TEXTO: PERE RIERA
DIRECCIÓN: NELSON VALENTE
INTÉRPRETES: MARIELA ROA, DIEGO BRIZUELA, JOAN NEGRIÉ, ROSER BATALLA
DURACIÓN: 75min
PRODUCCIÓN: SALA TRONO, BANFIELD TEATRO ENSAMBLE i IBERESCENA
SALA BECKETT
Malditos tiempos estos en los que una obra sólo nos acompaña apenas dos semanas. Llegas a ella po casualidad, casi en sus últimos dÃas de representaciones. Ves la sala casi vacÃa, debido a mil factores, pero se ha hablado poco de ella, porque quizás no ha dado tiempo. Se estrena todo a la vez, hay demasiada oferta y un público disperso que antes de rascarse el bolsillo tiene que elegir. Pocas recomendaciones, los valientes, les suena el nombre de Pere Riera, sólo por eso ya vale la pena el riesgo.
El texto de Pere Riera sorprende, ya no sólo porque estamos acostumbrados a ver sus montajes en catalán. Y en este caso ya no sólo deja su lengua materna sino que experimenta en castellano, y dos de sus personajes son argentinos y hablan su español propio. Y la dramaturgia funciona, las palabras fluyen, en el idiomas que sean, y las acciones también. Eso sÃ, no se si a causa de la dramaturgia o de los actores hay momentos en que la acción se encalla, le falla el ritmo y se vuelve un poco complicada de digerir. Apenas diez, después el final lo soluciona todo.
Los dos personajes argentinos son fácilmente reconocibles, quizás cumplen demasiado con el tópico, ella no calla es analÃtica hasta la saciedad, él da protagonismo a su mujer, la aguanta y ambos dos cumplen el papel de terapeutas de su amigo. Una simple reunión, una cena, se convertirá en un ciclo de conversaciones y momentos absurdos. El texto deja un montón de frases/titulares como: "Hay que rajar el melón para saber si es dulce", "¿Vas a pasar lo que te queda de vida auto estimando?".
Un gran comedia necesita actores que la sepan llevar. Aquà quien se lleva la palma en la magia de las sonrisas del público es Joan Negrié, sensacional, agudo, sus muecas (con o sin palabras) despiertan las carcajadas más sonoras. Su personaje por diferentes factores es el más cercano, reconocible para el público. MagnÃfica Roser Batalla gestionando el misterio, el absurdo de su personaje. Y un descubrimiento, Mariela Roa que por momentos me recordó a la gran Fernanda Orazi, a la que el papel le hubiera venido que ni pintao.
El don de las sirenas ha tenido un paso fugaz por Barcelona. Espero que al menos que haya algunos bolos para que alguien más pueda disfrutar y reÃrse a gusto con esta historia que se merece más dÃas de éxito.

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