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COMPANYIA EL MARTELL
dirección y dramaturgia LAIA ALSINA FERRER
intérpretes ANDREA ARTERO, CRISTINA ARENAS, MARTÍ SALVAT y TONI GUILLEMAT
duración 75min
fotografías AITOR RODERO
producción TEATRE TANTARANTANA y CIA EL MARTELL
TEATRE TANTARANTANA

Nos vamos de viaje a la infancia. Que las fotos promocionales estuvieran llenas de golosinas ya aventuraba este retorno. La Companyia El Martell nos devuelve a nuestra época de aulas, de castigos sin patio, de amigos inseparables con espectáculo que deja huella en la generación de los 80's-90's.

Cuatro personajes, dos chicas y dos chicos, como bien nos puntualizaría la Cristina si estuviera presente, nos devuelven aquellos tiempos donde el azúcar no estaba prohibido, todo se veía de color de rosa y lo peor que te podía pasar es que te castigaran sin patio, ¿o no?



Durante uno de estos castigos es cuando sucede la trama de esta comedia. La profesora de música, la Dolo, les ha dejado sin patio, pero no por ello la diversión desaparece. Delante de nuestras retinas jugaremos al pilla-pilla, a los tacos, cambiaremos cromos y cartas perfumadas y volveremos a soñar que somos las Spice Girls y haremos coreos con Wannabe

Los cuatro personajes son claramente identificables con algunos de nuestros amigos o "enemigos" de la infancia, e incluso se puede dar la sorpresa de ver un espejo en la mirada, palabras y acciones de alguno de ellos. Bien es cierto que dejamos de ver la edad real de Andrea Artero, Cristina Arenas, Martí Salvat y Toni Guillemat para ver personajes, la naturalidad de sus interpretaciones es aplastante.



Escenográficamente domina la desnudez. Carlota Masvidal y Gala Garrida apuestan por recrear una escena mitad clase mitad patio. Paredes decoradas de arriba a abajo con redes y cuatro sillas verdes, las famosas sillas verdes. La puesta en escena da mucha importancia a la potente iluminación de Ruben Taltavull que incide en intensificar los momentos más emotivos que de juego.

Un juego que se refuerza con uno de los elementos más característicos de la Companyia El Martell, la unión de teatro de texto y teatro físico, de movimiento. Una vez más, y sobre todo en la primera parte de la obra, muchas de las acciones son acompañadas de un elemento importante de teatro físico.



El mar no hi cap en una capsa de sabates tiene una ausencia destacada, el espacio sonoro. Nuestra infancia está repleta de canciones, de sonidos que se quedan fuera de este viaje de manera ciertamente inexplicable. La generación que pasó del mono al stereo de repente se queda en mute. Y no es que el montaje no lo requiera, más bien al contrario, algunos cambios de escena e incluso en algunas escenas concretas ayudaría a intensificar los actos, las palabras.  

Y antes de irme con la música a otra parte, salí de la sala con ganas de jugar, de volver a aquella época, de sacar la niña que llevo dentro, al menos por unas horas. ¡Ay, qué bonito es soñar!


DRAMATURGIA: PAU MASALÓ y FERRAN DORDAL
DIRECCIÓN: PAU MASALÓ
INTERPRETACIÓN: CRISTINA ARENAS, EDUARD AUTONELL, MELCIOR CASALS, MARINA CONGOST, ÀLEX MOREU y JÚLIA RODÓN
DURACIÓN: 80min
FOTO: ALFRED MAUVE
PRODUCCIÓN: GREC 2017 FESTIVAL DE BARCELONA y COMPANYIA IGNÍFUGA
SALA HIROSHIMA (GREC 2017)

Un gran mesa alargada nos recibe nada más entrar en la sala; a la izquierda un pequeño apartamento como escondido en la oscuridad. Sobre la mesa un pantalla. Como se nos introduce en el programa de mano estamos delante de un collage de experiencias ante el significado de la palabra 'utopía'. 

En la mesa nos reciben sentados 5 actores/conferenciantes: Cristina Arenas, Eduard Autonell, Melcior Casals, Marina Congost y Júlia Rodon. La línea que separa el personaje del intérprete es fina. Siguiendo por la moda de mantener el nombre del actor al personaje se busca la máxima naturalidad. Melcior Casals ejerce de sabio, el será el encargado de exponer las diversas teorías político-social-filosóficas entorno al concepto de utopia. El resto de los ponentes se dedicarán a intentar entorpecer el discurso, intentando aportar sus propias experiencias para aportar ritmo.

Entre esas piedras en el camino del Melcior destaca una sublime Cristina Arenas, que utiliza la mejor arma, el humor. Sus acotaciones son hilarantes. Al igual que Marina Congost que intenta contener la verborrea filosófica de su compañero de mesa, pero que al no conseguirlo, las caras y los gestos que nos muestra son memorables.

La mesa representa la parte teórica de la utopía, la explicación de aquello que algunos han soñado con alcanzar en algún momento de sus vidas. A su lado nos encontramos una habitación donde reside Àlex Moreu, que harto de la vida en la ciudad, de tener que actuar por intereses, se marcho a vivir al campo en una cabaña, con sus normas e intentando sobrevivir sin o con poco dinero. Volviendo de alguna manera a recuperar la vida de las sociedades primitivas: el trueque, el cooperativismo, las personas. Él vive en su propia utopía, ha creado su comunidad utópica. No todo es teoría también hay práctica.

Entre medias encontramos la Barcelona del 92, una versión de la canción infantil ‘Big Rock Candy Mountain’, un viaje a la India con el posterior descubrimiento de la comunidad utópica Auroville, la relación entre el arte y la utopía, el utópico de casa nostra: Perejaume o incluso la utopia de ‘Las tres hermanas’: no hay nada más utópico que querer viajar a Moscú. 

La mezcolanza que en un montaje normal seria too much, la Companyia Ignífuga con la fantástica dramaturgia de Pau Masaló i Ferran Dordal (ganadora del Premi Adrià Gual 2016, que otorga el Institut del Teatre) ha conseguido dotarlo todo de un sentido y de que mientras te ríes de los momentos más surrealistas del montaje, esa surrealidad te lleve a cuestionarte las preguntas que subyacen continuamente del mensaje.

Utopia es un montaje crítico con la sociedad hipócrita que nos rodea, aquella que busca su propia utopia, a medio camino en una búsqueda de la felicidad pero siempre desde la búsqueda del propio beneficio. El público no es un agente pasivo, durante todo el espectáculo si per propia voluntad, cada persona no se ha cuestionado así misma, tendrá su momento final para hacerlo, aquí nadie sale indemne. 


PS: La camiseta de Marina Congost no tiene desperdicio. Es toda una pequeña utopía en sí misma. De modo general, creo que todavía no. Pero la Companyia Ignífuga está poco a poco poniendo su pequeña gota, su aportación, en ese mar general.

UTOPIA

by on 14:29
DRAMATURGIA: PAU MASALÓ y FERRAN DORDAL DIRECCIÓN: PAU MASALÓ INTERPRETACIÓN: CRISTINA ARENAS, EDUARD AUTONELL, MELCIOR CASALS,...

AUTOR: BERTOLT BRECHT
DIRECCIÓN: DANIEL J. MEYER
INTÉRPRETES: CRISTINA ARENAS, QUIM ÀVILA, JAUME MADAULA, JORDI LLOVET y GEORGINA LATRE
DURACIÓN: 60min
PRODUCCIÓN: DESCARTABLE TEATRE
ALMERIA TEATRE

Dice el refrán que quien siembra vientos recoge tempestades. Y en cierta manera la matriarca de esta obra, la Teresa Carrar al negarse a posicionarse, a permitir que sus dos hermanos pequeños se alcen en armas y vayan a luchar al frente, al sobre protegerles bajo la afirmación de que los pobres no pueden hacer la guerra, está sembrando las tempestades que se desarrollarán durante toda la obra.

Fusells es un montaje pequeño pero lo suficientemente cuidado para que toda la épica caiga sobre nosotros de una manera aplastante. Son jóvenes, pero la fuerza de sus interpretaciones acalla a quienes a simple vista puedan negar el gesto. Nada más hay que acercarse a la recreación que Cristina Arenas dibuja de esta hermana abnegada a sacar a su familia adelante con lo poco que les queda y sobre la atenta mirada de las bombas. No hay lugar para claudicar, la fuerza es su mayor aliado.

La ternura llega de la mano de Josep, el hermano pequeño de Teresa, y al que Quim Àvila aporta una delicadeza que te provoca un sufrimiento continuo. Su estado de sobre protección le juega malas pasadas y nos deja ver lo que esconde detrás de la coraza de gran valentía e inocencia. Palabras mayores cuando nos asomamos a la vida de Pedro, el sobrino, que viene a acabar con quien sea para volver al frente bien cargado de provisiones pero se encontrará con más problemas de los esperados. A Jaume Madaula le hemos visto crecer de la televisión a las tablas, pero es la primera vez que descubrimos en él una fuerza arrolladora, una personalidad muy marcada al personaje, que gracias a poder disfrutarlo a pocos metros, vemos que la naturalidad no es simple fachada.

La puesta en escena a tres bandas de Alba Macfarlane, al igual que la iluminación de Natalia Ramos es otro de los aciertos del montaje. Con bien poco se recrea una cocina, un ambiente marinero y una situación donde la guerra lo ha destruido todo y sólo quedan algunas paredes en pie. Sin desvelar el final, una de las partes donde la presencia visual gana por goleada, tengo que admitir que la banda sonora creada para la ocasión, la mítica Blackbird de The Beatles, interpretada en exclusiva por Manu Guix y Elena Gadel. Todo un lujo para esta pequeña joya de orfebrería que nadie debería perderse. Yo ya no soy neutral, ¿y tu?

FUSELLS

by on 19:50
AUTOR: BERTOLT BRECHT DIRECCIÓN: DANIEL J. MEYER INTÉRPRETES: CRISTINA ARENAS, QUIM ÀVILA, JAUME MADAULA, JORDI LLOVET y GEORGINA L...