la casa: ya lo hizo con Pirandello en La función por hacer y con Gogol en El inspector). Mano a mano, se jugó el galardón con Carmen Machi, que concurría por su arrebatada encarnación de Helena de Troya en Juicio a una zorra, obra escrita, precisamente, por Del Arco ex profeso para ella. Al final el jurado se decantó por la actriz. Y al director le embargó la alegría y la decepción: dos caras de una misma moneda. Un papel difícil el suyo entonces. Pero este año sí ha salido por la puerta grande del coliseo madrileño, ungido con el galardón más prestigioso y mejor dotado del teatro español (50.000 euros), instituido por El Cultural y patrocinado por Coca-Cola. 

Esta vez Del Arco se había ganado la candidatura con la adaptación de De ratones y hombres, la pieza de John Steinbeck estrenada en el Teatro Español, en la que se narra la peripecia de dos desheredados que deambulan por los Estados Unidos durante la Gran Depresión en busca de jornales con los que costearse una vida reducida a la miseria. Los ecos con la situación económica contemporánea afloran sin necesidad de ser subrayados. Después de las distintas rondas en las que fueron cayendo el resto de finalistas, Del Arco quedó emparejado esta vez en la ronda final con Carlos Hipólito, nominado por su interpretación en FolliesFrancisco Nieva, presidente del jurado, rompió la incertidumbre ya al filo de la medianoche. Voceó el nombre de... ¡Miguel del Arco!, que recogió acto seguido la estatuilla del escultor Víctor Ochoa. 

El director y adaptador madrileño, visiblemente feliz, ha recordado que ya era la tercera vez que optaba al premio (también había aspirado a él por La función por hacer). "Esta vez era la que más tranquilo venía", ha confesado. Y sus primeras palabras de agradecimiento han ido destinadas a Concha Bustos, "una productora con lo que hay que tener para montar una obra como De ratones y hombres, con 10 actores en el escenario". No es ni mucho menos un momento fácil para el teatro nacional. Mantener los sueldos de un montaje con un elenco tan numeroso es hoy día "una heroicidad", como ha recordado el propio Del Arco. 

Esas estrecheces, agravadas por la subida de 13 puntos porcentuales del IVA en las entradas de los espectáculos, han gravitado en el ambiente durante toda la gala. Hace escasas dos semanas Faeteda, la patronal del sector,publicaba un informe en el que hablaba de bajón radical en los ingresos en taquilla y la eliminación de casi 600 puestos directos como consecuencia del impacto del nuevo IVA. Así que cuando la ministra de Fomento Ana Pastor ha intervenido tras Miguel del Arco y ha alardeado del 1% que la Ley de Patrimonio Histórico obliga a destinar en los contratos de obras públicas a trabajos de conservación o enriquecimiento del Patrimonio Cultural Español o al fomento de la creatividad artística, los ánimos se han caldeado. 

El comentario ha sido como poner el dedo en la llaga de un gremio que se siente agraviado por la medida. En ese momento la actriz Vicky Peña se ha levantado de la mesa y ha exigido a la ministra y José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura, también presente en la gala, una explicación por la subida del impuesto: "¿Es que nadie va a hablar del IVA?". Algunos compañeros han jaleado su protesta. Y Miguel del Arco, en una entrevista posterior con El Cultural, ha incidido en el tema: "Es un desastre para el teatro. Es casi imposible sostener un montaje en estas condiciones. El gobierno debe rectificar cuanto antes porque es una medida que no está funcionando. No queremos subvenciones pero tampoco que nos pongan palos en las ruedas". 

La asfixia es tal que un hombre como Del Arco, que casi todo lo que toca lo pone en órbita, está teniendo muchos problemas con su productora para impulsar nuevos proyectos. "Estos 50.000 euros ayudarán mucho a levantar El misántropo de Molière, que queríamos estrenar en mayo pero tuvimos que dar marcha atrás por falta de productores". Bienvenido sea: que el dinero del teatro revierta en el teatro. 

Miguel del Arco se ha impuesto a otros once finalistas, que han visto cómo sus opciones se desvanecían según iban avanzando las rondas de votación del jurado, que sigue el método Goncourt. José Luis Gómez, muy centrado en la preparación de su discurso en la RAE, se autodescartó de entrada (no estuvo en la cena). Los primeros en caer fueron Juan Diego Botto y Helena Pimenta. Luego le tocaría el turno a Miguel Alcantud y la Compañía Ron Lalá. Posteriormente se descolgaron Josep María Flotats, Vicky Peña, María Adánez, Magüi Mira y Blanca Portillo, una de las grandes favoritas tras su magistral interpretación de Segismundo en La vida es sueño dirigida por Helena Pimenta en una producción de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Y el careo entre Del Arco e Hipólito dio como vencedor al primero. El primero se incorporaba a una nómina en la que se encuentran Juan Echanove, Angélica Liddell, Juan Mayorga, Nuria Espert, Francisco Nieva y Carmen Machi. 

La escena española, con tan pocos motivos para festejos en los últimos meses, ha tenido una buena oportunidad de compartir una velada de sonrisas y camaradería. Un paréntesis que el gremio agradece como un oasis entre tanto recorte y tanta subida de impuesto. A la cena del Teatro Real han asistido políticos como la ministra de Fomento, Ana Pastor; el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle; el delegado de las Artes del Ayuntamiento de Madrid, Fernando Vilallonga; el exalcalde de la ciudad y presidente de la junta rectora de Ifema, José María Álvarez del Manzano; la exministra de Cultura y directora de cine Ángeles González-Sinde; el exministro Eduardo Zaplana... Del ámbito periodístico destacaba la presencia de Luis María Anson, miembro de la RAE y presidente de El Cultural; Pedro J. Ramírez, director de El Mundo; Blanca Berasátegui, directora de El Cultural; Joaquín Vila, director de El Imparcial; Isabel San Sebastián, columnista de El Mundo... Del mundo de la escena estuvieron presentes los dramaturgos Ignacio Amestoy, Pedro Víllora, Hugo Pérez... El director Mario Gas, el productor Enrique Cornejo, el director artístico del Área de las Artes de Madrid, Natalio Grueso, los actores y actrices Juanjo Puigcorbé, Juan Margallo, Juan Ribó, Blanca Marsillach, Celia Freijeiro (presentadora de la gala)... Del terreno empresarial, Borja Baselga, director de la Fundación Banco Santander; Marcos de Quinto, presidente de Coca-Cola España... 

El jurado lo ha presidido el autor y académico de la Real Academia Española Francisco Nieva. El resto del jurado lo han compuesto el académico de la RAE y presidente de El Cultural, Luis María Anson; Carmen Machi, Nuria Espert, Juan Mayorga y Juan Echanove, ganadores del premio en ediciones anteriores; el jurista y dramaturgo Antonio Garrigues Walker; el crítico teatral Javier Villán; Marcos de Quinto, Presidente de Coca-Cola España; el subdirector de programación cultural de la Comunidad de Madrid, Ruperto Merino; el abogado y periodista José María García Luján; Paloma Zuriaga, periodista de RNE; el productor de teatro Mariano Torralba; Liz Perales, periodista y crítica teatral; y el profesor Eduardo Pérez Rasilla.


Fuente: elcultural.es

Hoy se reunió el jurado de la VII edición del Premio Valle-Inclán de Teatro de El Cultural, patrocinado por la Fundación Coca-Cola, para elegir a los doce candidatos que competirán el próximo mes de abril por el galardón, uno de los de mayor prestigio de la escena española. El premio está dotado con 50.000 euros y una estatuilla realizada por el escultor Víctor Ochoa.

Los finalistas, vinculados a los montajes teatrales más destacados de la cartelera madrileña durante 2012, son:


Miguel del Arco

Ha sido seleccionado por la dirección de De ratones y hombres, de John Steinbeck, crónica de dos desheredados en tiempos de la Gran Depresión americana en la que se avista el reflejo de tiempos actuales. Esta es la tercera vez que Del Arco opta al premio, tras sus nominaciones por Veraneantes y La función por hacer. Hasta el 31 de marzo tiene en cartelera Deseo, con Luis Merlo, Emma Suárez, Gonzalo de Castro y Belén López.

Blanca Portillo

Blanca Portillo también concurre por tercera vez al premio, esta vez por su interpretación de Segismundo en La vida es sueño, la celebrada producción de la Compañía Nacional de Teatro Clásico de la obra de Calderón de la Barca. La actriz fue galardonada con el Premio Nacional de Teatro en 2012 por un personaje que habla "del precio de ser libres".

Helena Pimenta

La directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) ha sido seleccionada como candidata por la dirección de La vida es sueño. Su montaje, con "pulso escénico delirante", según la crítica de El Cultural Liz Perales, conducía a un lugar donde la palabra era "un vehículo sublime de belleza, emoción, filosofía y religión".

Vicky Peña

La actriz es finalista por su interpretación de María Moliner en Diccionario, escrita por Manuel Calzada y dirigida por José Carlos Plaza. Vicky Peña también estuvo nominada al premio con anterioridad, en la tercera edición, por su papel en Sweeney Todd.

Magüi Mira


Su interpretación en La anarquista, de David Mamet, una reflexión sobre la reinserción de los presos políticos en la sociedad, le ha valido la nominación al Premio Valle-Inclán. La obra es un juego enrevesado que en cada verdad esconde una mentira y viceversa. Actualmente dirige Madame Bovary, que está de gira por nuestro país.

Carlos Hipólito

Opta al galardón por su actuación en Follies, el musical de Stephen Sondheim dirigido por Mario Gas en una producción de gran formato. Hipólito repite también candidatura, tras sus nominaciones por Todos eran mis hijos y Glengarry Glen Ross.

María Adánez

Es finalista por su interpretación en La verdad, una comedia de Florian Zeller dirigida por José María Flotats que trata de cómo la mentira puede infiltrarse sin querer en nuestras vidas. 

José María Flotats

El actor y director de La verdad, vuelve a competir por el premio por tercera vez. Ya fue seleccionado por el jurado por Beaumarchais y El encuentro de Descartes con Pascal el joven

Juan Diego Botto

Aspira al premio por Un trozo invisible de este mundo, un texto suyo en torno a la inmigración y el exilio que protagoniza bajo la dirección de Sergio Peris-Mencheta. "Las crisis sacan lo mejor y lo peor del ser humano, pero la realidad es contagiosa. La obra tiene una reflexión de algo inmediato que está en la calle. Lo contrario hoy en día sería absurdo", explicó a El Cultural. 

Compañía Ron Lalá
Siglo de Oro, siglo de ahora es un desternillante viaje de ida y vuelta al Barroco con música y en verso. Lope, Calderón, Cervantes, Lope de Rueda, Molière, Shakespeare..., además de cancioneros, pliegos de cordel y los romances de ciego han abastecido a la compañía de material. 

Miguel Alcantud

Es fundador de Microteatro por Dinero, el espacio escénico que ha dado un enorme impulso al teatro en formato mínimo.

El jurado lo preside el autor y académico de la Real Academia Española Francisco Nieva. El resto del jurado lo componen el académico de la RAE y presidente de El Cultural, Luis María Anson; Carmen Machi, Nuria Espert, Juan Mayorga y Juan Echanove, ganadores del premio en ediciones anteriores; el jurista y dramaturgo Antonio Garrigues Walker; el crítico teatral Javier Villán; Marcos de Quinto, Presidente de Coca-Cola España; el subdirector de programación cultural de la Comunidad de Madrid, Ruperto Merino; el abogado y periodista José María García Luján; Paloma Zuriaga, periodista de RNE; el productor de teatro Mariano Torralba; Liz Perales, periodista y crítica teatral; y el profesor Eduardo Pérez Rasilla. Durante su encuentro, los miembros del jurado tuvieron unas palabras de recuerdo para la actriz Anna Lizaran, fallecida en enero.