Mostrando entradas con la etiqueta Tamara Rojo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tamara Rojo. Mostrar todas las entradas
Fuente: Carlos Fresneda (elmundo.es) | Fotografia: Johan Persson
Como espectadora, Tamara Rojo sintió por igual "asombro y frustración" durante años en el patio de butacas del Sadlers Wells... "Asombro por la inspiración de los espectáculos de danza que he visto aquí, y frustración por el hecho de no estar interpretándolos en ese momento".
A los 40 años, la directora artística del English National Ballet podrá quitarse la espina con toda su compañía. El ENB entrará en el 2015 por la puerta grande del Sadlers Wells, el templo londinense de la danza contemporánea, y lo hará además por partida triple, con la serie 'Maestros modernos: iconos de la coreografía del siglo XX'.
"Bailaré en dos de los tres espectáculos, aún no hemos decidido cuáles", reconoce Tamara Rojo. "Pero lo importante es lo que significa estar aquí para toda la compañía. Yo quiero mantener viva la historia de más de 60 años del English National Ballet [ENB], pero quiero sobre todo que siga siendo una compañía relevante y excitante, tanto para los bailarines como para la audiencia".
El ENB seguirá adelante con su programa clásico en el Coliseum de Londres y con sus giras por medio mundo, pero el Sadlers Wells será a partir de ahora "la plataforma que nos permitirá ser más experimentales y asumir nuevos riesgos" (en palabras de Tamara Rojo).
El programa de 'Maestros modernos' arrancará en marzo del 2015 con la 'premiere' británica de 'Spring and fall' de John Neumeier, con Alina Cojocaru como bailarina principal. Seguirá 'In the middle, somewhat elevated', de William Forsythe, novedad absoluta en el repertorio, para acabar con 'Petit mort' con Jirí Kylián. 'Lest we forget", que tuvo una gran acogida en el Barbican, pondrá el broche a la primera temporada del ENB en su nueva plataforma "experimental".
El plato fuerte llegará sin embargo en el otoño del 2016, con la primera co-producción del English National Ballet con Sadlers Wells: el 'Giselle' coreografiado por Akram Kham, que acaba de protagonizar una insólita colaboración con el bailaor de flamencoIsrael Galván, inmortalizada en el documental 'Torobaka'
"Vivir desde dentro la creación de 'Dust' con Akram fue para mí una experiencia increíblemente inspiradora", recuerda Tamara Rojo, que cayó atrapada en la magia del bailarín británico que ha elevado el 'kathak' (danza clásica india) a una nueva dimensión."Creo que Akram sabrá dar una interpretación única a un ballet tan icónico como 'Giselle'".
"Esperamos poder conseguir algo nuevo y extraordinario, porque ésa es un parte importante de mi visión con directora artística del ENB", confiesa Rojo. "Queremos abrir las puertas a colaboraciones innovadoras. Seguiremos haciendo el 'Cascanueces' en Navidades y saldremos de gira con nuestro repertorio clásico, pero es este afán por ensanchar el paisaje de la danza lo que está haciendo que nuestra compañía sea reclamada por espacios como el Sadlers, que para mí ha sido siempre una referencia de talento y creatividad".
El director artístico del Sadlers Wells dio por su parte la bienvenida triunfal a Tamara Rojo en su doble condición de baliarina y socia: "Tamara ha sabido dar una nueva y excitante dimensión a una compañía con la reputación y el repertorio del English National Ballet. Ella tiene una visión muy clara de lo debe ser el ballet en el siglo XXI".


Fuente: Julio Bravo (abc.es)
Tamara Rojo obtuvo hace unos días el II premio Fundación Banco Santander a las Relaciones Hispano-Británicas. El jurado destacó la labor de la bailarina como como uno de los estandartes de la cultura española en el Reino Unido al aunar talento y juventud. Directora del English National Ballet, acaba de presentar en el Coliseum Theatre de Londres el primer programa de su nueva etapa. Horas antes de esta puesta de largo conversó con ABC.
¿Qué tiene de especial este premio?
No es fácil obtener el reconocimiento de un país al que has emigrado. Me honra porque Gran Bretaña no me debe nada; al contrario, me lo ha dado todo. A España me une mi origen y mi familia, todo lo demás lo he encontrado aquí. Llegué sin apenas carrera y aquí encontré a maestros que me han dado un aprendizaje continuo.
Y ahora dirige una de las compañías más importantes del Reino Unido.
Soy muy consciente de la responsabilidad que tengo al frente del English National Ballet, porque esta compañía se nutre en gran parte de dinero público. Se creó para llevar el ballet por todo el país y presentar danza de calidad con precios asequibles. Por diez libras (11,6 euros) se puede ver un espectáculo de la compañía. Tenemos una conciencia social, y eso me otorga una responsabilidad mayor todavía.
Hasta ahora, ¿cómo es su experiencia al frente de la compañía?
He tenido un año de muchísimo trabajo, con muchos viajes internacionales. Además de mi labor dirección, he bailado incluso más que antes; únicamente he dejado de bailar como invitada en compañías y en galas.
¿Ha sido distinto de lo que esperaba?
Conocía muy bien la parte artística de esta compañía, porque estuve allí y he seguido manteniendo contacto. Me dejaron contar con mi propio equipo artístico y eso me ha facilitado mucho el trabajo. No conocía los números, la parte administrativa. Al no contar durante muchos meses con un director ejecutivo, tuve que asumir también esa labor, y ha sido un aprendizaje muy duro y muy intenso... Pero he de decir que sorprendentemente he disfrutado muchísimo; ésta es una gran compañía.
Su primer programa engloba tres coreografías reunidas bajo el título "Éxtasis y muerte". ¿Qué significado tiene?
Quiero que el público deje de tener esa idea preconcebida de que el ballet es para mujeres y niños. En el ballet se pueden contar historias muy profundas. Se pueden contar historias de pasión, drama, imperios, ambición... Se pueden reflejar todos los aspectos de la humanidad.
¿Cómo ha afectado la crisis al mundo de la cultura en Gran Bretaña?
Apenas se ha notado. Naturalmente que hay recortes en las artes, pero eso hace que busquemos otro modelo de financiación, a través de la filantropía y los patrocinadores. Con ser difícil, la situación no me parece tan dramática como en España.
¿Cómo se ve nuestra situación desde allí?
Los ingleses sienten un gran cariño por España; para muchos de ellos, es el país de sus vacaciones de juventud, les encanta. A mí lo que más me dicen cuando se refieren a España es: «So sorry!» Sienten lástima por nuestro país, saben que las cosas están muy dificiles. Apenas se oyen sino malas noticias de España.
¿Y usted qué siente?
Una pena muy profunda.
¿Qué opina de la situación de nuestra cultura?
No están haciendo bien las cosas... Pero es que nunca se han hecho bien. La forma en que se nombra a los dirigentes culturales no es democrática ni es justa. La corrupción está también en el mundo cultural porque éste sigue estando en manos de los políticos. Las compañías públicas deberían ser fundaciones, con un consejo al que cada director tenga que rendir cuentas. Tenemos que devolver con arte el dinero que los ciudadanos nos dan.
Aquí hay una queja universal con la subida del IVA en los teatros al 21 por ciento. En Inglaterra es del 20 por ciento...
Pero aquí las cosas son muy diferentes, el sistema es muy diferente. Los teatros se planificaron con lógica. En el Coliseum tenemos casi 3.000 localidades, y podemos tener unos ingresos por taquilla que nos hacen menos dependientes de la subvención, Y en España tampoco se trabaja en la base; aquí hay una gran labor educativa, buena parte de mi responsabilidad gira en torno a ella. Nosotros llevamos la danza a los colegios.
La Compañía Nacional de Danza, con José Carlos Martínez, ha emprendido una nueva etapa. ¿Qué le parece? ¿Le ha llamado para colaborar?
Me llamó para su primer programa, sí, pero no tenía tiempo. José Carlos tiene capacidad para hacer una gran labor, y estoy seguro de que en el futuro podremos colaborar, la vida es muy larga.


Empieza Tamara Rojo a tener algo de reposo después de cuarenta y ocho horas de frenesí tras la publicación de la noticia de su nombramiento como directora del English National Ballet, una de las compañías de ballet más importantes de Gran Bretaña y con un peso capital para el desarrollo de la danza en aquel país. Fue la compañía que le abrió las puertas de Londres, hace ya quince años, y desde la que dio el salto al Royal Ballet, donde se ha convertido en una de las máximas estrellas de la danza de nuestros días. Su propuesta ha sido elegida por los responsables de la compañía, y en septiembre comenzará una nueva etapa de cinco años. Lo hace ilusionada y consciente de la responsabilidad que asume; algo que, como el trabajo, no le asusta.
¿Por qué decidió presentarse al concurso para la dirección del ENB?
Llevo muchos años planteándome esta faceta y preparándome para ello. El consejo rector del Royal Ballet, incluso, me pidió que presentara un proyecto para la sucesión de Monica Mason en la dirección de la compañía. Es lo que quiero hacer ahora, me gusta y creo que puedo hacerlo bien. Voy a por ello. El English National Ballet es una compañía con la que me unen lazos emocionales, porque fue la primera con la que bailé aquí, en Londres, y con la que he seguido manteniendo una buena relación después de mi marcha.
¿Está tan en crisis como se dice en algunos medios?
No lo está. Tienen una historia, buenos bailarines, un repertorio fantástico... Creo que tiene muchas posibilidades. Quizás en los últimos años la dirección no ha sido tan activa, y la situación económica no ha ayudado en ese sentido.
¿Y la situación no le asusta a la hora de asumir esta responsabilidad?
La crisis nos pone las cosas más difíciles, y más a las compañías artísticas. No es de agradecer, pero puede suponer una oportunidad para que nos planteemos en el mundo de la danza si determinadas cosas las hacemos por inercia o porque realmente hay que hacerlas así. La tradición es importante, pero en ocasiones se aplica de manera equivocada.
¿El ENB es una compañía privada o tiene ayuda pública?
Recibe un patrocinio del Arts Council, un organismo similar al Ministerio de Cultura, pero buena parte de su presupuesto proviene de la taquilla. Actúa tres veces al año en el teatro Coliseum, tiene también temporada en el Royal Albert Hall, y luego giras.
¿Qué le diferencia de otras compañías, cuál es su identidad?
Los artistas en el English National Ballet son muy jóvenes, llegan a la compañía casi desde la escuela, se desarrollan allí y el público les ve crecer; les conoce mejor. Y es una compañía que, aunque tiene una tradición y un repertorio clásico, es más creativa. Le gusta hacer cosas diferentes, como el «Lago de los cisnes» que se hizo en círculo en el Royal Albert Hall. Es una compañía muy valiente a la hora de presentar la danza.
¿Tiene ya ideas en ese sentido?
No puedo decir mucho porque no he hablado con nadie todavía, pero mi intención es que se hagan coreografías para la compañía, que tengan piezas creadas para estos bailarines y que ayude a mantener esa identidad propia.
¿Usted va también a coreografiar?
Al principio, al menos, no. Tengo que bailar y dirigir, esas son mis prioridades; además hay gente con mucho talento con la que quiero contar.
Disfruta mucho enseñando, ¿va también a desarrollar esta faceta?
Mi cargo implica también la dirección de la escuela de la compañía, así que tengo también responsabilidad en la formación, pero no voy a estar dando clases todos los días.
¿Reducirá su actividad como bailarina?
Posiblemente haga menos galas fuera de la compañía y me centre más en ella.
El otro día dijo que su ilusión por bailar no ha desaparecido y que, por el contrario, es mayor que nunca. ¿Qué le mueve a seguir saliendo al escenario?
No lo sé. Carlos Acosta, el bailarín cubano con el que trabajo muy a menudo, me preguntaba lo mismo el otro día, y me confesaba que a él le costaba cada vez más salir a bailar. A mí no me ocurre. Y es más, me encanta cómo cambia la perspectiva con los años, es un trabajo que nunca se repite. Me encanta ver la reacción de los públicos en las distintas partes del mundo, ver cómo crecen las nuevas generaciones... Tengo mucha suerte, esta es una profesión privilegiada.
También sacrificada...
Lo más sacrificado es trabajar en algo que no te gusta. Sí, son muchas horas de dedicación, hay que trabajar duro, pero es lo que elegí.
¿Sabe ya qué es lo primero que va a bailar con su nueva compañía?
Sí, el arranque de temporada ya está programado. Haremos La bella durmiente, en la versión que coreografió Kenneth McMillan para esta compañía. Para mí es la mejor, y nunca antes la he bailado.
Siempre ha seguido la actualidad cultural española. ¿Cree que la llegada de José Carlos Martínez a la CND es beneficiosa?
José Carlos tiene capacidad, contactos... Sí, creo que puede aportar mucho. El problema es si va a recibir el apoyo que necesita. En este momento tan difícil que vivimos, los políticos han de darse cuenta de que invertir en cultura, en arte, no solo tiene un beneficio social, sino que también es rentable. Tenemos la posibilidad de ofrecer otras cosas que no sean sol, arena y pisos baratos. A nuestra economía le vendría bien. Y socialmente el arte es imprescindible.
Pero aquí en España hay cierta reticencia a mezclar los términos «cultura» y «turismo».
Si es así me parece una equivocación. Sobre todo en un país como el nuestro, donde hay organizaciones culturales que reciben ayudas públicas que cubren toda su actividad, y a las que no importa si el espectáculo se vende o no. Hay que revisar toda la estructura alrededor de las artes escénicas, y este puede ser un buen momento. Por un lado, los artistas han de ser conscientes de que hay que devolver a los ciudadanos, que les mantienen con sus impuestos, arte, y arte que les importe y les mejore la calidad de vida. Y los políticos han de ver la cultura como lo que es, y no como una oportunidad de cambiar su imagen y ganar elecciones. Es imprescindible que haya independencia entre ambos sectores y que cada uno asuma su propia responsabilidad. Con malas leyes de mecenazgo, injerencias políticas y cambios de dirección constantes no se puede crear nada.
Le parecerá bien entonces el código de buenas prácticas.
Me parece indispensable y espero que se respete. Es una cuestión moral. En esta situación económica, cuando nos estamos replanteando tantas estructuras, la cultura también ha de hacerlo.
¿Tiene pensado volver en algún momento a España?
No lo sé. Un poeta dijo que le dolía España tanto como la quería. Y a mí me pasa eso. Intento no pensar en ello, vivir mi vida, hacerlo lo mejor posible y concentrarme en los proyectos y las realidades que tengo; no hacer castillos en el aire y seguir mirando hacia España con el mismo cariño que siempre.
Su nombramiento, igual que su carrera, no solo es motivo de orgullo, sino que puede servir de estímulo a más de uno.
Supongo que igual que a mí me inspiraban figuras como Ana Laguna, Trinidad Sevillano o Arantxa Argüelles, que triunfaban fuera de España, puedo servir de ejemplo yo también ahora. En ese sentido sí, puedo inspirar, pero mi nombramiento no supone ningún beneficio para mi país.
Pero ese ejemplo y sus palabras pueden mover a alguien con responsabilidad a tomar decisiones.
Yo no gano nada con mis declaraciones; lo que digo es porque creo que beneficiaría a España. No tengo nada que perder ni ganar. Pero sí siento la responsabilidad de tener que decir lo que pienso.
Fuente: Julio Bravo (www.abc.es)
La ballarina espanyola Tamara Rojo serà a partir del setembre la nova directora artística de l'English National Ballet, segons ha anunciat avui la companyia britànica de dansa clàssica. Rojo, de 36 anys, que és en l'actualitat primera ballarina del Royal Ballet de Londres, serà l'encarregada de dissenyar la nova temporada de la companyia en la qual ella va començar a ballar quan va arribar a la capital britànica el 1997.


La ballarina espanyola, premi Príncep d'Astúries d'Arts el 2005, no deixarà, però, els escenaris en assumir el càrrec de directora artística. Rojo ballarà en algunes de les produccions de la seva nova companyia "i farà servir la seva reputació i la seva base d'admiradors per assolir noves audiències", va explicar l'English National Ballet a través d'una nota de premsa. "És un honor per a mi el fet que m'hagin proposat ser la directora artística de la companyia. Tinc molt bons records del temps que vaig passar com a ballarina a l'English National Ballet i res em pot fer sentir més orgullosa de tornar a una companyia tan reconeguda internacionalment", va explicar Rojo a través d'un comunicat.
La ballarina, que es va formar a Madrid de la mà del coreògraf Víctor Ullate, ha dit que està "particularment emocionada" amb l'oportunitat de treballar amb joves coreògrafs i d'"explorar oportunitats amb altres formes artístiques". L'English National Ballet, fundat el 1950 i que compta amb 65 ballarins, és una de les quatre companyies de dansa clàssica més importants del Regne Unit. Rojo substituirà com a directora artística de la companyia el canadenc Wayne Eagling, que també va ser ballarí del Royal Ballet de Londres i que va anunciar el febrer passat que abandonaria el seu lloc abans de l'estiu.
Font: EFE vía www.ara.cat