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Fuente: Juan Ignacio García Garzón (abc.es)
El IX Festival de Teatro Clásico de Olmedo ha arrancado con los ojos puestos en el cielo. Las nubes que hacían presagiar lo peor fueron clementes con el primero de los espectáculos programados, «La cortesía de España», de Lope de Vega, a cargo de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, en versión de Laila Ripoll dirigida por Josep Maria Mestres, pero se cerraron en aguas desatando a última hora del pasado sábado una tormenta de proporciones bíblicas que descargó con furia desmesurada sobre la localidad vallisoletana e hizo imposible que Ron Lalá pudiera presentar su último y aplaudido montaje, «En un lugar del Quijote», para el que se habían agotado las localidades. Hasta las cigüeñas que presencian cada noche las funciones desde el lienzo de la muralla que cierra el fondo de la Corrala del Palacio del Caballero llevaban paraguas para protegerse del diluvio.
Más suerte tuvo el domingo la compañía hispano cubana Mephisto, que, dirigida por Liuba Cid, ofreció su colorista versión de «El burgués gentilhombre» de Molière. Una propuesta de encarnadura escénica discreta, en la que el continuo cambio de posición de unas sillas sobre el escenario parece propiciar la reflexión sobre las ambiciones sociales y los grotescos esfuerzos por aparentar lo que no se es que contiene la comedia. Un reparto íntegramente masculino la interpretó en clave subrayadamente farsesca buscando la risa fácil; el público pareció divertirse y premió con sus aplausos al elenco al final de la representación.
Hasta el próximo día 27, en que cerrará el festival el espectáculo «Clásicos cómicos», a partir de textos de varios autores, con dirección de Jesús Peña e interpretación deTeatro Corsario, se ha programado la versión japonesa que Yoichi Tajiri ha realizado de «El caballero de Olmedo», de Lope, a cargo de la compañía Ksec-Act, dirigida por Kei Jinguji; un montaje de «La boba para otros y discreta para sí», también de Lope, con puesta en escena de Rebeca Sanz para La Finea Teatro; «El coloquio de los perros», de Cervantes, que trae la compañía colombiana Laboratorio Escénico Univalle con dirección de Ma Zhenghong y Alejandro González Puche; el último trabajo de la Compañía de Teatro Clásico de Sevilla, una escenificación de Alfonso Zurro de «La estrella de Sevilla», atribuida a Lope de Vega, aunque hay estudiosos que la ponen en el haber de Andrés de Claramonte; «La hermosa Jarifa», versión y dirección de Borja Rodríguez de la novela morisca del siglo XVI que pone en escena La Morgue; y «Otelo», de Shakespeare, en versión de Yolanda Pallín dirigida por Eduardo Vasco para Noviembre Teatro.
Por otra parte, paralelamente al certamen se celebran las novenas Jornadas sobre Teatro Clásico, que este año, con el título de «La fuerza del Fénix: últimas novedades y renovaciones de Lope de Vega», se centrarán en las escenificaciones realizadas en los últimos años de «El caballero de Olmedo» y otras obras del autor, con mención especial para la comedia «Mujeres y criados» descubierta en fechas recientes. Las Jornadas tributan también un homenaje a José Luis Alonso de Santos durante el que se presentará el último libro de la colección del festival, «El mundo, el demonio y mi carne», del dramaturgo homenajeado.

De clásicos por Olmedo

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Fuente: Juan Ignacio García Garzón ( abc.es ) El  IX Festival de Teatro Clásico de Olmedo  ha arrancado con los ojos puestos en el cie...


Fuente: Rosana Torres (elpais.com)
Olmedo Clásico, el festival que desde hace seis años se celebra en la Villa del Caballero, dedicado al teatro barroco, ha tomado la delantera a sus hermanos mayores, (muestras de Almagro, Almería y Mérida), organizando el que se ha considerado el congreso internacional más importante sobre teatro clásico, en lo que llevamos de siglo, e incluso antes, y así lo han reseñado a lo largo de la semana que acaba de finalizar más de 150 expertos de primera fila, procedentes de un centenar de centros de investigación e instituciones teatrales de más de quince países, que ha debatido sobre El patrimonio del teatro clásico español. Actualidad y perspectivas.
Una vez más apareció el tema que siempre enfrenta a investigadores y creadores contemporáneos de teatro clásico, ya que ambos bandos se han encontrado en este brillante congreso que sirvió, entre otras cosas, para poner de relieve que sigue dándose un abismo entre ambos sectores. Los filólogos se sumergen en exceso en los legajos del teatro clásico para dar luz sobre un patrimonio tan excepcional, aunque en los últimos tiempos plantean textos cuidadosamente editados y ya pensando en la manifestación escénica. Pero los teatreros no entienden que los investigadores no tengan en cuenta que lo fundamental, para poner en boca esos textos, es que se de la comunicación con el espectador y para ello hay que recurrir a algo más que investigación literaria. A ello hay que unir interesantes aportaciones, como un portal virtual de teatro clásico y, sobre todo, la denuncia de que este sector se está quedando sin herederos, a pesar de la existencia de numerosos jóvenes excepcionalmente formados dentro y fuera de España en la etapa de bonanza y que ahora, sin saber hacer otra cosa que investigar y muy bien, se ven abocados al paro.
El encuentro, cuyo Comité Científico estuvo presidido por Víctor García de la Concha (ex director de la RAE y actualmente al frente del Instituto Cervantes), contó con un comité organizador, bajo la coordinación de Germán Vega, catedrático de la Universidad de Valladolid y codirector de Olmedo Clásico, junto a Benjamín Sevilla, y también responsable de las cuestiones logísticas del Congreso.
“El teatro clásico no es como la novela o la poesía de esos siglos, ya que el teatro está vivo hoy, y tiene posibilidades de decir cosas en el presente, ese ha sido el tema fundamental de nuestro congreso y no se ha dado otro que lo haya planteado así”, señaló Vega quien reconoció que en líneas generales puede hablarse de un cierto pesimismo, a pesar de los esfuerzos en España de iniciativas como la del festival de Almagro, de Almería y de Olmedo por acercar a teatreros y filólogos y de hecho este investigador piensa que sí se ha dado un gran acercamiento entre ambos sectores, mientras que otros expertos, como Luciano García Lorenzo, cree que no se ha conseguido el objetivo planteado.
La actriz, productora y directora Blanca Portillo, cuyos trabajos sobre Calderón han impactado y anonadado en muchos países (La hija del aire bajo dirección de Jorge Lavelli y La vida es sueño de Helena Pimenta) apuntó que a veces los filólogos olvidan que sólo el teatro clásico, representado hoy, será perfecto si se tiene en cuenta que se debe producir una empatía con el espectador: “Si no de poco sirven las investigaciones”, señala esta profesional que ha trabajado con adaptaciones y versiones de clásicos, realizadas por directores como Jorge Lavelli o dramaturgos como Juan Mayorga, que vienen a sumarse a la de otros nombres del mundo de la escena que meten cuchara en esos ‘intocables’ textos, porque piensan que hay que hacerlos entendibles a los espectadores de hoy y a sus objetivos escénicos, entre otros Ernesto Caballero, Calixto Bieito, Laila Ripoll, Manuel Canseco, Ana Zamora, Pedro Víllora, Eduardo Vasco, Julio Salvatierra, Pepa Gamboa, Antonio Álamo, Alfonzo Zurro, Fernando Sansegundo, Juan Dolores Caballero, muchos de ellos participantes en este congreso.

Aportaciones del congreso

Para la convocatoria y organización del congreso han unido sus fuerzas el festival Olmedo Clásico, interesado desde su no lejana creación en ser un espacio de reflexión y no solo de exhibición, la Universidad de Valladolid, que desde el comienzo ha dado apoyo y oficialidad a la faceta docente e investigadora del certamen, y el macro proyectoConsolider: TC/12, Patrimonio teatral clásico español. Textos e instrumentos de investigación, constituido por doce equipos de investigación I+D, con más de 150 miembros de Europa y América, cuyo cometido es investigar el patrimonio dramático clásico español de los siglos XVI y XVII.
Más de un centenar de trabajos de investigación se han ofrecido en las diez sesiones de comunicaciones, además de las presentaciones de proyectos, libros, páginas web y dos conferencias plenarias, a cargo de la catedrática de Florencia, Maria Grazia Profeti, quien recibió el Homenaje del TC/12 por toda una vida dedicada a la investigación del teatro del Siglo de Oro, y de Víctor García de la Concha. Especial relevancia han tenido las ocho mesas de debate directo sobre las cuestiones principales que plantea el presente y el futuro del teatro clásico español: su lugar dentro del patrimonio cultural, sus conexiones internacionales, los estudios en el ámbito del hispanismo, los planes de edición, la puesta en escena, su explotación cultural y económica así como las nuevas herramientas para su conocimiento y divulgación.
En dichos debates han participado primerísimas figuras de las distintas facetas implicadas, como los directores de de la Biblioteca Nacional, Ana Santos, de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, Helena Pimenta, o de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Jesús Pradells y expertos en textos dramáticos y puestas en escena más reconocidos de la actualidad en el panorama internacional: Ignacio Arellano, Alberto Blecua, José María Díez Borque, John J. Allen, Victor Dixon, Luciano García Lorenzo, Javier Huerta, Emilio de Miguel, Rosa Navarro, Joan Oleza, César Oliva, Felipe Pedraza, Blanca Portillo, Maria Grazia Profeti, Antoni Tordera, Eduardo Vasco, Marc Vitse, Ana Zamora, Jonathan Thacker (delfín de los estudiosos sobre teatro clásico), Christopher Couderc, (muy considerado a pesar de su juventud), Marco Presotto, Fausta Antonezzi (de las nuevas generaciones), José Camoes y Beata Baczyńska, entre otros.
Otra importante aportación del congreso llegó de la mano de las nuevas tecnologías y de las investigadoras Mercedes de los Reyes y Piedad Bolaños, que presentaron la reconstrucción virtual del Patio de Comedias de las Arcas de Lisboa, partiendo de la investigación con Juan Ruesga, al igual que ya hicieron en su día con el Corral de la Montería, que estaba en el Alcázar de Sevilla y hoy es una parte de los jardines. El vídeo, de unos 20 minutos, ha resultado de gran interés para los filólogos que así pueden ver cómo las obras fueron pensadas para corporeizarse en estos teatros.

Conclusiones

Al margen de los debates entre los diferentes expertos y sus trabajos se pueden extraer varias conclusiones tras las jornadas de trabajo. Por una parte se ha visto que el conocimiento del teatro español de los Siglos de Oro ha mejorado cuantitativa y cualitativamente gracias al apoyo de la investigación, que ha permitido constituir equipos para editar, elaborar herramientas digitales y otros aspectos: “Es la única forma de abordar un fenómeno tan grande en todas sus dimensiones, por el volumen de testimonios y por las muchas implicaciones artísticas, culturales, sociológicas, entre otras, que comporta. Es buena muestra de ello el TC/12, macro proyecto surgido de la conjunción de doce equipos, que es una de las instituciones que convocaron el Congreso”, señala el Vega, uno de los dos directores de este festival y del congreso, quien también ha destacado que en los últimos años el investigador de humanidades ha aprendido a trabajar en equipo y se mostraba especialmente satisfecho por el hecho de que muchos de los trabajos de investigación original presentados, así como las comunicaciones en el congreso (cerca de un centenar), tuvieron un nivel muy apreciable. Destacan los llevados a cabo por investigadores jóvenes, que muestran a las claras la capacidad formativa en la investigación de los equipos.
“Nunca ha habido gente joven tan preparada para afrontar un fenómeno tan destacado del pasado hispánico, con repercusiones claras en el presente. Lamentablemente esta importantísima masa crítica está amenazada por los recortes presupuestarios, que van a impedir que continúen”, se lamenta Vega. Una queja y lamento al que se suma la totalidad de sus colegas y más en un momento en el que, tal y como se ha puesto de relieve en el congreso, hay una gran necesidad de emprender las acciones necesarias para que mejore el conocimiento del teatro clásico en los distintos niveles educativos, así como en el exterior. “El teatro español del Siglo de Oro necesita ocupar el lugar que le corresponde al lado de otras dramaturgias de la época, como la inglesa o francesa, que han tenido mejor fortuna a la hora de formar parte del canon de la literatura universal”, señala Vega.

Lope y sus borradores poéticos

El congreso fue clausurado por el presidente del mismo, Víctor García de la Concha, que dio una conferencia titulada De las musas al teatro: borradores poéticos de Lope de Vega. Fue una brillante aportación sobre los borradores de Lope y en especial sobre el conocido como Códice Durán-Masaveu (nombre que debe a sus sucesivos propietarios). García de la Concha dejó claro que las hojas de este códice muestran que frente a la facilidad siempre predicada de Lope, el Fénix tocaba y retocaba sus poemas hasta necesitar páginas y páginas con versos tachados para dar con los definitivos 14 de un soneto. Los poemas de esas páginas muestran las inquietudes del Lope maduro, en esa etapa conocida como “ciclo de senectute” así como su voluntad de agrupar en series definidas temáticamente la producción de esos años; su religiosidad y otros aspectos de su vida.
García de la Concha concluyó su intervención en la clausura declarando su voluntad, como director del Instituto Cervantes, de asumir una propuesta del TC/12 conducente a un mejor conocimiento del teatro español en el extranjero. Ello consistiría en programar una serie de conferencias-espectáculo, que circularían por las distintas sedes del Instituto, y que llevarían a cabo especialistas en el teatro del Siglo de Oro y actores. Para ello se contaría también con la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Nacimiento del portal de Teatro Clásico

De especial relevancia en este congreso ha sido la presentación en él del esperado y deseado macroportal de Teatro Clásico Español (TCE) en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com/portales/teatro_clasico_espanol/), que inauguraron los participantes el pasado jueves y del que Vega es director científico. Es producto de convenios de la Cervantes Virtual con instituciones como la Biblioteca Nacional, la Histórica de Madrid, la Menéndez Pelayo, el Institut del Teatre o el TC/12.
“El teatro clásico es una parte esencial del patrimonio cultural español, capaz de proporcionar a los estudiosos pistas valiosas sobre nuestro ser individual y comunitario, y de reclamar aún la atención del público en general desde los escenarios.
Este portal quiere poner a su servicio las grandes posibilidades que la era digital proporciona para abordar la enormidad de materiales de muy diverso orden que comporta: desde el acceso a los textos y los estudios a la visualización y audición de su encarnadura escénica, que es el sello distintivo del teatro con respecto a otras modalidades artísticas”, señala Vega quien deja claro que el portal inicia su andadura con la atención centrada en los Siglos de Oro, que constituye el núcleo de lo que se considera teatro clásico; pero, como no podía ser de otra manera, la intención es que muy pronto amplíe sus márgenes hasta abarcar periodos más recientes.
Seis grandes secciones intentan organizar los tipos de mirada sobre esta manifestación que consideran fundamentales: Fondos antiguos, Obras, Dramaturgos, Puesta en escena, Investigación y Escena actual. “Teatro Clásico Español nace con afán de consolidarse y crecer: lo permite el medio en que se mueve y lo conseguirá por la voluntad de las instituciones y el buen hacer de los expertos implicados, a quienes se lo agradecemos encarecidamente; también por las sugerencias de los usuarios, que solicitamos con modestia y agradecimiento adelantado”, afirma Vega García-Luengos.

Sin herederos y un futuro pésimo

En Olmedo se han dado enfrentamientos no sólo entre creadores escénicos e investigadores. Entre los propios filólogos se han visto serias confrontaciones, pero todos coinciden en apuntar que se están quedando sin herederos que continúen la labor realizada.
“Tenemos jóvenes excepcionales, como nunca los ha habido, que se forman no sólo con investigadores, sino también con las gentes del teatro, pero con un futuro pésimo”, apunta Vega, que ve como desaparecen los soportes de la investigación desde el punto de vista administrativo,lo que provoca una falta de futuro para estos jóvenes investigadores preparadísimos, que se están yendo a Institutos fuera de España y a Estados Unidos.
Jóvenes de poco más de veinte años, con una gran madurez, que ya han pasado con becas por los centros de investigación más importantes del mundo. Pero se están agotando las becas y luego no hay nada, a lo que se suma la desaparición de oposiciones para el empleo público. “Desgraciadamente se están yendo al paro, y encima seguirán investigando porque no saben hacer otra cosa; el caso es que nos quedamos sin herederos, ese es el gran problema, porque entre los 150 investigadores de primera fila hay un 70% de jóvenes que se van a quedar sin continuidad y sin poder trabajar con remuneración”, sostiene el director del congreso quien recuerda que se ha llegado a una situación en la que las bases artísticas son grandes y poderosas, pero se olvida que es un fenómeno que necesita alimentarse permanentemente, con una financiación que permita el desarrollo de esos sectores y gente muy preparada.
“Se estaba dando un acercamiento grande, vemos como en época de crisis se va más al teatro y estos años se ha creado unas redes con gentes de la escena, público, estudiantes de filología. Pero dentro de unos años, en este terreno y otros de la cultura, nos iremos al garete como ocurrió en el siglo XVIII que España dejó de estar en el canon cultural europeo”, concluye Vega.

Fuente: R.T. (elpais.com) 
Mario Gas, Sergio Peris-Mencheta, Tristán Ulloa, José Luis Alcobendas, el último montaje del desaparecido Miguel Narros, Rafael Álvarez el Brujo, Ron Lalá, Juan Dolores Caballero, Lino Ferreira, Laila Ripoll, Mariano de Paco, José Maya, Ximo Flores y otros muchos profesionales de la escena forman parte de las propuestas del VIII Festival de Teatro Clásico en la villa del caballero, Olmedo Clásico, que se presentarán en la Corrala Palacio Caballero de Olmedo entre el 19 y el 28 de julio. Además, la muestra celebra este año un congreso internacional (del 22 al 25) en el que numerosos expertos e hispanistas de distintos países debatirán sobre El patrimonio del teatro clásico español: actualidad y perspectivas y cuyo Comité Científico está presidido por Víctor García de la Concha (exdirector de la RAE y actualmente al frente del Instituto Cervantes).También se celebrará el VIII Curso de Análisis e Interpretación para Actores Fernando Urdiales y dos exposiciones fotográficas a cargo de Pío Baruque Fotógrafos y Luis Laforga.
Julio César, de William Shakespeare, con dirección de Paco Azorín, inaugura la muestra con ese brillante reparto en el que intervienen Mario Gas como Julio César, Sergio Peris-Mencheta, Tristán Ulloa, José Luis Alcobendas, Agus Ruiz, Pau Cólera, Carlos Martos y Pedro Chamizo.
El sábado llegará la Compañía de Miguel Narros con La dama duendede Calderón de la Barca, el último montaje que dirigió Narros y a cuyo estreno llegó a asistir hace unas semanas, pocos días antes de fallecer el pasado 21 de junio. Un montaje energético, valiente, bello y con una versión respetuosa e inteligente de esta comedia de capa y espada de un Calderón muy joven, que ha realizado el dramaturgo Pedro Víllora.
El domingo, los más pequeños podrán disfrutar con la compañía Claussic Teatro y su visión de la obra de Miguel de Cervantes: El Quijote, la historia secreta. Por la noche, le toca el turno a Ron LaLá Teatro, con su propuesta escénica Siglo de Oro, siglo de ahora (Folía), bajo la dirección de Yayo Cáceres, donde se transita por el mundo clásico en este viaje de ida y vuelta desde el Siglo de Oro hasta la actualidad. La folía (“locura”) abre un diálogo entre lo clásico y lo contemporáneo con toda la libertad del humor, la emoción de la música en directo y la belleza del verso en esta visión profunda, iconoclasta y viva de nuestro teatro clásico.
El lunes, La Cantera Producciones Teatrales llegará con su montaje escénico El rey Perico y la dama tuerta, de Diego Velázquez del Puerco, bajo la dirección de Juan Dolores Caballero que se adentra con maestría en la historia de esos personajes olvidados, recluidos y alejados de lo normal o convencional, que no pertenecen a la vida diaria, pero que sin embargo están y viven a nuestro lado. “Es una propuesta donde lo grotesco como oposición es capaz de reunir, en un mismo sitio, animales imposibles, elementos difíciles de encontrar en la propia naturaleza, y que aquí se reúnen bajo la batuta del feísmo y el lirismo visual, acompañados por un mundo de humor negro”, comenta el director andaluz.
Otros montajes que participarán son A secreto agravio, secreta venganza, de Calderón de la Barca, bajo la dirección de Lino Ferreira con la compañía El Óbolo; la compañía de José Maya con La mujer por fuerza, de Tirso de Molina, con versión de Amaya Curieses y dirección de Maya; Micomicón, con La dama boba, de Lope de Vega, bajo la dirección de Laila Ripoll; el shakespeariano El rey Lear, que ha realizado Ximo Flores; teatro en familia con la puesta en escena de Julia, un viaje teatrásico, por la compañía Teatro Clásico de Sevilla y con la dirección de Julio Fraga y el domingo 28 cerrará la fiesta teatral El Brujo con la puesta en escena de El Lazarillo, su montaje mítico con el que recorre medio mundo desde 1990. Y como casi ya es costumbre en esta muestra no podía falta una puesta en escena de El caballero de Olmedo, de Lope de Vega, en versión de Eduardo Galán bajo la dirección de Mariano de Paco.


Fuente: Rosana Torres (www.elpais.com)
Está en la edad y lo sabe. Pepe Sacristán, uno de los actores más populares del cine y la televisión emula a compañeros y amigos suyos como Fernando Fernán-Gómez, Juan Luis Galiardo, Fernando Rey, José María Flotats y tantos otros y se mete en la piel de Don Quijote el mito más universal de los que ha dado la cultura española.
Como el héroe literario anda este verano recorriendo caminos para llevar a festivales y diferentes ciudades el espectáculo Yo soy Don Quijote, con texto de José Ramón Fernández y dirección de Luis Bermejo, que esta noche presenta en Olmedo Clásico, donde se está celebrando hasta el próximo día 29 el VII festival de teatro clásico en la Villa del Caballero.
“Desde siempre había soñado con hacer de Quijote”, comenta el actor quien tuvo siendo muy, muy niño sus primeros contactos con la obra cervantina. “Fue en la calle Príncipe de Vergara, entonces General Mola, donde mi padre me mandó a estudiar a la casa de unos maestros, que debían ser republicanos represaliados, donde íbamos siete u ocho alumnos y leíamos el Quijote, luego vino toda la iconografía en cine, en teatro….; es un personaje que tiene todos los valores, los literarios, los dramáticos y los morales y estos días me estoy acordando mucho de todos esos compañeros que lo han interpretado a lo largo de los años, sobre todo de Galiardo, porque estaba tan lleno de vida que duele mucho saber que no está”.
Sacristán, que ya había tenido un acercamiento a esta figura al protagonizar el musical El hombre de la Mancha, está convencido que “después de más de 50 años en este negocio, el poder decir estas cosas tienen una cierta utilidad y un sentido moral”. El actor, nacido en Chinchón (Madrid) en 1937, debutó en cine y teatro en los años sesenta del pasado siglo y desde entonces ha trabajo incansablemente en ambos medios a los que sumó la televisión.
El montaje, que recurre a un brillante juego metateatral en el que los personajes pasan de ser tal a convertirse en actores, y que no renuncia a nuevas tecnologías, como el vídeo de Álvaro Luna, sin ser una propuesta contemporánea, está basado en un texto del dramaturgo José Ramón Fernández, que lógicamente recurre a pasajes y palabras de Cervantes, pero que hoy forman parte del imaginario colectivo: “Pretendo que la obra respire y recuerde a ese Don Quijote que forma parte de nuestra memoria y nuestros deseos. Nuestro proyecto es volver a mostrar ese personaje en su esencia, en sus momentos más significativos, y lo acompañamos de Sancho y de su hija Sanchica: dos personajes sin maldad capaces de ver en Don Quijote al loco y al hombre bueno, capaces de entender que el mundo necesita a Don Quijote”, concluye el escritor quien cree que “ninguna invención del ser humano es tan importante como esta: habernos dado cuenta de que podemos hacer el bien, de que podemos vivir sin hacer daño a otros”. Sacristán por su parte añade: “El juego metateatral propuesto por José Ramón, lo hacemos con prudencia para no mirarnos el ombligo demasiado; en cualquier caso el autor nos ha dejado trabajar con libertad y hemos podido proponer cada uno ciertas cosas que ha ido incorporando”. Los personajes de Sancho y Sanchica los abordan los actores Fernando Soto y Almudena Ramos, quienes comparten escenario también con el violonchelista José Luis López.
Lo que le tiene profundamente impresionado al actor son las palabras de Cervantes: “Me pone los pelos de punta decir cosas que son tan vigentes. Y eso que es un texto al que uno vuelve una y otra vez, y menos mal que no te pilla tan de sorpresa, porque Don Quijote salió de la novela, pero está en la televisión, en los cromos, en el cine, en el teatro, él sigue estando en todos los lados; pero es impresionante, a la luz de nuestro momento actual, decir en alto ciertas cosas. Es inagotable y sobre todo, lo que me gusta mucho es la utilidad de hacer esto en este momento, referido al capítulo de la moral, poniendo este espejo delante de la gente”, dice Sacristán.
En cualquier caso Sacristán tiene claras cuáles son sus inclinaciones a la hora de buscar una identificación y si se le pregunta si él es un Quijote dice sin titubear: “¡Soy de Chinchón!”. Por si la cosa no queda clara, añade: “Tengo mucho de Sancho y he nacido en una época en la que lo inmediato es lo importante, en mi pueblo había un viejo que decía lo primero es antes, y me sigo reconociendo en lo de tener claro el orden de prioridades, me sigo reconociendo en ese mirar, en ver la manera de no confundir las fuerzas del enemigo; me gustaría aspirar a desprenderme de eso, pero a mi edad ya va a ser difícil, pero me gustaría tener la grandeza de un hombre que no está loco, sino que no se para a medir la adversidad a vencer, con tal de conseguir lo que se propone, que es ayudar a los demás, es impresionante a estas alturas ver esto, con la que está cayendo”, dice este actor que estuvo incluido en el grupo de actores más taquilleros del cine español de los setenta, junto a Alfredo Landa y José Luis López Vázquez. Trabajó en las comedias atrevidas de la época, aunque pronto se reveló para el cine (para el teatro ya lo había hecho) como un excelente actor dramático en trabajos como Un hombre llamado Flor de Otoño, de Pedro OleaLa colmena, de Mario Camus o El pájaro de la felicidad, de Pilar Miró.
También dirigió tres películas: Soldados de plomoCara de acelga y Yo me bajo en la próxima ¿y usted?, versión cinematográfica de la obra de Adolfo Marsillach, con la que obtuvo un gran éxito en los escenarios.
Yo soy Don Quijote, que se estrenó inaugurando la 35 edición del Festival de Teatro clásico de Almagro, que aún se celebra en la ciudad manchega, y que continúa su gira, recabará esta temporada en el matadero del Teatro Español de Madrid y tiene propuestas para hacer gira por Latinoamérica.
Fuente: Rosana Torres (www.elpais.com)


No sólo los espectadores, también el propio director del montaje, Sergio Peris Mencheta, comentaba, entre mohíno y cariacontecido, pero sin renunciar al humor, que se le había ido la mano en los efectos especiales. Una castellana tormenta, con sus rayos y sus truenos, interrumpió abruptamente, justo a la mitad de la representación, el estreno de la obra shakespeariana, La tempestad, en el VII Olmedo Clásico, una muestra escénica que se celebra hasta el 29 de julio. Ocurrió después de que sobre el escenario los personajes atravesaran una terrible tempestad en alta mar (que da nombre al texto) y terminaran naufragando en una extraña isla en la que suceden los intrigantes hechos de la que fue la última obra del bardo inglés.
“Tuve una sensación de coitus interruptus, pero al mismo tiempo me pareció muy bonito lo que ocurrió con el público”, dice el director del montaje, acerca de esa noche que para él no fue tan aciaga. “Los espectadores de alguna manera te decían ‘estamos con vosotros’, pocas veces pasa esto y me lo tomé como algo con mucho amorcito y no me quedé con mal sabor de boca”, señala.
Lo cierto es que esos espectadores fueron los primeros en correr a refugiarse debajo de unas marquesinas y apretarse con el público cuyos asientos quedaban a cubierto. Hay que decir que no pararon de aplaudir calurosamente a los actores y su montaje que estaba siendo muy bien aceptado, mientras los técnicos trataban de tapar con plásticos los aparatos y proteger la luminotecnia. “Hubiéramos estado encantados de retomar la obra, porque se cortó en un momento de transición, casi perfecto para un posible descanso, para mí fue una experiencia muy bonita”.
Pero la tempestad fue más duradera que la que narra Shakespeare en esta obra y tras esperar más de 20 minutos los directores de la muestra, Germán Vega y Benjamín Sevilla, anunciaron la imposibilidad de seguir con el montaje, momento en el que aplausos y lluvia arreciaron. Ahí fue cuando los espectadores se encontraron con que tampoco podían huir de allí. Muy pocos llevaban paraguas y en poco tiempo empezaron a ser recordadas escenas de El ángel exterminador, película de Luis Buñuel en la que un grupo de personas se ven atrapadas en una casa que, a pesar de tener las puertas abiertas y no existir ningún impedimento, inexplicablemente nadie se atreve a salir de allí.
La de Peris Mencheta es una propuesta metateatral, divertida y lúdica, sólo con actores masculinos, y supone su segunda incursión profesional y seria que hace en la escena como director. Este popular actor el año pasado estrenó Incrementum, una teatralización de la obra de George Pèrec, sólo con actrices. “Será que necesitaba una dosis de testosterona”, comenta entre risas, pero lo cierto es que el director ha jugado a reproducir una compañía isabelina de cómicos, donde estaban vetadas las actrices y los papeles femeninos los representaban hombres, como en este caso que encontramos una Miranda de lisos pechos y barba de un día. Lo cierto es que este director que podría poner toda su energía en seguir triunfando en el cine como lo hizo conEl capitán Trueno y otras películas, tiene desde hace unos años una pasión desmedida por el teatro, donde invierte su tiempo y su dinero en hacer lo que le gusta.
Eso ha sido después de ser un destacado jugador de Rugby (fue capitán de la selección española, en el equipo conocido como Promesas). “Estaba hecho un animal”, dice seguramente refiriéndose a sus ciento cinco kilos y no tanto a su carácter que, si no le ha cambiado mucho, es afable, generoso, al tiempo que paciente e impulsivo. Tuvo sus comienzos profesionales como actor en la telecomedia Al salir de clase, y le llegó su consagración con la película Los Borgia; a partir de ahí ha trabajado con directores como Paul W.S. Anderson, Taylos Hackford, Jean-Jacques Annaud, Andrés Linares, Raúl Hernández Garrido, Frédéric Schoendoerffer, Pascal Jongen. Todo siempre trufado, por voluntad propia, con múltiples trabajos de teatro, más o menos marginales, más o menos alternativos, más o menos sobresalientes, como el que hizo con Peter Brook que le eligió como Horacio para el Hamlet que hizo en francés, que representó en alguna ocasión, pero no llegó al estreno oficial, por un problema contractual. Brook exigía firmar un contrato leonino por dos años, con gira por Asia incluida, y si se iba antes tenía que pagar la integridad del contrato. “Tenía 24 años y estaba abducido por él, le admiro profundamente, pero hasta mi representante me dijo que era una locura firmar eso”, señala el flamante director que este otoño presentara bajo techo La tempestad y que también tiene previsto estrenar como director un espectáculo compuesto de cinco monólogos sobre exilio y emigración, escritos y algunos interpretado por Juan Diego Botto.
Olmedo Clásico tiene previsto estrenar esta noche por la compañía Galo Real Teatro, La gran Zenobia, un poco representado Calderón, mientras que mañana ya están casi vendidas las entradas para ver Yo soy Don Quijote de la Mancha, una bellísima recreación escénica sobre el mito cervantino, escrita por José Ramón Fernández, dirigida por Luis Bermejo e interpretada por José Sacristán, Fernando Soto y Almudena Ramos. Otros espectáculos previsto hasta la clausura de la muestra sonLa Celestina de Fernando de Rojas por Atalaya Teatro y Abre el ojo, de Rojas Zorrilla por 2RC Teatro.

Fuente: Miguel Ángel Vergaz (www.elmundo.es)

La Tempestad, la última y más compleja obra de William Shakespeare, trata del destino cambiante, de máscaras, equívocos, encantamientos y la búsqueda de la propia identidad. La versión de esta comedia que este miércoles desembarca en el Olmedo Clásico arranca con el juego del quién es quién antes de su inicio. El director es Sergio Peris-Mencheta. Su máscara es la de un atractivo actor de cine y televisión de 37 años, que ha logrado conjugar el fervor de las fans con el respeto de los críticos. Pero su identidad es la de un hombre de teatro entregado a las tablas desde la Universidad. Y apasionado del Bardo.


Peris-Mencheta dirige la compañía Barco Pirata: cinco actores que asumirán 13 personajes, incluido uno femenino. Él no es uno de ellos. "Me resulta imposible dirigir y actuar al tiempo. Estaría demasiado pendiente de cómo va todo". Entiende La Tempestad como "una obra sobre el poder oculto y sobre gente que, tras una tormenta desatada por un mago en la sombra, naufraga y pasa, de la noche a la mañana, de tenerlo todo a no tener nada y a preguntarse quiénes son". La base es dura y Peris-Mencheta la describe con su franqueza habitual. "Ninguno de mis actores puede vivir de actuar. Yo, que soy una cara conocida, ya no recuerdo la última vez que recibí un guión".
El último revés es reciente. Peris-Mencheta muestra su profunda decepción por la cancelación definitiva, esta semana, de Isabel. "Era una gran serie. Una oportunidad única de contar nuestra historia desde España. Es un despropósito y TVE ha hecho esperar cuatro meses para dar el no a la productora, con los gastos que ello supone y mantener en vilo a 46 actores. Toda una declaración de intenciones de que la ficción y la cultura en general es para este Gobierno un lujo".
El resultado de estos malos tiempos se torna desolador: "Todo el mundo, y más después de lo del IVA, hace las maletas. Estamos ante un exilio artístico como no se ha visto desde la Guerra Civil". Él, por ahora, aún puede echarle "bemoles" y se queda. Con su querido Shakespeare. En una versión reducida y juguetona de La Tempestad, "que funciona como un tiro". Dando libertad a sus actores, tal como él la quiere para sí mismo.



La leyenda del caballero de Olmedo, glorificada en el siglo XVII en una obra de Lope de Vega, ha hecho mella en la centenaria villa vallisoletana. Desde aquel entonces, el teatro clásico flota en el aire que se respira entre las calles del pueblo. Hace unos años, esa presencia se materializó en una realidad tangible, en forma del Festival de Teatro Clásico en la Villa del Caballero, Olmedo Clásico, que celebra su VII edición entre los próximos 20 y 29 de julio. Y a pesar de que la localidad es hogar de algo menos de 4.000 habitantes, durante esos días albergará representaciones que no envidian en calidad a las que se pueden ver en cualquier capital de millones.

“Debido a la influencia de la obra de Lope, el pueblo se había ido dotando de instalaciones teatrales”, explica Germán Vega, codirector del festival. Por eso, cuenta, los siempre duros comienzos resultaron más sencillos de superar que el actual bache de la crisis, que dificulta el acceso a los apoyos económicos. “Hemos tenido que ajustar bastante”, confirma Vega. El hachazo, concretando, se ha llevado un 20 por ciento de su presupuesto habitual, dejándolo en alrededor de 180.000 euros. Con todo, se ha querido mantener el nivel, algo a lo que a contribuido el hecho de que las compañías han reducido sus cachés, apretándose ellas también el cinturón. “Partimos de la aportación del público y de las instituciones municipales”, añade Benjamín Sevilla, el segundo director. “Y en lo que hemos intentado ajustar es en las infraestructuras, la publicidad, el personal… “.

La programación -nueve espectáculos para nueve días-, se basa, según señala Sevilla, en las propuestas teatrales presentadas durante todo el año en España, siempre que contengan textos de la transición del Renacimiento hasta el Barroco. “Intentamos alternar comedia y tragedia, así como los diferentes temas del teatro español y europeo”. Además, se llevan a cabo actividades paralelas como unas jornadas con mesas redondas en las que participan directores, actores y críticos de renombre, un curso de interpretación para profesionales y aficionados y varias exposiciones. De media, unos 7.000 espectadores participan cada año en el festival, que tiene lugar, dependiendo de la función, en la Corrala del Patio del Caballero y en una iglesia barroca acondicionada como teatro. Aunque la mayor parte del público es local, también reciben visitantes de la provincia de Valladolid y del resto de Castilla y León y Madrid, sobre todo. Para esta cita, en la que se han visto forzados a aumentar el precio de las entradas de 13 a 14 euros, esperan contar el mismo apoyo que en ediciones anteriores. "Ojalá el festival no se resienta de público, porque ellos son los principales patrocinadores”.


El programa

Viernes 20: Farsas y églogas, de Lucas Fernández (Compañía Nao d'Amores)

Sábado 21: Noche de Reyes de William Shalespeare (Noviembre Teatro)

Domingo 22: El médico de su honra (Teatro Corsario)

Martes 24: Vida de Timón, de William Shakespeare (Teatro Dran)

Miércoles 25: La tempestad, de William Shakespeare (Barco Pirata, bajo la dirección de Sergio Peris Mencheta).

Jueves 26: La gran Zenobia, de Calderón de la Barca con versión y dirección de Gustavo Galindo (Teatro Galo Real).

Viernes 27: Yo soy don Quijote, de José Ramón Fernández, bajo la dirección de Luis Bermejo y con José Sacristán.

Sábado 28: La Celestina, de Fernando de Rojas, (Compañía Atalaya, bajo la dirección de Ricardo Iniesta).

Domingo 29: Abre el ojo, de Francisco de Rojas Zorrilla, bajo la dirección de Rafael Rodríguez.

Fuente: Sílvia Hernando (www.elpais.com)