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Fuente: Elisa Díez (Butaques i Somnis)

Asisto a una de las previas de este fin de semana antes del estreno hoy de su última comedia, alocada, con toques amarillos y negros, ‘Cremats’. Si quieren reír reirán, pero vigilen que el tema les tocará más de lo que piensan. Después de la función comparto la experiencia como espectadora, más habituada al drama que a la comedia, con su autor y director, Roger Peña.

¿Cómo surge ‘Cremats’?

Tenia ganas de escribir una comedia que fuera bastante salvaje, alocada, donde a los personajes se les fuera la situación de las manos. A mí el vodevil estricto no me entusiasma, he hecho algunos, pero no me gustan demasiado. Cremats tiene algunos elementos de vodevil pero no es un vodevil, es más profundo, juega con la doble moral, si tuviera que compararlo con algo, salvando las distancias, seria Joe Orton en obras como Lo que vio el mayordomo (What the Butler Saw) que refleja los enredos familiares que también te encuentras en ‘Cremats’ para reírse de todo, de la falta de dinero, de amor, de sexo, de salud. No nos olvidemos que es una comedia, a pesar de que en algunos momentos hay personajes como el de la Tilda (Espluga) que les sale la vena dramática, es un contraste entre la comedia con puntos dramáticos y violentos pero que provocan la risa.

Al salir de la sala una señora afirmaba: “Se llama ‘Cremats’ porque queman el sofrito”…

Se llama Cremats porque los personajes están quemados en sus vidas por diferentes motivos, pero sí que juega en un primer momento con la escena de quemar el sofrito, e incluso con algo que se escapará de muchas mentes cuando ella dice “si lo mezclo, bien mezclado, seguro que no se nota”, también va para ellos mismos, ellos son como los macarrones, que tienen el sofrito quemado, pero bien mezclado no pasa nada. Hoy en día toda la mierda de todas las casas bien mezcladas, de puertas para afuera, quedan bien limpias.

Se asocia Roger Peña a la comedia…

He escrito comedias, no tan bestia como esta. La primera que estrené fue Poder Absoluto, hace 10 años (aunque se estrenó más tarde debido a la muerta del actor que la iba a protagonizar, Enric Arredondo), y no era una comedia precisamente. Después escribí Iaia por un deseo personal de escribir alguna cosa para mi madre (Montserrat Carulla) pero es una comedia tierna, blanca, muy lejos de Cremats. Y la siguiente que se estrenará es una tragedicomedia, más tragedia que comedia, sobre la violencia de género que es un tema que me preocupa. Escribo sobre temas que me preocupan o que me interesan, pero no escribo planteando si estoy haciendo un drama o una comedia. Mientras escribía Cremats las situaciones que se me ocurrían eran tan animales que pensé que lo mejor era ir hacia la comedia. Al 2001 había hecho una comedia al Teatreneu, A la cuina amb l’Elvis, que era una comedia muy alocada del autor del Billy Eliot, Lee Hall, también era una comedia como Cremats donde hay mala leche dentro.

Y a pesar de eso se sigue despreciando la comedia como género en muchas ocasiones…

Creo que se desprecia cuando la comedia quiere conseguir la risa y ya está. Vamos a enseñar el culo, la gente se ríe, vamos a enseñar más el culo, la gente se ríe más. A mí, desde este punto de vista la comedia no me interesa. Tampoco digo que la comedia sea más difícil. Lo digo en el programa de mano, es más complicada en tanto en cuanto si en un drama la gente no entre dices ok, pero si en una comedia como Cremats la gente no ríe es para pegarse un tiro. La comedia requiere de mucha carpintería, mucha disciplina actoral. El texto de Cremats está repleto de frases muy parecidas, que si te vas de una a la otra, puedes haberte saltado tres escenas. Me gusta que la gente cuando se sienta en la butaca no entienda lo que le está pasando, que piense, que ría… me gusta crear sensaciones.

Tal y como tenemos el país, ‘Cremats’ es una comedia bilingüe…

Sí, era añadirle un punto más de intolerancia o de la doble moral (como es el idioma), que es uno de los temas de los que trata la obra. Hay giros un poco salidos de madre como el voto a Ciutadans. 

En una platea, como la del Apolo, donde quizás media platea sea favorable a ese partido…

Pero a mi me está bien, yo quiero que la gente se ría de la situación y de ellos mismos. Yo soy de una familia catalana, soy catalán, catalanista e independentista a muerte, me he educado en catalán y en castellano. Escribo en catalán y en castellano, he trabajado mucho en Madrid, me gusta el castellano y viviendo en un entorno profesional y familiar donde giras la cabeza a la derecha y hablas en catalán y la giras a las izquierda y hablas en castellano o miras al frente y haces una frase mitad y mitad, que es lo que sucede en Cremats, lo que pasa en la mayoría de casas catalanas. Ser independentista no quiere decir dejar de hablar el idioma de Cervantes porque entonces yo no juego. Hay más experiencias de obras bilingües como Pel Davant i pel darrere donde tenía mucha gracia. Me interesaba jugar con el idioma y también con un actor como el Willy Tolledo que dice las cosas como muy serio pero que la gente ríe porque tiene una vis cómica brutal. 

Precisamente el Willy Toledo, que es protagonista, últimamente no tiene demasiada buena prensa…

No defenderé al Willy porque se defiende perfectamente él solo, pero a veces la gente saca de contexto frases o sólo se queda con lo que le interesa. El Willy es como un elefante en una cristalería, entra en el momento más inoportuno dando patadas. Tener pepitos grillos está bien. El día que se murió Amparo Baró le dedicamos la función, y era una mujer muy conservadora, pero el teatro está por encima de eso. Tenia al Willy Toledo en la cabeza más que para este montaje para la tragicomedia siguiente, pero surgió Cremats y se lo plantee, y la verdad estoy muy contento con la decisión.

‘Cremats’ se representa al Teatro Apolo, acostumbrado a obras en castellano, ¿cómo ha sido la respuesta del público?

Está asistiendo público bilingüe, creo que es bueno que venga público castellano a ver una comedia que parcialmente es en catalán y también el público catalán venga al Apolo porque es un teatro de Catalunya. No se puede condenar a un teatro sólo por ser la casa de Arturo Fernández porque tendría que cerrar. Los escenarios se tienen que diversificar y no es bueno que se encasillen. El Apolo es un teatro de comedia, y Cremats es una comedia. Lo que quería conseguir es que la gente se riera y la gente ríe y se está riendo de cosas muy bestias que si te paras a pensar nos puede pasar a todos: todos podemos tener un amante, a todos nos puede ir fatal de pelas, todos podemos estar enfermos… Tenemos que reírnos más de nosotros mismos.

Eres el flamante ganador del IV Torneo de Dramaturgia del Temporada Alta, ¿qué ha significado para ti?

Me hizo mucha ilusión, aunque no signifique nada. Estoy preparando el texto para hacerlo más largo, de 35 minutos que pase a ser de hora y cuarto para poderlo representar. De hecho, hoy estreno aquí y mañana me voy a Buenos Aires porque vamos a hacer el Torneo de Dramaturgia allá. Es un espaldarazo más moral, el premio es una cena, una cesta de fuets y una cesta de setas. Como reconocimiento está muy bien, es un espaldarazo a lo que llevo haciendo años. El texto El Recanvi se parece en cierta manera a Poder Absoluto pero en comedia. Va sobre las relaciones laborales, la relaciones de dominio hombre-mujer, lo que puede significar de aquí a 10 años el fenómeno Podemos (que no sea más de lo mismo).


EN BREVE... Roger Peña y el teatro

Una obra que te hubiera gustado escribir… 
La visita de la vieja dama de Friedrich Dürrenmatt 

Un autor teatral… 
Shakespeare, sin duda. Todo está en Shakespeare, absolutamente todo. 

¿Cuántas veces al año vas al teatro? 
Depende del año, menos de lo que me gustaría, pero entre 20 y 25 veces. 

El teatro en Catalunya es… floreciente. 

La crítica teatral para ti es… necesaria. 

¿Qué te falta por hacer teatralmente? Todo. 

Un sueño teatral… Protagonizar Ricardo III ¿dirigido por? Por quien sea, un gran director: Flotats, Gas, Sergi Belbel…

DRAMATÚRGIA i DIRECCIÓ: PAU MIRÓ
INTÈRPRETS: ISAAC ALCAYDE, JOAN SOLÉ, ANDREA TREPAT, PETER VIVES, MARTA OSSÓ i JORDI LLOVET
DURADA: 1h 15min
PRODUCCIÓ: LA FANTASTICA S.L., SALA BECKETT i TEMPORADA ALTA
SALA BECKETT

Espero amb ganes cada nou text/projecte que signi en Pau Miró. La seva dramatúrgia és inconfundible. Els seus personatges, la majoria perdedors, desprenen una mena d'empatia particular. Els seus textos estan plens d'elements simbòlics, de metàfores, res està mastegat, l'espectador ha de posar de la seva part per desxifrar-los.

Després de l'èxit de Els Jugadors la temporada passada al Lliure, arriba ara Un refugi indie, la segona part de la seva nova trilogia. Al igual que passava allà, els personatges aquí són uns perdedors, però joves. Amb vint-i-pocs anys, la vida ja els ha tractat tan malament que no veuen sortida als seus problemes. Sense feina, estudiant filosofia, amb feina però amb una constant por de perdre-la, visquen amb els pares, però anhelant llibertat, aquests joves opten per camins difícils i sense aparent sortida.

Pau Miró ha optat per una nova companyia La Fantastica plena de noves cares, algunes conegudes com el Peter Vives per les seves aparicions televisives i amb l'Issac Alcayde, tot un veterà sobre els escenaris. Les interpretacions són irregulars, destaquen les dues nois, la Andrea Trepat i la Marta Ossó i també es descobreix un possible gran actor darrera de Jordi Llovet, un fugitiu més que convincent.

El refugi se'ns presenta escenogràficament dibuixat amb una habitació en el que es podia considerar una cabanya d'un bosc. Els diferents personatges entren i surten per l'armari o per la finestra, aqui no hi ha portes. Sempre de cara al públic els actors semblen estar dins d'un aparador. Malgrat aquesta sensació d'irrealitat el refugi funciona en les diferents escenes que s'entrecreuen.

El simbolisme de l'escriptura dramàtica del Pau Miró travessa tota l'obra, però per si algun es va quedar perdut, l'escena final en format audiovisual (prescindible i curt) recrea aquest simbolisme i fa que l'espectador es pregunti si és possible un final feliç o no per aquesta història. Masses qüestions que al finalitzar que deixen al públic ple de preguntes.

UN REFUGI INDIE

by on 18:00
DRAMATÚRGIA i DIRECCIÓ: PAU MIRÓ INTÈRPRETS: ISAAC ALCAYDE, JOAN SOLÉ, ANDREA TREPAT, PETER VIVES, MARTA OSSÓ i JORDI LLOVET DURADA:...


Font: Xavi Serra (ara.cat)
Pau Miró torna al Temporada Alta. Un any després de presentar-hi amb èxit Els jugadors, que després va fer temporada al Teatre Lliure, el dramaturg barceloní estrena aquesta nit al festival gironí un muntatge més modest que aquell, Un refugi indie. "Tenia ganes de fer una cosa més arriscada, més independent i fins i tot amb menys recursos", explica Miró, que es va plantejar el projecte com "un retorn als orígens". És a dir, a la Sala Beckett, on es podrà veure l'obra a partir del 12 de desembre.
Toni Casares, director de la sala, va apostar pel projecte "a cegues". No només perquè Miró té una trajectòria molt pròxima a la Beckett i a l'Obrador, sinó per la possibilitat de veure l'autor treballant amb un grup d'actors joves i parlant d'una generació que Miró considera que "s'ha quedat sense aixopluc ni horitzó". Una generació perduda, en definitiva, que, segons ell, "busca un lloc per construir un futur" i, com que no el troba, "se l'ha d'inventar".
El Germà, el Músic i el Guapo
Per tirar endavant aquest projecte Miró s'ha envoltat d'un grup d'actors joves i més aviat desconeguts, "un risc" que li venia "molt de gust". Ells són el Germà (Isaac Alcayde), el Músic (Joan Solé), la Cambrera (Andrea Trepat), el Guapo (Peter Vives), l'Estudiant (Marta Ossó) i el Fugitiu (Jordi Llovet). Sis personatges de vint-i-pocs que miren de sobreviure en un món de solitud i butxaques escurades. S'enamoren entre ells, es creuen en una festa i al final es traeixen. "Van amb el pas canviat -diu Miró-. Porten roba de marca i tenen iPads i iPhones, però veuen la marginalitat molt a prop. La seva vida és dura i per sobreviure han de fer una mica de tot". L'autor juga amb aquesta precarietat des del títol, que al·ludeix tant a "una metafòrica reserva índia on poder fer un reset" com a la música independent, present d'una manera o d'una altra a l'espectacle.
És sabut que els textos de Miró no estan acabats fins que no els treballa en escena amb els actors; però el procés no està exempt de sorpreses. "Jo pensava que l'obra sortiria més trista, però treballar amb ells m'ha fet veure que tot i que ho tenen fotut, se'n sortiran", raona. És per això que Un refugi indie "destil·la un bri d'optimisme, una escletxa d'esperança dipositada en les generacions que vénen", diu Miró.
De trilogia en trilogia
El dramaturg no considera l'entreteniment pur i dur com una opció. "Ja vaig fer un Paco Morán i en vaig tenir prou", etziba. Ara diu que té ganes de "marxa", de "córrer riscos". Un refugi indie serà la segona part de la trilogia que va iniciar Els jugadors, i de la qual ja té pensada una tercera part que estarà protagonitzada per "un grup de dones que s'aproximen als 50 anys". Després de la trilogia de BúfalsLleons i Girafes, es perfila ja una nova tripleta d'obres en què els diners són més que un fil conductor. "Les trilogies són per endreçar millor els temes, no per màrqueting", es defensa ell. Dels personatges madurs d' Els jugadors ha passat als joves d' Un refugi indie, però una idea no canvia: "la bossa de diners, que no para d'omplir-se i buidar-se", diu.