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Por Elisa Díez

Cansada, no os lo negaré, a estas alturas de la temporada con más de 120 espectáculos a mis espaldas, el cansancio es más que evidente como espectadora y como periodista/crítico teatral. La suma de diversos factores agota, pero también las actitudes de sus protagonistas comienzan a desgastarme.

Como crítica estoy hasta las narices de que mi trabajo se vea cuestionado día sí día también. Ya no sólo que si hago una crítica no demasiado favorable no se tenga en cuenta mi amor por el teatro o el respeto que le profeso a este sector. No, simplemente se ve qué es una crítica desfavorable. 

Las verdades a la cara hieren y en este sector no estamos acostumbrados a que nadie nos hable de nuestras limitaciones, porque las tenemos, y me incluyo. Los creadores crean, pero no son dioses, los hay geniales pero limitados y los hay menos geniales pero limitados y otros que no han visto sus limitaciones y habrá gente que les pueda considerar mediocres. Siempre me digo que si tu trabajo es público siempre habrá críticas, siempre habrá alguien que lo valore positiva o negativamente. Si no eres capaz de asumirlas, con deportividad, es que no sirves para el trabajo.  

Mi experiencia se limita a los últimos 10 años de teatro y a una auto formación al respecto. Hay seguro gente más preparada que yo y gente menos preparada. Llevo mucho tiempo luchando por lo que estoy consiguiendo pasito a pasito. El día que ya lo haya aprendido todo me retiraré y dejaré sitio a las nuevas generaciones. Pero mientras tanto seguiré al pie del cañón pese a quien le pese.

El sector teatral, en pleno cambio, tiene un largo camino por recorrer. Aquí no hay IVA que valga. Cada crisis es una oportunidad y el cambio está en camino y en todos aquellos que formamos parte del sector. Habrá críticas y contrarréplicas. Habrá información y opinión, hasta el día que alguien nos calle para siempre. Ese será el día más triste. Por lo pronto no ha llegado, así que seguiremos disfrutando del teatro. Tu, como lector, tienes una decisión que tomar leerme o no leerme. Eres libre. ¡Mucha mierda en tu camino!
Per Elisa Díez

Cansada, farta de sentir-me, de vegades, com una titella dins d'un món cultural que no para de queixar-se però que continua impàvid a la situació que travessa. Sí, senyors, hi ha crisis, l'IVA ha estat una gran putada, però ja val de queixar-se, quedar-se amb els braços plegats i fotre-li la culpa al del costat.  Aquestes alçades de temporada ja estic farta d'escoltar a uns i a d'altres, tots els sectors estan fent el seu canvi,en silenci uns i d'altres escampant-lo per tot arreu. Les arts escèniques, la cultura, segueix instal·lada en les maneres de la queixa i del poc moviment.

Aquest article no canviarà res. Però si tots els que pensem que un altre món cultural és possible, el soroll seria més gran. Avui m'he llevat amb una cosa que porto des de fa setmanes escoltant: "TimeOut és una gran revista", m'emprenyo només de pensar-lo. TimeOut ha substituït a la GuiadelOcio però no ens enganyem la seva cultura és mass media i la seva profunditat és la d'una piscina per a nens de tres anys. Hi ha revistes on l'anàlisi, l'interès per la cultura i la profunditat dels articles li donen mil voltes al TO, però clar una campanya de marketing com la que aquesta té al darrera no se la pot permetre tothom. I queda molt bé anar amb la revista pel carrer com un modernet barceloní més.

Fora del Time Out també tenim el tema Bibiana Ballbé amb el magnífic article d'ahir a Núvol del senyor Joan M. Minguet del que comparteixo moltes coses i al que felicito des d'aquí per donar visibilitat al que molts pensem des de fa temps. Jo com el Joan M no vull una "cultura" on el màxim que puguem aspirar és a convertir-nos en Bibiana Ballbé. Això és entreteniment, no cultura. No m'imagino a aquesta senyoreta intruint-nos sobre Shakespeare, Piccaso o Cervantes en qualsevol dels múltiples modelets en postures impossibles que acostuma a ensenyar a Instagram. 

Reconec que ha d'haver de tot, però estem en risc de considerar cultura allò que no ho és i els que defensem que un altre tipus d'univers cultural és possible quedar relegats a un raconet perquè el nostre sistema de marketing no és compatible amb els cànons actuals. De la mateixa manera que alguns muntatges de Shakespeare són un insult a la intel·ligència de l'espectador, aquest tipus de "cultura" que ens volen imposar és un insult a la nostra intel·ligència que es rebel·la i es rebel·larà avui, demà i sempre.

PROU!

by on 15:19
Per Elisa Díez Cansada, farta de sentir-me, de vegades, com una titella dins d'un món cultural que no para de queixar-se però que...

Por Elisa Díez

Hay miedo, mucho miedo dentro del sector. Miedo a qué pasará en los próximos meses. Miedo a que el grifo se cierre, miedo a lo desconocido, pero sobre todo miedo al CAMBIO. Sí, señores no nos engañamos o el teatro cambia o se queda para unos pocos recalcitrantes que hablan de que siempre ha sido así por los siglos de lo siglos y que no va a cambiar ahora.

Pero semana tras semana las estadísticas de ocupación de los teatros nos avisan que el cambio de modelo es necesario e inminente porque estamos a punto de morir de gloria. Esta mañana me he despertado con la entrevista del Sergi Belbel donde este miedo era palpable, él habla de desprofesionalización del teatro. Yo les respondo que el teatro que él lleva defendiendo más de siete años es un teatro burgués, que se ha acomodado en su poltrona y que ha perdido de vista que fuera de la burguesía de la parte alta de la ciudad hay todo un mundo cultura muy amplio.

El nuevo modelo, que desde diferentes ámbitos se reclama, no pretende acabar con la profesionalidad del teatro, no iremos ahora en pro de lo amateur (aunque la mayoría de profesionales han comenzado así) sino en levantar cuerpo y alma de las butacas y hacer al actor y al espectador partícipes de una experiencia inolvidable que comienza con la compra de una entrada de teatro.

Olvidémonos por un momento de los altos precios de algunas salas, del maldito IVA y de los gobiernos que nos quieren ahogar y volvamos al arte, a la cultura, a lo sensorial. Empiezan a haber propuestas que no tratan al público como un ser estúpido que sólo quieren sentarse en una butaca a ver que le echan (que para eso ya nos sentamos en el sofá y hacemos 'play' en el mando del televisor). Espacios poco convencionales, igual de profesionales que una platea a la italiana, pero que buscan una interacción, que el público salga del teatro de manera totalmente diferente a la que entró.

El viernes a la entrada de Barcelona, actualmente al Teatro Nacional de Catalunya, personal del teatro difundía una encuesta entre los espectadores. Pregunta: ¿Qué cambiarías del TNC? En el espacio para responder apenas cabía una frase completa, ¿en serio? Tengo para escribir tres folios y sólo me dejan escribir una frase: Necesario y urgente cambio de modelo de gestión, administración y artístico. Y se me acabó el espacio.

Pero no nos engañemos, no sólo está el TNC, hay muchas más salas en Barcelona. Algunas de las cuales han abierto esta temporada. Tengo que reconocer que acabo de volver del Teatro Akademia, que me maravilló en su apertura, por ser el primer teatro con paredes blancas, un hecho diferencial que bien le valía un aplauso. El resto de veces que he ido, las telas negras cubren las paredes blancas y su diferencia se ha vuelto mínima con cualquier otra sala de la ciudad. Y otro hecho que llama la atención son sus gradas. El Akademia lo tiene todo para ser un espacio polivalente, de esos que mencionaba antes de juego con espacio y público. Su dirección y gestión han optado por convertirlo en una sala más convencional, aburrida y en un más de lo mismo.

El futuro, que es mañana, no está en lo de siempre, en más de lo mismo. El hecho diferencial de ofrecer un plus en programación artística, gestión y espacio marcará que el público escoja entre la amplia oferta de tradiciones a la italiana o de espacios donde la sorpresa y las experiencias serán las protagonistas. Yo prefiero dejarme sorprender que seguir viviendo experiencias ya conocidas y volver a exclamar: ¡Estoy harta de más de lo mismo!

Por Elisa Díez

Cada año digo lo mismo, no voy  a ver los Premios Max, ni siquiera haré el esfuerzo de seguirlos por Twitter, y siempre acabo cayendo de cuatro patas. Escribo esto en castellano, para que todos lo entiendan, para que mi crítica indignada traspase fronteras y no se quede sólo en Catalunya.

Año tras año los Premios Max son los premios del teatro de Madrid, fuera de las categorías de mejor texto en castellano, euskera y catalán (porque sí el valenciano también es catalán con diferencias dialectales), no hay presencia de fuera de la capital.

Y no es que ya sólo nos quejemos desde Catalunya, que parece que somos los niños de la rabieta, es que fuera de Madrid y Barcelona también hay teatro, que ni siquiera llega a estar nominado. y ¿por qué? Porque no gira, porque como está en gallego, euskera y catalán no le entendemos. Pero claro luego llega la gran producción rusa y acudimos raudos y veloces a leer subtítulos, vamos no me jodas! (y con perdón, ya digo estoy indignada)

Que el segundo teatro en importancia de esa Espanya a la que nos quieren unir con pegamento de los chinos, sólo tenga una categoría y que lo demás esté de prestado clama al cielo. Y que encima se excusen diciendo que no te entienden, tela ya de fuerte que me parece. 

Llevo tiempo pensando que con la Sgae no iría a ninguna parte, creo que es un error que los organicen ellos, creo que deberían ser independientes. El sello de la Sgae es un lastre para cualquier cosa y los Max no dejan de ser Sgae. El sistema de votaciones tampoco deja ocasión para que pueda ganar nada que no se haya visto en Madrid, salvo algunas categorías.

¿Cambiar el sistema de votación? Estoy a favor, quizás no sea muy vendible el sistema de cupos, pero deberían tener el mismo peso los votos de todas partes y se debería hacer por cupos igualitarios. Evidentemente que no todo el mundo puede ver todas las obras. ¿Os suena el siglo XX y la aparición de Internet? Aunque ya sé que no es lo mismo ver una obra grabada que en directo, menos es nada, pero votar a ciegas me parece una irresponsabilidad.

De la misma manera que exigimos transparencia a los gobiernos, que apostamos por una cultura de calidad y para todos, deberíamos saber apreciar y valorar esa cultura como se merece y no lamernos todos el culo los unos a los otros por lo guays que somos y qué bien que lo hemos hecho. BASTA! En la edición de esta noche el tongo ha quedado presente, Sanzol, Baró, Hipólito... ¿De verdad son los mejores del año? Pues no, pero sí los que más han untado, hablemos en plata.Y no es culpa de los actores en sí, sino de todo el aparato que llevan detrás. De cómo esta formado el sistema teatral. Unos untan más que otros, mientras los que no untamos se nos queda una cara de decir, ¿qué coño estamos haciendo aquí?

Quizás sólo nos queden los Premis Butaca y la separación, quizás eso es lo que buscan... Triste pero cada vez más cierto. Por cierto, Anna Lizarán (La Lizaran) lamentable no hacerle un pequeño homenaje. Todo muy triste. Esto no es cultura, es lamento y lamento haber escrito la crítica porque es necesaria y me gustaría que algún día esto dejara de ser noticia y modo de cabreo. Pero sigue siendo muy a pesar de muchos. Así, señores, no!

TONGO A LOS MAX

by on 23:01
Por Elisa Díez Cada año digo lo mismo, no voy  a ver los Premios Max, ni siquiera haré el esfuerzo de seguirlos por Twitter, y siemp...


Por Elisa Díez

Sí cada vez es más difícil ser en este mundo te dediques a lo que te dediques, pero si nos referimos a la cultura ya eres el último mono y para colmo no tienes ni derecho a quejarte porque hay prioridades más importantes. Y el sector ya no puede tener más el agua al cuello, porque la ola está apunto de ahogarle.

Si bien es cierto que hace algo menos de dos meses que me he pasado totalmente al otro lado del espejo, trabajo en el teatro Tantarantana, y el cambio de percepción ha estado significativo, al conocer cómo lo está pasando el sector con cifras incluidas.

Me alegra saber que iniciativas que tuvieron que bajar las persiana hace unos años como por ejemplo el Festival Shakespeare puede volver a alzar el telón este año porque alguién ha invertido dinero y tiempo en que eso sea posible. Pero más allá del gran titular, hay un trasfondo de miseria que compartimos todos, sector teatral y espectadores. 

Me alegra el resurgimiento de este festival y que anuncie a bombo y platillo que el precio de sus entradas será 12€, precios populares dicen. Paren máquinas, seguro que los espectadores les sea más fácil animarse a asistir a algunas de sus pases, ¿pero 12€ pagan a las compañías? Mucho me temo que la burbuja se acaba de desinflar. Por muchas subvenciones que tengan (que seamos realistas en una época donde nadie tiene ni un duro no creo que sea una gran cantidad de dinero), las compañías volverán a trabajar por amor al arte.

Ellas y nosotros tenemos que pagar facturas y la situación del sector teatral está en las últimas, el grito ya no puede contener más desesperación. Los teatros están dejando de producir y pronto dejarán de coproducir. Quedan pocas obras de más de dos personajes y lo único que tira del carro son las nuevas salas pequeñas que ofrecen experiencias, un tipo de teatro diferente a las de las grandes salas y a precios más asequibles. Unos y otros se merecen sobrevivir.

Ahora el TNC está en situación de alerta, el Lliure acaba de ser rescatado, los teatros pequeños están con la soga al cuello campeando las dificultades y tirando de ingenio. ¿Y La culpa quien la tiene? Todos y nadie. En España/Catalunya no nos caracterizamos por cuidar la cultura. Gobierne quien gobierne siempre ha estado un asunto menor. En estos momentos estamos más cercanos a países tercermundistas que a otros países europeos.

La última puñalada a un sector moribundo ha estado la subida del IVA hasta el 21%. Desde entonces estamos más a la deriva que nunca. El bote del mes de mayo está a punto de naufragar y somos más de un millón de personas. El precio de ser o no ser, ¿cuál es? De momento, somos, pero ¿hasta cuándo? Continuará...

SER O NO SER

by on 21:52
Por Elisa Díez Sí cada vez es más difícil ser en este mundo te dediques a lo que te dediques, pero si nos referimos a la cultura ya...