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Fuente: EP via elpais.com
El festiva Russafa Escènica regresará este viernes, en su tercera edición, con un cartel que incluye 18 espectáculos de pequeño formato que buscan acercarse a todos los gustos: obras para público infantil y familiar, teatro textual, danza, musicales y performances. El objetivo es "dar color al barrio durante 10 días", según destaca la organización del evento.
Así, el equipo de Russafa Escènica destaca que "lo que empezó siendo un experimento" en el que presentaron seis espectáculos, se ha convertido "en un éxito, con 25 compañías en cartel".
Los seis bosques, de mayor aforo y duración, y El Invernadero, un taller de creación para jóvenes actores, completarán una programación cuya selección no ha sido fácil. Según Jerónimo Cornelles, director artístico del festival, "se presentaron más de 70 compañías con propuestas de mucha calidad", hasta el punto de que se vieron "obligados a ampliar el cartel porque era imposible decidir".
Así, Russafa Escènica 2013 "demuestra" que lo más importante es llegar al público y hacer de la simbiosis entre artes escénicas y plásticas algo accesible al espectador. "Ir a la peluquería de tu barrio, abrir la puerta y ver una obra de teatro es algo mágico" opina Ana Sanahuja, creadora de las actividades paralelas del festival. Se trata de una serie de propuestas satélite que rodean Russafa Escènica y que este año van dirigidas a "mostrar el barrio a pie de calle".
Además, la organización ha preparado conciertos en lugares tan emblemáticos como el Mercado de Ruzafa y la exposición + que escena, del fotógrafo José Luis Abad, que se instalará en la junta municipal de Russafa, cedida para esta ocasión por el Ayuntamiento de Valencia.
Las actividades se completarán con una charla, Comprender el arte a través del teatro, del pintor y escenógrafo Pepe Agost, y una visita guiada por el barrio de Ruzafa de la mano del arquitecto Ximo Quixal, que reflexiona sobre la evolución de los barrios con tendencia a convertirse en escaparates culturales.
Todo apunta a que, con un 30% de los pases anticipados repartidos, la tercera edición de Russafa Escènica será el "éxito" que auguraba el equipo cuando, el primer día de taquilla "antes de abrir, ya había gente esperando en la puerta".
"Las cifras hablan solas: 15.000 pases disponibles, alrededor de 500 representaciones en lugares privados del barrio y más de 500 personas haciendo posible el festival, entre artistas escénicos, plásticos, voluntarios y organizadores". "Los que estamos aquí somos solo la cara visible de cientos de personas que han puesto su ilusión por hacer este festival", ha subrayado Cornelles.

Patrocinios

El festival, que se financia a través de donaciones, ha contado en esta edición con dos patrocinadores que han permitido "que la calidad del festival sea mayor este año". De un lado, CulturArts Generalitat, que ha colaborado en la promoción y difusión del festival y ha organizado unas jornadas de artes escénicas integradas dentro del marco del festival.
Y de otro, la delegación en Valencia de AISGE (Artistas Intérpretes, Sociedad de Gestión), cuya coordinadora en Valencia, Regina Enguídanos, subraya que su primer contacto con Russafa Escènica "fue como espectadora" y lo que vio "es que este es un proyecto vivo, no es artificial".
Russafa Escènica tiene como reto seguir creciendo y ampliar sus fronteras. Reivindican la vitalidad que aportan a la ciudad y buscan más apoyo para el sector: "Russafa Escènica es una manera política y cultural de exigir. Puedes quejarte o, como nosotros, construir", en palabras de Cornelles.


Fuente: elpais.com
Sala Russafa intensifica su actividad con la segunda edición del festival Russafa en Dansa, una iniciativa que se celebra entre el 7 y el 19 de mayo y traerá la danza al corazón de uno de los barrios más inquietos de la ciudad, Russafa, y con la que el centro cultural apuesta por una de las artes escénicas con mayores dificultades para acceder a las carteleras.
Su programación se asocia por segunda vez a la Temporada Internacional Dansa Valencia para ofrecer el estreno en la Comunidad Valenciana de Deslocalizados (7 y 8 de mayo), un espectáculo compuesto por tres piezas de tres coreógrafos emergentes de Portugal, Francia y España que se presenta como viaje desde el interior de lo humano hasta aquello que lo rodea.
"El portugués João Costa Espinho aporta una coreografía donde el ser humano se cuestiona a sí mismo hasta el punto de querer transformarse, traspasando los límites de su propia especie. El fundador de la compañía francesa YMA, Orin Camus, presenta una reflexión sobre la omnipresencia de la silla en nuestros días, puesto que la raza humana parece abocada a pasar cada vez más horas sentada sobre ese mueble", explica la nota de presa del festival. Completa el espectáculo el valenciano Santi de la Fuente, de la compañía La Coja Dansa, con una coreografía basada en el ladrido, o más bien en la pérdida de ese sonido, diluido entre la saturación acústica de las grandes ciudades. La conjunción de tres puntos de vista distintos hace de Deslocalizados una oportunidad para conocer el dinamismo de una disciplina que se empeña en crecer y llegar a más públicos, pese a la tendencia generalizada de los teatros y centros culturales de programar espectáculos de corte más comercial.
En su reivindicación por este tipo de espectáculos que intenta acercar la danza al gran público, dentro del festival Russafa en Dansa Sala Russafa acoge el estreno absoluto del nuevo trabajo de Toni Aparisi, uno de los bailarines y coreógrafos valencianos más inquietos, cuya labor se ha visto reconocida con galardones como el Premio Max o dos Premios Abril al Mejor Bailarín. Aparisi dirige e interpreta Historia de un soldado (9-12 mayo), espectáculo basado en la composición de Stravinsky que adaptaba un cuento popular ruso protagonizado por un soldado que se cruza con el diablo cuando vuelve del campo de batalla y le vende su alma, representada por un violín, a cambio de un libro mágico con el que podrá conseguir todo lo que desee. Sin embargo, conforme se enriquece, va perdiendo el cariño de aquellos que le rodean.
Aparisi cuenta para la puesta en escena con música en directo, interpretada por la Orquesta Ciutat de Llíria. Completan el reparto las bailarinas Paloma Calderón e Inés Ballester, junto al actor Àngel Fígols, narrador de este completo espectáculo sobre la corrupción del alma.
La semana próxima, la programación de ‘Russafa en Dansa’ continúa con uno de los géneros dentro de la danza que busca actualizarse. Tras siete años investigando en esta línea, la compañía valenciana Ballet Español Fusión propone en su espectáculo Miradas (del 15 al 17 de mayo) un cruce entre el ballet español y la danza contemporánea interpretado por las bailarinas Almudena Alcover, Sara Benajas, Alejandra García, Ana I. García, Sara Gil, Lina Martínez, Teresa Monterde y María Valle. Isabel Pérez dirige esta pieza de fuerte estética pero que apela a todos los sentidos, ya que a la fuerza visual del espectáculo se añade la potencia sonora de la percusión en la música de raíz flamenca creada por el compositor valenciano Jesús Serrano.
El broche final al festival lo pone el bailarín, profesor y coreógrafo malagueño Manuel Cañadas con la compañía Perros en Danza, bajo la dirección de Belén Lario. Tras su éxito en varias ciudades españolas, Russafa en Dansa estrena en la Comunidad Valenciana ¡Petroff solo quiere bailar! (18 y 19 de mayo), una especie de “metaespectáculo” que realiza una autocrítica sobre el mundo de la danza desde el humor. Su protagonista es un bailarín a quien, pese a que le gustaría hacer otras cosas, le resulta imposible dejar de danzar. Y no sólo baila sino que también crea las historias, la escenografía, las luces, la banda sonora e incluso el público que asiste a sus espectáculos imaginarios. Una propuesta fresca e innovadora que reivindica la necesidad de expresión y el arte como forma de vida a través de un inquieto personaje que ansía contar, inventar, rozar la perfección a través del movimiento.
"Un espectáculo que refleja el espíritu del festival creado por Sala Russafa con la intención de reivindicar el valor del baile, de una de las formas de expresión artística más antiguas, universales y honestas del ser humano", concluye la nota.  
Fuente: Juan Manuel Játiva (www.elpais.com)

Con un equipo de personas detrás que básicamente trabajan por amor al arte, el II Festival d Russafa Escènica tratará de revalidar en su segunda edición, del 25 al 30 de septiembre, el éxito de público cosechado en la primera. Bajo el paraguas temático deLa invasión de la privacidad, el certamen que dirige en lo artístico Jerónimo Cornelles y Ximo Rojo en lo técnico, propone 17 espectáculos que giran en torno a la teoría y la práctica de la intimidad y sus límites. La mayoría de estas propuestas, aglutinadas bajo el epígrafe Viveros, porque se pretenden "semillas" que fecunden el barrio de Russafa en palabras de su coordinadora María Muñoz, duran entre 25 y 30 minutos y se representan en espacios privados que van desde una vivienda particular a un comercio del barrio o una galería. Estos viveros surgen de la colaboración entre artistas plásticos y escénicos.
Donde literalmente se pueden "mojar" los espectadores es en el apartado Bosques, que son dos coproducciones de mayor duración y aforo en las que se invita a participar al público. En la primera, TC 4/6, Vicente Arlandis ofrece "pistas y signos" sobre los que construye la trama a modo de thriller; se representará todos los días a las 19.00 en la Sala Russafa. El título de la segunda, que dirige Alejandro Tortajada, es El agua y tú y tendrá como escenario la Piscina Termia, en la que los espectadores podrán optar a localidades dentro o fuera del agua, en dos jornadas de cuatro pases diarios. "Casi nadie hasta ahora ha pedido localidad de grada, todos piscina", bromeaba el director artístico del certamen.
"Es el festival de las personas porque lo hacen las personas, entre actores, artistas, compañías y voluntarios", ha subrayado Cornelles, para quien esta segunda edición "demuestra que las cosas, si se quieren, con voluntad se pueden hacer" sin depender exclusivamente del dinero. De hecho, la base de la financiación del festival es el micromecenazgo, vía por la cual han conseguido 4.800 euros y el resto, hasta 6.000 euros, la aportación de empresas colaboradoras e instituciones académicas. "No es un festival de barrio ni para el barrio", ha explicado el director artístico, simplemente coincide "que mucha de la gente que hace el festival vive aquí". Asegura que "no hay nada de este formato en Valencia", aunque tiene similitudes con Cabanyal Íntim y pretende contribuir a paliar el vacío creado por la supresión del festival público VEO. Funciona con donaciones y para ello se han puesto a disposición del público 6.000 pases. En la primera edición el festival tuvo casi 2.5000 espectadores y contó con una ocupación del 98%. Eso sí, "a las compañías ni siquiera les dió para pagar el vestuario", ironizaba Cornelles en la presentación de la segunda edición.
La tercera pata de Russafa Escènica son las actividades paralelas que coordina Sandra Gómez, concebidas como "un espacio de experimentación, diálogo y reflexión" bajo el lema Hacer, hacer, hacer. El acceso a las actividades es libre y algunas de ellas, como Cocinar y conspirar o la visita guiada están llenas. Incluyen hasta un curso intensivo de futbolín bautizado con la radiofónica frase de Peligro en la Condomina! Toda la información al respecto se puede encontrar en www.russafaescènica.com.