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Fuente: José Luis Romo (metropoli.com)
Por su sangre corren los genes de dos artistas que no necesitan apellidos: Ana Belén y Víctor Manuel. De su madre sin duda ha sacado su amplísima sonrisa y el amor a las tablas. Pero esa esa herencia materna también ha hecho que pese sobre ella la sospecha de enchufada o de haber tenido el camino más fácil que el resto de las actrices.
Marina San José (Madrid 1983) se encoge de brazos cuando se le menciona el tema. "Para mí dedicarme a esto es algo natural, lo vi siempre en casa. No me paro a pensar si lo he tenido más fácil o difícil. Si vales, vales y ya está".
Tras foguearse en televisión con 'Amar en tiempos revueltos' y en comedias más livianas, le llega una de sus grandes oportunidades: Hermanas, una comedia chejoviana de Carol López que ha sido uno de los grandes éxitos de la cartelera catalana en los últimos años. A su lado, dos grandes: Amparo Larrañaga y María Pujalte.Las tres interpretan a tres hermanas distanciadas por la vida que se reúnen en la casa familiar para el funeral de su padre. Un reencuentro que, a pesar de su funesto motivo, promete arrancar carcajadas a los espectadores.
Al leer el comienzo de la obra resulta muy similar al de Agosto, que también fue un gran éxito en Madrid...
Nunca lo habíamos comentado, pero yo creo que cada una tiene su magia. Aquí tras la muerte del padre, los sentimientos están tan a flor de piel que se crean unas situaciones totalmente absurdas que son maravillosas. Es una obra muy chejov que parece que no pasa nada pero es tela...
¿Por qué apostó por este proyecto? Estaba interpretando Sin paga, nadie paga, una obra de Nobel...
Allí tenía un papel más pequeño y este es un reto para mí. Las actrices con las que iba a trabajar me apetecían mucho y ni lo pensé. Pedro me envió la función, la vi y lo tuve clarísimo.
Trabajas con Amparo Larrañaga y María Pujalte que ya habían actuado juntas durante años en Periodistas. ¿Qué tal te han acogido?
Genial. Tampoco me he sentido como la nueva, porque hay tres actores más en escena. En cualquier caso, ellas son majísimas y te tratan fenomenal.
Ellas ya tendrían la química necesaria para este tipo de papel...
Bueno, para ellas también ha sido una especie de reencuentro. La verdad es que hemos hecho mucha piña. Trabajamos mucha improvisación al principio para coger ese punto de intimidad que tienen las hermanas y yo creo que ha sido un proceso muy bonito en ese sentido.
¿Cómo las definirías como actrices?
María es muy de escuela, es de saber en cada pasa dónde tiene que ir, los por qués de su personaje... Mientras que Amparo es muy intuitiva, se nota que lo lleva en la sangre.
Luego está Carol López, una de las directoras y dramaturgas emergentes en Barcelona. ¿Cómo ha sido trabajar con ella?
Es una tía muy cercana, muy llana, que te dice las cosas tal y como las siente. La verdad es que me ha gustado mucho, es la primera vez que trabajo con una directora porque hasta ahora sólo había trabajado con hombres y lo he disfrutado bastante.
Al hilo de esto, dirige y escribe una mujer y el peso de la trama la llevan personajes femeninos. ¿Sería machista pensar que es un obra para mujeres?
Bueno, no lo veo machista igual que no creo que sea una obra sólo para mujeres. Entre otras cosas, hay dos actores estupendos con nosotras y creo que hombres y mujeres pueden sentirse identificados con lo que contamos.
¿Por qué la familia es una fuente inagotable de inspiración para la escena?
Porque es lo que nos cala, lo que más nos afecta y lo que más ceracano tenemos todos.
Esta obra empieza con un velatorio, ¿toda buena comedia debe tener su parte dramática?
No lo sé. Yo todas las que he hecho han tenido una carga dramática o por lo menos un momento de tensión. Pero también hay grandes comedias muy divertidas, como Con faldas y a lo loco, que son joyas y no hace falta pasarlo mal.


'Hermanas'. Teatro Maravillas. Calle de Manuela Malasaña, 6. Del 17 de enero al 3 de febrero. Entrada: 20.8 euros

Fuente: Julio Bravo (abc.es)

La cocina de una casa donde se reúnen tres hermanas tras la muerte de su padre es el escenario donde se desarrolla Hermanas, una función dirigida por Carol López a partir de un texto propio. Amparo LarrañagaMaría Pujalte Marina San José encabezan el reparto, en el que figuran también Amparo Fernández, Chisco Amado y Adrián Lamana. La obra se estrenó en Barcelona y en catalán -Germanes- hace casi cinco años, y obtuvo un éxito extraordinario. "Nace -dijo la autora- con la intención de hablar de la muerte a través de la vida". Ahora llega a Madrid (tras un breve paso por Murcia), al teatro Maravillas.

Amparo Larrañaga es Inés, la hermana mayor, seria y ordenada; conoció la obra a través de su hermano y productor Pedro. No le dio el texto, sino una grabación de la función. "Me alegré porque Carol tiene una manera muy particular de trabajar, y posiblemente si hubiera leído el texto, de apenas 80 páginas, no hubiera visto en qué lo había convertido. La vi en un ordenador, en Zaragoza... Teatro grabado... Y lloré emocionada. Pensé que era la obra que tenía que hacer, y no me equivocaba. Para una actriz es una función maravillosa, una función de emociones, donde se pasa de una a otra en apenas décimas de segundo".

Improvisar

De Carol López dice que "no escribe realmente; lo que te hace es improvisar, improvisar e improvisar, va sacando de tí y te dirige sobre la base de lo que más le gusta de ti. Los personajes, así, no tienen nada que ver según la actriz que lo interprete. "Hermanas" es totalmente distinta a "Germanes" porque las actrices somos diferentes. Ella no copia el trabajo. A mi personaje, en principio el más cómico de la obra, lo ha transformado en un personaje capaz de romperse, de llorar y de hundirse. Y para mí ha sido lo más interesante de Carol, la capacidad de variar y de transformar lo que ella misma creó. El texto sale de las improvisaciones de los actores a partir de una situación que ella crea".
María Pujalte interpreta a Irene, la hermana mediana. Es madre soltera y está tratando de rehacer su vida amorosa. Le gustó "la forma, como desordenada, en que Carol cuenta lo que quiere contar: la vida de una familia a partir de la muerte del padre y un año después, con momentos cotidianos donde parece que no ocurre nada cuando están ocurriendo muchas cosas. Me gusta la libertad que se toma para llenar la función de continuos juegos teatrales, utiliza muchos recursos, como romper la cuarta pared".
Interviene de nuevo Amparo para decir que "por ejemplo, escenifica los pensamientos de los personajes, algo muy divertido". "Y funciona muy bien entre los espectadores -añade María-. En las funciones de Murcia me emocionaba confirmar que el teatro es una convención en la que el público entra en el juego que le propones, donde no necesitas explicarlo todo. Y eso supone una libertad que Carol se toma, y los actores sentimos que estamos jugando". "Podemos pasar de la risa al llanto en un segundo -apostilla Amparo, de un flashback a una situación dramática y al segundo cómica". Como la vida misma.

Cariño y amor

El cariño y el amor es el pegamento que une a los tres personajes, que son entre sí muy diferentes. "Son tres hermanas que a priori no podrían ser nunca amigas por sus distintas maneras de ser. Y sin embargo se adoran", dice Amparo, mientras María completa: "Hacen piña cuando tienen que hacerla, cuando las cosas se ponen mal de verdad". "Y la prioridad es eso", concluyen las dos casi al unísono.
En la función, dice María, "hay un mensaje muy positivo y vital que la gente recibe muy bien. Que por muchos problemas y distanciamiento que haya, por muchos defectos que tengamos en cada familia, somos así y seguimos siendo una familia". "No es una defensa de la institución familiar convencional, porque anda que no son políticamente incorrectos los personajes. Pero no siendo tradicional, no dejas de ser una familia", añade Amparo. "Es un núcleo -sigue María- que te protege, que te da cariño, al que siempre puedes volver, que te da una cierta estabilidad en los momentos malos, que te acoge: eso es la familia, independientemente de cómo sea, tradicional o no tradicional".
"No hay un hermano igual", dice Amparo, mientras asiente María, "pero hay un vínculo fundamental y enorme entre ellos, un entendimiento especial. Esa es mi experiencia personal, al menos". "La familia es una influencia determinante en cada persona -reflexiona María-; somos consecuencia de nuestra infancia".
Se incorpora a la conversación Marina San José, que encarna a Ivonne, la alocada hermana menor, que habla de "una función que quise hacer en cuanto la vi. Me pareció que sería un trabajo muy bonito, muy especial. Me gustaron la historia y todo aquello de lo que habla: la vida, la muerte; es muy emotiva y cala en el público".


Fuente: Patricia Ortega Dolz (elpais.com)
Hay una secuencia estremecedora en Opening Night (Noche de estreno), la película de John Cassavetes, en la que Gena Rowlands (la actriz Myrtle Gordon en esa ficción) sube al escenario del teatro la noche del estreno en Nueva York y se decide a ser su personaje, no a interpretarlo. Se olvida del texto, ante la angustia de la guionista sentada en el patio de butacas, y actúa convertida del todo en Myrtle, una mujer atormentada por el paso del tiempo. Y somete al resto de los actores al estrés de la improvisación. Nadie sabe ni cómo ni cuándo va a terminar la función. La secuencia está rodada, además, con público de verdad.
La directora catalana Carol López, acaba de estrenar en Madrid Hermanas, con Amparo Larrañaga como protagonista, junto a María Pujalte y Marina San José. Y su método de trabajo, una vez más, ha sido el que ponía en marcha Myrtle Gordon en esa cinta: “Yo le digo a las actrices quiénes son —“Tú eres una madre que te llamas Isabel, bebes martinis, te operas, te quieres llamar Isabela…”—, las pongo en situación y les pido que sean eso, no que lo interpreten, y así voy construyendo los personajes y las escenas y adaptándolas a las actrices para que todo fluya naturalmente”, cuenta horas antes de que se suba el telón en el Teatro Maravillas (Manuela Malasaña, 6).
Esta obra, que escribió hace ya cinco años, pero que llega ahora a la capital de la mano de los productores Larrañaga, fue un éxito de público y de crítica (Premio Crítica de Barcelona) desde sus comienzos. Iba a estar dos meses en el teatro Villarroel de la Ciudad Condal y estuvo el doble, hizo una gira por toda España y fue galardonada con el Premio Max a la mejor autora teatral, pero nunca había pasado por Madrid. “He tenido que hacer algunas adaptaciones, también empecé improvisando con las actrices, pero el texto ya estaba escrito”, cuenta.
La obra habla de las relaciones y las emociones que se entrecruzan entre tres hermanas y una madre tras la muerte del padre y marido. “Quizá porque nosotros somos tres hermanos o porque mi madre son tres hermanas, no sé, siempre quise escribir una obra que pusiera en escena ese triángulo. Teatralmente es una figura que funciona muy bien”, argumenta.
El texto y un DVD con una de las representaciones llegó a las manos de Amparo Larrañaga hace un año. “Es la peor manera en la que se puede ver una función y aún así me emocionó”, cuenta la actriz. “Leída la obra no es nada, por cómo trabaja Carol. Pero puesta en escena, interpretada y vista como espectador, es un viaje emocional en el que se pasa de la risa al llanto en cero coma”. Inicialmente vio la obra con ojos de productora junto a su hermano Pedro, pero pronto se vio a sí misma como la hermana mayor. “Inés es una desgraciada con apariencia de triunfadora, una mujer que de pronto se rompe y puede pedir perdón. Transita por muchas emociones queriendo guardar las apariencias”, explica.
Larrañaga (Inés), María Pujalte (Irene) y Marina San José (Ivonne) serán Hermanas sobre las tablas del Teatro Maravillas hasta mayo, de momento.